viernes, 24 de julio de 2015

En el CGAC

Sigo pasando cada cierto tiempo por el CGAC. Hubo exposiciones que me interesaron, pero no tanto como para escribir de ellas aquí. En general, me ha aburrido.
Han cambiado de director y han contratado a uno de Madrid (hubo su cierto escándalo superfarisaico por parte de los de siempre). Le deseo lo mejor. Se queja de que tiene 35000 euros para adquisiciones: no parece mucho dinero, no. Pero vemos cómo se lo han gastado:

El otro día vi la exposición que han abierto con adquisiciones anteriores. La comisaria es Christina Ferreira (con Ch - a ver si conseguís pronunciarlo). Entre las obras seleccionadas están las habituales tontás (por ejemplo estaban los de CODECO) y algunos WTF. Yo me fijé en tres «piezas»:


1. Florentino Díaz, Doble falsedad falsa (2003). Acero inoxidable y caucho:






A mí me basta pensar en que si Platón y las formas y en que si la verdad y que si la ficción para que ya no me parezca mal del todo algo. En lo que me pasé un rato fue en intentar ver si realmente era doble o no todo aquel conglomerado.

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2. Asier Mendizabal, Le trou / El agujero (2009), Azulejo y porexpán:







A mi me dejó perplejo el título: le di varias vueltas a la «obra» ver si veía el agujero y nada. Hoy se me ocurrido que en realidad podría ser un tapón de piscina (o del mar incluso): de porexpán por debajo -la ligereza- y azulejos por arriba -la suavidad y la dureza para los pies de los bañistas.

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3. Pamen Pereira, Agua caliente para el te II (1995), de arcilla, raíces, talco, cable:



Ya la conozco de otras obras. Siempre es muy matérica. En esta ha puesto el título en castellano (eso es loquísimo aquí, debe de haber alguna razón subversiva).

jueves, 23 de julio de 2015

Barcos atuneros

Me gustan mucho, amarrados en el puerto de Caramiñal. El azul fuerte de cielo y mar. Y el rojo del casco, que va creciendo a medida que descargan el atún, orientados en dirección a la salida de la ría.

miércoles, 22 de julio de 2015

Europa,la vía romana

Se cumple más o menos ahora un año de una memorable reunión de amigos en Madrid, aunque fue ahí donde lancé un anatema contra los romanos en plena comida: una estupidez como una casa que me ha ido reconcomiendo mi orgullo todo este tiempo (exagero, pero bueno, tú ya sabes).
Todo venía de algo que había leído en Simone Weil (qué gran hereje es). Por suerte, tengo a Rémi Brague para ayudarme (menciona -p. 26- como anti-romanos a ella y a Heidegger; en cambio Hannah Arendt no cayó en ello): a propósito de aquello suyo de la inclusión y la digestión del saber me fui a buscar su libro Europa, la vía romana. que ahora os recomiendo con todas mis fuerzas y sin cautela alguna: es grandioso, memorable, claro y fundamental.

Esta es su tesis (23):
Propongo, pues, como tesis: Europa no es solo griega ni solo hebraica, ni siquiera greco-hebraica. Es también decididamente romana, «Atenas y Jerusalén» ciertamente, pero también Roma. No quiero acentuar con eso, una vez más, la trivial evidencia de la presencia, al lado de otras fuentes de nuestra cultura, de una influencia romana. No intento sugerir que el elemento romano constituya la síntesis de los otros dos. Pretendo, más radicalmente, que nosotros no somos ni podemos ser «griegos» y «judíos» más que porque primero somos «romanos».
Así que no se trata de hablar de acueductos (solo). Todavía peor sería caer en las dinámicas tipo Asterix, esas búsquedas de lo «galo» originario para oponerlo a lo «romano», visto como una suma de lo que se percibe como negativo, desde la Iglesia romana a esa idea de los romanos como brutotes y rurales (24). Él afirma:
En cuanto francés, me enorgullezco así de ser heredero de una nación de traidores: los galos, que han sido lo bastante inteligentes como para dejarse arrancar su autenticidad -con la encantadora costumbre, entre otras cosas, de los sacrificios humanos- en beneficio de la civilización romana (98).
Y qué es entonces lo romano:
Ser romano es tener la experiencia de lo viejo como nuevo y como aquello que se renueva por su transplantación a un suelo nuevo, transplantación que hace de lo que era viejo el principio de nuevos desarrollos (29).
La «actitud romana» es la de aquello que se sabe llamado a renovar lo antiguo. Frente a lo griego, es clave en la idea de lo romano un sentimiento de inferioridad: tener por encima el helenismo y por debajo una barbarie que someter (32). Pero mejor dicho todavía más adelante:
La tesis del presente ensayo se halla exactamente en oposición a toda orgullosa reivindicación de haberlo inventado todo, frente a gentes que «no han inventado nada». Decir que somos romanos es todo lo contrario de una identificación con un prestigioso antepasado. Es una expropiación, no una reivindicación. Es reconocer que en el fondo no hemos inventado nada, pero que hemos sabido transmitir, sin interrumpirlo, sino resituándonos en él, un caudal que viene de más arriba (71).
Esa es la grandeza de los romanos, esa conciencia de inferioridad que lleva a sobreponerse llegar a la altura de esos ideales:
El sueño de la filología era hacernos volver a ser griegos. Tal sueño se ha realizado. Pero de manera irónica. Hemos querido saltar por encima de los romanos para llegar a ser nosotros mismos los modelos de la cultura. Al hacerlo hemos suprimido la distancia entre lo griego y el bárbaro que constituía la romanidad misma, distancia que permitía la enculturación. Nos hemos vuelto así bárbaros, y no ya bárbaros helenizados, sino griegos barbarizados, solo conscientes a medias de su propia barbarie (128).
¿Veis por qué estoy tan entusiasmado con este libro? Y todo ello aderezado de sugerencias fascinantes, como la idea del colonialismo en paralelo con la idea de Europa respecto al ideal:
Cabría atreverse a decir que el ardor conquistador de Europa ha tenido mucho tiempo, entre sus más secretos resortes, el deseo de compensar, por la dominación de pueblos considerados inferiores, el sentimiento de inferioridad respecto a la Antigüedad clásica que el humanismo venía siempre a reavivar. Cabe sospechar algo semejante a un equilibrio entre la preponderancia de los estudios clásicos y la colonización: colegiales atiborrados de latín y de griego suministraban excelentes dirigentes al Imperio. Y a la inversa, el fin del papel dominante reservado a los estudios clásicos, en la posguerra, es contemporáneo de la descolonización (33).
Y citas de Tintín (94 n.4), o una de Tolkien (117 n.20): la partida de los elfos de la Tierra Media como expresión de la desacralización del mundo pagano con la llegada del cristianismo, en el que, con la Encarnación, se condensa lo divino: ὁ λόγος παχύνεται (Gregorio Nazianceno, Sobre la epifanía PG 36, 313b) o hablamos de un Verbum abbreviatum con san Bernardo.

martes, 21 de julio de 2015

«¡Al loco, al loco!»

De un sermón de san Juan de Ávila (OC 3.212.13):
Vendé toda vuestra hacienda, que son vuestras afecciones; trocá toda vuestra hacienda por hallar esta piedra preciosa. No miréis al mundo que os diga «loco». Que os corran por las calles: «¡Al loco, al loco!» (…) «¡Al loco! ¡Que se ha tomado loco!». Decildes vos: «Tú eres loco y yo soy cuerdo; y plega a Dios que conozcas tu locura para que tomes seso, como yo le voy tomando».
Y me acordé de esto de JRJ (Platero y yo, cap. 7)
Vestido de luto, con mi barba nazarena y mi breve sombrero negro, debo cobrar un extraño aspecto cabalgando en la blandura gris de Platero. Cuando, yendo a las viñas, cruzo las últimas calles, blancas de cal con sol, los chiquiilos gitanos, aceitosos y peludos, fuera de los harapos verdes, rojos y amarillos, las tensas barrigas tostadas, corren detrás de nosotros, chillando largamente:
–¡El loco! ¡El loco! ¡El loco!
...Delante está el campo, ya verde. Frente al cielo inmenso y puro, de un incendiado añil, mis ojos – ¡tan lejos de mis oídos! – se abren noblemente, recibiendo en su calma esa placidez sin nombre, esa serenidad armoniosa y divina que vive en el sinfín del horizonte...
Y quedan, allá lejos, por las altas eras, unos agudos gritos, velados finamente, entrecortados, jadeantes, aburridos:
–¡El lo... co! ¡El lo... co!

Y Don Quijote, en medio de los dos.

lunes, 20 de julio de 2015

Los diez listos más tontos de España

[Lista in progress]

Los que tengo seguros (aunque pueden ser desbancados por otros listos más tontos todavía):
-Julia Otero
-Fernando Ónega
-Javier Marías
-Luis María Ansón
-Arturo Pérez-Reverte
-José Manuel Sánchez Ron
-Pablo d'Ors
-Antonio Garrigues.
-Almudena Grandes.
-Federico Mayor Zaragoza.


Los que tengo dudosos, por motivos varios:
-Jordi Gracia (le cede el puesto a Pablo d'Ors, pero yo le veo con muchas posibilidades de volver a la lista principal).
-Jaime Botín (tengo mis dudas de que sea realmente listo).
-Javier Gomá (pensaréis que es encono personal, pero no. Lo he bajado aquí de la lista principal).
(un artículo suyo sobre magia, leído hace poco, lo catapultó hasta aquí).
-Juan Cruz (no sé si está a la altura de los demás).
-Manuel Jabois (estúpido artículo hace poco).
-Manuel Rivas (está un poquito pasado: ya ni llama la atención)
-Antonio Gala (creo que está mandado a recoger).
-Francesc Torralba

Os pido vuestra ayuda en esta labor tan necesaria y tan ingrata. Como veis, la cuota femenina es escasa (aunque Julia Otero vale por tres) y hay quizá demasiados académicos y demasiados opinadores. He evitado políticos, porque al meterse en política no son listos (se demuestra por lo que yo llamaría la «paradoja platónica»: el mejor gobernante es el filósofo, pero el buen filósofo acaba por no gobernar nunca; luego los que gobiernan no son filósofos).

sábado, 18 de julio de 2015

En desagravio a Cunqueiro

Ayer estuvimos viendo esta entrevista excelente a Cunqueiro. Impresiona su elegancia al hablar, su precisión, la finura de su cultura:

viernes, 17 de julio de 2015

¿Cunqueiro es de los "nuestros"?

No soy muy simpatizante de las Reales Academias. En la más «céntrica» están Ansón y Cebrián, así que no hay manera de ponerse líricos y en la RAG, bueno, mejor lo dejamos.

El director actual, Xesús Alonso Montero, le da mil vueltas a los que le precedieron. Le honra haber salido en defensa de Cunqueiro frente a la gentuza que preside el Ayuntamiento de Madrid ahora, Ahora Madrid (el quiasmo me ha salido sin pensarlo).
Parece que en su carta afirma, según El Correo Gallego, que «no fue totalmente ajeno, arrastrado por los imprevisibles acontecimientos, a comportamientos no desfavorables al franquismo» (esto lo voy a usar en clase para explicar la figura literaria de la lítotes). Los argumentos para defenderlo parecen ser que 1. fue miembro de la RAG, 2. fue «amigo admirado por muchas personas», 3. parece que interiormente estaba en contra (es la famosa «resistencia interior» o el «exilio interior» al que tanto juego le han sacado trileros como Jordi Gracia).

Yo no sé casi nada de Carl Schmitt, del que oigo cosas tremebundas y al que veo mencionar frases o ideas que siempre me parecen al menos interesantes. Aquí cuadra perfectamente lo de la la política como dialéctica amigo-enemigo. Ese tipo de argumentos Alonso Montero, comunista de siempre, los entiende perfectamente.

En cambio, de Julio Camba no dicen nada: escribió en castellano. Que se joda, habrá dicho en la RAG (la asociación de la prensa de Coruña ha defendido en cambio a los dos: les honra).

A mí me gusta mucho cómo escribe Julio Camba. A Cunqueiro, ay, no acabo de pillarle el estilo, aunque tanta gente que admiro le admira. Pero ambos le dan mil vueltas a toda la gentuza que quiere hacer hogueras en efigie desde su cheka.

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Mientras buscaba en la web de la RAG me encontré, además de referencias a la carta (pero no la carta entera: ya me gustaría echarle un vistazo), una noticia sobre una candidatos a una plaza en el "orden de prelación y preferencia". Venía aquí a escandalizarme de los que escribieron eso y de que no sepan que en latín el verbo fero se enuncia "fers, ferre, tuli, latum" (son varias raíces distintas, de verbos de significado similar: es lo que se llama 'supleción'; hay una raíz fer-, otra tul- y otra lat-): en resumen, que 'pre-fer-encia' es la misma palabra que 'pre-lac-ión'. Pero miro en google y me encuentro con que varias leyes hablan de "prelación y preferencia": ah, el fascinante mundo del derecho y su modo de duplicar las cosas. Seguro que hay hasta artículos sobre eso. A ver: ah, sí.

jueves, 16 de julio de 2015

Rosquillas

Yo no soy muy de fiestas. «En la fiesta nacional, / yo me quedo en la cama igual», cantaba Paco Ibáñez cantando a Brassens. Yo no me quedo en la cama, pero de fiesta no voy: ni aguafiestas ni fiestero. Ante lo político, incluso en su lado más «alegre», la huida.

Ayer nos atronaron con foguetes a las 11 de la noche.



Hoy, a la puerta del convento de nuestras vecinas, por la fiesta del Carmen, los tradicionales puestos de rosquillas. Las rosquillas deben de tener una identidad y una autenticidad que se me escapan. No consigo comprender por qué las siguen comprando a pesar de ser rocosas, duras, secas y desgraciadas.

Venga, contribuyamos a mantener el mito valle-inclanesco. Exvotos de cera:

miércoles, 15 de julio de 2015

Ha muerto Martin L. West

Un gigante de los estudios griegos, una figura de producción abrumadora.

Por decir algo (pero mirar su entrada en la wikipedia):

-Es el autor de ediciones de referencia de la Ilíada de Homero, de los Himnos homéricos, de todo Hesíodo (su primer interés), Esquilo, los líricos (en concreto el yambo y elegía). También editó las Anacreónticas, el Orestes de Eurípides. Podía haberlo editado todo.

-Sus manuales de métrica, crítica textual y música griega son de referencia.

-En los últimos años se metió por las relaciones entre Grecia y el Oriente. Decía cosas como que había que aprender sumerio y acadio, que si no, no había nada serio que decir sobre literatura griega.

-Escribió de todo lo posible y con una seguridad y una originalidad insultantes. A veces te preguntabas cómo estaba tan seguro de lo que decía. Se equivocaría a veces a lo grande, pero nunca pecó de timorato; tenías que mirar bien por qué decía lo que decía, porque nunca era una estupidez.
Solo recuerdo una vez en que mostrase dudas (ya lo comenté hace años aquí,)

Aquí, una necrológica de Robert Rossi, que tiene una de las pocos fotos suyas. Esta que le copio:



Os dejo aquí dos entradas mías sobre él, una sobre la aurora, y esta a propósito de un homenaje,

martes, 14 de julio de 2015

¿Matar a Sócrates?

Ya terminé hace días Matar a Sócrates. El filósofo que desafía a la ciudad, de Gregorio Luri, pero es que he estado en el interim intentando masticarlo. Es una libro que se lee muy bien y que he leído demasiado deprisa: me dio pena que se acabara y a la vez estuve tentado de volver a empezarlo, pero he pensado que mejor hago primero un lectura muy lenta de la Apología, el Critón y el Fedón y luego vuelvo a repasarlo con más calma.
El hecho es que Sócrates me resulta cada vez más fascinante y cada vez más inaprehensible (sobre todo el de El Banquete, ese no sé cómo entenderlo). Es el que polarizó a sus contemporáneos y del que se consideró discípulo todo el arco (extra)parlamentario filosófico. Y ay, yo comprendo cada vez más a los que lo condenaron a muerte, que es de lo que va este libro: la paradoja de que Sócrates está fuera de los intereses de la ciudad (lo que Luri llama «lo nuestro») y a la búsqueda de lo mejor («lo bueno»), en una tensión que al final lo atrapa.
¿Fue mártir? Murió sin miedo a la muerte, eso es lo que contó Platón. Para qué murió, eso es lo que yo me pregunto.
No sé si es que el leer con tanta continuidad últimamente los sermones de san Juan de Ávila me ha puesto en el modo «nihilista» cristiano (frente al mejor nihilismo pagano, tal como lo presenta aquí Gregorio Luri): san Juan de Ávila insiste en que todo (lo de aquí) es nada -salvo Dios, claro. Para Luri, Sócrates parte de que no hay nada y su grandeza es no quedarse tumbado y seguir para lo que ve como delante, pero yo no sé si me vale así, porque no sé a dónde va. Lo que me da sentido a su figura es Cristo dando sentido final a su búsqueda: Sócrates en solitario me fascina, pero no sé si le seguiría en sus propios términos: aprender de él, si, aprendería un montón. Fascinación: toda. pero ya, basta: hasta ahí. Al final, me quedaría al lado de Critón, gestionando lo del gallo.
Gregorio Luri, si le entiendo bien, quiere saber del «Sócrates histórico» (pero no con propósitos historicistas) y se apoya en Platón (y en Jenofonte) pero lo sustraye del embellecimiento y apropiación de ambos, porque como dicen los anglosajones, tienen «su propia agenda» . Lo que queda es esa figura del Sócrates que no cree en la autonomía pero ejercita el autodominio (la ἐγκράτεια) buscando. Y a lo que llega es, parece, a dejarnos su testimonio de vida (y de nobilísima muerte).

La dualidad Atenas / Jerusalén yo no la acabo de ver, puesta en esos términos equipolentes; en todo caso, la Jerusalén que aprendió griego, el evangelio que cuajó en griego. Puedo entender a los que quieren centrarse solo en Atenas (si logran hacer la cirugía), pero no para mí, no. Sócrates lo puedo estudiar, me parece clave para Grecia, pero no es el eje de mi vida.

Y bien pensado, tampoco tengo que ponerme a separar y escoger, me lo puedo quedar todo. Ya puestos, me quedo con la figura de Sócrates, la grandeza literaria de Platón y la literatura griega como trasfondo de todo, preparando la revelación del artesano de Nazareth.


La vela apagada es símbolo de la vanidad. Aquí produce una sombra de luz encendida: eso es lo que me deja perplejo en toda esta cuestión.

En la web de la editorial, está el capítulo I en pdf (puesto a recomendar algo, merece la pena especialmente la Introducción, gloriosa).