lunes, 11 de agosto de 2014

Me voy a Zagreb

Estaré tres semanas en Zagreb. Ya contaré a la vuelta.

Os dejo para estos días un vídeo que me ha impresionado: los testimonios de tres personas que explican como reaccionaron a su necesidad de Dios en unas circunstancias concretas de estilo de vida gay, muy lejos de lo que han ordenado como políticamente correcto Hollywood y ZP. Salió hace poco, pero a mí me han ido llegando ecos bien positivos estos días. Hoy Claire Levis enlaza varios en esta entrada de First Things. Y es verdad que es muy emocionante.

Este es el enlace al video con subtítulos en español, que no me dejan incrustar en el blog. [más datos aquí].

En youtube lo he encontrado, pero sin subtítulos en español:

domingo, 10 de agosto de 2014

Dublin y 9



Me cayó en gracia un cuadro de Hamilton con un obispo (anglicano, claro) y su nieta: todo vagamente clásico -son los jardines de Villa Borghese-, elegante, decadente. Luego resulta que tenía opiniones materialistas y era agnóstico (!): es ese mundo de los pastores anglicanos, algunos de ellos fervientes, muchos funcionarios o altos cargos de una iglesia estatal, cabía todo porque lo importante no era lo importante.
Yo a esos pastores, sabiendo que no son sacerdotes, les tengo simpatía, sobre todo desde que leí El vicario de Wakefield, de Goldsmith (irlandés también). Pero prefiero un cura cazurro irlandés a mi lado para darme los sacramentos: ahí está la paradoja.

Esos días en Dublin le daba vueltas a la pena de que la República de Irlanda se llegase a independizar: habría podido seguir en Gran Bretaña aportando lo suyo, en un marco nuevo. Prefirieron ser cabeza de ratón y me parece evidente que eso les perjudicó. Hay una tragedia también ahí: la de los irlandeses de origen inglés, algo que se me hizo evidente al releer un relato de Evelyn Waugh: Bella Fleace da una fiesta. Empieza así:
Ballingar is four and a half hours from Dublin if you catch the early train from Broadstone Station and five and a quarter if you wait until the afternoon. It is the market town of a large and comparatively well-populated district. There is a pretty Protestant Church in 1820 Gothic on one side of the square and a vast, unfinished Catholic cathedral opposite it, conceived in that irresponsible medley of architectural orders that is so dear to the hearts of transmontane pietists. Celtic lettering of a sort is beginning to take the place of the Latin alphabet on the shop fronts that complete the square. These all deal in identical goods in varying degrees of dilapidation; Mulligan’s Store, Flannigan’s Store, Riley’s Store, each sells thick black boots, hanging in bundles, soapy colonial cheese, hardware and haberdashery, oil and saddlery, and each is licensed to sell ale and porter for consumption on or off the premises. The shell of the barracks stands with empty window frames and blackened interior as a monument to emancipation. Someone has written The Pope is a Traitor in tar on the green pillar box. A typical Irish town.

Esto me vino también a la cabeza también al ver un gran debate en la universidad de Biola sobre el arte y su presencia entre los evangélicos: gente excelente, buscando. Salen los nombres de Flannery O'Connor Marylinne Robinson, Shakespeare. Sencillamente fascinantes. Y el mejor, un pastor presbiteriano escocés, Trevor Hart.

sábado, 9 de agosto de 2014

Dublin 8 - The Irish Jewish Museum

No sé de qué me viene mi gran simpatía por todo lo judío, que me ha convertido en un bicho raro en la casi totalmente (voy a utilizar un eufemismo) "propalestina" España: supongo que han sido Isaac Bashevis Singer, Amos Oz, Batya Gur. Y Woody Allen y Larry David. Y los poemas sefardís. Y mucho le debo a José Jiménez Lozano (también en esto) sobre el sufrimiento de los judíos españoles. Supongo que hay en mí también un difuso sentido de culpabilidad que no tengo intención de cauterizar.
Hoy es santa Edith Stein, a la que le tengo grandísima admiración y a la que le pido especialmente que interceda por ellos, en estos momentos de especial sufrimiento para todos los judíos.

Siempre que puedo, visito sus Museos: en Eslovaquia, en Praga, en Estocolmo o donde vaya. Esta vez vi que había un Museo Judío en Dublin y allí que me fui.
Los pocos judíos en Irlanda son ahora todavía menos, un pequeño grupo que se enorgullece de un presidente reciente de Israel, Chaim Herzog. También de que en el Ulysses de Joyce se les dé mucha importancia (el protagonista, Leopold Bloom, es de origen judío) a ellos y al barrio en el que vivían: la pequeña Jerusalén. Al lado estaba la casa en la que nació George Bernard Shaw.

Me abrió un chaval muy amable. Me explicó lo que acabo de contar y me dejó que viera los recuerdos de la vida de los judíos de principios del siglo XX: asociaciones, carnicerías kosher, escuelas. También había carteles antisemitas.

Luego apareció un señor con pinta de matarife ritual (hay un cuento impresionante de Singer sobre uno que acaba en ese oficio, sin poder huir de ello). No le pareció buena idea que le hiciera fotos a los textos antisemitas para ponerlos aquí, porque me dijo que en realidad se debían a disputas de gremios por la introducción de la venta a plazos. Tampoco los carteles en las casas de alrededor: ahora tienen en el Museo un proyecto de expansión que ha chocado con vecinos antisemitas (lo disfrazan con conservar el barrio y mandangas similares, pero es lo que me pareció que eran).

Arriba tenían la sinagoga antigua, bien pequeña. Me enseñó unas carracas de la fiesta de Purim: yo le dije que en España se usaban en el Oficio de Tinieblas y que quizá fuesen -se me ocurrió allí mismo- de origen judío (mirad la wikipedia en español y en inglés).

Al salir, no me pude aguantar las ganas e hice esta foto a los antisemitas y sus mierdas de casas:

viernes, 8 de agosto de 2014

Dublin 7

El otro gran cuadro de la National Gallery de Dublin es Muchacha y escena de Emaús de Velázquez:

[es excelente la entrada de la wikipedia]

Estuve un rato plantado delante. De primeras era un cuadro poco atrayente. La esclava negra está recogiendo la cocina. Al fondo -¿un cuadro? (el estilo de la pincelada es completamente distinto)- se ve a los discípulos de Emaús al lado del Señor (cortaron un trozo de la izquierda del cuadro).

El primer plano podría ser un bodegón, o un estudio de texturas. Los colores no son precisamente fulgurantes. En la oscuridad de la noche, tras terminar de ordenar las cosas de la cocina, el blanco ilumina. La muchacha parece ensimismada. ¿No sería ella la que hizo posible aquella cena memorable de los discípulos que reconocen al Señor al partir el pan que ella ha dispuesto antes? ¿Me estoy tirando en plancha a las procelosas aguas de la sobreinterpretación y simplemente son dos planos paralelos de guiños barrocos? ¿No se podría comparar con la escena que pintó el propio Velázquez con Marta y María?



El cuadro, como buena parte de la colección del Museo, procede de donaciones de familias con grandes mansiones por Irlanda, como Russborough. También donó muchos cuadros Bernard Shaw: me alegró mucho saberlo.

El hecho es que salí de ver aquel cuadro mejor de lo que era. El resto del museo ya fue seguir con la emoción ganada. Y mira que había qué mirar:

Una composición admirable de fra Angelico, una perspectiva de Uccello. Una Anunciación maravillosa de Yverni. Un crucifijo italiano del XV, muy expresionista, Un retrato de Conrad Faber, un san Onofre de Ribera, una Inmaculada de Zurbarán, un retrato de Goya, un paisaje de Claudio de Lorena.

Y el excelentemente -por murillesco- The Cottage Girl de Gainsborough. Y un retrato de un matrimonio de Raeburn.

Volví a comprobar que ni Caravaggio ni Vermeer me gustan tanto como al resto de la gente. Y eso que el Caravaggio que tienen allí es de campeonato.

Y me quedé sin ver a Perugino y Chardin. Y de una serie del hijo pródigo de Murillo solo tenían expuesto un cuadro y me dejó un poco perplejo.

De los irlandeses, copio dos nombres: James Barry y Paul Henry.

jueves, 7 de agosto de 2014

Dublin 6

La National Gallery of Art de Dublin estaba en obras y habían juntado en unas pocas salas sus obras maestras.
Empecé con el arte italiano: un retrato de un tal Moroni de un caballero con sus dos hijos,

Y al lado, por las cosas de la reordenación, había un retrato de un joven de Giovanni Francesco Penni:




que servía de contrapunto (y qué contraste) de este Ecce homo de Tiziano:


Yo creo que merece la pena o que vayáis a verlo allí (todo el viaje hasta Dublin merecería la pena solo por eso - y además hay un Velázquez) o que estéis un rato mirando en detalle en este enlace, donde se puede ampliar mucho la imagen y tiene el color que le falta a mi foto.

Me impresionó mucho. No sé cómo era la forma de pintar de Tiziano, pero un cuadro como este, lleno de arrepentimientos, con una pincelada que podría parecer más o menos casual, transmite una intensidad, una emoción, una verdad que pocas veces es posible ver en el arte. Esto es lo que hace a Tiziano (y a Velázquez) algo aparte.



Yo llegó un momento en que me puse a rezar ante ese Jesús desvalido, que había quedado al lado de ese joven arrogante de mirada tan afirmativa de Penni.

martes, 5 de agosto de 2014

Dublin 5

Subido en una metafórica nube, me dirigí a la Biblioteca Chester Beatty, mi segundo objetivo en Dublín (el tercero era la Galería Nacional de Arte, para el día siguiente -spoiler: fue una visita inolvidable).
De camino pasé por dos catedrales: una era de la iglesia de Irlanda (sic) y resultó que la otra también. En la primera fue canónigo Swift. No se podía entrar, tenían un servicio en ese momento. Ocupadas desde la Reforma (sic), las grandes iglesias de Dublin no son católicas. El hecho no me hizo ninguna gracia, esa es la verdad.

En el llamado Dublin Castle está la biblioteca que donó a Irlanda un rico empresario minero yanqui, Chester Beatty, que en vez de comprar clubs de fúbol consiguió una colección como yo no he visto otra. Qué colección, madre mía.
No tengo fotos porque no podía hacerlas. Me apunté lo siguiente:

-Una historia de las Indias Occidentales hecha en el siglo XVII en la India a partir de las Crónicas de Indias. Ilustraciones fascinantes sobre animales, objetos, edificios que ni sabían como eran.

-Pájaros y plantas en libros chinos. Mirad esto:


-El relato de Genji, de Japón, con nubes de oro:


-Grabados hechos en Francia, por intermedio de los jesuitas, para el emperador chino.

-The Mustard Seed Garden Painting Manual, que creo que ya había visto en el Museo Británico pero que no me importaría ver cada poco.

-Impresos ukijo-e. Había de Hiroshige, de los grandes, de estar horas mirándolos.

Y las miniaturas persas e indias maravillosas que ya descubrí en Estocolmo. En internet encuentro esta:


Y cuando ya estaba rendido del todo a Oriente en todas sus franjas horarias, empezó la sección de Occidente y ante una edición en vellum de Cicerón de 1480 volví a reafirmar la supremacía de nuestra civilización occidental (soy un puro post-colonialista). Pero nada más exquisito que aquellos manuscritos e impresos europeos de en torno al siglo XVI.

Y ahora, me estoy dando capones repetidamente a mí mismo, porque visité allí dos exposiciones pero estoy viendo la web y acabo de descubrir que me dejé sin ver la del piso de arriba, que me importaba muchísimo, porque allí estaban los papiros: aquí tenéis (tenemos) unos cuantos bíblicos para echarles un vistazo.

sábado, 2 de agosto de 2014

Dublin 4

La iglesia que hizo Newman para la Universidad me interesó muchísimo y me gustó mucho:


Había aprovechado una parcela rectangular para una iglesia con aire de basílica romana:


Me quedé, sentado, mirando la iglesia pobre -si se compara con la riqueza de las basílicas romanas y de inglesas similares-, ejecutada con cierta tosquedad -si seguimos comparando, que no deberíamos. Pero todo me hablaba del inmenso cariño que le puso Newman, entre dificultades sin cuento: al final, tuvo que poner él buena parte del dinero.

Aquello me pareció un trasunto del cielo (lo que debe de ser toda iglesia, por lo demás):


El ábside tenía un modelo en san Clemente de Roma. Pero aquí estaba la Virgen en el medio, rodeada de santos:


El altar, con la decoración también de aire romano, tenía esa curiosa cubierta de inclinación similar al púlpito (me imagino que para facilitar la reverberación del sonido):


Ya digo que era una iglesia que se quedaba pobre, pero en aspiraciones era grande. Y en los laterales, santos. Entre ellos, san Felipe Neri:


Y empezó la Misa y una chica cantaba con una voz tan bonita que daba ganas de morirse allí mismo. Yo ya había estado en Misa a las 7 de la mañana (un sacerdote asistente al Congreso, que nos leyó un pasaje de Revelation en la homilía, justamente la escena apocalíptica), pero me quedé allí hasta el sermón -tercer cura negro en tres iglesias distintas de Dublin en tres días seguidos- por escuchar aquella música maravillosa, pura piedad en su sencillez, que podíamos cantar todos y que era grandiosa a la vez.

Y en un lateral está ahora Newman:


Y si os han sabido a poco mis desvaídas fotos, aquí tenéis una serie excelente y aquí otra.

viernes, 1 de agosto de 2014

Dublin 3

Tras el Congreso, quedaba visitar Dublin. Me quedé en Ely University Centre, que son de lo mío (y no me pidieron que hiciera publicidad, pero en verano tienen plazas para universitarios que vayan por unas semanas a estudiar inglés. Gran gente y Catholic ethos, por supuesto).

Yo ya tenía claro el primer sitio que quería visitar, allí al lado, en el otro lado de un parque muy bonito, St. Stephen's Green: el lugar donde Newman estableció la Universidad que le encargaron hacer los obispos irlandeses (y que le dejaron tirado luego: nihil novum etc.).

Allí queda solo la iglesia. En el edificio de al lado estaba esta placa, con el orden adecuado de importancia: Newman - Hopkins (¡profesor de griego!) - Joyce.


A mí me dio un alegrón verlo, para qué negarlo.

jueves, 31 de julio de 2014

Dublin 2

El Congreso (ya hablaré de lo académicamente más flanneyesco en mi blog monográfico) era en All Hallows College, antiguo seminario post-hambruna para formar sacerdotes que pudieran atender a los millones de irlandeses que emigraron.
Ahora sobre todo es sede de congresos y alojamiento muy barato y muy bien puesto (nos pidieron que les hiciéramos publicidad).
Desde mi ventana, veía este prado verde y los árboles gigantes. Por esto soy pro-british, pro-irlandés y pro-nórdico en general (los jardines franceses me gustan menos):



En la capilla, convencionalmente neogótica, baldosas hidráulicas:

miércoles, 30 de julio de 2014

Dublin 1

He estado en un Congreso sobre Flannery O'Connor: lo he pasado mejor -creo que la comparación vale- que mi sobrina en el concierto de One Direction.
En el anterior Congreso fue lo mismo. Creo que no se puede disfrutar más de todo (y estoy hablando de un Congreso, eh): de las sesiones plenarias, de las paralelas, de las sesiones alternativas, de los cafés de por enmedio.
El único momento de bajón fue cuando leí en alto lo que llevaba preparado: me llevé una tremenda sorpresa al comprobar que mi voz interior pronuncia el inglés mil veces mejor que mi lengua exterior. Todos fueron muy amables después.

Acabado que fue todo, pude visitar Dublin: Dublin es bien.
Bueno, a su modo.
Muy interesante.
Yo no había estado nunca en Irlanda. No sé qué esperaba: supongo que argumentos para volver a quererla, porque de tanto cargar la mano en mi amor crecientemente intenso por Inglaterra, Irlanda se me acababa quedando en el lado malo (y los rollos sobre Breogán no han ayudado). Echémosle la culpa a mi tendencia (los griegos arcaicos también lo hacían), a pensar en polaridades: Inglaterra bien, luego Irlanda (que se quiso ir y se fue de Gran Bretaña) mal.
Caí en la cuenta estos días -bueno, un poco- de que la grandeza de Irlanda está en sus derrotas. me pareció un país derrotado, pero estuve dos días, mi opinión seguro que es estúpida.

Y qué amable fue la gente: era pasmoso. Todos pendientes de ayudar, con una grandísima educación. Y lo noté mejor porque, de fondo, oía los gritos de los grupos descontrolados de españolitos que se supone que están aprendiendo inglés allí.