martes, 26 de mayo de 2015

Quemar a Safo

En un programa reciente de la BBC, Edith Hall (es una conocida investigadora en literatura griega, sobre todo por su libro Inventing the Barbarian) dijo que el papa Gregorio VII mandó quemar los poemas de Safo (aquí lo repite).
Me extrañó mucho; miré en Google: todos dicen (p. ej este, este, este) que san Gregorio Nacianceno y el papa Gregorio VII mandaron quemar sus obras.

Qué raro, pensé.

Sin mucho buscar, encontré informaciones interesantes: las fuentes de esas quemas supuestas de sus obras son tres humanistas: Julio César Escalígero, Jerónimo Cardano  y Pedro Alcionio, pero que no dan sus (supuestas) fuentes. El último dice que se lo oyó decir a un sabio bizantino.

Y así, amigos, se hace la "historia".

Es un poco deprimente desmontar mitos, por ejemplo el de que los «humanistas» son una especie de superhéroes de la ilustración humana, regidos exclusivamente por el amor al bien. El hecho es que también se inventaban cosas y citaban de oídas y se copiaban unos a otros; creedme, que lo he comprobado amargamente en unos cuantos casos.

No es para quejarse: también nosotros hacemos lo mismo.

lunes, 25 de mayo de 2015

Otro domingo por la mañana

Al final acabé yendo a votar. Sigue siendo una tortura el decidirme a no «no-votar», porque me agoto en disquisiciones sobre malminorismos entre partidos con variaciones socialdemócratas más o menos acusadas (y no hablemos de las variaciones menores en la casi general defensa de la aldea primigenia ludita, regida por intercambios de "dones no monetarios") o en quedarme en una situación a-política, cuando me paso el día leyendo cosas sobre Platón y la ciudad.



Al menos era un día de los bonitos de Santiago: sol pero sin calor y con nubes pasando, aire (pero no viento), gente por las calles, pero no tanta.


[vi esta ventana de la iglesia de san Francisco y le hice una foto]

En la plaza de la Inmaculada, la banda de música de Rianxo tocaba canciones de repertorios decimonónicos más o menos pasodoblísticos, zarzueleros o regionalistas.
Me senté: era muy bonito ver a los músicos, unas chicas bien jóvenes y serias. unos chicos con gafas de sol de macarra pero atentos a sus instrumentos, algunos músicos mayores por el medio.

viernes, 22 de mayo de 2015

Y más regalos

El día de ayer fue abrumador en felicitaciones; celebrémoslo con lo que estoy oyendo ahora.


Ride - Leave it all behind (no sabía quiénes eran, pero oí esto y me encantó; resulta que son de los 90 y eran míticos de la corriente shoegazing -"mirarse el zapato"):





Ibeyi - Ghosts




Kendrick Lamar, The Blacker the Berry




Aurora - Arena en los ojos (para que no os quejéis de que pongo solo guiris)




Tame Impala - 'Cause I'm a man

jueves, 21 de mayo de 2015

Me regalo en mi cumpleaños

He estado por poner música electrónica: la dejo para mañana. Hoy, el mejor barroco y el mejor renacimiento, que vamos provectos.

Christian Ludwig Boxberg - Bestelle Dein Haus (Ricercar Consort)




Haendel, The choice of Hercules - Yet, can I hear that dulcet lay (David Hansen)




Lully: Amadis - Chantons tous en ce jour la gloire de l'amour (Musica florea)




Tradicional sefardí - Cuando el Rey Nimrod (Musica Ficta - Ensemble Fontegara)




Juan del Encina, Pues que Tú, Reina del Cielo (La Colombina)



Y muchas gracias a los amigos que han ido recomendando estas cosas.

miércoles, 20 de mayo de 2015

¿Resurgimiento católico?

Vi el título, El resurgimiento católico en la literatura europea moderna (1890-1945), y además en Encuentro y me preparé para una fiesta. Pero tras leerlo, entre fogonazos de reconocimiento (pocos) lo que me quedó fue una sensación de frustración grande.
He pasado varios meses pensando si escribir sobre el libro aquí o no. Es ambicioso (pero al final se la pega), bien escrito (pero ese oficio de buen escritor acaba siendo peor, porque esconde la falta de profundidad de algunas partes), ordenado (pero con un orden demasiado artificial, que intenta, a partir de analogías y polaridades, crear un castillo que acaba siendo de palillos o naipes: opone figuras polarmente -p. ej. "Claudel malo / Gide bueno", acude a atajos, despachando por ejemplo a Waugh o Hopkins con la etiqueta 'homosexualidad'. Y lo escribe alguien, Enrique Sánchez Costa, muy joven (no llega a 30 años), con conocimientos generales, pero falta de lecturas, de serenidad, de ponderación y de profundidad: sus estudios de Humanidades quedan aquí -y estoy seguro que es uno de sus mejores alumnos, seguro- queda aquí, digo, en entredicho: el acercamiento es demasiado generalista.
Quizá todo se deba a que esto procede de una tesis doctoral (pero no se puede consultar el original, especialmente los capítulos iniciales, que no están en el libro) bajo la dirección de un profesor con prestigio pero unos prejuicios respecto a lo religioso de la altura del Tibidado: no se me ocurre nadie peor para dirigir una tesis así. Para hacer una con ese tema y con competencia, habría que ser un Carlos Pujol en su madurez para que tuviese visos de llegar a algo verdaderamente valioso.
Esto es lo que me ha tenido dudoso: Sánchez Costa es un joven escritor con buena pluma, aptitudes para la investigación y quizá con el tiempo madure en otro Carlos Pujol. Espero que así sea. Pero no me hace gracia machacar su libro aquí. Yo lo que le recomendaría es que leyera a Flannery O'Connor, eso es lo que puedo aconsejarle.

Creo que es el libro que más me ha frustrado en mucho tiempo. Pensaba en dejar de leerlo pero seguía, me cabreaba cada dos páginas y a punto de tirar el libro por la ventana, encontraba algo que salvar tres páginas después.
Por ejemplo, de la recepción de Newman en España (178-9) dice que no existió contemporáneamente porque los españoles del XIX o eran cerriles católicos o paganazos anticatólicos, pero a continuación deja caer que Balmes predijo su conversión en un artículo dos años antes (pero es que Balmes "es mal"). Luego explica que Asín Palacios lo leía con asiduidad y se centra en Antonio Marichalar (estudiado por el director de la tesis, ah), que lo comenta en 1933 y cumple los requisitos del resurgimiento católico en España que está buscando. Y entonces te preguntas si está buscando una realidad o el "criterio historiográfico" prima sobre la investigación.

Hay un problema de base: hablar de Resurgimiento católico vale para Inglaterra, donde el catolicismo había sido masacrado durante siglos. En Francia se puede plantear legítimamente la cuestión. Pero en España entre 1890 y 1945 es una temeridad. El hecho es que acaba citando a gente de lo más curioso: el propio Marichalar, el extrañísimo Bergamín y dos más. Antes, se centra en Unamuno («el principal vocero de la fe cristiana en la Edad de Plata de la cultura española» 258 -me preguntó qué diría Unamuno de esta frase) y Joan Maragall. Y acaba con Maeztu y lo que llama la tentación fascista en Giménez Caballero. Eso es el resultado, la "tesis" del libro, esos nombres que no sirven para montar todo ese tenderete. Si eso es el resurgimiento católico en España, que me borren de él. Pero claro, yo soy un cerril y no he descubierto la nueva religiosidad que gustaría a Ródenas.

Otro ejemplo: empieza a estudiar la recepción de Chesterton en España (muy bien), en Maeztu y Unamuno, Alfonso Reyes, Azaña, en la revista Cruz y Raya. Pero acaba en Borges y en sus tontadas, que cita con aprobación.

El propio Sánchez Costa ha creado una web en la que cuelga 50 textos pertinentes. Es excelente por ejemplo uno en el que Evelyn Waugh defiende su conversión.

martes, 19 de mayo de 2015

Arquitectura contemporánea de Galicia 7

Le tenía echado el ojo a este edificio (no hace falta que diga que es público: el Instituto Social de la Marina), que destaca (utilicemos la palabra en el sentido más neutro posible: en esta sección del blog pongo edificios que me llaman la atención, me gusten o me parezcan una basura) en el skykine del Caramiñal.







Esa especie de cabeza que le sale por un lado es en realidad el hueco de la escalera:




La parte de la entrada no puede ser más anodina (pero a mí lo que me interesa es la escalera):



lunes, 18 de mayo de 2015

Pompa y circunstancia de la aldea santiaguesa

Vivir en una esquina de un continente en decadencia no es fácil de gestionar (si tienes pujos de grandeza, claro).
El otro día estábamos para misa en la capilla de la Comunión de la Catedral los beatos habituales (no el electricista; desde aquel suceso infausto, judicialmente le prohibieron acercarse por allí) y a poco de empezar aquello se fue llenando de unos personajes vestidos con libreas muy chulas. El santiagués medio lo ha visto ya todo en rarezas peregriniles, desde las versiones puristas a las perrofláuticas, desde el uniformado con The North Face (la élite) al que compra en Decathlon, así que no movimos un músculo.

Pero esas libreas eran impresionantes. Resultó ser -agarraos- la Pontificial Equestrial Order of Saint Gregory the Great.



Busqué luego en el internet a ver y me alegró que entre sus caballeros estuvieran Riccardo Muti, Otto von Habsburg, G. K. Chesterton, Bob Hope o Henryk Górecki.

La misa acabó siendo en inglés. Yo busqué en mi smartphone las lecturas del día y se las enseñé a la señora de al lado, la cantora habitual (más de lo que me gustaría, pero dejémoslo ahí) de esas misas. Aparte de mí, los autóctonos no dieron señal de haber notado nada nuevo. Pero cuando nuestro cura de siempre leyó una lectura en castellano, entonces los ingleses se removieron inquietos; al menos les ganamos en flema (podría haber sido todo en latín, pero a nadie pareció ocurrírsele la idea).

viernes, 15 de mayo de 2015

Sobre iconoclastias buenas

Otra conferencia fascinante (y muy divertida) de Matthew Mil1iner (he enlazado aquí otras cosas suyas, todas fascinantes): «Alabanza de la iconoclastia».
Está en inglés, pero podéis marcar abajo los subtítulos (imperfectos, pero bueno)

jueves, 14 de mayo de 2015

Arquitectura contemporánea de Galicia 6

La Residencia Burgo das Nacións, con forma de U:



(fotos desde los baños de mi Facultad: excelente vista de la ciudad al fondo)


El Burgo era un albergue de peregrinos masivo, de cuando en los sesenta empezó a explotar el fenómeno de la peregrinación a Santiago. Luego hicieron (principios de los noventa) esta residencia universitaria, mi Facultad y el Auditorio de Galicia.

La residencia es un edificio de aires nórdicos -muchos ventanales, tejados metálicos- y muchas puertas por todas las esquinas, pero la principal es esta, que a mí me parece fascinante (para intentar lucirme describiéndola):





Esto es el brazo largo.


Otra foto, pero la tapan los árboles:




Por dentro es un poco soviético, sí:


Esto es el lateral:


Y esto es lo que llamaría «organicista», o no sé si tecnológico. Es muy noventa (creo):



Pero lo que veo más destacado, ya digo, es la entrada:


Parece tener un propósito antimonumental: no hay columnas y un tímpano, es una entrada descentrada y con estética de ruinas (y es el único lugar del edificio con bloques de granito) o quizá de máquina, con un aire ¿high tech?
Supongo que se trata de lograr un difícil equilibrio entre la transmisión de una idea antijerárquica (esa residencia está marcada por la idea de «libertad», de independencia - lo más contrario a lo que sería un college tradicional de Oxbridge) y el deseo de transmitir, al menos en una entrada, una idea de monumentalidad, de que aquello (habitaciones independientes para los nuevos ciadadanos sin ataduras) en realidad forma una unidad, por muy mínima que sea.

miércoles, 13 de mayo de 2015