viernes, 6 de marzo de 2015

El artista promete dejar de crear

Gran idea: que el dinero alemán pague a los «artistas» para que dejen de «crear»:


[Contexto]
Nos saldría barato (a los alemanes, quiero decir, que para eso son los malos, que lo dicen los griegos y ya sabemos que son «herederos» de los griegos daquela).

La letra:

El artista pide 100.000 euros a su galerista
El director pide 100.000 euros a su productor
La actriz pide 100.000 euros a su agente
El novelista pide 100.000 euros a su editorial
El artista promete dejar de crear si recibe un millón de euros
El artista promete dejar de crear si recibe un talón por valor de un millón

El artista pide 100.000 euros a su galerista
El galerista pide 100.000 euros a la fundación
La fundación pide 100.000 euros al gobierno
El gobierno pide 100.000 euros al Deutsche Bank
El artista promete dejar de crear
El artista promete dejar de crear

"Me voy a encerrar en un búnker del Deutsche Bank de Zurich...
Vamos al banco, dame un abrazo
Un buen apretón de manos
Dame un abrazo, choca esa mano
Extiende un talón por valor de un millón"

Si el artista tiene crédito... Si crees que el artista tiene...
Si el artista se entera de que crees...
Si el artista se entera de que tienes crédito...

El artista pide un adelanto... El artista pide un cheque en blanco
El artista promete dejar de crear si recibe un millón de euros
El artista promete dejar de crear si recibe un talón por valor de un millón

jueves, 5 de marzo de 2015

Pintadas en mi Facultad



Ya veis, como media Facultad se dedica a ello, ya no vale hablar de «feminismo» sin más, que tiene su punto absolutista: «feminismos» en plural.

Luego, es interesante también que el otro polo de la ecuación sea la barbarie: los feminismos son la nueva civilización, la nueva Grecia, la nueva Ilustración, nada menos.

miércoles, 4 de marzo de 2015

El Banquete de Platón 9 - El discurso de Agatón

Agatón, el autor de tragedias homenajeado, habla justo antes de Sócrates. Representa la poesía trágica, pero ya más bien epigónica, muy relacionada con la retórica gorgiana. Es clave que acabe su discurso como Gorgias el Encomio de Helena, afirmando que es como un juego, sin darle más trascendencia.

Reale recoge de Jaeger la idea de que Agatón está pintando en ese discurso, con «enamoramiento narcisista», su propia imagen.

A los anteriores oradores les critica haber hablado de los beneficios del Amor, pero no haber alabado al dios. Lo va a hacer él: Eros es el más feliz, el más bello. Es el más joven (y con ello contradice a Fedro: el hecho es que Eros está siempre con jóvenes –y lo semejante busca lo semejante- y huye de ancianos.
Más antigua que él era la Necesidad (Ἀνάγκη); si hubiese reinado el Amor entre los dioses no habría habido desavenencias entre ellos; ahora que sí reina, ya no están enfrentados.
Es un dios blando (ἁπαλός) y va con los suaves (μαλθακοί), caminando sobre sus cabezas y corazones. Es el más flexible: entra y sale por las almas.
Agatón le atribuye cuatro virtudes: justicia, templanza, fortaleza y sabiduría. Es el de máxima justicia porque como es blando es incompatible con la violencia; en templanza, puede dominar a todos los placeres y deseos, en fortaleza, es superior –como Afrodita- a Ares. Y en sabiduría consigue algo asombroso: que todos los enamorados sean poetas; en las artes es el mejor, porque inspira todas. Guiado por Eros, Apolo descubrió las tres en las que es maestro: el arco, la medicina y la mántica. Las artes (la techne) son las protagonistas de esta nueva era de dominio del Amor.
La peroración es un crescendo de imágenes en ritmo poético sobre las bondades del amor. Con ello, entusiasma a su auditorio, que rompe en aclamaciones.

A él será al que más critique Sócrates, pero a la vez es el único que aguanta junto a él hasta casi el final. Leo Strauss lo atribuye a que dice que Eros es amor por la belleza y no admite que haya algo ajeno a él por encima.

Para Rosen, mientras el objetivo de Aristófanes era conservador, Agatón es innovador, exalta la juventud y la innovación autónoma. Su discurso está en el centro exacto de la obra y es el más importante antes del de Sócrates. Agatón es un innovador en lenguaje, pero, como su maestro Gorgias, no tiene un punto de anclaje más que en sí mismo: le mueve el narcisismo. Empieza su discurso con el yo: ἐγὼ δὲ δή βούλομαι: yo / voluntad / método / innovación técnica.
Aristófanes contaba un mito humano, Agatón pontifica sobre los dioses (especialmente Eros).
Destaca a Apolo en relación con Eros y en ambos destaca la individualidad. Con ello está retando también a Sócrates, a una guerra de música y profecía (y el arco – la guerra y símbolo de la poesía).

martes, 3 de marzo de 2015

Más de Lec

Más aforismos de Stanisław Jerzy Lec:
Soné con la realidad. Me desperté aliviado.

Prefiero la inscripción "Prohibido entrar" a "Sin salida".

Una ventana al mundo puede taparse con un periódico.

Incluso en su silencio había faltas de ortografía.

Las rosas huelen profesionalmente.

Encontré a un hombre tan poco ilustrado que tenía que inventarse él mismo sus citas de los clásicos.

Quería decirle al mundo una sola palabra. Como no supe hacerlo me volví escritor.

El instante en que uno descubre su falta de talento es un destello de genialidad.

*(página.número en la página): 19.1, 20.1, 21.6, 28.1, 30.2, 31.4, 34.4, 73.1

lunes, 2 de marzo de 2015

El Banquete de Platón 8 - El discurso de Aristófanes

Situado después del trío de defensores del status quo pederástico, el de Aristófanes es quizá el discurso favorito de la modernidad. Apunta Luis Gil que seguramente sus contemporáneos lo vieron como otra ocurrencia graciosa y estrafalaria, con sus puntos de verdad, por qué no, de aquel cascarrabias conservador que al final acaba reafirmando lo que ya hay. Al menos pone el amor hombre / mujer en pie de igualdad con los otros tipos.
Su intervención tiene el morbo además de que había criticado duramente a Sócrates en Las nubes, como sofista y portador de novedades peligrosas. Muchos piensan que su ataque de hipo, además de su valor estratégico para situar su discurso en el grupo final, con los poetas, es una venganza y una broma de Platón. Rosen explica que el estornudo que le quita el hipo es soltar aire, remedio contrario al de tragar aire en el hipo y que sirve de ataque en broma al médico Erixímaco, que alababa la armonía de contrarios.

Lo que hace Aristófanes es contar un relato original suyo, que, como explica Dover, tiene forma de cuento tradicional, con un 'érase una vez', argumento esquemático, moraleja y deseo final de algo mejor tanto para el narrador como para el auditorio. A la vez, está muy cerca de los argumentos fantasiosos y más o menos utópico/distópicos de sus comedias: los humanos eran antes seres dobles, formados de dos cuerpos actuales (había tres posibilidades: varón+varón, varón+mujer, mujer+mujer). Andaban y corrían en todas las direcciones y podían ir rodando: eran esféricos.
Eran arrogantes y amenazaban a los dioses (para Rosen, su hybris es la de los pederastas: el deseo de establecer su ley sobre los dioses): Zeus los dividió por la mitad. Apolo, a las mitades que quedaron, les arregló la piel, haciendo un nudo en el ombligo y dejando unas arrugas para que cuando las vieran recordaran su situación previa.
El hecho es que, así partidos, las dos mitades se abrazaban y morían de inanición así abrazados. Zeus decidió mover los genitales, que estaban detrás, adelante, por lo que la unión ya fue fructífera en el caso de los andróginos y en los otros casos al menos la relación sexual calmaba ese afán de unión y así podían dedicarse a cosas productivas, con lo que las personas en relaciones pederásticas son las que dirigen la sociedad y las relaciones heterosexuales son para la masa. En los hombres dobles esféricos había era un tipo de reproducción que consistía en dejar la semilla en el suelo como las cigarras (o los saltamontes, que no lo tienen claro los estudiosos).
Existe todavía el peligro de que esos seres demediados lleguen a ser divididos otra vez por la mitad (iríamos a la pata coja en nuestra única pata) o la posibilidad –si nos comportamos bien- de volver a estar unidos completamente y para siempre en ese ser doble originario que éramos.

Ahí pone esta impresionante definición (191d): «desde hace tanto tiempo, pues, es el amor de unos a otros innato en los hombres y aglutinador de la antigua naturaleza, y trata de hacer un solo individuo de dos y curar la naturaleza humana. Cada uno de nosotros es, por tanto, una contraseña de hombre...» (ἔστι δὴ οὖν ἐκ τόσου ὁ ἔρως ἔμφυτος ἀλλήλων τοῖς ἀνθρώποις καὶ τῆς ἀρχαίας φύσεως συναγωγεὺς καὶ ἐπιχειρῶν ποιῆσαι ἓν ἐκ δυοῖν καὶ ἰάσασθαι τὴν φύσιν τὴν ἀνθρωπίνην. ἕκαστος οὖν ἡμῶν ἐστιν ἀνθρώπου σύμβολον…).

De aquí viene todo lo de la media naranja, las frases de las películas de "he/she is the one", lo de "x me completa". Nos parece a nosotros mejor ahora el discurso de Aristófanes o porque de hecho ha influido la visión moderna del amor o porque lo vemos como profético de lo que ahora nos parece.

Para Reale lo que está en el trasfondo de todo esto es que eros es «el hacer de dos, uno y el intento de curar de este modo, o sea, en función del uno, la escisión diádica de la naturaleza humana» (115-6). Eros es así nostalgia del uno, es buscar la unidad originaria, en lo que ve las doctrinas no escritas de la Unidad y la Dualidad. Pero lo que se busca en el otro no es el placer, ni estar juntos, sino algo que adivina y expresa enigmáticamente (192c-d ἄλλο τι βουλομένη ἑκατέρου ἡ ψυχὴ δήλη ἐστίν, ὃ οὐ δύναται εἰπεῖν, ἀλλὰ μαντεύεται ὃ βούλεται, καὶ αἰνίττεται). Reale piensa que aquí se apunta a otra unidad, no la de los dos amantes en uno, sino al uno trascendente, el bien en sí (refutación de Diotima en esta línea en 205e – 206a).

Por su parte Leo Strauss se centra en los aspectos políticos: Eros es el dios más grande, pero para la humanidad (no como Fedro, para el amado) y además no es que tenga que ver con la medicina (como decía Erixímaco), sino que es médico. Esos seres circulares originarios serían como los dioses cosmológicos, seres sin eros. Ser partidos en dos los vuelve civilizados y Zeus es el monarca que astutamente gana con la operación: más personas y más débiles. El eros sería el intento de volver a la situación previa, pero dentro del nuevo marco establecido por Zeus.
Eros es posible sin Afrodita, no tiene relación con los dioses olímpicos, es un dios cósmico: es un movimiento de la naturaleza, de la naturaleza dañada contra la ley. Los hombres son como los dioses olímpicos: tienen relaciones sexuales que garantizan su supervivencia y su disfrute y todo ello les lleva a la piedad respecto a los dioses y por eso el discurso de Aristófanes acaba en una alabanza de la piedad.
El Eros no puede ser satisfecho para siempre, definitivamente, por lo que apunta a otra cosa, que no se puede alcanzar. En ello, Eros es trágico. E incluso los dioses pueden castigar más todavía al hombre.
Apunta también Strauss muy finamente que frente al platonismo (la posición erecta del hombre es para mirar arriba), Aristófanes establece la posición erecta como vía para abrazarse (Rosen apunta: y como medio de autoconocimiento del carácter fracturado del yo dividido: lo del ombligo y las arrugas). Por eso, para Aristófanes, el amor es esencialmente amor a uno mismo. No descubrió el amor a lo bello como motor.

Por su parte Rosen señala que Aristófanes ve la dualidad en el interior de cada hombre, no hace dos polos de personas (los pocos frente a la muchedumbre), y generaliza la discusión a toda la ciudad. Eso es lo que hace la comedia, con elementos antiguos y nuevos: el recurso a un mito probable basado en la variación de la naturaleza humana.
El deseo sexual del cuerpo en él está en paralelo al ansia erótica del alma por las ideas de Sócrates, pero hay un mundo de diferencia. Para Aristófanes, el esfuerzo humano es básicamente físico: la psique se define y depende del cuerpo (a mí me parece que ahí esta la 'modernidad' de Aristófanes, y clave de su éxito actual).
Para Rosen, la visión de Aristófanes en realidad es básicamente trágica, porque niega la posibilidad de trascendencia del cuerpo.
También la posibilidad de la vuelta definitiva a la unión previa por parte de Hefesto en realidad es un castigo (es él el que atrapa juntos a Afrodita y Ares en el episodio cantado en la Odisea).

viernes, 27 de febrero de 2015

El Banquete de Platón 7 - El discurso de Erixímaco

Va a empezar a hablar Aristófanes, pero justo en ese momento le da un ataque de hipo, que de rebote le dejará agrupado con Agatón y Sócrates en el grupo de los poetas; así además los tres primeros discursos son de defensores del status quo pederástico (y además no poetas).

El tercer discurso es entonces el de Erixímaco, amante de Fedro, un médico pedante que representa el acercamiento científico, o al menos desde el arte de la medicina: el mito lo deja de lado. Sus referentes son Empédocles, Alcmeón de Crotona, que veía la diferencia entre salud y enfermedad en términos políticos (salud = isonomía / enfermedad = monarquía), e Hipócrates, que en Sobre la antigua medicina habla de repleción (πλήρωσις) y vacuidad (κένοσις) como lo que hay que considerar en la salud y la enfermedad.

A Erixímaco le parece que al discurso de Pausanias le falta un completamiento, un telos (τέλος), que se lograría ampliando el ámbito del amor a lo universal. Está de acuerdo en lo de los dos 'eros' (pero más bien habla de un eros doble -Ἔρωτα διπλοῦν 186a2-, que asocia a las Musas Urania y Polimnia), que afectan no solo a la reacción ante lo bello sino a toda la realidad.
La naturaleza de los cuerpos es ese eros doble (lo sano τὸ ὑγιές / lo enfermo τὸ νοσοῦν), donde lo desigual (ἀνόμοιος) desea (ἐπιθυμεῖ) lo desigual (ἀνομοίων). Para Rosen es un argumento problemático, que en último extremo deslegitimaría la pederastia – pero Erixímaco ni siquiera menciona a las mujeres en la discusión- y que este sortea como puede.
La medicina rechaza lo enfermizo y ama lo sano. El médico será quien fomente los elementos sanos del cuerpo para la salud y evite los enfermos. Se trata de que elementos opuestos en los cuerpos se hagan amigos: los contrarios como lo seco y lo húmedo, por ejemplo. Eso lo aplica luego a los ámbitos de la gimnasia, agricultura, música (ahí recuerda el ejemplo del arco y la lira de Heráclito: opuestos en armonía) y la mántica.
El médico será quien equilibre en ese eros doble el eros bueno y los elementos placenteros del malo,

Explica Strauss que así supera la idea de amor entre seres no iguales: pasa a verlo como armonía, como amor mutuo, por lo que la oposición erastés/erómenos se desdibuja (pero no dice nada de la relación hombre-mujer).
Termina aplicando esa visión a la astronomía y a la mántica, que es como una astronomía cósmica y regula la amistad de hombres y dioses. Hay ahí una ironía: Erixímaco cree que tiene que haber un arte que controle el azar. Sería como poder controlar a los dioses.

jueves, 26 de febrero de 2015

Unidade popular

Esto es de la huelga: a la izquierda el texto aprobado por los nacionalistas «españolistas» (permítaseme la broma) y a la derecha el de los lusistas. Han conseguido la unidad de acción (Wert une mucho), pero todavía no han llegado a la unida de slogans:

miércoles, 25 de febrero de 2015

El Banquete de Platón 6 - El discurso de Pausanias

Reale lo define como «sociología sofista para fundamentar el relativismo».

Pausanias era discípulo de Pródico (el de Heracles in bivio, duda entre la senda de la virtud y la del vicio) y erastés del anfitrión en el banquete, Agatón (=¿el bien?): habla por los amantes (ἐρασταί), a diferencia de Fedro, portavoz de los amados (ἐρώμενοι).
Su discurso parte también de una disquisición exegética de la tradición sagrada: las diferencias entre Homero y Hesíodo sobre quienes fueron los padres de Afrodita, lo que le sirve para distinguir dos Afroditas distintas (y dos amores distintos):
-La hija de Urano (sólo él, sin intervención de mujer; es una diosa preolímpica) es la del Eros uranio, el amor entre varones.
-En cambio la nacida de Zeus y Dione (=Zeus y 'Zeúsa') es la del Eros Pandemo (=de todo el pueblo, vulgar), entre hombres y mujeres también, prefiriendo el cuerpo al alma (como se ve en que no les importa acudir a los más tontos/as para conseguir mejor su propósito, que es principalmente sexual).

La bondad de la acción la marcaría el modo en que se realiza, no su relación a un orden previo y superior. En el eros, lo que garantiza su bondad es que varones adultos amen a jóvenes al menos ya con bozo, fuerza y entendimiento, todo ello en el contexto de un compromiso a largo plazo, de convivencia para la mejora mutua, en la cual la sexualidad adquiere sentido en el conjunto. Es decir, al revés del ideal burgués de hace unos años, pero en la misma línea: se crea un marco de 'decencia' y se pone de un lado lo decente y de otro lo indecente y el sexo queda como asumido en esa nebulosa: justificado, salvado por ese fin «más alto». No es cuestión de sexo sí o no, sino de qué es lo mejor desde el punto de vista 'educativo' y 'social', ese amor duradero cuyo valor se demuestra en que se mantiene con el fin de la belleza física, que no se mueve primeramente por el interés económico o político. (Rosen apunta a que Pausanias sustituye la sabiduría, eso a lo que hay que aspirar incluso a costa de la vida, por el refinamiento o buen gusto. El problema del Eros pandemo es entonces simplemente que es vulgar, accesible a todos).

En apoyo de lo que dice, recurre a los argumentos 'locales' y de conveniencia': frente a las prohibiciones de los bárbaros (y la barra libre de Élide y Beocia), defiende lo establecido que le interesa: Atenas (y Esparta), donde los varones adultos tienen la ley de cara para lo que quieran (con restricciones concretas). Se pone a hablar de democracia y tiranía respecto a eso y ahí se lía, al hablar de la actitud 'infantil' del amante: que queda esclavizado en realidad. Alaba el amor uranio, pero cae en el vulgar. Lo privado domina: los juramentos no tienen ningún valor. El problema de no entroncar el eros con el bien es que se esclaviza.
Estirando su argumento, solo se justificaría el eros con alguien como Sócrates: con los demás el peligro es el error de un amor en realidad nunca de verdad duradero y educativo (lo más sensato entonces sería la abstinencia completa). En el otro extremo estaría el riesgo de corrupción de los jóvenes por parte de los sofistas.

Afirma Rosen que Pausanias, contra su maestro Pródico, quiere salvar su apetito erótico –corrige el discurso de Fedro- contra las justificaciones cosmogónicas: él prefiere el ámbito del nómos (νόμος). Con él bajamos del cosmos al ámbito personal.
Para defender la pederastia, parte de que los hombres son mejores que las mujeres, pero eso lo rechaza Platón (Resp. 836b8: el fin natural de la unión sexual es tener hijos 838c6).
De hecho, habla de que la ley guarda a las mujeres casadas, pero se limita a señalarlo por un ética de tipo consecuencialista: peligro de hijos ilegítimos y en el caso de la pederastia «desregulada», de la existencia de depredadores de los hijos pequeños (y ahí es donde se entrevé lo que debería ser una situación tremenda de Atenas, cuando se refiere de pasada a que hay padres preocupados de que sus hijos caigan en manos de esos pederastas).

Strauss se fija en la imagen del amante como cazador, que tiene como correlato que el amado, mejor que se resista: ahí se muestra la tenacidad.
Y explica algo muy interesante: la idea del amante como esclavo apunta a que en el amor está el componente de entrega. El filosofar para Sócrates es de hecho entregarse a la verdad sin preocuparse de la propia dignidad, ni siquiera de lo noble: la verdad no es sin más noble o bella; en cierto modo es fea.
Y otro apunte de Strauss: el amor puede ser noble incluso con engaño. De ahí la idea del amante como hombre de estado y del amado como pueblo al que quiere atraer porque lo ama, utilizando la mentira.

martes, 24 de febrero de 2015

Arquitectura en Galicia 1

Inicio una nueva serie de fotos de arquitectura -buena o mala, lo decidís vosotros- de Galicia. Para empezar, algo muy destacado de Santiago: el edificio del Instituto de Investigaciones Agrobiológicas del CSIC que hizo Miguel Fisac. La marquesina de hormigón es fascinante:





lunes, 23 de febrero de 2015

El Banquete de Platón 5 - El discurso de Fedro

Los dos primeros discursos son los de dos partidarios de la pederastia. El primero es Fedro, que es un erómenos (= amado) y el segundo de Pausanias, un erastés (=amante).

El discurso de Fedro gira en torno a dos cuestiones:

-El Amor es el dios más antiguo y más noble. Se apoya en Hesíodo, Acusilao y Parménides. Es un tipo de argumento, el de la antigüedad, que tenía peso tradicionalmente: Aristóteles señala que quizá Tales basó la primacía del agua en su antigüedad, testimoniada en Homero (Met. I, 3, 983b-984a).

-Su experiencia desde casi adolescente del amor pederástico, al que sólo le ve ventajas, educativas y sociales: ese amor permite defender mejor la ciudad (=el estado) al hacer que los ciudadanos sientan vergüenza (αἰσχύνη) y amor al honor (φιλοτιμία) respecto a lo que esperan de sus amados en caso de cobardía. Parece, dice Strauss, que si no hay virtud, un buen sustituto es eros. Pero principalmente está de trasfondo la cultura de la vergüenza: lo importante es cómo me ven. En una relación de amante/activo (erastés, un adulto) y amado/pasivo (erómenos) esta cuestión de la vergüenza mutua es muy útil, por ejemplo en caso de guerra (y de hecho el Batallón Sagrado de Tebas, formado por parejas así, tuvo un gran éxito militar en el siglo IV a. C.). El centro de la actuación es el deseo de ser alabado y el miedo de caer en el desprecio de los demás.
Curiosamente, de los ejemplos que pone sólo es realmente positivo el de Alcestis, una mujer que muere por su marido. En cambio es negativo el de Orfeo, porque no está dispuesto a morir por Eurídice. Al final, considera superior a Aquiles, para lo cual tiene que forzar el texto homérico para conseguir demostrar varias cosas: que era más joven que Patroclo, que fue su amado y que murió por él en vez de después de él.

Para Strauss el de Fedro es un discurso buenista, filológico, retórico. Ve fundamental la mención de Parménides, como homenaje a ese filósofo que negó la tradición (y Sócrates partió de él en lugar de axiomas como ese de que lo más antiguo es lo mejor).
Señala también que Fedro valora a Eros por la ganancia que proporciona: lo ve todo desde el punto de vista del amado, la ganancia de este. Eso lo retomará Sócrates con la aspiración de uno a las ideas (y una idea que me deja bailando: Aristóteles y su explicación que el motor inmóvil mueve como amado).

Por su parte, Rosen considera a Fedro como un mediocre con la belleza de Eros, al que no le mueve el eros ni la poesía, solo la retórica.
Su discurso representa la unión entre la física desmitificadora y la sofística, pero sin interés por el yo, lo que le hace vano, aparte de que en todo es un dilettante. De su maestro Hipias le viene la visión de la física como proceso y la retórica sofística. Problema suyo: ¿puede haber un cosmos sin generación, como ocurre en el amor pederástico? Eros es un dios sin generación, pero con génesis (Hes. Th. 116 γενέσθαι: apunta a un status intermedio pero sin sacar conclusiones). Dicho de otro modo: en el Eros de Fedro no hay hijos, sino la circularidad repetitiva, partiendo de una cosmología cíclica.
Pero a Fedro le interesa otra cosa: todo gira en torno a la oposición cuerpo /alma, riqueza/fama y al final en torno a la de egoísmo / visibilidad. Quiere reducir la autoridad de los dioses y poner al hombre como medida: Eros es bueno en cuanto útil. Su egoísmo (como el de Agatón) es superado por el amor de la fama, que, en cierto modo, es un elemento de trascendencia hacia lo noble). Fedro lo subordina todo a su deseo: familia, honor, riqueza. La polis está al servicio de eso. Eros es un sustituto de la virtud, especialmente del valor. Todos somos egoístas: la forma más efectiva de egoísmo es usar los deseos de otros.
El ejemplo de Alcestis es en realidad una refutación del propio Fedro: él quiere oponer el amor romántico al parental/filial, porque la generación no es importante. En su discurso todo acaba con la muerte: la humanidad acabaría – física de flujo: nihilismo final.