viernes, 16 de abril de 2021

Colapesce, Dimartino - Musica leggerissima (Official Video - Sanremo 2021)

Por Mitos y flautas (otra vez) descubro a Colapesce, que me lleva a esta canción tan meta-hiper-festivalera, tan española también (aunque aquí no tengamos un San Remo):
 
La letra es tremendamente buena, nihilismo:

jueves, 15 de abril de 2021

La vocación de pintor

Carta de Ramón Gaya a María Zambrano. México, 22 de junio de 1949. 

En una cosa me siento cada vez más fuerte: mi pintura. Y cada vez me siento más comprometido. Es una alegría sentir que no somos libres. Sí, gracias a Dios, no tenemos esa monstruosidad vacía que se llama Libertad (28).

En la Nochebuena de 1958, en una tarjeta, ella le desea, entre otras cosas, 

la paciencia para padecer Tu obra bajo la luz y la sombra del Misterio que hoy se canta. 

Y termina así:

Ya sabes: Verbum caro factum est [bueno, pone carnum: los filósofos son de poco latín]. 

En María Zambrano-Ramón Gaya, Y así nos entendimos (Correspondencia 1949-1990), Pre-textos, Valencia, 2018, 28 y 81.


miércoles, 14 de abril de 2021

María Zambrano en sus cartas

He terminado de leer el libro de cartas entre María Zambrano y Ramón Gaya. Sobre él escribió una reseña preciosa Enrique García-Máiquez, a la que os remito.

Como volumen, es un librito editado con gran elegancia y finura, es como un breviario. El contenido  tiene mucho y bueno, la amistad en cartas entre ambos, rodeada de cartas de amigos comunes que ayudan a dar contexto. 

He descubierto aquí a María Zambrano, que escribe por lo alto, pero con qué hondura a veces. Demasiado filósofa para mí, pero en estas cartas está más cercana. Por ejemplo a Gaya, que siente el desgarro de una soledad estando con su hija, a la que llevaba muchos años sin ver, que le había dicho: «cuando se fue me dejó muchísimo más solo de lo que he podido estar quizá nunca» (70), le contesta:

Pero estas extremas situaciones y sentires, no lo tomes como consuelo, purifican; es lo que más purifica, y por tanto fortifica. De la verdad vivimos, sobre todo cuando nos han quitado la realidad (74).

Y continúa con unas afirmaciones que son como hondas, pero muy peculiares:

He visto algunas cosas claras en este tiempo. Por ejemplo: que los italianos se pierden en la belleza o en la práctica -los romanos esto último sobre todo-. Que los griegos no se perdieron en la belleza y, sin embargo, sólo el amor los salvaba. Que los italianos no se pierden jamás en el amor y por él se han salvado: Dante, sus Santos: Francisco, Catalina y otros menores.

Que las gentes del Norte se pierden en el amor; que el Amor es perdición que arrastra en la Mitología del Mediterráneo del Norte -Tristán e Isolda- y salva en la del Mediterráneo sin más.

¿Dónde nos perderemos los del Mediterráneo? En la belleza a veces; en lo práctico, otras. En la nada, los españoles; esa tentadora. Y en el matar: el amor, la vida, el tiempo. Al prójimo, "sin más, a uno mismo".*

*Si un español no mata, cree que no existe. Sólo pocos se salvan y no por amor. Pues que el amor mata (75).

A mí este tipo de afirmaciones, tan intuitivas, tan infalsables, seguramente en otro creo que hasta me disgustarían. En cambio las leo aquí y me pasmo ante María Zambrano, porque hay verdad ahí.

martes, 13 de abril de 2021

Historia de Ediciones Rialp

Mercedes Montero hace un libro muy trabajado sobre la historia de la editorial Rialp. Me ha interesado mucho, aunque haya leído más por encima los apartados sobre cuestiones de gestión y contabilidad, que también son importantes, pero menos entretenidos. Me ha interesado mucho también el contexto que da sobre la historia de la edición en España, que hace más comprensible valorar la trayectoria de esta editorial en concreto.

Lo que hace especial a Rialp es su relación con el Opus Dei. La autora explica muy bien cómo se desarrolla esa relación, estrecha, pero sin llegar nunca a la identificación absoluta: fue una iniciativa de san Josemaría, donde además salieron publicados sus libros y luego aparecerían otros sobre la historia de la Obra. Al principio se encargaron personas concretas que aportaban su visión personal, pero hubo unos años de revisión estrecha, tras la primera crisis seria de la editorial, en 1953, cuando el cardenal Segura prohibió un libro sobre la Virgen de Jean Guitton y a la vez Calvo Serer fue derrotado en sus peleas por el dominio de la cultura del régimen, siendo él uno de los pilares iniciales de la editorial, que acabó moldeando demasiado a sus intereses y que casi arrastró al hundimiento con él. 

Es un problema del Opus Dei explicar cómo las editoriales, colegios, hospitales «que son del Opus Dei» en la visión general de la gente, lo son más o menos, pero en sentido amplio, porque nunca lo son en lo jurídico o en la propiedad (es así, aunque todo el mundo lo acaba desechando como tecnicismos jesuíticos que nadie se cree, pero el hecho es que es así). Y luego hay grados; la Clínica Universitaria de Navarra es una Obra Corporativa del Opus Dei. La editorial Rialp no: es ahora en concreto una editorial con un fondo de obras sobre el Opus Dei, con relación fuerte, pero sin identificarse necesariamente.  

Por ponerle alguna pega al libro, la autora no entra a fondo en algunas cuestiones de historia de las ideas muy interesantes. Por ejemplo no sabe valorar algo tan llamativo como que Rialp publicase en los años 50 un libro de Carl Schmitt. Quizá esté demasiado preocupada por mostrar que era una editorial con «valor para el presente» algo que tiende a identificar demasiado con lo que ella percibe como tal: un perfil vagamente alrededor de la democracia liberal, a ser posible sin trazas de tradicionalismo ni críticas políticas al consenso socialdemócrata dominante. De hecho, le sorprende que algunos de esos libros, publicados en los años 50, se sigan reeditando ahora.

Pero esto es solamente por ponerle algunas pegas a la autora, que ha hecho un trabajo muy sólido aquí. Y para colmo, cuando ha explicado todo lo que quería precisar basándose en la documentación muy amplia que ha estudiado, le quedan unas páginas al final para mostrar la frivolidad de algunos juicios repetidos, sobre todo de José Carlos Mainer y Jordi Gracia, pero también de González de Cardedal. Creo que deja las cosas en su sitio y su aportación ayudará a entender mejor la historia de España, en concreto la historia de la cultura, en el siglo XX.

lunes, 12 de abril de 2021

Jesús teatrero

El otro día caí en la cuenta del gesto de Jesús con los de Emaús: ipse se finxit longius ire, hizo como que se ibá más allá (Lc. 24, 28). 

Luego me sonó que había escrito yo hace años algo sobre eso y busqué y sí, ahí estaba, Jesús como teatrero, qué cosa. Pues lo mismo dice José Miguel Ibáñez Langlois, en su La Pasión de Cristo. En concreto habla de ardides teatrales ya desde el principio del episodio:

¿Cómo llamar a esta nueva maña de Jesús, previa a su revelación: picardía, pillería, divino ardid? Después de haber simulado que lleva el mismo camino que ellos, ¡hacerse contar por ellos su propia crucifixión! Qué ocurrencia la suya: hacer con los caminantes lo que llamaríamos (respetuosamente) teatro: en vez de darse a conocer, hacer como que ..., como si fuera ..., como quien ignorase lo que pasó... ¡su propia Pasión! 

[...] Jesús se hace contar su propia historia, la historia de la redención del mundo, desde el punto de vista de la incredulidad y del pesimismo. También nosotros, cuando hacemos oración, contamos al Señor lo que él ya sabe, pero él quiere que se lo contemos a nuestra imperfecta manera -¿qué ha pasado?-, porque tantas veces él debe rectificar nuestra versión, iluminar nuestra visión pesimista, apaciguar nuestro corazón, como hizo con aquellos dos hombres (262-3).

viernes, 9 de abril de 2021

Sus, sus, sus

El siglo XVI en España es inagotable. Mirad este Sus, sus, sus, de Bartolomé Cáceres:  
Aquí los mismos de Cantoría hacen una multiversión-Covid, muy lograda:  
 La letra es un tratado del amor de Dios, en la Trinidad y en la Virgen María:
¡Sus, sus, no más dormir!
Cantemos aquí loores sin par
de quien meresció tal Hijo parir,
que el daño de Adán vino a remediar,

que, sin igual Soberana,
fue tan gentil y galana
que a Dios supo enamorar.

-Reina sagrada: pues pariste
al Redemptor que en braços tenéis,
decidnos ¿cómo concebistes,
pues madre y virgen permanecéis?

-Como el sol por la vidriera
lo veis passar, de tal manera
tomó en mí carne el Dios que veis.

-¿Como podéis siendo criatura,
Señora, parir al que es Criador,
pues siendo vos su propia hechura
el os es Padre y superior?

-La divinal inmensidad
hizo en mí tal novedad
por me hacer tan gran favor.
¡Sus, sus, no mas dormir!....
Forma parte de una Ensalada, una obra miscelánea: aquí la tenéis entera.

jueves, 8 de abril de 2021

San Juan de Ávila, cristiano nuevo

A propósito de Américo Castro, me apunté, de un artículo de María Jesús Fernández Cordero*, dos citas sobre san Juan de Ávila. 

Una es de una carta (20.09.1552) del jesuita Francisco de Villanueva a san Ignacio de Loyola, excusándose por no haberse atrevido a visitar al Maestro: 

me encogí, porque Ávila también tiene su raza.

Dos años mas tarde (15.03.1554), el P. Jerónimo Nadal ponía este mismo reparo a san Ignacio ante la posibilidad de que Ávila entrase en la orden:

Es de cristianos nuevos, y ha sido tomado por la Inquisición, mas liberado sin nota alguna. (…) Síguenle muchos cristianos nuevos, no solo en los que siguen su consejo, de diversos estados, mas también de los que le siguen modo semejante al nuestro, en los cuales ha tenido alguna persecución y tiene actualmente.


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*“Juan de Ávila en la tradición de defensa de los conversos: la pertenencia al «linaje espiritual de Jesucristo”, Miscelánea Comillas 76 (2018), 113-133. Los textos citados, de pp. 114-115.