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jueves, 22 de abril de 2010

Cuidados paliativos

Entrevista (La Vanguardia 10.04), a Julio Gómez, médico especialista en cuidados paliativos:
     —Si yo fuese un enfermo terminal, ¿qué haría usted?
—Ayudarte a vivir bien hasta el último minuto.

     —¿Cómo puedo vivir bien sabiendo que voy a morir?
—Si aceptas lo inevitable y yo te palío lo evitable, vivirás bien hasta el final, con dignidad.

     —¿Qué es lo evitable?
—El dolor total.

     —¿Qué es el dolor total?
—Una suma de dolor físico, dolor psíquico, dolor social y dolor espiritual. Paliémoslos: en eso consisten los cuidados paliativos.

     —¿Desde cuándo la medicina los ofrece?
—En España, sólo desde los años 80. Antes, el médico veía a la muerte como enemiga: si no podía curar, el médico se sentía fracasado. “No hay nada que hacer”, sentenciaba, y abandonaba al enfermo a su suerte. Lo desahuciaba. El médico está entendiendo que, más allá de curar, puede cuidar al enfermo desde el diagnóstico hasta la muerte. Lo dice el filósofo Francesc Torralba: “Hay enfermos incurables, pero ninguno incuidable”.

     —¿Cómo me paliarán el dolor físico?
—Hay analgésicos idóneos, hay morfina.

     —Si la morfina merma mis facultades, ¿me compensaría usarla de todos modos?
—Te preguntaría siempre antes. Hoy podemos dosificar la morfina de modo que palíe tu dolor físico con el mínimo embotamiento cognitivo. El otro día reduje la dosis a un enfermo porque vi que había alcanzado una serenidad natural que lo permitía.

     —¿El estado psíquico determina el físico?
—Sí. El dolor psíquico – angustia, ansiedad, tristeza, ira, miedo…- alimenta el sufrimiento, sensibiliza, incrementa el dolor total.

     —¿Y cómo se palía ese dolor psíquico?
Acompañando al enfermo, permitiendo que se permita expresar rabia, tristeza… ¡Sólo así podrá llegar a aceptar su situación! Ese enfermo quiso hablar con familiares, expuso deseos, se reconcilió consigo mismo…

     —Me hablaba de dolor social: ¿qué es?
—El derivado de perder tus roles sociales anteriores, a causa de tu enfermedad.

     —¿Cómo puede paliarse ese dolor?
—Un enfermo entendió lo mucho que podía enseñar a sus hijos (o nietos) con su actitud ante la enfermedad y la muerte: ganó para sí un rol social, ¡y un rol muy importante!

     —¿Sí?
—Solemos encubrir la muerte. Error. Si de niños vemos al abuelo muerto, ¡sufriremos menos mañana ante la muerte! Los niños aceptan la muerte como natural: ¿por qué inocularles temores, perjudicándoles?

     —Me citaba el dolor espiritual: ¿qué es?
—Es el del sentido: “¿por qué?”, “¿por qué yo?”, “¿para qué nacer, para qué vivir?”, “¿para qué todo?”, “¿qué pinto yo aquí?”, “¿dónde está Dios?”. El enfermo terminal se hace estas preguntas, busca un sentido…

     —¿Y cómo le ayuda usted ahí?
—Acompañándole en las preguntas: al menos, siempre nos quedarán las preguntas.

     —No sé si es mucho consuelo…
—Nada alivia más a un paciente avanzado que comprobar que su médico no se escaquea.

     —¿Es más fácil el final para el creyente?
—Morimos como hemos vivido: uno enfrenta de cara las cosas, otro escurre el bulto…

     —Diga algo al terminal que nos lea.
—No es que mientras hay vida, hay esperanza, sino que mientras hay esperanza, hay vida. Hay mucho que hacer, desde aplacar tu dolor hasta estar consciente, o ver una película con alguien, compartir una comida, conversar… ¡Te queda seguir vivo hasta el final!

     —Cíteme un caso.
A un hombre le preparé para disfrutar de la cena de Fin de Año con sus seres queridos. Luego murió con todos alrededor de su cama, dándole la mano: ¡ver esa foto es emocionante! ¿Puede haber mejor muerte?

     —¿Mejor en casa que en el hospital?
—Donde prefiera: disponemos de medios y recursos para que sea en casa, si se desea.

     —¿Ha acompañado a alguien querido?
—Mi hija murió con tres años y ocho meses. Nacida con grave discapacidad, estaba hipercapacitada para generar cambios alrededor: despertó la ternura en mí, eso me hizo mejor médico. Yo la cuidé, ella me doctoró.

     —¿Hay dolor mayor que ese?
—Quizá no. Tratar a un enfermo terminal es siempre tratar a la vez a sus familiares, a sus cuidadores, para evitar que le transmitan sus angustias. Y otra asignatura pendiente de la medicina actual es el duelo: la mitad de los duelos deriva en alguna patología.

     —¿Hubiese usted ayudado a morir al tetrapléjico Sampedro?
—Yo ayudo a vivir al que va a morir, no a morir al que puede vivir. Sampedro no quiso, quiso suicidarse: no era un caso para mí.

     —¿Acaso no es la medicina paliativa una eutanasia (“buena muerte”)?
—Los enfermos dicen: “¡Yo no quiero vivir así!”. Bien, cambiemos el “así”, ¡y entonces el 99% quiere seguir viviendo! Con más recursos en medicina paliativa, el debate sobre la eutanasia devendría residual.

     —Una dosis muy alta de morfina ¿mata?
—Le sedará, disminuirá sus constantes: moriría usted igual, pero así será más plácido.

     —¿Aprende usted algo de sus pacientes?
—Sí: el valor de expresar las emociones, el valor de reconciliarse, el valor de cinco minutos… ¡Ellos son mis maestros! Lo que aprendo de ellos me capacitará un día para aprobar mi propio examen final.

     —¿Cómo enfrentará usted su final?
—¡Intentaré que la muerte me encuentre bien vivo!

__________________
Paliar, cuidar
Su hija estaba muerta. Dejó que su hermanito Ander, de seis años, la viera. El niño lloró y, mirándole a él, le dijo: “Tú no lloras porque eres médico, ¿verdad?”. Y Julio Gómez rompió a llorar: aprendió que tenía derecho. Hoy es referente en medicina paliativa: bajo la dirección del veterano Xavier Gómez-Batiste, Julio lidera uno – hospital San Juan de Dios de Santurce-de los treinta equipos del programa de la Obra Social La Caixa – 11 millones de euros- para la atención integral de personas con enfermedades avanzadas. De 384.000 personas que fallecen al año en España, 150.000 necesitan esos cuidados, y sólo 40.000 los recibían: disminuyen así sus niveles de ansiedad, depresión e insomnio.

Aquí han puesto el pdf de la página original.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Cuidados paliativos

Me pongo medallas ajenas: esta entrada es casi sólo para decir: ¡Yo ya lo dije! y también: ¡Fijaos qué buen ojo tengo!
Aquel artículo sobre los cuidados paliativos en la revista Nuestro tiempo que tanto me gustó ha resultado finalista en unos premios europeos de periodismo sanitario.
Y me ha alegrado ver que está en la red en un pdf (y aquí os lo podéis descargar) y os recomiendo -aparte de que admiréis mi ojo clínico- que os lo bajéis, ahora que está al alcance de todo el mundo (y mientras seguimos esperando a que hagan una web decente para Nuestro Tiempo).

martes, 6 de mayo de 2008

Sobre el miedo

De una carta que me llegó el otro día, a propósito de esto (negritas mías).
Es un tema difícil, el sufrimiento, el dolor, la distinta manera de afrontarlo, o eludirlo, o aceptarlo, según seas o no creyente. Y yo les entiendo, cómo no, y lo de la pareja del artículo que enlazas: si se trata de desaparecer sin más, para qué pasar antes por todo eso. Son ellos los incapaces de entender a los católicos y los que nos relacionan con masoquismos (cuando no hay nada más masoca que instalarse en el carpe diem, porque anda que no se machaca la gente por pura frivolidad: desde la simple depilación a la cera -que es un horror- o el footing hasta desfallecer, pasando por la cirugía estética, las abrasiones por láser, los deportes de riesgo...; sólo que ese sufrimiento, como le ven el sentido, sí que lo aceptan).
Pero no, no hay ningún masoquismo, al revés, la fe te enseña a vencer el pánico, y sin pánico el dolor no es tanta cosa. Del dolor inevitable hablo, que acaba llegando, en ti mismo o en los que quieres –y si es en tus hijos, es dolor a la máxima potencia-; porque el dolor evitable también nosotros lo evitamos. Y a la hora de la muerte, la Iglesia la primera, con gran conocimiento, delicadeza y psicología. Ella es la primera interesada en que los enfermos no estén retorciéndose y tengan la calma y la paz que necesitan para abrirse al amor de Dios y poner su vida en sus manos, y poder morir con esperanza, no como animales, sin entender a qué viene todo eso.

lunes, 28 de abril de 2008

Ternura y gas

[VERSIÓN REVISADA, 4.5.08: Sobre la polémica que crearon la SER y El País a propósito de los sacerdotes en los comités de ética de los hospitales].
Ya hablé de cómo empezó la cosa. Todavía tienen abierta esta encuesta torticera: ¿Crees que los curas (sic) deben tener voto sobre los cuidados paliativos a los enfermos?.
-Al día siguiente (25.4), un artículo de Soledad Gallego-Díaz. La admiro mucho pero el artículo me gustó muy poco.
-El sábado (26.4), noticia (es un decir) con la reacción (es un decir) del Gobierno a la noticia (es un decir) de El País. En la sección de Cartas al Director, resaltada, una de un indignado lector que respondía como corresponde a las noticias (es un decir) sobre el tema (obsérvese la semejanza con algunos planteamientos de Soledad Gallego-Díaz). Y había un editorial sobre la cuestión.
-El domingo (27.4), otra carta al Director, una viñeta de Forges, un artículo de Carlos Boyero y otro de Manuel Vicent: ("bastará sólo con su presencia en la reunión para que la sombra de la censura religiosa infecte hasta el tuétano a los médicos y enfermeros del hospital" (...) "sea usted creyente o ateo, rece para que en el momento de partir hacia el valle del Edén no revolotee alrededor de su lecho un médico beato imbuido por un cura partidario del dolor como expiación porque entonces, en nombre de Dios, le obligarán a beberse el cáliz hasta las últimas heces").
-el martes (29.4): viñeta de El Roto y un artículo de Joaquín Estefanía tremendamente ilustrativo sobre la relación entre ternura y crimen de la que hablo más adelante.
No, no pienso que haya una conspiración, más bien me parece que estamos ante un caso claro de reacción desaforada de una parte de la sociedad, que se puede comparar a niños que gritan y se tapan los oídos a la vez.
No sé si servirá de algo hacerles ver que están gritando y que lo que están viendo no es la realidad, sino una película de terror.
En esa película de terror hace de protagonista (lo describe Vicent) el malvado cura que se cierne con su sombra amenazante sobre el pobre enfermo, al que deja morir entre horribles sufrimientos. Y me dirán algunos: ¿y lo que dijo Sebastián en Semana Santa de que Cristo murió sin cuidados paliativos? Uno oye la frase y despeja la incógnita (un silogismo implícito en mucha gente de formación cristiana):
A. Cristo sufrió sin cuidados paliativos
[B: Tenemos que imitar a Cristo
C: ergo Tenemos que sufrir como cerdos cuando nos muramos.]
Y yo he buscado en internet: en el propio blog de monseñor Sebastián está lo que dijo:
En la dureza de su muerte Jesús nos descubre la verdadera dignidad de la muerte. En nuestro mundo algunos confunden la dignidad de la muerte con el miedo al dolor. Jesús no tuvo cuidados paliativos. Pero su muerte fue absolutamente digna. ¿Alguien puede decir que la muerte de Jesús, llena de tormentos, no fue una muerte digna? La dignidad de su muerte, como la dignidad de todas las muertes, está en el valor de la aceptación, en la experiencia del amor y de la comunión de los seres queridos y que nos quieren, en la esperanza firme y segura del triunfo del bien y de la vida, en la filial confianza en un Dios Padre, fuente de vida y mar infinito de amor y de misericordia.
Es decir, que no, que no dice que haya que morir sufriendo todo lo que se pueda. Lo que explica es que la dignidad no está en morir cuando uno lo decida, sino en que sea una muerte humana (valga la expresión); y es un peligrosísimo sintagma ese que se está extendiendo tanto de 'muerte digna', eufemismo por 'morir cuando uno lo decida'.
Y qué dice la Iglesia; pues en un documento de la Conferencia Episcopal esto:

La Iglesia trabaja en favor de la muerte buena y digna. (...) Las ciencias humanas lo confirman cuando hablan de que el moribundo necesita no sólo una atención médica puramente técnica, sino también un ambiente humano, la cercanía de sus seres queridos y, en caso necesario, los cuidados paliativos que le permitan aliviar el dolor y vivir con serenidad el final de esta vida. La verdadera piedad y compasión no es la que quita la vida, sino la que la cuida hasta su final natural.
Todo ello lo enlazo con una frase de Flannery* que me ronda últimamente:
Ahora, ante la falta de fe, nos gobernamos por la ternura. Es una ternura que, apartada hace tiempo de la persona de Cristo, está envuelta en teorías. Cuando se separa la ternura de su fuente, el único resultado lógico es el terror. Desemboca en los campos de trabajos forzados y en la chimenea de la cámara de gas.
In the absence of this faith now, we govern by tenderness. It is a tenderness which, long since cut off from the person of Christ, is wrapped in theory. When tenderness is detached from the source of tenderness, its logical outcome is terror. It ends in forced labor camps and in the fumes of the gas chamber.
Una ternura mal entendida, pues, podría llevar a los mayores crímenes. Tenemos que respetar la dignidad de la persona, también en el momento de la enfermedad y la muerte.

*En Recuerdo de Mary Ann (está en Misterio y Maneras, edición de Guadalupe Arbona y Esther Navío, Madrid, Encuentro, 2007, p. 227).
La frsse de Flannery la comentan en este artículo y en este otro (los dos en inglés).

miércoles, 17 de octubre de 2007

Das Natürliche und das Vernünftige

Si escribiera este blog en alemán con títulos como el de hoy, de una obra de Robert Spaemann, qué duda cabe que todo sería más impresionante.
El hecho es que me acordé de ese título, Lo natural y lo racional (no del libro, porque no lo he leído, aunque debe de ser bueno) a propósito de la cuestión de la naturaleza humana, a la que se refiere B16 en un discurso reciente [negritas mías]:
El Catecismo de la Iglesia Católica resume bien el contenido central de la doctrina sobre la ley natural, revelando que indica los preceptos primeros y esenciales que rigen la vida moral. Tiene por raíz la aspiración y la sumisión a Dios, fuente y juez de todo bien, así como el sentido del prójimo en cuanto igual a sí mismo. Está expuesta, en sus principales preceptos, en el Decálogo. Esta ley se llama natural no por referencia a la naturaleza de los seres irracionales, sino porque la razón que la proclama pertenece propiamente a la naturaleza humana (número 1955).

Con esta doctrina se logran dos objetivos esenciales: por una parte, se comprende que el contenido ético de la fe cristiana no constituye una imposición dictada desde el exterior a la conciencia del hombre, sino una norma que tiene su fundamento en la misma naturaleza humana; por otra, partiendo de la ley natural que puede ser comprendida por toda criatura racional se ponen los fundamentos para entablar el diálogo con todos los hombres de buena voluntad y, más en general, con la sociedad civil y secular.

Como lo había visto en Zenit voy para allí para copiar lo que veis arriba y encuentro una muy interesante entrevista con Juan Manuel Burgos sobre el concepto de naturaleza humana. Como véis, se trata -como siempre- de encontrar el justo medio, evitando el extremo de la naturaleza (entendida en sentido sólo biológico, o mejor, biologicista) y el de la cultura (en el peor sentido de la palabra).
Diréis, qué fácil el justo medio. Pero sólo se puede poner el justo medio cuando se sabe dónde están los extremos.
Esto es una entrada in progress. Seguiremos informando a medida que nos vayamos aclarando sobre qué es ley natural y qué es naturaleza humana.

lunes, 29 de enero de 2007

Diálogo y negociación

Muy buen artículo de Fernando Savater en El país de hoy: explica, para los tontos, la diferencia entre 'diálogo' y 'negociación' e incluso comienza a plantearse dudas sobre la asignatura de Educación para la ciudadanía, que antes tanto alababa.
El mito del diálogo
Según parece, la proyectada y ya menguante asignatura de Educación para la Ciudadanía incluirá lecciones dedicadas al diálogo y a la negociación. Nada puede resultar más oportuno, en vista de la fenomenal catarata de equívocos y malentendidos -creo que no todos inocentes- que rodean el frecuente uso de esos términos tan ensalzados como aborrecidos. En una democracia parlamentaria, elogiar el diálogo es un empeño tan aparatosamente ocioso como pasearse por un hospital cantando loores a la medicina. En ambos casos parece más útil indicar los requisitos para que uno y otra sean efectivos, así como señalar sus límites en el tratamiento de males especialmente graves.
Para empezar por lo más obvio, se dialoga con los amigos y se negocia con los enemigos o adversarios. El diálogo supone aceptar una base común de valores, a partir de los cuales se discute para ver qué orientación común es preferible en tal o cual proyecto. En la negociación se contraponen fuerzas y se pretenden ventajas estratégicas: es un pulso, no un intercambio argumental. En ciertos casos, los más civilizados, puede aliviarse la brusquedad negociadora con la persuasión dialogante, combinando ambos métodos. Pero la presencia de la violencia o la amenaza contra una de las partes anula dramáticamente esa posibilidad.
Viniendo a lo que nos interesa, insistir en que el diálogo -así, sin más aditamentos ni matices- es la solución de los problemas creados por el terrorismo etarra (y de su rentabilización por el nacionalismo vasco radical, que también es parte del problema) constituye una patraña y un fraude. O, en el mejor de los supuestos, un malentendido. Pongamos que a mí, en una de esas encuestas de planteamiento tan poco convincente que suelen hacerse, me preguntan si me parece aceptable "un final dialogado" para el terrorismo de ETA.
Interpretando a mi modo la cuestión, puedo responder afirmativamente. Supondré que el encuestador llama "diálogo" a negociar con ETA las condiciones de su rendición cuando los terroristas admitan que tienen que dejar las armas: hablar con ellos de cuestiones penales, garantías de desarme, situación legal de los aún no procesados sin delitos de sangre, etc. Es algo que ocurrirá antes o después y ojalá fuera pronto (aunque sólo depende de ETA, claro). De modo que respuesta afirmativa. Pero también puedo contestar negativamente. Sospecharé que mi interrogador considera "diálogo" establecer un foro político extraparlamentario que incluya a portavoces de los terroristas junto a los partidos legales, con el fin de negociar concesiones políticas al nacionalismo (otras no le interesan a ETA) que refuercen su hegemonía en la CAV e incluso en Navarra, blindándola ante posibles intervenciones del Estado de Derecho, según el esquema del plan Ibarretxe más o menos radicalizado para premiar el "final de la violencia". De modo que mi respuesta será "no". O sea que, según este planteamiento hipotético pero nada fantástico, soy a la vez partidario del diálogo y contrario al diálogo... y unos me juzgarán entreguista, mientras que otros me tacharán de intransigente. Pero la culpa la tiene la ambigüedad de la palabra "diálogo", no yo.
Esa ambivalencia no desanima, desde luego, a quienes -como el lehendakari, por ejemplo- siguen predicando la buena nueva del diálogo, cuyas genéricas virtudes nos ensalzan una y otra vez de un modo escolar hasta devolvernos a los felices días del parvulario. O como el socialista Torres Mora (al que algunos conceden rango de ideólogo gubernamental, algo así como el Suslov de nuestro régimen), que en una reciente entrevista en El Mundo, tras el acostumbrado panegírico del diálogo, acuña este dictamen prodigioso: "El diálogo no ha fracasado, han fracasado los terroristas en su intento de dialogar". ¡Toma ya! Es difícil ser más autocomplaciente y con menos motivos que esta gente, la verdad.
A mi entender, el Gobierno en un principio planteó el "diálogo" con ETA según la primera de las dos acepciones que más arriba he dado del término. Pero cometió el error de dejar abierta la posibilidad, para más adelante -una vez liquidada la violencia terrorista en todas sus formas-, de emprender el segundo "diálogo" como premio de consolación al nacionalismo y camino para asegurarse su apoyo en el próximo mandato electoral. Con el resultado de que ETA y sus mariachis (que entre tanto han alcanzado un reconocimiento político como interlocutores respetables y aún críticos autorizados de las decisiones de los partidos democráticos) se han apresurado a saltar por encima de la primera mesa de diálogo para exigir inmediatamente la segunda. ¿Por qué no se centran en hablar de presos, beneficios penitenciarios, etc.? Sencillamente, porque todo eso lo dan por descontado. Están convencidos de que una vez consolidada su posición política en el País Vasco y ya abandonado el terrorismo innecesario, el acercamiento de los presos y su próxima puesta en libertad es cosa hecha.
Aunque justificadamente denegada, es probable que la simple propuesta de excarcelación de De Juana Chaos venga a reforzar esta convicción (como contraste, recordemos la triste suerte de Bobby Sands y sus diez compañeros del IRA, que murieron sucesivamente durante una huelga de hambre en la prisión de Mazen sin lograr ablandar a Margaret Thatcher). De modo que ¿para qué se van a molestar en suplicar lo que piensan obtener de cualquier modo? Más les vale ir directamente a lo difícil, a por aquellas concesiones que una vez desaparecida la amenaza terrorista bien pudieran negárseles sin mayores remilgos. Hay que aprovecharse de los efectos de la intimidación mientras dura. Sobre todo cuando se les están mandando constantes mensajes de que, hagan lo que hagan, en cuanto dejen de cometer fechorías estaremos encantados de volver a escucharles: "Hay que esperar a que vuelvan a hacer algún gesto, seremos generosos, etc.". Lo apropiado para desanimarles sería indicarles inequívocamente de una vez que están a punto de ver caducar todos los plazos, más allá de los cuales no obtendrán el más mínimo beneficio penal...; es decir, que se les tratará por fin como merecen, dejen las armas o no.
Los partidarios del diálogo a lo loco, caiga quien caiga, nos apedrean constantemente con denuncias más o menos explícitas de las medidas judiciales que pueden "dificultarlo", es decir, que amenazan convertirlo en algo distinto a dar la razón a los nacionalistas: así que no será Ibarretxe quien desafía a la justicia, sino los jueces quienes desafían al sentido común (oído, cómo no, en la tertulia de Francino en la SER), la declaración de Jarrai y Segui como partes del entramado etarra son un abuso que trata de criminalizar a todos los jóvenes independentistas vascos, etc. La verdad es que en el País Vasco el terror fundamental, de fondo, lo pone ETA: pero de la administración del terrorismo para acogotar a la población no nacionalista se encargan desde hace mucho otros. Un caso reciente y repetido todos los años: el de la fiesta de San Sebastián. Lo malo no es que en la izada de bandera que da comienzo a la jornada festiva en la plaza de la Constitución hubiera muchas pancartas a favor de ETA, de Juana Chaos, de la amnistía, llamando asesino al PSOE (¿se imaginan las fiestas patronales de otra población española en que se permitiera insultar o amenazar tan gravemente a cualquier partido?), hasta el punto que Odón Elorza dijera que le parecieron "excesivas"..., pues por lo visto hay un límite admisible para estas cosas, que sólo él conoce; ni siquiera es lo peor que todo eso no ocurriera espontáneamente, en el tumulto del gentío a las doce de la noche, sino que se preparase tranquilamente desde las cinco de la tarde con numerosas personas que colgaban los carteles y guirnaldas subversivas a la vista de municipales y ertzainas..., como todos los años desde hace una década. No, lo malo es que tres televisiones retransmiten durante horas la izada sin aventurar la más mínima palabra ni comentario sobre este paisaje urbano terrorista. Y lo peor es que este año algunos ciudadanos (de ¡Basta Ya!, que son de los pocos que quedan por allí) han presentado denuncia documentada contra el Ayuntamiento por estos sucesos, que sigue su trámite, de la cual han dado cuenta los medios periodísticos nacionales menos afines al "diálogo", pero ninguna de las publicaciones de ámbito donostiarra, tan atentas a todo concurso de quesos que ocurre en nuestra demarcación. Que quede claro: con esos silencios mediáticos y los terrores que reflejan cuentan los "dialogantes" para que al final del "proceso de paz" haya paradójicamente más nacionalismo que antes y no más libertad y visibilidad para los no nacionalistas, como sería lógico esperar.
Bien, muy bien que se incluya "diálogo y negociación" como temas de la minusvalorada e injustamente criticada Educación para la Ciudadanía. Lo único que me preocupa ahora es quién dará la asignatura...

domingo, 23 de abril de 2006

Amo a Laura

Amo a Laura, uno de esos vídeos en la red que está viendo todo el mundo; es tan enormemente hediondo que sólo podía ser algo pensado por unos yanquis alucinados, o bien una parodia: cuatro jóvenes vestidos de colores pastel cantan que defenderán su amor casto hasta el matrimonio.
Y sí, era una parodia, que al final es de los canallas de la MTV (aquí todos los datos), que han contribuido como pocos a la borreguización de la juventud mundial, como Los Cuarenta, las revistas de adolescentes, Inditex, Tele5 y tutti quanti.
La gente joven que podría apreciar el valor del respeto entre sexos se asusta de la parodia que se hace de ellos y que creen real: todo el mundo -mediático- lo dice, luego será verdad. Se ven empujados por los demás, el entorno, los medios, a una forma de vida que en el fondo les repugna (no hablo aquí de mucha gente joven que parece estar encantada de su vida-MTV), a unas relaciones sin profundidad, a la borrachera por decreto.
Lo de la MTV me recuerda la función propagandística que tenían las canciones para proles (=proletarios) que unas máquinas hacían en el mundo totalitario de 1984 de Orwell; a través de letras estúpidas se idiotizaba a las masas:
La mujer cantaba con poderosa voz de contralto:
Era sólo una ilusión sín esperanza
que pasó como un día de abril;
pero aquella mirada, aquella palabra
y los ensueños que despertaron
me robaron el corazón.
Esta canción obsesionaba a Londres desde hacía muchas semanas. Era una de las producciones de una subsección del Departamento de Música con destino a los proles. La letra de estas canciones se componía sin intervención humana en absoluto, valiéndose de un instrumento llamado «versificador».
La nueva canción que había de ser el tema de la Semana del Odio (se llamaba la Canción del Odio) había sido ya compuesta y era repetida incansablemente por las telepantallas. Tenía un ritmo salvaje, de ladridos y no podía llamarse con exactitud música. Más bien era como el redoble de un tambor. Centenares de voces rugían con aquellos sones que se mezclaban con el chas-chas de sus renqueantes pies. Era aterrador. Los proles se habían aficionado a la canción, y por las calles, a media noche, competía con la que seguía siendo popular: «Era una ilusión sin esperanza». Los niños de Parsons la tocaban a todas horas, de un modo alucinante, en su peine cubierto de papel higiénico.

Todo esto no se soluciona, claro, cantando a su vez canciones en misa con guitarras adolescentes. Hace falta una educación profunda, lo contrario de la LOGSE, que destierre el sentimentalismo, valore los sentimientos y fortalezca el espíritu crítico.

domingo, 19 de marzo de 2006

En busca de la ataraxia

El ideal de muchos sabios después de Sócrates era llegar a la ataraxia, la ausencia de perturbación.
Cada vez me parecen más insuficientes los ideales éticos griegos, aunque me atraigan mucho (me temo que por egoísmo); la cuestión es que si eras griego, varón, ciudadano y con dinero, te podías plantear que tu ideal de vida era la ausencia de perturbación, dedicado a la contemplación de la verdad, en suave coloquio y en compañía de sabios amantes del saber. Ese ideal está bien, qué duda cabe, pero se queda un poco corto.
Quizá sea mejor enfadarse o exaltarse, aunque por buenas causas, claro.
Y vete tú a hablarle de imperturbabilidad a tantas personas que se dejan la vida por los demás: mujeres que se matan trabajando por sus hijos, los que trabajan en hospitales, los que van de un lado para otro cuidando gente.
Lo tengo dicho: el problema de la ética griega es su desprecio a la mujer. Sólo es posible la ataraxia cuando todas las preocupaciones vitales cargan sobre otros y los problemas de los demás le resbalan a uno.

viernes, 10 de junio de 2005

Manifestación 18J

Como creo que los lectores de este blog no se echarán para atrás, les animo a que en la cuestión del matrimonio homosexual lean material profundo, no sólo artículos coyunturales. Para empezar, este documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe: Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales.
Selecciono algunos textos del principio:
1. Interesante definición del matrimonio (2):
El matrimonio no es una unión cualquiera entre personas humanas. Ha sido fundado por el Creador, que lo ha dotado de una naturaleza propia, propiedades esenciales y finalidades. Ninguna ideología puede cancelar del espíritu humano la certeza de que el matrimonio en realidad existe únicamente entre dos personas de sexo opuesto, que por medio de la recíproca donación personal, propia y exclusiva de ellos, tienden a la comunión de sus personas. Así se perfeccionan mutuamente para colaborar con Dios en la generación y educación de nuevas vidas.
2. Sobre la definición legal y la objeción de conciencia (5):
Ante el reconocimiento legal de las uniones homosexuales, o la equiparación legal de éstas al matrimonio con acceso a los derechos propios del mismo, es necesario oponerse en forma clara e incisiva. Hay que abstenerse de cualquier tipo de cooperación formal a la promulgación o aplicación de leyes tan gravemente injustas, y asimismo, en cuanto sea posible, de la cooperación material en el plano aplicativo. En esta materia cada cual puede reivindicar el derecho a la objeción de conciencia.
3. Sobre derecho de los homosexuales al matrimonio (9):
Es falso el argumento según el cual la legalización de las uniones homosexuales sería necesaria para evitar que los convivientes, por el simple hecho de su convivencia homosexual, pierdan el efectivo reconocimiento de los derechos comunes que tienen en cuanto personas y ciudadanos. En realidad, como todos los ciudadanos, también ellos, gracias a su autonomía privada, pueden siempre recurrir al derecho común para obtener la tutela de situaciones jurídicas de interés recíproco. Por el contrario, constituye una grave injusticia sacrificar el bien común y el derecho de la familia con el fin de obtener bienes que pueden y deben ser garantizados por vías que no dañen a la generalidad del cuerpo social.

miércoles, 8 de junio de 2005

Más 18J

La manifestación -y aún quedan diez días- está siendo ya contraprogramada por El País, señal de que puede ser histórica y que al gobierno no le gusta nada.
Un buen artículo de Emilio Sanz aquí.
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Si al menos sirviera para que nos replanteáramos más a fondo qué es la familia y su sentido antropológico, ya habría merecido la pena. Mar adentro (siempre al quite) recoge un texto de Benedicto XVI sobre el fundamento antropológico de la familia. Citas que entresaco:
Matrimonio y familia no son una construcción sociológica casual, fruto de situaciones particulares históricas y económicas (...).
El hombre es creado a imagen de Dios, y Dios mismo es amor. Por este motivo, la vocación al amor es lo que hace del hombre auténtica imagen de Dios: se hace semejante a Dios en la medida en que se convierte en alguien que ama (...).
De este lazo fundamental entre Dios y el hombre se deriva otro: el lazo indisoluble entre espíritu y cuerpo: el hombre es, de hecho, alma que se expresa en el cuerpo y cuerpo que es vivificado por un espíritu inmortal. También el cuerpo del hombre y de la mujer tiene, por tanto, por así decir, un carácter teológico, no es simplemente cuerpo, y lo que es biológico en el hombre no es sólo biológico, sino expresión y cumplimiento de nuestra humanidad. Del mismo modo, la sexualidad humana no está al lado de nuestro ser persona, sino que le pertenece. Sólo cuando la sexualidad se integra en la persona logra darse un sentido a sí misma.
De este modo, de los dos lazos, el del hombre con Dios y --en el hombre-- el del cuerpo con el espíritu, surge un tercer lazo: el que se da entre persona e institución. La totalidad del hombre incluye la dimensión del tiempo, y el «sí» del hombre es un ir más allá del momento presente: en su totalidad, el «sí» significa «siempre», constituye el espacio de la fidelidad. Sólo en su interior puede crecer esa fe que da un futuro y permite que los hijos, fruto del amor, crean en el hombre y en su futuro en tiempo difíciles. La libertad del «sí» se presenta por tanto como libertad capaz de asumir lo que es definitivo: la expresión más elevada de la libertad no es entonces la búsqueda del placer, sin llegar nunca a una auténtica decisión. Aparentemente esta apertura permanente parece ser la realización de la libertad, pero no es verdad: la verdadera expresión de la libertad es por el contrario la capacidad de decidirse por un don definitivo, en el que la libertad, entregándose, vuelve a encontrarse plenamente a sí misma.
Quería resumirlo pero al final he puesto casi todo: no encuentro atajos, aunque sé que mis lectores prefieren lo profundo a lo fácil.

miércoles, 2 de marzo de 2005

Preservativo Sida

Sobre el tema del Sida esta información del Comite Independiente Anti-Sida (info@sinsida.com) Publicado el 29-01-2005 y que yo vi aquí. Es un artículo de Jokin de Irala:
La Iglesia nunca ha considerado que el preservativo sea la solución ante el sida y sigue convencida de que no es la solución al problema. La Iglesia está convencida de que su doctrina en materia de sexualidad es, de hecho, la mejor garantía que hay contra estas enfermedades. Lo científico es afirmar que la prevención más eficaz en contra del sida consiste, en primer lugar, en evitar relaciones sexuales. En segundo lugar, mantener relaciones sexuales mutuamente monógamas. Sin embargo, algunas personas deciden libremente no aceptar dichas recomendaciones. En estas ocasiones puede entenderse que los profesionales de la salud usen cauces exclusivamente personales y nunca campañas poblacionales que no distinguen quien recibe el mensaje, para recomendar que es mejor, en ese caso concreto, tener relaciones con el preservativo. La Iglesia se limita a constatar este hecho y afirma que no tiene sentido ofrecer de entrada el preservativo al 100% de la población sin antes haber hecho todo lo posible para que la población entienda y aplique lo avalado científicamente como lo más eficaz contra el sida pero nunca ha afirmado que el preservativo sea una opción moralmente aceptable. Tampoco sería correcto aconsejar el preservativo en estos casos concretos sin advertir a esa población de los siguientes puntos importantes: Nunca se puede hablar de eliminación del riesgo de contagio sino de reducción. Aunque el riesgo de contagio del sida sea pequeño, en términos de probabilidad y en un año, dicho riesgo se va acumulando y aumentando con los años. Las campañas indiscriminadas de «sexo seguro», tal como se plantean en nuestro país, pueden conducir a muchos jóvenes a iniciar precozmente sus relaciones sexuales y padecen más fallos del preservativo que en las poblaciones donde se han realizado los estudios de eficacia. Estamos hablando de una enfermedad mortal. Los preservativos no son métodos considerados eficaces ni para prevenir embarazos ni para prevenir otras enfermedades de transmisión sexual con graves consecuencias para los jóvenes como la clamidia, el herpes o el virus del papiloma humano, que se están convirtiendo, de hecho, en auténticas epidemias en lugares donde el preservativo se usa extensamente. El consenso publicado en el Lancet sobre la estrategia de prevención ABC debe entenderse bien. La letra «A» por «abstinence», significa que lo prioritario y 100% eficaz para prevenir la infección es abstenerse de relaciones sexuales, es decir, recomendar a los jóvenes que retrasen al máximo el inicio de éstas. Lo mismo se puede decir de la monogamia mutuamente fiel, representada por la «B» de «be faithful» («sé fiel»). Finalmente, y en el caso de que fueran rechazadas las recomendaciones anteriores, se habla de la «C», recomendando el uso de condones pero advirtiendo que reducen, pero no eliminan totalmente, el riesgo de contagio. Este consenso avala lo que la Iglesia lleva enseñando desde siglos sobre sexualidad en cuanto a los componentes «A» y «B». La Iglesia aporta un matiz importante al consenso en el sentido de que incluso a poblaciones de riesgo como las personas promiscuas, los usuarios de drogas o las que ejercen la prostitución, insistiría siempre en que lo mejor para ellos es volver al planteamiento de no tener relaciones sexuales y de fidelidad. El preservativo no deja de ser un parche que no elimina un riesgo mortal. Las autoridades sanitarias españolas siguen sin tener en cuenta las evidencias científicas sobre la prevención del sida: a) No es pertinente pedir a la Iglesia católica que no cuestione la validez del preservativo en la prevención frente al sida. No es la Iglesia sino los documentos científicos quienes afirman que donde se ha aplicado una política distinta a la de nuestro país «la reducción del número de parejas ha contribuido más que el condón a reducir la incidencia de infecciones». El consenso Lancet está firmado por expertos e investigadores de diferentes universidades prestigiosas y por expertos de la OMS en programas de sida. b) Se confunde a la población cuando se afirma que «el preservativo es la única y más eficaz tecnología disponible hoy en día para reducir la transmisión sexual del VIH y otras Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS)». En vez de hablar de tecnologías, hablemos de medidas de prevención. Hay que afirmar que el preservativo no es ni la única ni la más eficaz medida de prevención del sida, tal como se afirma en el consenso Lancet. Es más, el preservativo no es eficaz contra algunas ETS graves como el virus del papiloma humano. c) La ciencia no dice que la abstinencia es «también efectiva» sino que «es lo único 100% eficaz y más eficaz que el condón». Habría que dejar de lado el falso paternalismo de afirmar que los jóvenes no son capaces de seguir estas recomendaciones.
Infórmese de la verdad y ellos decidirán. d) No tiene sentido que las autoridades sanitarias afirmen que «la abstinencia, aun siendo también efectiva, no es una propuesta realista para la inmensa mayoría de los ciudadanos». Según el INE, solamente un 18% de los jóvenes inician sus relaciones sexuales antes de los 16 años. Lo que debe plantearse el Ministerio de Sanidad es la aplicación de los medios disponibles de educación sanitaria para que la población acabe aceptando lo que es mejor para el bien común con tal de que lo avale la ciencia, aunque no coincida con una ideología determinada. Tampoco era realista, aparentemente, plantear la lucha contra el tabaco hace años cuando en muchos estratos de edad más del 75% de la población fumaba. Sin embargo, se ha hecho todo lo posible por el bien común y no se consideró que esto era una cuestión moral. Hay países con realidades peores que las del estado español donde se ha conseguido que la proporción de jóvenes que inician sus relaciones sexuales antes de los 16 años pase del 60% al 5%. La evidencia científica ha demostrado que esto es posible si un gobierno tiene la voluntad para ello. Se trata de salvar vidas humanas. e) No se entiende tampoco que se afirme que «el matrimonio, la unión estable y la fidelidad no son necesariamente una protección contra el VIH» cuando prestigiosos especialistas de salud pública (ver British Medical Journal) afirman, por el contrario, que son los puntos fundamentales en toda estrategia de lucha contra el sida. Las campañas publicitarias que se han llevado a cabo en nuestro país, que asumen la promiscuidad en nuestra sociedad sin decir nada en contra, son un ejemplo de medida preventiva no avalada por la ciencia. Según el INE, la mayoría de los españoles tampoco saben que evitar la promiscuidad es importante para evitar el sida, ¿hay que dejar de explicarles lo contrario porque algunas autoridades sanitarias opinen que es un asunto de moral y no de ciencia?. La Iglesia tiene mucho que ofrecer a la sociedad en la prevención del sida porque es experta en enseñar los componentes «A»y «B» de la estrategia ABC citada en Lancet y avalada por la ciencia como «pilares imprescindibles en la prevención del sida». Por encima de ideologías, la Iglesia ruega a las autoridades sanitarias que apliquen todo lo aceptado por la ciencia y no solamente algunos aspectos aparentemente más rentables desde el punto de vista político. Por su parte, el Gobierno puede tener la seguridad de que la Iglesia seguirá en su labor difundiendo los componentes «A» y «B» del consenso Lancet.

martes, 25 de enero de 2005

ABC contra CNN

Esto, de un artículo de Ángel López-Sidro en Forumlibertas:
Por su parte, los creyentes en el preservativo lo ubican en un lugar semejante al de Dios, porque lo defienden a ultranza y lo consideran necesario para que el hombre pueda realizarse en todas sus posibilidades. Claro que para estos las posibilidades humanas tienen un alcance mucho menor que en la visión eclesial, pues todo se reduce a lograr el placer en este mundo, en dar respuesta inmediata al apetito del cuerpo y en procurar eludir las consecuencias no deseadas.
Me parece muy interesante lo que dice, sobre todo porque de hecho refleja lo que propugnan algunos. Una muestra: Carta al director (El país, viernes, 22.01.2005) de Joan Tallada, presidente del Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt) - Barcelona
En su apunte sobre el significado que tienen las siglas en inglés ABC (abstinencia, fidelidad y -sólo si no queda más remedio- condones) en el abordaje del VIH/sida, mi admirado periodista Emilio de Benito abre el texto afirmando que "todos los activistas coinciden en recomendar la estrategia ABC para prevenir la transmisión del VIH".
Ciertamente, esa estrategia puede ser la más realista en muchos contextos en los que el peso de la cultura tradicional, incluidas las creencias religiosas, dificulta enormemente o directamente imposibilita hablar de sexo o uso de drogas, pero no necesariamente ha de ser la preferente, como pretenden el Gobierno estadounidense y otros.
Pese a admitir el ABC como una alternativa, muchos activistas, yo diría que desde luego la mayoría en países occidentales, preferimos la aproximación CNN: en inglés, condones, jeringuillas y negociación. La estrategia CNN se basa en la capacidad de la persona para tomar sus propias decisiones, apoya una aproximación, no prejuzga de la sexualidad y el uso de sustancias no autorizadas, e incorpora la perspectiva de género en el diseño, ejecución y evaluación de programas. Se trata de ayudar a la gente a partir de lo que hace, no de lo que creemos que debería hacer.
Atención a la frase "capacidad de la persona para tomar sus propias decisiones, apoya una aproximación, no prejuzga de la sexualidad y el uso de sustancias no autorizadas, e incorpora la perspectiva de género en el diseño, ejecución y evaluación de programas".
Entre ABC y CNN me quedo con ABC, sin dudarlo. Me gustaría saber explicar el valor de la sexualidad tal como lo enseña la Iglesia y creo que está al alcance de cualquier mente darse cuenta de que lo mejor es el amor en un matrimonio que se quiere por encima de los encuentros sexuales libres y sin compromiso, pero eso hay que ir pensándolo para que se pueda hacer una pedagogía clara. Lo triste es que quieren vendernos como mejor el amor sin vínculos y para eso necesitan los medios anticonceptivos, que se convierten en los dioses que posibilitan su idea de felicidad.
Quizá no estaría de más que matrimonios cristianos explicaran esto (ya veis que os estoy animando a que os lancéis): seguro que algunos no querrán oírles, pero quizá otros comprendan estas ideas por la vía del testimonio.

miércoles, 19 de enero de 2005

Sida y preservativos

Todos los periódicos se han apresurado a decir que la Iglesia aprueba el preservativo. No veo reacción de quien corresponda para aclarar lo que no se ha entendido (o no se ha querido entender, me da lo mismo). La noticia se ha extendido por todo el mundo y hay perplejidad. Yo iba a esperar a tener más datos, pero veo que por ahora no los hay y me ha enfadado ver en la portada de El País que El gobierno felicita a la Iglesia.
Pongo lo que tengo: esta noticia muy bien hecha de Forumlibertas, donde se explica todo con detalle.
Para decirlo más brevemente, esta carta de Alberto Asensi Vendrell también en Forumlibertas; lo dice un poco a lo bruto pero claro:

Alberto Asensi Vendrell
Un par, y menos gomas
La persecución a los cristianos iniciada el 14 de marzo no consiste sólo en insultos y desprecios directos, sino en manipularnos, tergiversarnos e intentar dividirnos.
Eso de que la Iglesia española admite por primera vez el uso del preservativo para prevenir el sida es una milonga. Y los cristianos tenemos que aguantar a gays, lesbianas y minorías comunistas felicitándonos por la ‘conversión’, y felicitando a la ministra de sanidad por ‘habernos convertido’.
Alucinante.
No hay nada más lógico y realista que el cristianismo. Y es lógico y realista pensar y recomendar a quien es incapaz de vivir la continencia sexual y la fidelidad que mejor con condón que sin nada. Pero eso no significa que la Iglesia admita el uso del preservativo ni, mucho menos, que ignore los informes científicos que advierten del porcentaje de inseguridad de su uso.
¿Recomendar a los drogadictos que nunca usen la misma jeringuilla es recomendar la drogadicción? Lo que Cristo nos pide a todos, solteros y casados, es que seamos castos. Y para vivir la castidad hoy en día no sirven las gomitas, hacen falta un buen par de c. (también los llaman ‘fuerza de voluntad’, ‘amar con la cabeza y el corazón, no con el pito’, etc.).

Otra carta más serena pero con la misma idea:

Joaquim Bosch Barrera
Los obispos y el ABC del SIDA
La Conferencia Episcopal informó el 18/I que respalda la política del ABC para la lucha contra la epidemia del SIDA. Esta política, publicada en The Lancet, sostiene que la prevención del VIH pasa por la abstinencia sexual, la fidelidad (evitar la promiscuidad) y en tercer lugar el preservativo (si uno no cumple los dos criterios anteriores). Esta política ha demostrado ser eficaz en Uganda, único país de Africa que ha logrado reducir sus cifras de infecciones de SIDA.
Sin embargo, nuestros políticos siguen anclados en la falacia de que el preservativo es igual a sexo seguro. Hay artículos científicos que han sido difundidos por el CDC (Centro de Control y Prevención de Enfermedades de los EUA) que demuestran que el preservativo no evita el paso del VIH en el 10-20% de casos. Por tanto, existe riesgo de infectarse, aunque es menor que sin uso del preservativo.
¿Cuándo dejarán los políticos de poner en riesgo a nuestros jóvenes y no tan jóvenes haciendo campañas publicitarias engañosas y científicamente desfasadas?

viernes, 16 de julio de 2004

Prevenir el SIDA

En la Conferencia Mundial del SIDA algunos (occidentales) recibieron con pitos la información del Presidente de Uganda sobre los buenos resultados obtenidos con su campaña de promoción de la abstinencia: el hecho es que habían tenido un gran descenso de contagios. También se recibió con pitos lo que proponía la delegación de Estados Unidos en la misma línea, pero eso no debería sorprender(me).
El domingo pasado, un artículo de El Mundo sobre mujeres que han convertido el aborto en casi una costumbre. Además se rompía un gran tabú: alguna de ellas decía que el preservativo no era siempre efectivo. Cuando lo dijo el Cardenal Darío Castrillón se le echó encima todo el mundo. También El Mundo en un editorial pedía que no se cambiara la legislación sobre el aborto, al hilo de unas imágenes de un feto de doce semanas que se han publicado en Inglaterra.
Algo vamos logrando.