Leer despacio
Esto me hubiera gustado contárselo a mis alumnos, por ejemplo a los que ahora están en 5º, esta teoría mía que he ido cocinando y que cuajó al leer un texto de Pascal que puso Enrique el otro día:
Se lo diría porque mis alumnos tienen que ver que a todo el mundo le cunde más lo suyo; hasta en las carreras de Humanidades los de lenguas modernas viajan al extranjero y hablan con desparpajo con forasteros, los de español leen novelas vanguardistas una detrás de otra, los de gallego son de los pocos que saben escribirlo bien en Galicia, los de Historia ganan al Trivial -¡y saben más de costumbres de los griegos!-, los de filosofía conocen arcanos y lanzan con desparpajo teorías, los de Arte hacen de guías turísticos.
¿Y los pobrecitos de Clásicas? En 5º y con conciencia de no tener ni idea, de estar peleándose con dos lenguas -latín y griego- que cada vez se hacen más difíciles: cuando parece que ya empiezas a entender a Heródoto te pasan a Tucídides; cuando has entendido un poema de Safo -a pesar de la dificultad del dialecto- te meten con Píndaro, que no hay quien lo entienda.
Y además tienes que soportar que la gente te pregunte: ¿Y tú, lees griego? Y balbuceas que poco, que lo que aprendes en realidad no es la lengua que hablaba la gente hace dos mil años, sino una lengua literaria (y siempre con un diccionario a un lado). Que no, que no sabes cómo se dice Buenos días o ¿Qué tal está usted?
Pero al final -les diría a mis alumnos de 5º, que son todos bien majos- aunque penséis que sabéis muy poco, incluso aunque os digan que no tenéis ni idea, vosotros sois los únicos del mundo contemporáneo occidental que podéis daros el lujo de leer despacio. Sois los únicos que tocáis las palabras despacio, las pesáis, las sopesáis, las juntáis -aparte de los poetas. Los únicos que habéis leído un discurso y habéis descubierto sus feas costuras retóricas, los únicos que en Heródoto notasteis de verdad lo borrosa que es la línea entre la historia y otros géneros, los únicos que comprendéis al final por qué atrapa Platón a todos con su don para la escritura.
Algo así les diría, no argumentos pasteleros de esos de que aprendemos vocabulario médico o zoológico, o que traducir es un ejercicio como hacer sudokus, interesante para ejercitar el cerebro.
¡Y la alegría de saber lo poco que uno sabe, en este mundo en el que todo el mundo sabe de todo!
*Blaise Pascal, Pensamientos, Almuzara, 2008, p. 265. **JRJ, Ideología, p. 424, nº 2584. ***Nicolás Gómez Dávila, Escolios a un texto implícito, p. 268
Cuando se lee demasiado deprisa o demasiado despacio, no se entiende nada*.Yo le dije que totalmente de acuerdo en lo de 'demasiado deprisa', pero que 'demasiado despacio' no lo veía, que parecía el típico caso de frase redondeada con esa coletilla para equilibrar por el otro lado. Y fue Enrique y me mandó dos autoridades que no se las salta un gitano:
Si se lee (se corrije) muy despacio, el lenguaje se desarticula y acaba por no decir**.Pero luego me acordé de aquel poema de Milosz en el que explicaba las ventajas de leer en griego antiguo, aunque haya que ir a poquitos, de lo difícil que es:
El mundo es un libro que no revela su sentido a quien lo lee demasiado despacio o demasiado ligero***.
(...) es bueno que recorramos con el dedoA mis alumnos de Clásicas les diría que nosotros sí que leemos despacio: que tardamos un mes en leer un discurso de Lisias, que de Heródoto un episodio nos da para semanas de clases, que leemos a Homero pero pocos versos por día.
letras más duraderas que las talladas en piedra,
y que, al pronunciar despacio cada sílaba
descubramos la auténtica dignidad del lenguaje. (...)
Y así en cada página un lector perseverante
ve veinte siglos como veinte días
en un mundo que un día llegará a su fin.
Se lo diría porque mis alumnos tienen que ver que a todo el mundo le cunde más lo suyo; hasta en las carreras de Humanidades los de lenguas modernas viajan al extranjero y hablan con desparpajo con forasteros, los de español leen novelas vanguardistas una detrás de otra, los de gallego son de los pocos que saben escribirlo bien en Galicia, los de Historia ganan al Trivial -¡y saben más de costumbres de los griegos!-, los de filosofía conocen arcanos y lanzan con desparpajo teorías, los de Arte hacen de guías turísticos.
¿Y los pobrecitos de Clásicas? En 5º y con conciencia de no tener ni idea, de estar peleándose con dos lenguas -latín y griego- que cada vez se hacen más difíciles: cuando parece que ya empiezas a entender a Heródoto te pasan a Tucídides; cuando has entendido un poema de Safo -a pesar de la dificultad del dialecto- te meten con Píndaro, que no hay quien lo entienda.
Y además tienes que soportar que la gente te pregunte: ¿Y tú, lees griego? Y balbuceas que poco, que lo que aprendes en realidad no es la lengua que hablaba la gente hace dos mil años, sino una lengua literaria (y siempre con un diccionario a un lado). Que no, que no sabes cómo se dice Buenos días o ¿Qué tal está usted?
Pero al final -les diría a mis alumnos de 5º, que son todos bien majos- aunque penséis que sabéis muy poco, incluso aunque os digan que no tenéis ni idea, vosotros sois los únicos del mundo contemporáneo occidental que podéis daros el lujo de leer despacio. Sois los únicos que tocáis las palabras despacio, las pesáis, las sopesáis, las juntáis -aparte de los poetas. Los únicos que habéis leído un discurso y habéis descubierto sus feas costuras retóricas, los únicos que en Heródoto notasteis de verdad lo borrosa que es la línea entre la historia y otros géneros, los únicos que comprendéis al final por qué atrapa Platón a todos con su don para la escritura.
Algo así les diría, no argumentos pasteleros de esos de que aprendemos vocabulario médico o zoológico, o que traducir es un ejercicio como hacer sudokus, interesante para ejercitar el cerebro.
¡Y la alegría de saber lo poco que uno sabe, en este mundo en el que todo el mundo sabe de todo!
*Blaise Pascal, Pensamientos, Almuzara, 2008, p. 265. **JRJ, Ideología, p. 424, nº 2584. ***Nicolás Gómez Dávila, Escolios a un texto implícito, p. 268

