martes, 21 de julio de 2026

Me voy a la Ultima Thule

Me voy tres semanas a la Ultima Thule. Os dejo esta impresionante canción de Joselito:  
 Aquí en la película El pequeño ruiseñor:

lunes, 20 de julio de 2026

Vendavales de emociones

Ganamos 4-2 al parchís, pero podríamos haber ganado 6-0 o perdido 6-0, así de ajustadas fueron todas las partidas.

Del viaje a Burgos me quedo con los campos segados, mientras oía Vistas al mar, ese programa no-programa que está tan bien en la programación de verano de Radio Clásica.

No fuimos a ver nada: nos quedamos limpiando el rastrero y recuperando recuerdos familiares, sobre todo de mi padre, que ahí tenía un pequeño reino de objetos: cerámicas, libros, utensilios antiguos. Vimos muchas fotos que teníamos en la memoria solo, cuadernos míos de la escuela, papeles de mi padre.

Llegué de vuelta para la final. Me alegré de la victoria, tan difícil ante esa Argentina indignante: ¿de verdad así quieren que les recordemos, como una banda de macarras, marrulleros? Nada de señorío, nada de lo mejor que atesoro yo de ellos, Baldomero Fernández Romero, el Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal, Les Luthiers

A la izquierda, al lado de mi padre, hace 50 años, lo menos.

viernes, 17 de julio de 2026

El licenciado Vidriera visto por Azorín

He retomado la lectura del volumen I de Novelas de Azorín de la Biblioteca Castro con El licenciado vidriera visto por Azorín, no más de 40 páginas de una especie de ensayo sobre la vida del personaje de la novela ejemplar de Cervantes, que en el postfacio se descubre que pretende ser un acercamiento a un texto clásico, quizá una obra didáctica para jóvenes, en una línea regeneracionista: invoca varias veces a Francisco Giner de los Ríos como referente y es a quien dedica el texto.

A mí me ha parecido un texto bonito, un prodigio de escritura clara. Podría ser una buena idea leer primero la novela ejemplar de Cervantes y luego este acercamiento de Azorín, sensible, muy bien escrito, con una gran elegancia, aunque otra vez con una visión de España curiosa (insiste en lo de "varias naciones"). Hay varias menciones a la tradición clásica, especialmente de Virgilio, que merecería la pena estudiar más en detalle.

No he querido mirar al escribir lo anterior ninguna referencia que me pudiese dar otra luz. Miro ahora y resulta que es un libro publicado por la Residencia de Estudiantes en 1915. En la editorial del BOE han hecho una edición facsímil que se puede bajar también en pdf. Hay un comentario muy preciso de Miguel Ángel Lozano Marco, que cuenta que Azorín hizo una revisión en 1941 titulándola Tomás Rueda y que hay mucha tela que cortar por el medio.

jueves, 16 de julio de 2026

Detalles de Brideshead

Pedí a los Reyes las cartas entre Evelyn Waugh y Nancy Mitford. El libro ha estado en la estantería haciendo cola desde entonces. Lo empecé a leer hace unos días y me aburría. A las cincuenta páginas comencé a ir en diagonal y luego ni siquiera: a tantos detalles y cotilleos no llega mi interés y más en una edición de quinientas páginas llena de notas.

Menos mal que en esas primeras páginas que sí leí hablan de Retorno a Brideshead, que acababa de salir. Él contesta a dos dudas de ella así:

Sobre Charles Ryder le dice Mitford que le parece que tendría que haber tenido un poco más de "glamour. I can't explain why, but he seemed to me a tiny bit dim" ("... glamour. No puedo explicar la razón, pero me pareció un poco ¿soso / cortito?"):

Yes I know what you mean; he is dim, but then he is telling the story and it is not his story. It is all right for Benvenuto Cellini to be undim but he is telling his own story and no one else's. I think the crucial question is: does Julia's love for him seem real or is he so dim that it falls flat; if the latter the book fails plainly. He was a bad painter. Well he was as bad at painting as Osbert [supongo que Sitwell] is at writing (17).

Sí, se lo que quieres decir: es soso/corto, pero está contando una historia que no es la suya. Está bien que Benvenuto Cellini sea un no-soso/corto pero está contando su historia personal y de nadie más. Pienso que la cuestión clave es: el amor de Julia por él parece real o él es tan soso/cortito que no cuadra; si es eso, el libro es un fracaso completo. Él era un pintor malo. Bueno, era tan malo en cuanto pintor como Osbert [Sitwell] de escritor.

Hay que partir de la base de que son dos superpijos los que están escribiéndose aquí. Pero dicho esto,  a Charles lo considera Waugh como alguien no especialmente avispado, si es eso lo que significa dim o no a la altura del mundo de Brideshead, soso.

Lo que me impresiona también es que Waugh describa a Charles como un mal pintor: yo pensaba que sí que era un buen pintor, pero el que criticasen sus cuadros no sabía si era porque no conseguía encontrar sus temas o si el motivo estaba en que cedía al gusto dominante y caía en amaneramientos artísticos y así no acababa de encontrar su estilo. Eso era lo que yo concluía de la conversación con Anthony Blanche tras su exposición sobre América, pero puede que simplemente no fuera un buen pintor y ya está, lo que da una capa de complicación más a la novela, que yo siempre he visto como autobiográfica.

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Sobre Lady Marchmain le pregunta Nancy Mitford: "Are you, or not, on lady Marchmain's side?" ("¿Estás o no del lado de lady Marchmain?"): 

Lady Marchmain, no I am not on her side: but God is, who suffers fools gladly: and the book is about God (17).

Lady Marchmain no, no estoy de su lado, pero Dios sí, que sufre a los necios con alegría: y el libro es sobre Dios. 

Y justo antes de publicar esto, he buscado en mi blog y he encontrado que ya había hablado de todo ello, a través de referencias indirectas, en una entrada de 2018. Me repito, vaya si me repito.

miércoles, 15 de julio de 2026

Escritores católicos

Han puesto en línea la conferencia de Enrique García-Máiquez y merece la pena oírla, incluso si uno ha leído ya el muy recomendable texto que publicó después

Como en esto de los "escritores católicos" todo el mundo se pone a hacer disquisiciones, es un descanso que aquí se dé por supuesta la cuestión, teniendo en cuenta al público homogéneamente -supongo- católico que asistía, y que se explaye el conferenciante con alegría en sacarle punta -católica- a lo que eso significa:
   
Me hubiera gustado oír al final los aplausos, que creo que fueron entusiastas, pero el vídeo se acaba muy abruptamente. A mí Youtube me ofrecía como sugerencia un vídeo sobre Flannery O'Connor y lo vi también, que era muy breve, 5 minutos, yéndose por la cuesta rocosa: La misericordia tiene dientes, se titula.

martes, 14 de julio de 2026

Vaim de Jon Fosse

Vaim es una novela nueva de Fosse. Es cortita, se lee en nada. 

Personajes: tres varones sin mucha personalidad en torno a una mujer que destaca por su capacidad de tomar decisiones radicales. 

No sé si es suficiente o demasiado poco para una novela. Es como tres escenas de una obra de teatro sobre las perplejidades del hombre que no sabe por qué hace / hacer las cosas. Me ha resultado curioso.

Le encuentro parecidos con Mañana y tarde: la misma presencia de la muerte, la idea del viaje por mar.

Una explicación mucho mejor la tenéis en este comentario de Bienvenidos a la fiesta.

lunes, 13 de julio de 2026

En el ejército del faraón de Tobias Wolff

En el ejército del faraón pensaba que no lo había leído pero he buscado en mi blog y he dado con una entrada de 2005 y al final quizá puede que sí que lo hubiera leído y no recuerde nada, como de Vieja escuela, otro libro suyo que se me ha perdido completamente de la memoria. Si que recordaba Vida de este chico, pero nada concreto, solo una sensación positiva. Era mi época de leer también a Richard Ford y Raymond Carver, que me gustan mucho más que él, sobre todo Carver.

Los tres creo que tienen en común el querer mostrar naturalidad, la vida, quitar los aderezos, los tapujos, mostrar la desolación que es a lo más a lo que parecen querer llegar, aunque en momentos puntuales hay una intuición de algo más. Lo normal en ellos es el yo inquieto y la dificultad de relación con los demás, en un país, Estados Unidos, que no acaban de comprender, siendo los tres tan profundamente estadounidenses. No sé si es Hemingway el referente directo, no lo he leído tanto. Quizá sea un modo de vivir común, aunque en ellos presentado con sobriedad y economía.

En este libro cuenta Wolff su año en Vietnam pero también todo lo que le llevó a ello, la falta de sentido, la relación con su padre, condenado a cárcel por ladrón, el desarraigo, un deseo inconcreto de ser escritor que no encontraba el modo de concretarse. 

No es un libro de guerra ni de la vida militar, como yo pensaba que sería, no es un relato de Vietnam, aunque me ha resultado interesante en lo que describe de esa guerra. Me gusta que no caiga en entrar a condenarla, que no quiera explicar, que cuente del modo más frío posible su experiencia, en absoluto heroica la mayoría de las veces, pero que le deja unas heridas profundas. Me quedo con el retrato que hace del sargento Benet, de la pasividad de los vietnamitas con los que convive, de la guerra civil que hay allí, de la sensación de calor agobiante.

Me ha llamado la atención que se detenga a recordar El americano tranquilo de Graham Greene, novela que me impresionó mucho y que anticipa mucho de la literatura posterior sobre Vietnam (y de la que ha salido una edición nueva en Asteroide). Wolff comenta que la leyó varias veces y que se sintió incómodo con ella: no es para menos, la prepotencia, la actitud dominante ante el resto del mundo, esa seguridad estadounidense de ser superiores que se les trasparenta incluso a su pesar, con consecuencias geopolíticas claras, está retratada ahí.

Por lo demás, al libro no le ayuda la traducción, que a veces es más un verter calcos del inglés americano que escribir en español. El hecho es que ese traductor, hispanoamericano, de hace treinta años y los españoles de ahora están cada vez más empapados del inglés americano y ya ni siquiera se dan cuenta de que no traducen, reproducen frases hechas que suenan mal en el español de toda la vida. Yo lo veo en mis alumnos: cada día usan más anglicismos.