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jueves, 20 de septiembre de 2012

Más lecturas no obligatorias

Más decepcionante este segundo libro de reseñas de Wislawa Szymborska que el anterior. Pero tiene además de estas, algunas frases citables de aroma clásico:
La mentira no es paticorta, que digamos. Es ágil como una gacela. Es la verdad la que anda tras ella a paso de tortuga, cargada con todos esos documentos acreditativos, correcciones y exactitudes (30).
No me atrevo a enjuiciar el valor científico de las investigaciones de Bradford [sobre localizaciones de la Odisea], solo diré que si alguien desea encontrar con todas sus fuerzas la isla de las sirenas, la encontrará (33).
Un autor clásico es, como todos sabemos, alguien que escribe para adultos pero que es leído por niños (84).
La cultura de la antigua Grecia es algo así como una mano abierta tendida hacia nosotros. La egipcia es un puño apretado con fuerza; y dentro del puño, fragmentos de papiro, y en ellos, más secretos sobre la muerte que sobre la vida (97).

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Consuelo, de Wislawa Szymborska

Darwin.
Dicen que para descansar leía novelas.
Pero tenía sus exigencias:
no podían terminar de forma triste.
Si daba con una así,
furioso la arrojaba al fuego.

Verdad o no,
yo con gusto lo creo.

Recorriendo con el pensamiento tantas regiones y tiempos
se encontró con tantas especies muertas,
con tantos triunfos de los fuertes sobre los más débiles,
con tantos intentos de supervivencia,
tarde o temprano inútiles,
que al menos de la ficción
y de su microescala
tenía derecho a esperar un final feliz.

Así que, necesariamente: un rayo de luz de entre las nubes,
amantes de nuevo juntos, linajes que se reconcilian,
dudas resueltas, fidelidades premiadas,
fortunas recuperadas, tesoros hallados,
vecinos arrepentidos de sus rencores,
el honor recobrado, la codicia ridiculizada,
solteronas casadas con reverendos pastores,
intrigantes desterrados al otro hemisferio,
falsificadores de documentos lanzados por las escaleras,
seductores de doncellas de camino al altar,
huérfanos acogidos, viudas reconfortadas,
soberbias humilladas, heridas cerradas,
hijos pródigos llamados a la mesa,
el cáliz de la amargura derramado en el mar,
pañuelos húmedos de lágrimas de perdón,
cantos y música por todos lados;
y el perro Fido,
perdido ya en el primer capítulo,
¡que corra de nuevo por la casa
y ladre alegremente!

Es de su libro Dos puntos (Igitur, Madrid, 2007).
Lo usé para unas clases a alumnos de Historia: se trataba de hacer que vieran que la literatura, además de algo de lo que ellos podían sacar 'datos históricos', es valiosa (pero no hay que caer en el error de convertirla en narcótico).

jueves, 30 de junio de 2011

Escudero, Herbert y presocráticos

Isabel Escudero, Fiat Umbra, Pre-textos, Valencia, 2008, p. 33, 47 y 53
Quieta, quieta está
la flecha en el aire,
quieta está
y no lo sabe.
--- 
Despacio va la tortuga:
que la alcance Aquiles
no le preocupa.
--- 
¿Soy otro
o soy el mismo
el que se baña
en otro
o el mismo río?
Zbigniew Herbert, principio de Photograph (de Report from a Besieged City, 1983):
With that little boy unmoving like the Eleatic arrow
that boy in the high grass I have nothing in common
apart from a date of birth and the line of our palms
Traduzco:
Con ese niño pequeño inmóvil como la flecha eleática
ese niño en la hierba alta no tengo nada en común
salvo la fecha de nacimiento y las líneas de nuestras palmas

lunes, 6 de junio de 2011

Sale una antología de Poemas de Milosz

Uno de los agujeros más grandes de la edición en España se colma. Sale por fin una antología de Milosz: Tierra inalcanzable, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2011 hecha por Xavier Farré.

En su blog, Farré, el editor y traductor, pone un poema:

JUNTO AL ARROYO
Murmullos de agua transparente sobre piedras
en un barranco, en medio de un alto bosque.
El helecho resplandece al sol en la orilla,
se apilan inabarcables formas de hojas
lanceadas, ensiformes,
apicales, pingadas,
ensortijadas, denticulares,
serradas – ¡y quién lo llegará a expresar!.
¡Y flores! Umbelas blanquecinas,
cálices azules, estrellas de amarillo intenso,
rosetas, racimos.
Estar sentado y mirar
cómo da vueltas el abejorro, el vuelo de las libélulas,
los papamoscas que echan a volar,
en una maraña de tallos un escarabajo negro que se apresura.
Me parece oír la voz del demiurgo:
«O las rocas mudas, como en el primer día de la creación,
o la vida, cuya condición es la muerte,
y toda esta belleza que te embriaga.»

lunes, 10 de enero de 2011

Añorando un iPad

Empecé Un bárbaro en el jardín con expectación, porque era del gran poeta Zbigniew Herbert.

Y sobre todo me interesaba el capítulo sobre Piero della Francesca, pero no me pareció ni bien ni mal, salvo algún destello.
Y es que en todo el libro -que es de arte- no hay ni una maldita foto: ya se ve que para la editorial Acantilado todos sus lectores son grandes expertos con una memoria visual envidiable.
Y no digo ya Piero della Francesca, es que va hablando ahí de todos los pintores de la escuela sienesa: yo sólo me sé a Simone Martini y de él sólo el cuadro de la Anunciación, así que los otros era como si los estuviera leyendo un ciego en braille, lo mismito.
Y así pasa con todo el libro, que a mí me ha dado además la impresión de que ha envejecido muy mal desde 1962: vamos, que ni como libro de arte ni como ensayo sobre arte.
Sólo me hizo gracia ver cómo habla del capuccino ("Un café excelente y aromático llamado capuccino despeja la mente y hace que los miembros no noten el cansancio", p. 87) y sobre todo la pizza ("A grandes rasgos, es una torta en la que se ponen tomates cortados, cebolla, filetes de anchoas, aceitunas negras" p. 91).
Supongo que en la Polonia de 1962 tendría su interés un libro así. Y que en aquel régimen gélido de frío y pobreza leer sobre Piero della Francesca sería algo grande, ya que no podían ver ni los cuadros ni fotos y no sabían lo que era la pizza.
Pero ya estamos en la época del iPad. Y no es malo ver imágenes de cuadros -sobre todo si estás leyendo sobre cuadros.
Varias veces me dio el reflejo condicionado de querer apretar el papel, a ver si había hipervinculos: iluso de mí.
Y luego se quejan de que no se compran libros.
Muy mal, señores de Acantilado, muy mal.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Wislawoszymborskofilia

Tuve muerto de risa casi un año el libro de las Lecturas no obligatorias. Prosas, de Wislawa Szymborska. Y todavía no me explico el porqué, porque, como era de prever, es excelente: ligero, lleno de humor, agudo. Lo que te imaginarías que haría Wislawa en sus reseñas de libros.
Y ya habló de él Enrique y citó un texto que pongo aquí también, para que no se me olvide:
‘El mundo ordinario’ no existe para mí. Cuánto más sabemos de él, tanto más enigmático se torna, y la vida que en él existe se nos revela como una extraordinaria anomalía cósmica. Un árbol que crece y el murmullo de sus hojas: con eso tengo más que suficiente.
[Y voy a ver si patento en la RAE la palabra wislawoszymborskofilia (junto a flanerofilia y la jimenezlozanofilia). Y si me las rechazan, las presento en la Real Academia Gallega, que se pasan el día buscando palabras que no estén en castellano]

viernes, 30 de abril de 2010

Aleksander Wat, qué grande

He acabado Mi siglo: y qué gran libro, qué tremendo, qué impresionante conversación con Milosz, que sólo aparece cuando es necesario (qué gran escuchador) para seguir atento un testimonio de la historia del mundo como pocos que haya leído*.
Y mi admiración por la cultura polaca sigue creciendo: otro para la lista, con Czesław Miłosz, Zbigniew Herbert, Wisława Szymborska, Jan Twarkoski y Krzysztof Kieślowski.

Y también gustó en Bienvenidos a la fiesta y a Daniel Capó y a Gregorio Morán.

*Y quizá ahora que está el libro entero ya traducido, no esté de más publicar una antología con lo mejor, máximo de 300 páginas, en lugar de las más de 1000 del original. Yo quitaría todo lo referido al mundo literario polaco, que a mí me sonaba como le sonaría a un polaco ver listas con nombres como Domenchina, Gálvez o Noel de la España del mismo periodo.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Tarsio

Enrique hablaba de pájaros y poetas y yo levanté la mano y dije: -Wislawa Szymborska y un pajarito, pero no me acuerdo del nombre.
Por la noche lo busque en casa: sí, el tarsio. Y dejé un comentario, orgulloso de haber contribuido a la larga lista.
Y Enrique (qué mala idea) miró en google y resultó que era este bicho:


Me dio un ataque de risa y de vergüenza a la vez de ver que de pájaro tenía poco.
Lo bueno es que me gusta más el poema de Szymborska ahora, porque me imaginaba antes que era un pájaro y ahora gana mucho sabiendo que es un bicho así. Aquí las dos primeras estrofas:
Yo, tarsio, hijo de tarsio,
nieto de tarsio y biznieto del mismo,
pequeño animalito compuesto de dos pupilas
y sólo de un ya muy necesario resto,
salvado de milagro de posteriores transformaciones,
porque nada tengo de bocado exquisito,
para cuellos de pieles los hay más grandes,
mis glándulas no traen fortuna,
los conciertos no necesitan de mis intestinos;
yo, tarsio,
estoy sentado, vivo, sobre un dedo del hombre.

Buenos días, gran señor,
¿qué me das
por el hecho de no tener que quitarme nada?
¿Con qué me premiará tu magnanimidad?
¿Qué precio pondrás a mi inapreciable ser
por posar para tus sonrisas?

-Traducción de Abel Murcia

jueves, 27 de noviembre de 2008

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Zbigniew Herbert

Zbigniew Herbert. Grandísimo poeta. Muy recomendable el Informe desde la ciudad sitiada y otros poemas, traducción de Xaverio Ballester, Hiperión, Madrid, 2008 (1ª ed. 1993).
Hay varios poemas y otros textos en estas entradas del blog Los papeles de don Cógito (gracias -¡y muchas gracias!- al que conocí a Herbert; por cierto que el nombre le viene de un personaje de los poemas de Herbert.
A mí me gusta especialmente el poema sobre los antiguos maestros.
Yo pondré a mi vez un poema de 1961 (p. 56):

LA PIEDRA

LA piedra es la criatura
perfecta

igual a sí misma
vigilante de sus fronteras

exactamente repleta
de pétreo sentido

con un aroma que a nada recuerda
a nadie espanta no despierta
codicia

su ardor y frío
son justos y están llenos de dignidad

siento su duro reproche
cuando la apreso en mi mano
y su noble
cuerpo
absorbe el falso calor

-Las piedras no se dejan domesticar
hasta el final nos mirarán
con su mirada tranquila clarísima

Y ahora comparadlo con el de su compatriota Wislawa. Ya sólo faltaría otro poema de Milosz para completar el trío prodigioso de la poesía polaca -o mejor, de la que yo conozco-, pero todavía tendremos que esperar a que salga alguna edición española de la poesía de Milosz (algunos poemas los podéis leer aquí; yo puse hace tiempo varios aquí.

lunes, 30 de junio de 2008

Leer con los dedos

El otro día, en Laudator temporis acti, este poema de Czeslaw Milosz (después de otro de W. S. Merwin más normalito) que he traducido de la versión inglesa del propio poeta y Lilian Vallee(agradecería correcciones). Todavía no sé si me gusta; impresionarme sí, seguro:

Lecturas
Me preguntaste de qué servía leer los Evangelios en griego.
Contesto que es bueno que recorramos con el dedo
letras más duraderas que las talladas en piedra,
y que, al pronunciar despacio cada sílaba
descubramos la auténtica dignidad del lenguaje.
Así, obligados a prestar atención, consideraremos que esa época
ya no está lejos de ayer, aunque las cabezas de césares
de las monedas sean hoy diferentes. Pero con todo y con eso es el mismo eón.
Temor y deseo son los mismos, aceite y vino
Y pan significan lo mismo. También la volubilidad de la multitud
ávida de milagros como en el pasado. Hasta las costumbres:
festines de boda, remedios, lamentos por los muertos
sólo parecen distintas. Y luego también, por ejemplo,
había montones de gente que el texto llama
daimonizomenoi, es decir, los endemoniados
o, si lo prefieres, los endiablados (respecto a ‘los poseídos’
no es más que un capricho de un diccionario).
Convulsiones, espuma por la boca, crujir de dientes
no se consideraban signos de talento.
Los endemoniados no tenían acceso a portadas y la pantalla,
y raramente se relacionaban con las artes y las letras.
Pero la parábola del Evangelio tiene la misma fuerza:
que el espíritu que los domina puede entrar en cerdos,
que, enloquecidos por tan repentino choque
entre las dos naturalezas, la suya y la luciferina,
se lanzan al agua y se ahogan (y eso pasa repetidamente).
Y así en cada página un lector perseverante
ve veinte siglos como veinte días
en un mundo que un día llegará a su fin.
_____

Readings
You asked me what is the good of reading the Gospels in Greek.
I answer that it is proper that we move our finger
Along letters more enduring than those carved in stone,
And that, slowly pronouncing each syllable,
We discover the true dignity of speech.
Compelled to be attentive we shall think of that epoch
No more distant than yesterday, though the heads of caesars
On coins are different today. Yet still it is the same eon.
Fear and desire are the same, oil and wine
And bread mean the same.
So does the fickleness of the throng
Avid for miracles as in the past. Even mores,
Wedding festivities, drugs, laments for the dead
Only seem to differ. Then, too, for example,
There were plenty of persons whom the text calls
Daimonizomenoi, that is, the demonized
Or, if you prefer, the bedeviled (as for "the possessed"
It's no more than the whim of a dictionary).
Convulsions, foam at the mouth, the gnashing of teeth
Were not considered signs of talent.
The demonized had no access to print and screens,
Rarely engaging in arts and literature.
But the Gospel parable remains in force:
That the spirit mastering them may enter swine,
Which, exasperated by such a sudden clash
Between two natures, theirs and the Luciferic,
Jump into water and drown (which occurs repeatedly).
And thus on every page a persistent reader
Sees twenty centuries as twenty days
In a world which one day will come to its end.

jueves, 10 de enero de 2008

Imitación de Wislawa

El último premio Adonais se lo han dado a Teresa Soto, una licenciada en Teoría de la Literatura; a pesar de eso (de esa licenciatura en Teoría de la Literatura, digo) estoy deseando leer su libro.
Un aperitivo son los dos poemas que aparecen en Poesía digital:
-Uno ¡a estas alturas de la vida! tiene el cuajo de titularlo Imitación de Wislawa. Imita este poema y qué bien lo hace (yo perpetré una cosa más simplona hace tiempo).
-El otro, sin título, habla de corregüelas.
Y mirad de qué bonito modo he hecho girar los dos poemas sobre mí.

lunes, 1 de octubre de 2007

Millay / d'Ors / Szymborska / González

Querer pegarse al mundo: ayer d'Ors vía St. Vincent Millay. Me acordé de la conversación con una piedra de Szymborska. Aquí una parte:

Llamo a puerta de la piedra:
-Soy yo, déjame entrar.
No busco en ti refugio eterno.
No soy infeliz.
No me falta techo,
tengo mundo a donde volver.
Entrar‚ y salir‚ con las manos vacías.
Y en prueba de mi genuina presencia
no presentar sino palabras
a las que nadie da crédito.
-No entrarás -dice la piedra-.
No tienes sentido de participación.

Y me acordé de Ángel Gónzález, de su primer libro, Áspero mundo y del poema del mismo título que lo abre:
Te tuve
cuando eras
dulce,
acariciado mundo.
Realidad casi nube,
¡cómo te me volaste de los brazos!

Ahora te siento nuevamente.
No por tu luz, sino por tu corteza,
percibo tu inequívoca
presencia.
...agrios perfiles, duros meridianos,
¡áspero mundo para mis dos manos!

Vaya, qué amor al mundo tan grande: a ver si voy a dar en panteísta.

jueves, 21 de junio de 2007

Milosz, Veni Creator

En People of the Book veo este maravilloso poema de Czeslaw Milosz (él y Wislawa, mis ídolos de la literatura polaca) que supongo que será una traducción del polaco. No doy ninguna garantía de que mi supuesta traducción del inglés tenga nada que ver con el original:

Veni Creator
Come, Holy Spirit,
bending or not bending the grasses,
appearing or not above our heads in a tongue of flame,
at hay harvest or when they plough in the orchards,
or when snow covers crippled firs in the Sierra Nevada.
I am only a human being: I need visible signs.
I tire easily, building the stairway of abstraction.
Many a time I asked, you know it well,
that the statue in church lift its hand, only once, just once, for me.
But I understand that signs must be human,
therefore, call one person, anywhere on earth,
not me-after all I have some decency-
and allow me, when I look at that person,
to marvel at you.

Veni Creator
Ven, Espíritu Santo,
y dobla o no dobles la hierba,
aparece o no sobre nuestras cabezas con lengua de fuego,
en la cosecha del heno o cuando aran el huerto,
o cuando la nieve cubre los pinos torcidos en Sierra Nevada.
Soy sólo un ser humano: necesito signos visibles.
Me canso pronto de construir la escala de la abstracción.
Muchas veces pedí, lo sabes bien
que la imagen de la iglesia levantase la mano, sólo una vez, sólo una, para mí.
Pero entiendo que los signos tienen que ser humanos;
por lo tanto, llama a una persona cualquiera sobre la tierra,
no a mí -después de todo yo tengo decencia-
y permíteme, cuando mire a esa persona,
maravillarme de Ti.

martes, 6 de junio de 2006

Prefiero el cine

Prefiero el cine.
Prefiero los gatos.
Prefiero los robles a orillas del Warta.
Prefiero Dickens a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente
a amar a la humanidad.
Prefiero tener a la mano hilo y aguja.
Prefiero no afirmar
que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones.
Prefiero salir antes.
Prefiero hablar de otra cosa con los médicos.
Prefiero las viejas ilustraciones a rayas.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas
a lo ridículo de no escribirlos.
Prefiero en el amor los aniversarios no exactos que se celebran todos los días.
Prefiero a los moralistas
que no me prometen nada.
Prefiero la bondad astuta que la demasiado crédula.
Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados a los conquistadores.
Prefiero tener reservas.
Prefiero el infierno del caos al infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planas del periódico.
Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros.
Prefiero los cajones.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado a muchas otras tampoco mencionadas.
Prefiero el cero solo
al que hace cola en una cifra.
Prefiero el tiempo insectil al estelar.
Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo.
Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad de que el ser tiene su razón.

[Wislawa Szymborska, Gente en el puente, 1986, versión de Gerardo Beltrán]

sábado, 25 de marzo de 2006

Czeslaw Milosz

He encontrado este poema de Czeslaw Milosz, que recoge Raymond Carver para abrir su último libro de poemas (Un sendero nuevo a la cascada. Últimos poemas, introducción de Tess Gallagher, traducción de Mariano Antolín Rato, Madrid, Visor, 2001, 2ª ed., p. 23).

Dádiva

Un día muy feliz.
La niebla se levantó pronto, trabajé en el jardín.
Los colibrís se demoraban sobre las madreselvas.
No había cosa en la tierra que yo deseara poseer.
Sabía que no merecía la pena que envidiase a nadie.
Cualquier mal que hubiera sufrido, lo olvidé.
Pensar que una vez fui el mismo hombre no me molestaba.
En el cuerpo no sentía dolor.
Cuando me estiré, vi el mar azul y velas.

miércoles, 15 de diciembre de 2004

Szymborska: ansiolíticos

Por un post de Periféricos, que me recordó otros de Verso converso, me acordé de este poema de Wislawa Szymborska (trad. de Abel Murcia, en Wislawa Szymborska, Poesía no completa, FCE, México, 2002, p. 181-182):

PROSPECTO
Soy un tranquilizante.
Funciono en casa,
soy eficaz en la oficina,
me siento en los exámenes,
comparezco ante los tribunales,
pego cuidadosamente las tazas rotas:
sólo tienes que tomarme,
disolverme bajo la lengua,
tragarme,
sólo tienes que beber un poco de agua.

Sé qué hacer con la desgracia,
cómo sobrellevar una mala noticia,
disminuir la injusticia,
iluminar la ausencia de Dios,
escoger un sombrero de luto que quede bien con una cara.
A qué esperas,
confía en la piedad química.

Eres todavía un hombre (una mujer) joven,
deberías sentar la cabeza de algún modo.
¿Quién ha dicho
que la vida hay que vivirla arriesgadamente?

Entrégame tu abismo,
lo cubriré de sueño,
me estarás agradecido (agradecida)
por haber caído de pies.

Véndeme tu alma.
No habrá más comprador.

Ya no hay otro demonio.

jueves, 12 de agosto de 2004

Szymborska y la piedra

Hemos estado hoy en Chillida Leku (El sitio de Chillida): yo era el escéptico del grupo (aunque respetuoso). Chillida trabaja el hormigón la piedra el hierro y quiere abrir huecos líneas espacios hendiduras aire luz negra en la piedra. Yo me acordé de Conversación con una piedra, un poema de Wislawa Szymborska (una enmienda a la totalidad) que está en el top 5 de mi lista de favoritos en poesía:

Llamo a la puerta de la piedra:
-Soy yo, déjame entrar.
Quiero estar en tu interior,
mirar en derredor,
aspirarte como aliento.
-Vete -dice la piedra-,
estoy herméticamente cerrada.
Aun deshechas en pedazos
seguiremos cerradas
Aun trituradas en arena
a nadie le abriremos.
Llamo a la puerta de la piedra:
-Soy yo, déjame entrar.
Vengo por pura curiosidad.
La vida para ella es única ocasión.
Quiero ver tu palacio
y luego visitar también la hoja y la gota de agua.
No tengo mucho tiempo para todo eso.
Mi condición de mortal debería conmoverte.
Llamo a puerta de la piedra:
-Soy yo, déjame entrar.
No busco en ti refugio eterno.
No soy infeliz.
No me falta techo,
tengo mundo a donde volver.
Entrar‚ y salir‚ con las manos vacías.
Y en prueba de mi genuina presencia
no presentar sino palabras
a las que nadie da crédito.
-No entrarás -dice la piedra-.
No tienes sentido de participación.
Ningún otro sentido te lo podrá suplir.
Ni siquiera una vista omnividente te serviría
de nada sin el sentido de participación.
No entrarás, tienes apenas un embrión de este sentido,
apenas un brote: la imaginación.
Llamo a la puerta de la piedra:
-Soy yo, déjame entrar.
No puedo esperar dos mil siglos
para estar bajo tu techo.
-Si no me crees -dice la piedra,
pídele a la hoja, te dirá lo que yo.
La gota de agua te dirá lo que la hoja.
Pregúntale al pelo de tu propia cabeza.
Me sacude la risa, una enorme risa
con la que no sé reír.
Llamo a la puerta de la piedra:
-Soy yo, déjame entrar.
-No tengo puerta -dice la piedra.