martes, 28 de abril de 2015

Arquitectura contemporánea de Galicia 4

Me quiero limitar aquí al siglo XX (y al XXI). En Santiago hubo una exposición sobre casas modernistas. A mí me gustan mucho estas dos, con decoración de figuras "atrapadas" en el cemento:

1. En la Herradura (el paseo entra la zona antigua y la nueva), de 1905, de Jesús López de Rego (en 2009 la vendían por 1.800.000 euros):














2. En la Puerta del Camino (está a la venta: podéis ver peregrinos pasar por delante). Creo que es del mismo arquitecto -fijaos en ese 'atrapar la naturaleza' en el cemento de los motivos decorativos:





lunes, 27 de abril de 2015

Macilento

Vi que era la fiesta de san Pedro Armengol* y gugleé a ver quién era:
(1238?- 1304) Tras haber sido jefe de un grupo de bandoleros en las montañas de Tarragona fue aceptado en la orden mercedaria (1258) y realizó misiones de redención en Granada, Murcia y Argel, donde él mismo se ofreció como rehén; por evangelizar a los presos, sufrió martirio, del que salió ileso.
De hecho, estuvo tres días colgado/colgando: la Virgen lo sostuvo. El hecho es que el cuello se le quedó ya definitivamente torcido y el rostro, macilento para siempre.

Me acordé de esta escena, que ya puse, en la capilla del Cristo de los Mercedarios de Conxo:


Y en el gugleo, me encontré este cuadro de Vicente Carducho en El Prado, maravilloso:



San Pedro Armengol. intercede para que los cristianos de Oriente aguanten como tú.

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*Vi ayer en una pastelería cercana un cartel: cerraban hoy por su patrona Santa Montserat (sic).

jueves, 23 de abril de 2015

Remi Brague - Inclusión y digestión

Del libro de Rémi Brague, mi capítulo favorito es "Inclusión y digestión, dos modelos de apropiación cultural" (215-235), donde distingue, en lo que llama «apropiación cultural», dos tipos:

  1. el modelo de la inclusión («lo apropiado se mantiene en su alteridad»)
  2. el modelo de la digestión («el objeto interiorizado pierde su esencia» - y pone un ejemplo: «un lobo consiste, en el fondo, en corderos digeridos y convertidos en lobo»).

Explica que en la tradición literaria la imagen de la digestión es muy habitual (por ejemplo, el comer el libro en el Apocalipsis), pero no la de inclusión (solo encuentra un ejemplo: una cruz carolingia de Aquisgrán con un camafeo con el busto de un emperador romano en el centro).

En los textos, es muy interesante observar como el modelo de la paráfrasis acabó siendo central en el Islam y el del comentario acaba dominando en Occidente: en el primer caso el texto original se pierde, en el segundo queda como la base.
Avicena es un ejemplo de asimilación de Aristóteles (y de lo neoplatónico que había a su alrededor), pero quedando él como la referencia: el término para 'filósofo' (faylasûf), que significaba más o menos 'aristotélico', pasa a significar tras él, 'seguidor de Avicena'. (En cambio Averroes es distinto).

También pasa eso, por ejemplo, con el Derecho Romano en Occidente. La civilización occidental acaba descansando así sobre la importancia de la filología como modo de preservar los originales para poder remitirse siempre de vuelta a ellos, lo que permite -paradójicamente- avanzar.

miércoles, 22 de abril de 2015

Rayos y el ave fugaz

Yo la ilusión que tenía ayer, de camino a Caramiñal, era poder ver por primera vez cruzar como una exhalación el AVE por el nuevo recorrido de Catoira, cruzando la ría.
Llamadme infantil, pero así era.
No hubo suerte: en cambio tuvimos unos rayos tremebundos electrizantes.

Y yo, que leía con interés las críticas de hace años al AVE, ahora me fastidia que propongan quitarlo justamente cuando en Galicia empezamos a tener infraestructuras medianamente normales. Me salto los datos económicos y me fijo en lo que apoya mi lado.
Pero ¿por qué solo hay críticas (en Madrid y Barcelona, of all places) cuando se habla de infraestructuras en Galicia, eh?

martes, 21 de abril de 2015

Transparencia, esotericismo y secreto

Solo el verdadero filósofo es capaz de una reserva con sentido, es decir, de una responsable comunicación del saber sintonizada con el receptor. La posición contraria, a saber, la de llevar el propio saber al mercado como un tratante que encarece a voces la mercancía tratando de vender lo más posible, sin tener en cuenta las necesidades y el grado de cultura de los oyentes, es, para Platón, la actitud propia de los sofistas. El sofista es por esencia antiesotérico (32).
He leído con grandísimo provecho Leer a Platón, de Thomas A. Szlezák (Alianza, 1997). Su objetivo es hacer ver que Platón quiere transmitir algo y que la forma de sus obras, los diálogos, no busca dejar a los demás en la perplejidad (aporía), sino que es un proceso gradual de acercamiento al centro de su doctrina, que no está al alcance de todos, porque no todos tienen la capacidad intelectual de entenderla (¡ala lo que ha dicho!).
Szlezák está además absolutamente en contra de planteamientos del tipo «todo se resuelve con el diálogo» y memeces así (habla de los «ingenuos ditirambos dedicados a 'lo dialógico' y 'al proceso vivo de la discusión'» 39). Es decir, que el diálogo entre besugos es un diálogo de besugos y su resultado es besugueces (este ejemplo se me ha ocurrido a mí).

Ha sido refrescante, no sabéis cuánto, leerlo.

En el párrafo de arriba dice que la transparencia (ese concepto) la defienden los sofistas. En la época moderna y posmoderna parece que no hay limitaciones a la comunicación filósofica; por ello cuesta valorar bien el hecho de que Platón no esté dispuesto a dejar su doctrina a la vista del primero que pasa. De ahí su planteamiento esotérico (eso- = 'dentro' - pero exo- = fuera cf. 'exótico'), que no es lo mismo que 'secreto' (no me os revolváis todavía, que os estoy viendo): para ir por donde nos lleva, hay que seguirle al ritmo que él nos pone, porque el diálogo está férreamente regido por la mente prodigiosa de Platón. Pero posiblemente no lleguemos al núcleo doctrinal de Platón, porque somos incapaces de entenderlo, pero sí que podemos seguirle hasta donde tengamos fuerzas:
Contrariamente a las opiniones modernas que acentúan exclusivamente el proceso de la conducción del diálogo como tal, a Platón le interesaba en primer término la representación del acuerdo (homología) conseguido en el diálogo. La presencia del personaje superior del dialéctico que conoce «la verdad» sobre su objeto proporciona su peso a la homología conseguida en común. Aunque falte la última fundamentación, aquello a lo que se llega a acuerdo bajo la dirección de Sócrates, del «huésped de Elea» o del «ateniense», no es el vacío parloteo de la gente que, sin responsabilidad alguna ante la verdad, dice hoy lo que mañana niega. Lo que Platón quiere configurar es la homología responsable. El resultado que el dialéctico alcanza con sus interlocutores es el resultado sobre el que deberían ponerse de acuerdo personas razonables (152). 
Y por eso el esotericismo, frente al secreto:
La actitud de secreto sistemático quiere preservar un saber privilegiado del que el grupo está en posesión como medio de conservación de su poder: el saber mantenido en secreto es. pues, de esta manera un medio para un fin. El esoterismo es un dictado de la razón. (...) quien contraviene la reserva esotérica no se expone a ninguna clase de sanciones; no perjudica con su acto a la comunidad a la que pertenece sino a la cosa de que se trata: la riqueza en hipótesis del pensamiento de los principios no puede desarrollar su positiva operatividad si es falsamente recibida por falta de preparación apropiada (161).
Szlezák parece estar en la onda de la «teoría de las doctrinas no escritas», pero todo es más complejo de lo que parece de primeras. Mucho que pensar en todo esto.

lunes, 20 de abril de 2015

De Bautizo

Era el tercer niño y el tercer bautizo: el primero fue en Santiago (tengo un gran recuerdo de él), el segundo, ya en Lugo y este también allí.

Otra vez llegué con más tiempo del que pensaba, otra vez me fui al Museo de Lugo y en los diez minutos que tuve otra vez hice fotos, esta vez de lo que había en el Claustro (es el antiguo convento de san Francisco), por ejemplo esta adoración de los magos*:



También esta vez (pero más que la segunda) el rito me pareció especialmente alegre. En el primer bautizo yo estaba en modo lúgubre y sobre todo veía lo que tiene de muerte.

Salimos y había gente disfrazada de romanos y celtas (en Galicia todo el mundo se está disfrazando todo el tiempo por todo tipo de motivos) y yo le hice una foto a un edificio:



La conversación de la comida fue bien agradable e interesante, como las otras dos veces. Bebí más Albariño del que debía, pero bien.

Nos fuimos luego a lo que yo pensaba que sería un cacho tierra con dos grelos que han comprado hace poco y que resultó ser una finca preciosa, donde los tres niños van a poder disfrutar un montón: me dio mucha alegría imaginarme eso, esa alegría entre los árboles, las hortalizas y las flores.


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*Me lanzo a la piscina y digo que es del XV o incluso del XVI, aunque sigue el esquema archirrepetido desde el XIII (al menos en Santiago). ME lanzo a la piscina, porque carteles con información no había.

viernes, 17 de abril de 2015

Bunch of data

Estoy actualizando una cosa (#una cosa) que escribí en 2007: en estos años, qué diferencia. Ahora tardé un minuto en encontrar la última revisión del tema (y en bajármela en pdf). Miré en dos o tres sitios más, encontré más referencias, vi que había salido un libro, lo pedí de préstamo interbibliotecario y me va a llegar en poco tiempo (y gratis: una novedad de esta semana en mi universidad; me malicio que porque los de ciencias ya no usan libros en papel y los demás no suponemos un gasto monumental).

Rémi Brague en una nota a pie de página  se refiere al relato de un monje nestoriano de lengua siriaca que viajó a Paris en 1827, como embajador de los mongoles (parece de coña, pero es así). En la nota, cita por la traducción inglesa y dice que hay una traducción al francés:
habría querido consultarla en alguna biblioteca que conservara esa rara revista [Revue de l'Orient Latin], pero no he podido burlar la vigilancia de los funcionarios encargados de impedir el acceso de los lectores (p. 60 n. 35). 
Un genio, este Rémi. Yo siempre me acuerdo en estos casos de la bibliotecaria de clásicas de la Complutense.

Aprovecho para dar las gracias a Google y a todos los almacenes de textos y a todas las publicaciones electrónicas abiertas (y a sitios como academia,edu) por salvarnos de los funcionarios cancerberos.

jueves, 16 de abril de 2015

Rémi Brague haciendo amigos

Le preguntan por otras religiones:
No tengo estima por la creencia como tal. Detesto ese hábito que se ha adquirido de considerar el acto de creer como si albergase un valor en sí mismo, independientemente de su contenido. Desconfío de quienes pretenden descubrir vínculos entre «creyentes», incluso asociarlos, sin preguntar en qué creen. Al fin y al cabo, ¡se puede «creer» en platillos volantes! Había nazis sinceros y leninistas convencidos. (...) A mi juicio, una creencia vale tanto como su objeto, ni más ni menos (40).
Y esto a la pregunta de «por qué seguimos siendo cristianos»:
Hablar de la herencia cristiana de Europa me molesta. Aún más de la «civilización cristiana». Esa civilización fue fundada por gente poco o nada preocupada por la civilización cristiana. Lo que le interesaba era Cristo y las repercusiones de su venida en la existencia humana en su conjunto. Los cristianos creían en Cristo, no en el cristianismo en sí mismo, eran cristianos, no «cristianistas».
Ha costado siglos traducir el hecho cristiano a las instituciones. Pensemos en el tiempo que llevó a la Iglesia imponer, contra hábitos inveterados, que el consentimiento de los prometidos fuera la única condición indispensable del matrimonio. El famoso matrimonio monógamo que ahora llamamos «tradicional» es, de hecho, una novedad duramente ganada. [pone el ejemplo del matrimonio por amor de los padres de san Juan de la Cruz]
¿Quién podrá decir que el cristianismo ha tenido tiempo de traducir en instituciones todo su contenido? Tengo más bien la impresión de que aún estamos en el inicio del cristianismo (42).

miércoles, 15 de abril de 2015

Arquitectura contemporánea de Galicia 3

No sé si tengo pulsiones autodestructivas (o en este caso blogdestructivas), pero voy a poner un edificio que no me gustaba y que ahora me resulta muy curioso, para que mandéis definitivamente a la mierda a paseo este blog. Está en la calle que rodeando el casco antiguo acaba en la plaza de Galicia:















Ya veis, hormigón y prefabricados, mi nuevo interés:


Las formas son ochenteras (o de cómo recuerdo yo los ochenta) y los cristales son como esas gafas oscuras que llevaban los curas. Luego, tenían esos cuadrados tan curiosos:








Mirad la curva de hormigón para esta puerta lateral:


Estoy muy orgulloso de esta foto:

martes, 14 de abril de 2015

Rémi sobre el ateo como buen ciudadano

En la entrevista del principio de En medio de la Edad Media (ya he dicho que me gustan mucho las entrevistas a filósofos y esta también está muy bien), sale la pregunta sobre si un ateo puede ser un buen ciudadano, candente desde el siglo XVII. Rémi Brague explica muy bien el trasfondo teórico y acaba así:
si el problema consiste en asegurar la coexistencia pacífica de los miembros de una sociedad, incluso en asegurar el reparto más equitativo de los recursos disponibles, es suficiente con negociar una fórmula que permita la maximización de las ventajas. Para conseguirlo no tenemos necesidad de ningún tipo de trascendencia. Pero esto vale solo para lo que nos hemos acostumbrado a llamar, de modo bastánte sintomático, la «sociedad», un término de origen económico. Esta sociedad es en el fondo un club de personas presentes, que disponen de la capacidad de nombrar nuevos miembros o expulsarlos. El problema es que la humanidad es también una especie animal que pierde constantemente individuos y que no puede subsistir sin que sean reemplazados por otros que solo puede extraer de sí misma. El hombre no es solo mortal, sino, como decía Hannah Arendt, «natal». Ahora bien, si sabemos lo que hacemos, ¿por qué traer al mundo niños que no pueden, evidentemente, pedir nacer? Si «la vida es un asunto que no cubre su coste» (Schopenhauer), todos los padres son, sin más, criminales. Si traemos niños al mundo con tal de que puedan hacer más llevadera nuestra vejez, será peor incluso; nunca se planteará la utilización del otro a un nivel tan radical. Si es para permitir a otros «dar un paseo encantador a través de la realidad», bravo [es una cita de los recuerdos de infancia de Renan]. Pero aún habrá que mostrar que la vida, toda vida, es un bien tan inconmesurable que equilibra los sufrimientos que entraña. Sufrimientos que, por definición, no pueden conocer quienes han nacido... La única salida que hay para ello es una metafísica (33-34).
Es un día apropiado para ponerlo.