Mostrando entradas con la etiqueta cgac. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cgac. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de mayo de 2026

Vuelvo al CGAC - Lluis Hortalà

Esta otra exposición era un trabajo ingente de pintar lo que habría podido ser fotos: una pared con una chimenea, una entrada de un edificio con la puerta en medio, pero dibujado, que te da como pena del enorme esfuerzo para ... ¿qué? 

Se me ocurre una distinción en las exposiciones de arte contemporáneo: las hay WTF (what the fuck; en castizo =pero de qué van) y las hay WF (what for; en cheli, pero tanto para qué).

Esta era WF: ¿todo esto, para qué?

Poéticos los cuadros no eran. Tenían algo de titánicos. El rollito de fondo no lo compré mucho, aunque me dibujasen las puertas donde hicieron los juicios de Nuremberg y luego en el folleto de la exposición me lo expliquasen como algo fundamental.

Por ejemplo, veis lo que ocupa toda esta pared, de 3 por 6 metros, que parece una foto: pues está todo hecho por el artista reproduciendo una foto, me imagino: ¡cómo os quedáis!



Una chimenea dibujada y puesta en una pared. Os pongo primero el detalle, luego el efecto conjunto:



Ya digo, tanto esfuerzo para hacer algo que no es que sea feo, pero como que da igual.

martes, 19 de mayo de 2026

Vuelvo al CGAC - Alexandra Ranner

Hacía mucho que no iba. Ni ganas, ni curiosidad, ni expectativas. Pero el domingo ajusté el paseo y acabé allí. Había en el sótano una exposición de Alexandra Ranner, alemana de mi edad, que se curra mucho hacer espacios, maquetas, proyecciones, figuritas: salen imágenes medio difusas de espacios un poco entre tediosos e irreales.

Yo me pego grandes alegrías cuando las exposiciones de arte contemporáneo me gustan, porque me parece como que he llegado a un nivel superior. Pensaba ayer que si fuera filósofo todo lo que veía me produciría un maremágnum de pensamientos profundísimos, pero el hecho es que me quedé frío.

Casi solamente me paré en una proyección: una cabeza cortada que giraba en círculos flotando sobre el agua cantaba, de una cantata de Bach, el aria Ich habe genug: todo aquello era entre ridículo y grandilocuente. A mí casi me da ahora la risa recordarlo.


Este era otro vídeo, aquí un grupo de cabezas cortadas que hablaban entre ellas:

Había como paneles para que mirases por la abertura lo que podías ver entero por otro lado:

martes, 24 de octubre de 2023

Tres exposiciones en una hora

Hace diez días me enteré de que terminaba una de las exposiciones de conmemoración del CGAC, en concreto la de la Ciudad de la Cultura y me dio cosa no ir. Aproveche para verme tres exposiciones.

Empezando por el piso de arriba, vi una de un fotógrafo húngaro afincado en España, Nicolás Müller, el autor de la foto famosa de Baroja paseando entre árboles. Esta me pareció que podría ser una excelente portada de El Jarama, de Ferlosio:

La siguiente exposición era sobre el Seminario de Estudios Gallegos, que crearon en 1923 y duró hasta la guerra. Era una iniciativa interesante, pero que tuvo poco recorrido, fuera de los trabajos etnográficos y de patrimonio. Le dan mucho pote porque estas cosas para lo nacional(ista) son fundamentales, pero tuvo logros limitados. Yo, por no hacer, ni hice fotos.

La exposición del CGAC me sirvió para recordar cosas que había visto, algunas hace ya más de veinte años. Reconocí la ralladora gigante de Mona Hatoum:


Lo que creo que no había visto, pero me gustó mucho, podría estar en un almacén de materiales de construcción, pero tan ordenadito daba gusto. A un lado estaban las dos figuras (las recordaba) de Stefan Balkenhol:






También me gustaron las geometrías complejas de esta estructura de José Pedro Croft, con un espejo abajo:


Y recordaba esto de Pamen Pereira, con su cosa "autóctona":


martes, 31 de enero de 2023

En la Ciudad de la Cultura 1 - Me chino con una exposición

Tenía pendiente visitar la Ciudad de la Cultura y al fin fui. Había una exposición que tenía que ver, Caminos creativos. No tenía muy buenos vibes: que si interactividad, que si nombres fulgurantes, todo eran señales de alarma.

Voy a empezar por el final, el resumen: una mierda de exposición. Me fastidiaron especialmente dos cosas, primero que los carteles de las obras estuvieran a la altura de la tripa y luego que todas las luces estuvieran mal puestas: todas las fotos, muchos de los cuadros no podías ni verlos, por los reflejos. Presenté una reclamación, me quejé ante los que estaban en la entrada, que me miraban como los corderos mirarían a un psicópata.

Esta foto de Virxilio Viéitez, que a mí me gustaba, casi no la podía ver de tantos reflejos como aparecían. En mi foto casi cuesta ver a la cabra; lo que se ve son luces de la sala y mi reflejo:

Resulta que he buscado y el mejor sitio para ver la foto es youtube. Así, pará que ir a ver exposiciones:

En las obras de arte más antiguas había grandes nombres, Corot, Courbet, Turner, Constable, Carlos de Haes, pero todos eran obras entre flojas y pésimas. Mirad el Constable. Dices: pues bueno, las pinceladas, los colores, etc. etc. pero yo lo que quería era ver un paisaje bien pintado y acabado de Constable, no un cuadro inacabado, prometedor, sí, pero inacabado:

Y luego, de arte contemporáneo lo primero que uno veía era una performance muy ridícula de Marina Abramovic, de esas de las que hicieron una parodia muy buena en Documentary Now. Esa es otra, había mucho bodrio de arte contemporáneo, hasta una tontada de Mona Hatoum, que va andando descalza con unos zapatos atados detrás, y que para colmo está, la misma performance, puesta ahora mismo en el CGAC: dos sitios en la misma ciudad para ver la misma tontá.

Esto eran bolas de discoteca en una sala. En todas me reflejaba yo: tremendísima experiencia.


Había un cartel del movimiento Dadá. Este sí que me gustó, mira por dónde:

jueves, 19 de enero de 2023

Rainero Fernández

Salí entusiasmado de la exposición en el CGAC de Rainero Fernández, un fotógrafo de Vigo que sobre todo destacó en los años 50 y 60. Eran fotografías sin drama, serenas, de mirada reposada, muy bonitas. En una sala había además grupos de fotos de contemporáneos suyos, también excelentes. Una maravilla de exposición que animo a ver al que pueda (lleva desde julio, pero acaba el 12 de febrero)

Yo hice algunas fotos de algunas, por ejemplo este grupo de fotos de gente en el puerto, viendo la vida pasar:


O esta admirable composición de grupo:

La orquesta en el pueblo, el testimonio gráfico:

El apunte etnográfico sobre modos de pesca, pero también la poesía del paisaje:

Como la anterior, esta me recuerda a las películas de Ozu:

Tiene un ritmo, una manera de captar, excelente:


Luego se dedicó a documentar obras de orfebrería, cruceiros o estos hórreos:

Este paisaje, prototípicamente gallego, me entusiasma:

Y esta es una foto claramente de línea clara. Podría ser una viñeta de Tintín:

miércoles, 18 de enero de 2023

CGAC de mis entretelas

Hace unos días, un tonto domingo por la tarde, me acerqué un rato al CGAC. El hecho, sorprendente para mí mismo, es que hacía diez meses que no iba. Pensaba, de camino, en las palabras purgativo y purgatorio, no sé por qué.

La cosa comenzó floja, con videoarte de un tal Zulian, que había hecho incluso una obra en la zona de Vite, donde está mi Facultad: era gente del barrio en una fila, haciendo "zu". Una tontá, se mire por donde se mire. Pasé rápido y me metí en la exposición de Raniero Fernández, de la que hablaré mañana, porque salí entusiasmado. Y con ese buen ánimo me fui a la tercera exposición, Caminos III, que tenía cosas que me hicieron gracia, así que resultó una visita purgativa en el mejor de sus aspectos.

Por ejemplo esta instalación de Juan Lesta, con paisajes que daban lugar a veces a formas geométricas. La música estaba muy bien, ayudaba bastante:

Luego te preguntas, ante la obra de Miguel Ángel Blanco, si eso es valioso o simplemente una muestra de TOC: hacer 1220 libros-caja con objetos recogidos:


Un ejemplo de esos libros-caja, con encuadernación exquisita, de semillas de eucalipto (creo):

jueves, 3 de marzo de 2022

Arrain

En el CGAC había una exposición de diseño y le hice una foto a este cartel del Centro de Lenguas Modernas de la USC, de hace unos años, porque me resultó llamativo y porque me dejó perplejo sobre si era eficaz o no.


A mí seguramente lo que me interesó, aparte de la limpieza del diseño, fue lo políticamente correcto que era todo: el título se traduce: hablar, hablamos de lo mismo, pero lo que es llamativo es ver cómo se pelean luego por no hablar de eso mismo en algunas lenguas y en otras sí. Aquí eligen dos, la previsible en lo políticamente correcto de la Galicia feijoísta, y otra que en realidad no se enseña ahora en el CLM, pero que tiene marchamo (en el comentario de abajo la pongo, pero os la podéis imaginar).

Por seguir con el tema, vi un cartel del Carnaval de Castrojeriz, que para mí es como ver un cartel de hockey sobre hielo en Malawi, porque de pequeños, de ese tipo de cosas no teníamos (bien es verdad que las luces de la democracia todavía estaban alboreando). 
Es un cartel mil veces más efectivo e informativo. Pongámosle una pega: la sardina no es precisamente el símbolo del carnaval, sino de lo que viene después, pero aceptaré pulpo como animal de compañía:

martes, 9 de noviembre de 2021

Vuelvo al CGAC y 2

También había una exposición de Caminos II (me perdí Caminos I). Empecé con fotos de faros de Galicia. Bien:


Era como un remix de exposiciones anteriores, como la de Vallhonrat que me había gustado mucho.


Luego estaba, de Jorge Barbi, una exposición que ya había visto de algunos sitios que vieron por última vez, antes de morir (pero solamente a manos del bando franquista) algunos fusilados:


Y estaba también esta ¿trinchera? del propio Barbi, hecha de bolsas de plástico rellenas de tierra de varias partes de Galicia (ya conté lo que me sugirió la primera visita):

Estuve un minuto (bueno, menos) viendo algo de un vídeo de una performance de la famosísima Marina Abrahamovic. Ella se iba a un sitio, un chino a otro y se encontraban tras noventa días recorriendo la muralla china. Aquí va el documento gráfico. Y ahí es cuando volví a poner en duda lo de las bondades del andar:

lunes, 8 de noviembre de 2021

Vuelvo al CGAC 1

La mayor parte de la gente ni va ni quiere ir al CGAC, también porque seguramente ni saben que existe y, si lo saben, tampoco les importa. Yo, incluso cuando no voy, me acuerdo a veces del CGAC, que eso sí que es una enfermedad. Luego rajo y digo que muy mal, pero sigo yendo. Ya llevaba tiempo sin ir, pero con cierta inquietud, porque habían pasado varios meses y me dejé dos o tres exposiciones sin ver, aunque he mirado y tampoco creo que me haya perdido nada, pero ese no es el problema. 

Esta vez me dijo el segurata que me echase hidroalcohol a las manos y le dije que no. Bien.

Pasé delante de una cosa confusa que ahora descubro que era una exposición de diseño y me metí en lo que resultó ser la exposición de Hamish Fulton, que se dedica a documentar las caminatas que hace, algo muy propio para el Año Jacobeo. Va de un sitio a otro, poniendo como objetivo un pedrolo en medio del monte o en medio del campo, o se va desde Finisterre a Logroño (of all places!) o monta un grupo de gente que va de un sitio a otro (y a veces con un trasfondo político). A pesar de todo esto, me cayó bien. La exposición eran fotos y carteles con textos en los que documentaba ese paseo:

A mí me gusta lo que se ha currado la tipografía. El hecho de lo que anuncia, pues vale, que anden todo lo que quieran: no deja de ser provocador cuestionarse la pertinencia de andar en una ciudad como Santiago de Compostela, donde reina la metafísica del andarinismo.

Luego había paredes enteras con carteles enormes, pintados en la pared y marcados con cinta negra: muy currado, la verdad:

Aquí empieza a jugar con las letras de nombres y ¡tachán! sale Thoreau:

Esto es de las acciones más políticas, como se puede ver, pero sin dejar de caminar:


También había libros. A la izquierda nombres de bichos y a la derecha un ¿poema visual?:

Esta foto de un pastor me recordó a los que veía de pequeño. A estas alturas de la exposición ya estaba muy a favor, incluso hasta de andar:


Y seguían los grandes carteles:

Este era también muy grande.

Yo hablo mal del nacionalismo, pero qué contento me puse de ver una foto de mi pueblo:


Y ver relejes en un camino:

Esto era un poco como la Iniciativa Dharma

Hice fotos de detalle, para que veáis cómo hacía esos carteles: