viernes, 27 de marzo de 2015

san Juan de Ávila sobre Jesús, varón de dolores (b)

Quise poner esta cita ayer, junto con el otro texto sobre hijas livianas y ventaneras. Hacen un pendant muy bueno en esa idea del dolor maternal de Dios (y hoy, para redondear, es la Virgen de los Dolores). Quizá este texto sea todavía más bonito:
¿No habéis visto una buena mujer que tiene una hija liviana, ventanera? Ruégale: «Hija, no hagas eso, mira que te echas a perder, mira que me das mucho enojo»; llévala a confesar, a los sermones, y no aprovecha nada. Cuando esto ve la madre, que todo cuanto hace no aprovecha nada, ni su hija quiere enmendarse, hártase de llorar (OC I, 202).


[hay vídeos impresionantes de la impresionante restauración de este Calvario de van der Weyden]

jueves, 26 de marzo de 2015

san Juan de Ávila sobre Jesús, varón de dolores

Parece que se hubo Dios aquí con el hombre como la buena madre con la mala hija que se le comienza a hacer liviana. Porque, cuando no le valen ya ni palabras ni castigos, vuelve las iras contra sí misma, y dase de bofetadas y despedázase la cara, y pónese así desfigurada delante de la hija, por que por esta vía conozca ella la grandeza de su yerro y siquiera por lástima de la madre se aparte de él.


El tríptico de Miraflores. La exposición de van der Weyden en El Prado, esa sí que me gustaría visitarla.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Hoy hubiera cumplido 90 años

Flannery O'Connor cumplía años el día de la Encarnación: nada más apropiado.


Aquí parecía que no había roto nunca un plato.

Y esta foto es extraordinaria:


El otro día alguien ponía su certificado de bautismo:


Aquí, con las monjas que cuidaban enfermos terminales de cáncer (las de la hija de Hawthorne), que le encargaron la edición de A Memory of Mary Ann:


Y aquí ante un autorretrato suyo que yo no conocía:


Podéis pasaros por mi blog monográfico para últimas novedades: las hay bien buenas, por ejemplo esta portada de una edición japonesa de Un hombre bueno es difícil de encontrar:



Aquí una necrológica bien curiosa de Manley Pointer, un pavo real que murió hace poco en Andalusia: estan locos estos flannerólogos.

La vista desde el porche de Andalusia, la más habitual para ella en los últimos años de su vida:

martes, 24 de marzo de 2015

Loitamos

No es una pintada, pero también está en las paredes de mi Facultad:


«Insumisas e rebeldes. Loitemos por una Galiza feminista»

Lo más interesante es la conjunción de nacionalismo y feminismo: el icono de Rosalía detrás, el escudo de Denantes mortos que escravos de Castelao en la camiseta de la «loitadora» de la izquierda.

Tipográficamente se juega a la mística de las hojas volanderas ciclostiladas. De hecho, cuanto más me fijo, más interesante me resulta el cartel, con el juego del morado con el blanco y negro, la composición de las tres chicas gritando, puro barroco en la posición de los brazos.

Y hasta tiene un punto «melancólico»: el Bloque, que es quien hace el cartel, está en fase pre-agónica y aquí está intentando enganchar a la generación joven con la retórica que le valió hasta hace bien poco a sus dirigentes, ya casi todos a punto de la jubilación. Qué duro le debe de estar resultando la situación actual a los de la generación del 68.

lunes, 23 de marzo de 2015

Miguel Delibes y Gonzalo Sobejano



A Delibes lo vi varias veces por Valladolid. Con Gonzalo Sobejano coincidí en el Congreso del Centenario de Clarín, en Oviedo, en 2001: una bellísima persona además de lo que ya sabía de él, que era un grandísimo sabio en literatura española y un crítico muy fino. Recuerdo que nos contó en un corrillo algo de la sensación de los habitantes de Nueva York justo después del 11-S.

Ahora se ha publicado un libro con las cartas* que se cruzaron. Me ha parecido admirable, desde todo punto de vista: los dos se tratan con un inmenso respeto y una admiración mutua grande. Todo lo dicen con una sobriedad enorme, sin sentimentalismos, yendo al grano. Es una relación muy de amigos hondos, muy verdadera, viril, por decirlo de alguna manera, contenida, muy castellana (en el mejor sentido de la palabra, entre un vallisoletano y un murciano). Solo se dejan llevar de una emoción contenida cuando se consuelan por la pérdida de sus respectivas mujeres: a los dos esas muertes les dejaron desmochados y tuvieron grandes dificultades de seguir con sus vidas normales después. Es muy bonito ver cómo se acercó Delibes a animar a Sobejano cuando se enteró de la muerte de su mujer (la suya había fallecido muchos años antes, muy joven): Sobejano lo agradeció infinitamente.

Pero habitualmente el contenido de las cartas es muy normal, no sé si decir vulgar: ordinario, cotidiano, sobre libros que han salido, ediciones que pueden hacer, conferencias que programan.

Un libro que me ha gustado un montón.


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*Amparo Medina-Bocos ed., Miguel Delibes, Gonzalo Sobejano. Correspondencia 1960-2009, Fundación Miguel Delibes, Universidad de Valladolid, Valladolid, 2014

sábado, 21 de marzo de 2015

Arquitectura contemporánea de Galicia - 2(b)

Volviendo hacia la fachada principal (en realidad son varios edificios unidos por el perímetro de la valla):





















Le he hecho una foto a la esquina en pleno eclipse:

viernes, 20 de marzo de 2015

Arquitectura contemporánea en Galicia - 2

Este edificio estuvieron pensando en tirarlo hace unos años: una operación urbanística de la Universidad para hacer en su lugar un hotel. A mí entonces me alegraba que lo tiraran, ahora no. El COAG creo que protestó, explicando que era uno de los primeros edificios hechos con piezas prefabricadas. Ahora yo estaría decididamente con el COAG. Miradme mal, pero el hormigón y las piezas prefabricadas ahora me enamoran:

Es una parcela triangular. Empezamos por la parte más cercana a mi casa (al fondo, la torre del reloj):


A mí estas paredes de hormigón ahora me entusiasman:




Rodea todos los edificios una valla, también de hormigón, chulísima.








Debajo, sillas antizurdos, merecidamente castigadas (y me quedó una foto chula):


Y aquí las piezas prefavricadas:


Por si alguien está empezando a arrugar la nariz, mirad el ciruelo florecido delante:


Y si uno mira desde un lado, tampoco se ve tan sucio:


Umm, so thrilling:


En el otro extremo, la pared la han limpiado y es otra cosa:




Mañana seguimos con la fachada principal, más impresionante todavía.


El arquitecto es Fernando Moreno Barberá.
Hay un artículo suyo "Escola de Maxisterio", Obradoiro.17, 1990, 27-28. Tengo que mirarlo.

jueves, 19 de marzo de 2015

Ser malotes



El colectivo (¿o es un tío solo?) Poet-iza / Gal-iza ha puesto, con su conmovedora caligrafía infantil característica, su segunda pintada en mi Facultad*.
Esta me conmueve por lo ingenua: querer ser un malo**, pero solo de película, de la  (=da) película, el prototípico malo que siempre acaba perdiendo, ay.
Como el contexto importa, está debajo de un cartel de Prohibido fumar que pusieron a instancias de los talibanes que no tienen bastante con prohibirlo en el interior del edificio y aplicaron no sé qué norma para conseguir que tampoco se pudiera fumar en torno a la puerta: somos malos, querido Poet-iza / Gal-iza, pero solo donde nos dejan.


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*No sé si fue buena política pintar la entrada, ha acabado siendo una incitación al malismo malotoso.
**No tiene sentido poner «malo/a» porque si es «mala» (caso de que hubiera alguna), no lo será realmente, sino en cuanto víctima del heteropatriarcado, con lo que aquí «malo» está muy adecuadamente puesto.

miércoles, 18 de marzo de 2015

El primer volumen de Proust, de oídas

Nos ha llevado no sé si tres o cuatro años, pero en los viajes al área de Arousa Norte, entre otros libros más de actualidad que íbamos probando (ahora estamos divididos con Dora Bruder de Modiano: a Mario le gusta, a mí me está pareciendo un timo) teníamos uno que no fallaba: Por el camino de Swann, el primer volumen de la obra de Proust.
Ha resultado ser el mejor libro para escuchar, desde mi punto de vista de oyente conductor: ese modo moroso de contar resulta especialmente agradable de seguir en una audición; no solo eso, aunque pasasen semanas de intervalo, era fácil volver al argumento. Diréis: es que es un argumento mínimo. Bueno: más a mi favor.
Me ha impresionado un montón la capacidad descriptiva de Proust, su estilo admirable, su finura de artista total, la increíble disección que hace de sentimientos, percepciones y sensaciones.
Y ahora tengo en mi memoria a Swann, a la dudosa Odette, al adolescente hipersensible narrador, las playas de Balbec, los caminos de las afueras de Combray.

martes, 17 de marzo de 2015

El Banquete de Platón 12 (Final) - Irrupción y discurso de Alcibíades

Platón es un escritor colosal. También es un dramaturgo excepcional; y se ve especialmente al final de esta obra. En el contexto apolíneo por el que había transcurrido la conversación irrumpe la bebida, representada por el dionisiaco Alcibíades, que va a coronar a Agatón y acaba coronando también a Sócrates, al que dirige un impresionante encomio: los elogios a Eros que habían hecho todos los presentes los supera Alcibíades alabando a Sócrates, la personificación de ese demon.

Su discurso está lleno de humor pederástico: habla de acoso, de celos, de un triángulo Alcibíades - Agatón - Sócrates, pero este último, además de inmune al vino, lo es a lo sexual. El de Alcibíades es un discurso de borracho: la verdad de la vida que corrobora la teoría (o no). ¿In vino veritas?  De todos modos, le pide a Sócrates que corrobore la verdad de lo que digo, y el hecho es que Sócrates no le corrige nada de lo que dice.

Comienza Alcibíades hablando de lo difícil que es mostrar la «extraña manera de ser de Sócrates». Decide que va a hacer su elogio sirviéndose en su discurso de imágenes: comienza con la de Sileno –el sátiro Marsias– que es también un flautista que encanta (no como las flautistas vulgares) pero solo con palabras desnudas: al oírle todos quedan estupefactos y poseídos. Al propio Alcibíades las palabras de Sócrates hacen que el corazón le dé saltos, como a los agitados por el arrebato de los coribantes, y se le derraman lágrimas: en cambio, al escuchar a Pericles, sentía interés, pero no pasión. Los discursos de Sócrates son también como silenos: de primeras parecen vulgares (habla de gente vulgar: zapateros, curtidores, etc.), pero dentro son los que más sentido contienen: son «muy divinos», contienen muchas enseñanzas de virtud.

El hecho es que en realidad Alcibíades, con lo que admira a Sócrates, en realidad huye de él: siente vergüenza de no estar a su altura; también de haberse dejado llevar por el afán de honores cuando no está a su lado.
El hecho es que el sileno Sócrates tiene una imagen divina dentro: no le afectan las pasiones. Por ejemplo, cuando Alcibíades (que tenía fama de ser uno de los hombres más guapos de Grecia) ha estado a solas con él, a Sócrates le daba igual: ni cuando se quedaban solos hablando, ni cuando hacían gimnasia solos, ni siquiera en una cena solos, ni durmiendo en la misma habitación, ni incluso estando abrazados toda la noche. En la expedición a Potidea le superó en aguante, tanto respecto a la comida como respecto al frío. Allí fue donde Sócrates se quedó de pie parado durante 24 horas seguidas, ante la estupefacción de todos los presentes.

El hecho es que Sócrates le engañó a él, pero también a otros como Cármides o Eutidemo: les hacía creer que era el amante, pero en realidad era el amado (pero en otro contexto de lo pederástico). Y a Agatón le avisa contra él (seguimos con las bromitas pederásticas). Sócrates reacciona en la misma clave: le atribuye su franqueza a un deseo de enemistarle con Agatón. Lo de Alcibíades ha sido un «drama satírico y silénico».

Y esta rendición de Alcibíades ante Sócrates queda interrumpida por una nueva irrupción de borrachos, lo que aprovechan varios de los presentes para despedirse. Quedan Sócrates, Agatón y Aristófanes: Sócrates les obliga a reconocer que es propio del poeta saber componer comedia y tragedia. A continuación se duerme Aristófanes y, ya de día, Agatón.
Sócrates se levanta de la reunión, pasa el día con normalidad hasta la noche, cuando se va a su casa y se acuesta.

Mi duda ahí es: ¿Platón nos ha pintado un demon y lo ha disfrazado de Sócrates? ¿Qué espera que hagamos con esa figura de Sócrates que nos ha pintado aquí, que ni siente ni padece y da lecciones sobrehumanas a los pobres mortales?