viernes, 27 de marzo de 2026

José María Souvirón en su cuarto

Esto es como lo de Pascal ("Toda la desgracia de los hombres proviene de no saber permanecer en reposo en una habitación"), pero en positivo, en el tercer volumen de su Diario:

Diez días aquí, muy plácidos, llenos de sabrosa monotonía, interrumpida solo por un par de salidas breves que me hacen volver con más gusto a mi aislamiento (306; martes, 21 de julio de 1964). 
Sigo en paz. No salgo ni me aburro, acaso ni me divierto. No es necesario divertirse. Basta con estar bien donde se está, lo mejor posible, y ser lo más que se puede ser (307; viernes, 24 de julio de 1964).

Esto lo dice en verano, cuando lleva diez días en Málaga, donde veraneaba en casa de su hermana. En esos periodos sobre todo se dedicaba a escribir.

[Volveré en Pascua a felicitaros. Mientras, me voy de retiro]

jueves, 26 de marzo de 2026

Desde la última vuelta del camino II de Pío Baroja

Estoy leyendo la edición de tres volúmenes de Tusquets (aquí hablé del primero) y me atasqué en la mitad del segundo, en una parte que titula La intuición y el estilo, donde habla de filosofía (o de lo que le gustaría saber de filosofía, mejor), de estilos literarios, de sus gustos. Ahí me di cuenta de que esa parte era un tostón y no merecía la pena: dejé sin leer las 200 páginas que quedaban, porque no me interesa saber qué pensaba Baroja sobre lo que él suponía (y admitía que no los había leído) que eran los presocráticos, atreviéndose a criticar a Platón además. Ahí Baroja está, como dicen los ingleses, fuera de su liga. Tiene un barniz filosófico, siendo muy generosos, lo cuenta y quiere además que leamos páginas y páginas sobre ello: ¡hombre, no!

En cambio en la primera parte de esta segunda parte hay páginas logradas, sobre tipos humanos, Tiene un capítulo lleno de humor y entonces te preguntas por qué no tocó él más por ese palo, por qué se inclina a lo fúnebre, a lo oscuro, a lo descarnado casi siempre.

Ahora mi duda es si meterme con el tercer volumen: le echaré un vistazo y si vuelve a sus teorías pasaré de él.



miércoles, 25 de marzo de 2026

Requisitos de una parte del examen para ser carpintero en la USC

En mi Universidad han publicado estos días los requisitos de la prueba de gallego para carpinteros:

O Tribunal das probas selectivas para elaborar unha listaxe de agarda da categoría profesional de especialista de oficios (carpinteiro/a) grupo IV.1, na súa sesión do 17 de marzo de 2026, acordou establecer os seguintes criterios de avaliación e corrección do primeiro exercicio, proba de galego, da fase de oposición:
O nivel de coñecemento da lingua galega esixido é o correspondente ao Celga 2, tal e como se establece na Orde do 16 de xullo de 2007 pola que se regulan os certificados oficiais acreditativos dos niveis de coñecemento da lingua galega (Celga) publicada no Diario Oficial de Galicia do 30 de xullo de 2007. Terase en conta tamén o establecido na Orde do 10 de febreiro de 2014 pola que se modifica a Orde do 16 de xullo de 2007, pola que se regulan os certificados oficiais acreditativos dos niveis de coñecemento da lingua galega (Celga).
O nivel correspóndese tamén co nivel B1 do Marco europeo común de referencia para as linguas:  aprendizaxe, ensino, avaliación, elaborado polo Consello de Europa e do que existe tradución a diversas linguas europeas, entre elas ao galego.
O exercicio consta de catro probas, dúas de expresión e comprensión escrita, e dúas de expresión e comprensión oral. Os criterios seguidos para avaliar as partes escritas ou orais son os seguintes:

Proba escrita
− Avaliarase a ADECUACIÓN, terase en conta que se resolva a actividade en termos xerais, que se  cumpra coa extensión requirida e se traten os puntos esixidos na tarefa cunha información adecuada. Valorarase que o formato textual e o rexistro sexan os adecuados.
− Avaliarase a COHESIÓN e a COHERENCIA, que se presente a información organizada, que se faga un uso correcto e variado dos conectores e que se usen de xeito correcto os signos de puntuación.
− Avaliarase a GRAMÁTICA, que non haxa erros morfolóxicos, sintácticos ou ortográficos.
− Avaliarase o LÉXICO, isto é, a variedade e riqueza léxica, a corrección, precisión e amplitude do vocabulario empregado.

Proba oral
− Avaliarase a ADECUACIÓN, que se resolva a actividade en termos xerais, que a produción se adapte á finalidade do acto comunicativo e ao contexto, e que o rexistro empregado sexa o adecuado.
− Avaliarase a INTERACCIÓN, que se empreguen estratexias de colaboración co interlocutor e que se faga uso da quenda de palabra con naturalidade.
− Avaliarase a COHESIÓN e FLUIDEZ, que se presente a información ben organizada e as ideas ben enlazadas, do xeito máis fluído posible.
− Avaliarase a PRONUNCIA e a ENTOACIÓN, que a pronuncia sexa correcta e que se faga un uso axeitado da fonoloxía galega.
− Avaliarase a GRAMÁTICA, que non haxa erros morfolóxicos ou sintácticos.
− Avaliarase o LÉXICO, isto é, a variedade e riqueza léxica, a precisión e amplitude do vocabulario empregado.

martes, 24 de marzo de 2026

A la desesperación por la soberbia

Esta entrada de José María Souvirón del 19 de septiembre de 1965 (Diario III, 358-359) me ha impresionado, porque explica muy bien la tentación de la soberbia:

Terrible fuerza la de la soberbia que nos ha dejado el pecado original, aumentada por nuestros pecados «personales». Pero, sobre todo, terrible ejercicio el del demonio para inducirnos a la desesperación mediante la tentación de soberbia. Mucho me hace padecer esta tentación y mucho me confunde. Yo, que creo haber «superado» la vanidad mundana -y que, gracias al Señor, no es esta la peor de mis tentaciones ya-, me encuentro con frecuencia sometido a esa estúpida, imbécil, pero dolorosa tentación de la soberbia, que es peor. Cuando rezo el «Yo pecador y digo «por mi culpa, por mi grandísima culpa», el demonio me dice: «No será tanta tu culpa. Las circunstancias, la debilidad, la falta de ayuda...». Cuando en la misa digo con el sacerdote: «En espíritu de humildad y con ánimo contrito», el demonio me quiere hacer ver que no tengo por qué tener ese espíritu ni ese ánimo. Es la tentación que pretende fijarme en la inocencia mentirosa, como si no fuese mi culpa la que tengo que reconocer. La lucha en este sentido es dura, porque me falta humildad y porque el Malo intenta decirme que no la necesito. A veces, es un esfuerzo tremendo el que tengo que hacer para darme cuenta de mi miseria. ¡Parece mentira! Solo una iluminación de amor que me llega, Dios mío, con lucha me permite reconocer que soy un pecador, un miserable pecador, tanto más miserable cuanto mayor ayuda se me ha dado. Porque el pecado del que recibe tanta misericordia es peor que el de aquel que no se sabe ayudado. Pero el Señor es cariñoso y me ayuda, a la postre, a reconocer mi pequeñez. Dureza del corazón humano (y particularmente del mío, tan socorrido) para caer por tierra en señal de inenarrable gratitud. ¡Cómo se resiste! 

lunes, 23 de marzo de 2026

Diario III

Me he acabado demasiado pronto el volumen III de los Diarios de José María Souvirón, donde han reunido los cuadernos VII y VIII, entre 1960 y 1965: ya no escribe tan de seguido, hay algunas lagunas de periodos vacíos y llamativamente se produce un proceso de entrada en el interior, de despreocupación creciente de lo exterior, lo social, el mundo literario. Quizá tenga que ver en buena parte la muerte inesperada de Leopoldo Panero y el distanciamiento, que no es definitivo, con Luis Rosales: eran sus mejores amigos. 

Sigue viviendo en el Colegio Mayor Cisneros, sigue trabajando en el Instituto de Cultura Hispánica (con un periodo de trabajo, que le había conseguido Leopoldo Panero, en Selecciones del Reader's Digest, aunque pronto lo deja, un motivo de fricción con Rosales), pasa los veranos viviendo en la casa de una hermana en Málaga y tiene ocasión de ver a sus hijos, por un viaje suyo a Chile y por los que ellos hacen a España. 

Es la vida de un hombre que ha elegido la soledad. No es lo que habría querido, pero es con lo que se ha encontrado y lo que ha ido aceptando en su vida, como explica al final de este volumen. Cada vez más centrado en su trabajo y su dedicación a la escritura, sus anotaciones son aquí cada vez más de su vida interna, de lo que percibe en su interior, cada vez más hondo en sus reflexiones y menos interesado en la vida externa.

Este volumen abarca los años que lo hacen contemporáneo mío: cada vez se va despojando de más cosas y mirando las cosas con más despego. Se siente mayor, lo que me ayuda a mí a recolocarme en mi edad actual, de la que tiendo a olvidarme.

Este texto, un apunte del sábado, 10 de octubre de 1965 (363-364) da el tono del volumen:

Esta tarde salí a pasear. Me fui por un camino, hacia el río, que nunca había recorrido. El paisaje estaba tierno y crepuscular y los edificios, lejanos. Delante de mí, a unos cien metros, caminaba un hombre de mi edad, que llevaba abrigo. Andaba como a saltitos. Todo estaba tranquilo y glorioso. De pronto me dio una gran pena de aquel hombre. ¿Por qué? Tal vez porque me daba pena de mí, que iba, como él, solo por un camino solo. Pero el hombre a lo mejor era feliz -como yo- en esos momentos. Las matas ya otoñales, en los terraplenes de los dos lados del camino, se movían muy dulcemente, como meciéndose a sí mismas para dormir. Se me vino a la memoria no sé qué música antigua y me puse a tararearla. Luego, como por un raro pudor, me callé. Y a todo esto, mi paso más rápido me había hecho alcanzar al hombre. Cuando pasé por su lado, adelantándole, oí que él también tarareaba, mejor dicho, canturreaba. Y lo hacía como con técnica, como un tenor jubilado, quizás de iglesia, de esos que cantan contratados en bodas y funerales. Y entonces yo volví a tararear, y a lo lejos, un tren -ese tren que tantas veces pasa, lejos, en mis paseos- se puso a tocar su trompeta y la tarde se lleno de músicas malas y separadas, de músicas verdaderas e instintivas, y se fue haciendo noche. ¿Me habrá compadecido ese hombre o se habrá alegrado conmigo?

viernes, 20 de marzo de 2026

El lamento de la ninfa en bucle

La tarde del día festivo de san José oí otra versión del Lamento de la ninfa de Monteverdi, que había escuchado el domingo en Sunday Morning de la BBC 3. De la versión que habían puesto, que esta vez no me convenció tanto, pasé a otras de la infinita oferta de Youtube, en un bucle de audición en el que el lamento se multiplicaba, mientras mi corazón se iba haciendo papilla.

Recordaba otros momentos de emoción con esa misma canción. Me puse a buscar de cuando lo puse en este blog por primera vez: en 2015 fue, nada menos. Incluí luego más versiones y también en 2017 la que sale en la película de El puente de las artes

Luego me fui a andar, una hora. La vuelta, en cuesta, la Avenida de Castelao, que se las trae. Quise adelantar, a mi paso rápido, a uno, pero no lo lograba, hasta que me dirigió la palabra: era un argentino de Córdoba, muy simpático, que me fue contando cosas de su vida, con gran amplitud retórica, como corresponde. Al llegar al final de la cuesta, se declaró agotado: le había llevado yo a un ritmo rompepiernas.

Os pongo esta versión instrumental, que es tan emocionante casi como la cantada:
 

miércoles, 18 de marzo de 2026

La Cúpula de la Catedral de Florencia

Aquí se superan los de Smarthistory, explicando la cúpula de la Catedral de Florencia (mi favorita mundial sin duda):