Dos enlaces que tenía recogidos hace tiempo para hablar sobre el fin de los medios tradicionales, pero mejor los leéis si queréis y ya está:
-Cómo los buenos periodistas ya no necesitan leer periódicos (no te digo yo el resto de la humanidad): Qué leo, de Jordi Pérez Colomé.
-Por qué no tiene sentido ver telediarios: un descacharrante artículo de Pablo Otero.
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jueves, 21 de marzo de 2013
sábado, 2 de octubre de 2010
Como un ladrón en la noche, como el amor
Jesús como un ladrón en la noche es otro hallazgo de san Pablo (1 Thes. 5, 2: Vosotros mismos sabéis perfectamente que el Día del Señor ha de venir como un ladrón en la noche) para expresar la revelación de una realidad escatológica.
Y cada uno tenemos nuestro momentos de 'apertura a la realidad escatológica': san Josemaría, en 1974, recordando cuando tenía 15 años, contaba que él entonces no quería estudiar latín, que decía que eso era para los curas, pero todo cambió de golpe en un día:
Y cada uno tenemos nuestro momentos de 'apertura a la realidad escatológica': san Josemaría, en 1974, recordando cuando tenía 15 años, contaba que él entonces no quería estudiar latín, que decía que eso era para los curas, pero todo cambió de golpe en un día:
Yo no pensaba hacerme sacerdote, pero vino Jesús a mi alma, como viene el amor: sicut fur, como un ladrón, en el momento más inesperado. Dijo: ahora eres mío, meus es tu! Me hizo sentir aquel grito de Isaías: ego redemi te, et vocavi te nomine tuo, meus es tu! Te he redimido, te he llamado por tu nombre, porque eres mío. Fueron los barruntos del Amor.Y hoy el Opus Dei cumple 82 años.
domingo, 7 de febrero de 2010
Curruncho de pensar
Curruncho de pensar, ese cartel vimos ayer en la esquina del aula multicolor, como de teletubbies, de los niños de 4 años del Colegio de los escolapios de Monforte de Lemos.
A nosotros nos castigaban en una esquina -aunque tampoco de rodillas y con los brazos en cruz y con orejas de burro-: sólo en la esquina, pero no nos animaban a pensar allí: ¡el progreso moral es imparable!
A nosotros nos castigaban en una esquina -aunque tampoco de rodillas y con los brazos en cruz y con orejas de burro-: sólo en la esquina, pero no nos animaban a pensar allí: ¡el progreso moral es imparable!
sábado, 19 de diciembre de 2009
Justicia poética
Berlusconi, Telefónica y Prisa de la mano, lo peor de Italia y lo peor de España, lo peor de cada casa: Cebrián, Echevarría, Vasile y de guinda, Martín Villa, que marca la continuidad de una clase plutócrata desde el franquismo hasta ahora. Orgullosos estaréis.
Y lo otro peor de España y lo otro peor de Italia se van a dar la mano también: Antena 3 y la Sexta.
Y todo esto, el día después de la infame votación en el Congreso sobre el aborto. Pero ha tenido más repercusión lo de los toros en Cataluña.
Qué voy a hacer: resistencia civil, corte de mangas al poder, reírme de ellos (si me dejan), fijarme en otras cosas: qué lecciones más buenas de olvidarse de la (supuesta) importancia de los poderosos.
Lo debería haber aprendido ya hace tiempo, yo que leía a Dostoyevski, Flannery y Jiménez Lozano, pero a veces las cosas no se aprenden cuando uno quiere, sino cuando puede.
Y porque soy friolero, funcionario y no me gusta la calle, que si no, Diógenes que me hacía para gritarles a la salida de sus Consejos de Administración su inanidad, mientras les enseñaba fotos de fetos abortados.
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Tipografía española del XVIII
Para los que estéis en Madrid y os guste la tipografía, una gran exposición en la Calcografía Nacional:

Y veo este libro y bien que me gustaría verlo:

Y el de la tipografía no es tema baladí; por ejemplo los estudios clásicos empezaron a despegar en parte gracias al desarrollo tipográfico del XVIII (pero mejor lo explica el profesor García Jurado, que sabe un montón del tema).
Y enlaza a este blog, que tiene muy buenas fotos. Por ejemplos los tipos son estos:

Y esto las matrices:
Y veo este libro y bien que me gustaría verlo:
Y el de la tipografía no es tema baladí; por ejemplo los estudios clásicos empezaron a despegar en parte gracias al desarrollo tipográfico del XVIII (pero mejor lo explica el profesor García Jurado, que sabe un montón del tema).
Y enlaza a este blog, que tiene muy buenas fotos. Por ejemplos los tipos son estos:
Y esto las matrices:
jueves, 10 de diciembre de 2009
Oración de fariseo
Te doy gracias, Señor, porque no soy José Bono ni he tenido tentaciones de pastelear con mis creencias por política. Te doy gracias porque no presumo de católico 'liberal' ni de católico de izquierdas.
Te doy gracias porque miro con cierto escepticismo lo de la culpabilidad humana en el supuesto calentamiento global.
Te doy gracias porque me parecen unos cretinos -inteligentes, quizá brillantes, pero al final cretinos- los guionistas de El ala oeste.
Gracias, Señor, porque no soy Garrigues Walker, porque ni he sido millonario desde pequeño ni he tenido una corte que me aplaudiese todas las tonterías que se me ocurrían.
Te doy gracias, Señor, porque ya no veo telediarios; ¡gracias sobre todo por lo que me repugna el de Antena 3!
Y se me llena la cara de lágrimas al pensar en la suerte que he tenido de no ser nacionalista: ni de mi pueblo, ni de mi ciudad, ni de mi autonomía ni de mi país.
Te doy gracias, sobre todo, porque no creo tener ningún parecido con Rodríguez Zapatero; Señor, gracias por la repulsión que me produce, aunque sea sólo ver su jeta.
Gracias porque no soy Javier Marías ni Arturo Pérez-Reverte ni Juan Manuel de Prada.
-¡Ouch, pero por qué me ha tirado directamente a la cabeza esa cría gorda con cara de asesina un tocho de Human Development!
Te doy gracias porque miro con cierto escepticismo lo de la culpabilidad humana en el supuesto calentamiento global.
Te doy gracias porque me parecen unos cretinos -inteligentes, quizá brillantes, pero al final cretinos- los guionistas de El ala oeste.
Gracias, Señor, porque no soy Garrigues Walker, porque ni he sido millonario desde pequeño ni he tenido una corte que me aplaudiese todas las tonterías que se me ocurrían.
Te doy gracias, Señor, porque ya no veo telediarios; ¡gracias sobre todo por lo que me repugna el de Antena 3!
Y se me llena la cara de lágrimas al pensar en la suerte que he tenido de no ser nacionalista: ni de mi pueblo, ni de mi ciudad, ni de mi autonomía ni de mi país.
Te doy gracias, sobre todo, porque no creo tener ningún parecido con Rodríguez Zapatero; Señor, gracias por la repulsión que me produce, aunque sea sólo ver su jeta.
Gracias porque no soy Javier Marías ni Arturo Pérez-Reverte ni Juan Manuel de Prada.
-¡Ouch, pero por qué me ha tirado directamente a la cabeza esa cría gorda con cara de asesina un tocho de Human Development!
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Como lo cuenta
Lo oyó G. y lo cuenta muy bien: se cruzó en el semáforo del Derby, en la Plaza de Galicia, con una señora (30/40 años) cargada con bolsas de Zara, que iba diciendo en voz alta:
Me he comprado lo que he querido. ¡A tomar por culo la depresión!
domingo, 1 de junio de 2008
Pues vaya con ella
Esto de las coincidencias es increíble:
1. En Madrid busco esculturas de Gregorio Fernández y justo en la casa en la que me quedo tienen el Catálogo de la exposición de 1999. Y me dio ganas de tomarlo prestado, como en la Residencia de Estudiantes el libro de Juan Ramón, que lo tenían allí al alcance de una mano suelta: pero no va a condenarse uno por dos libros, digo yo.
2. Buscando san Plácido vimos un rombo conmemorativo: ponía que en esa casa había compuesto una zarzuela Boccherini. No tenía el gusto de conocerle, pero cuando por la tarde iba con José Antonio oímos un reloj que tocaba enfrente del Congreso y José Antonio (aquí lo cuenta) reconoció la música de Boccherini (dos veces en el mismo día Boccherini, ya es casualidad): en la wikipedia veo que es la Música nocturna de las calles de Madrid (la podéis oír aquí). Ayer, releyendo Los cuadernos de letra pequeña de Jiménez Lozano (¡que buenos son!), otra mención de Boccherini (p. 85):
1. En Madrid busco esculturas de Gregorio Fernández y justo en la casa en la que me quedo tienen el Catálogo de la exposición de 1999. Y me dio ganas de tomarlo prestado, como en la Residencia de Estudiantes el libro de Juan Ramón, que lo tenían allí al alcance de una mano suelta: pero no va a condenarse uno por dos libros, digo yo.
2. Buscando san Plácido vimos un rombo conmemorativo: ponía que en esa casa había compuesto una zarzuela Boccherini. No tenía el gusto de conocerle, pero cuando por la tarde iba con José Antonio oímos un reloj que tocaba enfrente del Congreso y José Antonio (aquí lo cuenta) reconoció la música de Boccherini (dos veces en el mismo día Boccherini, ya es casualidad): en la wikipedia veo que es la Música nocturna de las calles de Madrid (la podéis oír aquí). Ayer, releyendo Los cuadernos de letra pequeña de Jiménez Lozano (¡que buenos son!), otra mención de Boccherini (p. 85):
Boccherini (...) también escribía Laus Deo en todos sus manuscritos de música, incluidos, por lo tanto, los de divertimento, naturalmente. Los historiadores de la música, o quienes presentan una obra suya, suelen decir, por esto, que era un hombre particularmente piadoso; pero no se deduce necesariamente. Quizá no encontraba a nadie mejor a quien dedicárselo, o nadie que lo pudiera juzgar mejor, o a quien pudiera agradar más. Quizás era puro realismo el suyo.ADDENDA: Al rato de escribir esto, echo un vistazo a El viajero, suplemento de lo mismo de El País, y me encuentro con esto (y otro motivo para ir a Madrid).
martes, 15 de enero de 2008
El blog del hombre feliz
Un rey estaba triste. Un sabio le dijo que se curaría leyendo el blog de un hombre feliz. Encontraron a un hombre feliz, pero no tenía blog.
lunes, 31 de diciembre de 2007
Libellula
Antón me preguntó que por qué todas las libélulas tienen Themis en el nombre científico. Yo no tenía ni idea pero con Google descubro que en realidad es una pifia de un biólogo que hizo un sufijo que acabó siendo palabra independiente y que no tiene nada que ver con la diosa Temis.
En una página monográfica (en alemán, se siente) veo lo que comentan sobre la palabra Libellula, quizá diminutivo de libra (balanza, nivel), aunque a mí me gusta más la explicación (falsa, seguro) de que es un diminutivo de liber, libro, con lo que libélula sería la 'librita', porque mueve abre y cierra sus alas como las páginas de un libro.
Lo más increíble de todo es ver que hay mucha gente que dedica su vida a las libélulas: aquí una página alemana y aquí otra, pero en inglés. Luego veo que hay incluso asociaciones; de la inglesa tomo esta imagen de una libélula macho (calopteryx splendens 'esplendente de hermosas alas, nada menos). Y en inglés libélula es dragonfly, nada menos.

En una página monográfica (en alemán, se siente) veo lo que comentan sobre la palabra Libellula, quizá diminutivo de libra (balanza, nivel), aunque a mí me gusta más la explicación (falsa, seguro) de que es un diminutivo de liber, libro, con lo que libélula sería la 'librita', porque mueve abre y cierra sus alas como las páginas de un libro.
Lo más increíble de todo es ver que hay mucha gente que dedica su vida a las libélulas: aquí una página alemana y aquí otra, pero en inglés. Luego veo que hay incluso asociaciones; de la inglesa tomo esta imagen de una libélula macho (calopteryx splendens 'esplendente de hermosas alas, nada menos). Y en inglés libélula es dragonfly, nada menos.
sábado, 8 de diciembre de 2007
viernes, 7 de diciembre de 2007
El herrén
En Las inclemencias del tiempo, el volumen de los Diarios de Trapiello que estoy releyendo ahora, sale la palabra herrén: la herrén es como una huerta pequeña. En el pueblo de mi madre dicen: la rein / el arrén o algo así. Siempre me llamó la atención, lo que prueba mi vocación de filólogo; por suerte me orienté al griego y no me dediqué a la dialectología hispánica: fuera de palabras como esta, recolectar términos así debe de ser muy, pero que muy aburrido.
El otro día salió en una conversación la palabra escangallado, galleguismo por 'destrozado', aunque, qué duda cabe, más pregnante: alguien dijo que venía la palabra de una pieza del carro y me aburrí sólo de pensar en nombres de piezas de carros. Caprichoso que es uno, o filólogo elitista, pero de ningún modo trapero de palabras.
Miro en el Corominas y resulta que herrén viene de la palabra latina farrago, farraginis (quizá por medio de una corrupción vulgar en ferrago, por influencia de la etimología popular, que la relacionó con ferrum, hierro); era una palabra femenina, pero hubo problemas por la llamada fonética sintáctica, o sandhi (sandhi es una palabra sánscrita y la usamos los filólogos fetén para apantallar a los ignorantes): la harrén > la ren o la rein > entendida como masculina: el harrén /el herrén (pasa lo mismo con 'la moto' que algunos entienden como (e)l / amoto, lo que los lingüistas llaman un falso corte, porque el hablante no ducho en sofisterías de lingüistas oye una palabra en -o y piensa que es masculina: la moto / el amoto). A mayor abundamiento, el apellido Herrán parece que viene de ahí.
Bien, divertido, ¿no?, pero tampoco voy a hacer yo de eso una magdalena de Proust, como los nacionalistas, que se mean de gusto con toda palabra rara que les recuerda a su infancia, como esos cromos que enseñan pero no quieren dejar a los demás, porque sólo los tienen ellos y no están repes. Yo os regalo la palabra harrén/herrén/rein/ren y os dejo que hagáis lo que queráis con ella.
viernes, 28 de septiembre de 2007
Randy Pausch
[ACTUALIZACIÓN 25.7.08: murió Randy Pausch]
A través de Amy Welborn he llegado a esta noticia del WSJ: se trata de un profesor, Randy Pausch, de 46 años y con tres hijos pequeños, que explica que tiene un cáncer de páncreas y da su última clase, en la que explica lo que ve como importante. Está en inglés, pero creo que más o menos se entiende, y aunque no se entendiera nada.
A través de Amy Welborn he llegado a esta noticia del WSJ: se trata de un profesor, Randy Pausch, de 46 años y con tres hijos pequeños, que explica que tiene un cáncer de páncreas y da su última clase, en la que explica lo que ve como importante. Está en inglés, pero creo que más o menos se entiende, y aunque no se entendiera nada.
Aquí podéis leer un artículo con más detalles.
ACTUALIZACIÓN (28/09/07): Más enlaces en la página web actualizada del propio profesor Pausch. Un vídeo de ocho minutos con un resumen de la conferencia y una entrevista posterior, altamente recomendable, aquí. La conferencia entera se puede descargar aquí o pinchar directamente aquí abajo para verla:
lunes, 19 de marzo de 2007
Envido en arte
De Sucesivos escolios a un texto implícito, libro de Nicolás Gómez Dávila de título que haría las delicias de un profesor de teoría de la literatura; lástima que este Gómez Dávila sea un reaccionario confeso, aunque -ahora que lo pienso- también lo fue Borges y bien que les gusta: 'escolios' es la palabra griega para 'anotaciones'; los aforismos que recoge son, así, anotaciones a un supuesto texto, o, ejem, hipertexto, el que forman sus lecturas*.
Algunas de sus frases me gustan más que otras, otras no me gustan directamente o me parecen injustas, pero hay otras muy buenas; recojo aquí dos sobre arte moderno:
-El "arte moderno" parece aún vivo porque no ha sido reemplazado, no porque no haya muerto.-Haber convertido en fórmula el horror a la fórmula caracteriza al arte moderno.
*Sucesivos escolios a un texto implícito, Serie "La granada entreabierta", 60, Instituto Caro y Cuervo, Santafé de Bogotá, 1992
viernes, 23 de febrero de 2007
Jules Renard
Como me recomendaron su Diario, saqué de la Biblioteca de la Universidad la edición que había*: mal rollo al principio, no me caía bien, me parecía como mucho ingenioso, se metía con Léon Bloy de un modo por lo menos tonto.
Pero hay algunos pasajes y algunos aforismos que me han golpeado fuerte. Aquí dos sobre el dolor y sobre la literatura:
14 de marzo de 1892 (p. 40)
Aquí quizá va a pasar una desgracia. Hoy una celebridad con quevedos y a cuarenta francos la visita ha pronunciado la palabra difteria. Después de eso, ya no sé qué más ha dicho. Marinette llora, yo me he quedado con un nudo en la garganta. Estamos borrachos de miedo.Escuchamos la respiración del bebé, a veces ronca, a veces silbante. Vomitar le alivia, y quisiera verle vomitar continuamente.Lo más terrible es que está alegre. Ríe, y quizá la muerte está al acecho. Yo hago literatura.Nos liamos con las laringes y las faringes.
15 de mayo de 1894 (p. 56)
Me quejo, y acabo de ver a un niño con una pierna de madera y que golpeaba el suelo con rabia por no poder seguir a los otros chicos.
*Jules Renard. Diario 1887-1910, selección y edición de Josep Massot e Ignacio Vidal-Folch, Clásicos Mondadori, Barcelona, 1998
sábado, 21 de enero de 2006
viernes, 29 de julio de 2005
Historias de la guerra
Otra colaboración de Antón, historia de la guerra civil en su familia:
Como mi abuelo paterno era jefe de estación, en 1938 le mandaron trasladarse a Toledo. La ciudad y la estación propiamente dicha estaban aún bajo control republicano, por lo que se instalaron en una estación privada que el Duque de Veragua, a la sazón el joven Don Diego Colón de Carbajal, que más tarde moriría a manos de ETA, tenía en sus terrenos de Higares para transportar los toros y caballos que se criaban allí. El título de Duque de Veragua fue concedido por los Reyes Católicos a Cristóbal Colón.
La estación estaba a unos 5 Km de la escuela, y los cuatro hermanos de mi padre (que aún no había nacido), de 12, 8, 6 y 4 años, iban a la escuela subidos en una mula. El más pequeño aún no tenía edad para ir a la escuela, por lo que volvía a casa guiando a la mula después de dejar a sus hermanos en clase. La gente recriminaba a mi abuelo que dejara ir al crío solo estando las cosas como estaban, pero mi abuelo les decía que "esas gentes son muy listas y no nos hacen nada, que están enterados de todo y saben que los nacionales me mataron un hermano".
La madre del Duque, una señora que se había educado en el extranjero, daba para entretenerse clases de música en la escuela, causando gran escándalo entre los otros maestros porque fumaba. Un día que estaba en la estación supervisando el envío de caballos al frente, decidió gastarle una broma a mi abuelo desenroscando el cuello de la cantimplora de donde bebía. Al ir a beber toda el agua se le cayó por encima. Mi abuelo repetiría durante toda su vida, con sincera admiración que "qué simpática era la señora Duquesa".
jueves, 14 de abril de 2005
Congresos en España
Tengo a la vista dos Congresos, uno en Alcañiz sobre Humanismo y Tradición Clásica y otro en Las Palmas sobre Galdós. Por eso me ha llamado la atención lo que dice Eliade de una estancia suya en Córdoba (España, se entiende); lo que dice del Congreso al que fue es todavía muy actual: en España de lo que se trata muchas veces es de conocer nuevos lugares (yo no he estado nunca ni en Alcañiz ni en Canarias, ejem), soltar lo que se lleva preparado y punto. Al final, los Congresos sólo valen para poder hablar con gente que no hemos visto hace tiempo y, con suerte, para escuchar de una o dos personas algo que merezca la pena.
El pobre Eliade quiso hablar de plantas en el mito y le colocaron en botánica:
Diario portugués, 4 de octubre de 1944Mi ponencia la han enviado a la sección de ciencias naturales, ya que he cometido la imprudencia de mencionar en el título el término el origen de las plantas (Quelques mythes sur l'origine des plantes). Con la joven Sanz he ido al presidente de la sección (el único erudito de verdad del congreso) para sacar de ahí mi ponencia. Los naturalistas se han opuesto. ¿Por qué no leerla en su sección si trata de plantas?
La sensación de que nadie escucha lo que uno se ha esforzado en preparar yo la he tenido, y también la de que a los que oían les daba igual lo que dijera. Así que una vez hice lo que los malos toreros: bajonazo y hasta otra.Diario portugués, 9 de octubre de 1944No he leído la ponencia en el congreso, sino que la resumí en unos cuantos minutos pues era tarde, había varios prehistoriadores en la sala y casi nadie escuchaba cuando otro hablaba.Después de comer, en autobús a Medina Azahara. Estuvimos esperando más de una hora para encontrar sitio. Además de los congresistas, una gran cantidad de portugeses asisten a las fiestas y toman parte en las excursiones. Un congreso es una ocasión única de diversión para mucha gente. Mientras un gran hombre habla, los jóvenes se juntan, los muchachos clavan los ojos en las botellas de vino y las damas se arreglan el maquillaje; casi nunca he visto, aquí en Córdoba, a nadie escuchando. Todos se contentan con aplaudir.Mientras en el Colegio de la Merced el cronista de la ciudad de Córdoba pronunciaba una evocación colombina (el 6 de octubre), el público se miraba entre sí y, sobre todo, se arrimaba a las mesas con aperitivos para poderse servir más fácilmente en el momento en que se diese la señal.
En 1944 en España había hambre, aunque también lo de comer de gorra es muy hispánico. Al leer eso me acordé de la fiesta de san Isidro en mi pueblo. En el edificio de Sindicatos (supongo que sería el del Sindicato único que había entonces, presidido por una imagen del Sagrado Corazón) se hacía una fiesta con aperitivos. Los niños no podíamos entrar y nos arracimábamos en la puerta, viendo a los labradores que daban cuenta de lo que había en las mesas. Al final nos dejaban entrar y arramplábamos con todo. Y esto era en torno a 1980. La España del hambre la tenemos en los genes y no nos imaginamos un acto público sin un vino español (así se suele decir, salvo en Galicia, donde lo políticamente correcto es decir viño de honra). La primera vez que fui a Alemania, a un curso de lengua, el ayuntamiento de Osnabrück nos ofreció una recepción: discursos, parabienes ¡y un vaso de zumo! Aquí se lo habríamos tirado a la cara al alcalde, porque sin cosas que comer ¿qué recepción merece la pena?
jueves, 21 de octubre de 2004
Manolito Matías, pensador de agujeros
Un relato breve de J. A. Ramírez Lozano, del libro Titirimundi (1986)
Manolito Matías, el hijo de la Sebia, sólo podía pensar cosas pequeñitas. Ya de niño, lo quitó su madre de la escuela porque le hacían imaginar la bola del mundo o el golfo de Vizcaya o la Giralda, que resultaban, a decir verdad, cosas desmesuradas para su cabeza. Y es que a Manolito Matías todo lo que pensaba se le venía a la cabeza sin más. Ya me dirán, pues, ustedes, las complicaciones que trae un don como el suyo. A la Sebia le tenía dicho don Rosendo, el médico, que debía andarse con cuidadito y hacer que el niño fuese pensando migajitas de pan, cabezas de alfiler, hasta que se hiciera con otras de más peso y volumen.
—Manolito, tentábanle desaprensivos los muchachos, imagínate el reloj del Cabildo, Manolito.
Y Manolito Matías se tambaleaba según le daban las siete y media en su cabezota de espadaña.
—¡La leche que mamasteis, so cabrones! -gritábales desde el postiguillo la Sebia, su madre, según los miraba perderse por la calleja.
—Manolito, anda, ínflame ese globo, Manolito.
Y Manolito daba en inflar hasta que se le ponía la cabeza de a cuarta, transparente como para vérsele a su través las puntitas, llaveros y chapas que ansiaba.
Al cabo los muchachos acababan por arrimarle una cerilla y explotársela sin más, repartiéndose sus pensamientos como calderilla.
—Si serán cabrones, se le quejaba la Sebia al cabo en el cuartelillo.
Pero con todo, fue Manolito quien vino a reír el último, que un primo suyo apellidado Gago, estudiante de aparejador, venido de Sevilla para las pascuas, le aconsejó muy cartesianamente pensar agujeros.
—Sí, sí, agujeros, tal y como te lo digo, primo.
Todo el día gastábalo en tal ejercicio. Pensaba inmensos ojos de puentes, esponjas, cúpulas, cuarteles deshabitados, nichos, hasta que de allí a un mes escaso, por más que le dijesen, todo le cupo ya a Manolito.
Manolito Matías, el hijo de la Sebia, sólo podía pensar cosas pequeñitas. Ya de niño, lo quitó su madre de la escuela porque le hacían imaginar la bola del mundo o el golfo de Vizcaya o la Giralda, que resultaban, a decir verdad, cosas desmesuradas para su cabeza. Y es que a Manolito Matías todo lo que pensaba se le venía a la cabeza sin más. Ya me dirán, pues, ustedes, las complicaciones que trae un don como el suyo. A la Sebia le tenía dicho don Rosendo, el médico, que debía andarse con cuidadito y hacer que el niño fuese pensando migajitas de pan, cabezas de alfiler, hasta que se hiciera con otras de más peso y volumen.
—Manolito, tentábanle desaprensivos los muchachos, imagínate el reloj del Cabildo, Manolito.
Y Manolito Matías se tambaleaba según le daban las siete y media en su cabezota de espadaña.
—¡La leche que mamasteis, so cabrones! -gritábales desde el postiguillo la Sebia, su madre, según los miraba perderse por la calleja.
—Manolito, anda, ínflame ese globo, Manolito.
Y Manolito daba en inflar hasta que se le ponía la cabeza de a cuarta, transparente como para vérsele a su través las puntitas, llaveros y chapas que ansiaba.
Al cabo los muchachos acababan por arrimarle una cerilla y explotársela sin más, repartiéndose sus pensamientos como calderilla.
—Si serán cabrones, se le quejaba la Sebia al cabo en el cuartelillo.
Pero con todo, fue Manolito quien vino a reír el último, que un primo suyo apellidado Gago, estudiante de aparejador, venido de Sevilla para las pascuas, le aconsejó muy cartesianamente pensar agujeros.
—Sí, sí, agujeros, tal y como te lo digo, primo.
Todo el día gastábalo en tal ejercicio. Pensaba inmensos ojos de puentes, esponjas, cúpulas, cuarteles deshabitados, nichos, hasta que de allí a un mes escaso, por más que le dijesen, todo le cupo ya a Manolito.
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