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martes, 23 de diciembre de 2025

Pedreña

Mandó mi hermana Eva hace unos días fotos de Pedreña. Yo estuve allí de pequeño en unas Colonias de la Caja de Ahorros. Supongo que sería una semana o quizá más. A mí se me hizo largo. Tampoco tengo muy mal recuerdo. Yo de pequeño no quería salir del pueblo: siempre fui muy casero.

De Pedreña me acuerdo poco; más del espacio de mar que daba a Santander, que se convertía en una superficie de playa de tierra mojada donde cogíamos navajas, con esas formas alargadas y color plateado o nácar: les echábamos una pizca de sal a los agujeros alargados de la arena y salían hacia arriba.

Pasábamos al lado del campo de golf y hablábamos de Severiano Ballesteros, que estaba entonces en su zénit. Supongo que haríamos caminatas por allí. Sí que recuerdo que nos cuadrábamos por las mañanas: había como un cierto aire militar, todo era muy cristiano también: los monitores creo que eran de una asociación católica. Eran otros tiempos. Quizá ni teníamos todavía Constitución.

Foto de Eva deesde Pedreña, mirando a Santander sobre la bahía en marea baja

miércoles, 4 de junio de 2025

Primer texto

En Burgos, este fin de semana, nos pusimos a mirar los álbumes de fotos, incluidos los de la Primera Comunión. En el mío estaba este texto que creo que es el primero mío que se conserva (lo digo para futuros estudiosos de mi obra, para que le den la importancia debida). Tiene que ser de mayo de 1975, hace ya 50 años.

Me contó mi madre que cuando era pequeño le decía: "Mira, mamá, lo bien que escribo, y eso que soy zurdo".

Sobre el texto en concreto, la pena es que se corte justo en el momento culminante del relato:

lunes, 29 de enero de 2024

El carnero, el lugar para echar la carne

También del volumen 2 de la Monarquía Mística de la Iglesia, de fray Lorenzo de Zamora, de 1601, esta macabra descripción del lugar donde dejaban los restos de los muertos, un sito que llama el carnero. Nosotros de pequeños en Castrojeriz llamábamos a un espacio con calaveras esculpidas en las paredes la huesera:

En todas las iglesias principales tienen las personas nobles sus enterramientos señalados, unos más y otros menos honrados. Fuera de esto hay un carnero donde se echan los huesos que cuando alguno han de enterrar de nuevo sacan, y en él muchos cuerpos, unos medio podridos, otros podridos del todo, unos sin pies, otros sin manos, unos corriendo materia, otros medio abiertas las entrañas, unos bañando en gusanos, otros sacados los ojos, unos destroncado un brazo, otros descubierta la mitad de la cabeza, unos agujereada por mil partes la cara, otros desconcerta[da]s las ternillas, unos carcomidos los labios y que parece que los dientes están regañando, otros deshechos y estropeados (98).
Esto es la huesera. Aquí nos subíamos de pequeños (foto de aquí). 

Un detalle:

La foto, de aquí.

jueves, 18 de enero de 2024

Himno de la caballería villana

De pequeños teníamos el disco en casa, un vinilo de 45 RPM, conmemorativo de los mil años del Fuero de Castrojeriz y el otro día me estaba acordando de "Cabalgando marcha el pueblo / sobre veloz caballo alazano". He encontrado el texto del Himno del Fuero, que resulta que hizo Ángel del Campo Camino, la letra y música, hablando de la historia de Castilla, las cantigas a la Virgen del Manzano y el paso por el pueblo de la peregrinación a Santiago y el tema del fuero: los derechos  que el conde de Castilla dio a los caballeros de la Villa. Lo copio aquí entero, para la historia:

Mil años de honor para ti,
villa gloriosa de Castilla,
tierra de epopeya y trovadores,
suelo y piedras cantan hoy altivas
romances con épica de amores.
Noble es la historia milenaria
que cien pueblos heroicos te dieron,
tus templos y castillo fieles guardan
las glorias que eterna te hicieron.
En la procesión marcha cantando el pueblo
a la Virgen del Manzano
se le unen cientos de peregrinos
de Santiago.
Con las cantigas que el rey Sabio cantaba
a la Virgen del Manzano
la colegiata recoge los rezos
del pueblo amado.

¡LIBERTAD! Cabalgando marcha el pueblo
¡FUERO! Sobre veloz caballo alazano
¡LIBERTAD! Llevando libertad al siervo
¡FUERO! y caballero haciéndole al villano.

¡LIBERTAD!

¡FUERO! Ya desfilan multitudes
¡LIBERTAD! De caballeros que han ceñido espada
¡FUERO! Mil veces por siempre bendita
¡LIBERTAD! La caballería villana.
¡FUERO!

CASTROJERIZ! ¡CASTROJERIZ!
MIL AÑOS DE AMOR PARA TI
En el Diario de Burgos del 20 de mayo de 1975 se recoge la celebración de los actos el día anterior, con autoridades. Aparece mi padre, el alcalde:


Lo que más me ha sorprendido es que el tal Juan Manuel Reol Tejada, con Franco todavía vivo, en unos Juegos Florales en un pueblo de Castilla, se dedicase aquel día a citar a León Felipe, a Neruda, a Antonio Machado, a Miguel Hernández. Es curioso cómo era el ambiente en el último año de Franco.

miércoles, 8 de noviembre de 2023

Florentino Pérez Embid y mi padre

Salió un libro sobre Florentino Pérez Embid. Yo tenía curiosidad de saber sobre él, muy relacionado durante años con Calvo Serer y el primer político del Opus Dei con cargos en el régimen de Franco, antes de que nadie supiera de los "tecnócratas". Su figura es importante en la política de información y de cultura del régimen. Él siempre estuvo a gusto en ese entorno político, lo que le separó de Calvo Serer, que acabó muy en contra de Franco. 

Murió muy joven, eso me parece ahora, justo a la edad que tengo yo. Debía de ser una persona de trato muy agradable, con un montón de amigos, una bellísima persona, como se suele decir. Como catedrático de Historia de América no sé si dejó mucha huella, porque era político de los pies a la cabeza y la cátedra era -parece- secundaria a eso. Sí que dejó dos discípulos destacados, Vicente Cacho, autor de una tesis famosa sobre la Institución Libre de Enseñanza, y Gonzalo Redondo, que la hizo sobre las empresas periodísticas de Ortega y luego fue autor de una producción destacada, con hondura historiográfica.

El libro quiere unir de toda novelización y quizá por eso se hace seco. Se ve que quiere dejar establecidos los datos fehacientes; traza líneas de fuerza, pero no quiere pasar de ahí. Eso me fastidiaba un poco hasta que por eso mismo, el amor al detalle histórico, me encontré una referencia a mi padre, en concreto de cuando descubrió la tumba de la reina Leonor de Castilla en Castrojeriz:


La carta está en el archivo de la Universidad de Navarra:

Y justo cuando estaba leyendo eso, mandó mi hermana esto de la hemeroteca de Burgos, de hace 50 años, cuando le dieron un premio a mi padre: 

Yo, mientras, le escribí al autor del libro. Me mandó la carta que escribió mi padre, muy característica suya, con su firma de siempre, en la que cuenta el hallazgo de la tumba de la reina Leonor de Castilla en el marco del concurso escolar Misión Rescate (ya hablé de ello aquí). Mi padre tenía 31 años, era Maestro Nacional en Castrojeriz y se había metido a investigar todo lo que se refería al patrimonio artístico del pueblo. Lo cuenta todo muy bien:

Ilmo. Sr. Don Florentino Pérez Embid
Director General de Bellas Artes
Madrid

Castrojeriz 10 de Marzo de 1970.

Ilmo. Sr. Director General de Bellas Artes: Conociendo su relación personal con el Ilmo. Sr Duque de Medinaceli y Marqués de Camarasa no he dudado un instante en escribirle seguro que en la medida de la posible nos ha de atender.

Soy un maestro de la graduada de esta localidad en la que llevo ejerciendo seis años. Hace ya tres años que oí la llamada de Misión Rescate, programa que patrocina esa Dirección General.

Actualmente dirijo tres grupos de Rescate, los que me permiten mis ocupaciones; en las campañas anteriores hemos conseguido primero Mención de Honor por el hallazgo y posterior donación al Museo Arqueológico Provincial de Burgos de bastantes muestras de cerámicas celtiberas y romanas así como varias piezas de molino romano de mano. El año pasado Trofeo de Plata por la localización de un cuadro inédito y no catalogado de Bartolomé Carducho.

Este año tras el viaje a Madrid hemos redoblado los esfuerzos por tratar de rescatar diversos objetivos de gran valor artístico que existen en Castrojeriz. Hemos enviado ya a la dirección del Programa "Misión Rescate" las memorias de los rescates de una estatua de San Jerónimo del siglo XVI, de estilo castellano, más concretamente burgalés y otra de San Juan de mediados del siglo XVI, de estilo muy superior y sin duda de un seguidor de Berruguete.

Además de otro grupo teníamos varias pinturas de las muchas existentes que los expertos nos las han certificado como "copia de un Busto de Cristo del siglo XVI avanzado hecha a imitación de otras de Bouts. - Virgen con el Niño del siglo XVI de estilo italiano y finalmente un San Jerónimo del siglo XVII de gran naturalidad y de estilo nada distante del de Ribera".

Son por supuesto palabras de un experto en Bellas Artes más concretamente de don Alfonso Emilio Pérez Sánchez que ha tenido la amabilidad de colaborar con nosotros.

Sin embargo todo lo anterior no ha sido sino un preámbulo para el motivo de esta carta.

Tenemos en el Grupo de Rescate nº 355 dos objetivos; el primero es una pila bautismal que nos la han certificado como "Pieza interesante de la primera mitad del siglo XVI. Ha de ser de algún artista del círculo de Diego de Siloé pues los motivos ornamentales se relacionan con los de este artista en la Escalera Dorada de la Catedral de Burgos. Es pieza muy bella y nada común”.

En unión con este objetivo habíamos tomado la identificación de un sepulcro aparecido dentro del recinto de la pila bautismal de la Colegiata del Manzano de Castrojeriz.

Por casualidad un día los niños me dijeron que por un ventanillo de dicho recinto se veía un sepulcro. Era la puertecilla de una arqueta que hacía bastante tiempo había hecho un cura para guardar en ella los útiles de bautizar, agua, palangana, concha, Óleos, etc. etc.

Con linternas se veía que era un sepulcro de mujer y estaba tapiado con una pared de adobes y gesso.

Inmediatamente lo tomamos como objetivo y a instancia del párroco empezamos a suponer fuese el sepulcro de doña Leonor de Castilla, reina de Aragón, esposa de Alfonso el Benigno, a quien el rey de Castilla y sobrino suyo don Pedro I el Cruel ordenó dar muerte en Castrojeriz.

Yo no tenía nada fe en que pudiéramos tener suerte con tal objetivo pero un día tratando de hallar en el archivo de la Colegiata los libros de cuentas que nos diesen alguna pista para hallar el autor o escuela artística de los cuadros que teníamos en estudio encontramos un documento que era un intento de historia de Castrojeriz, del siglo XVII avanzado y en ese documento se afirmaba que estaba enterrada en la Colegiata Doña Leonor de Castilla, hermana del rey Alfonso XI y esposa segunda del rey Alfonso IV el Benigno de Aragón.

Aquello creíamos que era definitivo puesto que aquí en Castrojeriz aunque hay varias historias del pueblo en ninguna se menciona ni remotamente a Dª Leonor.

Con estos hallazgos le escribí al Ilmo. Sr. Duque de Medinaceli, Marqués de Camarasa que es sucesor de los Condes de Castrojeriz.

Al contestarme me dijo que le unía muy buena amistad con V. I. y además que en sus archivos ya se hacía referencia al sepulcro de Dª Leonor.

En las actas de visitas de los obispos a Castrojeriz se hacía constar que el sepulcro de Dª Leonor estaba "en lugar preferente del altar mayor al lado del Evangelio”.

Estas referencias naturalmente son anteriores al siglo XVIII ya que actualmente no queda en la Colegiata ningún sepulcro en la parte delantera de la iglesia.

La explicación está en que el año 1626, por referencias sacadas del archivo de la Colegiata uno de los Condes de Castrojeriz compró el Patronato de la Colegiata y por testamento otorgado al año siguiente mandaba fuese construido un nuevo retablo, una cripta para albergar los restos de las Condes y una nueva capilla para la Virgen del Manzano, Patrona de Castrojeriz.

Las obras las llevo a cabo otro Conde el año 1.747 y siguientes y como consecuencia se reformó completamente la parte delantera de la Colegiata desapareciendo de allí todos los sepulcros para poder hacer la cripta y los panteones de los Condes de Castrojeriz.

Los sepulcros que allí había fueron a parar a distintos lugares de la Colegiata y les pusieron donde pudieron; para ello les mutilaron bastante con objeto de que tuviesen cabida en el lugar que habían fijado de antemano.

Aunque todos están estropeados el que peor suerte llevó fue éste de Dª Leonor que además de tener los pies cortados y la cara mutilada la pusieron dentro del recinto de la pila bautismal y la tapiaron con yeso y adobes.

Por esta razón se perdió completamente el recuerdo de Dª Leonor hasta el punto de desconocerse si estaría enterrada en Castrojeriz. Los expertos de Burgos y aficionados a la historia de Burgos nada sabían del caso.

Este es nuestro interés por dar a conocer este objetivo que tiene dos matices bien distintos: el primero que el lugar de enterramiento de Dª Leonor en la Colegiata estaba bastante desconocido al menos en el ámbito local y provincial y después el hecho del propio sepulcro aparecido ahora que era totalmente desconocido y es noticia que debe ser conocida.

Sin embargo no encontramos un experto que nos lo dé como "Misión Cumplida" como mandan las bases del programa ya que nosotros nada podemos hacer.

En Burgos califican el hallazgo de interesantísimo; el profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid nos felicita por haber hallado el sepulcro de Dª Leonor pero lo definitivo que es identificar este sepulcro como el mismo que estaba anteriormente en la parte delantera de la iglesia no lo conseguimos.

El sepulcro es de estilo del siglo XIV, es de mujer perfectamente reconocible y además es el único aislado de mujer ya que si hay otros de mujer son formando parejas con sus respectivos esposos. Además se ve que por las proporciones del sepulcro no admite pareja. No tiene ninguna otra señal externa por la que se le pueda identificar pero es que tampoco la tienen los demás.

Esperando no haberle sido demasiado molesto queda de V.I.  s s q e s m. [=su servidor que estrecha su mano]

A. Ruiz

lunes, 17 de julio de 2023

Un recuerdo: cartones de cajas de cerillas

El otro día, como un fogonazo, nos vi en una imagen de pequeños, jugando con cartones que recortábamos de las cajas de cerillas, que usábamos como moneda de cambio. Éramos muy pequeños, pero era como un juego de apuestas, quizá alguna de mis hermanas se acuerde más. 
He buscado en esta memoria secundaria que es mi blog y resulta que ya lo había recordado en 2005, de cuando nos pillaron unas viejas jugando en la puerta de la Iglesia, al salir ellas de Misa.

No tengo imágenes de cómo eran los cartones. Me he puesto a buscar lo más cercano que me sonaba era algo así:

Alguien hizo hace años una entrada sobre el coleccionismo de cajas de cerillas, muy bonita, y pone una colección de cerámica griega, nada menos:

martes, 10 de mayo de 2022

Mi biografía académica hasta COU y 5

En el Instituto lo que más recuerdo son las clases de griego. La profesora nos daba una caña tremenda el primer año y era una madre en COU. El profesor de latín era bueno, pero no nos exigía tanto.

Yo llegué al Instituto sin saber cómo me iba a ir. En la 1ª evaluación suspendí tres asignaturas de un golpe, la educación física, el dibujo y, por sorpresa, Historia, donde caímos solamente tres en un examen estúpidamente tonto de geografía. Yo nunca me había visto en una así. Se lo fui a contar a mi padre y se echó a reír.

En Literatura Española en 3º tuvimos a una profesora que quería que nos ofreciéramos voluntarios: una vez estuvimos casi media hora en silencio porque nadie salía. En un examen, yo bordé Beato sillón, de Jorge Guillén. Me acuerdo del salón grande donde hicimos el examen y lo que disfruté comentando el poema, que ahora la verdad es que me gusta muy poco. 

En cambio, el profesor de Literatura de COU nos hacía leer los libros enteros en clase, en voz alta; un tostón estar una hora oyendo entra mal y muy mal La busca o, peor todavía, Tiempo de silencio: la sensación de pérdida de tiempo era abrumadora. Sí que sometió a ácidas críticas al Retrato de Antonio Machado y se lo agradezco: ojalá hubiera sido así en todas las clases, en vez de haberse quedado sentado sin hacer nada en el 90% de ellas. Me puso una nota muy mala, un 6 que todavía me escuece.

Ya conté que el profesor de filosofía no era ni fu ni fa: nos preguntaba qué significa cuando alguien por la calle decía "esta es mi filosofía" y tontadas así. En Historia Contemporánea teníamos a una profesora de pura ortodoxia marxista, que nos insistía mucho en términos como "coyuntura" o "plusvalía". Recuerdo mucho unos resúmenes increíbles que me hice de todo, especialmente de la revolución francesa, en pocos folios, a base de apretar las líneas y reducir el tamaño de la letra: así de pequeña se quedó desde entonces.

lunes, 9 de mayo de 2022

Mi biografía académica hasta COU 4

Mis dos hermanas mayores habían ido allí, así que en Burgos fui yo al Colegio San Pedro y san Felices, que era de la diócesis, con algún cura en la dirección y en clases de religión (la daban flojita, con ese monstruo de libro titulado Con vosotros está).
Ahí estuve dos años. Segundo de BUP fue importante. Ya me había gustado el latín y ahí deseché todo el mundo de las ciencias: la física y la química, con las que no tenía afinidad real, las matemáticas, que se me empezaron a hacer lejanas y de las que nadie se preocupó de explicarnos (logaritmos, derivadas) su diferencia respecto a los sudokus. A mí me gustaba mucho la literatura española, del libro de Anaya me había leído todas las lecturas y estaba fascinado con cosas como La casa de Asterión, de Borges (el otro día leí su poema de la lluvia y me reconcilié un poco con él, después de haberlo tachado de mi lista hace tiempo).

Yo recuerdo con mucho frío (Burgos en febrero, al fresco, a las 8:30 de la mañana, dando vueltas como en algún círculo del infierno) las clases de educación física, desoladoras. Junto a las de dibujo, eran lo que me amargaba unos estudios que me gustaban mucho. 

Curiosamente, todos los hermanos nos pasamos a inglés al empezar el BUP. Sin haberlo estudiado, nos fue luego bien. Estábamos en el grupo de inglés, habiendo otros dos de francés por curso. En el nuestro, éramos solamente seis chicos. En los recreos de primero fuimos siempre a jugar al futbolín los seis de la clase a un bar cercano. Yo tanta afición no tenía, pero era lo que tocaba.

miércoles, 4 de mayo de 2022

Mi biografía académica hasta COU 3

En lo que llamaban la Segunda Etapa de EGB, de 6º a 8º, hasta los 14 años, teníamos clases con distintos profesores, por ejemplo doña Consuelo en matemáticas (y nos daba matemática moderna, lo de propiedad biyectiva y cosas así) y también don Agustín, que tenía unas gafas con cristales gordísimos. 

Mi padre nos daba Historia. Yo sacaba buenas notas y él, cuando las leía en voz alta en clase y decía que yo había sacado un sobresaliente, se veía en el deber de decir: "no es que sea mi hijo, pero lo ha hecho bien, etc.".

Yo los recuerdo como años maravillosos: no había, creo, educación física. En cambio, nunca tuvimos música, ay. Había pretecnología, pero no sé si en los cursos anteriores: era como manualidades, pero poco tiempo y soportable. Era una escuela pública, pero la formación religiosa era excelente; yo veo el panorama y me parece que crecí en una isla, la doctrina católica en su núcleo más vivo.

Volvíamos de la escuela y hacíamos los deberes rápido y merendábamos y veíamos la tele. Lo que pusieran a mí me valía, en aquella única cadena, en blanco y negro: fui un gran devorador de televisión.

Quizá en octavo, a punto de irme a Burgos, leí El camino, de Delibes, ese libro donde marcharse del pueblo a la ciudad se convierte en una tragedia; yo era en realidad un niño con mentalidad de piso que vivía en un pueblo, así que, aunque sí que me daba pena irme, también me gustaba Burgos. No me habría querido ir de Castrojeriz, pero ahora, muchos años después, no volvería yo a un pueblo, ni siquiera a mi pueblo, con lo bonito que es.

martes, 3 de mayo de 2022

Mi biografía académica hasta COU 2

En 4º de EGB, con nueve años, tuvimos a doña Tomasa, otra maestra que llevaba toda la vida dando clase. Yo le tenía terror. Tenía venillas azules en la cara y pómulos salientes. Daba bofetadas, tiraba de las patillas. Yo creo que nunca me pegó, o mínimamente, porque ya me encargaría yo de portarme extremadamente bien. Sí que recuerdo que ese curso llegaba yo un buen rato antes de empezar las clases, con mi cartera por delante, para estar el primero en la fila de entrada a la escuela: ahí está la semilla de mi sentido preciso de la puntualidad, en el terror. Era una profesora excelente. Decía un terrorífico ¡me va a dar un síncope!, que anunciaba tormenta. No sé por qué, pero la asocio a Historia; me queda una frase: Los romanos llegaron a España en su lucha contra Cartago. Creo que nos hablaba bien de los romanos. Estoy seguro de que era una bellísima persona.

En 5º nos dio clase doña Mari Carmen. Era muchísimo más joven. Iba con el pelo corto. La asocio a las clases de matemáticas. Estábamos en un aula de la planta baja, que daba al patio.

La de vueltas que le dimos a ese patio con la bici: nos pasábamos la vida jugando por ahí. En verano también, porque mi padre estaba por allí y vivíamos al lado, en la casa de los maestros.

lunes, 2 de mayo de 2022

Mi biografía académica hasta COU 1

Un artículo de Miguel Ángel Quintana Paz (que seguía una idea de Ana Iris Simón) tocó una cuerda en mi interior y me apeteció mucho contar aquí (al fin y al cabo esto es un blog personal) mi vida escolar hasta COU. En mi curriculum no la pongo. Aquí está la que debería ser la primera línea:

- Párvulos y EGB en la Escuela Comarcal Marqués de Camarasa de Castrojeriz.

Viendo la foto, que he cogido de la web del Colegio, me pregunto si cuando empecé yo allí fue justo en el año del estreno. Arriba, al fondo, el castillo.

Empiezo hoy con mi vida desde los 4 hasta los 8 años, en 3º de EGB:

De párvulos no me acuerdo nada. Decíamos "parvulitos", que es todavía más diminutivo. Creo que dormíamos siestas. Solamente recuerdo unas mesitas que juntando dos formaban hexágonos.

En 1º y 2º de EGB tuvimos a don Luis, un profesor mayor del que conté hace años dos cosas tremendas, aunque en conjunto no tengo mal recuerdo de él, salvo que quería hacerme diestro, siendo yo zurdo sin remisión; menos mal que mi padre era el director de la escuela y pudo poner sensatez, porque el hecho es que yo era incapaz de escribir con la mano derecha (paradojas de la vida).

En 3º de EGB daba clase doña Encarna, una maestra que llevaba toda la vida ejerciendo. Recuerdo el aula con las mesas rectas, el suelo pulcro (y mira que metíamos barro), la pizarra con tizas de colores: un edén limpio del saber. Nos enseñaba canciones y nos contaba la Historia Sagrada usando paneles que se desenrollaban, muy antiguos, con escenas en cuadros de los episodios más importantes. Lo mismo pasaba con los mapas: estaban enrollados y los colgaba de un clavo. Cuando murió Franco, nos leyó entre lágrimas su testamento, del que llegaron ejemplares impresos que se pusieron en las aulas. Doña Encarna cuidaba todos los ornamentos de la parroquia de santo Domingo y nos daba dos pesetas cuando ayudábamos a Misa.

martes, 7 de enero de 2020

Burgos 5 - En la cocina

En el debe de estos días en Burgos está claramente el parchís: un doloroso balance 6-2, que permitió a mis hermanas hasta a ofrecerse a darnos clases para mejorar nuestra técnica parchística: así de humillados acabamos. La verdad es que yo jugué especialmente mal: falta de concentración claramente y algunos errores de principiante, mientras nuestras contrincantes, como buitres al acecho, nos comían inmisericordemente las fichas.

En el haber, lo que me iba contando mi madre en la cocina. Hablamos de esas chimeneas cónicas que había en algunas casas de Hacinas, que llegaban del suelo al techo y conformaban espacios recogidos, de paredes de un negro fuerte, resultado de años de fuegos en el centro de ese cono, donde en el suelo quedaban brasas y sobre la trébede se ponían los cacharros. Además había una olla colgando de la abertura del techo, donde calentaban la comida para los animales. Mi madre me habló de un vasar -esa es la palabra que usó- en un lado: una especie de alacena. Y luego me dijo que tenían un rimero -y esa palabra la usó también con normalidad- de troncos.
Eso nos llevó a recordar la cocina económica que teníamos de pequeños en Castro, una de esas típicas de maestros que construyeron por los años 70 por muchos sitios: mi madre formaba con las astillas justamente una especie de cono y luego metía papeles arrugados de periódicos y aquello ardía muy bien. Limpiaba la superficie de esa cocina metálica con vinagre y aquello olía no muy bien, pero era un olor muy característico, como picante.
Ahí pasó a recordarle mi madre de cuando calentaban ladrillos para meter, envueltos en una tela, en las camas por la noche. Nosotros teníamos bolsas de goma y también botellas. Nos acordamos de una especie de andas donde metía brasas mi abuela Aurora y luego ponía entre las sábanas en las camas: es que el frío de Burgos es mucho.

Y todo esto mientras mi madre iba preparando la comida: alubias rojas (en este caso no pintas) con chorizo y un poco de arroz, bacalao, los huevos rellenos sobre los que echó mayonesa: ahora la hace con muchísima más facilidad, metiendo la batidora hasta el fondo fondo, en un minuto.

lunes, 24 de junio de 2019

San Juan

El camino a la Facultad (y el de la Facultad a casa) es como un microcosmos (o decir esto es mi excusa para no moverme).
Lo pensaba el viernes porque acabaron las clases en el colegio que está a medio camino y me acordé de que en torno a san Juan de pequeños teníamos siempre vacaciones, porque eran las fiestas del pueblo. Qué alegría eran esos días, y eso que yo disfrutaba mucho en clase, pero de todo se cansa uno. Empezaba un larguísimo verano sin horarios, con noches largas en la calle, con la bici de allá para acá.
San Juan era para mí esas fiestas y era una figura un poco extraña, como el telonero, como el presentador de las conferencias, alguien que debe de cumplir una función pero más bien superfluo. Hombre, era una pena que le cortaran la cabeza.
Yo a san Juan lo he descubierto hace dos años. Se me agiganta a ojos vistas, es una figura tremenda, de una grandeza enorme.
Pero esto es todo una introducción para que leáis despacio hoy, día de su fiesta, esto que escribieron sobre él.

miércoles, 19 de junio de 2019

Remonona

A propósito de las fotos que puse aquí de principios del siglo XX me contó mi madre que mi bisabuelo Atanasio (del que me viene el Pérez) fue de los últimos que vistieron a la antigua usanza, un labrador normal al que el cambio de los tiempos le llevó a ir con lo que nosotros ahora llamamos «traje típico». Ese bisabuelo le deshacía a mi madre de muy pequeña los rizos que le hacían en la frente mis tías y la llamaba «remonona». También mi bisabuela Margarita (la conocí de muy pequeño, toda de negro, pequeñita) iba con una especie de chal a misa que se ponía sobre la cabeza, la pelerina dice mi madre que se llamaba.
Todo esto lo había recordado mi madre también porque en Burgos hay ahora una antológica de José Ortiz-Echagüe, uno de los grandes fotógrafos españoles, maestro del pictorialismo. Casi toda su obra está ahora en la Universidad de Navarra, aunque la foto que enlazo es del Museo Reina Sofía, «Lagarteranas en misa»:

martes, 11 de junio de 2019

Cerámica de barro

Yo no sé de dónde viene la palabra «barro». Bueno, tampoco en el DRAE: se ponen estupendos con que si podría ser una «voz prerromana quizá de origen celta». Pues al mismo precio, hay un pueblo en Pontevedra que se llama así (y donde nació Amor Ruibal, nada menos) y donde destacan por la cerámica.

En una exposición de la Ciudad de la Cultura sobre cerámica, cestería y joyería yo me fijé primero en este asador de castañas de Barro:







Mi padre tenía en el Museo Local de Costumbres que organizó en Castrojeriz una pieza así. Y así veía Flannery O'Connor el mundo y la cabeza del ser humano: agujeros abiertos por los que mira Dios.

lunes, 3 de junio de 2019

Cuando la gente iba en trajes regionales

En el Museo de las Peregrinaciones está ahora una exposición que ha ido rulando por España, del Museo Nacional de Antropología. Son fotos de hace cien años en su mayoría de Otto Wunderlich, António Passaporte y Aurelio de Colmenares, Conde de Polentinos, con alguna más moderna. Estas dos primeras creo que son de Otto Wunderlich y de Ávila:



Me pasma eso de que lleven casi todos el mismo gorro. Lo mismo las mujeres. Y qué miradas:



Esta, de unas canarias de Arucas, es una maravilla. Muy elegantes:



Muy anterior, de finales del XIX, es esta foto de Baltasar Cue, de un ciego con su lazarillo que vende cantares impresos, los pliegos de cordel:



Ya metidos en la República, esta foto de Toledo me impresionó mucho, por la cartelería revolucionaria:


La sorpresa fue esta foto de Eustasio Villanueva de la Romería de Santa Lucía de Hacinas, donde pasábamos de pequeños el verano:



Es curiosa porque en vez de centrarse en la ermita, le da la espalda. Sale la gente alrededor de carromatos, comprando. Yo me pasé unas semanas con un primo mío, Ramón, cuidando un sitio de esos para un señor que nos dijo que se lo guardásemos. Llegó el día y nos dio una moneda, un duro quizá. No sé cuantos años tendríamos, ocho o nueve: éramos unos cándidos.

viernes, 18 de enero de 2019

La primera comunión de Anita Diminuta

Mi madre me contó hace unas semanas que se acordaba de un libro que le regalaron de pequeña, La Primera Comunión de Anita diminuta. Yo lo encontré en internet y se lo llevé. Es una especie de album en el que se ponía los datos de la niña que hacía la Comunión, los regalos que le habían hecho, cosas para el recuerdo, en resumen. 
A mí también me regalaron un álbum así, pero sin historieta, con espacio sobre todo para fotos. En cambio en el de mi madre estaba un relato sobre una niña huérfana, Anita Diminuta, el día de su primera Comunión. Lo más llamativo es que no es en absoluto dulzón, más bien lo contrario: todo orientado a señalar la trascendencia de esa fecha y la importancia de una preparación a la altura.

El autor de los dibujos es Jesús Blasco, que parece que es una figura importante del comic en España. Los dibujos son muy interesantes. Yo os pongo dos, con su punto Rockwell:



En la página de al lado está este otro:

martes, 11 de diciembre de 2018

Torparri

«Torparri» era una palabra que se debió de inventar mi padre y que me ha venido a la cabeza hoy, viniendo a la Facultad: iban unas alumnas delante, un poco como yo, con algunos kilos de más: una de ellas trastabilló en el suelo más liso del mundo, el patio del Burgo de las Naciones y me acordé de cuando lo decía mi padre, un término cariñoso, femenino: «es una torparri». Supongo que lo cogería de una de esas terminaciones del vasco tan raciales, que puesta junto a la palabra «torpe» la dulcifican, curiosamente.

lunes, 26 de noviembre de 2018

Que sois unos abantos

Hace unos días leía a Antón hablando de un abanto y me acordé de una frase, que atribuí directamente a mi abuela Aurora, aunque con dudas, que fueron en aumento. Ahora estoy casi seguro de que no es de ella. La frase era: «Abantos, que sois unos abantos». Lo que no me acuerdo es del tono. Si era de enfado, no es una frase suya. Siempre la recuerdo muy maternal, muy abuelil con nosotros, especialmente cuando llegábamos a Pancorbo en Navidades.
Luego me incliné más a pensar que lo habría leído en algún libro.
Miré en la RAE y además de remitir al alimoche, recoge los significados de «aturdido y torpe» y (atribuido a un toro) «temeroso o espantadizo».
Le pregunté a mi madre y también le sonaba, pero no sabía si alguna de nuestras abuelas la decía, así que nos quedamos en ese impasse.

martes, 23 de octubre de 2018

Historias de la Alcarama, de Abel Hernández 2

En las Historias de la Alcarama encontré otras recuerdos míos escondidos entre las páginas:

Nosotros también esperábamos que nevara con ilusión enorme, y luego, si era poco, decíamos casi como la madre del escritor: "¡Nada, amarguras!" (43). Y otra vez veo esos días «una sutil capa de hielo cubrí[endo] el agua del bebedero». Eso pasaba tal cual en la fuente de la Puerta del Monte. Luego nos dedicábamos a ir rompiendo esa fina capa de hielo, como una película blanquecina con pliegues.
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Al leer esto:
El padre de familia cortaba el pan en gruesas rebanadas apoyando la hogaza en el pecho (119).
Me he acordado al momento de mi abuelo Epi. Cortaba de fuera a dentro, en dirección al pecho, unas rebanadas largas.

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El olor de las magdalenas sobre todo me llega de recién salidas del horno:
Cada año se freían los rosquillos en la cocina y se cocían las magdalenas en el horno (140).
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También me gustó que utilice palabras como sirle (las cagarrutas de las ovejas) o herrañe (16 y 99 o harrañe), que él define en un vocabulario que pone al final como «pradillo cerca de las casas», lo que en el pueblo de mi madre llamaban la rrein (o algo así).