viernes, 9 de diciembre de 2016

Viena 29 (Los venecianos)

Bueno, pocas veces he juntado tanta maravilla en un día.

En una esquina del edificio del KHM había cuadros de Giorgione, Bellini y Tiziano. Lástima que el sol entraba y se reflejaba por todas partes, con lo que mis fotos salieron todavía peor de lo normal, pero no problemo, que hay donde acudir.

Giorgione. Adoración de los pastores:

[wikipedia]

Qué serenidad. El niño en el suelo, en el medio. La maravilla de la naturaleza y de los edificios y los colores los verdes, los ocres y luego otros más vivos en las ropas. Mirad la cara de la Virgen y la de san José. Y la dignidad de los pastores.

Os pongo mi foto, que a pesar de todo puede estar más cerca del color real:



Cerca estaban Los tres filósofos:

[La foto, de la wikipedia. Pero mejor la del Museo La caña: Google Arts]

La explicación oficial del Museo es que son Pitágoras (sentado) y sus maestros Ferécides y Tales, ante la entrada del oráculo de Dídima. La cosa da para darle vueltas y vueltas y ponerse estupendo y quedarse igual que el negro del sermón, aunque más sabio de todos modos, siendo como es una maravilla, en lo que tiene parte esa misma densidad de contenido.





Y de las dos Madonnas de Tiziano que había allí, primero va la de los gitanos, de cuando era joven:

(y miradla en la foto del Museo). Para variar, la que puedo poner aquí es la de la wikipedia






Y esta otro es del final de su vida (pero id a la foto del Museo), la Virgen de las cerezas:


Los retratos son de quitar el hipo:



Y la composición, y los colores y las texturas:





De Bellini, este desnudo del final de su vida. Hay todo un juego de espejos de esos que encantan a los teóricos:

Mejor ir primero a la foto del Museo primero. Yo pongo la foto de la wikipedia (pero lo mejor es mirar Google Arts)

Su paisaje es como siempre en él, de grandísima delicadeza. Y el tour de force del pomo de cristal en el alféizar:


Es escalofriante pensar que los tres estuvieron juntos, que son maestros y discípulos.

jueves, 8 de diciembre de 2016

De san Juan de Ávila

Nec fortitudo lapidum fortitudo mea, nec caro mea aenea est (Job 6,12). Ansí decía la Madre: Ni yo tengo fortaleza de piedra ni mi carne es de metal. Oye que fue el más tierno corazón el suyo de cuantos ha habido en el mundo, y de ella se dice: Ab initio crevit mecum miseratio, et ab utero matris meae egressa est mecum (cf. Job 3 1, 18); de ver a un pobre lloraba. Dice Job: Desde el principio crió Dios conmigo el ser compasiva, el ser misericordiosa; la ternura de mi corazón desde el vientre de mi madre salió conmigo. Lo mismo se dice de la Virgen. El corazón más tierno del mundo fue el suyo; y si de ver un pobre llora, ¿qué haría de ver padecer al Hijo, de vello muerto sobre sus faldas y tan atormentado como estaba? Es tan tierna, que si viera padecer algún mal, algún trabajo a los mismos que crucificaron a su Hijo y trataron tan cruelmente, se le doliera de ello. Pues decime: ¿qué os parece que sentiría de ver padecer tanto a un su único Hijo, y tal Hijo? Consuélate, cristiana mujercita, hombrecito, que estáis en trabajo; sábete que tienes una Madre en los cielos, que se duele de tus fatigas más que tú mismo te dueles, y ansí procura de remediarlas. El mayor dolor de cuantos se pueden pensar en el mundo, en el corazón más tierno: ¿qué os parece que sintirá? (OC 3.908.33)

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Viena 28 (Cosas austriacas)

En una puerta de Dürnstein (pero también en Viena), vimos la constatación en tiza de que por allí han pasado los Reyes Magos (C=Caspar / M=Melchor, B=Baltasar):


Ver lo de «parar lo atómico - sí, por favor» hasta me hizo gracia, sobre todo lo increíble de que siga ahí, tan pancha la pegatina, treinta años después:





En un parque, aviso de andar sólo por los caminos limpios de hielo:

martes, 6 de diciembre de 2016

Viena 27 (Un día de monasterios)

Un día nos fuimos por el Danubio arriba, hasta el monasterio de Melk, que me recuerda siempre a una novela de Umberto Eco que no he leído. Pero empezamos en el de Gottweig. Al fondo, abajo, había esa iglesia con su cementerio, recogidita:



Yo no soy muy «peregrinista», pero no voy a negar que no me gustase ver este cartel del camino de Santiago austriaco:


Y ya puestos a hacer confesiones, tengo que decir que he acabado un poco aburrido del barroco centroeuropeo, tan repintadito. Por ejemplo esta ventana rosita con cristales y maderas pintados, pero muy veristas:


Creo que fue ahí donde caí definitivamente en la cuenta de que todo el imperio austro-húngaro es de hace cuatro días: desde finales del XV como mucho, así que arte, lo que es arte, poco tienen. Juntas el de la provincia de Palencia con el de la de Burgos y hay mucho más arte que en todo el imperio.

Creo que estas fotos son también de Gottweig. Ya que el arte no, volvámonos a la naturaleza:






Fuimos luego a una ciudad de por allí, otra indistinguible ciudad centroeuropea cuidadita. Aquí el famoso AEIOU y la fecha:


Os pongo un Santiago, de las típicas imágenes pintadas de blanco:


Comimos en Dürnstein, un pueblo con cierta famita porque estuvo encerrado un tiempo Ricardo Corazón de León, camuno de las Cruzadas. Estaba al lado del Danubio, tremendo río:


lunes, 5 de diciembre de 2016

Viena 26 (La Galería de Pinturas de la Academia)

Yo no salía del KHM, pero un día me dio cosa y me fui a la Gemäldegalerie der Akademie der bildenden Künste (y me gusta mucho poner el nombre en alemán, sí: la Galería-de-pinturas de la Academia de Artes Plásticas).
Ya había estado hacía años. Ahora han hecho reformas y está mucho mejor. Está al lado del edificio de la Sezession, tan mítico como sobrevalorado (en mi (no tan) humilde opinión):



De la Galería, yo acabé fijándome en lo mismo. En este cuadro maravilloso de Murillo:



Leí justo ayer, en una entrevista que enlazaban a Enrique Valdivielso, que esos chavales podían ser de los muchos que quedaron huérfanos en Sevilla por la peste. Es un cuadro buenísimo:





Impresionaba mucho ver de cerca los pies sucios.

Esta coronación de la Virgen es de Antonio da Fabriano, de principios del XV. Me dio por pensar que de cuadros así tomaría Klimt esos fondos de telas superpuestas que tanto le jalean sus fans:






No sabía si iba a estar allí el tríptico del Bosco o se lo habrían llevado a la exposición de Madrid: estaba allí y con toda la razón, porque era bastante malejo (aquí también me tiro de la moto y afirmo que era como mucho del taller del Bosco). Lo que me siguió gustando fueron las puertas en grisalla, sobre todo la del pobre Santiago peregrino, rodeado de crímenes al fondo, viniendo de puntillas a esta esquina del mundo:






Volví a ver a Cranach (que ya no me gusta tanto), pero bueno, Otra vez me fijé en la cara de mala de la joven casada con el viejo para robarle:


Y podría hacer una lista de las representaciones que he visto de la «familia extendida» de la Virgen, No sabía que también tuviese una Cranach. Es muy germánica:



Y luego está Lucrecia:



El niño es bastante repelente, pero el cuadro de Nicolaes Maes (de hacia 1670) llamaba la atención:




Tenían también una exposición de dibujos, por ejemplo este de la torre norte de la Catedral de Viena, de Laurenz Spenning, de 1465 (y que ha acabado como selfie):


Y este dibujo de Durero, que ya sabemos que sabía usar el lápiz:


Y este dibujo de un caballero en un torno, de en torno a 1500, que parece bastante «moderno»:

viernes, 2 de diciembre de 2016

Adviento para todos / Delicias del inicio del hiperpuente para algunos

1. No sabía si este año estaría también, pero ayer me encontré con la primera entrada del blog que sólo sale en Adviento, sobre montañas. UNA MARAVILLA, una delicia, un prodigio.

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2. Leo en un sermón sobre la Virgen de san Juan de Ávila esta definición de la palabra: aire herido.

Cosa es de maravillar que, siendo las palabras cosa de tan poco tomo y tan livianas, pues son aire herido, tengan tanto tomo que sean clavos, y muy hincados. Livianas son en substancia, mas de tomo son por el mal que hacen, si son malas, o el bien, si son buenas. Ex verbis tuis iustificaveris. Vita et mors in manibus linguae [Por tus palabras te justificarás. Vida y muerte en las manos de la lengua] (Mt. 12, 37; cf. Prov. 18.21). Veces hay que se pierde una casa, pueblo o ciudad por una lengua, o se gana; con la lengua mala podéis quitar a uno la hacienda, honra y vida, y sobre todos, ¡ay de aquel que quita a su prójimo a Dios con mal consejo y persuasión!
No son vuestras palabras, Virgen, de esta manera, sino verba sapientis [palabras de sabia] (Cf. Ecl. 10.12). Palabras de la Virgen trujeron a Dios para ella cuando por el Ecce ancilla [He aquí la esclava] (Lc. 1.38) encarnó Dios en ella, y por una palabra vino Dios en los otros.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Viena 25 (Selfies barrocos)

Me han llegado cientos de mails (#no) preguntando por qué se quedó en el aire el relato de Viena. Es que la vida se ha adelantado, pero me queda un montón que desmadejar de mis fotos de Viena, con las que os torturaré, inmisericorde hasta bien entrado 2017.

Como cortinilla de continuidad esta foto en un espejo del KHM:



Y esta de la iglesia de san Pedro, en el cogollito de Viena, con sus arquitecturas hiperbarrocas y frescos ilusionistas (por ejemplo el techo, muy conseguido):






miércoles, 30 de noviembre de 2016

Una postal en micénico



Buscando unas tablillas de Lineal B (la escritura silábica micénica) para un amigo, me encontré esta postal que le mandó John Chadwick (el descifrador con Ventris) al checo Antonín Bartoněk y que este publicó en su manual (Handbuch des mykenischen Griechisch (Heidelberg Winter, 2003). El texto es:

I-jo-a2-ne A-to-ni-no ka-re-e I o-ri-ko u-te-re-o e-ne-ka a-e-ro-pa-ra-no-jo I no-pe-re-o a-ra sa-wo wo-i-ka-de e-re-ro-u-ta I po-ro-i-me do-ro-i po-ro-i-de ke-ra-si I qe-qi-ma-me-no ka-ri wo-i-da meki-ta.
(«Juan a Antonin, saludos. Un poco tarde, por una avería del avión, llegué a casa. Con muchos agradecimientos y muchos regalos, te doy mis más sinceras gracias»).

Aquí lo comentaron, también desde el punto de vista lingüístico, especialmente ese a-e-ro-pa-ra-no-jo tan friki en una postal que es una apoteosis de lo friki.

martes, 29 de noviembre de 2016

La luz de Valencia 3

El Museo de Bellas Artes, medio en obras, estaba como anticuado: en una vitrina un plato de Manises y en un pasillo un arcón con complejísimas cerraduras, que todos estamos hartos de ver (es como los bargueños: un tostón).
Pero voy a lo positivo: retablos góticos maravillosos y una colección muy buena de pintura renacentista valenciana (Vicente Macip y su hijo Juan de Juanes, Francisco de Osona y el otro, Paolo de san Leocadio y su hijo). Luego todo se me mezcló: pasaba de Ribera (valenciano también: quizá el pintor valenciano más grande, ahora que lo pienso) a un montón de italianos indistinguibles del XVIII y luego a cosas de Murillo, Ribalta y yo no sé qué más. Muy confuso todo: a ver si acaban las obras y «reordenan la colección» para que los pardillos pretenciosos nos aclaremos.

-¿Y no hiciste fotos?
-Pues claro, ahí van, que la web del Museo es una mierda. Voy a contarlo desde el final y acabo en el gótico.

Este cuadro de Ribera tan impresionante, de san Sebastián muerto, atendido por santa Irene:




Mi foto es mala (aunque creo que recoge mejor el desvalimiento del cadáver), pero la del Museo es peor, así que he acabado en la wikipedia, que no le hace tampoco justicia.

No es que fuera un gran cuadro, pero el tema sí: La liberación de Platón, de Orazio de Ferrari:


Juan de Juanes se me volvió a caer un poco, por dulzón: esos Cristos eucarísticos o esa Última Cena que estuvo en casi todas las casas de España, son buenos pero ahhh, no sé. Aunque en esta calavera se quita de encima tanto dulzor, igual que en algunos cuadros suyos del Prado (el retrato del caballero):



Había esta resurrección de Yáñez de la Almedina, que podéis comparar con la santa Catalina del Prado (mismas letras árabes en las telas, por ejemplo, mismos escorzos):




Me encontré varias veces la escena del alma abandonando el cuerpo, pero con forma de cono (!):


También en un cuadro de Joan Reixach y en esta escena del Museo de la Catedral, de Alejo de Vahía:


Otra cosa muy loca, la Misa de san Gregorio en mashup con el Juicio Final:


Mientras un ángel coge a las almas de los salvados, Judas se ahorca:


Estas tablas son de Francisco de Osona:





Muy interesante, pero si lo comparas con la misma escena por Pedro Berruguete, no hay color.

Pero todo eso no es nada, porque en la exposición de Pinazo, un pintor valioso del XIX, habían puesto el autorretrato de Velázquez, en el que me paré. Pero estaba rodeado de cientos de jubiliados hablando a la vez. A una señora la chisté y fue peor: la pobre se excusó y aquello fue penoso. Pero me puse a mirar el autorretrato a pesar de todo y eso es otra cosa, juega en otra liga.