miércoles, 11 de diciembre de 2019

Por Italia 52 - Florencia 30 - El chiostro dello Scalzo

El 15 de agosto la entrada al convento de san Marco era gratuita y claro que aprovechamos la oportunidad. Y todavía mejor, en el camino nos encontramos abierta una puerta que resultó ser del Chiostro dello Scalzo, un claustro que se salvo solo de lo que había sido la iglesia de una cofradía, y que conserva un ciclo de grisallas de Andrea del Sarto, al que yo no lo tengo muy pillado, pero que me gustó mucho en ese momento, quizá también por lo inesperado y también porque ahora puedo presumir de haber visto algo así en un sitio que la mayoría de la gente no.
Parece que del Sarto fue haciendo las escenas en un periodo largo de años, donde se notan cambios estilísticos. Pero el hecho es que el dibujo así, en grises, le luce mucho. Son escenas de la vida de san Juan Bautista. Aquí el Bautismo:






El Nacimiento de san Juan:


La aparición del ángel a Zacarías:




El Bautismo del Señor_


Hay cuatro virtudes representadas. Esta es la fe:


La Esperanza


La justicia:


La caridad:


El claustro en sí mismo era muy elegante, muy aéreo:






martes, 10 de diciembre de 2019

Por Italia 51 - Asís

El segundo día que tuvimos entero de excursión nos fuimos a Asís. Tengo recuerdos de un paisaje que no era el prototípico "toscano" de las fotos: eran laderas boscosas con cipreses desperdigados entre la masa de verde y algunas casas sueltas, que no me daban envidia porque pensaba en los mosquitos que habría: muy bonito de ver, pero desde el coche.
Alguien recordó que el papa Benedicto tenía una homilía muy buena sobre san Francisco y lo leímos en el camino y nos vino muy bien, porque mira que han deformado su figura con todo tipo de hippismos.

Llegamos primero a la Porciúncula, la capillita donde comenzó la orden franciscana, que ahora está resguardada dentro de una iglesia barroca enorme:




Era más lo que representaba que una hermosura especial: es una capilla pequeña, con un fresco, pero del XIX, nada menos que de Overbeck, de esos pintores alemanes del XIX que llamaron nazarenos, imitadores de lo italiano más dulce. muy buenos técnicamente, aunque un poco blandos:




Por el otro lado conservababan unos de Perugino: muy propio, porque Perugia está al lado:


Subimos al pueblo de Asís, a cinco kilómetros. Así es la llanura de la Porciúncula desde allí:


Asis está en cuesta y lo más sencillo es dejar el coche en un superaparcamiento a la entrada. De allí vas a la Basílica del Santo. En el otro extremo está la Catedral y el convento de santa Clara.
Yo iba con mucha curiosidad y con cierta inquietud, porque a san Francisco, admirándolo mucho, no lo acabo de tener del todo pillado.
La Basílica son dos en realidad, una más antigua, donde está la tumba (a su vez en una cripta inferior), y otra superpuesta, con frescos supuestamente de Giotto, pero no tanto y todo además en reparación por los daños de un terremoto reciente. Fue un poquitín decepcionante, la verdad, en lo artístico, por eso y porque yo ya había estado en Padua y el Giotto bueno no era el que estaba viendo en Asís. Pero vamos, que eran interesantes todos los frescos, los de abajo y los de arriba:




Salimos de allí y el día era luminoso y azul:


Comimos un bocadillo en la plaza, enfrente de una iglesia que no necesitó pensar en el pórtico, porque simplemente la hicieron en un templo romano:



Esto era la Catedral. Vale, bien:






A mí la verdad es que me hizo mucha más ilusión visitar el convento de santa Clara, a la que sí que le tengo mucha devoción, sin restricciones ni inquietudes, porque me acuerdo de las monjas de Castrojeriz. Aquí estaba su tumba:



Estos eran hábitos. El del medio lo hizo la santa a san Francisco:


En un lado de la iglesia estaba el Cristo de san Damián, que le habló a san Francisco, un Crucifijo grande, con la cabeza inclinada hacia el suelo, impresionante y lo que quizá sea, para mí, lo más característico franciscano, porque de lo que se trata, franciscanos o no, es de seguir a Cristo, por las vías más trilladas o por la muy extraña senda por la que le siguió el poverello:


Recorrimos el pueblo, ahora en bajada (menos mal), pasando por una fuente donde ponía: "Pena, un escudo y pérdida de los paños a quien lave en esta fuente"


Correré un tupido velo por el merchandising que vimos por las tiendas. De allí nos dio tiempo para ir a Perugia (yo ya había estado, dos años antes; no nos quedó un recuerdo especialmente bueno de la ciudad) y darnos un paseo y ver Asís desde allí, en la ladera de ese monte redondeado del fondo, el de las nubes grandes,como una línea en diagonal:

lunes, 9 de diciembre de 2019

Por Italia 50 - Fiesole

Para mí Fiesole era un sitio relacionado con Fra Angelico. Resultó ser un pueblecito (pero a la vez sede episcopal) detrás mismo de Florencia, donde había unas vistas espectaculares del valle:



Las colinas que rodean la ciudad están cubiertas de árboles y hay por allí villas que deben de quitar el hipo, con jardines exquisitos que ni pude oler, en los que vivirán quizá ancianas inglesas ajadas:


Pero lo que creo que recordaré siempre de allí es el conventito franciscano de Fiesole, muy de juguete. A la entrada había una placa que contaba que de allí partieron monjes a evangelizar Etiopía:


Y tenía hasta damnatio memoriae al final, que por la fecha se supone de qué va:


San Bernardino de Siena (al que le tienen gran devoción por Italia) vivió en una de las celdas:


Esto era una celda. Daba agobio de lo pequeña que era. Muy cuca, pero sólo para mirarla:


Había un patio para el que me sale otra vez la palabra (odiosa) de "cuco". Daba ganas de hacerse franciscano y para pasarse allí la vida, cavando la tierra en torno a los parterres de rosas:




Esta escultura la había hecho una hija de Einstein. Cosas que pasan:

viernes, 6 de diciembre de 2019

Una canción sobre la parálisis de la oscuridad del otoño

Estoy oyendo esta canción de The Police, del año de la tana, en modo repeat


I can dream up schemes when I'm sitting in my seat
I don't see any flaws till I get to my feet
I wish I never woke up this morning
Life was easy when it was boring
I could make a mark if it weren't so dark
I could be replaced by any bright spark
But darkness makes me fumble
For a key
To a door
That's wide open

Instead of worrying about my clothes
I could be someone that nobody knows
I wish I never woke up this morning
Life was easy when it was boring

I can dream up schemes when I'm sitting in my seat
I don't see any flaws till I get to my feet
I wish I never woke up this morning
Life was easy when it was boring

jueves, 5 de diciembre de 2019

Rebozarse en oro

Traduciendo a Heródoto estamos ahora con los Alcmeónidas, una familia bien (pero de las muy bien: Clístenes, Pericles y Alcibíades pertenecían a ella; eran como los Kennedy), a cuento de que les acusaban de conspiración contra Atenas en la batalla de Maratón.
Heródoto se remonta al patriarca, Alcmeón, que ayudó en el santuario de Delfos a los de Lidia «que habían hecho esa romería» (es la traducción del jesuita expulso Bartolomé Pou). El rey Creso le hace ir a Sardes para agradecérselo y allí le ofrece «tanto oro cuanto de una vez pudiese cargar y llevar encima». Lo que sigue lo podéis leer en esa traducción de Pou:
Para poderse aprovechar mejor de lo grandioso de la oferta, fue Alcmeón a disfrutarla en este traje: púsose una gran túnica, cuyo seno hizo que prestase mucho dejándolo bien ancho, calzóse unos coturnos los más holgados y capaces que hallar pudo y así vestido fuese al tesoro real adonde se le conducía. Lo primero que hizo allí fue dejarse caer encima de un montón de oro en polvo y henchir hasta las pantorrillas aquellos sus borceguíes de cuanto oro en ellos cupo. Llenó después de oro todo el seno; empolvóse con oro a maravilla todo el cabello de su cabeza; llenóse de oro asimismo toda la boca: cargado así de oro iba saliendo del erario, pudiendo apenas arrastrar los coturnos, pareciéndose a cualquier otra cosa menos a un hombre, hinchados extremadamente los mofletes y hecho todo él un cubo (6.125).
Sigue muy bien el original, aunque a continuación, al recoge la reacción de Creso cuando ve a Alcmeón así, donde lo que dice exactamente Heródoto es que «le entró la risa» (ἰδόντα δὲ τὸν Κροῖσον γέλως ἐσῆλθε) él lo traduce como «al verle así Creso no pudo contener la risa», que es menos expresivo, claramente.
Con ese oro Alcmeón se compró una cuádriga  y ganó los juegos Olímpicos, como un Agnelli cualquiera.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Por Italia 49 - Florencia 29 - Por los Uffizi 6 - vistas y textiles hebreos

Ese día que estuve por la zona de Uffizi con pintura del XIII y XIV me iba a salir ya, pero volví a echar un vistazo al otro lado del río desde los ventanales:


Y hacia dentro, hacia la Signoria:


A la salida había una exposición de textiles hebreos en la que me metí, a ver qué tal. Empezaba de modo previsible, porque básicamente eran telas que hacían los judíos de Italia sobre todo para rodear la Torah. Y aquí tenéis una Torah:




Pero la visita tuvo premio, porque allí estaba un cuadro de Hans Memling, con el cuento de los textiles. Me llamó mucho la atención, porque tenía el mismo tipo de alfombras que otros cuadros de italianos como Ghirlandaio:


Os pongo ahora una foto de la wikipedia:


Es otro ejemplo de cómo los flamencos influyeron en los pintores italianos, tema fascinante de verdad, porque este cuadro tuvo que estar en Florencia en la última década del siglo XV:




El hecho es que este paisaje del fondo lo copió un pintor italiano, Fra Bartolomeo, en 1497:






Al poco de hacer todas estas fotos me dijeron que no esa exposición no se podía, así que sólo os pongo ya la de esta pragmática para los judíos de Roma: