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lunes, 29 de junio de 2009

Roma (y 17)

Se acaba el año de san Pablo; como hay que cerrar la serie sobre Roma (que me voy a Praga el domingo y quiero hablar de Madrid antes de irme) viene bien como broche de oro la visita a san Pablo Extramuros. Aquí lo tenéis, a punto de cortales la cabeza a unos franciscanos creo que polacos (en todo caso hablaban un idioma incomprensible; foto de Suso):

En la parte delantera había una misa con obispos y de todo. Y yo le obligué a Suso a saltar el parapeto: nos estábamos colando, pero ya tenemos cierta costumbre. Luego descubrimos que podríamos haber entrado con normalidad por un lateral, pero no es lo mismo entrar colándose en una de las cuatro Basílicas mayores de la Cristiandad que pasar por donde todo el mundo.
De las cosas más impresionantes que había allí: el candelero pascual, de varios metros, de piedra, románico. Merece una visita amorosamente detallada de cada escena (aquí, una crucifixión -foto de Suso también):


El claustro era pequeño, con columnitas adornadas de piezas de mosaico (es el cosmatesco); una inscripción latina recordaba a los novicios (es una abadía benedictina) que por muy hermoso que fuera aquello, más bonito es el cielo:


Foto de aquí

Y fue una Basílica que se quemó en el siglo XIX: lo que ahora vemos en gran parte no es auténtico, aunque sí noble, verdadero y grandioso. Se salvó la cabecera, con un mosaico también magnífico. Lo más conmovedor: el papa Honorio, como una garrapata a los pies de Jesús:


La excelente foto, de Jim Forest
Y a los lados de Cristo "IC" y "XC" con un signo de abreviatura encima, que son las abreviaturas griegas de IesouS XristóS (iota/sigma y chi/sigma); y en el libro que lleva pone: Venite Benedicti Patris Mei, percipite regnum Q. V. P. A. O. M. [quod vobis paratum (est) ab origine mundi]: Mt. 25, 34.
Y a los lados del Cristo, san Pablo, claro (con su nombre en latín SCS PAULUS / y griego A[con un círculo = hagios: santo]ΠΑΥΛΟC a los lados) y san Pedro (sólo en latín), los dos siempre juntos por toda Roma.
Y han descubierto dos cosas impresionantes los arqueólogos sobre san Pablo: más datos aquí.
Y esta serie la cierro recordando esa imagen de san Pedro cuyo pie besé, en el Vaticano.

domingo, 21 de junio de 2009

Roma (16)

Quedan quince días para irme a Praga -estaré tres semanas- y todavía estoy contando cosas de Roma: parece que siempre estoy de viaje y el hecho es que estiro mucho el chicle y ya hace que volví dos meses, nada menos. Pero no quería dejar sin contar aquí lo del día de las dos misas.
Fue el domingo: por la mañana estuvimos en san Juan de Letrán, en una misa solemnísima; a nuestro lado quedó el apóstol Santiago, que se movió de hornacina para estar cerca de sus paisanos. Presidía un sacerdote que podría haber muerto -como santo Tomás Beckett- sobre el altar. Había un coro algo lejano pero bueno y era una Basílica Mayor, impresionante. Y también el Baptisterio y la Escala Santa.
Por la tarde en santa María del Trastevere estábamos viendo fascinados en el mosaico a Jesús sentado a la altura de su madre y con el brazo en su hombro cuando se fue la luz. Preguntamos y resultaba que la Comunidad de san Egidio iba a tener una Misa de rito oriental (pero en italiano) en un rato (y no me preguntéis por qué): y allí que nos quedamos.
Comenzó todo a oscuras, con una procesión solemne desde el fondo. Había un coro que cantaba los melismas bizantinos que era como para morirse allí mismo, alternándose con los celebrantes, con una sensibilidad y una piedad admirables. Y las lecturas bien leídas y todas las veces que nos santiguamos y todas las veces que dimos Gloria a Dios, y el incienso y los iconos, y la firma de san Juan Crisóstomo, que se puso el tío en el canon para que rezaran por él. Era como estar otra vez en Eslovaquia pero entendiendo todo lo que se decía y cantaba. Duró otra hora y media: tres horas de misa y tan contentos.
Y al hilo de esto, dos ejemplos de liturgia para todos pero que quizá apelasen más a ese grupo tan menesteroso llamado 'los intelectuales', esa gente que está buscando sentido por todas partes, a veces -los mejores- en la música clásica o en el arte.
Uno es la procesión del Corpus de Oxford, de la que enlazo una foto, con estudiantes de Oxford en traje académico con el palio, por las calles de la ciudad:


Y el otro es de Corpus Christi Watershed, un grupo de artistas católicos en Estados Unidos que entre otras cosas están promoviendo la liturgia:
   
 Quizá en un futuro en España tengamos algo que se acerque, aunque sea de lejos, a la sencillez, solemnidad y belleza, de todas estas iniciativas.

sábado, 20 de junio de 2009

Roma (15)

Pilar me había dicho que teníamos que visitar san Clemente y ahora yo también lo recomiendo vivamente: es como dar un curso acelerado de historia del arte y encontrar en estratos toda la historia del cristianismo.
En España estamos acostumbrados (mal) a pensar desde el siglo VIII como muy pronto (por razones nacionalistas, ça va de soi): la lírica -nos decían- nace en la bruma del medievo oscuro, lo mismo que el teatro o el arte románico; pero en Roma se ve muy bien la continuidad en la historia y en el arte: todas las piezas encajan, el puzzle empieza a tomar forma y descubres que te tenían escondidas las piezas más importantes. Ves el arco de Constantino y está ahí toda la escultura románica, por ejemplo.


Y está la Basílica actual, con esos mosaicos prodigiosos (palomas en la cruz, corderos debajo, figuras entre hojas, y entre ellas un pavo real, que ahora me está mirando en una postal de mi despacho); debajo excavaron y encontraron una basílica anterior con unos frescos espectaculares; y más abajo todavía impresionantes construcciones de época romana, entre ellas un lugar de culto del dios Mitra.
Pero no tengo que partirme las narices explicando: todo lo podéis ver en esta página muy buena, con vídeos y de todo.
Y por qué, nos preguntábamos, había frescos de san Clemente ¡en el mar de Azov! y a la vez estaban allí los restos de san Cirilo (al que me dio mucha alegría encontrármelo allí y al que recé por los pueblos eslavos, que habían rodeado la tumba con placas de agradecimiento). Pues eso lo explicó el Papa en la Audiencia del miércoles, muy interesante.
Y veo que ya en Ex orbe se había hablado aquí de todo ello, y muy bien, claro.

jueves, 11 de junio de 2009

Roma (14)

En un rato suelto, Pilar me llevó al palacio del Senado, donde estaba expuesto por un tiempo El púgil en reposo, una escultura griega en bronce (que es como decir un mirlo blanco) de una intensidad tremenda. Qué conmoción, qué dolor, qué cansancio.



En la wikipedia en español, excelente repaso a la escultura. Y de allí la foto.

Las manos iban cubiertas de correas: me acordé de ellas cuando leímos en clase este verso de la Ilíada (23.684): las bien talladas correas de un montaraz buey. En detalle:


miércoles, 10 de junio de 2009

Roma (13)

Justo al lado de la Universidad estaba el palazzo Altemps.
Y en la escalera te encontrabas una encendida alabanza a Francisco Franco (y al lado otra a Alfonso XIII); pero como está en latín, no importa. El hecho es que aquello fue en tiempos el Colegio español de Roma. Y pudimos ver la capilla, muy bonita, dedicada a san Aniceto (con buenos frescos), santo del mismo nombre que el alguacil de Castrojeriz (que con la democracia se descubrió que se llamaba Niceto, pero esa es otra historia).
Y ahora está allí parte del Museo Nacional Romano (y sus fondos en buenas fotos gracias a la wikimedia).
Y yo iba viendo el Ares Ludovisi, el Galo con su mujer -demasiado pathos-, bustos, estatuas, emperadores: todo grandioso, aunque no acababa de conmoverme. Y junto a la (supuesta) Juno que les gustó tanto a los grandes alemanes y que se ve abajo de nuca, me di de morros con el trono Ludovisi (sin anestesia):




Fotos enlazadas de aquí

No se puede decir que me gustase, pero era un mármol de color cálido y yo no había visto nunca esa forma (extraña, lo llamaron trono cuando lo descubrieron en 1887, pero no se sabe; por no saber ni siquiera se sabe si es verdadero). Y tampoco es que sea de tremenda calidad: fijaos en la pierna que le sale de la tripa a la flautista de la izquierda. Pero me hizo ilusión verlo (y pude tachar una pieza de mi lista).
Datos: wikipedia en español / en inglés / otro buen enlace.

viernes, 5 de junio de 2009

El postdido / Roma (12)

Se me amontona todo lo que quiero escribir aquí: dejé el relato de Roma colgado, con todo lo que me queda por contar, y todavía tengo ganas de regodearme con el Dido y Eneas de antesdeayer.
Busco un cuentahilos (que no sé lo que es, de él habla Trapiello, es algo de tipografía, creo, pero me viene bien aquí) y junto la columnata de Bernini con la música de Purcell.
La columnata fue lo primero que vimos al día siguiente de llegar; entramos por un lateral (y con un puñal clavado en la espalda, de una cafetería donde nos soplaron 16 euros por dos cafes y tres minibollos) y nos pareció la plaza pequeña: problemas (o ventajas) de perspectiva.
Me gusta mucho el mármol travertino, con agujeritos; en cambio el de pescadería que había por tantas columnas del interior de san Pedro, poco.
Y antesdeayer una Dido así, ante ese retablo de la Asunción, uno de los colmos del barroco mundial. Me vienen retazos de música: Dido que canta Ah, Belinda, I am prest / with torment not to be confest (Belinda, me angustia / un tormento que no se puede confesar).
Belinda y la 'segunda mujer': Fear no danger to ensue / The hero Loves as well as you. Y luego qué alegría que lo repita el coro. Dan ganas de darle al replay continuamente, como en Thanks to these lovesome vales.
Y el papelón de Eneas; impresionaba verle frente a una Dido tan impresionante. Era una versión de concierto, pero te daba pena de los dos, de que se tuvieran que separar; a mí me daba más pena de Eneas; lo hizo muy bien pero es que Belinda dice de él: See, your Royal Guest appears / How Godlike is the form he bears. Y había que hacer una suspensión de juicio entonces, porque era un tío bien normal, de Santiago de toda la vida, no el rey troyano.
Y cada vez me gusta más la ópera, y el hecho de que no sea realista, ya estamos hasta las narices de realismo estanislavskiano [y tampoco necesitamos de bieitos]; que sea todo como las óperas: convencional, formalista, rebuscado y preparado, trabajoso: y que viva el barroco.
Y el segundo acto con las brujas (que resulta, en el subtexto, que son los papistas que quieren destruir Inglaterra: y aquí junto el hilo con san Pedro del Vaticano otra vez) es excelente: un aire de maldad que aligera el excesivo pastel de fresas de la primera parte y la tercera. Las que hacían de brujas lo hacían muy bien; y una movía las manos con cara de mala, metiendo miedo al respetable público que abarrotaba el recinto.
Ahí el coro en un momento se alternaba con una parte de ellos que se habían quedado detrás; se suponía que estaban maquinando en una cueva (¡esos papistas!) y los ecos de lo que cantaba el coro llegaban de la lejanía, inquietantes.
Y casi al final, el marino que cantó con tanta alegría, con gracia, con ligereza (ya ves qué elogios te hago. Y envidia de lo bien que os lo pasasteis ensayando). No sirve de mucho mi elogio de ignorante, pero intenta sincero.
Y el lamento de Dido.
Pero quién puede decir algo malo del barroco.

jueves, 21 de mayo de 2009

Roma (11)

La tarde que leí mi comunicación en el Congreso, nos dimos un paseo por los alrededores: san Agostino (un Caravaggio, Rafael), el Panteón (qué conmoción), santa Maria sopra Minerva (los frescos de Lippi, la tumba de santa Catalina de Siena y de fra Angelico, una lápida de mármol moldeado de Bernini), los palazzos cada poco (el Massimo alle Colonne), el campo de' Fiori (escalofriante Giordano Bruno), el palazzo Farnese (¿y por qué tiene que ser de los franceses?). Y ahí hizo Suso su mejor foto (para mi gusto):


Me acuerdo sobre todo del museo Barracco, por lo bien que nos lo explicó Arianna, el intento de hacer un Renacimiento siguiendo a Vitrubio, pero un poco a tientas, en los albores del XVI.

Lástima que a mí justo entonces -había sido un día muy intenso- se me fundieran las pilas (es lo que nos pasa a los que nos quedamos sin tiroides, que a veces como que nos desenchufan y luego pasa una hora y volvemos a estar bien). Arianna nos llevo a una pizzeria 3B (buena, bonita y barata) pero yo ya estaba rendido. Os pongo foto:

De izquierda a derecha: yo (con cara de ajo), Ignacio, Susana, Arianna y Suso.
[Momento Facebook]

jueves, 14 de mayo de 2009

Roma (10)

Si fuera un Ortega y Gassset haría una brillante teoría de Italia con dos datos del Trastevere:
1. En san Crisógono vimos en una capilla los restos de santa Anna Maria Tagli: la sorpresa de ver otra más de tantos santos incorruptos a la vista. También les va el rollo a los austrohúngaros, pero en España no, enterramos a toda prisa a los muertos y no se nos ocurre ponerlos a la vista debajo del altar, salvo excepción.
2. Los italianos se libran de los turistas con una indicación mínima: a unos que les preguntamos, cuando estábamos más perdidos que carracuca, nos dijeron que santa Cecilia estaba a sinistra. En España hubieran dicho (más exactamente): sigues por esa calle a la izquierda, y cuando veas una panadería, la segunda, no, la tercera a la izquierda. Y luego sigues recto cien metros y dos calles a la derecha está.
Por suerte llegamos (de milagro) a santa Cecilia. Estaba la escultura de muerta, pero en mármol salvador. Y qué impresión el cuello cortado y los dedos que proclaman a la Santísima Trinidad:

Y la foto es de Suso.

martes, 12 de mayo de 2009

Roma (9)

1. Lo que dice Sofia Varvaro (p. 136; ya hablaré de sus cartas, que me han impresionado tanto):
Ed eccomi di nuovo qui a Milano; ormai fa un freddo gelido e ha nevicato più di una volta. Sto cercando di conoscere questa città, ma si nasconde. Roma è tutta lì a mostrare le sue bellezze; Milano è completamente diversa, devi andarle a scovare.
Y heme aquí de nuevo en Milán; ya hace un frío gélido y ha nevado más de una vez. Estoy buscando conocer esta ciudad, pero se me esconde. Roma está toda ahí mostrando sus bellezas; Milán es completamente distinta, tienes que ponerte a descubrirla.
2. Me sorprendió los puntos en común con lo que dice Ramón Gaya.
3. He empezado a leer los Ensayos de Natalia Ginzburg, en los que sale mucho Roma. Los estoy disfrutando muchísimo (pero ya hablaré de ellos).

domingo, 10 de mayo de 2009

Roma (8)

Bien fastidiado iba yo pensando en el que nos acababa de dar con la verja en las narices en santa María in Cosmedin a las 5:01, pero cruzamos la isola Tiberina y llegamos al Trastevere y había una placita y una iglesia de pinta flojilla, pero yo me estaba tirando a ver todas las iglesias y esta estaba abierta.
Y resultó ser san Benedetto in piscinula, nada menos, el alojamiento de san Benito cuando estuvo en Roma, una iglesia antiquísima con un suelo de cosmatesco tremendo:



Y la iglesia la cuidaba uno vestido de cruzado medieval, con botas altas y un cinturón de cadenas. Resultó que era de los Heraldos del evangelio, una de esas cosas que surgen en la Iglesia y uno no sabe a qué carta quedarse. Pero a mí me gusta que haya gente pa tó en la Iglesia, los que no nos ponemos ni una chapita y los que van de medieval.
También una noche en la piazza Farnese entramos en la iglesia de las Brígidas y fue un shock encontrarse un montón de monjas con una especie de casco/toca en la cabeza, pero que rezaban ante el Santísimo que se las pelaban, rodeadas del ruido de la marcha de la zona de Campo di Fiori.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Roma (7)

Íbamos al Gianicolo en el autobús 75. En los asientos de enfrente tuvimos primero a tres o cuatro filipinas y una niña, que estaban pasándose fotos entre sus móviles mientras hablaban con un dulce golpeteo de latas: haganggan blantangan defengan.
Se bajaron y nosotros vimos de lejos el Circo Máximo.
Estábamos nerviosos porque no sabíamos dónde bajar y estábamos cansados de tantos días intensos en Roma y tristes porque se acababan.
Y entró un yanqui de treintaimuchos con una mochila enorme y con una italiana y se sentaron en el sitio de las filipinas.
Y el yanqui llevaba un niqui horrísonamente sucio, lleno de churretones, de no creerlo. El yanqui tenía cara de gordo -pero rubio-, gafas metálicas, dientes colocados en forma de sierra y se expresaba en un inglés clarísimo, que yo creí entender bastante bien: estaba hablando mal de un compañero y la italiana le daba la razón; parecía -esta fue mi película- compañera de trabajo, o la bibliotecaria de la biblioteca en la que él estaba investigando vete a saber qué, pero algo muy erudito, y volvía con él porque habían salido a la misma hora.
Visto el buen rollo, el yanqui la invitó a tomar algo después; ella -que era guapita y parecía tener mucho recorrido- le dijo que no podía, con cierto rubor pero quizá pensando: pero este tío qué se habrá creído.
Y el yanqui se lo tomó deportivamente. Y llamaron al teléfono de la italiana y el yanqui empezó a decir que ella tenía mil novios, que se los rifaba, para que lo oyera el que él hacía que suponía que era el novio oficial de la italiana.
Y la italiana hacía como que se azoraba, pero estaba halagada. Intervino un chaval que estaba de pie al lado con su novia y le echó a la italiana de largo recorrido un piropo delicado, por continuar con la escena de película italiana costumbrista.
El yanqui nos miró -se debía de notar lo que nos estaba divirtiendo la escena- y nos preguntó si nos estábamos divirtiendo y le dijimos que sí y aquello se convirtió en una conversación en la que participaba todo el autobús.
Se bajaron y nos confundimos de parada para llegar a la Academia, pero no importaba ya tanto. Y además luego pudimos ver aquel cielo azul oscuro de Roma.

martes, 5 de mayo de 2009

Roma (6)

En medio la cúpula de san Pedro (y la foto en grande, si apretáis encima)

En la colina del Gianicolo los Reyes Católicos hicieron un monasterio de franciscanos donde se suponía que había padecido martirio san Pedro. En un patio, Bramante hizo un templete circular sobre el sitio exacto.
Y Arianna -que bonito italiano habla- nos lo enseñó el día antes de volver. Y en un lado estaba la Academia Española de Roma, con un jardín para que lo pintara Fortuny o Regollos o Ramón Casas, pero de los artistas becados no vimos ninguno, estarían encerrados leyendo a Deleuze. Las 'obras' que habían dejado los antiguos becarios por el edificio era mejor olvidarlas y dedicarse a mirar por los ventanales, pero me llevé un alegrón al ver en una pared una lámina de la Virgen del árbol seco, de Petrus Christus.
Y subimos a la terraza y el cielo estaba muy oscuro. Al fondo, como de telón, caían rayos pero todavía no llovía. Qué vista de Roma, para enamorarse ya para siempre de ella. Por suerte Suso hizo fotos:


domingo, 3 de mayo de 2009

Roma (5)

Nada más llegar a Ciampino en el autobús volante de Ryanair me acordé de Caro Diario (otra vez que me acordé, aquí). Y las casas que veíamos desde el autobús eran como las que ve Moretti desde la Vespa. He buscado en youtube y me he pasado un rato muy bueno viendo fragmentos de la película, por ejemplo este:
   
Y hasta me emocionó la escena final de la primera parte, cuando llega hasta el sitio donde murió Pasolini.

jueves, 30 de abril de 2009

Roma (4)

Había una parada de metro, Piramide: y salimos y allí estaba esa tumba de un romano snob, una pirámide pequeñita. Y qué fascinación los griegos y romanos por Egipto: Roma está llena de obeliscos ('agujitas' literalmente; y ya puestos a elegir el mejor, el del elefantito de Bernini).
Y resultó que el cementerio protestante estaba en la parte de atrás de la pirámide. Nos lo encontramos ya cerrado (esa manía en Roma de cerrar a las 5 o las 5:30), pero por un ventanuco, como una tronera, se veía la tumba de Shelley y la de Keats:


En la otra, la de la lira, es en la que pone: HERE LIES ONE WHOSE NAME WAS WRIT IN WATER.
Y yo no he leído nada ni de Keats ni de Shelley, pero qué ilusión me hizo ver aquellas tumbas.

miércoles, 29 de abril de 2009

Roma (Tre)

Mi problema no es qué contar de Roma, sino por dónde empezar.
Pues empecemos con la santa de hoy, santa Catalina de Siena; estuvimos en su tumba en la iglesia de santa María sopra Minerva (¡hermoso y significativo nombre!); y al lado estaba la de fra Angelico (el Beato Angelico ahora); y había una exposición suya en los Museos Capitolinos que me perdí, lo mismo que otra de Giotto.
También me perdí ver al Papa, que tuvo audiencia el miércoles, pero yo tenía el Congreso. Y no estuve con el Prelado del Opus Dei, de viaje pastoral en Japón y Taiwan por los 50 años de labor -¡difícil!- en el Extremo Oriente.
Y ya puestos a hacer la lista de lo que me perdí, lo que más me dolió de arte fue que a las cinco y un minuto me cerraran en las narices la verja de la iglesia de santa María in Cosmedin, que me había conmovido cuando la visité en 2002. Argh, me cabreo cuando lo pienso.

lunes, 27 de abril de 2009

Roma (2)

En el Congreso sobre Flannery O'Connor disfruté como un idiota: es raro pasárselo bien en un congreso, pero así fue; lo normal es pasárselo bien 'con ocasión de' (eufemismo por: 'a pesar de'); yo me lo pasé bien en el congreso, alrededor, fuera y antes y después.
A ver cómo lo explico:
-Estaba muy bien organizado, y hay que agradecérselo especialmente a Juan José García-Noblejas (al que pude conocer en el 'mundo real' y que habló muy bien de Wise Blood en relación con la versión de cine de John Houston), al decano de la Facultad, Diego Contreras (con un excelente blog temático ya muchas veces enlazado aquí; y también pude conocerlo en el 'mundo real') y a Enrique Fuster (con una comunicación muy interesante sobre Graham Greene y Flannery; y me regaló su libro sobre Greene llevado al cine, del que he leído justo el capítulo que tiene que ver con su comunicación, excelente). Y sólo cito a los que pude conocer un poco, porque se veía que era un Congreso muy bien trabajado por un buen equipo de gente de la Facultad de Comunicación Institucional, la más joven, dijo el rector de la PUSC, de la Universidad Pontificia más joven, sólo con 25 años de vida pero un futuro brillante, en el caso de esta Facultad, respecto al mundo de la Comunicación, muy en particular la de la Iglesia (que falta hace). El Congreso es el Cuarto de un Seminario sobre Poética y Cristianismo de enorme interés y futuro.
El hecho es que desde el principio se estaba muy a gusto allí. Casi parecía una reunión de amigos que hablásemos de una conocida. Era como una tertulia. Y estaban allí los amigos íntimos, los que la conocían de hace años, y los que la hemos tratado menos pero nos hemos enamorado de su obra y de su figura; y todos con algo que decir de ella.
Y además que todo estaba pensado para no agobiar: horarios sensatos, tiempo para la discusión, preguntas abundantes y respuestas inteligentes. Café con pasteles entre medias. Una obra de teatro conmovedora y llena de humor y sabiduría dramática.
Vuelvo lleno de Flannery: habrá tiempo para desmenuzar.
Y en el blog de García-Noblejas descubro un youtube en el que salgo yo (es de RomeReports):
  Y otros blogs que hablan del congreso: este, este, este y este.