jueves, 30 de abril de 2026

Hablando de revolución

Talking about a revolution now ... _It sounds like a whisper

Vi este cartel y casi que me ilusioné, con lo que descubrí que estoy, sin ser muy consciente de ello, deseando que cambie algo, que dejen las cosas de ser como son. Me descubrí revolucionario, yo tan partidario de las permanencias. Hasta que vi que la liberación estaba acabada en .gal. que es como decir que forman parte del sistema hasta las cachas. También ponen "Compostela", en vez de "Santiago" o "Santiago de Compostela". Entras y en el apartado de "Cómplices" hay instituciones públicas, como la Diputación de Coruña, gobernada por el Bloque. Siempre es todo igual aquí: todo forma parte del sistema, hasta lo que se presenta como antisistema.

Al menos su web es chula, lo que demostraría otra vez más que donde hay buen diseño, no está la no-izquierda.

En realidad es un colectivo de música contemporánea entre el jazz y lo folklórico y lo contemporáneo.

miércoles, 29 de abril de 2026

Un libro sobre la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz

Párrocos, obispos y Opus Dei: Historia y entorno de la Sociedad sacerdotal de la Santa Cruz en España, 1928-1965, de Santiago Martínez Sánchez, he podido leerlo ahora, aunque salió hace un año. Es un gran estudio histórico, con documentación muy amplia y entrevistas a muchos de los protagonistas del desarrollo de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, indisolublemente unida al Opus Dei: de ella forman parte los miembros de la Prelatura que se han ordenado sacerdotes y los sacerdotes diocesanos que han descubierto su vocación a santificarse según el espíritu del Opus Dei.
Es un libro de historia y de muchísimo mayor alcance, me parece, que lo que podría sugerir el título: deberían leerlo los que quieran saber algo sobre la historia de la Iglesia en España en la segunda mitad del siglo XX. Me atrevería a opinar que también los que quieran entender la España actual.
Hay mucho por lo que dar gracias a Dios en lo que aquí se cuenta y también mucho sobre las dificultades en el desarrollo de lo que se percibió como una asociación de sacerdotes, en una época en la que se notaba más que nunca la soledad del clero en pueblos perdidos, en entornos cada vez más alejados de la fe, y a la vez había movimientos asociativos y planteamientos de defensa de la diocesanidad (sea eso lo que sea).
Es muy interesante ver cómo se desarrolló la Sociedad de la Santa Cruz, de modo muy poco uniforme, dependiendo de las diócesis y de cómo se recibiera en cada una. Es interesante que sobre todo tuviera implantación en el ámbito rural, con consecuencias en muchos aspectos, también para el Opus Dei.
El libro acaba justo con el Vaticano II: la crisis tremenda de la Iglesia, también en España, seguramente no lo fue tanto por esos 600 sacerdotes que se tomaron en serio su vocación a la santidad como sacerdotes. No fueron en absoluto los únicos, pero estoy seguro de que la Iglesia en España estaría muchísimo peor todavía sin ellos. En el cielo lo veremos todo con claridad, pero lo que se entrevé, tantos años después, es el bien que hicieron. Yo mismo me beneficié de haber tenido un párroco en el pueblo y un coadjutor, los dos de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, que me ayudaron en mi vida cristiana con dedicación y alegría. 
El libro, producto de un trabajo enorme, se lee muy bien y muestra un gran rigor, sin ocultar las sombras ni iluminar excesivamente lo que podría parecer más positivo. El haber hecho muchas entrevistas a protagonistas de los hechos hace todo más cercano y vivo. 

martes, 28 de abril de 2026

Descubro ahora a Leopoldo Panero

Había intentado leer Escrito a cada instante de Leopoldo Panero, en la maravillosa edición de La Veleta: me había echado para atrás, no acabé de entrar, soy muy mal lector de poesía. El otro día lo volví a coger, gracias a que en el Diario de José María Souvirón lo cita mucho y bien, como amigo suyo y gran poeta. 

Pues no sabéis qué emoción me cogió esta vez al leer los poemas de Leopoldo Panero. Voy a seguir leyéndolo, poco a poco, porque no tiene poema malo y todos tienen una intensidad, una contención y una emoción muy especiales. 

Solamente os pongo uno ahora, este soneto que ni se nota que lo es, de tan suelto, en torno a Castilla:

Decir con el lenguaje

En esta paz del corazón alada
descansa el horizonte de Castilla,
y el vuelo de la nube sin orilla
azula mansamente la llanada.

Solas quedan la luz y la mirada
desposando la mutua maravilla
de la tierra caliente y amarilla
y el verdor de la encina sosegada.

¡Decir con el lenguaje la ventura
de nuestra doble infancia, hermano mío,
y escuchar el silencio que te nombra!

La oración escuchar del agua pura,
el susurro fragante del estío
y el ala de los chopos en la sombra.

lunes, 27 de abril de 2026

Siete miradas sobre el hombre de Víctor del Moral

Yo a Víctor del Moral no lo conozco personalmente, pero leo diariamente su excelente blog, Muchos pocos, que espero que sea la base de unos diarios publicados, tan bien escribe y tan clara resuena su voz con la que se nos va definiendo el personaje que va mostrando en su día a día, un profesor de lengua y literatura en el Instituto de Guadalajara donde yo hice unas oposiciones, un amante de las setas y ahora padre reciente de un hijo muchos años esperado. 

De un escritor tan sereno y verdadero y de un lector tan fino me alegró mucho enterarme de que había ganado el Premio Amado Alonso. con un libro ahora publicado en Pre-textos: Siete miradas sobre el hombre.

Lo primero que sorprende es la selección de textos que elige, porque este es un ensayo de lecturas sobre teodicea, en concreto sobre por qué el justo sufre. Excepto el Libro de Job, insoslayable y comentado y citado aquí para ponerlo en el centro, las demás obras no son las esperables. 

En el medio queda, como modelo cercano de justo sufriente, el libro de los diarios de la cárcel del Cardenal Pell, que a mí me había impresionado por la serenidad, el que podríamos llamar decoro oxoniense con que llevó su tremenda situación, durante el tiempo que estuvo injustamente encarcelado en Australia. 

El ensayo había comenzado con un cuento divertido y tremendo de Saki y a continuación, de entre las obras de la antigüedad clásica elige nada menos que el Pluto de Aristófanes, que yo había puesto a leer a mis alumnos hace no tanto, una comedia sobre la ceguera de la justicia. 

En el final del libro está El idiota de Dostoyevski, que es una novela que no sé por qué no acabé en su momento: la he disfrutado mucho ahora, comentada por él. Me ha dado ganas de volver a ella, a reencontrarme con el protagonista, el príncipe Mishkin, aquel personaje que me había impresionado. A ver si hay alguna edición buena ahora y no la que vagamente recuerdo que leí (y por la que quizá dejé de leerlo). 

Otro autor seleccionado es Primo Levi, al que no he leído todavía: aquí es muy pertinente su testimonio de los dilemas morales para sobrevivir en Auschwitz. No sé si lo leeré pronto: lo que me dio más ganas fue de volver a ver Hijo de Saúl, la película que más me ha impresionado sobre el holocausto nazi.

Como propina final el autor nos sorprende recordándonos El apartamento, de Billy Wilder, esa comedia de la injusticia, con aquellos personajes formidables de Jack Lemmon y Shirley MacLaine.

Un gozo, leer este libro tan bien escrito, sobre un tema que, ay, no agotamos nunca.

viernes, 24 de abril de 2026

Repaso del blog en octubre, noviembre y diciembre de 2024

En octubre estaba contando del verano que pasé en Innsbruck. Hablaba del río Inn y de las plantas silvestres en las riberas. Recuerdo con mucho cariño el día que estuvimos en la cascada de Stuibenfall, que comenzó con la parada de tiroleses tan espectacular.

Iba poniendo pasajes de traducciones de fray Luis de León que me gustaban especialmente, como estas de salmos.

Un día hablé sobre Tolkien en unas Jornadas monográficas. 


En noviembre estuve en Pamplona y conocí el Museo de la Universidad de Navarra. Allí me gustaron especialmente las fotos de los años 50.

Seguía contando del verano en Innsbruck, por ejemplo del Jardín Botánico.

Releía El primer círculo de Solzhenitsyn.


En diciembre hubo un día en que cumplí 25 años en Santiago.

Acababa el año con una excursión por la Sierra de Burgos y con reflexiones sobre esa ciudad y el conteo del parchís.


jueves, 23 de abril de 2026

Excursión a san Andrés de Teixido

Sigo viendo en las paradas de autobús información sobre excursiones a las que yo no iría ni atado, pero que me hace gracia ver. No sé quién las organiza, pero no parece saber mucho gallego (pone fio en vez de foi, y mira que es una frase que conoce todo el mundo) y considera a Ferrol un pueblo, algo que no creo que siente muy bien a los autóctonos:

miércoles, 22 de abril de 2026

La visión de la Odisea de Aida Míguez Barciela

Me había dejado tan buen sabor de boca su libro sobre la Ilíada, que me he leído La visión de la Odisea, y lo he disfrutado mucho también. 

Tiene las virtudes del otro, sobre todo una lectura muy detenida y penetrante del texto. Si a alguien le parece un elogio pequeño, en mi intención es el mayor que puedo hacer. En este libro la autora nos va llevando por el texto, fijándose en lo que considera decisivo, haciendo traducciones muy pegadas a la literalidad de lo que Homero dejó.

Me resulta también muy interesante su defensa constante de Homero como autor valioso. Frente a los clichés que intentan rebajar su importancia, por ejemplo las repeticiones entendidas como rasgos de oralidad mecánica, ella defiende siempre, incluso quizá en exceso, al autor Homero, sin entrar en cuestiones sobre su nombre, la autoría conjunta de las dos obras o los rastros de oralidad, que suelen usarse como argumentos en su contra.

Me ha gustado mucho su exposición pormenorizada de los procesos de reconocimiento en la segunda parte de la Odisea. Hay también detalles que me han llamado la atención: por ejemplo el episodio del perro Argos lo caracteriza como expresión de la ruina en la que se encuentra el patrimonio de Ulises, cuando yo siempre lo había visto como un episodio conmovedor y emotivo: sigo pensando que es así, pero ese componente de expresión del desmoronamiento del patrimonio también hay que tenerlo en cuenta.

El final de la Odisea lo deja ella abierto: Ulises se define por el errar, por el estar siempre errante, a su pesar. Quizá pueda poner yo aquí un párrafo que resume bien todo y es un ejemplo interesante del modo de escribir de la autora:

Odiseo no vuelve a Ítaca para vivir feliz, sino para despedirse y partir de nuevo. Por lo demás, el término del viaje está afectado por una incertidumbre deliberada (el enigma del anuncio de Tiresias es deliberado). Odiseo se queda ánostos-anéstios; se queda en la plagktosýne: en el errar, deambular, peregrinar; se siega la hierba bajo los pies; se queda en el aire: en la incompletitud, en la indefinición, en la ausencia de medida, de morada, en el seguir y seguir sin encontrar nunca un final (Zeus lanza su rayo ardiente; Atena evita una masacre desenfrenada: 539-544). Es cierto: Odiseo no es el Ulysses de Tennyson, viajero incansable que no quiere detenerse (I cannot rest from travel); Odiseo jamás podría decir: how dull is to pause, to make an end; viajar no es en Homero perseguir un horizonte que huye una y otra vez a medida que uno avanza; la despedida es para Odiseo imposición, no inclinación; el viajar sin pausa es ruina, no deseo; Ulysses no siente en absoluto la miseria del viaje a través de lo inhóspito sencillamente porque todo es ya para él inhóspito; porque no hay casa, no hay arraigo, todo es desarraigo; y sin embargo, el personaje de Tennyson tal vez no sería posible sin haber pasado antes por esta ruina de Odiseo, que es sabio porque pierde la morada y pierde la morada porque es sabio (253-254).


En Researchgate tenéis las primeras páginas en pdf, puestas en línea por la autora. Si os gustan, lanzaos a leer el libro. Cita palabras en griego, pero si tenéis un conocimiento más o menos adecuado de la Odisea, lo entenderéis todo, y con mucho provecho.