viernes, 29 de julio de 2016

A ver si es buena

No sé si "Atlantique Sud" es realmente buena o va a resultar una basura cursi, pero el hecho es que me gusta mucho (por ahora). El video es pretendidamente cursi y el disco se titula JUNK (Basura), así que diremos que todo ello es postmoderno y nos cubrimos las espaldas:



[Él] Sans moteur / Comment veux-tu que j'avance? / J'ai perdu ton visage.
[ELLA] J'ai pas peur / Et si jamais tout s'efface / Je saurais a nouveau tout redessiner

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[LOS DOS ENTREMEZClÁNDOSE] ESTRIBILLO
[ELLA] N'aie pas peur
Oui je te suis
Je prends de l'altitude
Je pense toujours a toi
Attends-moi dans le noir
[Él] Allez viens tu peux bien prendre l'avion demain
J'ai perdu l'habitude des gens qui pensent a moi
Je t'attends dans le noir

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[ELLA] N'aie pas peur / Si tu ne vois que du vide / Je viens te chercher
[ÉL] J'ai le coeur / Qui invente des souvenirs / Tu pourrais a nouveau tout redessiner

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ESTRIBILLO

jueves, 28 de julio de 2016

Agrupar desagrupar: Jorge Barbi

Era una exposición del CGAC y me dio mucha pereza verla (y ahora más hablar de ella), pero he estado repasando fotos y era una pena que no citase aquí a ese grupo, entre el movimiento Atlántica (lo jalean mucho como lo más del arte gallego contemporáneo) y la creación de la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra en 1990 (que Dios confunda, a juzgar por los resultados).
En ese mítico grupo intermedio estuvieron algunos que yo ya había visto varias veces en el propio CGAC, como Jorge Barbi, que presentaba esto:



Son sacos de tierra de sitios diversos de Galicia. Miradlo, que es taaannn emocionante (Y ojo, que corréis el peligro literalmente de no «amar la tierra gallega» si no os gusta):





En la pared de la derecha hay documentos de emigrantes. Y en la otra, este paisaje futurista con marcas «capitalistas» de colores:



Pero resulta que sus formas están tomada de campos de concentración (cómo os quedáis, eh):


Luego, le daba la típica patadita al político (que ya sabemos lo que disfruta con esa clase de pellizcos). Es una «alfombra para Conselleiro de Cultura»:





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Yo solo quiero ahora recordar que pasé por la Rúa de la Caramoniña y estaba muy bien arreglada, con jardines urbanos para que mi generación pueda jugar a los hortelanos:



miércoles, 27 de julio de 2016

Sobre el Gran Inquisidor de Dostoyevski

Del libro de Jiménez Lozano me llamó mucho la atención un excursus sobre interpretaciones de la «Leyenda del Gran Inquisidor» en Los hermanos Karamazov de Dostoyevski.

Parte de lo que expone Friedrich Heer* sobre su dependencia de los planteamientos de movimientos que responden a la «concepción histórico-universal de los perseguidos, franciscanos de izquierda o espirituales, que sustentan el mito de la Iglesia como Babilonia actuando contra Cristo» y que sería llevada en el XVI de Italia a Polonia, Hungría, Transilvania y luego hasta Rusia.
Luego recoge el planteamiento de Romano Guardini, que ve en el Cristo pintado allí una figura herética, al ser un Cristo inocuo fabricado por Iván Karamazov, que «representa la autojustificación de éste y legitima su posición de rebeldía, "y al mismo tiempo lleva implícita la afirmación de la inocuidad del cristianismo al considerarlo en una pureza absoluta, esto es, desvinculado de la realidad práctica"». Antes había dicho: "Es éste un desvinculado, un Cristo solo en sí mismo... Este Cristo no ama el mundo tal como es y en verdad no se funde con él. No es un enviado, un redentor... Este Cristo es inocuo en un mundo que debe permanecer igual a sí mismo tal como lo desea perversamente el instinto de Iván. Y lo es precisamente por ser cristiano en un sentido tan extremo, tan sublimado"**.
Y de ahí, de esa construcción de Iván Karamazov sale un cristianismo que se opone al cristianismo real. Recuerda también Jiménez Lozano cómo Antonio Machado oponía Moscú a Roma y que la razón, como explicó Rafael A. González, fue su anticlericalismo. Machado sería, pues, un herético en la línea de Iván Karamazov.

Qué fino Guardini siempre. Y ahora me da rabia no haber leído ese libro suyo**, que tuve tanto tiempo en la estantería, cogiendo polvo. Y me dan ganas de volver a leer a Dostoyevski, después de tanto tiempo.


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*Firedrich Heer, El mundo medieval, Guadarrama, Madrid, 1963, p. 315.
**Romano Guardini, El universo religioso de Dostoievski, Emecé, Buenos Aires, 1958, p. 130-137.

martes, 26 de julio de 2016

Los cementerios civiles, de José Jiménez Lozano


Era un libro que tenía pendiente: lo leí en primavera. Quería exultar aquí sobre él, extendiéndome despacio en todas sus virtudes, pero me pasaron por encima los preparativos del Curso de Verano y ahora me encuentro, cuatro meses después, con que sólo puedo acumular adjetivos elogiosos, pero, ay, vagos. Me ha quedado un recuerdo excelente de la lectura, pero pocos detalles.
Yo creo que escritores con la serenidad y altura de miras de José Jiménez Lozano hay muy pocos en España. Tratar ese tema, el de la aparición de los cementerios civiles en el siglo XIX y los problemas y tensiones a que dio lugar, da para ponerse más o menos inconscientemente de un lado o del otro, pero hay que ser una persona de grandísima finura para mantenerse en la serenidad, que nada tiene que ver con un mítico «justo medio», sin caer en adscripciones de grupo y considerando las razones (y sinrazones) de todos.

Pero el hecho es que ahora solo me quedan unas mínimas anotaciones de cosas que quise apuntar, por ejemplo el detalle que comenta de que en las revoluciones populares del XIX el latín era una obsesión «por la lengua supuestamente esotérica del culto y de los clérigos, y en algunas algaradas anticlericales se gritaba: "Muera la raza latina"» (254).

También me interesó mucho leer de las vidas de algunos «espíritus fuertes», especialmente del XIX, como por ejemplo José Somoza, que se acercaba a la iglesia, pero solo entraba hasta el umbral. Eso lo contaba también Unamuno respecto a un predecesor suyo, Santiago Usoz, en la cátedra de griego (le dediqué un artículo). A mí siempre me pareció un relato algo adulterado: aparte de que hablaba de segunda mano, porque lo que contaba era muy típico de la figura característica del liberal acatólico moldeado en personajes como Somoza.
Recuerda tambíén Jiménez Lozano (261-2) el caso del abuelo de André Malraux, que se enfadó con el cura por una cuestión de limosnas cuaresmales y acabó asistiendo a Misa toda su vida desde fuera (esa es la versión «católica» del enfado con los clérigos que está  en la base de tantos enfrentamientos de este tipo). También comenta (276) que Gumersindo de Azcárate, que parece que perdió la fe al morir su mujer y su hijo recién nacido en el parto, iba, en el pueblo de Villimer (León) donde tenía una finca, exclusivamente a oír el sermón del cura (la versión «atea respetuosa»: oír al cura como a cualquier otro).

Yo, si me fichan para «impartir» (no «dar») un curso (pagado a millón) en una Universidad idílica de USA sobre «la cultura española» (dejadme soñar, que todos cojeamos de algo), pondría este libro de lectura obligatoria. Pero ya sé que ni eso va a pasar, ni las Universidades idílicas recomendarían libros así, sino pijadas tontorronas para adormecer a sus forrados alumnos.


lunes, 25 de julio de 2016

Fiestas del Apóstol

Es el día del Apóstol, de lo que me congratulo con todos vosotros.
Llevamos diez días de fiestas, pero vi el programa y era todo «circo-na-rúa» y modernillos «artellando» cosas, lo lógico por otro lado con nuestro ayuntamiento perrofláutico. Ayer, por no ir por el casco antiguo, acabé en el Museo do Pobo Galego. Había una pequeña exposición sobre carteles y folletos de fiestas en Galicia desde 1880. No tenía muchas prestensiones, sólo mostrar materiales de su colección: me cayó en gracia.

Había cosas como un programa de Santiago de 1897 con este impresionante plan:



Y ya puestos, os pongo dos carteles de 1971, de pueblos gallegos:


[fijaos en el «domearán con bo vai-vén, o seu xóven esquelete»]








jueves, 21 de julio de 2016

Eduardo da Costa Teixeira Pinto

Hay una exposición en Fonseca estos días de este fotógrafo portugués. A mí me gustaron mucho sus series sobre ríos como el Támega. Me recordó a Ozu (no se me ocurre elogio mejor):





miércoles, 20 de julio de 2016

En san Lorenzo de Trasouto

De san Lorenzo yo le tengo sobre todo cariño a la carballeira (con los jacintos en febrero), pero seguía pendiente la visita a la iglesia, la última de valor que me faltaba de conocer de Santiago.
Mis amigos se iban a ir a media mañana y nos dio tiempo a acercarnos allí. Ahora es un Pazo (toda la historia, en la wikipedia), pero fue monasterio y la iglesia es del XIII, con mucho que ver con la Colegiata del Sar. En él pasó una semana de retiro Carlos V, nada menos. En los últimos años veraneaba allí la reina Fabiola (qué maja, la pobre).

La gracia ahora es que allí acabó el retablo del convento de san Francisco de Sevilla, de mármol de Carrara, italiano, de 1525, una maravilla:



Yo el mármol lo he acabado mirando con cierta manía, de tanto darme con ese como de pescadería que usan en bastantes iglesias (por ejemplo en la capilla de la Comunión de la Catedral). Pero este retablo, de un color blanco traslúcido brillante, con una labor de esculpido finísima, era otra cosa: una maravilla de delicadeza.
A los lados, las tumbas de los patronos, también muy buenas. Por ejemplo el conde:

martes, 19 de julio de 2016

En Oviedo II

Visitamos la Catedral. Yo me acordé mucho de la época en que leía a Clarín, de los episodios de la Regenta allí, pero sobre todo de la propuesta de don Pompeyo Guimarán de convertirla en un paseo cubierto.

En la primera capilla, a la derecha, para empezar, una reja antiquísima:


El retablo mayor -aunque repintado en el XIX- es una maravilla.



Yo me quedé un poco bloqueado con la Cámara Santa, mucho más pequeña de lo que recordaba y porque me parecía como de pega, por el color blanquísimo de la caliza recién restaurada. Por otra lado, se palpaba hasta qué punto Asturias y Galicia están estrechísimamente relacionadas en lo religioso y lo artístico.

En la capilla del Santísimo, antes de la Virgen de la Leche, había muchas inscripciones latinas interesantes, pero a mí la que me llamó más la atención fue una: «Lac pro ambrosia»:  sobre que Jesús no se alimentó de ambrosía, sino de leche, todo un compendio en tres palabras sobre historia de las religiones y antropología.


Cumplidos los objetivos, nos fuimos volviendo, porque teníamos que ver por fin la iglesia de san Martín de Mondoñedo, que no está en Mondoñedo sino en Foz (en realidad, en un sitio perdido cerca, con un cartel al principio y la nada en varios kilómetros, hasta que llegas si has tenido suficiente fe).
La iglesia nos dejó bastante descolocados, porque es una especie de reconstrucción de una iglesia románica muy antigua, pero evidentemente remozada (todos los detalles los explican muy bien en este enlace). Otra vez la piedra es muy blanca y los capiteles y el frontal de altar era como de románico pasado por las Cícladas, por decir una bobada:



(foto de la wikipedia)

lunes, 18 de julio de 2016

En Oviedo I

Íbamos a hacer un viaje rápido a Oviedo, en principio tres horas. Pero en Mondoñedo nos sacaron de la autovía por la niebla (ni un cartel para avisar de la ruta) y luego me pasé kilómetros comprobando hasta donde aguantaba la reserva de gasolina, porque entre Mondoñedo y Oviedo no hay una pobre área de servicio: te tienes que salir y buscar por los pueblos -lo hicimos en Luarca y nos llevó varios kilómetros- las antiguas que los políticos han preservado para que los caciques locales mantengan sus cutregasolineras.
La cosa es que llegamos. Íbamos a tiro fijo, al Museo de Bellas Artes. Y donde nos paramos primero fue en este retablo de santa Marina (la que tiene un santuario de al lado de Allariz que no llegamos a visitar dos días antes, coincidencias de la vida), que resulta que es de dos autores:



Por ejemplo, aquí tenéis a la pobre santa Marina saliendo del dragón, que no ha podido digerirla:


Y luego, pues a mirar si las nubes nos recordaban a aquellas de Benavente:


Y en la sala de pintura del XVI, nos fijamos en la finura de esta cesta con la labor de coser:


O en este delicadísimo paisaje al fondo:


O en este descenso a los infiernos:




O en esta Asunción tan bonita de Pedro Berruguete:


Dios Padre sale de una especie de aureola verde: