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viernes, 9 de enero de 2026

Instalación en Basquiños

Venía andando entre la lluvia fina y vi un círculo de camelias en el suelo, como puestas por un artista contemporáneo, en medio de la rúa Basquiños. 

Le hice unas fotos, para que veáis que aquí, incluso aunque para esa misma tarde se anunciaba la borrasca Goretti (que coincide en nombre con nuestra alcaldesa, las dos con pinta de aportar poco de positivo a Santiago), al menos tenemos el consuelo de los camelios, esos arbustos repletos de flores que van haciendo brotar flores a esgalla, y que poco a poco (o más de golpe por la lluvia) van cayendo al suelo, y todo esto entre diciembre y mayo. El invierno es al menos aquí colorido, gracias a los camelios:



miércoles, 12 de marzo de 2025

La ración anual de narcisos

Iba a poner "ración anual de narcisismos", por hacer la broma, pero las pobres flores no tienen la culpa de inclinarse hacia abajo. A las que les hice las fotos no había estanque que les hiciera de espejo, lo que miraban - es un decir, porque las flores no miran, sino que son admiradas- era el suelo, o a la hierba y las hojas secas, pero no a sí mismas.


jueves, 20 de febrero de 2025

Magnolio de flor

En la finca de Vista Alegre, en un lado del Museo de Ciencias, estaba florecido un magnolio de flor. 

Yo no era muy de magnolios, de los "normales" y de los de flor, pero ahora sí, especialmente de estos que florecen en febrero, antes incluso de echar hojas. Saqué (en Santiago se dice "quité") fotos desde varios lados, pero todas mal, sin hacerle justicia ni al árbol ni a las flores:



viernes, 8 de marzo de 2019

Los camelios y las camelias

Ya se me ha pasado el momento -esto va cada vez más rápido- de los narcisos. Estas fotos son de hace diez días: ya no queda ninguno:






También se pasó el momento de los ciruelos florecidos. Hice estas fotos con el brutalismo del edificio de acompañamiento a mediados de febrero. Pensé en volver a hacerlas mejor, pero ahora tendré que esperar un año:





Ahora los que están a reventar son los camelios, aunque con la lluvia los pétalos pasan al poder de los barrenderos:



De camino a la Facultad está tras el muro lo que era el jardín de un sanatorio, ahora en parte del hotel. Hay un paseo de camelios:












El Corgo, no sé si río o riachuelo del Sarela, a su vez tributario del Sar, pasa por el medio:








jueves, 8 de mayo de 2014

Los cuatro rododendros blancos

Florecidos los rodondendros blancos de enfrente de casa:





Hoy, ay, ya empezaban a marchitarse sus flores blancas demasiado delicadas:



El gigantesco rodondendro violeta del medio les está empezando a dar el relevo:

lunes, 20 de enero de 2014

Llueve el sábado

No era mucha noticia –otro record de lo mismo: 330 litros llevamos en quince días de 2014 en Santiago- pero lo primero de lo que hablé con mi madre fue de la lluvia.
Bueno, lo primero después de felicitarle el cumpleaños.
Quería contarle que el viernes, pasado el mítico viaducto de Sollans (ahí -el primer paisaje con ciertas lejanías si sales desde Santiago- siempre hablamos del espectáculo de las nubes, que hasta ese punto afinamos en colores oscuros estos meses grises) nos dimos con las mimosas florecidas: Mario no, porque le pesa más lo que tienen de dañinas y depredadoras, pero a mí me pudo la estética y me alegró mucho ver ese amarillo estallando entre el verde sucio de los eucaliptos.
Le iba a decir también que los camelios han florecido, pero se cruzó –claro- el tema Gamonal (mi hermana Marga me había hablado de la calle Eladio Perharlem, entre risas) y tanta demagogia.
Y luego me contó que se había muerto mi tío Leandro, Hermano de la Salle, en Griñón, con 96 años, 79 de vida religiosa, que hizo la letra del himno a santa Lucía en Hacinas. Hace unos años fui a visitarle, pero con mi escaso sentido de la oportunidad –era primera hora de la tarde en pleno verano- le costó aclararse de quién era aquel que había ido a verle tan de golpe.
No le dije pues a mi madre lo de las flores, así que utilizo este rodeo (sobre la retama blanca, en lo de Enrique).

Y luego salimos de paseo y llovía y hacía frío -pero Suso y yo disfrutamos de la exposición.

Cuando llegué a casa me dijo un estoico –muchos años viviendo en Orense- que sí, que llovía y que hacía frío, pero que al menos no hacía viento: la ética práctica de los altramuces.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Planta

Tenemos a la entrada de casa una de esas plantas tan aburridas de hojas alargadas verdes.

Pero desde hace unos días promete flores:

jueves, 10 de febrero de 2011

Flores

Desde que no estoy lírico ya no hablo de flores.
Y es una pena, porque hemos tenido casi un mes de sol y al menos habría que levantar acta: primero las camelias, luego las mimosas ponzoñosas, ahora ya a punto los rododentros.
El otro día vi que brotaban, al lado de san Caetano, florecitas de los cerezos ornamentales -o lo que sean:




Y cuidau, que ya empieza el festival de la calle Jazmines: ciruelos y almendros.

Y a mi castaño lo han podado, al pobre:

sábado, 22 de agosto de 2009

Árboles

En la misa del miércoles, una fábula que aparece en el libro de los Jueces, sobre un ránking de árboles (el autor -sagrado, pero no licenciado en biología- incluye los arbustos en el concurso; o quizá es que sea un concurso de arbustos, no sé).
Los mejores son el olivo, la higuera y la vid (parece que por sus frutos), pero la que acaba siendo elegida es la zarza, que amenaza con acabar siendo ardiente.
Y quizá por eso la higuera sin frutos es algo que rechaza tan violentamente Jesús (y uno de los pasajes más difíciles de explicar del NT).
Y ya que hablamos de árboles, decir que el primer olmo que hay entre las clarisas y las carmelitas está empezando a poner algunas hojas de amarillo.
Y el castaño de encima de Económicas, al que le estoy haciendo un seguimiento exhaustivo, está ahora especialmente brillante, con los frutos madurando en su erizo.

jueves, 30 de julio de 2009

Informe sobre el jardín

J., los agapantos han sacado sus periscopios todos a la vez. Así me los encontré el otro día al volver al jardín (y eran más que el año pasado y más grandes):

La higuera está a reventar de higos y llena de hojas. Y las hortensias nuevas tienen un montón de flores, aunque algo tapadas ahora con las nuevas hojas:


En cambio no hacemos carrera con las hortensias antiguas, que están empezando a sacar flores ahora, pero muy pocas, sólo tres o cuatro: y mucha hoja, como siempre (¡pero no las cortes todavía!).
Hojas también tiene la buganvilla, aunque este año tampoco habrá flores: se salvó a pesar del mal tiempo, pero no acaba de crecer para arriba (en cambio, la que asoma del jardín de las carmelitas está impresionante).
Y las azaleas nuevas han arraigado bien en torno al camelio. Y están enormes los rododendros. Y hay rosas muy bonitas de los rosales últimos.
Y mira este lado: está bonito ¿no?


martes, 14 de abril de 2009

Tulipanes

Tenemos desde hace unos días tulipanes en casa, en jarrones circulares o cuadrados, pero rectos, y los hay de color rojo y hay alguno amarillo.
Son colores intensos; nada que ver con las violetas que me enseñó Antón el otro día, que pedían hasta perdón por salir, en la cuesta de Juan XXIII encima de Económicas.
Y los tulipanes no envejecen: se les caen los pétalos. El otro día yo los cogí del suelo y los eché al interior del jarrón recto. Tendría que haber llamado a algún fotógrafo de interiores, porque quedaba hasta zen, con dos tallos verdes y en el agua los pétalos rojos, entre las hojas.

lunes, 9 de marzo de 2009

El abrazárboles (y 6 de 6)

Podría terminar esta miniserie sobre árboles con el paseo de tilos del pazo de Oca, que visité hace una semana con los brasileños y el angoleño o, justo un rato antes también con ellos, el grandioso paseo de olivos del pazo de Santa Cruz.
Pero alabaré el jardín pequeño, el nuestro, el de La Estila (con nueva web, y en la cabecera, entre las que cambian en portada, sale una foto del jardín). Yo ya no vivo en el Colegio Mayor, pero estoy al lado y con derecho a jardín. Ayer le pegamos un repaso:
De los dos árboles, el liquidámbar está echando brotes y la higuera puntitos: las brevas.
Los narcisos dominan en el parterre, pero por poco tiempo. Morirán en nada y saldrán los rosales, todavía en palo.
Los rododendros están repletos de flores.
La buganvilia sobrevivió a duras penas a los elementos. Es sólo ramas.
Las azaleas tienen capullos a punto de salir.
Y las hortensias son hojas.

jueves, 5 de marzo de 2009

El abrazárboles (4 de 6)

El otro día estábamos mirando los preparativos para tirar dos eucaliptos en Montecelo y descubrí a una urraca que se esforzaba por volar hasta la copa, a veinte metros de altura.
Y aquí, entre la Facultad y el Burgo, una fila de plátanos tiene siempre un buen grupo de urracas. Ayer, ya de noche, las vi agrupadas en unos de los árboles, junto a un foco que ilumina la fachada de la Facultad: les debía de dar calorcito.

domingo, 1 de marzo de 2009

El abrazárboles (3 de 6)

El título de esta miniserie viene de un mote que vi que les ponen a los ecologistas: les llaman tree-huggers, literalmente abraza-árboles (lo leí en The Economist, de algo me tiene que servir la suscripción).
Y se puede abrazar un árbol por razones metafísicas: por puro deseo de anclarse en la realidad; también por ecologismo, claro (que a mí casi siempre me acaba rimando con panteísmo) o por amor a la naturaleza (que no es lo mismo): por deseo de abrazar el mundo, ese que tenía Edna St. Vincent Milley y transmitió a Miguel d'Ors, el que ponía a Szymborska a hablar con las piedras y el que le resultaba áspero al tacto a Ángel González.
Venga, vamos a poner el poema de Millay aquí otra vez (lo copio de aquí):

O WORLD, I cannot hold thee close enough!
Thy winds, thy wide grey skies!
Thy mists that roll and rise!
Thy woods, this autumn day, that ache and sag
And all but cry with colour! That gaunt crag
To crush! To lift the lean of that black bluff!
World, World, I cannot get thee close enough!

Long have I known a glory in it all,
But never knew I this;
Here such a passion is
As stretcheth me apart. Lord, I do fear
Thou'st made the world too beautiful this year.
My soul is all but out of me,—let fall
No burning leaf; prithee, let no bird call.
Y aquí lo podéis oír en una excelente lectura (un archivo mp3).
[11.3.09] Pidiendo ayuda a quienes saben inglés y después de ver en la red esta traducción, aquí os pongo la que he hecho del poema de Edna st. Vincent Millay, que ahora veo que sólo había entendido a medias. No tiene ninguna intención de ser una traducción poética:

MUNDO DE DIOS
Mundo, no puedo tenerte suficientemente pegado a mí.
Tus vientos, tus amplios cielos grises,
tus brumas que ruedan y se levantan
tus bosques -este día de otoño- que sufren y se doblan
y casi gritan todos sus colores. ¡Esa desolada peña:
romperla! ¡Quitar la inclinación de ese negro acantilado!
Mundo, mundo, no consigo llegarte más cerca.

Ya hace tiempo que conocí la gloria en todo ello,
pero nunca comprendi yo esto:
aquí una pasión así
es como si me partiera en pedazos. Señor, temo de verdad
que hayas hecho el mundo demasiado bello este año.
Mi alma está casi fuera de mí: que no caiga
ninguna hoja ardiente; te lo pido, que ningún pájaro me llame.

sábado, 28 de febrero de 2009

El abrazárboles (2 de 6)

A la vuelta a la Avenida de Coimbra me llevé la penosa sorpresa de encontrar la mimosa cortada por la base (estarás contento, Antón: tus deseos hechos realidad antes de que los pensaras).
Yo, que soy de piso aunque sea de pueblo, le tenía mucho cariño a esa mimosa hasta que el mismo Antón echó un jarro de agua fría sobre el verde y oro de sus flores: ¡un árbol depredador!
Y ved así cómo fue cambiando mi gusto (en esta serie de entradas): de la admiración al distanciamiento, o de cómo la biología cambió mi apreciaciones que yo pensaba que eran estéticas: ¡como para fiarme de mi gusto!
Y me dio mucha pena, a pesar de todo, no ver ya la mimosa; y que la podaron repleta de flores.

Pero lo importante hoy es que Marga, mi hermana pequeña (y todo es relativo en esto de las edades) cumple hoy años. Y me gustaría mandarle un montón de flores, aunque sean virtuales: camelias, azaleas, rododendros, flores pequeñas de los ciruelos, almendros, perales y manzanos, y también rosas.

viernes, 27 de febrero de 2009

El abrazárboles (1 de 6)

Estos días en Montecelo, entre Miño y Betanzos, de cielo azul sin nubes, nos entretuvimos viendo cómo cortaban una hilera de eucaliptos centenarios. Uno se había caído sobre el jardín (camelios a rebosar, azaleas todavía sin flores, rosales en rama, araucarias, magnolios enormes y magnolios de flor, sin hojas y sólo con flores azuladas/rosas, y hasta limoneros y tuyas) y para evitar males mayores hubo que cortar los demás. Daba pena, pero no mucha, que son árboles foráneos. Y qué prodigio de eficacia los modernos leñadores con sus sierras mecánicas, tractores y grúas. Qué descansado ver trabajar a los trabajadores.
Veíamos caer eucaliptos centenarios y sólo me dio pena cuando se quedó el último, arriba, desmochado, a punto de caer por fin, donde quedarán ahora dos tilos y nos asomaremos y veremos la ría de Betanzos y Sada al fondo, y el puente del Pedrido debajo.