lunes, 18 de junio de 2018

El viaje a Burgos 1

Pongo "el viaje" porque es probable que sea lo más lejos que vaya este 2018. Este verano me quedo por aquí y no hay en el horizonte nada por ahora (acepto invitaciones, especialmente a Italia y USA).

Me hacía todavía más ilusión volver a Burgos a estas alturas porque preveía un paisaje espectacular y superó todas mis expectativas. Yo contaba con ver amapolas (en Galicia, qur tanto tiene, no las hay, ay), pero no esa apoteosis del rojo. Todo el tiempo las vi, pero especialmente por esa llanura inmensa cerca de Urueña, donde había campos enteros de puro rojo: hasta cegaba esa rojez que superaba todas las gamas del rojo, era hasta doloroso.
Para colmo, los trigos estaban de un verde restallante. Por la tarde, en un programa de Radio Clásica pusieron la copla de Concha Piquer en la que compara los Ojos verdes "al trigo verde".

Por no hablar de los ribazos, repletos de flores amarillas, violetas, azules. El sábado mi madre se acordó, viendo las flores amarillas de la retama, de este poema, que le recitaba su abuela Margarita:
Retama, retama
la Virgen te llama
pa' que hagas la cama
del niño Jesús,
que está cansado
de llevar la cruz.

jueves, 14 de junio de 2018

Sobre la ejemplaridad otra vez

Bueno, lo que podría decir ya está en este texto brillante en forma y fondo.

De camino a la Facultad, me suelo cruzar con dos niñas supongo que gemelas y la que me imagino que es su madre, porque a veces se carga con alegría de las mochilas de ambas. No sé en Noruega, pero las madres en España son así.
Hoy estaban esperando pacientemente el semáforo de Juan XXIII, que tiene un sistema de tiempo que hace intolerablemente largas las esperas. No había casi coches a la vista en la larga avenida y he cruzado como Pedro por su casa (de hecho llevo casi veinte años haciéndolo) y me ha entrado el miedo a desejemplarizar. Luego me he acordado de que existe la epiqueya y la virtud de la prudencia y creo que he sido ejemplar: un semáforo en rojo sin coches a la vista hay que saltárselo, a no ser que haya policia (la local está en modo estúpido, poniendo multas a peatones prudentes como yo).

Una de nuestras luminarias patrias escribió ayer esto:



Y a cuenta del concepto de ejemplaridad que puso alguien en circulación estos últimos años, tenemos ahora un ministro de Cultura nuevo que dice que los animales son iguales a los hombres. Qué gran concepto de cultura el tipejo:
Hay que empezar a considerar a los animales iguales, pero iguales en todo, iguales en inteligencia, en sensibilidad, en derecho a la vida. Porque ¿alguno de nosotros sería capaz de hacer lo que hacen las aves migratorias o de preveer lo que hace los animales cuando viene un tsunami, un terremoto? Hemos perdido nuestra raíz con la tierra, con la naturaleza, y ellos no la han perdido.
El rey del bullshit letrado, ya lo veis. Es simplemente ser bobo, con adornos «culturales» pero bobo. Pero, ah, es "ejemplar" (o mejor, todavía no se ha demostrado que sea un antiejemplo de la normalidad burguesa).

miércoles, 13 de junio de 2018

En la mente del nacionalista

Yo, de ser capaz de hacer novelas, retrataría un nacionalista. Me parece el reto imposible, el non plus ultra de la dificultad. No me cabe en la cabeza entender cómo funciona su mente: mi empatía con ellos es cero, ay.

Eso lo pensé al ver esa pegatina sobre un metacrilato en un local donde se reúnen los de Alcohólicos Anónimos y también estos pobres Comedores Compulsivos con los que si que tengo grandísima empatía. Que al paranoico de la pegatina le importe más que esté en gallego el cartel que otra cosa, llegando a tapar la información que podría ayudar a alguna persona que pasase por ahí, supera mi capacidad:



Qué tendrán en la cabeza para pensar que con pegatinas pueden cambiar el mundo y que se cumpla por fin el fin de sus delirios:

martes, 12 de junio de 2018

La Schola Cantorum de Yale

El concierto estaba enmarcado en el Ciclo de Música Contemporánea y era el final de su Spanish Tour por sitios del Camino. A mí lo de Yale me impresiona, así que me puse a mirar y qué tremendo el Instituto de Música Sagrada, qué poderío y qué maravilla de repertorio y todo eso con un montón de gente trabajando allí, investigando, con varios coros y orquestas.
Así que me acabé animando a ir, aunque llovía.
Me puse en la primera fila. Allí sentado, lo seguí con la boca abierta con el libreto delante [en pdf aquí]:



Les hice dos fotos, porque como estaba tan cerca, no me cabían en una:

Cantaron a capella una obra de Joby Talbot, Path of Miracles, sobre el camino de Santiago, estrenada en 2005, donde se detiene en los milagros atribuidos al Apóstol y lo que significa el Camino: un texto muy interesante. Para mí fue una experiencia religiosa. Salí flotando de allí. Me pareció dificilísimo cantar esa obra y me impresionó un montón ver con qué seguridad cantaban todos, sin un átomo de vacilación. Era una música que envolvía, yo creo que el ritmo hasta lo seguía yo con la cabeza: debió de ser un espectáculo verme,

He buscado, pero nada me parece que estuviera a la altura de lo que oí, porque Yale es mucho Yale, pero podéis probar con esto:


lunes, 11 de junio de 2018

Las ruinas de Troya

Ya en el siglo XIII se ponían melancólicos con las ruinas. Esto es lo que pasa cuando Alejandro llega a Troya en el Libro de Alexandre:
Desent'  vino a Troya,     la mal aventurada,
la que los sus parientes    hobieron asolada;
veyé fiera labor     toda desbaratada:
¡faziés maravillado     de cosa tan granada!

Maguer que yerma era     desfecha e quemada,
parecién los cimientos    por donde fuera poblada;
veyé que Don Homero     non mintiera en nada:
todo cuanto dixiera     fuera verdat probada (322-323).
Pongo la paráfrasis que hace en su edición Juan Casas:
A continuación llegó a la desventurada Troya, / la que sus antepasados habían asolado; / veía un arduo trabajo totalmente destruido: / ¡se maravillaba de algo tan grandioso!
Aunque estaba deshecha, yerma y quemada, / se advertían los cimientos por donde había sido habitada; / veía que el señor Homero no había mentido en nada: / todo cuanto había dicho era verdad comprobada.
A mí me pone melancólico el recuento de trabajos baldíos, de frustración, aunque  a la vez me alegra que le dé tanto la razón a Homero y lo trate de usted, como debería ser.

Y como no podía ser de otra manera, todo esto ya estaba en la propia antigüedad clásica: el lamento por Troya en los poetas latinos lo comenta Michael C. J. Putnam en este artículo en pdf. Recoge ahí esto de Lucano de que esos lugares de Troya son sombras ahora, pero cargadas de lo que han contado los poetas de ellos:
multum debentes vatibus umbras
sombras que deben mucho a los poetas (9,963).

viernes, 8 de junio de 2018

Converso

Sí que conversa el director de esta película (documental) con su familia. No es un converso, ellos son los conversos y es como una terapia familiar. Él que nos lo cuenta a los demás.



En esta entrevista al director señala el referente de El desencanto, la película sobre la familia Panero, a la que hace mención la madre y que por suerte no deriva aquí en una copia, porque es otra cosa:



Aunque pensándolo, es también un retrato de España, en cierto modo. De una España un poco escondida, pero que está ahí. Y un retrato del director, también.

El mejor comentario está en este reportaje, que aúna las imágenes del documental y los comentarios del director.

En línea la podéis ver aquí.
Ya está en DVD.

jueves, 7 de junio de 2018

Newman entre Milton y Eurípides (o sobre Irlanda y España)

Por completar lo de ayer de Newman en relación con las Bacantes de Eurípides, hay otro sitio donde lo cita también, en Idea de una universidad. Está hablando de la «apertura de mente» en la Universidad y tras repasar lo que ocurre al estudiar ciencias naturales, física o historia, pasa al momento en que un cristiano tradicional conoce los argumentos de los incrédulos:
Y luego también, la primera vez que la mente se cruza con los argumentos y especulaciones de los no creyentes y nota qué novedosa luz arrojan sobre lo que hasta ese momento se consideraba sagrado; y todavía más, si se entrega a estas teorías y arroja como una carga de prejuicios lo que hasta entonces sostenía y como despertándose de un sueño empieza a forjarse una idea viva de que ahora no hay ley divina ni transgresión de la misma, de que el pecado es un fantasma y el castigo un espectro, de que es libre para pecar, libre para gozar del mundo y de la carne; y, aún más, cuando experimenta tales goces y ve que puede pensar y sostener lo que quiera, que "el mundo se encuentra ante él y que puede escoger lo que desee"*, y puede construirse el sistema de ideas que le venga en gana; cuando este torrente de pensamientos intencionados le inunda por completo ¿quién negará que el fruto del árbol de la ciencia (o lo que él considera ciencia) le ha convertido en un dios, con su sensación de holgura y encumbramiento? Una embriaguez, en realidad, que no deja de ser una iluminación por lo que a su estado subjetivo se refiere. De ahí el fanatismo de los individuos o de las naciones que abandonan súbitamente a su Creador. Sus ojos se abren desmesuradamente y, al igual que el rey castigado de la tragedia, ven dos soles y un universo mágico**, desde el cual vuelven la mirada a su estado primitivo de fe e inocencia con una especie de indignación y desprecio, como si entonces hubieran estado locos o víctimas de una impostura.
Yo me he acordado de lo que está pasando ahora en Irlanda y España: somos Penteos que vemos dos soles y lo estamos flipando. Espero que no acabemos como él.

Aquí en el original:
And then again, the first time the mind comes across the arguments and speculations of unbelievers, and feels what a novel light they cast upon what he has hitherto accounted sacred; and still more, if it gives in to them and embraces them, and throws off as so much prejudice what it has hitherto held, and, as if waking from a dream, begins to realize to its imagination that there is now no such thing as law and the transgression of law, that sin is a phantom, and punishment a bugbear, that it is free to sin, free to enjoy the world and the flesh; and still further, when it does enjoy them, and reflects that it may think and hold just what it will, that "the world is all before it where to choose," and what system to build up as its own private persuasion; when this torrent of wilful thoughts rushes over and inundates it, who will deny that the fruit of the tree of knowledge, or what the mind takes for knowledge, has made it one of the gods, with a sense of expansion and elevation,—an intoxication in reality, still, so far as the subjective state of the mind goes, an illumination? Hence the fanaticism of individuals or nations, who suddenly cast off their Maker. Their eyes are opened; and, like the judgment-stricken king in the Tragedy, they see two suns, and a magic universe, out of which they look back upon their former state of faith and innocence with a sort of contempt and indignation, as if they were then but fools, and the dupes of imposture.
*Paraíso perdido de Milton (XII, 646). ** Bacantes v. 918.