jueves, 15 de noviembre de 2018

Haciendo fotos

El escribir poesía ni se me ocurre. Novelas, ni intentarlo. Pero fotos, todo el mundo las hace. Yo ahora he empezado a ponerlas en Instagram. Es un buena experiencia, ver fotos increíbles de otros y lanzarse, temerario, a poner las pobrecicas que he hecho yo, tan menesterosas. La pena es que Instagram las recorta. Aquí las pongo enteras, de la curva de Económicas, tres intentos de que salga algo:





miércoles, 14 de noviembre de 2018

Alabar lo grande, tener lo pequeño

Siento que no he toreado en clase la Teogonía de Hesíodo como quería y la obra se merecía. Me había puesto un tope de dos clases y el hecho es que me aturullé por querer dar cuenta de tantos nombres y tantas conexiones. Como siempre, es mejor querer abarcar menos.
Hoy toca los Trabajos y los días (ya puse aquí algunas notas que tomé la última vez que lo leí). Esta vez, quizá porque lo tenía fresco de esta lectura última de la Odisea, me he fijado más en su amor a lo pequeño, al ámbito familiar, por contraposición al ancho mundo, tan inabarcable y me he vuelto a parar en este verso, el 643:
νῆ᾽ ὀλίγην αἰνεῖν, μεγάλῃ δ᾽ ἐνὶ φορτία θέσθαι·
Alabar el barco pequeño, en uno grande los fardos poner.
Me parece que hay alguna conexión con Virgilio (Georg. 2.412-413): Laudato ingentia rura, exiguum colito, es decir: Alábese los campos inmensos, uno mínimo se cultive. Lo confirma West y es interesante que recoja el testimonio de que Catón también decía algo así en su libro De agricultura.
Hesíodo le está aconsejando a su hermano Perses que no se dedique a la navegación, es decir, al comercio a gran escala, aunque si se dedica al comercio, mejor que vaya con los grandes.
Y todo esto cuando al principio del poema anima a trabajar por emulación de los pares en el oficio. Es como la fábula de la cigarra y la hormiga primigenias.
Y en el medio, está la fábula, tan amarga, del gavilán nietzscheano que alecciona al ruiseñor, al propio Hesíodo, cogido entre sus garras.

martes, 13 de noviembre de 2018

La burra de Balaam

Estoy leyendo el Antiguo Testamento en la traducción de la Universidad de Navarra (haciendo equipo) y, como se dice por aquí, me llego por el libro de los Números, que no es el más entretenido, la verdad, aunque el episodio de la burra de Balaam es extraordinario, también desde el punto de vista narrativo.
Resulta que los israelitas están rondando la Tierra Prometida, cerca de Jericó (y yo me acuerdo del calor que pasé allí y claro que me identifico con sus sufrimientos) y el rey de Moab llama a Balaam para que los maldiga.
De camino, Dios pone a un ángel con una espada en medio.  La burra lo ve (Balaam no) y se desvía por un viñedo. Balaam la golpea para que vuelva al camino, pero la burra se pega a una tapia, tanto que «le pilló la pierna contra la pared». De nuevo la golpea. Otra vez el ángel se pone delante, impidiendo el paso totalmente: la burra se echa y Balaam la golpea por tercera vez
Balaán se enfureció y apaleó a la burra. Entonces el Señor abrió la boca de la burra, que dijo a Balaán: «¿Qué te he hecho yo para que me apalees con esta ya tres veces?».
Respondió Balaán a la burra: «Porque te estás burlando de mí. Ojalá tuviera una espada en la mano; ahora mismo te mataba». Respondió la burra a Balaán: «¿No soy yo tu burra, y no me has montado desde siempre hasta el día de hoy? ¿Es que suelo portarme así contigo?». Respondió él: «No». (Num. 22, 27-30, traducción de la CEE, que es la que tengo a mano).
Ahí es cuando ve Balaam al ángel delante, que le echan en cara las tres veces que ha golpeado a la burra:
Gracias a que se ha desviado, porque si no, ya te habría matado y a ella la habría dejado con vida» (Num. 22.33).
Ahora ya está preparado Balaam para decir sólo lo que Dios quiere, unos oráculos preciosos en alabanza de Israel en los capítulos 23 y 24)

lunes, 12 de noviembre de 2018

Las gafas - valoración de usuario

A veces ya ni me doy cuenta de que las llevo puestas.
A veces me encuentro con que no me las he puesto y es una lata, porque no veo bien la letra pequeña.
Ahora con gafas leo letras muy pequeñas.
Cuando llueve -y aquí llueve mucho- se llena de gotas. Si hay mucha humedad -por ejemplo en las Carmelitas- se hacen presente el vaho a dos centímetros de mis ojos.
El viernes iba por la circunvalación de Santiago, ahora de hasta cinco carriles (a todo lujo; pero han cerrado uno para abrir una entrada a la Ciudad de la Cultura, a ver si pica la gente y la visita) y llovía tanto que me entró la duda si era yo que volvía a ver mal o es que era mejor no conducir cuando tienes una tormenta a la que le dan nombre (esta vez Betty).
Sirve como de máscara: hay algo en medio, que te tapa, aunque sea transparente. Tienes todo enmarcado además.
Yo en realidad estaba mejor como estaba de fábrica, sin gafas. Me consuelo haciendo el gesto de quitármelas. Todavía no he llegado a chupar la patilla, pero no lo descarto.

viernes, 9 de noviembre de 2018

Connais-tu le Pays? (Mignon - A. Thomas)

Últimamente pongo aquí música que he oído mucho, pero esto lo oí ayer y me encantó. Es de una ópera, Mignon, de Ambrose Thomas. Ya tendré tiempo de oír otras versiones que he visto por ahí, por ejemplo una de Teresa Berganza. Aquí canta -y qué bien- Elina Garança:
 

Además, la letra me recordó un montón a una pregunta que hice el otro día en el examen de la Odisea, sobre características positivas del país de los feacios. El texto lo tenéis en el vídeo. Yo pongo aquí una traducción que he encontrado:
¿Conoces tú el país
donde florecen los naranjos,
el país de los frutos dorados y las rosas rojas,
donde la brisa es más dulce y el ave más ligera,
donde en cualquier época liban las abejas?
¿Donde brilla y sonríe, como un favor de Dios,
una eterna primavera bajo un cielo siempre azul?
¡Ay! ¿Por qué no puedo acompañarte
hacia esa orilla feliz de la que el destino me exiló?
Es allí donde quisiera vivir,
amar y morir- ¡allí!

¿Conoces la casa donde allí me esperan?
¿La sala dorada
en la que hombres de mármol me llaman
por la noche tendiéndome los brazos, y el patio
donde se baila bajo la sombra de un gran árbol?
¿Y el lago transparente sobre cuyas aguas se deslizan
mil barcos tan ligeros como aves?
¡Ay! ¿Por qué no puedo acompañarte
hacia ese país lejano del que el destino me exiló?
Es allí donde quisiera vivir,
amar y morir- ¡allí!
¡Allí es donde quisiera vivir, amar y morir... Es allí!
Como veis, hay mucho de la representación ideal de una tierra en plenitud. Lo interesante es que la que canta está en realidad recordando (o recreando / idealizando) la tierra de donde fue raptada (por unos gitanos: es una ópera del XIX, ya se sabe cómo eran). La segunda parte del texto también me recuerda al palacio de Alcínoo, el rey de los feacios, en los paneles de oro y las figuras de mármol, aunque al final lo convierte todo en un escenario galante decimonónico. 

jueves, 8 de noviembre de 2018

La Aurora con las llaves

He disfrutado una barbaridad de la parte del Libro de Alexandre que cuenta la Guerra de Troya, pero como pasada por el juego del teléfono: una delicia.

Aparece la Aurora, pero como ama que está preparando (aguisando) las llaves del Cielo y con Apolo quitando (tollié) a los caballos los dogales. Y qué suaves los cantos cuando son así, con tantas diéresis, mu-y-su-a-ves:
Ya iba aguisando don' Aurora sus claves,
tollié a los caballos don Febo los dogales.
Despertós' Alexandre al canto de las aves
que facién por los árboles cantos müy süaves.
Es la estrofa 298. La cito (aunque unificando bes y uves y ces y cetas), por la excelente edición de Juan Casas para la colección de la RAE.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Waugh y España

Las Obras completas de Waugh tienen al principio una cronología con datos interesantes, por ejemplo de sus visitas a España. Fueron en concreto tres:

-En 1932, él por su cuenta, de turismo.

-En 1946, el 15 de junio, por el 400 aniversario de Francisco de Vitoria, una experiencia que contó en Neutralia, ácido libro que dice varias verdades sobre cómo se suele organizar congresos por aquí.

-Y otro en 1964, de tres semanas (de ese no tengo datos, pero seguro que sería interesante leer que contó en Evelyn Waugh's Impressions of Spain, en la revista Venture de 1965).

Como internet es esa varita mágica donde pones algo y te sale, he estado mirando y no lo he encontrado (por ahora), pero me he dado con una encuesta que le hicieron en la muy claramente izquierdista Left Review (es decir, Revista de Izquierda) en 1937 sobre Autores que toman partido sobre la Guerra Española, que os traduzco:
¿Está usted a favor o en contra del gobierno legal y del Pueblo de la España Republicana? ¿Está a favor o en contra de Franco y el Fascismo?

Conozco España sólo como turista y por lo que leo en los periódicos. No estoy más impresionado por la "legalidad" del gobierno de Valencia de lo que lo están los comunistas ingleses respecto a la legalidad de la Corona, los Lores y la Cámara de los Comunes. Creo que fue un gobierno malo, que se va deteriorando rápidamente. Si fuera español debería estar luchando con el general Franco. Como inglés no me veo obligado a tener que elegir entre dos males. No soy fascista y no me convertiré en uno de ellos salvo que fuese la única alternativa al marxismo. Es de mala intención sugerir que tal elección es inminente.