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martes, 4 de octubre de 2016

Viena 7 (KHM 4)

[Acabo de descubrir que hay un enlace a cada sala. Aquí tenéis la XXXIV, una de las mejores de la Kunstkammer (donde pone «Mehr laden», pinchad, que significa «Cargar más»). los otros días puse cosas de la sala XXXVI y de la sala XXXVII, id allí, por favor, que son unas de las mejores)].

Bueno, pues de esa sala XXXIV hacedme el favor de mirar las fotos de tres Madonnas, una renacentista de Rossellino, otra tardogótica de Weckmann y la de Riemschneider. Yo les hice fotos, pero qué mal me salieron. Solo pongo aquí este detalle de la de Riemschneider, con esos pliegues que luego tiene Gregorio Fernández:



En aquella sala algunas maravillas del Renacimiento italiano (yo donde debería de viajar es a Italia, todo lo demás son pamemas, incluso Viena). Había este medallón de Donatello:


Mirad la foto del Museo. La mía es esta:

 (y además tenían esto otro de Donatello o de su taller)

Y yo, que le estaba cogiendo cierta manía a Lucca della Robbia (o a las miles de copias suyas que hay), me encontré esto y claro que me gustó:




Además había una foto de cómo es por detrás, que siempre tuve curiosidad:


Me alegró encontrar representada la escena de la pelea de Odiseo frente a Iro. Es de Antonio Averlino, llamado Filarete (ni idea de quién era). Además, ha puesto los nombres de Antínoo y los dos en griego [buena foto pinchando aquí]:


Y era tremendo este busto de Francesco Laurana, que dicen que si sería de Laura, la de Petrarca [Mirad, mirad las fotos buenas]:

martes, 8 de septiembre de 2015

Villaveta

Después de Castrojeriz, había demasiado para elegir (y que descartar): fuimos hacia Frómista y con ello nos dejamos de golpe Villasilos, Melgar, Támara, Santoyo o Astudillo.
Pero no quise que pasáramos Villaveta (ya escribí esto, esto y esto), que tiene 40 -cuarenta- habitantes y una iglesia grandiosa en el sentido más estricto de la palabra.
Por suerte, la ha restaurado muy bien, todos los retablos, las bóvedas, todas las imágenes. La señora que nos lo enseñó era muy maja, se acordaba de mi padre. En un momento dijo la palabra «chiguitos», que fue para mí como un chute cósmico de magdalena proustiana. Algunas fotos:









Allí llevaron un sagrario de un convento de monjas, que resulta que es de Gregorio Fernández. Una maravilla:


[aquí, muy buenas fotos y estas también]

martes, 7 de enero de 2014

Medina de Pomar

El último sábado de 2013 fui a Medina de Pomar con mis hermanas, que sabían que quería ver el Yacente de Gregorio Fernández.
Un sol muy hermoso en la carretera. Qué emoción volver a ver el valle de Valdenoceda al fondo abajo.
En Medina de Pomar estaba todo cerrado. Nos acordamos de mi madre, que se había quedado tan contenta con sus nietos en Burgos, mientras pasábamos delante de la iglesia también cerrada y un cartel con una foto del espectacular retablo tardogótico que nos íbamos a perder indefectiblemente se reía de nosotros.
No había nadie: era un apocalipsis zombie.
Vimos esta cortina en una puerta y nos alegró mucho porque de pequeñas hacían cosas así con tapones de botellas de vino:

Yo -para vosotros- le iba a a hacer una foto y justo entonces se oyó una voz: ¡detrás había una señora!


jueves, 21 de noviembre de 2013

Últimas cosas de Valladolid

Y cierro por fin el chiringuito de Valladolid. Lo que me quedaba por contar, aquí lo tenéis:


De la iglesia de san Lorenzo antigua queda casi solo la torre. Menos mal que conservan imágenes como esta de Gregorio Fernández:


A estas alturas, notaréis los pliegues como de hojalata del maestro (¡todo madera, eh, también el manto!):


Y esta Sagrada Familia:


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Un retablo de la Iglesia de Santiago, de Alonso Berruguete:

Lo más famoso es la escena central de la Adoración de los Reyes, toda movimiento:

Y fijaos debajo en los comitentes arrodillados.

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El tremendísimo tríptico flamenco en la iglesia de El Salvador:


Allí -es otra liga, pero bueno, tiene gracia- hay una capilla a san Pedro Regalado:



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Del Museo de Valladolid, dos placas de calles. La "calle de detrás de la Cruz":


Y la "Plaza de la Cueva Vieja" (supongo):

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La Casa-Museo de Zorrilla me pareció un timo. Pero el jardín tenía gracia:



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De una tarde por Cigales, Ampudia, Dueñas y vuelta por el valle que acaba en Valladolid: un corredor entre oteros con autovía, tren y río en paralelo, donde me acordé mucho de Miyazaki, de esos trenes suyos por llanuras.

martes, 19 de noviembre de 2013

Museo Nacional de Escultura de Valladolid 2

Sales de las dos primeras salas al patio y te pasmas de tan perfecto como es (y a continuación es cuando entran las corrosivas dudas de si estará restaurado).
Y las siguientes salas son el despiece del retablo de san Benito de Valladolid de Alonso Berruguete. Es toda una experiencia tenerlo entero a la altura de los ojos, aunque a mí me descoloca tanto manierismo y nunca me he sentido muy a gusto en la órbita de Miguel Ángel:



En el piso de arriba descubro un tondo recién comprado de Bigarny, pendant de una tumba grandiosa que tienen en la capilla. Y todo esto estaba en un pueblo perdido de Soria:


La señora que vigila la sala me ve mirarlo y se alegra mucho de que lo haya descubierto. Es todo así en este Museo: una fiesta.


Y al fondo, el coro de san Benito enmarca el entierro de Cristo de Juan de Juni:


[Foto en la wikipedia de uno de los autores, Andrés de Nájera]

Es grandioso, de 1528, solo policromado en el sitial del abad de san Benito. Delante, un busto flamenco en piedra de un Carlos V muy joven, impresionantemente bueno.
Y vuelta a salir al patio, y entrada en las salas del otro lado: Juni, otras obras y autores que sigo sin saber dónde situar y que ni me atrevo a traer aquí. Quizá este gran lienzo: un calvario de Antonio Moro.

Y más adelante, mi ídolo, Gregorio Fernández. Esta vez me fijé también en el san Pedro, un pescador rudo sacado de un rincón perdido de Palestina para acabar siendo el dulce Cristo en la tierra:



Me impresionó un san Jerónimo Penitente de Alonso Cano, de barro policromado. Me gustó menos que otras veces Pedro de Mena. Me seguí quedando con las ganas de ver más obras de Martínez Montañés. Y en la sala del siglo XVIII, me quedé atento a un Crucificado de Luis Salvador Carmona.

Y abajo, la sala de los pasos procesionales, tan escénica.

Pero bah, estoy poniendo atropelladamente nombres y fotos, sin ciencia ni orden. Id vosotros allí. Visitadlo: es uno de los grandes museos del mundo, sin exageración.

lunes, 28 de octubre de 2013

Tudela de Duero, entre exclamaciones

Mis hermanas habían estado allí y me decían que tenía que ir. Y sí, en la iglesia un retablo excelente.



[Me] dije: esta escena es de Gregorio Fernández (y, je, luego comprobé que sí):



Y el sagrario, eh, precioso:

Fijaos en el Cristo de la puerta. O en la representación de la Caridad.

Nos acercamos después al Humilladero, ermita herreriana. Jo, cómo me gustó:

miércoles, 23 de octubre de 2013

El Ecce Homo de Gregorio Fernández

Creo que es mi imagen (esculpida) preferida, esta de Jesús a pocas horas de morir, de pie, dejado solo casi desnudo, con los brazos igual que en el Bautismo: inerme a lo que van a hacer con Él, abandonado al Padre.
Todavía más conmovedor es que esté encerrado en una urna de cristal en un Museo, bien que religioso. A fortiori, en un Centro de Arte Contemporáneo sería de ver la impresión que daría: un objeto de arte, valioso y separado en cristal, para discutir sobre cánones históricos y descontextualizaciones.

Pero basta estar allí delante un rato:



















Hacia arriba es donde mira:


martes, 22 de octubre de 2013

Museo Diocesano y Catedralicio de Valladolid

Junto al de Escultura, era lo que más quería volver a ver de Valladolid, sobre todo por el Ecce Homo de Gregorio Fernández, pero todo el Museo es maravilloso. Aquí más bien lo que haga es poner dos fotos que no salieron demasiado mal, por ejemplo este Llanto sobre Cristo Muerto de Alejo de Vahía:



El Buen Ladrón cuya alma (esa figura pequeñita que le sale de la boca) se lleva el ángel al cielo:


Pero, ya digo, lo que quería ver yo era el Ecce homo, preso en su caja de cristal:

Mañana, muchas fotos de Él.

miércoles, 16 de octubre de 2013

El convento de santa Isabel de Hungría

Sí, voy a seguir contando lo que vi en agosto en Valladolid. Me queda un montón.

Por ejemplo la segunda visita al convento de santa Isabel de Hungría [abre los sábados de 11 a 1].

Me lo enseñó un voluntario de la Orden Tercera, que estaba orgulloso de la familia franciscana (10 conventos llegó a haber en Valladolid: las tres ramas masculinas y siete conventos femeninos, este de terciarias franciscanas). Entre franciscanos y jesuitas, Valladolid en el XVII debía de petarlo.

La patrona de la Orden Tercera es santa Isabel de Hungría, cuya imagen hizo Gregorio Fernández:


Y en un lateral, un retablo en el que un san Francisco de Juan de Juni parece querer salirse del marco [Y ya ni me molesto en poner adjetivos al lado de Gregorio Fernández o Juan de Juni, que ni 'asombroso' ni 'grandioso' se les quedan grandes].

Visitamos también el claustro, las capillas laterales, un pequeño Museo. Una delicia.
Pero mi móvil estaba sin batería. Qué fotos podría haber hecho: por ejemplo una como esta del retablo. O la de santa Isabel y el mendigo de Albtotxo que he puesto arriba.

En estos dos enlaces hay dos series muy buenas de fotos y explicaciones: esta entrada sobre la iglesia y el Museo y esta otra sobre el retablo de san Francisco.

jueves, 3 de octubre de 2013

Colegio de Santa Cruz de Valladolid

El Palacio de Santa Cruz es ahora es el Rectorado de la Universidad. Allí está el Aula Triste (el nombre más bonito para un aula) y la Biblioteca (con puertas de Alejo de Vahía), donde pudimos ver el Beato de Valcavado cuando estudiábamos paleografía.

Ahora lo han restaurado. Está luminoso:




En la capilla de la entrada, el Cristo de la Luz. Una cumbre del arte (Gregorio Fernández, claro).



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