lunes, 26 de septiembre de 2016

Viena 1


[Esto estuvo en el tejado de la Catedral de san Esteban. Mide tres metros]

Todo llega, también el ir por menudo sobre esas tres semanas de privilegio que pasé en Viena.

Ya conté que yo iba con tres libros, horarios de Misas de domingo con música y la idea de instalarme de okupa en el Kunsthistorisches Museum. Lo demás, de propina.

Empecé con una de esas propinas: fui al Museo de la Ciudad de Viena el primer domingo, porque era gratis (lo único gratis en toda la ciudad en todo el mes). Yo tenía miedo de dejarme la pasta por los Museos, pero al final prácticamente lo que me gasté fueron los 34 euros del pase anual del KHM. Los demás museos de la ciudad, con Schiele, Klimt y compañía, se pudieron quedar tranquilos, que por mí, allá que se quedaron.

Lo que más me sorprendió de ese Museo fue su versión de los asedios turcos como «respuesta a provocaciones de los Habsburgo». No me esperaba algo así, pero todo es cuestión de perspectiva, ya se ve (sobre todo si es un Museo oficial del ayuntamiento de Viena, btw). Tenían una sala con cosas del asedio de 1683. En el medio, cuatro colas de caballo o tug:





Pero por suerte (en mi visión trasnochada), los turcos perdieron y Viena no se hizo «mora». Por eso tenían esta lápida de hacia 1600:


Con una cruz, están señalados los hijos ya muertos, ay:

Esto es de una taberna, la del dragón o mejor lindworm:


Y por mezclarlo ya todo, esta ¿alfombra? ¿tapiz? de los masones de hacia 1790 (me acordé de Mozart y La flauta mágica):




viernes, 23 de septiembre de 2016

Tres cosas no tan disparejas

Ya he puesto más veces intervenciones de Matthew Milliner, brillante historiador del arte y brillante en todo. En esta charla de 20 minutos es profundo, es comediante, es original y para hablar de poner a Cristo en el núcleo de su Universidad, Wheaton, un college evangélico:



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Este poema de Brian Doyle.

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Y hoy, en Misa, el texto de Eclesiastés 3.1-11. Como estuve leyendo cosas sobre Biblias romanceadas, acabé aquí y mirad qué chulo este manuscrito, donde se lee bien la letanía del «tiempo hay de...» (abreviatura tpo -con un punto encima- ay -punto encima- de nascer / de morir / de plantar / de arrancar lo plantado, etc.):

jueves, 22 de septiembre de 2016

Pero todavía antes de hablar de Viena, Bruselas 10 (y última)

Nada, en una entrada termino con Bruselas, que Viena está ahí esperando.

Vista la zona de Grecia y Roma, miré a ver y había una sección de arte gótico y posterior. Fue una fiesta también. Había unos retablos de escultura de tamaño portátil, de esos que sabían hacer tan bien los flamencos que era una maravilla verlos. Pero como es un Museo de mierda, la luz era mala y mis fotos una mierda. Pero salvemos tres cosas: dos tapices y unos relieves, todo de la primera mitad del XVI, ese siglo prodigioso.

Había un tapiz que decían que es el primero en los que se percibe una influencia italiana, en concreto de una Piedad de Perugino (aquí somos muy partidarios de Perugino y alrededores):













Sobre una tabla de Beranrd van Orley, Isaac y Jacob:






Y este es Carlos V, que caí en la cuenta que es la persona más importante que ha nacido en Bélgica, aparte de una serie de pintores (van Eyck, van der Weyden, Gerard David, Rubens, van Dyck):


El famoso prognatismo (de hecho dudan si es Carlos o su hermano Fernando):



Ya un poco más mayor:


Y cuando estaba por allí, caí de repente en la cuenta de que cuando Erik el belga robó los tapices de Castrojeriz, mi padre se había puesto en contacto con un conservador justo de este Museo. por ese me sonaba el nombre a algo. Gracias a eso los recuperaron.
Yo me llevé un alegrón al recordarlo.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Pero todavía antes de hablar de Viena, Bruselas 9 (Apamea)

Fue un sorpresón encontrarme las columnas enormes de un pórtico romano de Apamea, la ciudad siria, con un mosaico maravilloso con escenas de caza:





La estatua de bronce es nada menos que de Septimio Severo, con retoques en la Edad Moderna, pero ahí está, tan campante.



Y este es el mosaico (de Apamea en la wikipedia):



El otro día vi que hay uno muy parecido en la villa de la Olmeda, en Palencia:


Y lo que más me llamó la atención: las inscripciones (en griego) de los donantes de suelos de mosaico de la sinagoga de Apamea, del siglo IV d. C.:



ΕΥΘΑΛΙΣ / ΣΧΟΛΑΣΤΙΚΟ/Σ ΕΠΟΗΣ[Ε]Ν / ΠΟΔΑΣ ΙΜ (Eutalis el profesor hizo pies ??)




ΒΑΣΙΛΙΔΑΣ / ΕΥΞΑΜΕΝ/ΟΣ ΕΠΟΙΗΣΕΝ ΠΟΔΑΣ Ρ
Basilidas, tras rogarlo, hizo 100 pies (de mosaico)

En el sótano habián dejado una exposición ¡de 2008! de Mesopotamia. Aquello era un marasmo, pero con cosas muy interesantes. Y en lugar preferente, el busto de Franz Cumont, el gran estudioso de religiones antiguas belga, que se moriría otra vez si viera cómo tratan sus paisanos su legado:



Cosas como esta figura ¿asiria?


Bueno, cierro aquí la visita a la parte antigua. Habría mucho más que contar; por lo menos pongo este papiro con un fragmento de un tratado de adivinación, del II-III d. C., de Oxirrinco, en Egipto:

martes, 20 de septiembre de 2016

Pero todavía antes de hablar de Viena, Bruselas 8 (Cerámica griega)

De todo lo que vi del Museo del Cincuentenario (o Museos Reales de Arte e Historia), la colección de cerámica griega era la peor expuesta, pero la disfruté mucho, a pesar de todo.

Por ejemplo este fragmento de cerámica geométrica, con una fila de soldados arriba y en la banda de abajo una batalla naval (debajo los remeros, arriba en la cubierta, muertos):


Este Dioniso pequeño de terracota, para colgar con dos clavos, era de una grandísima finura:


Este hay que ponerlo porque recuerda la partida de dados de Aquiles y Ayante:


Hombre, había cosas bien contextualizadas, por ejemplo sobre el sistema de gestionar la bebida. La especie de cazo es con lo que se saca el vino de la cratera y se lleva a la copa que está colgada al lado:


Y aquí lo tenéis en un documento contemporáneo:


Y en este también:


Los lécitos son para ungüentos y habitualmente aparecen en tumbas. Aquí hay dos mujeres, una tocando la flauta doble:


Estas dos copas, finísimas de factura y con interiores impresionantes, las destacaban con razón:






Y no pude menos que hacerle una foto a esta pelea de un pigmeo y una grulla:

lunes, 19 de septiembre de 2016

Pero todavía antes de hablar de Viena, Bruselas 7 (Entrada a lo grande en los Musées Royaux d'Histoire)


[El Museo del Cincuentenario con el Arco del Triunfo en Medio]


[Una escultura de un perro en el Parque del Museo]

Ya ni sé muy bien si es este blog lo que me lleva a preferir la visita a museos en lugar de la típica ruta turística: presumir aquí de sofisticación y de estar por encima de la media. Yo, con el corazón en la mano, me inclino por pensar que ya estoy muy mal y en realidad lo que quiero de ir a los sitios es meterme lo antes que pueda en museos, que prefiero los muertos a la vida.
La cosa es que pasé de Grand Place y similares y me fui a los Musées Royaux d' Art et d'Histoire (no confundir con los Musées Royaux de Beaux Arts que comenté en entradas  anteriores; -no sé por qué lo tienen que decir en plural, pero algún motivo habrá).

El hecho es que es un museo que está en el Parque del Cincuentenario y que al menos me permitió ver el «barrio europeo», lleno de funcionarios y que atufaba del azufre del «buen rollo» y la «construcción europea» (ese gran timo, lo descubrimos demasiado tarde).

Lo hicieron en 1880, para celebrar 50 años de independencia y es una especie de British Museum, por la variedad de elementos y el cáracter enciclopédico.
Lo disfruté un montón, aunque ya de primeras me tuve que descartar de la parte de civilizaciones no europeas (parece que es muy buena la colección precolombina), Tenían una colección excelente pero el museo parecía de Rumanía en los años 70: estanterías vacías, otras sin carteles, objetos como abandonados o con carteles a ras de suelo. Después de haber estado en el KHM de Viena aquello era un bajón y me hundió la imagen que tenía de Bélgica. No sé, si no tienen para estar a la altura en un museo así, pero claramente no está entre sus prioridades. Quizá de tanto pelearse entre flamencos y valones, la historia de la humanidad sea algo demasiado molesto para mirarlo.

Empecé por Gecia y Roma y qué maravilla, a pesar de todo. Este casco de fantasía creo que etrusco:



Luego me di con este casco apulo-corintio de comic (era una ofrenda votiva):


Me alegró ver un busto del orador Hortensio, porque dio nombre al discurso perdido de Cicerón


Y sobre todo me alegró encontrarme una pared de fresco de Pompeya, con detalles ilusionistas:




Y este mosaico de las criadas de Ulises (en la esquina derecha pone ΘΕΡΑΠΕΝΙΔΕΣ), bailando muy a su pesar, para distraer de la masacre, mientras él, a la izquierda, abraza por fin a Penélope





Y entre las salas, me encontré este homenaje tan elegante. Las Guerras Mundiales están por todas partes en estos países y me alegra que sea así: