miércoles, 13 de mayo de 2026

Pájaros

José Luis comentó ayer -es el que está pendiente todos los años- que ya había visto vencejos, no aislados, un buen grupo. 

Sé que se marchan de aquí a principios de agosto, así que voy a tener que hacer un esfuerzo consciente de mirar al cielo estos tres meses, a ver deslizarse los vencejos tan grácilmente, porque si no, como estoy ciego a los pájaros y sordo a su canto, ni me enteraré.

Hoy me he fijado en la Avenida de Coimbra y nada. Luego, en la Avenida de Castelao, casi junto a la Escuela de Idiomas he oído lo que siempre he pensado que son gorriones, pero vete a saber.

Otra foto de las de ayer: yo me conformaba con las nubes, pero no, no es suficiente

martes, 12 de mayo de 2026

Nubes

Ayer decía que en el viaje no me llamó la atención el paisaje: sí que me fijé en las nubes yendo por la Meseta, porque formaban grupos entre el azul del cielo.

Unos días antes le había hecho desde Belvís fotos a un lado no habitual de las imágenes de Santiago, con la Facultad de Historia a un lado y las torres de la Catedral en el medio: ahí las nubes eran aguerridas y dramáticas:


Aquí a la derecha, arriba, está la Facultad de Historia. Pero las protagonistas son las nubes:

lunes, 11 de mayo de 2026

Últimos movimientos

El paisaje no me dijo nada. Los túneles de la A-6 estaban todos en obras.

Unas Jornadas en Valladolid (...). Fuimos a visitar la exposición de Salzillo.

El sábado celebramos el cumpleaños de mi tío en Pancorbo. Salieron mencionados antepasados: historias de guerra, de hambre, de vidas lejanas ya, pero que recordamos todavía. Fuimos andando hasta el extremo del pueblo, donde está la iglesia de Santiago. Así se veía por el lado menos conocido (del lado icónico hablé ya por extenso:

El domingo en Burgos lo pasamos casi preparando la comida (y yo mirando cómo la hacían) y luego comiendo y luego haciéndonos fotos de familia. 
Al parchís, empate a uno.

miércoles, 6 de mayo de 2026

Gómez Dávila sobre el griego y los griegos

Un lector concienzudo de Nicolás Gómez Dávila me pasa este escolio:

Toda civilización es la suma de propósitos que no la tenían por fin. Ser producto de un propósito es lo que distingue al esperanto del griego.

Y también este texto de las Notas:

Lo que el hombre sabe del hombre parece haber sido dado una vez por todas. La ciencia del hombre no progresa y todo descubrimiento allí consiste en exagerar alguna característica ya anotada y en atribuirle inmerecidamente una absurda importancia.

Los clásicos griegos y la Biblia, leídos lentamente, con minuciosa atención, bastan para enseñarnos lo que la humanidad sabe de ella misma. Las viejas humanidades que educaron incomparablemente a veinte generaciones de europeos enseñaban sin deficiencias y sin excesos no solamente lo que hoy pedantesca y pesadamente se intenta enseñar, sino todo lo que hoy se esconde a muchas miradas prevenidas y empañadas de prejuicios. No encuentro así ninguna idea pedagógica razonable que no resuma ya el Pseudo-Plutarco en su tratado sobre la educación, donde expone una sabiduría pedagógica modesta, libre de pretensiones, pausada y amable.

martes, 5 de mayo de 2026

Lo último de Souvirón

Tenía guardada esta última anotación del Diario de José María Souvirón:

Creo que Dios atiende directa y personalmente cada caso que el hombre coloca personalmente en sus manos. De esto no puede uno dar muchas explicaciones, pero lo sabe cuando ha conocido los casos personales así atendidos. La Salvación será un conjunto de casos personales directamente atendidos por Dios (Diario I, 93).

Me he acordado de esto leyendo el mensaje más reciente del Prelado del Opus Dei:

También ante las dificultades y los errores personales, con el Señor siempre podremos tener, junto a la paz, la alegría de sabernos «mirados amorosamente por Dios, a todas horas» ([San Josemaría] Amigos de Dios, n. 307). Contemplar al Señor y sabernos contemplados por él: esta es la seguridad, no nuestras pobres fuerzas.

lunes, 4 de mayo de 2026

Cuadernos de Rusia de Dionisio Ridruejo

Es un libro póstumo, Cuadernos de Rusia. Diario 1941-1942, los manuscritos que dejó Dionisio Ridruejo, seguramente a partir de las anotaciones  en las que iba recogiendo las impresiones de su participación en la campaña de Rusia con la División Azul, entre 1941 y 1942. Es posible, como afirma Xosé M. Núñez Seixas, catedrático de Historia Contemporánea de la USC, en el prólogo de su excelente edición, que los revisara en su confinamiento en Ronda, a la vuelta, porque no parece que los haya tocado más, con lo que son un testimonio histórico importante, quizá de 1943 como muy tarde. A mí me ha impresionado todavía más como obra literaria y como testimonio personal y de una realidad, la de la División Azul, de la que tenía una visión tópica, y que aquí he podido conocer más de cerca, con todas sus aristas, que son muchas. 
De hecho fue Ridruejo uno de los impulsores de la idea de mandar soldados de España con Alemania contra la Unión Soviética. En ello intentaba una especie de reivindicación del papel de España en el concierto de lo que se presumía como nuevo orden mundial bajo Alemania.
Para él fue primero una experiencia vital y al final, testimonio de la experiencia extrema, sobre todo los seis días de sufrimiento continuo de verse en primera línea, cuando el testimonio se convierte en un intenso relato de la guerra en primera línea del frente ruso, en minoría los españoles ante un ejército soviético que se ha hecho fuerte en el adelanto del invierno que acabó con las esperanzas alemanas de un paseo rápido y triunfal hasta Moscú. 
A la vez, son muy interesantes el testimonio de la situación de maltrato de los judíos por parte de los alemanes (todavía no se había decidido la "Solución Final"), de la menesterosidad de los campesinos rusos y su retroceso en la escala de lo humano, del día a día de los soldados españoles, los voluntarios falangistas y los militares de carrera, de las disfunciones tan típicas de la vida militar.
Estoy muy impresionado tras la lectura: estos recuerdos están excelentemente escritos. El paisaje ruso se convierte en un protagonista al final, como en una culminación tras la postración de la batalla que acaba con sus fuerzas: Ridruejo, dirigente de Falange y sobre todo un escritor, hace un relato frío y muy preciso del reto del falangista que se ha metido a soldado por una especie de muestra de deseo de mostrar una valentía que podríamos calificar de irracional. Lo es también la valentía, con sus claroscuros, de los que participaron en aquella expedición al final amarga, porque para qué sirvió. El falangismo, los delirios fascistas o fascistoides, no sé, terminaron en esas inmensas llanuras -una veces de barro, otras de nieve- donde ya no se sabía por qué luchaban o si el amigo era peor que el enemigo: no dudo un segundo de la buena intención de los que se presentaron voluntarios, pero qué amargo debió de ser ver el resultado, cuando todo acabó.  

jueves, 30 de abril de 2026

Hablando de revolución

Talking about a revolution now ... _It sounds like a whisper

Vi este cartel y casi que me ilusioné, con lo que descubrí que estoy, sin ser muy consciente de ello, deseando que cambie algo, que dejen las cosas de ser como son. Me descubrí revolucionario, yo tan partidario de las permanencias. Hasta que vi que la liberación estaba acabada en .gal. que es como decir que forman parte del sistema hasta las cachas. También ponen "Compostela", en vez de "Santiago" o "Santiago de Compostela". Entras y en el apartado de "Cómplices" hay instituciones públicas, como la Diputación de Coruña, gobernada por el Bloque. Siempre es todo igual aquí: todo forma parte del sistema, hasta lo que se presenta como antisistema.

Al menos su web es chula, lo que demostraría otra vez más que donde hay buen diseño, no está la no-izquierda.

En realidad es un colectivo de música contemporánea entre el jazz y lo folklórico y lo contemporáneo.