martes, 18 de diciembre de 2018

Un documental de Santiago en 1967




En esta ciudad se habló mucho por el mes de octubre de un documental de 1967 (lo tenéis en la web de TVE). Era muy bonito ver las calles con coches, los estudiantes muy elegantes con gabardinas y trajes, las caras de la gente -sobre todo de las señoras del mercado, impresionantes- y hasta a algún conocido como don Jesús Precedo, un canónigo que era una excelente persona, para variar.
A mí me gustó verlo.
En esta ciudad, que es levíticamente castizocutreprogre, para lavar el hecho de que sea de 1967 tuvieron que vender que era un vídeo escandaloso: otra vez lo del exilio interior por otros medios. A mí me parece que el vídeo está perfectamente instalado en su realidad temporal, contento de estar ahí, con declaraciones de las fuerzas vivas (Filgueira Valverde, el cardenal, un rector muy gris) y su tono folklórico de fondo.

Yo me alegré mucho de ver también al principio unos segundos de Castrojeriz, en el camino, que también yo cojeo de lo mío.

Ahora el documental lo ponen los del Cineclub. Yo me divierto mucho buscando cómo evitan poner "España": les da urticaria. Fijaos en ese delirio «Estado Español/Francia», que es fascinante (to put it mildly):

lunes, 17 de diciembre de 2018

Un gozoso domingo Gaudete

A las 11, ya habíamos celebrado por qué es un día de alegría y ya habíamos desayunado muy alegremente y tenía ya la cama hecha y miré a ver si en Radio Clásica estaba ya Gran repertorio, antes del concierto, pero resultó que era el día de música de Navidad: actuaciones de una hora en directo desde distintos países (a veces fue música random que poner antes de Navidad). La suerte fue tener justo en ese momento uno desde Canadá donde pusieron realmente música de Navidad, de Charpentrier y contemporáneos, barroco francés que conozco poco, de tanto centrarme en Haendel, pero que sonaba de maravilla (y está aquí, qué suerte).
Cogí la autobiografía de Arthur Koestler y qué bien pasar la mañana así, mientras se caía el cielo en Compostela.
Y para colmo, puedo oír ahora los de horas más raras: este de villancicos del barroco portugués y este de Bach desde sankt Pölten.

viernes, 14 de diciembre de 2018

Otra vez rap

Yo no querría aparecer aquí como un patético viejoven, en el extremo contrario, presumiendo de estar en la onda, como el patético Keith Richards. Yo querría poner ya sólo música clásica, que es lo que más me llena, pero es que me siguen gustando cosas como esta:



Yo había disfrutado de esta actuación, la verdad. La sorpresa fue enterarme después de que había muerto de sobredosis.

jueves, 13 de diciembre de 2018

La belleza y su definición



En el libro de los escritos juveniles de Waugh hay a veces documentos pertinentes, por ejemplo una carta de Francis Crease, un calígrafo que vivía cerca del internado de Lancing, un hombre digamos que sospechoso, pero que le enseñó mucho de su arte. En esta carta a un Evelyn de 17 años le dice:
Lo que quiero decir es que tengo esperanza de que tú, como otras personas inteligentes, no vayas corriendo a por definiciones de Arte, Belleza y similares, percibiendo la definición y errando en percibir la Belleza cuando se acerca en un atardecer como este atardecer. Me acuerdo de un amigo de Oxford que siente la naturaleza destilando en un soneto en su sillón, pero parece que no la capta al aire libre. También me acuerdo de un erudito de Oxford*, de Corpus [Christi College], erudito en cuestiones griegas, que me contó que los otros sabios podían estar interesados en erudiciones sabias y datos sobre cualquier gema, pero su belleza siempre, o casi siempre, se les escapaba o no les interesaba. Me acuerdo mucho de ese escritor del XV que dijo: "Prefiero sentir la compunción que saber su definición"**

What I have in my mind is the hope that you like so many others of intelligence may not run after definitions of Art and Beauty and the like, feeling the definition and failing to feel the Beauty itself as it approaches on an evening like this evening. I can think of an Oxford friend at this moment who feels nature described in a sonnet distilling in his arm chair, but seems to fail in the open air. And again I remember a Don at Corpus  learned in Greek terms telling me how all the other Dons would be interested in curious knowledge and facts about any gem, but its beauty always, or nearly always escaped them, that did not interest them. I so often think of that fifteenth century writer who said –‘I would rather feel compunction than know its definition’ (205 n. 286; carta de 21 de marzo de 1920).
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* Se trata nada más y nada menos que de John Davidson Beazley (1885-1970), profesor de Arqueología Clásica en Oxford (1925-56) y la máxima autoridad de la historia en cerámica griega.

**Nada más y nada menos que Tomás de Kempis, De imitatione Christi, I.3: Opto magis sentire compunctionem quam scire definitionem.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Brekekekex koax koax


[Una postal de fútbol de Yale, con los cánticos de los hinchas, pero hinchas leídos: mirad cómo surgió el Long Cheer]

Hoy doy la última clase de Literatura Griega I, sobre Las Ranas de Aristófanes. El título viene del coro, que está junto la laguna Estigia, por donde pasa Dioniso en su camino al Hades, a traerse a Esquilo o a Euripides, a ver si ayudan a arreglar Atenas. Cantan esa hipnótica frase:
βρεκεκεκέξ κοάξ κοάξ
brekekekéx koáx koax
He mirado la edición con comentario de sir Kenneth Dover y le dedica un estudio tan sesudo que hasta parece de broma.

Primero dice que por el sonido ha de ser la rana de pantano (Marsh frog) o, para quitarnos de dudas Rana ridibunda, (aunque en la wikipedia reenvían a Pelophylax ridibundus: qué complicado todo). Juzgaz por vosotros mismos:



En esa representación del sonido a Dover le choca la terminación con equis al final. Piensa en una convención griega, basándose en estos argumentos:
1. -τοροτίξ -λιλιλίξ en sonidos de aves (cf. Av. 260: τοροτοροτοροτοροτίξ, 262: τοροτοροτοροτορολιλιλίξ). En cambio, en los libros de aves modernos los sonidos pueden terminar en -nk, pero no en -nx o -k.
2. παππάξ para tirarse pedos (cf. Nu. 390).
3. -exclamaciones en -άξ (cf. Ra. 63).

También el br- del principio. Piensa que se debe a que aparece en muchas palabras griegas que se refieren a la producción de sonido, por ejemplo βρέμειν, βρυχᾶσθαι, βρωμάσθαι, incluso en la palabra infantil para pedir de beber βρῦ (Nu. 1382), aunque es muy difícil para niños pronunciar un grupo consonántico así.

martes, 11 de diciembre de 2018

Torparri

«Torparri» era una palabra que se debió de inventar mi padre y que me ha venido a la cabeza hoy, viniendo a la Facultad: iban unas alumnas delante, uno poco como yo, con algunos kilos de más: una de ellas ha trastabillado en el suelo más liso del mundo, el patio del Burgo de las Naciones y yo me he acordado de cuando lo decía mi padre, un término cariñoso, femenino: «es una torparri». Supongo que lo cogería de una de esas terminaciones del vasco tan raciales, que puesta junto a la palabra «torpe» la dulcifican, curiosamente.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Waugh sobre el cine

Me fascina el nivel (y también la acidez y el nihilismo) de aquellos jóvenes de internado de élite a pocos años de la Primera Guerra Mundial. Un día el tema en el Club de Debate de Lancing fue «deploramos la invención del cine». Esto es lo que dijo Evelyn Waugh, para defender lo contrario, según recogen en el Libro de debates:
En el cine veía un gran agente de bienes posibles. El niño de las chabolas, viendo las vidas de los más ricos que él, crecería envidioso y la envidia es una gran causa de progreso. Aparte, la amplitud de miras del niño de chabolas, tan limitada, se ampliaría enormemente y podría aprender algunas cosas de historia y geografía. La actuación cinematográfica sería el arte dramático del futuro y especialmente porque era lo característico de esta generación, con su reticencia, simplicidad y claridad: arte cortado a su mínimo irreductible. Como el sonido estaba eliminado, era fundamental la sutileza de actuación, la prueba del verdadero actor. 
Es interesante la idea de la envidia como causa de progreso, la clave, en Trabajos y días de Hesíodo (él habla de una Eris buena) del progreso de la sociedad.

En la revista de Lancing este es el resumen de su intervención:
Aprobaba el cine porque purificaba la moralidad, agudizaba la vista, entrenaba la inteligencia, cultivaba el gusto y era una buena inversión de cualquier persona sabia que fuera allí.