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martes, 11 de junio de 2024

Cómo hablar, según fray Luis de Granada

Es de la primera versión de la Guía de pecadores y me viene muy bien a mí, que no me he querido dejar vencer en las discusiones tantas veces. No os importará que resalte algunas frases:

En el modo del hablar conviene mirar que no hablemos ni con demasiada blandura ni con demasiada desenvoltura ni apresuradamente ni curiosa y pulidamente, sino con gravedad, con reposo, con mansedumbre, con llaneza y simplicidad. La buena agua dicen que no ha de tener ningún sabor y la graciosa y buena manera de hablar no ha de tener resabio de cosa exquisita y afectada.

A este modo pertenece también no ser el hombre porfiado y cabezudo y amigo de salir con la suya, porque muchas veces por aquí se pierde la paz de la conciencia, y aun la caridad y la paciencia y los amigos. De largos y generosos corazones es dejarse vencer en semejantes contiendas, y de prudentes y discretos varones cumplir aquello que nos aconseja el Sabio diciendo: En muchas cosas conviene que te hayas como hombre que no sabe, y oye callando y preguntando a los que saben.

Lo tercero conviene mirar, demás del modo, que digamos también las cosas en su tiempo, porque, como dice el Sabio, de la boca del loco no es bien recibida la palabra sentenciosa, porque no la dice en su tiempo. Y por el contrario, es cosa tan hermosa decir cada cosa en su lugar, que dice el mismo Sabio: Así como parecen bien las manzanas de oro sobre las columnas de plata, así las palabras dichas con sazón y con tiempo.

Lo último, después de todo esto, conviene mirar el fin y la intención que tenemos cuando hablamos. Porque unos hablan cosas buenas por parecer buenos, otros por parecer discretos, otros por venderse por agudos y bien hablados; de lo cual lo uno es hipocresía y fingimiento, y lo otro vanidad y locura. Y por esto conviene mirar que no sólo sean las palabras buenas, sino que también el fin sea bueno, pretendiendo siempre con purísima intención la gloria de sólo Dios y el provecho de nuestros prójimos. (150)

miércoles, 29 de mayo de 2024

El infierno, según fray Luis de Granada

Estoy leyendo la Guía de pecadores, la primera versión, de fray Luis de Granada, un libro muy desigual, con forma a veces de breviario, otras de tratado, pero siempre muy bien escrito, como suyo. 

Me fijé en un pasaje porque me recordó a Erisictón, lo de devorarse a uno mismo. También presenta la conciencia como un gusano que muerde, el "gusano remordedor":

Desta manera, pues, caerán los malos en aquel despeñadero y en aquella cárcel de tinieblas y confusión. Mas, ¿qué lengua podrá explicar la muchedumbre de penas que allí padecerán? Allí arderán sus cuerpos en vivas llamas, que nunca jamás se acabarán. Allí estarán sus ánimas carcomiéndose y despedazándose con aquel gusano remordedor de la conciencia, que nunca cesará de morder. Allí será aquel perpetuo llanto y crujir de dientes, con que tantas veces nos amenazan las escrituras divinas. Allí los malaventurados con una cruel desesperación y rabia volverán las iras contra Dios y contra sí mismos, y allí estarán comiendo sus carnes a bocados, rompiendo sus entrañas con suspiros, quebrando sus dientes a tenazadas, y despedazando rabiosamente sus carnes con sus uñas, y blasfemando y renegando siempre del juez que así los mandó penar (71).

viernes, 24 de mayo de 2024

La imaginación como un esclavo fugitivo

De la primera Guía de pecadores de fray Luis de Granada me llamó la atención esta descripción de la imaginación como esclavo fugitivo, como perro, como una bestia salvaje y como un niño mimado:

Pues la imaginación (...) es una de las potencias de nuestra ánima que más desmandadas quedaron por el pecado y menos sujetas a la razón. De donde nace que muchas veces se nos va de casa como esclavo fugitivo, sin licencia, y primero ha dado una vuelta al mundo que echemos de ver adónde está. Es también una potencia muy apetitosa y codiciosa de pensar todo cuanto se le pone delante, a manera de los perros golosos, que todo lo andan probando y trastornando y en todo quieren meter el hocico, y aunque a veces los azoten y echen a palos, siempre se vuelven al regosto. Es también una potencia muy libre y muy cerrera, como una bestia salvaje que se anda de otero en otero, sin querer sufrir sueltas ni cabestro ni dueño que la gobierne. Y demás de tener ella de suyo estas malas mañas, hay algunos que acrecientan su malicia con negligencia, tratándola como a un hijo regalado, al cual dejan discurrir por todas cuantas cosas quiere sin contradicción y sin freno (155-156).

 

viernes, 31 de marzo de 2023

Alabando las manos y más abajo

He acabado la Introducción al Símbolo de la Fe de fray Luis de Granada: gran libro; la edición de Fidel Sebastián es precisa, elegante, rigurosa: excelente. 
Ahora me queda todo lo demás que escribió fray Luis, que fue mucho, empezando por el resto de volúmenes de esa misma obra, porque esto en realidad es simplemente el primer libro.

A mí me pasma la enorme capacidad de admiración de fray Luis ante toda la realidad, en la que siempre ve el amor de Dios manifestado en su providencia, especialmente en los capítulos sobre el cuerpo humano. 

De la anatomía dice que "es una certísima guía y maestra para llevarnos al conocimiento de nuestro Hacedor", hasta el punto de que la llama "libro de Dios" (226).

Pero luego también, desde el exterior, cuando repasa lo más destacado del cuerpo, como las manos: 
Pues ¿qué diré de las manos, que son los ministros de la razón y de la sabiduría? Las cuales aquel Artífice soberano hizo un poquito cóncavas para abrazar y retener lo que quisiesen; y acrecentóles también los dedos, en los cuales no sabréis determinar cuál sea mayor, la utilidad dellos o la hermosura, ca el número dellos es perfecto, y la orden y dignidad muy decente, y asimismo la flexibilidad de los artículos y la forma de las uñas, redonda y firme, para hermosura y guarnición de los dedos y para que la ternura de la carne no recibiese detrimento usando dellos. Pero no es menos admirable y provechoso el uso del dedo pulgar; el cual, apartado de los otros, sale a recebirlos, dándoles facultad para abrazar y recebir las cosas como rector y gobernador dellos.
Y a continuación no tiene apuro en irse más abajo, hasta los pies, sin dejarse los "dos cojines naturales":
Y descendiendo más abajo de las manos, no quiere Teodoreto que se pase en silencio la providencia del Criador en habernos proveído de dos cojines naturales para estar asentados sin trabajo. Porque, si estos faltasen, recibiría el hombre molestia estando asentado sobre los huesos descarnados y duros. Y no menos sirven para la caballería, mayormente de los que van asentados, las barriguillas de las piernas, demás de la gracia y hermosura que tienen, porque en todas las partes de nuestro cuerpo juntó el Criador utilidad y hermosura, como arriba dijimos. Y esto mismo se ve en la fabrica de los pies, que se rematan en sus dedos guarnecidos con sus uñas, sobre los cuales estriban los hombres, y con el ayuda dellos, cuando es menester, suben por una lanza, y a veces andan sobre una maroma (278).
Es maravilloso que llame a las pantorrillas barriguillas de las piernas.

martes, 13 de diciembre de 2022

Transformación de flores en un tan suave licor de miel

Sigo con fray Luis de Granada, aprendiendo a admirarme de la naturaleza con él, por ejemplo en un capítulo precioso sobre las abejas, su pasmosa organización de gobierno, su riguroso sistema de trabajo y luego la maravilla de la miel. Qué buena comparación hace con los que hacían conservas, qué uso más fino de los diminutivos y qué gran capacidad de admiración y de ver a Dios detrás de todo:

vemos cuántas diligencias y instrumentos se requieren para hacer una conserva de cidras o de limones, o cualquiera otra, porque para esto es menester fuego, y un cocimiento y otro cocimiento, y vasos y instrumentos que para esto sirven, y oficiales diestros en este oficio. Pregunto, pues, agora: ¿Qué instrumentos tiene este animalillo tan pequeño, sino unos pecillos [=piececillos] tan delgados como hilos, y un aguijoncillo tan delgado como ellos? Pues ¿cómo con tan flacos instrumentos y sin más cocimientos ni fuego hacen esta tan dulce conserva y esta transformación de flores en un tan suave licor de miel, a veces amarillo como cera, a veces blanco como la nieve, y esto no en pequeña cantidad (cual se podía esperar de un animalillo tan pequeño), sino en tanta cuantidad, cuanta se saca en buen tiempo de una colmena? ¿Quién enseñó a este animal hacer esta alquimia, que es convertir una sustancia en otra tan diferente? Júntense cuantos conserveros hay, con toda su arte y herramienta y con todos sus cocimientos y conviértanse las flores en miel (cap. XX, p. 200). 

martes, 29 de noviembre de 2022

La hermosura de una granada según fray Luis de Granada

Me impresionó el elogio de la granada que hace fray Luis, con esa descripción detallista: la piel, los cendales (= "telas de seda o lino muy delgadas y transparentes"), la dependencia de cada grano de esos palitos que llama pezoncicos (como el niño dependiendo de la madre por el ombliguillo). Qué bien usa los diminutos como ese, pero también osecicos (=huesecillos). Todo es, dice, para cualquier filósofo que lo mire con atención, una alabanza del Creador:

Pues el artificio de una hermosa granada, ¡cuánto nos declara la hermosura y artificio del Criador! El cual, por ser tan artificioso, no puedo dejar de representar en este lugar. Pues, primeramente,  Él la vistió por defuera con una ropa hecha a su medida, que la cerca toda y la defiende de la destemplanza de los soles y aires, la cual por defuera es algo tiesa y dura, mas por de dentro más blanda porque no exaspere el fruto que en ella se encierra, que es muy tierno; mas dentro della están repartidos y asentados los granos por tal orden que ningún lugar, por pequeño que sea, queda desocupado y vacío; está toda ella repartida en diversos cascos, y entre casco y casco se extiende una tela más delicada que un cendal, la cual los divide entre sí. Porque como estos granos sean tan tiernos, consérvanse mejor divididos con esta tela que si todos estuvieran juntos; Y allende desto, si uno de estos cascos se pudre, esta tela defiende a su vecino para que no le alcance parte de su daño (porque por esta causa el Criador repartió los sesos de nuestra cabeza en dos senos o bolsas, divididos con sus telas, para que el golpe o daño que recibiese la una parte del celebro no llegase a la otra); cada uno destos granos tiene dentro de sí un osecico blanco para que así se sustente mejor lo blando sobre lo duro, y al pie tiene un pezoncico tan delgado como un hilo, por el cual sube la virtud y jugo desde lo bajo de la raíz hasta lo alto del grano, porque por este pezoncico se ceba él y crece y se mantiene, así como el niño en las entrañas de la madre por el ombliguillo. Y todos estos granos están asentados en una cama blanda, hecha de la misma materia de que es lo interior de la bolsa que viste toda la granada; y para que nada faltase a la gracia de esta fruta, remátase toda ella en lo alto con una corona real, de donde parece que los reyes tomaron la forma de la suya; en lo cual parece haber querido el Criador mostrar que era esta reina de las frutas; a lo menos, en el color de sus granos, tan vivo como el de unos corales, y en el sabor y sanidad de esta fruta, ninguna le hace ventaja; porque ella es alegre a la vista, dulce al paladar, sabrosa a los sanos y saludable a los enfermos, y de cualidad que todo el año se puede guardar. Pues, ¿por qué los hombres, que son tan agudos en filosofar en las cosas humanas, no lo serán en filosofar en el artificio desta fruta, y reconocer por él la sabiduría y providencia del que de un poco de humor de la tierra y agua cría una cosa tan provechosa y hermosa? Mejor entendía esto la Esposa en sus Cantares, en los cuales convida al Esposo al zumo de sus granadas, y le pide que se vaya con ella al campo para ver si han florecido las viñas y ellas (112-113).

Esta es la Virgen de la Granada de fra Angelico: 

miércoles, 23 de noviembre de 2022

Copiar citando

Yo que he visto tanto copiar sin citar las fuentes en textos del siglo XVI, me he quedado sorprendido de que fray Luis de Granada mencione sus fuentes en un pasaje de la Introducción del Símbolo de la Fe

Aquí, siguiendo con su idea central de que todo está regido por la providencia de Dios y precisando su objetivo de que "en todas las cosas criadas la veamos y reconozcamos y adoremos, y entendamos que en todas ellas asiste su presencia", llega a la conclusión de que con esa providencia suya Dios " hace tales cosas que a muchos parecen increíbles":

Mas para que no lo sean las que este libro contaré, advierto al cristiano lector que ninguna escribiré en esta materia que no sea tomada de graves autores, mayormente del Hexamerón, de San Ambrosio, de quién saqué la mayor parte de lo que escribo. Y no es de maravillar que yo hurtase tanta parte dél, pues él también hurtó todo lo que escribió del Hexamerón de san Basilio, poniendo en elegantísimo estilo latino lo que Basilio escribió en griego. Del cual Basilio escribe Gregorio teólogo, su contemporáneo, que aunque en todas sus escrituras sea admirable, en ésta lo fue tanto, que parece -a modo de decir- que estaba al lado de Dios cuando criaba las cosas, entendiendo la razón y el consejo y artificio con que las criaba, porque así lo muestra él en esta obra que hizo de la creación del mundo (131).

Tremendo es el elogio que hace a san Basilio, sirviéndose del testimonio de san Gregorio Nacianceno.

Hay también un cierto autorretrato de fray Luis de Granada en el que él hace de san Ambrosio, porque fray Luis pone también en "elegantísimo estilo", en castellano, el texto de san Ambrosio, como san Ambrosio hace con san Basilio. 

lunes, 14 de noviembre de 2022

Perros falderos y la teología de la diversión

Me llevo grandes sorpresas leyendo a fray Luis de Granada, su Introducción del símbolo de la fe

En ese tratado de la naturaleza que es, empieza a hablar de perros y los ve, como toda la Creación, en relación con el hombre, como seres queridos por Dios para este. Habla de perros de caza, de perros que ayudan de diversos modos al hombre, pero acaba hablando del valor de unos que parece como que no sirven para nada, los perritos falderos (pongo negritas y subrayados yo):

Y ya que en este capítulo señalamos todas las especies de canes, no puedo dejar de maravillarme de la suavidad y regalo de la Providencia divina en haber criado otra especie muy diferente de canes, que son perricos de falda, los cuales nadie puede negar haber sido criados por la mano del Criador. Porque, dado caso que un individuo se engendre de otro individuo, como un can de otro can, mas tal o tal especie de canes o de otros animales, sola la omnipotencia de Dios puede criar. Pues, ¿qué mayor indicio de aquella inmensa bondad y suavidad que haber querido criar esta manera de regalo, de que se sirven las reinas y princesas y todas las nobles mujeres? Porque este animalico es tan pequeño que para ninguna otra cosa sirve de las que aquí hemos referido, sino para sola esta. De modo que, así como él crio mil diferencias de hermosísimas flores y perlas y piedras preciosas, muchas de las cuales para ninguna cosa más sirven que para recrear la vista, y darnos noticia de la hermosura del Criador, así crio esta especie de animalillos para una honesta recreación de las mujeres. Porque como ellas hayan sido formadas para regalar y halagar los hijitos que crían, cuando éstos les faltan, emplean este natural afecto en halagar estos cachorrillos, los cuales tienen tanta fe con sus señoras, que no se quieren apartar de ellas, y sienten mucho cuando van fuera de casa, y alégranse y hácenles gran fiesta cuando vuelven, y búscanlas por toda la casa cuando desaparecen, y no descansan hasta las hallar. Por lo cual me dijo una muy virtuosa y noble señora que una cachorrilla que tenía la confundía, viendo que no buscaba ella con tanto cuidado a Dios como la cachorrilla a ella. Veía, pues, el Criador que el corazón humano no podía vivir sin alguna manera de recreación y deleite, y porque esta inclinación, que es muy poderosa, no lo llevase a deleites ponzoñosos, crio infinitas cosas para honesta recreación de los hombres, por que, recreados y cebados con ellas, despreciasen y aborreciesen las feas y deshonestas (149-150).
Yo, de perros falderos, siempre me acuerdo del de Felipe Próspero

miércoles, 9 de noviembre de 2022

El mar en calma

 Este pasaje precioso de fray Luis de Granada sobre el mar en calma:

¿qué cosa más mansa que el mar cuando está quieto y libre de los vientos, que solemos llamar de donas, o cuando con un aire templado blandamente se encrespa y envía sus mansas ondas hacia la ribera, sucediendo unas a otras con un dulce ruido y siguiendo el alcance las unas de las otras hasta quebrarse en la playa?  (94).

 

martes, 8 de noviembre de 2022

Morecillos y el verano en primavera

Algunas cosas que me ido apuntado de lo que voy leyendo de la Introducción del Símbolo de la fe, de fray Luis de Granada:

"Los cuatro tiempos del año, que son invierno, verano, estío y otoño" (56). 

Es decir, que sigue siendo, a partir de la palabra latina ver (=primavera) de donde verano, pero significando lo que nosotros llamamos primavera. Es como si se hubiera movido cada estación un poco, aunque al final sea lo mismo. En nota el editor comenta, citando el Quijote, un pasaje donde hay cinco estaciones, estas cuatro más la primavera, con ese nombre. Pero el hecho es que nos ha quedado como una alternancia entre verano y estío. Estoy por pedir un proyecto de investigación subvencionado para darle vueltas a esto; por los efectos del cambio climático en los nombres de las estaciones, digo.

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Músculo es literalmente ratoncillo (de la palabra mus, muris): creo que la imagen se ve bien pensando en un bíceps como un ratoncillo que está bajo la piel. Pues fray Luis llama a los músculos morecillos (p. 62), que es la evolución más natural a partir del diminutivo murem con el diminutivo (músculo es un cultismo). En el Diccionario de la RAE documentan murecillo.



miércoles, 2 de noviembre de 2022

El orden de la naturaleza

Llevo unas semanas leyendo la Introducción del Símbolo de la fe de fray Luis de Granada, en la excelente edición de Fidel Sebastián. Al principio temía que fuera un escritor muy retórico, en el peor sentido de la palabra, pero resulta que lo es en el mejor: con una suavidad, una armonía, una finura maravillosas, hace una descripción de los seis primeros días de la creación, en la senda de la tradición patrística, con citas profusas y explícitas de san Ambrosio y a san Basilio y también de autores clásicos como Plinio el Viejo.

Lo voy a citar mucho aquí. Su explicación de la naturaleza me llena mucho más, muchísimo más que la que percibo en los mejores documentales de la BBC: frente al azar y el determinismo y la indiferenciación, en el mejor de los casos panteísta, lo que nos muestra fray Luis de Granada es el amor de Dios desplegado en la naturaleza. Mirad qué criterio de orden (con mis subrayados y negritas): 

Pues entre estos fundamentos, el primero y más palpable se toma de la orden de las cosas, porque vemos en este mundo diversos grados de perfección en todas las criaturas. Y en esta orden ponemos en el grado más bajo los cuatro elementos, que son cuerpos simples, los cuales no tienen más que dos cualidades. En el segundo ponemos los mixtos imperfectos, como son nieves, lluvias, granizo, vientos, heladas y otras cosas semejantes que tienen alguna más composición. En el tercero están los mixtos perfectos, como son piedras, perlas y metales, donde se halla perfecta composición de los cuatro elementos. En el cuarto ponemos las cosas que demás de esta composición tienen vida, y crecen, y menguan, como son los árboles y todas las plantas. En el quinto están los animales imperfectos, que demás de la vida tienen sentido, aunque carecen de movimiento, como son las ostras y muchos de los mariscos. En el sexto están los animales perfectos, que demás del sentido tienen movimiento, como los peces y aves, etc. En el séptimo ponemos al hombre, que, demás de lo dicho, tiene razón y entendimiento, con que se aventaja y diferencia de todos los brutos. Sobre el hombre ponemos al ángel, que tiene más alto entendimiento, es sustancia espiritual apartada de toda materia. (...). (...) en la cumbre de todas y sobre todas, es la que llamamos Dios o primera verdad, primera causa y primer movedor, y autor de todas las cosas, la cual no ha de ser criada o hecha por algún criador o hacedor, porque ése sería más perfecto que él, pues es más perfecto el criador que su criatura, y el hacedor que su hechura. De donde se sigue que ese Señor ha de ser eterno y sin principio, pues no pudo ser criado ni hecho por otro. Éste es el primer fundamento de esta verdad, que se toma del orden de las criaturas (III.1, p. 46-47).

Y ahora pensad en qué pasaría en el mundo si todos tuviésemos esto claro.