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miércoles, 17 de noviembre de 2010

Urracas

Por seguir con las urracas, esto de Sociedad limitada:

p. 30 si de repente notas que te empiezan / a gustar las urracas.

p. 47 (...) dos urracas cruzan / el asfalto lustrado por la lluvia / primaveral.

Y sobre mirlos en el mismo libro de Miguel d'Ors.

jueves, 29 de abril de 2010

Vuelo de urracas

Debe de ser por esas alas en forma de paipais, pero me parece que vuelan como si estuviesen buceando, sobre todo cuando suben en línea recta entre las ramas de los árboles.

martes, 9 de marzo de 2010

κυανόπτερος ὄρνις

Veo la mención al cyanópteros órnis de Andrómaca de Eurípides en el siempre admirable blog de Laudator temporis acti, pero en vez de pensar como él en un cuervo yo me acuerdo de las urracas, que sí que tienen alas de color azul oscuro, aunque no sé si κύανος (de donde sale la palabra cyan) es ese azul o en realidad es uno más claro, turquesa.
En la entrada del diccionario del papá de Alicia (Liddell) sobre κυανόπτερος dicen que es "de alas azul oscuras, como el cuervo". E incluso El escudo de Pseudo-Hesíodo (393) lo utiliza para las alas de la cigarra. Y son las dos únicas menciones de este adjetivo en toda la literatura griega, así que habrá que esperar al Juicio Final para saberlo seguro, aunque yo ya estoy feliz con mirar las urracas de la fila de árboles entre mi Facultad y el Burgo.

jueves, 4 de febrero de 2010

Pajaritos amarillos [¡ACTUALIZADO CON FOTOS!]

Cruzaba Pelamios y descubrí un montón de pajaritos amarillos por el suelo y en torno a unos árboles;  podía haber lo menos doscientos: aquello era un prodigio, casi como en la canción de san Antonio.
Intenté hacer fotos, por no volver a ponerme en ridículo ante Antón con datos mínimos: "pajaritos amarillos que picoteaban unas bolitas de esos árboles (y que tampoco sé cómo se llaman)".
Y con el móvil, que no tiene zoom, no conseguía nada: y sacaba las ramas, pero los pajaritos no, que además eran asustadizos; y me fijé más, a ver si le daba mejor las señas a Antón y vi que tenían el pecho amarillo y como un antifaz amarillo también, pero otros parecían todo amarillos.
Y hasta miré la Guía de aves que tenemos en casa, pero salían muchos pajaritos amarillos y no supe cómo decidir.
Y hoy he vuelto a pasar y he visto unos cuantos y les he visto haciendo acrobacias agarrados a las bolitas que colgaban de los árboles. Y les he hecho fotos, pero sólo me salen decentes las bolitas que había por el suelo.

UPDATE! Son lúganos; el macho:

La hembra:

jueves, 21 de enero de 2010

Pájaro muerto

Hay un artista gallego, Manuel Vilariño, que hace fotos de pájaros muertos.
Vi este en el Burgo y quise inmortalizarlo (hablo metafóricamente, claro):


Qué verbo más curioso, inmortalizar.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Cosas de Valverde

Estoy en el volumen III de las Memorias de Valverde, disfrutando mucho: me gusta porque escribe lo que le parece, sin amaneramientos retóricos, con fuerza, con leísmos vallisoletanos, con sus ideas sobre el papel, gusten o no o sean poco correctas. Y con una capacidad de transmitir su entusiasmo por la naturaleza y la investigación biológica que conmueven y admiran. Tres textos que marqué del volumen II:
Estaba aterido y agotado. Menos mal que Lorenzo dio la vuelta para esperarme en la orilla lejana y me ayudó a salir cuando casi ni podía valerme de entumido (p. 137).
[Sobre los flamencos, que en el sur llamaban cagarzos] En el pueblo me confirmaron que habían criado los "cagarzos" -la gente de campo no tiene por qué añadir poesía a sus vidas idílicas bautizando románticamente la fauna (...). (137-8)
Enfangarse en barro es malo. En Las Nuevas he visto morir a un gran burro que había pasado la noche bregando en el limo de la orilla del río, y aunque aparentemente le sacaron sin daño, duró pocas horas (139).
Y luego me hace mucha gracia su enfado con la mujer de Fernando VII por haber usado lo que estaba previsto que fuera el Gabinete de Ciencias Naturales para quitarse de encima los cuadros de lo que acabó siendo el Museo del Prado (p. 205).

jueves, 5 de marzo de 2009

El abrazárboles (4 de 6)

El otro día estábamos mirando los preparativos para tirar dos eucaliptos en Montecelo y descubrí a una urraca que se esforzaba por volar hasta la copa, a veinte metros de altura.
Y aquí, entre la Facultad y el Burgo, una fila de plátanos tiene siempre un buen grupo de urracas. Ayer, ya de noche, las vi agrupadas en unos de los árboles, junto a un foco que ilumina la fachada de la Facultad: les debía de dar calorcito.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Rururbaneando

Como Antón quería conocer la Colegiata del Sar, cambié el plan para recorrer la trama rururbana de Santiago en dirección contraria. El mundo al revés: él queriendo ver piedras y yo pájaros.
Y fuimos por la Rúa de san Pedro a Belvís. Y en las huertas para urbanitas que han hecho (y eso en una ciudad rodeada de huertas, que eso es lo que quiere decir rururbano*), en la huerta de urbanitas me señaló Antón un colirrojo tizón. Y qué alegría reencontrárselo, después de tanto tiempo.
Y bajamos a la Colegiata del Sar y vimos el descoloque de columnas de la Colegiata (pero ya lo cuenta Antón en su blog) y una inscripción en una tumba que me gustó:
Traxit ab hac vita Bernaldus Metropolita:
Post hoc vile solum scandere posse polum.
Pasó de esta vida el obispo Bernardo;
Después de este vil suelo subir puede al cielo.

Y había un belén, pero yo estoy en fase antibelenes. Y de ahí, cruzando el río, pasamos la ladera del Gaiás hasta el Multiusos del Sar: y se veía la ciudad fajada por la Avenida de Lugo y Antón me iba explicando la diferencia entre mirlos, cornejas y cuervos y yo como el alumno tonto que sabe que se le va a olvidar todo en un rato, apretaba la cabeza para que se me metieran las diferencias.
Y pasado el Multiusos, dejando Fontiñas de lado, subimos una tremenda cuesta flanqueada de árboles (¿álamos?). Y en la ladera había un alcornoque y vi corcho en directo.
Y en un roble Antón cogió una bola que yo creía que era un fruto y que resulta que tenía un gusano dentro del que saldría con los meses ¡una puta avispa!
Y de allí dejando de lado Concheiros, pasamos las Cancelas (futuro centro comercial) y Basquiños y en las tapizas de la iglesia de la Pastoriza había una calavera con bonete y otra con corona.
Y en la rotonda de san Caetano me hizo mirar hacia arriba del aligustre y había currucas capirotadas.
Y había visto al principio una lavandera (me refiero a un pájaro), con traje de chaqueta de listas grises, negras y blancas.
Y un petirrojo, que tenía rojo el pecho.
Y un chochín.
Y urracas, claro.

*rururbano es una palabra estúpida que deja de serlo cuando los de la Unesco se apoyan en ella para impedir que se haga un teleférico, porque -dicen- se estropearía la especificidad a medio camino entre lo rural y lo histórico de Compostela. Otra cosa es que también sea una tontada poner un teleférico en Santiago de Compostela, pero es que la tontada mayor es gastarse 500.000.000 de euros en la Ciudad de la Cultura.