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lunes, 24 de junio de 2024

Persona o átomo

Llevo ya, a lo tonto, casi un año con el griego moderno en Duolingo. Tres minutos al día, algunas veces cinco, incluso diez cuando estoy a punto de bajar de categoría: el riesgo de quedar atrapado como el Depor en primera preferente, me lleva a continuar haciendo ejercicios más de lo que mi pereza propondría.

No sé cuánto he aprendido. No mucho, quizá. Al menos me sigo llevando sorpresas. El otro día vi que átomo (άτομο) lo traducían por persona. Me llevé una alegría: la palabra persona está tan manoseada por los juristas que ya parece como que no significa nada. O quizá signifique solamente lo que Cándido Conde Pumpido y sus cómplices quiera que signifique: ahora en España estamos en sus manos; lo que se les ponga en las narices será constitucional y eso para muchos significará que eso es la verdad. Podrían decir que una persona es un tranvía y sería constitucional y por lo tanto verdad.

Me alegré al ver que los griegos de lo de átomo (usan también la palabra canónica prósopo πρόσωπο) para hablar de una persona porque caí en la cuenta de que así podríamos definirlo como lo que no se puede dividir (En latín individuus, indivisible). Al final es el argumento de Salomón: ¿podemos partir en dos a un niño?

Yo le preguntaría a los partidarios del aborto, a ese Macron que dice que es un derecho abortar y a todos los vergonzantes que no hacen nada para evitarlo (incluida Isabel Díaz Ayuso, que dijo que le parecía bien que abortara una chica de 16 años sin decírselo a sus padres): ¿cortarías por la mitad un embrión? Es un átomo, un individuo, no me vengas con rollos de la definición jurídica de persona.


lunes, 13 de febrero de 2023

Una vía adelante

Hace años hablaba aquí del aborto y un comentarista me reconvenía: que no, que ya era un derecho establecido, que yo ya no me podía oponer. Pero sí que me puedo oponer. Tenemos una tarea titánica, que creo que empieza por lo que señala Benigno Blanco en un artículo muy bueno en Aceprensa: hay que recordar que esto se trata del no nacido, que de él se trata. 

En otro orden, me gustó una medida que proponían hace unas semanas en "Make Birth Free", un artículo de pago en Compact, esa revista tan original: hacer gratuitos los nacimientos, porque en USA tener un hijo puede costar hasta 20000 dólares. Incluso si tienen seguro médico, la media de gasto son 3000 dólares. En este otro artículo comentan ese artículo de pago, lo critican y lo ponen en contexto.

Aquí los nacimientos salen gratis, creo, pero seguro que suponen costes para las familias. Yo le criticaba a Feijoo, cuando estaba incordiando solamente en Galicia, que cuando se hablaba de envejecimiento poblacional lo único que él proponía era más plazas de guardería. Ahora se ha quitado por fin la careta y defiende el aborto: se agradece la claridad. El PP es un partido perdido. Las plazas de guardería pueden ser una buena cosa, pero hay que hacer mucho más: gastar muchísimo de ese dinero que se gasta en g*****lleces en ayudas a las familias con hijos, además de que no paguen impuestos. En el artículo de Compact calculan que el coste de la medida en USA de hacer gratuitos los nacimientos sería equivalente a la ayuda que han enviado a Ucrania: es algo factible.

La mayoría de los políticos, de los medios de comunicación, de los que tienen poder, tout le monde,  están a favor del aborto. Hay que dar, los cuatro colgados que quedamos, la paliza recordando que el aborto es un crimen y facilitar por los medios que podamos que las personas que quieran tener un hijo no encuentren dificultades, obstáculos. Descubrir todos que el don son los hijos, no las teles gigantes. 

Y la cultura de la muerte que nos domina, ese individualismo que pone por delante el yo sobre los efectos indeseados de relaciones sexuales sin responsabilidad, será cuestión de ponerla en cuestión, sin rendirse. Explicar que en el ego sin ataduras no se cumple nada, que una sociedad así se hunde.

miércoles, 25 de enero de 2023

Retratarse ante el aborto

En lo de retratarse, me refiero a los medios de comunicación que sigo. Yo ya me he hartado aquí de decir que estoy en contra y sin excepciones.

En primer lugar, tengo que rendirme ante la capacidad de influencia de El País: si yo trabajase allí estaría lleno de presunción de mi poder de torcer el brazo a todo el mundo; buena parte del PSOE State of Mind se debe a ellos. Sus artículos sobre el tema eran todos previsiblemente pésimos, pero hasta me sorprendió para mal el de Sergio del Molino, y ya es decir.

El periódico que más me ha decepcionado ha sido el ABC. Qué vergüenza la actitud de gente como Ignacio Camacho o Pedro S. Cuartango. Ha habido también buenos artículos, porque quizá todavía no le había dado tiempo a instalarse a Diego S. Garrocho, la encarnación del Centro Centrado y nuevo Jefe de Opinión. Para colmo, el sábado había un artículo estúpido de Juan Manuel de Prada en plan fuego amigo, porque le parecían poco esas medidas: como si pudieran hacer algo más en Castilla y León.

El Mundo no me podía decepcionar, así que eso que gano. Pero qué mal Jorge Bustos. Esta semana había un artículo de Juan Cla de Ramón, en el que intentaba ser razonable y se quedaba con que el aborto tal como está está bien, porque todo es una cuestión de grados, con lo que estaba maltratando una frase ajena, además, sobre la gradualidad de lo humano: lo único que no es gradual es la alternativa vida/muerte. De David Jiménez Torres no tenía casi referencias, pero me pareció muy mal su artículo sobre el tema. 

Otro hijísimo, Luis Herrero Goldaraz, este en Libertad Digital, escribió también un artículo malísimo pretendiendo quedar bien o yo qué sé qué pretendía porque la premisa era bien tonta, que los provida no eran coherentemente provida.

Por suerte, no oigo ninguna radio. Me he librado de los desbarres de FJL y Carlos Herrera estos días.

En The Objective ha habido de lo mejor y de lo peor. De lo peor, David Mejía, Jorge Vilches, Cristina Casabón.

Tengo simpatía por Voz Pópuli, especialmente la sección de Cultura. Han tenido algunos buenos artículos, salvo los de dos analistas políticos: Rubén Arranz y Alejandro Vara. Si dependiera del gremio de los analistas políticos y del de los gabinetes de comunicación, tendríamos aborto obligatorio: uno de cada dos niños, que fuera descuartizado, que eso es lo que da votos.

El Debate me gustaría que fuera una referencia, pero les pesa el PP, cuánto les pesa el PP.

lunes, 20 de enero de 2020

El horror del comunismo 2



Creo que es uno de los documentales que más me han impresionado en mi vida, One Child Nation, el relato que hace una cineasta china de la repercusión de la política del hijo único en su familia. Es tremendo ver cómo funciona un estado que no es que discuta de quién son los hijos, como hace Celaá, sino que decide quién tiene hijos y quién no y qué hacer con los hijos que decide que no deben nacer, incluso cuando ya han nacido. Y todo ello aprovechando una mentalidad arraigada, que prefiere a los niños sobre las niñas, algo que el documental no acaba de profundizar: o quizá es que a mí se me hace imposible comprenderlo.
El documental se puede ver con la suscripción a Amazon Prime.
Aviso de que tiene partes muy duras de fetos tirados por un basurero. Aunque es peor todavía ver cómo domina una conformidad general con lo que impone el gobierno. La gran paradoja, que me amargó el documental todavía más y que le hace un borrón justo cuando está acabando, es la declaración que hace la directora del documental en defensa del aborto en Occidente: ya no es, pues, la cuestión la de la libertad entendida como querer el bien, propio y de los demás. Otra vez lo supremo es defender una libertad irrestricta, que posibilita abortar, sin más cualificaciones.
De todos modos, creo que merece la pena verlo. Y decirle a Celaá que lo vea.

lunes, 1 de julio de 2019

Más sobre el aborto

Tenía guardado, de una entrevista a Rocío Monasterio, de Vox, en El Mundo,  dos preguntas que me imagino que el periodista, Roberto Bécares, habrá considero «incisivas», pero dentro del marco «de normalidad»:
-Pide que los políticos no sean invasivos con las libertades, pero quieren volver a legislar sobre el vientre de las mujeres...

-Entonces, ¿el derecho del feto debe prevalecer sobre el derecho de su madre a elegir en libertad?
Voy a cambiarlas por otro término, a ver qué tal quedan:
-Pide que los políticos no sean invasivos con las libertades, pero quieren volver a legislar sobre prohibir la esclavitud...

-Entonces, ¿el derecho del esclavo debe prevalecer sobre el derecho de su amo a decidir su libertad?
Ya sé que esto es demagógico, pero no tanto como lo del periodista, al que me imagino que le parecería de perlas lo de la jueza inglesa del otro día de forzar un aborto «por el bien» de la madre.

jueves, 27 de junio de 2019

Obligar a abortar: «es por su bien»

Estos días ha habido una polémica, pero de las de verdad, no una de esas g***p***eces de los periódicos españoles, dirigidas por gabinetes de comunicación, con la que nos tienen despistados: una juez (que resulta que es una proabortista de las más significadas del Reino Unido) dictaminó que una mujer con deficiencias intelectuales debía sufrir un aborto, contra el parecer de la propia mujer, de su madre y de la trabajadora social. Mirad cómo lo cuenta The Guardian, que no es exactamente un periódico provida.

Por suerte, cuando la estaban preparando ya para matarle al niño (así lo describe un canal de noticias: a la mujer «le habían dicho que se dormiría y se despertaría sin un niño en su tripita, pero le darían una muñeca nueva») un tribunal de apelación anuló la decisión de la jueza abortista, que había ordenado la «terminación».

Eso es lo que pasa cuando intelectualmente se acepta la posibilidad del aborto.

Sobre esto hay un artículo que me ha impresionado una barbaridad, escrito por un hijo nacido de una mujer con problemas de deficiencias intelectuales.

A otro nivel, es muy interesante esto de uno de mis ídolos actuales, Sohrab Ahmari. Tiene este párrafo:
La decisión rechazada es una de las más repugnantes desde el punto de vista moral, de las pronunciadas por un tribunal en Occidente. Hay que remontarse a la sentencia de Oliver Wendell Holmes de 1927 por la que ordenaba la esterilización obligatoria de una mujer con deficiencias intelectuales, por el motivo de que tres generaciones de imbéciles son suficientes (“three generations of imbeciles are enough”).

lunes, 4 de febrero de 2019

Más sobre el aborto y qué es peor

El gobernador de Virginia, ese que puse el otro día que dejó claro que la ley que proyectaban estaba abierta al infanticidio, ha pedido perdón, pero no por apoyar el infanticidio, sino por una foto que le han sacado ahora de cuando era universitario, porque aparece alguien pintado de negro junto a otro disfrazado con algo del Klu-Kux-Klan y uno de los dos (parece que) es él. Primero pidió perdón, pero lo último que ha dicho es que no era él ninguno de los dos de la foto y que no va a dimitir.

Trump lo ha puesto a parir por lo del infanticidio y con toda la razón. Por cierto que también acertó Trump en esa línea que están tomando los Demócratas de promover el aborto hasta el nacimiento (y a veces, más allá).

En un giro (no tan) sorprendente de los acontecimientos, los abortistas, Planned Parenthood y Naral, lo peorcito de lo peorcito, exigen la dimisión del gobernador, pero por esas fotos (disfrazado de) racista. Qué hipocresía, qué gentuza todos ellos.

jueves, 31 de enero de 2019

Del aborto al infanticidio

La definición de «risa luciferina» (la describen aquí en este artículo) la veo con escalofríos en esas que profieren todos los asistentes a la firma en el Estado de Nueva York de una ley que garantiza el aborto incluso a los nueve meses en algunos casos y también el infanticidio de los que salgan vivos incluso al hacer el aborto:



Por ahora ha sido rechazado un proyecto de ley similar en Virginia que quitaba todas las cautelas en abortos.

El gobernador de Virginia también dice lo mismo, pero más:

“If a mother is in labor...the infant would be delivered. The infant would be kept comfortable. The infant would be resuscitated if that’s what the mother and the family desired, and then a discussion would ensue between the physicians & mother"
Si la madre está a punto de dar a luz ... el niño debería nacer. Al niño lo tendrían cuidado. Al niño le harían la resucitación si es lo que la madre y la familia deseaba y luego habría una conversación entre los médicos y la madre [no dice más, porque la posibilidad que abre es escalofriante].

Aquí el testimonio de uno de los que podrían ser asesinados al nacer, según esa ley de Nueva York:


miércoles, 30 de marzo de 2016

Waugh y Irons

A mí me fastidiaban antes las llamadas a hacer del cristianismo el garante de la moralidad pública. Me parecía un timo. En cambio, me seducían -qué tiempos, los 90- esas propuestas de ética pública civil en la que todos encontraríamos un mínimo común. Ahora leo esto de Waugh y no puedo sino pensar que tiene toda la razón:
Me parece que en la fase actual [esto es de los años 30] de la historia europea la problemática esencial no está ya entre entre el catolicismo, de un lado, y el protestantismo, de otro, sino entre el cristianismo y el caos... La civilización (y con esto no me estoy refiriendo al cine sonoro y la comida enlatada, ni siquiera a la cirugía y las casas higiénicas, sino a la organización moral y artística de Europa en su conjunto) no tiene en sí misma el poder de sobrevivir. Llegó a existir a través del cristianismo y sin él no tiene ni relevancia ni poder para demandar lealtad

It seems to me that in the present phase of European history the essential issue is no longer between Catholicism, on one side, and Protestantism, on the other, but between Christianity and chaos...Civilization—and by this I do not mean talking cinemas and tinned food, nor even surgery and hygienic houses, but the whole moral and artistic organization of Europe—has not in itself the power of survival. It came into being through Christianity, and without it has no significance or power to command allegiance.
Y justo cuando estaba leyendo eso, me encuentro con esto de Jeremy Irons en el Guardian:
El adulterio podría ser muy guay, pero al final nos jode pero bien. Y jode la estructura de la sociedad. No robamos -bueno, algunos sí- porque eso hace intolerable la vida a todo el mundo. Sí, se puede estar enamorado y criar una familia maravillosamente sin estar casado, pero de hecho el matrimonio sí que nos da fuerza, porque es bastante duro salir de él y así nos hace luchar más para mantenerlo unido. Si el divorcio se convierte en un trámite banal -lo cual es así en cierto modo- entonces no tenemos ese resguardo. Porque, para todo el mundo, las relaciones son difíciles.
Mira el aborto -dice-: Yo creo que a las mujeres les deberían dejar tomar la decisión, pero también pienso que la Iglesia tiene razón al decir que es un pecado. Porque pecado son las acciones que nos hacen daño. Mentir nos hace daño. El aborto hace daño a la mujer: es un ataque mental tremendo, y físico a veces. Pero como que parece que eso lo hemos acabado liándolo. Así que gracias a Dios que la Iglesia Católica dice que no lo tenemos que permitir, porque de otro modo nadie está diciendo que es un pecado,

“Adultery might be very nice, but finally it fucks us up. And it fucks up the structure of society. We don’t steal – well, some people do – because it makes life intolerable for everybody. Yes, you can be in love and raise a family wonderfully by not being married, but actually marriage does give us a strength, because it’s quite hard to get out of, and so it makes us fight more to keep it together. If divorce becomes dead easy – which it sort of has – then we don’t have that backup. Because, for everybody, relationships are hard.“Take abortion,” he says. “I believe women should be allowed to make the decision, but I also think the church is right to say it’s a sin. Because sin is actions that harm us. Lying harms us. Abortion harms a woman – it’s a tremendous mental attack, and physical, sometimes. But we seem to get that muddled. In a way, thank God the Catholic church does say we won’t allow it, because otherwise nobody’s saying that it’s a sin.”
Es decir, que una persona particular puede comportarse bien o incluso ser excelente en su actuación ética, pero más nos valdría tener como contrafuerte la enseñanza moral de la Iglesia.

martes, 14 de abril de 2015

Rémi sobre el ateo como buen ciudadano

En la entrevista del principio de En medio de la Edad Media (ya he dicho que me gustan mucho las entrevistas a filósofos y esta también está muy bien), sale la pregunta sobre si un ateo puede ser un buen ciudadano, candente desde el siglo XVII. Rémi Brague explica muy bien el trasfondo teórico y acaba así:
si el problema consiste en asegurar la coexistencia pacífica de los miembros de una sociedad, incluso en asegurar el reparto más equitativo de los recursos disponibles, es suficiente con negociar una fórmula que permita la maximización de las ventajas. Para conseguirlo no tenemos necesidad de ningún tipo de trascendencia. Pero esto vale solo para lo que nos hemos acostumbrado a llamar, de modo bastánte sintomático, la «sociedad», un término de origen económico. Esta sociedad es en el fondo un club de personas presentes, que disponen de la capacidad de nombrar nuevos miembros o expulsarlos. El problema es que la humanidad es también una especie animal que pierde constantemente individuos y que no puede subsistir sin que sean reemplazados por otros que solo puede extraer de sí misma. El hombre no es solo mortal, sino, como decía Hannah Arendt, «natal». Ahora bien, si sabemos lo que hacemos, ¿por qué traer al mundo niños que no pueden, evidentemente, pedir nacer? Si «la vida es un asunto que no cubre su coste» (Schopenhauer), todos los padres son, sin más, criminales. Si traemos niños al mundo con tal de que puedan hacer más llevadera nuestra vejez, será peor incluso; nunca se planteará la utilización del otro a un nivel tan radical. Si es para permitir a otros «dar un paseo encantador a través de la realidad», bravo [es una cita de los recuerdos de infancia de Renan]. Pero aún habrá que mostrar que la vida, toda vida, es un bien tan inconmesurable que equilibra los sufrimientos que entraña. Sufrimientos que, por definición, no pueden conocer quienes han nacido... La única salida que hay para ello es una metafísica (33-34).
Es un día apropiado para ponerlo.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Escurrir el bulto (ante el aborto)

Este es un artículo de Javier Gomá Lanzón, publicado en Babelia (22.12.12: 12).

Hoy que celebramos los Santos Inocentes (118.357 abortos en 2011, un 5% más) lo voy a fiskear, porque me parece muy ilustrativo de por dónde van las clases dirigentes de España respecto al aborto:
ESCURRIR EL BULTO [se agradece que vaya de frente]
En una sociedad que fuerza continuamente al ciudadano  a tomar partido, vale más una prudente duda reflexiva
Uno más o menos está prevenido contra las acechanzas del maligno [traducido: «mi educación es católica»], pero ¿quién te prepara contra las seducciones de los buenos? [traducido: «por eso sé lo cansinos que pueden ser los 'buenos'»] Ante éstos, confiados, bajamos la guardia y estamos perdidos [hay que ponerse firme ante ellos: son incansables].  Contempladas una a una, las justas causas de este mundo merecen apoyo; persuadidos por la fuerza que las anima, el primer impulso es dar un paso al frente. ¡Cuenta conmigo! El ardor se enfría algo cuando reparamos en la variedad infinita de causas que nos solicitan ¿solidarias, medioambientales, culturales, políticas? [a ver cuál elige de ejemplo, al final: ¿la caza de ballenas, los desahucios, las descargas ilegales, el federalismo?] Y en que la elegida quizá no sea la prioritaria sino sólo la primera que llamó a la puerta. Entonces se nos ofrece la siguiente, asistida también de excelentes razones, y luego la siguiente. Entretanto, cada cual va tratando de cumplir día a día, con muda monotonía, los menesteres familiares, profesionales, vecinales, cívicos y legales que gravitan sobre el ciudadano medio asumiendo un desgaste carente de lucimiento personal alguno, pero trascendental para asentar la anónima normalidad de las cosas. [sí, ya alabé yo aquello de Waugh 'mi servicio es simplemente llevar adelante una familia'] Atender con algún decoro todo ese cuerpo de deberes ya absorbe muchísimas energías y, una vez satisfechos todos, apenas nos quedan fuerzas residuales para compromisos supernumerarios. ¿Qué hacer? Como no se trata, supongo, de luchar contra el deshielo de los casquetes polares o a favor de la renta mínima de inserción o de la cooperación al desarrollo por el expediente de meter a los hijos en una esclusa [inclusa*], como Rousseau, o pedir al prójimo que pague mis impuestos, como tuvo el donaire de hacer Agustín García Calvo, mi llorado profesor de métrica latina, al final acaba uno buscando la manera de escurrir el bulto [(alerta de sofisma): como uno no puede arreglar los problemas del mundo, mejor no decir nada nunca]. Sucede con frecuencia que el ciudadano cumplidor, aquel que puntualmente se responsabiliza de todas las obligaciones inherentes a la posición que ocupa, mientras se consume en este empeño ha de escuchar los escrúpulos de su mala conciencia o los reproches de terceros que le afean su conducta tachándola de descomprometida, de calculada tibieza o de egoísmo [excusatio non etc.]. Un cierto republicanismo -empezando por la Hannah Arendt de La condición humana- nos ha acostumbrado a pensar que ciudadano virtuoso es aquel que, como el antiguo griego, desdeña familia y trabajo -en la Grecia clásica, quehaceres propios de mujeres y esclavos-y, abandonando esa esfera privada, acude al ágora para deliberar ociosamente [=¿Sócrates, los estoicos?] con sus iguales sobre asuntos políticos de interés general. Yo sostengo, por el contrario, que los profesionales de la política no ostentan ni mucho menos el monopolio de lo público y también -recuperando aquel eslogan feminista que decía que lo personal es político- que alguien que simplemente funda una casa y elige un oficio, cuidando de ambos con diligencia, es ya, de pleno derecho, una persona pública y está promoviendo con su vida una justa causa de interés general [totalmente de acuerdo].
No sólo como ciudadano, también como filósofo, siento a menudo la necesidad de escurrir el bulto. Y eso que no comparto en absoluto el socorrido lugar común que pretende que la filosofía es la historia de los problemas y no de las respuestas, de las dudas y no de las certezas. Me gusta repetir que el auténtico filósofo se caracteriza, dentro del sistema de saberes, por especializarse en ideas generales, esas ideas sobre el Todo en general que las demás disciplinas presuponen sin convertirlo en tema [Ok]. En consecuencia, la filosofía ha de saber producir respuestas y certezas sobre la totalidad del mundo, aunque por supuesto nunca definitivas. Un Todo filosófico se presenta muchas veces como un ideal. [Aquí da un salto: 'No definitivo' no es lo mismo que 'Ideal'] Ahora bien, el ideal señala una dirección y su valor se mide por la excelencia que enuncia, movilizadora de fuerzas sociales latentes, no por su aplicación práctica. ¿Quién ha visto alguna vez realizado en la historia real el ideal del hombre prudente aristotélico, el del agente moral autónomo kantiano o el del superhombre nietzscheano? La filosofía haría bien en mantenerse en ese plano de idealidad y no aspirar a convertirse en una crestomatía o un vademécum válido para todos los casos [El hombre prudente aristotélico es una guía para la vida, no mero divertimento teórico]. Entre los primeros principios de la filosofía y la realidad que habitamos se abre un hiato; tratar de llenarlo sería como desertar de las austeras ideas generales y abandonarse a la concupiscencia de una casuística [de los planteamientos éticos generales a los problemas éticos y de ahí a la casuística: muchos saltos en poco trecho] que pertenece, en puridad, a la riquísima y problemática contingencia humana, irreductible a concepto [es decir, que no puede haber filosofía moral, ¿quieres decir eso? que no es posible llegar a criterios universales a partir de la inducción ¿eso quieres decir?].
De que los filósofos cavilen sobre el Todo no se sigue, por tanto, que deban perorar sobre todo [vale]. Con frecuencia se les requiere para que expresen su parecer sobre las más variadas cuestiones [sí, eso les pasa hasta a los futbolistas]. Recuerdo que en los exámenes universitarios me desenvolvía bien cuando había que desarrollar un tema general de la asignatura pero mal en los multiple choice, porque, salvo la abiertamente absurda, todas las otras respuestas me parecían de algún modo correctas [argumento biográfico para la indecisión moral]. Lo mismo me ocurre ahora con la llamada ética aplicada. Por un lado, el pensamiento avanza con tempo geológico mientras que la sociedad demanda soluciones supersónicas [supongo que no estarás a favor de la presencia de gente de filosofía moral en los comités de bioética]. Por otro, algunas de estas materias entran en la arena de la controversia política y al punto dejan de ser neutras para el pensamiento –que debería mantenerse fiel exclusivamente con [el] objeto de su meditación- y se contagian de la dialéctica amigo/enemigo propia de la lucha partidista. Entonces del filósofo no se espera ya una opinión sino una afiliación, una equis en el examen tipo test a la alternativa, por ejemplo, abortista o antiabortista, cuando lo interesante [el aborto como 'problema interesante'], en perspectiva filosófica, consiste en hacer aflorar la antropología subyacente a la quaestio debatida ['antropología subyacente'; es una quaestio, no es un problema: 118.327 es el número de abortos]. En el caso del aborto, si se argumenta que desde el instante mismo de la concepción el embrión es no sólo vida sino vida humana, ¿debemos entender que lo específicamente humano reside en los cromosomas? [como pregunta, es bastante tonta; si lo que quiere decir es que es un problema definir cuándo empieza la vida humana, se podría decir de otro modo]; si se defiende el derecho a abortar por malformación del feto, ¿qué hace la vida humana digna de ser vivida: la ausencia de sufrimiento? [se pone contra el otro extremo: ni talibanismo de 'vida humana desde la concepción' ni aborto libre total: vamos, lo que propone ahora el PP] Ante este tipo de situaciones, obligados a tomar posición en breves segundos [¿pero no has tenido tiempo de pensar en ello en estos últimos 40 años?] con un sí o un no, recomiendo no ceder al síndrome del micrófono y, aun a riesgo de decepcionar, decir con sencillez: "Sobre esto no tengo opinión formada" [Pero si la acabas de dar]. Y escurrir descaradamente el bulto [modelo de moralidad, sí señor].
*El otro día en Burgos le hice una foto en san Agustín a esto que de pequeños nos decían que era el sitio por donde abandonaban a los niños en la inclusa. Era escalofriante pasar por allí:


En esas edades 'premodernas' al menos no los mataban ni se escondían en los cromosomas. Y había filósofos que morían antes de escurrir el bulto: Sócrates el ocioso, por ejemplo.                            

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Andres Trapiello y el aborto

Me gusta tanto su obra que siempre me sorprende cuando defiende el aborto como lo defiende: repetidamente, como un derecho irrestricto, sin entrar en más consideraciones ni dejar resquicios a dudas, como un gran logro.
Así que a pesar de todo, me volvió a sorprender su artículo del otro día, en el que le pedía al nuevo gobierno que 'crea' en el estado de bienestar, que piense lo mismo que el anterior en educación y sanidad y que mantenga tal cual las "conquistas individuales": el aborto y el matrimonio homosexual.

[Por otro lado, no debería preocuparse: estoy seguro de que el nuevo gobierno hará justo eso. 
Como mucho, puede que obligue a las menores a pedir permiso a sus padres, que es lo único que Rajoy ha prometido hacer]

Y pensaba en todo esto, pensando que los que nos oponemos el aborto no conseguimos hacer ver a otros que aquí hay un gravísimo problema, y ayer leí un artículo de Nicholas DiFonzo en First Things donde explica que puede ser útil hacer ver a los pro-choice la problemática en concreto:

-¿Que pasa con las mujeres que se ven forzadas a abortar por las amenazas de sus maridos/novios?
-¿Qué pasa cuando el aborto pone en peligro la vida de la madre? ¿Qué pasa con el riesgo para las mujeres que han abortado repetidamente y quieren seguir abortando?
-¿Qué pasa cuando se usa el aborto como medio de seleccionar el sexo del hijo [El País]?
-¿Qué pasa con los abortos a diagnósticos de síndrome de Down?

martes, 7 de septiembre de 2010

Sólo para adeptos de nuestra Secta

Quiero animaros a leer una entrada de un blog de una inglesa, donde cuenta que se ha quedado embarazada, pero en el peor momento posible:
-su marido vio que no podía esperar más y anunció su conversión esta semana (era pastor anglicano). Como consecuencia, adiós casa, adiós sueldo.
-ella se estaba preparando para dar clases de Literatura inglesa, que tienen que empezar a finales de este mes, pero con náuseas todo el día, no sabe cómo lo va a poder hacer.
-tienen dos hijos, uno de meses.

Seguro que os acordaréis de rezar por ellos.
____________________
El título de esta entrada [La Secta con mayúscula es la Iglesia católica ya en Act. 24.5] es un aviso, porque puede haber gente a la que no le guste leer que:
-El marido piensa que es mejor ser católico romano que anglicano. Y decide convertirse en esa situación familiar.
-Como en conciencia ven que no pueden afrontar tener más hijos, ponen medios para evitar el embarazo, pero sin recurso a anticonceptivos, porque piensan que han de estar siempre abiertos a la vida. Es el ejemplo más claro que he conocido para entender la Humanae vitae de Pablo VI.
-A pesar de todo, cuando ella se queda embarazada, no recurren al aborto (como les recomendó el médico cuando le anunció a ella que estaba embarazada).

viernes, 23 de julio de 2010

Sentimentalismo criminal

Hace dos días leí en el periódico que reparten en el metro que a un hombre le han puesto seis meses de condicional y una multa de unos 2000 euros por haber causado 'innecesario sufrimiento' a una ardilla gris -que se comía la comida de sus pajaritos- al ahogarla, en vez de haber acudido a un eutanasiador (cobran 30 libras por eso, eutanasiar sin dolor).
Ardillas grises hay millones; de hecho, se cargaron a las rojas, que eran las que había antes, y son consideradas como plaga casi, pero el problema para la gentuza que le denunció fue el 'dolor' que el tío le pudo causar a la ardilla al ahogarla.

Más en el Telegraph. Y en el Daily Mirror la foto del criminal con sus instrumentos de tortura:

Y en el Independent recogen lo que dijo una de las brujas:
Today, Royal Society for the Protection of Animals inspector Laura Bryant said: "Drowning an animal is a horrible death and magistrates agreed that it causes unnecessary suffering. Therefore, if you kill a squirrel by drowning you are committing a criminal offence.
"This case has a serious message for anyone who has purchased a trap and then set it in their garden as a way of dealing with squirrels.
"People need to be aware that drowning animals causes suffering. It is a slow, terrifying death and it is against the law to cause this suffering to animals.
Y hoy, otra vez: una madre y su hijo fueron pillados in fraganti cuando la madre estaba ahogando el hamster de su hijo, porque pensaba que tenía tiña. Y mirad cómo les trataron:

The pair pleaded guilty to causing unnecessary suffering to an animal at an earlier hearing at Newcastle magistrates court.
Yesterday they were sentenced to a 12-month community order with 60 hours of unpaid work each. They were also ordered to pay £50 each towards investigation costs and were banned from keeping animals for five years. Judith Curry, prosecuting, said: ‘The hamster was exhumed and found to have died from drowning. But it also had severe bruising underneath. It is very likely that the animal had been struggling to get air.’

Y yo no me alegro de que los animales sufran, pero cuando todo se disloca, las cosas llegan al delirio y caemos en el sentimentalismo criminal zapateriano. En Inglaterra por ejemplo, donde el aborto es legal hasta las 24 semanas, porque el feto no sufre (dicen unos) nació hace poco un niño de 23 semanas.

martes, 13 de julio de 2010

vives la luz del rostro del eterno

En El país de hoy, sobre Del Bosque:
De los tres hijos de Del Bosque, hay uno, Álvaro, el mediano, que le cambió la vida. Nació el 6 de agosto de 1989. (...) pocos días después, unas pruebas confirmaron que Alvarito había nacido con un síndrome de Down. "Al principio lloramos mucho", confesó en una charla con Gemma Herrero publicada en el libro 39 historias solidarias alrededor del deporte. "Ahora cuando miro atrás pienso: 'que gilipollas fuimos".


La foto la vi ayer, pero la estropeaba un tipejo que salía al lado -y que les sonreía con su odiosa sonrisa- y que se ha encargado de facilitar todavía más que no nazca ningún niño con síndrome de Down.
Yo me acordé de un verso maravilloso de Belinha, un poema del último libro de Miguel d'Ors, sobre su hermana, que nunca hizo mal y que ya ha muerto y a la que le dice:

                            Y hoy que ya
vives la luz del rostro del Eterno
No le dice, 'ahora que hablas con Dios' o 'ahora que conoces los misterios de la naturaleza': le dice que vive la luz del rostro de Dios.
Y B16 nos recordaba a nosotros, que no somos buenos, que podemos pedir tener "un corazón que ve" (vía).

Menos teorías, menos sentimentalismo criminal, menos adoración por una razón engolada: más capacidad de ver.

lunes, 5 de julio de 2010

Larrasoaña

Me llamaron Eva y Marga desde Cizur Menor, dos etapas después de Roncesvalles. Si todo va bien, llegarán a Santiago a principios de agosto.
Y me contaron, todavía incrédulas, lo que les había pasado el día anterior en Larrasoaña: Marga quería ver el partido de España y preguntó en el bar, pero el dueño dijo que no lo iba a poner.
Y se quedaron sentadas junto al albergue pasando la tarde, porque ni podían acercarse al pueblo de al lado -el taxi del pueblo y algún vecino ya se había llevado a varios peregrinos para lo mismo- ni ganas que tenían de andar más, hasta que oyeron la transmisión del partido en una sociedad gastronómica. Marga entró a preguntar a los tres que estaban allí en medio de la sala vacía si podía ver el partido: y le dijeron que no.
Y luego, cuando esos tres se dieron cuenta de que había un grupo de peregrinos viendo el partido desde fuera, entre ellos mis hermanas, cerraron las ventanas.
Y da escalofríos pensar en esa gente que ni es capaz de dejar a otros ver un partido, simplemente porque es de España. Y no es el hecho, sino el síntoma: y comentábamos que qué alma más negra tiene que tener esos tíos de Larrasoaña.
Pero mucho peor es el aborto, que desde hoy es un derecho en España. Yo me declaro desde aquí insumiso y le recuerdo a Zapatero, al gobierno en pleno, a todos los que contribuyeron (y ahí están instituciones como el Consejo de Estado) y a todos los que les apoyaron, que a partir de ahora son responsables de todos esos abortos. Hasta ahora cabía hacer -forzando mucho las cosas- interpretaciones laxas en cuanto a responsibilidades: ahora ya no.
Y nos toca a todos romper esa maldad instalada en nuestra sociedad, en lo nimio y en lo tremendo. Ya hemos bajado al fondo (pero todavía se puede bajar más): el horror está instalado entre nosotros.

martes, 30 de marzo de 2010

Fotos gigantes de criaturas

En el último número de Nuestro Tiempo, una serie de artículos breves: 12 razones para la vida (y aquí el pdf). Me han gustado mucho las fotos: ni fetos sangrientos ni niños rubios de ricitos. Por ejemplo esta:



Y una buena entrevista a un monje joven de Leyre.

Y un buen artículo de Enrique Andrés Ruiz.

Y las ilustraciones a las 12 novelas.

viernes, 11 de diciembre de 2009

El fariseo Maquiavelo

Hasta ni de fariseo puede presumir uno, porque me adelantan por la izquierda Zapatero, Bono, Aído, el Comité de Bioética (menos César Nombela y tarde-piaches Alonso Bedate), el Consejo de Estado en pleno, Garrigues Walker y el archifariseo PNV, que por fin votará a favor después de haber conseguido el siguiente texto, que les libera de escrúpulos morales y les permite apoyar el derecho al aborto:
En el caso de las mujeres de 16 y 17 años el consentimiento para la interrupción voluntaria del embarazo les corresponde exclusivamente a ellas (...). Al menos uno de los representantes legales, padre o madre, personas con patria potestad o tutores de las mujeres comprendidas en esas edades deberá ser informado de la decisión de la mujer. Se prescindirá de esta información cuando la menor alegue fundadamente que esto le provocará un conflicto grave manifestado o peligro cierto de violencia intrafamiliar, amenazas, coacciones, malos tratos o se produzca una situación de desarraigo o desamparo.
Yo propondría a todos los expertos en Comunicación que estudiasen toda la estrategia sobre el aborto en España en esta legislatura, porque es admirablemente diabólica. Todo focalizado en lo de las chicas de 16 años y al final se llega a un texto así.
¡Y parecía tonta Bibiana! ¡Y nos pareció tonto Zapatero!
Y me quedo con cara de tonto, pero mejor tonto que malo.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Otro texto de novela sobre el aborto (+otros de la Biblia)

Me pasó Suso este texto de Iris Murdoch, El mar, el mar (DeBolsillo, p. 463-4)
-Todavía no he empezado. Hay algo que jamás te dije en su momento, y pensé que jamás te lo diría. Tú me dejaste embarazada, y yo me deshice del niño. (...)
-¿Por qué no me lo dijiste?
-Porque no estabas allí para decírtelo; te habías ido, te habías ido con Lizzie o con quien fuera en aquel momento la muchacha de tus sueños. Dios, la repugnante brutalidad desaprensiva de los hombres... la de mujeres que se quedan solas, para tomar solas decisiones demoledoras. Yo tomé esa decisión. Cristo, y cómo desearía no haberla tomado. Estaba loca. Lo hice en parte porque te odiaba. No sé por qué demonios no tuve ese niño. Ahora sería ya casi un adulto.
-Rosina...
-Y le habría enseñado a odiarte... que también habría sido un consuelo.
-Lo siento...
-Oh, conque lo sientes. Y me atrevo a decir que no fui yo la única. Tú deshiciste mi matrimonio deliberadamente, con empeño, con celo, te esmeraste en destruirlo. Después te fuiste y me dejaste sin nada, con menos que nada, con ese crimen horrible que tuve que cometer sola, algo que... lloré durante meses... durante años... que jamás dejé de llorar.

[+ Addenda 16:45] Añado textos que aporta en un comentario Verónica, los que aparecen en el Antiguo y el Nuevo Testamento sobre 'embriones':

1. Salmo 139, 9-16 [empiezo antes, para poder empezar con la Aurora]
Si tomo las alas de la aurora, si voy a parar a lo último del mar, también allí tu mano me conduce, tu diestra me aprehende.
Aunque diga: «¡Me cubra al menos la tiniebla, y la noche sea en torno a mí un ceñidor, ni la misma tiniebla es tenebrosa para ti, y la noche es luminosa como el día.
Porque tú mis riñones has formado, me has tejido en el vientre de mi madre; yo te doy gracias por tantas maravillas: prodigio soy, prodigios son tus obras. Mi alma conocías cabalmente, y mis huesos no se te ocultaban, cuando era yo formado en lo secreto, tejido en las honduras de la tierra.
Mi embrión tus ojos lo veían; en tu libro están inscritos todos los días que han sido señalados, sin que aún exista uno solo de ellos.

2. Isaías 49, 1 y 49, 15-16:
¡Oídme, islas, atended, pueblos lejanos! Yahveh desde el seno materno me llamó; desde las entrañas de mi madre recordó mi nombre. (...)
Pero dice Sión: «Yahveh me ha abandonado, el Señor me ha olvidado.» ¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ésas llegasen a olvidar, yo no te olvido.

Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno.

[+ Addenda un día después, a las 16:45]
4. Salmo 71, 6
En ti tengo mi apoyo desde el seno, tú mi porción desde las entrañas de mi madre; ¡en ti sin cesar mi alabanza!

miércoles, 21 de octubre de 2009

Tiro por elevación

Otros [Requero, E.G.-M., Estraviz] están diciendo cosas muy pertientes sobre el aborto; yo, que sé menos, pero soy más chulo, me remonto a santo Tomás (mejor dicho, coloco aquí un artículo del padre Marie-Dominique Goutierre*, que he leído estos días -por cosas de la vida- y de cuyo contenido me he enterado sólo en parte).
A mí el texto que cito abajo me admira porque resalta muy bien lo que supone cada ser humano para Dios (y ya de paso, deja en su lugar -¿grande/pequeño?- la figura de los padres, que son procreadores, criaturas que reciben de Dios a un ser humano para llevárselo otra vez a Dios en un camino de libertad: esto es un añadido mío, a propósito de una conversación  con alguien sobre si "ser padre es lo más grande del mundo").
Así, cada ser concebido es querido por Dios sin que Dios tenga motivos para quererle; pero Dios quiere a él/ella desde que comienza a existir:

Sólo Dios es Causa de la creación, y es en su sabiduría, y sólo en ella, donde reside el orden de todas las realidades creadas (...); en la aguda mirada de santo Tomás sobre el misterio de la Creación, Dios creador actúa con gratuidad absoluta; no necesita crear para alcanzar su fin. La actividad creadora de Dios depende así del don absolutamente gratuito de su bondad: "Al primer agente, que no es más que agente" -Dios es acto puro-, "no le corresponde actuar para adquirir algún fin, sino que tan sólo "busca" (intendit) comunicar su perfección, que es su bondad. y toda criatura "busca" alcanzar su [propia] perfección, que es una similitud de la perfección y bondad divinas. Por tanto, la bondad divina es el fin de todas las cosas" [S. Th. I, p. 44, a. 4].
(...) El misterio de la bondad de Dios es la única "razón" de la Creación; ya que ésta no era de ninguna manera necesaria para Dios.
Este don "finaliza"; no tiene "sentido", en sentido estricto, más que para una criatura que subsiste en el ser [cf. I, q. 45, a. 4]. Si la razón formal del acto creador es el esse, ya que crear es "producir en el ser las realidades a partir de nada" [I,  q. 45, a. 3] (por eso sólo Dios puede crear), el acto creador de Dios se acaba en una realidad subsistente: "Las [realidades] creadas son propiamente [realidades] subsistentes [I, q. 45, a. 4], es decir, los ángeles y el alma humana que subsiste en el cuerpo. Por eso podemos afirmar que únicamente las criaturas espirituales son queridas por Dios "por sí mismas", de manera que Dios, dándoles el ser, las crea para atraerlas a sí en su propia bondad [Cf. I, q. 44, a.4]. Tampoco puede abandonarlas y las conduce, como Padre, hacia su fin que es Él mismo [cf. I, q. 103]
*Marie-Dominique Goutierre CSJ , "La importancia del fin, causa de las causas. Hacia una teología viva y contemplativa en la escuela de Santo Tomas", Scripta Theologica 41.2 (2009), p. 351-76; yo cito de p. 370-71.