jueves, 14 de mayo de 2026
Para la ceremonia del té
miércoles, 13 de mayo de 2026
Pájaros
José Luis comentó ayer -es el que está pendiente todos los años- que ya había visto vencejos, no aislados, un buen grupo.
Sé que se marchan de aquí a principios de agosto, así que voy a tener que hacer un esfuerzo consciente de mirar al cielo estos tres meses, a ver deslizarse los vencejos tan grácilmente, porque si no, como estoy ciego a los pájaros y sordo a su canto, ni me enteraré.
Hoy me he fijado en la Avenida de Coimbra y nada. Luego, en la Avenida de Castelao, casi junto a la Escuela de Idiomas he oído lo que siempre he pensado que son gorriones, pero vete a saber.
martes, 12 de mayo de 2026
Nubes
Ayer decía que en el viaje no me llamó la atención el paisaje: sí que me fijé en las nubes yendo por la Meseta, porque formaban grupos entre el azul del cielo.
Unos días antes le había hecho desde Belvís fotos a un lado no habitual de las imágenes de Santiago, con la Facultad de Historia a un lado y las torres de la Catedral en el medio: ahí las nubes eran aguerridas y dramáticas:
Aquí a la derecha, arriba, está la Facultad de Historia. Pero las protagonistas son las nubes:
lunes, 11 de mayo de 2026
Últimos movimientos
El paisaje no me dijo nada. Los túneles de la A-6 estaban todos en obras.
Unas Jornadas en Valladolid (...). Fuimos a visitar la exposición de Salzillo.
El sábado celebramos el cumpleaños de mi tío en Pancorbo. Salieron mencionados antepasados: historias de guerra, de hambre, de vidas lejanas ya, pero que recordamos todavía. Fuimos andando hasta el extremo del pueblo, donde está la iglesia de Santiago. Así se veía por el lado menos conocido (del lado icónico hablé ya por extenso:
El domingo en Burgos lo pasamos casi preparando la comida (y yo mirando cómo la hacían) y luego comiendo y luego haciéndonos fotos de familia.miércoles, 6 de mayo de 2026
Gómez Dávila sobre el griego y los griegos
Un lector concienzudo de Nicolás Gómez Dávila me pasa este escolio:
Toda civilización es la suma de propósitos que no la tenían por fin. Ser producto de un propósito es lo que distingue al esperanto del griego.
Y también este texto de las Notas:
Lo que el hombre sabe del hombre parece haber sido dado una vez por todas. La ciencia del hombre no progresa y todo descubrimiento allí consiste en exagerar alguna característica ya anotada y en atribuirle inmerecidamente una absurda importancia.
Los clásicos griegos y la Biblia, leídos lentamente, con minuciosa atención, bastan para enseñarnos lo que la humanidad sabe de ella misma. Las viejas humanidades que educaron incomparablemente a veinte generaciones de europeos enseñaban sin deficiencias y sin excesos no solamente lo que hoy pedantesca y pesadamente se intenta enseñar, sino todo lo que hoy se esconde a muchas miradas prevenidas y empañadas de prejuicios. No encuentro así ninguna idea pedagógica razonable que no resuma ya el Pseudo-Plutarco en su tratado sobre la educación, donde expone una sabiduría pedagógica modesta, libre de pretensiones, pausada y amable.
martes, 5 de mayo de 2026
Lo último de Souvirón
Tenía guardada esta última anotación del Diario de José María Souvirón:
Creo que Dios atiende directa y personalmente cada caso que el hombre coloca personalmente en sus manos. De esto no puede uno dar muchas explicaciones, pero lo sabe cuando ha conocido los casos personales así atendidos. La Salvación será un conjunto de casos personales directamente atendidos por Dios (Diario I, 93).
Me he acordado de esto leyendo el mensaje más reciente del Prelado del Opus Dei:
También ante las dificultades y los errores personales, con el Señor siempre podremos tener, junto a la paz, la alegría de sabernos «mirados amorosamente por Dios, a todas horas» ([San Josemaría] Amigos de Dios, n. 307). Contemplar al Señor y sabernos contemplados por él: esta es la seguridad, no nuestras pobres fuerzas.





