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miércoles, 20 de noviembre de 2024

Innsbruck 30 y final - Otras cosas para terminar el relato de esos días

Para terminar la crónica de las semanas que pasé este verano en Innsbruck, pongo aquí cosas que no recogí en otros sitios.

Este caballero arrodillado ante Cristo que muestra sus llagas es del monasterio de Stams:


Cartel de tienda de Repostería fina en Hall im Tirol:

Todas estas lápidas son también de Hall im Tirol




martes, 19 de noviembre de 2024

Innsbruck 29 - La Universidad

La Universidad de Innsbruck es importante. Entré en el edificio antiguo y había 4 placas para 4 premios Nobel, junto a otras con frases destacadas del acervo occidental:




Fuera había una gran águila metálica, de los años 20, es decir, de antes del nazismo, así que se vale que esté, por más incómoda que resulte, porque parece que tenía un aire de fondo de imperio alemán deseado. En los últimos años sufrió múltiples atentados y decidieron que un "artista" hiciese una instalación para convertir el monumento en intocable. 



La "intervención" ha consistido en que el "artista" ha puesto "welche" (qué clase de) a las tres palabras que aparecen en el monumento: Vaterland (patria), Freiheit (libertad), Ehre (gloria). La frase sería ahora: "Qué patría, qué libertad, qué gloria". 
Estoy muy contento de haber encontrado un monumento que refleje tan bien las contradicciones del tiempo presente.
Pero es que además han añadido una placa en homenaje a Ignacio Ellacuría y Segundo Montes, que estudiaron en Innsbruck y otra a un miembro de La Rosa Blanca, poniendo además justamente una rosa blanca gigante en la pata del águila. Una intervención artística exorcística, como no he visto otras:


viernes, 15 de noviembre de 2024

Innsbruck 28 - El Jardín Botánico - ¿prohibido prohibir?

Al principio no, pero luego acababa resultando llamativa la abundancia de carteles con órdenes, prohibiciones, consejos y advertencias:

¡Prohibido arrancar flores!


¡No tirar nada dentro!

¡Prohibido pisar!

Prado para tumbarse. El césped, por favor, solamente pisarlo aquí.

Puertas [del invernadero] aseguradas con alarma:

Meterse en el estanque prohibido en verano e invierno:

El pan es perjudicial para animales y aguas [...] ¡Prohibido dar de comer!

¡Por favor, atiendan al reglamento del Jardín! [lo ponían debajo]:

Dejar, por favor, los baños limpios

¡Prohibido arrancar ajo silvestre por peligro de envenenamiento!

Esto estaba a la entrada. Es bastante común un aviso similar en muchos sitios de Austria: ¡Aviso! No es un camino público. Los caminos en el Jardín Botánico no se limpian ni se les quita ni nieve ni hielo. Entrar queda a la responsabilidad de cada uno. - La dirección de la Universidad:

jueves, 14 de noviembre de 2024

Innsbruck 27 - El jardín botánico - algunas plantas

Yo antes iba a esas ciudades de otros países a ver el Museo judío que tuvieran: en Innsbruck pasé un día delante de la Sinagoga y había dos policías con metralletas en la puerta. Otro sitio que suelo visitar es el Jardín Botánico (por ejemplo Zagreb o Zürich). El Jardín Botánico de Innsbruck tiene de fondo los inmensos montes. Justo encima hay un observatorio astronómico hecho en 1907:


Todo un lateral estaba dedicado a los helechos: los había de muchas formas, más triangulares, más cuadrados. Me gustan los helechos. No sabía que hubiera tanta variedad. Muy verde, este Adiantum venustum, en alemán Immergrüner Frauenham. Lo he buscado: en inglés lo llaman Pelo de doncella del Himalaya:

Había un espacio para cactus espectacular, que pudimos ver solamente desde la puerta:


Pero lo que llama la atención son las flores:




miércoles, 13 de noviembre de 2024

Innsbruck 26 - El palacio de Ambras - La galería de retratos

Comimos, tras las tres horas felizmente pasadas en la Armería y el Gabinete de Maravillas, en un jardín del palacio de Ambras, a la vera del edificio grande, el castillo-palacio.

Comenzamos por la Sala Española, que no sé por qué se llama así, de la segunda mitad del XVI. Es un gran salón con los retratos pintados de los duques de Tirol hasta Fernando II, el amo del palacio y el que lo puso a tono:

Vimos también la capilla, del XIX, muy en un neogótico que a mí ahora incluso me hace gracia, cercano al movimiento nazareno, o por ahí:

Aparte del Baño-Piscina de Philippine Welser, la mujer de Fernando II, el núcleo del edificio resultó ser una Galería de retratos reales entre los siglos XV y XVIII, algunos buenos, pero como un escalón por debajo todos de los que yo recuerdo de El Prado o sitios similares. Lo del XV y XVI lo seguimos en detalle, empezamos a cansarnos con el piso dedicado al siglo XVII y cuando llegamos al piso dedicado al siglo XVIII lo vimos a la carrera. También había una colección de objetos de cristal que hubieran merecido nuestra atención si no estuviéramos agotados. En medio había una exposición muy tonta sobre "diversidad": una estupidez pretenciosa.

Pero os pongo algún retrato, empezando por Fernando el Católico, quizá de Sittow:

Esta sería Catalina de Aragón, también de Sittow, pero ya la había visto en Viena, así que será copia:

La pobre Juana la Loca, del Maestro de la Leyenda de la Magdalena:

Esta es Ana de Austria, de Seisenegger:


Me descolocó este Carlos V jovencito. No parece él:

Este Felipe II joven es de Pantoja de la Cruz:

Luego está este retrato, que sale mucho en memes:

De más cerca en el tiempo, este retrato de Isabel Clara Eugenia, ya viuda, con hábito de clarisa:

Salimos, nos tomamos un café en el patio con esgrafiado del XVI:


Y ya nos fuimos yendo. Había una vista muy bonita de Innsbruck desde allí:

martes, 12 de noviembre de 2024

Innsbruck 25 - El palacio de Ambras - El gabinete de maravillas

En el Palacio de Ambras la visita a las salas de "maravillas" fue como recordar el Wunderkammer del KHM en Viena en pequeño. Muy entretenido. Por ejemplo esta calavera de una sola pieza de madera:


Había muchas cosas de coral:

Y luego un escritorio con el texto del salmo bien visible y también la firma del autor:



Un cerdo gigantesco en tamaño natural, del siglo XVI, pero que parece arte contemporáneo:

Y siempre queda bien poner rinocerontes:

Estos abanicos eran bien llamativos, de Malasia, del siglo XVI también:

Había porcelana china, siempre tan bonita:


El enigma de una cornamenta de ciervo metida en el tronco de un árbol:


Para hacer bromas de dudoso gusto en el siglo XVI, manzanas y peras de piedra:

 Un modelo de escritura, de 1589:


Esto es para imprimir, letras muy grandes: