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viernes, 19 de septiembre de 2025

Otra vez Estonia y los coros en mogollón

En 2011 estuve en Estonia y conocí (y sorprendentemente me gustó) la música de los festivales multitudinarios de coros que tienen cada cinco años. También puse otro vídeo aquí.

A mí me da como agobio pensar en vivir en un país con poca más población que la provincia de La Coruña, así que no tengo tentaciones de hacerme estonio, pero sí que me gustaría estar metido allí, entre los treinta mil componentes de coros que cantan para los ochenta mil del público.

Los vídeos, con esos tipos humanos tan distintos, son además fascinantes de ver:
 

viernes, 14 de octubre de 2011

Cierro el capítulo de Estonia

De lo que me queda de mis notas:

El héroe a caballo en el parque de Viljandi parece que no hizo nada heroico a caballo pero tuvo la suerte de ser alguien en la época adecuada (los años 20 y 30; la independencia: el periodo idealizado). [Un rato después: miro en la wikipedia: glup, catorce años encarcelado en Rusia y muerto allí, vaya, mejor me callo].

Proyecto fotográfico que no voy a hacer, pero que me gustaría poder y saber hacer: recorrer las carreteras estonias fotografiando esas paradas de autobús en medio de la nada que hay por todas partes. Y hacer fotos a gente muerta de frío esperando el lejano autobús. Y las paradas de gran sabor soviético que todavía quedan.

Palabras que reconozco en Tallinn: Piiskopi (episcopi: calle del Obispo) y Apteek (apotheke: botica/bodega)

Muchas mariposas blancas en el suelo del camino: se levantan todas cuando pasamos.

No tienen vodka (eso me dijo uno de Estonia que pone en su traducción oficial de la Biblia, en vez de no tienen vino).

Los cristales de las ventanas de la casa en la que vivíamos eran como de otro tiempo, con esas partes como mal fundidas que si mirabas por ellas te dan la imagen deformada: me recordaron todo el tiempo a Castrojeriz.

jueves, 13 de octubre de 2011

Luteranos procatólicos

A la vuelta de la isla de Saaremaa alguien dijo que durante 400 años puede que no hubiera habido allí ni una Misa. Pero no, que algunos de los que estaban con nosotros de Estonia habían hecho un campamento de chavales justo allí hace unos pocos años y tuvieron Misa esos días. Y el pastor luterano asistía.
El hecho es que no es raro que pastores luteranos -al menos en Estonia- usan el Misal Romano para sus oficios, vistan vestiduras católicas y, en resumen, hagan cosas muy papistas.
Los luteranos en Estonia fueron LA religión, pero ahora son cuatro gatos en ese país donde el 84% de la población es atea en el sentido más post-ateo de la palabra.
Antes aquello -lo que se llamaba Livonia- había recibido el nombre de Tierra de María (en 1207, mucho antes de Andalucía, un suponer).



El 15 de agosto estuvimos rezando el rosario en la iglesia de san Juan de Viljandi; después de años como almacén en la época soviética, volvió a ser iglesia luterana hace veinte años: le han puesto una vidriera a san Francisco (porque antes de luterana, la iglesia era un convento franciscano) y un cuadro de la escala de Jacob pero sin ángeles (¿un autorretrato? esa escalera que sube al cielo pero sin nadie que suba ni baje por ella: pero ahí está puesta, apoyada en el cielo) y además una escena de la Anunciación, que es la única imagen de la Virgen que encontramos en 100 kilómetros a la redonda.
Y entre los libros que vendían estaban las obras de santa Teresa del Niño Jesús.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Patriotismo estonio

Las elegantes banderas finas y alargadas estaban por todas partes. Pero luego resulta que es obligatorio ponerlas en todas las casas en cada fiesta. Aquí un poste:

Por eso había mástiles en todas partes.
Ahí es cuando a mí me entran ahogos: vivir en Estonia, un país tan pequeño, y todo el patriotismo por decreto, sin esa posibilidad brassens/ibáñez de en-la-fiesta-nacional-yo-me-quedo-en-la cama-igual que tienen los países grandes.
Por lo demás, la independencia de 1991 fue admirable: aquella cadena báltica de 1989 con un millón de personas en una fila de 600 km entre Lituania, Letonia y Estonia, las manifestaciones pacíficas, las canciones.
Pero hay otro gran pero: el no dar plenos derechos a los estonios de origen ruso a los que quieren hacer pasar por las horcas caudinas del aprendizaje de su imposible lengua. Yo me veo muy cercano de los rusos de Estonia, no sé por qué.

martes, 11 de octubre de 2011

En Soomaa

Cerca estaba el Parque nacional de Soomaa y nos acercamos un rato.
Es un sitio que en primavera se inunda y hay que ir en barca. En verano vas por caminos entre abedules y en algunas partes por pasarelas de madera con tela de gallinero puesta por encima para no resbalar:



Y con esa inundación de meses los árboles se pudren y se caen; no los quitan, porque así hay mosquitos y así también hay pajaritos (eso dicen, habrá que creerles). Y luego están los castores: madre mía qué estropicios montan para hacer sus casitas en el río. A mí me pareció muy mal lo de los castores, aunque en la foto queda hasta bien:



Aunque bien es verdad que dejan los troncos como lapiceros:

lunes, 10 de octubre de 2011

Brideys y Cordelios

Es fácil de imaginar que en una convivencia de gente del Opus Dei el tema de la religión -aparte de Misa, Rosario, ratos de oración y clases de catecismo- sea omnipresente.
Yo me acordaba de lo que le choca a Charles Ryder la familia de Brideshead, todo el día sacando el tema de la religión, desde la perspectiva de Cordelia (con novenas y 'Cordelias negras' -pero también la entrega y la alegría) o desde el de Bridey (comentarios desafortunados, coleccionista de cajas de cerillas, sociología católica sin fisuras -pero también conciencia de no ser querido). Y luego está Lady Marchmain, con sus catedráticos y las lecturas familiares al amor del fuego de apologistas católicos.
Algo así en esas convivencias: se podría hacer un reality show transmitido en directo, pero la gente me parece que se aburriría, todo el día que si los católicos así, o los protestantes asá o qué pasa en Sudamérica con las sectas evangélicas.

Un día, uno que sabía nos estuvo hablando del catolicismo en Estonia, tema candente para nosotros, que lo seguimos como otros el relato de la ascensión al Everest (aquí mis notas en passant, nada seguras):

Hay una carta de Antonio Possavino al Papa en 1586 en la que habla muy elogiosamente de la religiosidad de los pobres (=los estonios; la clase alta era alemana y se había hecho luterana en masa).
Hay datos todavía en 1750 de peregrinaciones semiclandestinas a un (ex-)santuario mariano.
También por esas fechas quemaron a una mujer "que piensa de otra manera" (ay, ser católico y ser heterodoxo).
La primera iglesia católica post-reforma la consigue un gobernador militar español (de la Cerda: español tenía que ser), para los soldados polacos del zar.
Las primeras conversiones de estonios al catolicismo son en los años 30.
En 1970 había 5 -cinco- católicos estonios.
En los años 70-80 hubo -y parece mentira- conversiones, sobre todo en ambientes intelectuales: gente que llegaba al catolicismo de oídas.
Ahora son unos 6000, con conversiones anuales y las dificultades habituales.

Y si has conseguido llegar al final de esta entrada y se te han revuelto las tripas, piensa que Estonia puede ser tu paraíso: es uno de los sitios del mundo donde más fácil vas a tener no oír hablar de religión. Aunque si escarbas no, ahí están: mala hierba nunca muere.

viernes, 7 de octubre de 2011

Maravilloso silencio del mercadillo

En una placita de Viljandi -preside una torre de agua centenaria- nos encontramos un mercadillo el domingo:



La gente parece que había hecho limpia. Había niños rollizos parados delante de cosas así:

-


A mí me dio la impresión de que nadie compraba nada, pero allí estaban, parados, en silencio -qué silencio en una plaza con más de cien personas, esperando el milagro.
Una señora me preguntó en inglés que de dónde era y entonces me enseñó una taza de plata con un duro de Amadeo I en la base.
Y no había libro que redimir del arroyo; me llamó la atención uno del XIX de tablas de logaritmos de Teubner, benemérita casa alemana que yo sólo tenía por editora de autores griegos y latinos.

jueves, 6 de octubre de 2011

Los táleros

En el castillo del Obispo está el Museo de Saaremaa: fui pasando indolentemente por las explicaciones en estonio y ruso; sólo levanté una ceja al ver en una vitrina táleros (Los Buddenbrook, eso es lo que me vino a la cabeza).
Y mientras, dudaba de si hacer una foto a las dos guardianas de la época heroica acodadas junto a una mesa pegada a la pared, que cuidaban una radio que soltaba melodías de los dulces días pasados. Pero no me atreví: eso -también- es lo que separa a los grandes fotógrafos de la masa: el atreverse.

Había una parte ya remozada (el siglo XX) con carteles en estonio e inglés: había una recreación muy buena de la vida en los setenta, había fotos de premios del soviet local, había medallas del soviet local. Y abajo dioramas de animales disecados: un alce enorme.

miércoles, 5 de octubre de 2011

El gran inquisidor en Saremaa


Cerrando el golfo de Riga, la isla de Muhu sirve de puente con la gran isla de Saaremaa (y hay un largo puente entre las dos).
La capital es Kuressaare, donde está el castillo del Obispo -el último que hubo, de finales del XVI.
En la entrada había un cartón con dos figuras con agujeros para las caras -para hacerse fotos: el inquisidor español que el malvado obispo llevó allí para mandar a todos los herejes a la hoguera y que pecó con una jovencita que los herejes le pusieron justo para que pecara con ella. A la jovencita la metieron monja (WTF?, los luteranos?) y al inquisidor lo emparedaron: y su esqueleto apareció sobre una silla frailuna dos siglos después, al picar una pared.
Todo esto es una leyenda que le cuelgan a un ingeniero ruso de 1795 y no hay por qué creérsela: la Inquisición les pilla igual de cerca que a Poe en El pozo y el péndulo. Además, los malos en Estonia son los caballeros teutónicos.
Y hace poco leí que las Artes de la inquisición hispánica, un libro en latín (de un español del XVI; anónimo -por la cuenta que le traía) fue una de las bases del género gótico: ya se ve que sí.

martes, 4 de octubre de 2011

Nínive en tres días

Nínive se recorría en tres días, Muhu en veinte minutos -en furgoneta.

En el otro extremo de la isla estaba Koguva, un "pueblo típico".

Había casas de tejado de paja:


pero paja del grueso de una cuarta:


Nos gustó hacer un sinpa en una casita reconvertida en museo -abierta, pero sin nadie que cobrase- donde se había recreado una escuela zarista.

Y al otro lado, un dormitorio:


Y qué molinos de viento de madera:

lunes, 3 de octubre de 2011

Navegaciones marinas

Otra excursión fue a la isla de Saremaa: de Viljandi a Pärnu y de allí a Virtsu, a cruzar a Muhu en barco:


Era menos de media hora en un ferry imperturbable: lo que nos gusta de navegación a los que tenemos alma de hobbit.


En invierno el estrecho se hiela y hacen una carretera.

Y en el medio de la isla, en Liiva, la impresionante iglesia de santa Catalina:


Y tremenda la gordura del musgo en las piedras:

miércoles, 28 de septiembre de 2011

En Tartu

Y de vuelta de aquella excursión teníamos un rato y pasamos por Tartu, la ciudad universitaria: una visita rápida al Rectorado para tacharla de la lista, un museo de reproducciones artísiticas que dejamos inatendido, intacto e impoluto y de cabeza a una cervecería: Püssirohukelder, en el antiguo polvorín de la ciudadela, aunque nos quedamos fuera al calorcillo suave de la terraza. Es el pub con techo más alto del mundo: 11 metros, qué tremendo.
Y con una cerveza de la casa -tamaño para mujeres: medio litro; no caímos en la trampa de para hombres, un litro- y untando unos trozos tostados de pan negro en una salsa memorable, yo pensé que no había más que pedir. Ay.
Y aquí os dejo hasta el lunes, que me voy a Salamanca a un congreso.

martes, 27 de septiembre de 2011

El lago Peipsi y el lago canadiense


[Mapa, de aquí]

La excursión al Convento Pühtitsa la hicimos por partes: de Viljandi a Põltsamaa y de allí a Mustvee, puerto del lago Peipsi, el 5º de Europa y un mar tan grande que no se veía el otro lado -que ya me hubiera gustado; aunque solo fueran atisbos de la otra costa de aquella Rusia que de pequeños era el otro lado del Muro, el enemigo por antonomasia.

En ese lago -helado- fue la Batalla del Lago de Hielo entre los caballeros teutónicos (la orden militar que dominó Estonia, venidos de Alemania) y Alejandro Nevski.

Y comimos en otro lago, lo que yo me imaginaba que sería un lago de Canadá; igualito:

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Volaba un dragonfly enorme mientras comíamos, igualito que un helicóptero de diez centímetros.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Põltsamaa

Camino del pueblo-convento ortodoxo, paramos en Põltsamaa: había una iglesia, algo que en Estonia es noticia, luterana con un retablo giratorio (en Pascua, el otro lado es la tumba vacía) traído de la Universidad de Tartu en época soviética y galerías de madera. Y en una pared había fotos del pastor alemán (je, je) de principios del siglo XX: Estonia fue durante siglos clase alta alemana y clase baja estona.

Y resulta que Põltsamaa es la capital del vino -del vino es un decir, porque viñas en esas alturas del mapa no hay- del vino de cerezas, de cosas así. En época de Gorbachov hubo ley seca y se llevaban toda la producción a Siberia.

Nos llevamos la alegría de descubrir que la mayonesa Felix que nos ponían para comer se hacía allí.

Tenían etiquetas antiguas, tubos de mermelada -le gustaba mucho a Breznev, eso ponía en un cartel- de todos los sabores:


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Y en una puerta le hice una foto a este cartel:

Parar! Propiedad privada

viernes, 23 de septiembre de 2011

Mein Heil, dein Theil

Estonia fue luterana desde hace siglos, cuando los Caballeros Teutónicos se cambiaron de bando. Ahora no es nada ("El país más pagano del mundo", dicen) como la Prusia que hoy visita B16: pero todavía tienen a Bach.
Sobre uno y otro hace unos días leí esto y me entró la curiosidad por conocer la cantata 140.
Y qué emoción oírla entera [28 min.], siguiendo el texto (de algo tienen que valer los años de clases de alemán) e intentando seguir las notas (ahí sí que naufrago).

El texto se basa en la parábola de las vírgenes que esperan con las lámparas al banquete con el esposo; lo desarrolla sacándole todo el partido a su perspectiva escatológica.
 
Y en las dos arias (un dúo entre el tenor -Jesús- y el niño -el alma) el texto con la música de Bach es tan impresionante que hay que ser de piedra para no llorar -de alegría, eh.
En las dos arias los dos hablan, aunque el alma parece que no consigue oír a Jesús: le llama, le dice que le abra y Jesús le está diciendo que sí, que se acerca, que la está oyendo:


Pulsad en pantalla completa [el cuadro con cuatro flechas] para ver bien el texto.

Aquí el texto y una traducción española.

Yo pongo aquí mi traducción del aria primera [min. 8:06]:

-Wenn kömmst du, mein Heil? ¿Cuando llegas, salvador mío?
-Ich komme, dein Teil. Llego, soy tu lote*.
-Ich warte mit brennendem Öle. / Eröffne den Saal / Zum himmlischen Mahl Espero con la lámpara encendida. / Abre la sala / para el banquete del cielo.
-Ich öffne den Saal / Zum himmlischen Mahl Abro la sala / para el banquete del cielo.
-Komm, Jesu! Ven, Jesús.
-Komm, liebliche Seele! Ven, alma querida.
[*Supongo que de fondo está lo de 'El Señor es el lote de mi heredad'].

Y el de la segunda, donde habla primero el alma [min. 20:15]:
-Mein Freund ist mein, Mi amigo es mío,
-Und ich bin sein, Y yo soy suyo.
-Die Liebe soll nichts scheiden. El amor jamás nosa abandonará.
-Ich will Yo quiero...
-du sollst Tu vas a...
-mit {dir,mir} in Himmels Rosen weiden, / Da Freude die Fülle, da Wonne wird sein. pastar conmigo/contigo las rosas del cielo, donde va a haber alegría completa y sosiego.
[ACTUALIZACIÓN: Cantar de los Cantares 2.16: Dilectus meus mihi, et ego illi, / qui pascitur inter lilia: Mi amado es para mí y yo para él / que pace entre los lirios. En la traducción de Lutero: Mein Freund ist mein, und ich bin sein, der unter den Lilien weidet.]

jueves, 22 de septiembre de 2011

Arvo Pärt al lado

Cuando estuvimos en Tallinn me crucé con Arvo Pärt.

Y no supe qué hacer. Le dejé pasar, dudé y al final le hice una foto con el móvil cuando se paró a hablar con un chaval que sí que se atrevió a acercársele.

Es estúpido, ya sé: hacer la penosa foto y no aprovechar la única ocasión en mi vida para agradecerle su música: decirle lo que me había gustado esta Semana Santa su Pasión según san Juan, lo grandioso, sencillo, y grande que me pareció su Padre nuestro.

Estando yo todavía en Estonia presentaron el CD de su Padrenuestro en Tallinn.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Azul fucsia

Yo hace veinte años había estado en Grecia y pensaba que los ortodoxos eran eso: estancamiento (iconos que fueron originales en el siglo IX repetidos tal cual mil años después), popes sucios, identificación iglesia-estado que ríete tú de aquí: -Grecia es ortodoxia y todos los demás son extranjeros, era lo que decían los popes y monjes de Athos que vinieron a hablarnos a aquel curso de griego moderno.

Yo pensaba que la tercera Roma -Moscú- sería más de lo mismo, y sí, pero no del todo.

En Tallinn y en el pueblecito lleno de monjas -o el convento que es como un pueblo, con casas en las que se reparten las monjas, entre árboles, y la gran iglesia en medio [aquí una imagen en 360º]- atisbé un mundo, el ortodoxo ruso, que me conmueve cuando me recuerda a personajes menesterosos de los que se pasean entre Dostoievsky y Chejov, pero que en sí mismo más bien me tira para atrás.
Para liturgia, ya tengo a los católicos de rito oriental (por ejemplo los que conocí en Eslovaquia), que esos sí que son un faro y que pagaron con muchas muertes no plegarse a apaños con el poder político de turno.
En cambio, en ese pueblo de monjas estuvo a punto de enterrarse Alexis, gran protector suyo, el patriarca ruso hasta hace poco, de historial más que dudoso, por decirlo suavemente.

Y en las iglesias ortodoxas rusas en Estonia me sorprendió encontrar un arte a medio camino de algo más moderno, pero de resultados muy limitados, como caído en lo dulzón del XIX sin haber pasado por la grandeza de los siglos de enmedio.
Y luego bien, les ves poner esas velas tan finas, santiguarse con mucha devoción ante cada icono.
Y ves a esas monjas con esas tocas y de negro.
Pero al final domina un azul chillón, con lacitos en cada icono:



Las fotos, de su web oficial.

martes, 20 de septiembre de 2011

El pueblo de monjas

Por seguir con el tema, otro día de excursión fuimos por el borde con Rusia, hasta un pueblo de monjas ortodoxas, Puhtitsa (la colina de la cigüeña).

Entrabas y te encontrabas la capilla del cementerio, de la que nos echaron al segundo: una monja (o lo que fuera) intentaba encender una estufa y aquello estaba lleno de camas en el suelo (me quiso recordar a algo, quizá a un cuento de Chejov): resultó que al día siguiente era la fiesta del icono de la Dormición de María y allí se conoce que dormirían los peregrinos.

Y el cementerio eran tumbitas de mojas -muy poco espacio, ca. 30x60, no parece que cupieran, a no ser que las enterrasen de pie- cubiertas de flores:



Y una especie de casita en un extremo:


Había una inscripción y qué emoción cuando conseguí leer starets: allí estaba enterrado uno como el starets Zosima de Los hermanos Karamazov:


Murió en 1941 el pobre, con 71, quizá de viejo, pero nadie se moría en paz allí un año como ese.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Rusia en Estonia


Este mapa está bien: Estonia está en la Unión Europea, es el más nórdico de los tres países bálticos, se encuentra mirando a Escandinavia, pero sobre todo está pegado a Rusia.
De su millón trescientos mil habitantes (casi igual que la provincia de Coruña), un 25% son rusos. Muchos de ellos están en una especie de limbo legal (son 'no ciudadanos' o 'pasaportes grises') y Rusia no deja de mostrar que sigue ahí: si les corta el gas, adiós Estonia; un ataque cibernético masivo -ya pasó- y adiós Estonia. A la vez, los estonios no dejan de tocar la narices a los rusos.

En Tallinn, el día que fuimos de excursión, visitamos una iglesia ortodoxa y la catedral. En las dos había un icono del último zar y su familia:



Luego resulta que la propia iglesia ortodoxa está dividida en dos: una pro-rusa y otra estonia, que ha establecido lazos con el patriarcado de Constantinopla -para no tenerlos con Moscú.
Y luego, cerca de la frontera llevan tres siglos los viejos creyentes, una escisión de los ortodoxos que viven junto al lago Peipsi.
Un día que fuimos por allí vimos una iglesia ortodoxa clausurada: había una disputa entre los ortodoxos 'grandes' y otro grupito ortodoxo distinto que se había escindido. Complejo, el tema, ya se ve.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Una casa de Ramsi

Como muchas otras en Estonia, tenía tejado de uralita. Y debe de ser el efecto de meses de nieve encima, pero hasta quedaba bien, que ya es para una uralita, con lo mal vista que está por aquí.
Allí el frío consigue hasta hermosearla. Y además el musgo.



-¿Y la escalera en el tejado?, preguntaba yo.
-Para quitar la nieve desde ahí, porque puede hacer destrozos tremendos.



Y esos colores como apagados -quizá también el frío los ha dejado en su justo punto.