lunes, 27 de enero de 2020

Lourdes, la película



Creo que ahora, si pudiera, le daba el Oscar a la mejor película. Así de primeras no tenía muchas ganas de ver un documental sobre Lourdes, porque me temía o que fuera cursi (de esos con música de piano de fondo) o piadosito de la rama progre o incluso cínico modernista y con aires de superioridad. Pues los directores, ninguno de ellos creyente, hacen el milagro: es una película descriptiva y sobre todo repleta de humanidad, de lo que le pasa a la gente que sufre y va allí. Qué grandes son los franceses cuando son grandes: aquí se codean con Bloy y santa Teresa de Lisieux.
Yo me estaba acordando continuamente de Los jueves, milagro, película que venden como crítica de lo religioso, cuando yo creo que Berlanga lo que hace es una maravillosa película sobre la fe. En este caso, filman a los que van a Lourdes y qué testimonios impresionantes.

Si pincháis aquí, lo podéis ver. Y esto es un  enlace que no es que sea muy por lo legal, pero yo ahí lo dejo.

De una familia que sale en la película hicieron luego un documental contando qué había sido de ellos. No tiene subtítulos y cuesta (a mí me cuesta) entender lo que dicen, pero así y todo está muy bien:



viernes, 24 de enero de 2020

Cosas de Newman sobre el paisaje griego

Cuando Newman llegó a Grecia, sus referentes eran Homero y Tucídides, la veía con los ojos de ellos y poniéndose en su lugar. Ítaca es sus lecturas de infancia y Tucídides la reflexión histórica. Hace comentarios muy interesante sobre el tema del paisaje en la literatura. Os pongo tres párrafos largos, los dos primeros sobre Ítaca:

[Pasan por Ítaca] Nunca pensé que ver estos lugares me iba a encantar de esta manera. No es que haya tenido desde siempre mucho apego al viejo Homero, pero pensaba que mi imaginación era lenta a la hora de emocionarse a la vista de las cosas que ya conocía por haberlas leído. Pero cuando me encontraba durante horas a media milla de Ítaca, como esta mañana, ¿cómo describir mis sentimientos? No los causaba ninguna asociación de tipo clásico, sino el pensamiento de que yo veo ahora ante mí, en forma real, esos lugares que habían sido las primeras visiones de mi niñez. Ulises y Argos habitaron esa misma isla que yo veía. Respondía plenamente a la descripción: un peñasco inmenso y árido, de piedra arenisca (a lo que parecía), de un gris soso escasamente cubierto de maleza, que contenía diversas masas redondeadas, con gargantas profundas, que eran los puntos principales donde los lugareños habían osado intentar sus cultivos -aunque las laderas de los montes también estaban trabajadas con cultivos-. Veíamos los olivos; pero las viñas, como las cortan en invierno, no se ven desde el mar. (...) Homero llama a la isla pequeña y querida, y lo es. Me la quedé mirando durante un buen cuarto de hora y me dio mucho gusto la vista del peñasco. [Carta a Mrs. Newman, en el barco, 29.12.1832, p. 180]

Ojalá pudiera decirte cómo me encantó ver Ítaca, la tierra patientis Ulyssei. Había estado releyendo la Odisea los quince días antes, desde el momento en que entramos en el Mediterráneo; pero no me hacía falta, porque es el primer libro del que aprendí cosas, siendo niño (la traducción de Pope); y al ver Ítaca, mi niñez y las escenas de la niñez como que revivieron. Era una cosa tan extraña mirar las rocas de Nérito como en una visión ¡y no poder tocarlas! Suspirábamos por una avería en el sistema de vapor (cosa que ha ocurrido varias veces, cuando menos lo deseábamos) que nos diera la excusa de bajar a tierra. Te aseguro que lo que he visto de Grecia (con mis propios ojos un poco, y bastante más a través de dibujos) ha puesto el conjunto de su historia a una nueva luz para mí: aquello es un perfecto camino de cabras; poco más que cumbres altas, quebradas profundas y pasos de montaña difíciles. No logro explicarme cómo tenían lugar las relaciones entre unos lugares y otros, cómo pudieron hacer la guerra, cómo pudieron desarrollar el pensamiento. (...) Con  lo mucho que me emociona todo esto ahora, estoy seguro de que me emocionará mucho más al recordarlo, y me enfadaré mucho conmigo mismo por no haberme emocionado todo lo que tenía que haberme emocionado en el momento de estar en el lugar. (...) [Carta a Isaac Williams, desde Malta, 16.01.1833, 207-9]

Sobre Tucídides
[En Corfú] Esta mañana he podido casi revivir los tiempos griegos; es decir, imaginarme a Homero y Tucídides aquí; lo único que me asombra es lo poco que dicen acerca del paisaje; aunque ellos, claro, estaban acostumbrados a él. Es tan abrumador pararse a pensar que el lugar tuvo en sus tiempos exactamente el mismo aspecto: no hay floración vegetal, pero tiene el sello de los rasgos indelebles de «los collados eternos» (Gen. 49, 26). Aquí tuvo lugar la famosa acción que cuenta Tucídides, que fue la primera del combate entre oligarquía y democracia que finalmente se extendió por toda Grecia. (...) Ningún cambio es tan grande que no pueda ocurrir; lo que para mí da a esta reflexión toda su fuerza es el hecho de que estoy en el sitio. Si Tucídides saliera de la tumba, reconocería el sitio, señalaría las montañas, que tienen el mismo aspecto que en los viejos tiempos; por eso tengo algo en común con él, y conociendo sus palabras y viendo los cambios, estoy en su lugar, por así decir, y veo las cosas en su lugar. Soy Tucídides, pero con el don de la segunda mirada. (...)
190 Nuestras cabalgadas por el país me han dado una clara idea (antes no tenía ninguna) de lo que suponía viajar por Grecia en tiempos de Tucídides etcétera; ahora me doy cuenta (sobre todo con la ayuda de unos dibujos que he visto) cómo era realmente Grecia; y me asombra haber leído tanto sobre un país sin llegar a captarlo. Y me maravilla cómo pudo llegar a convertirse en un país, cómo llegaron a relacionarse unos con otros, y cómo fueron a la guerra, etcétera, porque es una masa de montañas, amontonadas ahí de la manera más salvaje que cabe imaginar. [Carta a Harriet Newman, Corfú, 2.01.1833, 185 y 190]

jueves, 23 de enero de 2020

Por Italia 62 - Florencia 40 - Por los Uffizi 13 - Alemanes

No cuentas con que el los Uffizi tengan buena pintura germánica, pero ahí estaba el retrato de Sir Richard Southwell de Holbein el Joven, que les llegó a los Médici a principios del XVII, nada menos:


[La foto, de wikimedia. Hay un dibujo preparatorio muy interesante]

De Memling era un Retrato de hombre con carta. Es posible que represente a un comerciante florentino de Brujas de finales del XV. Es fascinante la relación entre Florencia y Flandes, como lo es la que hay con España:

[Hay una imagen de Google Art de resolución gigantesca, para que distingáis cada pelo]

Hasta tenía de Lucas Cranach el Viejo dos retratos de Lutero y Melanchthon:




miércoles, 22 de enero de 2020

Por Italia 61 - Florencia 39 - Por los Uffizi 12 - Veneziano y Lippi

Empecemos con una explicación muy buena:


Yo no había oído nunca hablar de Domenico Veneziano, pero resulta que era maestro de "mi" Piero della Francesca, así que estamos hablando de palabras mayores. En Uffizi tenían este retablo con santos, en concreto san Francisco, san Juan Bautista a la izquierda y san Zenobio y santa Lucía a la derecha- Me gusta ver el muro con los árboles detrás, algo tan del Quattrocento. Aquí lo tenéis en esta foto de wikimedia (hay otra grandísima allí):



Los colores, la perspectiva, la solemnidad, la esencialidad estarán también en Piero.






Y no merece la pena que ponga más fotos mías, habiendo estas tan buenas en wikimedia, por ejemplo este detalle:



Y resulta que la predela de este retablo son cinco escenas ahora repartidas por el mundo. Se explica muy bien en este vídeo de la National Gallery of Art de Washington D. C., que tiene dos:



Esto es de fray Filippo Lippi, de la predella (nosotros lo llamamos "banco") de un retablo que robaron los franceses y está ahora en el Louvre. Aquí tenéis a san Agustín inspirado por el Espíritu Santo:


Este es el anuncio a la Virgen de su muerte y la llegada de los apóstoles:

martes, 21 de enero de 2020

Sí pero no

No voy salir bien de este autorretrato de hoy, pero el hecho es que no me gustan nunca las citas de dos autores concretos, ni las de Ortega y Gasset, ni las de Borges. Y menudos dos. Y lo peor es que cuando compruebo, al leer una nueva cita de alguno de ellos, que siguen sin gustarme, y son muchas, me llevo una alegría.
Me pasa lo mismo con algunos columnistas, que incluiría en un grupo de «Sí pero no»; me deberían gustar, o al menos debería valorarlos aunque sólo sea por la admiración de que gozan entre la gente que aprecio, pero no. En su caso (quizá con la excepción de Javier Marías, que me desagrada en todos los aspectos), no diré que me alegro de comprobar cada vez que siguen sin gustarme, pero sí que me hacen un retrato de por dónde yo no quiero ir.

Estos son (aunque seguro que ampliaré esta lista):
Javier Marías
Juan Manuel de Prada
Javier Gomá
Arturo Pérez Reverte

lunes, 20 de enero de 2020

El horror del comunismo 2



Creo que es uno de los documentales que más me han impresionado en mi vida, One Child Nation, el relato que hace una cineasta china de la repercusión de la política del hijo único en su familia. Es tremendo ver cómo funciona un estado que no es que discuta de quién son los hijos, como hace Celaá, sino que decide quién tiene hijos y quién no y qué hacer con los hijos que decide que no deben nacer, incluso cuando ya han nacido. Y todo ello aprovechando una mentalidad arraigada, que prefiere a los niños sobre las niñas, algo que el documental no acaba de profundizar: o quizá es que a mí se me hace imposible comprenderlo.
El documental se puede ver con la suscripción a Amazon Prime.
Aviso de que tiene partes muy duras de fetos tirados por un basurero. Aunque es peor todavía ver cómo domina una conformidad general con lo que impone el gobierno. La gran paradoja, que me amargó el documental todavía más y que le hace un borrón justo cuando está acabando, es la declaración de la directora de defensa del aborto en Occidente: ya no es, pues, la cuestión la de la libertad entendida como querer el bien, propio y de los demás, sino de defender, otra vez, una libertad irrestricta, que posibilita abortar, sin más cualificaciones.
De todos modos, creo que merece la pena verlo. Y decirle a Celaá que lo vea.

viernes, 17 de enero de 2020

Armonías vocales

En octubre comenzaba la nueva temporada en Radio Clásica: continúan programas muy tostón, pero por suerte hay alguno nuevo.
Ya hablé de El arte de la guerra, que luego me decepcionó un montón en el programa que dedicó a la Batalla de Maratón. Qué tostón, madre mía: si la música griega antigua era así, me alegro de que se haya perdido. Y no dio ni una con los nombres griegos: parecía que leía de alguna entrada de la wikipedia en inglés.
Pero yo venía aquí con espíritu constructivo: el primer programa de Armonías vocales, en Radio Clásica, fue una maravilla. Lo presenta un tal Javier Corcuera, que resulta que es un director de coro muy reconocido. Como presentador es sobrio, habla lo justo: lo que más deseo en Radio Clásica, junto al saber y la selección musical. Ayer oí esto de Lauridsen:



Es de un programa muy bueno que hizo sobre compositores de Estados Unidos. Otro fue sobre compositores ingleses actuales. Dedicó uno a coros infantiles. Me gustó especialmente uno dedicado a la músical coral de Poulenc, con este Gloria sorprendente, dramático, jazzístico, con humor y a la vez solemnidad: