lunes, 29 de agosto de 2016

Bienes del bienestar vienés, ¿vienes?

Intentando pensar un resumen de estas tres semanas me salió este título tan repunante, pero aliterativo y a la vez útil para clases de ortografía (si todavía las hubiera en algún sitio).

Tres titulares de estos días:
1. El KHM me lo he trabajado a conciencia, sin prisa y sin pausa. El penúltimo día me enteré de que en 2017 hay exposición de Rubens, ay, que me perderé.
2. Misas en la Catedral, Sankt Peter y la iglesia de los agustinos: Haydn, Mozart, Caldara y Rheinberger.
3. La casa estaba en un zona donde se asentaron los turcos para vencer a Viena (yo me había llevado el libro de Martínez Mesanza con el poema de Sobieski). De ello queda un parque muy bonito (Turkenschanzpark, hecho dos siglos después, en 1888) y muchas huellas. Esto está en el Museo de la Ciudad de Viena, que visité el primer día. La vista de la ciudad desde los turcos


Y las tiendas turcas:


También estaba la bandera de las tropas auxiliares españolas durante la defensa de la ciudad en 1523:



sábado, 6 de agosto de 2016

Me voy a Viena

Tres semanas en Viena: un sueño. Me van a tener que hacer un sitio para dormir en el KHM.
Aprovecharé para pensar cómo contaros a la vuelta todo lo que vea (sin pasarme siete meses en ello).

viernes, 5 de agosto de 2016

Cuatro gatos con una idea fija



«Saúde e Terra, irmá(n)s!», así se titulaba la exposición sobre las «Irmandades da Fala», que cumplen cien años. Yo del tema no sé nada, así que os cuento mis impresiones:
-eran cuatro gatos; en concreto empezaron 20 personas en Coruña (y luego, que si la «sociedad civil», los «movimientos sociales» y el «pueblo en pie»).
-es llamativo el componente republicano de sus miembros (o de los más famosos al menos).
-me sorprendió el componente teosófico, espiritista, sincretista. Me sorprendió también encontrar entre los primeros miembros en Santiago en los años 20 a un jesuita y a un cura.

La exposición eran muy ruidosa: parece que querían empaquetar demasiada información. Los objetos eran curiosos (un recordatorio de Primera Comunión de 1922 en gallego, por ejemplo) y las obras de arte con un sincretismo curiosísimo, como para iglesia teosófica ciencióloga nacionalista:

Esta figura femenina / sacerdotisa / telúrica. Se titula Galicia Nai/Señora, de Uxío Souto (1926):


Ara Gael, de Camilo Díaz (el padre de Isaac Díaz Pardo, muy buen pintor, mejor que su hijo, me parece). Miré en la wikipedia (y ahí me enteré de que era masón):


Este, también es de Camilo Diaz, para el I Congreso Teosófico Gallego:



Visto así, da un poco yuyu encontrarse lo megalítico y telúrico junto al cáliz del Cebreiro. Es casi mejor que pusieran la estrella roja, como hizo el Bloque después.


Ya digo que Camilo Diaz fue mi descubrimiento, por ejemplo estos árboles («mientras que tu hacha no tumbe más que pinos» - en la línea de lo que decía Antonio Machado por entonces, claramente). A mí no me gusta ni el lema ni el hacha, pero los árboles que pinta, sí:


Y luuego esta bandera con la torre de Hércules y una calavera en la ladera (que alguien me la explique: bueno, mejor no):




Pero quédemonos con lo bonito, sin rascar más. Esta viñeta de la Editorial Nos, por ejemplo:



O este dibujo que Camilo Díaz le hizo en la cárcel a Ángel Casal, alcalde de Santiago fusilado también en 1936:


Este cartel precioso de Castelao:


O este de Camilo Díaz:



Manchetas de Nós:


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jueves, 4 de agosto de 2016

Me gasto aquí los réditos de 93 euros

Cuando cambié de coche hace ya más de tres años, «me acogí» al plan PIVE. No siendo partidario de esas subvenciones, tampoco iba a ser tan maleducado de no coger lo que papá Estado da.
Hace dos meses me llegó una carta de Hacienda porque no había declarado esos 1000 en el IRPF y que tenía que devolver 400. Me fastidió, porque siempre fastidia pagar, pero me aguanté.

Ahora me ha llegado una carta de Hacienda: como llevaba más de mil y pico días sin pagar, me ponen una multa, pero al haber pagado cuando me dijeron, me la rebajan. En resumen, que son 93 euros más. Me dan toda la información para que reclame, pero qué voy a reclamar, pobre de mí, un felón convicto y confeso.

Todo esto, a unos días de irme de vacaciones, con el nivel de corte-de-mangas-a-todo por las nubes. Menos mal que he descubierto un programa de Radio Clásica, que se llama La hora de Haendel. Es una maravilla, es una delicia, no podía haber encontrado medicina mejor.

Este es el enlace para que oigáis todos los programas.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Me corto el pelo y vuelvo

Se acerca el día de irme y voy completando rituales: ayer por la tarde me corté el pelo y luego a la vuelta me recorté la barba.

Al salir de la peluquería, en la Via Sacra había un concierto de Creatures, un dúo catalán de música folk, acordeón y gralla. Sonaba bonito, pero monótono (es el problema de toda la música folk: sirve para bailar, en el mejor de los casos). Al acabar de tocar lo que resultó una melodía tradicional de la Patum de Berga, uno del dúo se dirigió al público y nos contó que en su país era una fiesta muy conocida y que esas celebraciones tienen castellers y nos preguntó si sabíamos qué eran los castellers. Parecía que estuviese en Uzbekistán o que fuera incapaz de imaginarse que alguien fuera de Cataluña hubiese oído algo de aquello nunca. También nos preguntó si habíamos oído el instrumento que tocaba, la gralla, alguna vez. Buen chaval, pero con poco mundo, me pareció.

Y bajé por la Quintana y estaba abierta la Puerta de los Abades, así que hice una foto de los cimientos de lo que pudo ser la Catedral Gótica que sustituyese a la románica:

martes, 2 de agosto de 2016

Leyendo a Ferlosio

Es un tipo muy característico: todo el tiempo rajando de todo y la mitad del tiempo sin razón. Es más listo que la media y es un grandísimo escritor, pero como pensador a mí me parece muy limitado. Algunos de sus artículos son de traca, pero como casi todo el mundo le jalea, sigue para adelante.
Yo siempre leo sus entrevistas, sabiendo todo esto. De esta del domingo, me alegró que diga que no soporta a Ortega y Gasset y esta frase:
La palabra identidad. La odio profundamente. Identidad personal, nacional, colectiva... No es más que un fetiche. No me cabe en la cabeza.
Yo el otro día decía que es la palabra que me resulta más odiosa, así que me alegró encontrar a alguien que pensase la mismo, aunque fuera Ferlosio.

lunes, 1 de agosto de 2016

Museo Pedagó(g/x)ico Gal(+l)ego

Hace diez días pasaron por aquí mi madre y dos de mis hermanas* y como no queríamos pasar calor y andar entre codazos con los peregrinos y sufrir a los payasos del circo-da-gorra-subvencionados-por-las-mareas, acabamos dándonos una vuelta por el extrarradio rururbano.
Allí está el Museo Pedago(g/x)ico Gal(+l)ego, el penúltimo de Santiago por visitar**,
Lo sorprendente es que me gustase, pero sí, me gustó mucho. Nos gustó mucho, pero es quizá porque somos del gremio, con padre maestro nacional.
Es un Museo de hace no mucho, aunque se ha quedado un poco pasado en su musealización (valga la expresión). Había aulas recreadas, tópicas, pero sin caer en el topicazo. Esta es la de la época de la Restauración (de las pocas decentes que he encontrado: no dejan hacer fotos, un error colosal, así que solo os puedo contar que muy bien, que merece):



Cuando pasábamos por las vitrinas de los juegos infantiles, mi madre vio uno que le recordó al que hacían con un carrete de hilo y unos alfileres. Varios juegos hechos con cañas, para hacer ruido, nos recordaron a los que hacía mi padre con cardos secos.

Además había una exposición de cartografía escolar, mapas de todas las épocas: una delicia. Pero no tengo fotos que poneros.


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*La otra estaba viendo el modo de volver -via Estambul, ay- de Georgia (mi sobrina quedó sexta en los europeos juveniles de atletismo).
**Ahora creo que el único que me queda por visitar es el Museo de la Casa de la Troya, en torno a la novela y a los tunos, que quizá vea algún día, no sé,

viernes, 29 de julio de 2016

A ver si es buena

No sé si "Atlantique Sud" es realmente buena o va a resultar una basura cursi, pero el hecho es que me gusta mucho (por ahora). El video es pretendidamente cursi y el disco se titula JUNK (Basura), así que diremos que todo ello es postmoderno y nos cubrimos las espaldas:



[Él] Sans moteur / Comment veux-tu que j'avance? / J'ai perdu ton visage.
[ELLA] J'ai pas peur / Et si jamais tout s'efface / Je saurais a nouveau tout redessiner

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[LOS DOS ENTREMEZClÁNDOSE] ESTRIBILLO
[ELLA] N'aie pas peur
Oui je te suis
Je prends de l'altitude
Je pense toujours a toi
Attends-moi dans le noir
[Él] Allez viens tu peux bien prendre l'avion demain
J'ai perdu l'habitude des gens qui pensent a moi
Je t'attends dans le noir

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[ELLA] N'aie pas peur / Si tu ne vois que du vide / Je viens te chercher
[ÉL] J'ai le coeur / Qui invente des souvenirs / Tu pourrais a nouveau tout redessiner

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ESTRIBILLO

jueves, 28 de julio de 2016

Agrupar desagrupar: Jorge Barbi

Era una exposición del CGAC y me dio mucha pereza verla (y ahora más hablar de ella), pero he estado repasando fotos y era una pena que no citase aquí a ese grupo, entre el movimiento Atlántica (lo jalean mucho como lo más del arte gallego contemporáneo) y la creación de la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra en 1990 (que Dios confunda, a juzgar por los resultados).
En ese mítico grupo intermedio estuvieron algunos que yo ya había visto varias veces en el propio CGAC, como Jorge Barbi, que presentaba esto:



Son sacos de tierra de sitios diversos de Galicia. Miradlo, que es taaannn emocionante (Y ojo, que corréis el peligro literalmente de no «amar la tierra gallega» si no os gusta):





En la pared de la derecha hay documentos de emigrantes. Y en la otra, este paisaje futurista con marcas «capitalistas» de colores:



Pero resulta que sus formas están tomada de campos de concentración (cómo os quedáis, eh):


Luego, le daba la típica patadita al político (que ya sabemos lo que disfruta con esa clase de pellizcos). Es una «alfombra para Conselleiro de Cultura»:





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Yo solo quiero ahora recordar que pasé por la Rúa de la Caramoniña y estaba muy bien arreglada, con jardines urbanos para que mi generación pueda jugar a los hortelanos:



miércoles, 27 de julio de 2016

Sobre el Gran Inquisidor de Dostoyevski

Del libro de Jiménez Lozano me llamó mucho la atención un excursus sobre interpretaciones de la «Leyenda del Gran Inquisidor» en Los hermanos Karamazov de Dostoyevski.

Parte de lo que expone Friedrich Heer* sobre su dependencia de los planteamientos de movimientos que responden a la «concepción histórico-universal de los perseguidos, franciscanos de izquierda o espirituales, que sustentan el mito de la Iglesia como Babilonia actuando contra Cristo» y que sería llevada en el XVI de Italia a Polonia, Hungría, Transilvania y luego hasta Rusia.
Luego recoge el planteamiento de Romano Guardini, que ve en el Cristo pintado allí una figura herética, al ser un Cristo inocuo fabricado por Iván Karamazov, que «representa la autojustificación de éste y legitima su posición de rebeldía, "y al mismo tiempo lleva implícita la afirmación de la inocuidad del cristianismo al considerarlo en una pureza absoluta, esto es, desvinculado de la realidad práctica"». Antes había dicho: "Es éste un desvinculado, un Cristo solo en sí mismo... Este Cristo no ama el mundo tal como es y en verdad no se funde con él. No es un enviado, un redentor... Este Cristo es inocuo en un mundo que debe permanecer igual a sí mismo tal como lo desea perversamente el instinto de Iván. Y lo es precisamente por ser cristiano en un sentido tan extremo, tan sublimado"**.
Y de ahí, de esa construcción de Iván Karamazov sale un cristianismo que se opone al cristianismo real. Recuerda también Jiménez Lozano cómo Antonio Machado oponía Moscú a Roma y que la razón, como explicó Rafael A. González, fue su anticlericalismo. Machado sería, pues, un herético en la línea de Iván Karamazov.

Qué fino Guardini siempre. Y ahora me da rabia no haber leído ese libro suyo**, que tuve tanto tiempo en la estantería, cogiendo polvo. Y me dan ganas de volver a leer a Dostoyevski, después de tanto tiempo.


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*Firedrich Heer, El mundo medieval, Guadarrama, Madrid, 1963, p. 315.
**Romano Guardini, El universo religioso de Dostoievski, Emecé, Buenos Aires, 1958, p. 130-137.