miércoles, 29 de junio de 2016

El agua de Mondariz, mejor que el agua

Pasé varias veces ante un anuncio, este (y siempre me llamaba la atención):


Cuando le pones un algo a algo muy básico, desmerece: «plata Meneses». Pero el agua siempre es buena y lo mejor es que siempre puede ser mejor, por ejemplo en Modariz.

[para reaccionarios: atención al sólo con acento]


Lo que no sé yo ya es si los refrescos de Mondariz pueden ser mejores que el agua. Lo que digo es que su publicidad es tremendamente buena:



[Y aquí me gustaría poner un «Disclaimer» explicando que me pagan y que de todos modo lo digo de corazón, pero el hecho es que no: ni les conozco, ni me pagan, ni siquiera he estado en Mondariz; ni sé quién ha hecho la campaña de publicidad]

martes, 28 de junio de 2016

Yerbas de infantería

Miguel d'Ors leyó un poema en el que hablaba de las «yerbas de infantería», refiriéndose a las de los bordes de la carretera*. Y esas son las que reconocí cuando subíamos hace una semana al monte Pedroso, que no podía estar más vibrante de vida. Destacaban unas flores en racimos rojos que resultaron ser Digitalis purpurea (peligrosa planta), pero las rodeaban todo tipo de hierbas y florecitas: maravillas en las cunetas.

Yo que no puedo sino estropear este recuerdo con mi yo, hice una foto subiendo el otro día a la Facultad de otras yerbas de infantería, con el hormigón de fondo:


*Y me acordaba de un blog que tomó su título de ahí.

lunes, 27 de junio de 2016

El fin de semana después del Curso de Verano

No fueron sardinas en Combarro, pero sí «empanada de pan de maíz con xoubas» en Combarro.

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No me cuadró de primeras, pero cada vez le veo más tino a la comparación que hicieron del Pico Sacro con el Monte Fuji.

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Volví a enseñar la Catedral. Esta vez descubrí algunas de las imágenes románicas reutilizadas en el XVIII para la fachada de la Puerta Santa.




Y al dios Posidón entre las aguas que llevan a Santiago a Santiago en la fachada renacentista del claustro de la Catedral, en Platerías (por no hablar de los calamares que se entrevén):

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En los ojos asombrados de mis amigos volví a recordar que Santiago es una ciudad preciosa.

viernes, 24 de junio de 2016

La moviola: el último día (y II)

Está siendo enfermizo esto mío de estirar las cosas en varios días: como no ponga coto, me paso el mes hablando del Curso de Verano. Ya acabo:

Armando Pego habló sobre Shakespeare. Ya os puse un enlace a un resumen suyo de la problemática que le interesa y que expuso en la conferencia también, aunque dedicando más tiempo al diálogo con las interpretaciones recientes más valiosas para él, las que reconocen el genio y no acuden a subterfugios externos que reduzcan a Shakespeare a un pelele moldeable. Sobre todo quiso dejar clara la grandeza filosófica de su obra, ejercida en cuanto dramaturgo (no «a pesar» o «como excusa de»), en obras teatrales de complejidad a la altura de la complejidad de lo real. En el coloquio intenté llevármelo a mi molino, hablando del uso paralelo del género del diálogo por parte de Platón y lanzando aquello de Steinhardt de Hamlet como personaje «positivo», pero no entró al trapo. Y sobre Hamlet giraba el núcleo de su exposición, esa tragedia basada en una obra de argumento previsible, pero que complicó para romper nuestras expectativas y sobre todo para apuntar en otra dirección.

Y Enrique García-Máiquez expuso su visión de la verdad en la poesía española contemporánea, haciendo un alarde de capacidad de observar grandes tendencias en un mundo que a mí me asusta, de tan amplio: el inmenso mar de los libros de poesía en la España del último siglo. Él reconocía una línea muy marcada: la «autenticidad» o la sinceridad como clave de la pertinencia de la poesía por parte de muchos poetas.  Apuntó luego a una línea fascinante, la de indagar en eso de Machado de que la «verdad se inventa» como recurso válido de la poesía, aprovechando un ejemplo de su poesía: de una anécdota de su hija enseñándole una luna pintada en el dedo a un haiku ya fuera de lo anecdótico (prehistoria aquí. Lo explica en detalle aquí, aunque el enlace se ha quedado obsoleto: el artículo está aquí en pdf, en la página 29)

Incluso con la «fea cobertura» con que han quedado vestidos estos recuerdos , espero que os llegue algo a los que no pudisteis estar allí. Puedo excusarme en que hablo «de oídas», porque de hecho no escribí nada, ay (otra vez).
A ver si publicamos esas conferencias y todos las podemos disfrutar de nuevo, de otro modo.

jueves, 23 de junio de 2016

La moviola: el último día (I)

El profesor Anguita tenía que torear con mil años de relación de la poesía medieval con la filosofía. Y cogiò el toro por los cuernos, fijándose en el comienzo justo de la Consolación de la filosofía de Boecio, donde ésta llama a las Musas del arte nada más y nada menos que «scaenicas meretriculas»:
Quis, inquit, has scaenicas meretriculas ad hunc aegrum permisit accedere, quae dolores eius non modo nullis remediis foverent, verum dulcibus insuper alerent venenis?
Quién -dijo- dejó acercarse a este enfermo a estas putillas histriónicas, que sus dolores no sólo con ningún remedio le iban a mejorar, sino que además le iban a alimentar con dulces venenos?
La traducción es mía. él lo de las «meretriculas» lo dijo con más elegancia. Y qué bueno lo de los «dulces venenos». De hecho hablamos mucho en el curso varias veces del fármacon (φάρμακον), a la vez remedio y veneno (como la palabra droga o mejor droguería; o drug en inglés). Y también del farmakós (φαρμακός), el chivo expiatorio.
Se fijo sobre todo en la fascinante (para mí a partir de ahora, porque solo me sonaba vagamente, de todos ellos, Juan de Salisbury) escuela de Chartres del siglo XII. Y nos puso una representación chulísima de Alsacia, de las artes liberales rodeando a la Filosofía, con Sócrates y Platón justo debajo escribiendo (nada menos), Es del Hortus deliciarum. Esta:


Los de abajo, fuera del círculo son los poetas y los magos inspirados por el espíritu inmundo (poete vel magi spiritu inmundo instincti, pone. Con cuervos al oído): qué chulada.

Y habló de Virgilio como nigromante (y ahí asomó Dante), con lo que tocábamos otra vez el tema del poeta como adivino, que ya está en Píndaro y en Platón y que se puede enlazar con el tema de la inspiración.

miércoles, 22 de junio de 2016

La moviola: la poesía reinando

En varios momentos del Curso me vi apremiado, ante la fuerza de los argumentos, a negar de una vez por todas los tapujos y engaños de la poesía y reconocerle de una vez en mi vida su primacía a la filosofía. Por suerte, primero Gregorio Luri nos contó cómo Platón, casi de penalti, la metió al final de la República y luego tuvimos lecturas de poemas.
En la de Enrique García-Máiquez yo veía a su mujer frente a él, así que casi fue un poema amoroso todo ello, con los demás de espectadores de lujo. Fue leyendo y comentando sobre todo inéditos. No lo grabamos y a mí ahora me da pena. Ha ido haciendo una poesía cada vez más sencilla en apariencia, menos «poética» (valga la expresión), cada vez más honda.
Si lo hubíeramos grabado yo podría comprobar las diferencias que creo que hay con la versión original de este epitafio precioso de tema clásico, a una joven madre de varios hijos:
No, no te sea leve la tierra en que reposas
ni tampoco tranquila. No estás acostumbrada.
Que retumben en ella cada día más firmes
los pasos de tus hijos y el ruido de sus risas.
Al día siguiente leyó y comentó sus poemas Miguel d'Ors. Prefirió estar de pie en un atril y el micrófono se oía poco. Subieron el volumen y quedó como una reverberación que hizo curiosamente más íntima la lectura de un selección de sus poemas más hondos, en los que podíamos ir repasando los grandes temas del curso: la inspiración como vía de la verdad por la vía de las intuiciones poéticas, el número y el ritmo en las esferas matemáticas y poéticas, el modo de acceder a las grandes cuestiones desde la perspectiva vital o desde la «lógica» o racional.
Fue leyendo los poemas con gran sobriedad de gestos, aunque con unas manos muy expresivas. A la vez nos dio un curso de técnica poética y de crítica literaria.

Así que sigo en la poesía, a pesar de los pesares.

martes, 21 de junio de 2016

La moviola: primer día

Hicimos el Curso en la Facultad de Filosofía, más céntrica: yo trataba además de «tender puentes», aunque el traje de filósofo a mí me queda demasiado grande, con lo que corro riesgo continuo de ser acusado de farsante, y con razón.
Invité a profesores de esa Facultad, pero no creo que asistiera nadie (uno se limitó a contestarme cambiando el asunto del mail por lo siguiente: «non houbese estado de mais ter contado antes con nós». Yo, franciscanamente, me excusé y le ofrecí posibles colaboraciones en el futuro; me contestó por el mismo procedimiento esta lacónica frase: «mal feito»). Así que ya desde el principio íbamos como a casa ajena, aunque con la paradoja de que esa Facultad, en origen Colegio de Gramática de los Jesuitas antes de su expulsión (y de ahí la calle que sale, de tan poético título, de Tránsito dos Gramáticos, tan melancólico además), fuese hasta 1990 Facultad de Filología. Así que era como volver a una casa perdida.

La conferencia de Gregorio Luri era de filósofo con todas las togas correspondientes y todas las garantías pertinentes. Habló desde el principio con esa perspectiva, pero explicando muy filológicamente los términos, empezando por el de politeia (algo de trasfondo, en este artículo). La expulsión de los poetas ya no era, con su explicación, un tema de mal gusto o frivolidad platónica, sino de política en el sentido más pleno y de psicología en el más hondo. No descenderé a más detalles porque en el curso no escribí nada (a lo platónico-académico): pero tengo el enlace a una entrevista que le hicieron esa mañana en la Radio Galega, que os recomiendo,
Luego volvimos los filólogos, la profesora Yolanda García, que se fijó en Empédocles, que a mí me gusta tanto, ese filósofo-poeta de lenguaje complejo. En los símbolos y las palabras fue donde se paró.
Y por la tarde -le puse a mala hora, a las 4- Cesáreo Bandera nos embarcó en la problemática de la duplicidad de la verdad y el ocultamiento en que incurre la literatura. Y allí, durante todo el día, se iba asomando cada poco Homero, el tapado.

lunes, 20 de junio de 2016

La moviola: preliminares

Ahora hasta me hace gracia recordar que una semana antes del Curso de Verano tenía miedo de que nadie se hubiera matriculado. Intuía que había algún error, porque personas concretas me habían asegurado que se iban a matricular (y algunos de ellos son pre-crastinadores) pero el hecho es que cada vez que entraba solo veía, donde yo me imaginaba que aparecería una lista (creciente con los días), esto:


Y no caí en la cuenta del quid hasta que en «los cinco cincos» (los servicios informáticos de la USC: extensión 55555) me dijeron que pinchara en el código y alehop, allí estaba ante mí una respetable lista de gente. Me vi a mí mismo como alguno de esos amigos algo mayores a los que reprocho su poca empatía con las pantallas.

¿Y el Curso? Muy bien, excelente. Yo lo había montado con la idea de lo que a mí me hubiera gustado oír, de ser un alumno. Si le quitamos los nervios de esos días y algunos fallos míos de atender bien a todos, con varios frentes abiertos, el hecho es que lo disfruté todo muchísimo y me está dando un retrogusto excelente cada vez que me acuerdo de algo que salió en alguna conferencia o en los coloquios, o cuando recuerdo las lecturas de poesía y las conversaciones en las comidas y en los cafés.

miércoles, 15 de junio de 2016

Susana Benet La enredadera II

Un tema muy propio suyo es el de las carnicerías. Siempre consigue que demos un respingo (28.1):
Aunque haya fruta
todo el mercado huele
a carne muerta
O esto:
Atroz pintura
el delantal manchado
del carnicero.
Luego que tiene un ojo finísimo para el color y, como tiene oído, le salen cosas como esta, en que ves al mirlo en movimiento, a un ritmo sincopado (31.2):
corre y se para,
corre y se para el mirlo
mientras lo miro.
No pongo más haikus suyos, que me parece ya abusar, poner tantos. Son una maravilla, os los recomiendo vivamente. Tiene un blog, en el que va colgando los que va escribiendo.