jueves, 5 de mayo de 2016

miércoles, 4 de mayo de 2016

Berceo y el pan de trigo

En el cielo, «se ceban los ángeles      del buen candïal trigo» (Milagros 137c).

La Virgen le reprocha a un canónigo que ande buscando, en vez de su devoción, «mejor de pan de trigo» (341c = cosas mejores que el pan de trigo, algo imposible).

Fernando Baños, en nota a 137c, remite con Devoto a Del sacrificio de la Misa (172-173):
Aún del Corpus Domini otra cosa vos digo,
el pan de que se face debe seer de trigo;
otra mezcla ninguna no la quiere consigo:
yo esto bien lo creo e só ende testigo.

Si se vuelve en ello nula otra cebera,
esto atal se finca tal pan cual ante era;
el trigo sólo torna en carne verdadera,
la que mete las almas en la buena carrera.
Y en Milagros 659a un mercader se dirige así a la Virgen:
Reina de los cielos, Madre del pan de trigo,
Sobre esto hizo una glosa en tres poemas Miguel d'Ors. Aquí algunos versos:
I (...) Eres la tesorera del silencio,
el sauce que se inclina a toda pena;
eres la que se queda fuera de las palabras;
sólo un nombre ojival puede nombrarte:
madre del pan de trigo, sí. La sombra
de una sonrisa tuya iguala a mil cerezos, (...)

II (...) Afuera las posadas, su tráfico políglota,
la púrpura y el crimen, los remotos
camellos y las jarcias afanosas;
afuera el mundo entero, pero dentro
una niña con gesto de tórtola asustada
que deja su costura de novia,
que sonríe,
que dice inmensamente: Hágase en mí según
tus palabras y vuelve a su silencio,
mejor, mejor, mejor que el de los astros. (...)

III (...) Eres madre del pan, eres un cuenco
de leche hospitalaria, bien caliente;
eres humildemente la cerilla
que alumbra un apagón
de cuatro siglos; (...)

Yo no digo nada, pero, ejem, Miguel d'Ors va a estar en el próximo Curso de verano.

martes, 3 de mayo de 2016

Berceo en la edición de Fernando Baños

He disfrutado una barbaridad leyendo los Milagros de Nuestra Señora de Berceo, además en una edición que me ha parecido excelente, la de Fernando Baños en la colección de la Real Academia (que es una reedición de aquella colección de Crítica).
Cuando estudié a Berceo en la carrera, dominaba la moda 'pesetero', que me entero por Baños que circuló un tal Dutton: Berceo lo haría todo por la pela. Aquí Baños lo pone todo en su punto y razón: sin negar su punto de propaganda en algún caso, lo que mueve a Berceo es la devoción y la pedagogía, además de un talento poético que a mí me parece descomunal. Ya digo, me ha parecido una edición grandiosa la de Baños: explica todo muy bien, con gran sensatez, con rigor, con elegancia, sin caer en pruritos marxistoides, que siguen todavía coleando y mira que los dimos por muertos.

Hoy os pongo solo alguna cosita que me apunté:

tiestherido (101a), de un clérigo que va por malos pasos y tiene mala cabeza (herido-de-la-testa), me acordé de los letra-heridos, los pobres).

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Está hablando de uno que se va ir derecho al infierno:
nin verié sol ni luna,   nin buena rucïada,
e seré en tiniebra    como emparedada (247 c-d). 

¿No es precioso lo de una buena mañana de rocía, esa buena rucïada?

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Justo antes explica lo que comen en el infierno (246 c-d):
dávanli por pitanza      non manzanas nin figos,
mas fumo e vinagre,      feridas e pelcigos.
Pelcigos explica Baños que son 'pellizcos', de 'pecilgar' que vendría de *vellicicare (con influjo de pellis (piel) para cambiar el incial vel- por pel-).

lunes, 2 de mayo de 2016

(Volver a) leer a Shakespeare

Sé que me gustaría leer mucho más a Shakespeare, pero es como con Dante, que empiezo a poquitos y luego lo dejo hasta que me vuelvo a acordar. Por buscarme excusas, le voy a echar la culpa a mi problemática capacidad espacial, que me hace más cuesta arriba leer teatro (con Dante lo que creo que me pasa es que lo comparo con Homero, que no debería).

Bien, en el tan mentado Curso de Verano (ejem: este día 11 empieza la matrícula) va a hablar Armando Pego sobre Shakespeare como dramaturgo-filósofo. Por dónde va a ir es algo que podéis intuir en este texto introductorio, que tan próximo está de ese artículo de Lockerd que enlazaba hace unos días: no usar a Shakespeare para testar teorías, sino leerlo a él. O en sus palabras: «William Shakespeare filósofo. No Shakespeare mediado por teóricos culturales, sino un solo Shakespeare, cuya naturaleza dramática es radicalmente filosófica». A ver cómo torea ese toro, va a ser un placer verlo.

Otro de los ponentes del Curso, Enrique García-Maíquez, podría haber hablado de Shakespeare, pero yo le pedí que se centrara en la poesía española contemporánea, que conoce tan bien. Pero ahora que está publicando varias cosas* sobre él, me da un poco de pena no haberles hecho hablar a los dos de ello. Bueno, hay una mesa redonda en la que podrán centrarse en él, si quieren: va a ser fascinante.

Y si estáis como yo, queriendo de verdad (volver) a leer a Shakespeare tenéis estos consejos excelentes de Enrique sobre cómo empezar a leerlo.


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*Pero difíciles de leer en línea:
-sobre Mercuccio en Romeo y Julieta en Misión - solo en papel por ahora.
-sobre Macbeth en traducción de Luis Alberto de Cuenca - se necesita suscripción.
Siempre podéis repasar las entradas monográficas en su blog)

viernes, 29 de abril de 2016

Para soltar el stress

No soy muy de guitarras, pero esto me entusiasma. 12 minutos creciendo: el final es electrizante:

jueves, 28 de abril de 2016

Mi padre

María Jesús es la única de nosotros que no nació en la capital de la provincia. Ahora va por el pueblo con cierta regularidad y un antiguo alumno de mi padre le dio esta foto

Mi padre, jovencísimo, supongo que serían los años 60, con alumnos suyos.

miércoles, 27 de abril de 2016

Defensa de la santidad (y crítica de la absolutización de la ejemplaridad por Javier Gomá)

Yo estaba esperando con muchísima curiosidad la prometida continuación de Cavalcanti a la entrada sobre «Filosofía mundana» de Javier Gomá y me encontré muchísimo más: la «ejemplaridad», ese concepto que siempre me ha inquietado, sobre todo cuando se absolutiza (y más cuando me lo quiero medir, ay, en mí mismo) no le llega ni a los pies al amor de Cristo por nosotros.

Pero leed todo lo despacio que podáis el texto, que es denso pero impresionantemente interesante e instructivo (y sobre todo edificativo). A mí me ha consolado un montón.

martes, 26 de abril de 2016

Literatura y verdad

[Yo aquí voy a seguir dando la brasa con el tema del Curso de Verano, por si animo a quien pueda venir]

Un amigo enlazaba el otro día este artículo de 2010 de Benjamin Lockerd: El final de la literatura. Explica cómo en su Departamento de Inglés empiezan a dominar los que ponen el acento en algunas líneas de teoría literaria a la moda, en detrimento de la lectura de los textos mismos («Ese acercamiento tradicional permite que los grandes escritores nos hablen, en lugar de insistir con arrogancia que deberíamos corregirlos y reconvenirles») y a la vez socavando el canon establecido en favor de autores más bizcochables (bueno, esa palabra la digo yo).

[Parafraseo] Se acoge luego a Horacio, el famoso «docere et delectare» como finalidad de la poesía, con nombres más nobles: Belleza y Verdad. Recuerda la definición de belleza de Aristóteles de totalidad satisfactoria creada de partes dispares, la de san Agustín de harmonización de partes en un todo ordenado y la de santo Tomás de Aquino sobre que la belleza implica integridad. Y también recuerda la Apology for Poetry de Sir Philip Sidney, escrita frente a los ataques puritanos que veían la poesía como esencialmente inmoral. Siguiendo a Aristóteles, defiende que la poesía revela universales y es por ello profundamente filosófica, pero va más adelante al afirmar que es un mejor educador ético que la filosofía, pues toca las emociones y nos mueve a la acción moral, mientras que la filosofía puede enseñar lo bueno pero no mover nuestros corazones para actuar respecto a ese conocimiento, argumento luego repetido por Shelley, que dice que la imaginación nos permite experimentar la vida desde la perspectiva de otros y por ello es esencial para el amor mismo. Recientemente, tanto Lionel Trilling (un crítico de izquierdas) como Russell Kirk (un crítico de derechas) han usado la frase «imaginación moral» para explicar este lado ético de la literatura.

Pero leed el artículo vosotros. Hay una crítica muy buena a esas líneas de moda en los estudios literarios, de propósitos más sociopolíticos que literarios en sentido estricto, o de «practicar la política por otros medios». Por supuesto que las palabras Belleza y Verdad se quedan en el trastero.

lunes, 25 de abril de 2016

El sábado cultureando

Había una conferencia de Ignacio Vidal-Folch (leí hace poco sus Diarios) y música de la época de Cervantes / Shakespeare en la Ciudad de la Cultura el sábado por la mañana, No parecía mal plan.
Jarreaba al llegar y nos acogimos al sagrado de los andamios que cubren -ay- los edificios del malhadado proyecto. Cuando escampó relativamente, pude hacer esta foto del esqueleto de hormigón y el furaco de lo que quedó inacabado:



El formato era en plan curatorial talks del MOMA. La foto lo explica mejor:



El invitado al principio estaba como disperso. Se retrepaba y se repantigaba en el sillón. Parecía simpático para hablar delante de una caña. Traía unos folios que iba tirando al suelo a medida que iba soltando generalidades, anécdotas anodinas y obviedades.

Hicieron un sorteo de dos libros, no nos tocó: casi mejor.

El concierto, como todos los conciertos, pero el vino final, muy bien.

Yo iba pensando: mi curso de verano va a costar menos que esto y va a ser mil veces mejor, porque traigo conferenciantes que saben de lo que hablan y por eso se preparan la conferencia antes. Ya veis, todo el día comparándome.

viernes, 22 de abril de 2016

Algalia y ahelear

La Algalia, bueno las dos, la Algalia de Arriba y la de Abajo, son dos calles del casco antiguo (y no han cambiado de nombre a favor de generales ahora ignotos del XIX; una suerte).
La algalia es un perfume hecho con una víscera de gato. Lo usa mucho san Juan de Ávila, por ejemplo aquí:
[en Pentecostés] ábreles Dios los corazones, sus entrañas, y conocen su mal; y suena aquella voz que suena más que órgano y huele más que algalia (OC 3.376.38)
Y miro en la RAE y me llevo la sorpresa de descubrir un término médico griego ahí debajo.

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También en san Juan de Ávila, el verbo ahelear (de hiel)
¡Aquí, aquí, hombres, los que andáis desconsolados, afligidos en vuestras conciencias, aheleados con diversas causas de amarguras (…)