lunes, 25 de agosto de 2008

Rito grecocatólico (o bizantinocatólico)

El conocido que tenía aquí es de rito grecocatólico y además cantor principal en la iglesia sede de la eparquía de Bratislava (sobre los católicos de rito oriental hay un buen resumen en la wikipedia, pero mucha mejor información en esta página en inglés, en especial la introducción uno, dos y tres de Andrej Škoviera).
A mí me hacía mucha ilusión participar en la liturgia (y más después de leer esto) y llegué antes porque tenían la liturgia de las horas (que duraba en concreto una hora) y la misa, que duró una hora y cuarto, así que estuve dos horas en la iglesia sin entender nada salvo amen, panje -creo que señor-, y curiosamente el nombre de Josef Pieper, que mencionó el cura en la homilía. Pero me parecía que estaba muy cerca del cielo, que eso es la liturgia, pero más en una mañana de sol que cruzaba las vidrieras, con unos ritos muy cuidados y un canto maravilloso (aquí en mp3 cantos del coro de esa iglesia), como no lo voy a volver a poder escuchar en mucho tiempo.
Casi todo era cantado, por el cura, el coro, el pueblo. Se santiguaron un montón de veces (yo la mitad sí y la otra mitad me pilló fuera de juego), el cura incensó varias veces los iconos, el altar y al pueblo, que se levantaba cada vez que lo incensaban con aquel incensario pequeño, que movía el cura con una mano, como a latigazos, y que tenía campanillas.
Los niños muy pequeños correteaban por la iglesia, sorteando una especie de ambones con iconos que la gente besaba al llegar. Dentro del presbiterio, separado por el iconostasio (no tengo que explicarlo, porque hay foto: es esa pared de iconos


(la foto la he tomado de aquí; y aquí una vista en 3D de la iglesia y del otro lado del iconostasio)

decía que dentro del presbiterio, separado por el iconostasio estaban los sacerdotes, unos ayudantes y también niños muy pequeños vestidos con un alba, a los que les dieron también de comulgar -me refiero a niños de 3 años-.
Por la puerta central, abierta, se veía al cura, que versus ad Orientem (y nunca vi más claro el sentido de esa orientación) se dirigía a Dios levantando mucho los brazos.
De la 'plegaria eucarística' (o como se quiera decir), dos detalles: los besos que daba el sacerdote a los vasos litúrgicos cubiertos por un paño (un hermoso gesto me pareció, maravilloso, aunque a los liturgistas talibanes romanos quizá les parezca poco fundamentado) y un rito en el que velaban las formas eucarísticas, que yo asocié -vete a saber- con la idea de Dios en la tienda de campaña en el desierto, con el habitó entre nosotros (literalmente: puso su tienda de campaña, eskénosen). Hay foto de hace unos meses:


En la comunión el sacerdote daba con una cucharita el cuerpo de Cristo en forma de trozo de pan que flotaba en el vino: a mí me emocionó recibir la comunión así.

Y qué hermosos los iconos, con el dorado que brillaba. En esta foto de hace un año se recoge bien algo del aire de la luminosidad del oro de los iconos:


Me parecía tocar otra época, en una iglesia que también tuvo que sufrir lo suyo durante el comunismo: aquí podéis leer algo sobre un obispo mártir de esta iglesia, al que le ofrecieron hacerle patriarca ortodoxo de Eslovaquia y murió fiel al Papa.

4 comentarios:

  1. Crónica inestimable. Yo ya conocía este rito porque en Sevilla hay una parroquia donde se celebra, por y para una comunidad de rusos (creo). Pero claro, no es lo mismo: me refiero al marco.

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  2. Non coñecía o seu blog, Señor ou Señora Compostela, chego a el por casualidade, e permítame que lle faga chegar as miñas felicitacións máis entusiastas.

    A súa crónica da celebración do rito oriental resultoume deliciosa.

    Noraboa

    Almiral Mouchez

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  3. Qué interesante lo que cuentas y sugieres sobre lo de velar las formas; desde hace tiempo tengo cierta curiosidad por el uso de los palios, y esto parece tener relación. Buen regreso.

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