jueves, 19 de julio de 2018

Un literatillo engreído

Esto oración a Dios por escrito de san Josemaría en unos Ejercicios Espirituales de 1934:
¡La vocación sacerdotal! ¿Dónde estaría yo ahora, si no me hubieras llamado? Sería, probablemente un abogado presuntuoso, un literatillo engreído, o un arquitecto pagado de mis obras (en todo esto se pensó, allá por el año 1917 o 1918), y quizá −si no hubieras estorbado mi salida del Seminario de Zaragoza, cuando creí haberme equivocado de camino− estaría alborotando en las Cortes españolas, como otros compañeros míos de Universidad lo están..., y no a tu lado, precisamente, porque −lo sabes bien− tomando la parte por el todo, y mejor aún, tomando lo malo de la parte, hubo momento en que me sentí profundamente anticlerical, ¡yo que amo tanto a mis hermanos en el sacerdocio! (Apuntes íntimos, n. 1748, del 17 de julio de 1934)
Según Constantino Ánchel, que es quien lo recoge, en un artículo extraordinariamente bueno sobre los directores espirituales del santo hasta 1944, esto se referiría a su primer año de seminarista, cuando estuvo a punto de dejarlo, entre otros motivos, porque quien ejercía la autoridad, un seminarista mayor que hacía de inspector, le hizo la vida imposible.

martes, 17 de julio de 2018

Recaída en el Romanticismo

Yo me veía tan a gusto, todo este tiempo, con Haendel y Bach y por ahí. Suponía que quizá en años me pudieran llegar a interesar los del XIX, pero lo fiaba para largo, porque para qué salirse de Haendel, que es un océano.
A través de la Helsinki Baroque Orchestra, a la que me suscribí ya no recuerdo por qué en youtube, he caído en el hechizo de la Balada del Paje y la Hija del Rey, de Schumann, romanticismo en estado puro, con piedras rúnicas, maldiciones, finales catastróficos, amores arrebatados, arreboles y rizos. Lo podrían representar en Neuschwanstein, entre dorados neogóticos y pinturas medievalizantes.
La música la tenéis aquí (la letra, aquí):


lunes, 16 de julio de 2018

«La identidad» frente a «mi/nuestra identidad»

La palabra identidad no seré ya yo quien la ataque.
Me acordé de que se contaba de un filósofo, con aura de especialmente especulativo, que se tumbaba en un sillón delante de la siguiente expresiòn matemática: «1=1». A mí esto me impresionaba siempre. Que un filósofo, un matemático o un lógico se pasen las horas muertas pensando en «1=1» me sobrecoge.
Lo que no soporto es cuando alguien dice «mi identidad» o «nuestra identidad», que no tiene nada que ver con «1=1», sino con «mi 1 ≠ a tu 1». Y eso mismo, pero con «nuestro», me rompe las neuronas también, pero a pares.
Y todo esto a cuento de que vimos Múltiple (en Hispanoamérica Fragmentado y en el original Split), una película de suspense psicológico de Shyamalan, director al que admiro mucho y que nunca (a diferencia de lo que le pasó al resto de la humanidad, según parece), me ha decepcionado.
A lo que iba: es una película que no sé cómo no destripar aquí, pero en la que hay una psiquiatra que quiere proteger las identidades partidas del protagonista (una especie de esquizofrénico a la n), en vez de procurar volverlo a su unidad básica consigo mismo: protege sus identidades frente a su identidad. Yo pensé, viéndola, en los nacionalistas catalanes.
Por lo demás es una película, ya digo, que disfruté mucho: tiene elementos de cuento tradicional (por ejemplo la importancia del nombre propio) y cosas que enlazan con elementos claves de otra película suya, El bosque (en inglés The Village, que me impresionó mucho también), especialmente la reelaboración de la noble mentira de la República de Platón.

viernes, 13 de julio de 2018

Una novela en la que vence Bridey

Sigo alrededor de Evelyn Waugh. Ya contaré del primer volumen de Obras completas que estoy leyendo con muchísimo interés.

Hoy sólo pongo dos enlaces, a los que llegué a través de la página monográfica de la EWS:

-El carácter difícil de Waugh es ya un tópico. Aquí se cuenta otro caso, a propósito de la muerte del que fue hijo de unos (más o menos) amigos de Waugh.

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-Aquí se trata con dureza a Lady Marchmain. A mí también me interesó mucho un comentario a la entrada:
I have a mind to write a novella called The Fate of the Marchmains in which Sebastian lies & steals all the cash in the monastery safe to run off and have a sordid liason with another drifting layabout; Cordelia becomes a feminist nun after Vatican II; and Julia cynically goes back to Rex for the money and the high life. Bridey on the other hand will produce half-a-dozen children with Sebastian & Julia's beauty and love of life combined with his & his wife's good sense and will die in peace & contentment.
Esto es casi como sería la venganza del hermano mayor del hijo pródigo. Supongo que por eso me hace tilín, yo que soy tan Bradey (espero que no siempre). Aunque me duele imaginarme a la pobre Cordelia de monja progre, eso nunca.

jueves, 12 de julio de 2018

Rarezas musicales y una canción muy bonita

Esto de Los ganglios me hace un montón de gracia:



Esto es de Huun-Huur-Tu (al final hay una increíble entrevista en presunto inglés):



Esta es la canción bonita:



Aquí el raro es el cantante, pero la canción está muy bien:



Una canción de verano en el sentido más literal de la palabra:


miércoles, 11 de julio de 2018

Pintadas de mi Facultad - cada vez más guarro todo

Digo "guarro", pero mejor lo veis:


"¡A por ellos!" [Ya ni buen rollo en el feminismo]


A mí me gusta la letra, tiene su elegancia: