viernes, 7 de mayo de 2021

Seguimos de aniversarios

Hoy hace un año que salí del hospital. Fue un día feliz: vinieron a buscarme, cruzamos la ciudad en coche, me quedé en mi habitación, donde iba a estar unos días aislado, por precaución: qué alegría.

Hay que poner algo bonito, alegre y comedido, a la altura: este pasacalles de Lully. Me he decidido por la versión más larga, donde no empiezan a cantar hasta el minuto 3:41, pero no importa, porque es todo muy bonito:

 

jueves, 6 de mayo de 2021

Krasnoyarsk

En la región de Krasnoiarsk el paisaje es muy hermoso, primero muy ondulado y después montañoso y muy irregular. Hay bellos bosques y bosquecillos de abedules, de abetos blancos, de alerces, de cedros y de álamos, algunos ya rojos. Ahora el terreno se ha vuelto casi regular, aunque en la lejanía se vislumbran algunas montañas. Los abetos blancos son muy bonitos, punteagudos como los cipreses. Por la noche hace frío, pero tampoco de día hace calor, a pesar de que luce el sol; ayer cayó una gran nevada. Hay muy pocas aldeas y casi no se ve a nadie (...). Durante el camino pienso en todos vosotros y me pregunto si estáis bien y gozáis de buena salud (67).

Esto es de una carta de Pável Florenski de septiembre de 1933, en el viaje al Gulag (ya hablé del viaje en tren hasta el extremo Oriente). Medio año antes lo habían detenido y encerrado en la Lubianka. Krasnoyarsk está en medio de Siberia. Y todavía le quedaba camino. En marzo del año siguiente le dice a su mujer:

Di a los niños y a mi madre que les tengo muchísimo cariño, aunque no sé cómo expresárselo. Siempre he estado dispuesto a darlo todo por vosotros, tanto antes como ahora, pero me doy cuenta de que vivir conmigo no os ha deparado alegría ni felicidad. (...) Todo este tiempo he sufrido por vosotros, deseando y pidiendo que todos los golpes recayeran sobre mí, con tal de privaros de los sinsabores (...). Si pudierais percibir cuánto os quiero, os sentiríais mejor (96).


 

miércoles, 5 de mayo de 2021

Más de Florenski en Solovki

Una luz opaca y perlada, incluso cuando luce el sol; un cielo vagamente plateado por los vapores del agua «más que un sol, un remedo de sol». Hace ya tres meses que no veo las estrellas y la luna sólo la he visto dos veces, pálida y espectral. De vez en cuando llega del mar el silbido de un vapor o el sonido de una sirena (152).

Es de julio de 1935 y en las Solovki parece noviembre. A mediados de septiembre dice Florenski:

Me preguntas si aquí hay luna. No la he visto casi en medio año, pero ahora, en los últimos tiempos, el cielo está despejado bastante a menudo, aunque por poco tiempo, y la luna brilla con fuerza y se refleja en el lago, que reluce como la plata. En algunos puntos se ven columnas y manchas de oro procedentes de los faroles. En el otro lado del cielo refulge la aurora boreal. Aquí las nubes son muy variopintas y originales. Pero han comenzado los vientos y varias veces al día se pone a llover. El lago se agita como un río caudaloso (162-3).

Tomo otra foto que nos gustó mucho de la exposición de Castro Prieto y Rafael Trapiello:


 


martes, 4 de mayo de 2021

Frankl al final de su vida

A todo el mundo le impresiona El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl; a mí también me golpeó, claro. Este librito, Lo que no está escrito en mis libros, son unas memorias breves, ya con 90 años, a retazos, contando incluso cosas que seguramente no habría contado con 60, de su infancia, de sus inicios como psiquiatra, pero sobre todo de ser llevado con su familia al campo de concentración, de donde sus padres, una hermana y su mujer no volvieron.
Hay muchos detalles impresionantes. Habla de un pediatra polaco, Janus Korczak, «que acompañó voluntariamente a los niños huérfanos a su cargo a la cámara de gas» (28), pero es que también él prefirió renunciar a un visado al extranjero por quedarse con sus padres. Gracias a eso, pudo atender a su padre en sus últimos momentos en el campo de concentración. A su madre cada día, al despedirse, le pedía su bendición, hasta el día que se la llevaron a Auschwitz. De su mujer cuenta que se habían casado los dos con la estrella amarilla puesta; tuvieron que ir al fotógrafo andando, porque como judíos no tenían permiso de ir en taxis.

En los campos de concentración sucesivos, algo que le ayudaba era pensar en la obra que había escrito y que había tenido que tirar: «estoy convencido de que la decisión de reconstruir el manuscrito perdido contribuyó de forma importante a mi propia supervivencia» (97). Le parecía como que tenía algo que cumplir: y cómo lo llevó a cabo. No por compararme, pero me acordé de cómo me animaba en la UCI pensar en cómo lo iba a contar en el blog. Luego me salió un churro, pero eso es secundario.

Solamente pongo un texto más:
Mis ataques se dirigen de forma intencionadamente unilateral hacia el cinismo, que debemos agradecer a los nihilistas, y al nihilismo, que debemos agradecer a los cínicos. Se trata de un círculo vicioso que generan el adoctrinamiento nihilista y la motivación cínica. Y para romper este círculo vicioso es necesario desenmascarar a los que desenmascaran. El desenmascaramiento de una psicología profunda unilateral que se comprende y se describe a si misma como una "psicología desenmascaradora" (126).

lunes, 3 de mayo de 2021

Darle sorbos al vaso medio lleno (6 y final)

Me propuse limitar mi parasitismo del El vaso medio lleno a cinco entradas en el blog, pero con esta han acabado siendo seis. Aquí van los últimas aforismos que entresaqué; empiezo con tres que tienen giros lingüísticos: 
Solo, sé que no sé nada (33.1).

Juega conmigo, no conmigo (45.4).

¡Qué alhaja lingüística la hache intercalada de «ahuecar la voz»! (33.8).
A mí me gusta mucho este aguafuerte:
La lluvia de noche es una tinta china (51.7).
Y voy a terminar con uno sobre lo que vertebra el libro, la vida bien vivida (aquí, además, como aventura y arte):
METAMORFOSIS
En cuanto descubres el sutil hilo de tu destino, ya es el tenso alambre sobre el que tienes que avanzar a una altura de vértigo en excitantes equilibrismos. (21.5).

viernes, 30 de abril de 2021

Soleá Morente - Cosas Buenas

Esta es la versión oficial. No me acaba de convencer el coro: son las del grupo Cariño, que también me hacen gracia por su cuenta (de hecho las puse en este blog con una versión de C. Tangana), pero aquí no acaban de cuadrar:

Aquí una versión en directo, más flamenca, con coros más propios. Los dos primeros minutos son de flamenco-flamenco. La parte más dulce empieza en el minuto 2:00

jueves, 29 de abril de 2021

Darle sorbos al vaso medio lleno 5

Hoy selecciono, de El vaso medio lleno, cuatro aforismos más filosóficos.

1. La teoría política en realidad no sé si pertenece a la filosofía, porque Hannah Arendt decía que no, pero bueno. Este lo he visto citado varias veces y siempre me ha hecho gracia, quizá porque yo me veo como el que no baja a defender: en el fútbol o estaba al lado del portero (para no estorbar demasiado) o al lado del portero contrario (para estorbarle o meter un milagroso gol de rebote). Nadie me veía como un modric o un kroos de la vida:
LA QUEJA DEL CONSERVADOR
El reaccionario no baja a defender (123.3).
2. Este me parece muy apropiado para Platón, que en el Banquete puso a Sócrates a dialogar con la tragedia y la comedia, quedando vencedor de ambas. Y en el Fedón, sus últimas palabras son que «le debemos un gallo a Asclepio». Sí, un aforismo muy platónico:

Si tratásemos a la comedia con el mismo respeto que a la tragedia, otro gallo nos cantaría (55.2).

3. Uno que es aforismo, pero también microrrelato:
APORÍA APOTROPAICA
Dividimos el tiempo en siglos, décadas, lustros, años, estaciones, meses, semanas, días, horas, minutos y segundos queriendo parar el tiempo con una aporía de Zenón. Pero el tiempo, peripatético, pasa (82.6).
4. Y por volver a lo platónico, la disputa entre poesía y filosofía:
El escritor se escucha pensando. El filósofo se piensa pensando. Son desdoblamientos distintos (105.6).