jueves, 28 de mayo de 2026

Pajaritos sabios: más difícil todavía

Esto lo pone un argentino, el espectáculo de Mister Paul y los pajaritos sabios, de 1869. Quizá por eso lo que era previsibilidad en el relato de Baroja o en las atracciones de Barcelona que recogí ayer, aquí es un tour de force a la altura de las aspiraciones faraónicas de Argentina. Los pajaritos hacen ahí cosas asombrosas:



Y a la entrada de ayer sobre "pajaritos sabios" Antón le puso un comentario muy bueno, que copio aquí:

Una de las historietas que más me gustaba escuchar de labios de mi tía cuando me cuidaba de pequeño era la de estos pajaritos, cuando los veía en las fiestas en Ribadavia. Se reía mucho contándome siempre la misma escena: la de una chica que preguntaba por su novio, que estaba acuartelado. El pajarito cogía un papel y el dueño lo abría y decía: "Leo qu..." y, sin dejarlo seguir, la chica ya lo había interrumpido gritando, maravillada, "¡EN LEÓN! ¡SÍ, ESTÁ EN EL CUARTEL EN LEÓN!"

miércoles, 27 de mayo de 2026

Los pajaritos sabios

Esta descripción del hombre de los pajaritos sabios, del tercer volumen de Desde la última vuelta del camino, las Memorias de Pío Baroja, lo sitúa él en su época de juventud en Madrid:

Otro tipo, al cual no se le veía más que muy de tarde en tarde en alguna plaza lejana, era el hombre de los pajaritos sabios. Sin duda, era solicitado en pueblos de alrededor, y salía de Madrid y viajaba con frecuencia.
Llevaba una especie de silla de tijera, alta, donde ponía la jaula grande con sus pájaros, jaula de varios compartimientos, y al lado se sentaba él, en otra silla más pequeña, también de tijera. Era un tipo raído, moreno, chato, vestido de negro, con gorra y cara de pocos amigos; parecía un mono viejo. Solía hacer observaciones muy secas a la gente del público, con un acento medio andaluz, medio manchego, y espantaba a los chicos que se acercaban demasiado a la jaula. Cuando alguien quería saber su porvenir, cosa trascendental, salía el pajarito, generalmente verderón o jilguero, daba unas cuantas vueltas con gran ligereza, y con el pico sacaba un papel doblado de una cajita, que entregaba al cliente. El amo de la grey de los pequeños adivinadores con alas pagaba el trabajo de su subordinado con un cañamón o un trocito de azúcar (15-16).

He buscado "pajaritos sabios" y me he encontrado esta entrada de un blog sobre barracas en Barcelona (habla también de otra atracción en Barcelona parecida, pero con el rumboso nombre de "las pajaritas quirománticas"), con una foto increíble:


En otro sitio he encontrado una más centrada:


A mí me interesa la cuestión, relativamente, porque hice la tesis sobre la adivinación: una cosa era Delfos contado por Heródoto y otra los procedimientos de este tipo, con tabas, con versos fijos, con dados, para calmar, supongo, la ansiedad sobre lo incontrolable.

martes, 26 de mayo de 2026

Revolanderas

En De todo tiene de Andrés Trapiello (ya hablé de él ayer) habla de las revolanderas, artilugios de caña que se mueven al viento. A mí me recordaron a lo que hacía mi padre con cañas de cardos, aunque no era la misma idea, sino hacer como un juego para producir ruido. una especie de artilugio ruidoso.

Busqué la palabra y encontré un artículo de 2011 del propio A.T., donde pone una imagen de uno hecho por Manuel, al que conocerán los lectores de los Diarios:

lunes, 25 de mayo de 2026

De todo tiene, de Andrés Trapiello

No pude esperar: lo pedí el primer día que se podía y me llegó dos días después. De todo tiene es un libro precioso, con una portada extraordinaria. El propio libro es una gozada, el mero hecho de tenerlo en las manos. El título es especialmente afortunado, una frase de la cabeza parlante de El Quijote, cuando le preguntan sobre la realidad de lo que había contado este de su aventura en la cueva de Montesinos. El prólogo es extraordinario, un texto muy complejo y a la vez ligero donde comenta el título y le da vueltas al carácter de verdad de lo que se cuenta en el libro, entre la veracidad, el testimonio, la verdad de la novela y todo lo demás que sea De todo tiene. No hay que llamar a un notario, basta con leer el libro y ahí está su verdad, por encima de lo que prescriban todos los tratadistas del género diarístico.

Lo he leído en una semana a base de racionar la lectura, porque se me acababa demasiado pronto. Este volumen 25 del Salón de Pasos Perdidos es otra habitación en ese espacio que ha creado Andrés Trapiello y donde estoy tan a gusto desde hace años. Cada nuevo volumen es eso mismo y algo nuevo: la vida que se va sucediendo, aquí el año 2011, lo que permite muy interesantes reflexiones sobre estos 15 años que han pasado, empezando por lo político: fue echado del poder Zapatero ese año y ahora vemos su segundo hundimiento, esta vez también en prestigio: y mientras, reinó por inasistencia y complejos de Rajoy y luego como la reina madre de Sánchez, y a la vez seguía destrozando España y Venezuela, por lo menos. Justo en este libro A. T. dice que el de Zapatero fue "el gobierno del hombre más necio y dañino en lo que vamos de democracia (385), todo esto sin saber lo que sabemos desde hace unos días. La política también está, con UPyD todavía presente, y en la Puerta del Sol se ha instalado el 15-M, que se describe con la distancia que merece, la que ahora vemos y la que tenía en sí mismo, a pesar de los ditirambos de los medios de entonces, que yo recuerdo.

Pero me he ido por lo político. De todo tiene De todo tiene: está la vida, con R. y G. abriéndose camino fuera de casa. Está la creación entonces de la web andrestrapiello.com, que tanta ilusión me hizo cuando salió (mirad por ejemplo la página de las libretas ,agendas y cuadernos, que es una maravilla), y el blog, Hemeroflexia: qué tiempos felices aquellos en que lo podíamos leer cada día. Hay viajes: a Berlín, a Toulouse y Burdeos, instructivos, quizá con más melancolía que otras veces. Hay gran presencia del Rastro, de los pequeños o a veces impresionantes descubrimientos que hace allí. La literatura está en una posición más discreta. Sale Tomás Segovia, al que yo no acababa de pillar, pero que es retratado así justamente. Hay cada vez más tiempo en Las Viñas, con arreglos y reparaciones. Hay un gran retrato de Carlos Pujol. Está lo que me gusta ver en estos Diarios que son novelas que son un Salón de Pasos Perdidos. Ya no hay tantas equis: casi todo el mundo más o menos conocido es reconocible. A mí me gustó esta vanitas:

Este es el tema que subyace en las vánitas clásicas: no tanto lo que dejamos junto a la sepultura (oro, cetros, mitras, espadas, laureles), como haber perdido la vida en obtenerlo, la humillación de recordar el ciego deseo que pusimos en ello (52).

Y así se pasa la vida, la novela de estos diarios, pero el cuadro permanece. El volumen acaba con unas páginas en que los dos, A. y M., solos, cierran el año en Las Viñas, con una melancolía que no consigue remontar en alegría.

jueves, 21 de mayo de 2026

De regalo de cumpleaños

Pongo, en mi cumpleaños, la canción que más me ha impresionado estos últimos días, de Nina Simone, I loves you, Porgy, de Porgy and Bess, de George Gershwin.

Aquí en directo, cantada con una facilidad y una hondura impresionantes:  

 Aquí la versión del disco:

miércoles, 20 de mayo de 2026

Vuelvo al CGAC - Lluis Hortalà

Esta otra exposición era un trabajo ingente de pintar lo que habría podido ser fotos: una pared con una chimenea, una entrada de un edificio con la puerta en medio, pero dibujado, que te da como pena del enorme esfuerzo para ... ¿qué? 

Se me ocurre una distinción en las exposiciones de arte contemporáneo: las hay WTF (what the fuck; en castizo =pero de qué van) y las hay WF (what for; en cheli, pero tanto para qué).

Esta era WF: ¿todo esto, para qué?

Poéticos los cuadros no eran. Tenían algo de titánicos. El rollito de fondo no lo compré mucho, aunque me dibujasen las puertas donde hicieron los juicios de Nuremberg y luego en el folleto de la exposición me lo expliquasen como algo fundamental.

Por ejemplo, veis lo que ocupa toda esta pared, de 3 por 6 metros, que parece una foto: pues está todo hecho por el artista reproduciendo una foto, me imagino: ¡cómo os quedáis!



Una chimenea dibujada y puesta en una pared. Os pongo primero el detalle, luego el efecto conjunto:



Ya digo, tanto esfuerzo para hacer algo que no es que sea feo, pero como que da igual.

martes, 19 de mayo de 2026

Vuelvo al CGAC - Alexandra Ranner

Hacía mucho que no iba. Ni ganas, ni curiosidad, ni expectativas. Pero el domingo ajusté el paseo y acabé allí. Había en el sótano una exposición de Alexandra Ranner, alemana de mi edad, que se curra mucho hacer espacios, maquetas, proyecciones, figuritas: salen imágenes medio difusas de espacios un poco entre tediosos e irreales.

Yo me pego grandes alegrías cuando las exposiciones de arte contemporáneo me gustan, porque me parece como que he llegado a un nivel superior. Pensaba ayer que si fuera filósofo todo lo que veía me produciría un maremágnum de pensamientos profundísimos, pero el hecho es que me quedé frío.

Casi solamente me paré en una proyección: una cabeza cortada que giraba en círculos flotando sobre el agua cantaba, de una cantata de Bach, el aria Ich habe genug: todo aquello era entre ridículo y grandilocuente. A mí casi me da ahora la risa recordarlo.


Este era otro vídeo, aquí un grupo de cabezas cortadas que hablaban entre ellas:

Había como paneles para que mirases por la abertura lo que podías ver entero por otro lado: