miércoles, 15 de julio de 2026

Escritores católicos

Han puesto en línea la conferencia de Enrique García-Máiquez y merece la pena oírla, incluso si uno ha leído ya el muy recomendable texto que publicó después

Como en esto de los "escritores católicos" todo el mundo se pone a hacer disquisiciones, es un descanso que aquí se dé por supuesta la cuestión, teniendo en cuenta al público homogéneamente -supongo- católico que asistía, y que se explaye el conferenciante con alegría en sacarle punta -católica- a lo que eso significa:
   
Me hubiera gustado oír al final los aplausos, que creo que fueron entusiastas, pero el vídeo se acaba muy abruptamente. A mí Youtube me ofrecía como sugerencia un vídeo sobre Flannery O'Connor y lo vi también, que era muy breve, 5 minutos, yéndose por la cuesta rocosa: La misericordia tiene dientes, se titula.

martes, 14 de julio de 2026

Vaim de Jon Fosse

Vaim es una novela nueva de Fosse. Es cortita, se lee en nada. 

Personajes: tres varones sin mucha personalidad en torno a una mujer que destaca por su capacidad de tomar decisiones radicales. 

No sé si es suficiente o demasiado poco para una novela. Es como tres escenas de una obra de teatro sobre las perplejidades del hombre que no sabe por qué hace / hacer las cosas. Me ha resultado curioso.

Le encuentro parecidos con Mañana y tarde: la misma presencia de la muerte, la idea del viaje por mar.

Una explicación mucho mejor la tenéis en este comentario de Bienvenidos a la fiesta.

lunes, 13 de julio de 2026

En el ejército del faraón de Tobias Wolff

En el ejército del faraón pensaba que no lo había leído pero he buscado en mi blog y he dado con una entrada de 2005 y al final quizá puede que sí que lo hubiera leído y no recuerde nada, como de Vieja escuela, otro libro suyo que se me ha perdido completamente de la memoria. Si que recordaba Vida de este chico, pero nada concreto, solo una sensación positiva. Era mi época de leer también a Richard Ford y Raymond Carver, que me gustan mucho más que él, sobre todo Carver.

Los tres creo que tienen en común el querer mostrar naturalidad, la vida, quitar los aderezos, los tapujos, mostrar la desolación que es a lo más a lo que parecen querer llegar, aunque en momentos puntuales hay una intuición de algo más. Lo normal en ellos es el yo inquieto y la dificultad de relación con los demás, en un país, Estados Unidos, que no acaban de comprender, siendo los tres tan profundamente estadounidenses. No sé si es Hemingway el referente directo, no lo he leído tanto. Quizá sea un modo de vivir común, aunque en ellos presentado con sobriedad y economía.

En este libro cuenta Wolff su año en Vietnam pero también todo lo que le llevó a ello, la falta de sentido, la relación con su padre, condenado a cárcel por ladrón, el desarraigo, un deseo inconcreto de ser escritor que no encontraba el modo de concretarse. 

No es un libro de guerra ni de la vida militar, como yo pensaba que sería, no es un relato de Vietnam, aunque me ha resultado interesante en lo que describe de esa guerra. Me gusta que no caiga en entrar a condenarla, que no quiera explicar, que cuente del modo más frío posible su experiencia, en absoluto heroica la mayoría de las veces, pero que le deja unas heridas profundas. Me quedo con el retrato que hace del sargento Benet, de la pasividad de los vietnamitas con los que convive, de la guerra civil que hay allí, de la sensación de calor agobiante.

Me ha llamado la atención que se detenga a recordar El americano tranquilo de Graham Greene, novela que me impresionó mucho y que anticipa mucho de la literatura posterior sobre Vietnam (y de la que ha salido una edición nueva en Asteroide). Wolff comenta que la leyó varias veces y que se sintió incómodo con ella: no es para menos, la prepotencia, la actitud dominante ante el resto del mundo, esa seguridad estadounidense de ser superiores que se les trasparenta incluso a su pesar, con consecuencias geopolíticas claras, está retratada ahí.

Por lo demás, al libro no le ayuda la traducción, que a veces es más un verter calcos del inglés americano que escribir en español. El hecho es que ese traductor, hispanoamericano, de hace treinta años y los españoles de ahora están cada vez más empapados del inglés americano y ya ni siquiera se dan cuenta de que no traducen, reproducen frases hechas que suenan mal en el español de toda la vida. Yo lo veo en mis alumnos: cada día usan más anglicismos.

viernes, 10 de julio de 2026

El museo Kimbell de Louis Kahn y un Rafael de la Casa de Alba

Me fascina este edificio, la Galería de arte Kimbell, de Louis Kahn:  
Este cuadro de Rafael era de los Duques de Alba y ahora está en Washington:

jueves, 9 de julio de 2026

Jünger en la caza sutil

En Radiaciones I menciona muchas veces Ernst Jünger lo que llama "caza sutil": es la de insectos. La hace por ejemplo en el Cáucaso:

A continuación en la hondonada del Pshish, para la caza sutil. En un tocón podrido un nido de Diaperis boleti de patas encarnadas - es la variedad caucasiana. El estudio de los insectos ha devorado mucho tiempo en mi vida pero es preciso ver esa ocupación como un palenque en el cual se entrena uno en las más finas artes de la diferenciación. Tales artes permiten echar una mirada al interior de los rasgos más delicados de los paisajes. Al cabo de cuarenta años lee uno textos en los élitros como un chino que conoce cien mil ideogramas. Ejércitos de maestrillos y de pedantes han ideado el sistema en un trabajo que pronto hará doscientos años que empezó.

(esta no es del Cáucaso: no tiene las patas rojas)

miércoles, 8 de julio de 2026

Vate, luego adivino

Me llamó la atención que la conocida puntillosidad de Miguel d'Ors, de la que da cuenta en sus libros, cuando se queja de que citen mal sus poemas, se le revolviese contra sí mismo, como detalla en sus Últimas virutas de taller: ahí explica lo que le dolió cometer nuevas erratas en la edición de sus Poesías completas: es como pasarse en la revisión, pero por el otro lado.

Lo mejor que puedo hacer yo, para no caer en falta, es poner aquí una foto de un poema suyo de Viaje de invierno y que parece (es muy fácil decirlo post eventum, pero se podía suponer), claramente profético:



Esto es lo que dice el autor sobre este poema en Últimas virutas de taller:
«Tres deseos» contiene, como otros muchos poemas míos, un final inesperado. En este caso, más inesperado que nunca, me parece, ya que, después de introducir al lector en un clima muy lírico, lo pone de sopetón ante un tema abiertamente ideológico (aunque, en lo que a mí respecta, no menos emocional y sentido). A ver qué argumentos de orden literario se sacan de la manga ciertos críticos progre-chinches para repudiar sin pasar por «contenidistas» esos versos que en el orden político les llevan la contraria.

martes, 7 de julio de 2026

Jünger sobre Bloy

En el Paris ocupado por los nazis, tal como recoge en Radiaciones I, el oficial Ernst Jünger lee los diarios de Léon Bloy, al principio con distancia y cierta incomprensión, pero esto es lo que dice al concluirlos, que en cierto modo es un autorretrato de sí mismo:

Acabado: La porte des humbles, de Léon Bloy. En esta obra se nota que el viejo león se ha vuelto más manso; un mosto tan fuerte como éste necesita setenta años para eliminar las heces.

La lectura de este libro me ha procurado goces numerosos, especialmente en los descansos del mediodía. El verdadero encanto de los diarios no está en las noticias extravagantes e insólitas. Mucho más difícil resulta describir el simple decurso de la existencia cotidiana, la regla fija que la vida ha llegado a adquirir. Todo esto se halla bellamente conseguido en esta obra; participamos con el autor en el discurrir de sus días. De este modo vuelven los años idos a colmarnos de regalos, de igual manera que más de un verano sigue calentándonos en la leña que arde en la chimenea.

(...) La vida de Léon Bloy es un ejemplo de que no son los errores los que ponen en peligro nuestra soberanía en el momento de cruzar aquel último arco de triunfo a que se encamina anhelante nuestro espíritu. Podría ser, antes por el contrario, la ausencia de errores lo que se sintiese en ese momento como desnudez. Nos despojamos de nuestros errores como se despojaba Don Quijote de su armadura; y ese quitarnos la máscara va acompañado de alegría (Paris, 6 de octubre de 1942, 367).