23 de mayo de 2008

Más sobre el cielo

Estoy dándole vueltas al posible temario de un curso ideal sobre cristianismo: no habría ningún apartado sobre la existencia de Dios y al menos habría uno sobre el cielo y otro sobre los curas con sotana. Está el temario abierto, espero sugerencias, pero los dos primeros serían estos:
1. El cielo no es aburrido (ni el infierno divertido).
2. ¿Chupan la sangre los curas?
Y con esa tarea os dejo, que yo, cuando se publique este comentario (y aprovecho una nueva función de Blogger) estaré en el avión camino de Madrid, que voy a airearme (y quizá vea el sol, incluso).

22 de mayo de 2008

Sobre el cielo

El otro día en Microsiervos, esta frase de Isaac Asimov:

No creo en la vida después de la muerte, así que por suerte no tengo que pasarme la vida temiendo al Infierno, o para el caso, temiendo aun más al Cielo. Porque, sean cuales sean las torturas que haya en el infierno, creo que el aburrimiento de estar en el Cielo debe ser todavía peor.
Es decir, no cree en el cielo ni en el infierno, pero cree que el Cielo es más aburrido.
En cambio Xoel, el factotum de Deluxe, en su último disco, Reconstrucción, tiene una canción sobre el cielo; parece burlesca, con un tonillo de música de órgano, pero la letra me cayó en gracia:
Ojalá sea verdad que existe el cielo en realidad,
quién tuviera fe en cada poro de la piel;
si creer es imaginar lo que no podemos saber,
ojalá sea verdad todo lo que no se ve.
Que cuenten conmigo, llegado el momento:
que juzguen mis actos, a eso no le tengo miedo.
Si es verdad todo lo que dicen sobre él,
ojalá que exista el cielo y yo acabe allí también,
ojalá que exista el cielo para volver a saber.
Así de primeras, parece que a Asimov le han contado una versión aburrida de lo que es el cielo (o el quiere creer que es así) y a Xoel una divertida. Uno no quiere ir, al otro le gustaría ir, aunque quizá le parece como el país de cucaña, un país de cuento e irreal.
Dejando de lado esa descripción simplona de la fe (imaginar lo que no podemos saber: parece que es más una frase para que cuadre en la canción que fruto de un análisis profundo), Xoel ya tiene el camino recorrido en gran parte: para llegar a un sitio hay que querer ir; a ese sitio se llega más por la fe (en el buen sentido esta vez, la confianza: si es verdad todo lo que dicen sobre él) que por los méritos (voy a interpretar en el mejor sentido la frase: que juzguen mis actos, a eso no le tengo miedo).

21 de mayo de 2008

Orden tercera

Yendo hacia el ensanche (aunque más bien lo tendrían que llamar estreche) pasé por san Francisco: el crucero de Asorey estaba rodeado de las flores blancas de una planta que tampoco sé cómo se llama (¡Antón, ayúdame!) y mirándola me di cuenta de que estaba abierta la capilla de la Orden Tercera.
Había dos señoras limpiando, una no me quería dejar pasar pero la otra sí. Interesante iglesita, con un retablo barroco y bóvedas de piedra. Un Cristo de Ferreiro. Un Ecce homo sentado, de un seguidor (¡pero qué lejos le seguía; o quizá era el repinte) de Gregorio Fernández.
En un lado, una capillita portátil de san Antonio, de esas que se iban pasando por las casas: de pequeños cada cierto tiempo nos traían una de la Virgen, con una ranura debajo para meter monedas.
Al lado, una cesta con donativos: dos panecillos encima.
La señora buena me daba conversación: su padre fue escultor de pasos de Semana Santa; echaba de menos los tiempos en que podían dar a los pobres comida (pan, azúcar, arroz): ahora no sé podía, porque era muy caro el transporte (y hasta aquí ha llegado la contabilidad de costes).
Detrás, un paso de Semana Santa que me pareció mejor de lo que me parecía.
Y hoy hace un año que oficialmente dejé de oír los zumbidos.

20 de mayo de 2008

Me arrepiento

Otra cantiga (n. 20) de las que cantaron los de la Ensemble Gilles Binchois:

Ca tu noit' e dia senpre' estas rogando
teu fill', ai Maria, por nos que andando
aqui peccando e mal obrando,
que tu muit' avorreces,
non quera quando sever julgando
catar nostras sandeces.
Porque tú, noche y día estás rogándole
María, a tu hijo por nosotros (que seguimos
aquí pecando y obrando mal,
-¡y eso, cuánto lo aborreces!-),
para que no quiera cuando esté juzgando
fijarse en nuestras sandeces.

19 de mayo de 2008

Intolerancia (y II)

Ayer volví a mostrar mi intolerancia con el arte contemporáneo (salvé en parte a Macchi), pero de lo que quería haber hablado era del gallego. Y aprovecho para dedicarle esta entrada a la Mesa por la Normalización Lingüística, que yo en broma llamo Comisariado para la Nazificación Lingüística, para que se puedan sentir perseguidos a gusto.
Cuando llegué a Galicia mi actitud hacia el gallego era positiva: quería aprenderlo. Pronto descubrí dos cosas: 1. que no era nada fácil estudiarlo, por su parecido al castellano y porque existía la ficción de que todo el mundo lo sabía (basta oír hablar el gallego a Touriño, Feijoo y Quintana para comprobarlo) y 2. que la gente del entorno de mi Facultad (donde se concentra gran parte de la intelligentsia normalizadora) lo usaba como un arma.
Yo no quería mimetizarme así y tampoco tenía tiempo para estudiar el gallego normalizado facilísimo-dificilísimo, con una ortografía que corrigen cada pocos años, cambios continuos de normas que sumen a la gente en la confusión, palabras que existen y luego son proscritas (como non embargantes, que usaba todo el mundo cuando llegué y ahora está prohibida; hace tres años la Real Academia Gallega lanzó grazas y desaparecieron graciñas -la palabra de la gente normal- y gracias), otras que son condenadas por castellanas (ejemplo chusco: no se puede decir tebeo, hay que decir banda deseñada, traducción del francés) y pronto empezó a no apetecerme aprenderlo (tampoco había cursos, sólo unos para guiris a las 8 de la mañana), ese gallego de laboratorio que había caído en las manos de filólogos que se pasaban el día remozándolo: habían recogido un corderito que balaba lastimero y lo habían convertido en un carnero de diseño, con cuernos de marfil.
Mi idea actual: a mí me da igual que el gallego se muera: yo amo las lenguas muertas. Si el gallego se muere, que se muera. Todos nos moriremos. El gallego es un idioma, no una persona.
Y consejos que no querrán que les dé:
1. no obliguen a la gente a hablar gallego.
2. no obliguen a la gente que habla gallego a hablar su gallego puro de filólogos frankensteiniano.
3. no obliguen a los niños a estudiar en gallego.
4. no obliguen a los profesores a enseñar en gallego.
Sólo una palabra: libertad. Que hable, escriba, pìense en gallego el que quiera, pero que no nos obligen a los demás a pasar por su aro, por culpa de complejos históricos o delirios esencialistas.
Y al hilo de esto hoy en El País me entero de la existencia del increíble documento del Concilio Pastoral de Galicia, celebrado entre 1974 y 1979, que proponía:
Todos los cristianos, obispos, curas y seglares, según su específica misión, participarán en la promoción de la lengua gallega, por tratarse de un valor humano asociado con la liberación del hombre gallego y, por ende, con la evangelización.
De aquellos polvos vienen estos lodos. Y ya sólo faltó Fraga para rematar la jugada. Ese esencialismo del gallego como el alma, cuando todavía no se han enterado de que lo de la incomunicabilidad de las lenguas es un mito y que aquello de los inuit era mentira.

18 de mayo de 2008

Intolerancia

Salí de paseo medicinal y como los locos, sin comerlo ni beberlo, acabé en la puerta del CGAC (¡yo no quería!): en la pared de la entrada, una etiquetita anunciaba la obra de arte desaparecida de Guillaume Leblon, aquel bloque de hielo que vi medio fundido hace unas semanas (compruebo que ya entonces le califiqué de tonto).
Y empecé por ver sus obras (es un decir): un árbol (sic) pintado de negro; toqué las hojas ennegrecidas y descubrí que eran de plástico y me di la vuelta y vi un cartel de no tocar. Curioseo en la web del CGAC y resulta que pretendía que fuera falso; vaya y cómo saberlo si no puedes tocarlo: pues ¡leyendo el papel, idiota!
En otra sala una hilera de hortensias enanas (las nuestras ya están por dos metros y sólo ha asomado un brote) con flores enormes: toco una y es de verdad; le pregunto al de seguridad, que está de espaldas y no me ha visto tocarlas, y me lo confirma; quería tirarle de la lengua para que rajara de todo eso, pero me callé.
En una sala pequeña había como polvo levantado de no barrer, con un ventanal abierto al fondo: si te acercas, ves el suelo de adoquines levantado (es una ¿actuación/ extrusión / intervención? de Lara Almarcegui: bajo los adoquines está la playa y argh el 68 enseñando la patita). En realidad el supuesto polvillo estaba producido por una máquina de humo (fume, ponía en el cartelito, ¿una invitación artera, ahora que llevo quince meses sin catarlo?).
En las paredes de la sala mítica unos tablones apoyados en la pared; etiqueta: 8 tablóns de madera encontrada. En el centro han hecho una habitación con paredes de pladur: das toda la vuelta y puedes entrar: hay una estufa antigua. Un tonto, este Leblon, sí.
En el sótano, la antológica de Jorge Macchi. A la entrada, un vídeo que puedes ver poniéndote debajo de una especie de tulipa que concentra el sonido: resulta que es una carretera; por cada coche que pasa, un sonido: ah, oh, tiene su aquel. Luego otras cosas más o menos ocurrentes o curradas: almohada recubierta de cristal troceado (¿y cómo lo habrá hecho?, un cristal circular que cubre la almohada: era inquietante; está en la University of Essex Collection of Latin American Art: me sonó pelín colonialista la colección). Dos cuadrados de cristal rotos por los mismos sitios y con las mismas roturas: ¿y cómo lo habrá hecho? Al fondo un espacio con un video similar al de la entrada (a Nes le impresionó: ahí lo tenéis en youtube). Varias composiciones con papeles cortados: es un virtuoso del cutter, por ejemplo con una página de esquelas.
Al final todo tiene que ver con la música, el ritmo, el número: es bastante pitagórico (no, no admiro a los pitagóricos, son muy rudimentarios) y platónico (tampoco) : estos argentinos cojean siempre por lo mismo, no sé cómo lo hacen.
En Bonaval continuaba la exposición y ahí me impresionó más; quizá la escenografía. En una sala lateral, cinco vídeos con The end (eh, esto ya lo había visto). En el medio de la iglesia un banco de misa y una proyección de una esfera con números, típica de antes de empezar un rollo de película: 10, 9 ... 3, 2, 1 pero sigue con 0,5, 0,25, 0125, 0,0625 y así hasta que los números son tan largos y diminutos que desaparecen. Por si alguien no lo había pillado, se titula La flecha de Zenón. En el presbiterio una pantalla con la hora que hay en ese momento (640): y seguimos con lo pitagórico-platónico.



Interesante, bueh, curioso: no es poco, visto cómo está el patio. Y Jorge Macchi tiene una grandísima página web (los del CGAC podrían tomar nota); en el enlace a esta exposición puedes pinchar e ir siguiendo la visita con una colección excelente de fotos.
De allí me fui al barrio de san Pedro: entro en la Iglesia de Nosa Señora da Angustia. En los bancos, cancioneros con los textos de la Misa en gallego (la gente no se los sabe) y canciones: me dan arcadas al ver que están El era un obreiro. Óyeme tú que eres joven, Démonos todos a man, Escucha, hermano la canción de la alegría o Cristo te necesita para amar.
Salgo tambaleándome y acabo en la Rúa dos lagartos: qué nombre más bonito. De allí a Belvís, por Péxigo de arriba (primera vez que pasaba por allí) a Mazarelos y al final en Platerías: un negro vestido de mono azul hace reír a la gente a base de labia, un bocazas en Santiago, la capital del silencio.
Y me he extendido en esta crónica, por grafomanía y porque soy un bocazas (excelente artículo de Enrique).
Y como soy un bocazas y no puedo callarme, os digo que respecto al gallego estoy totalmente de acuerdo con Roberto Blanco Valdés y en absoluto de acuerdo con Paco Sánchez.
Y ya puestos a ser unos bocazas, sobre la situación actual del PP, mi admiración total por María San Gil y mi recomendación de que leáis el excelente artículo de Juaristi sobre ella. También es interesante Arcadi.
Y quién me manda mojarme así.

16 de mayo de 2008

Chalceon etor

En un artículo de Marchand (Bulletin of the Cantigueiros de Santa María [se llama así la revista, es de la Universidad de Kentucky, no es de coña] 1988, p. 87) sobre la Cantiga de ayer, la 110, se recoge un texto paralelo sobre esa imagen tan impresionante del mar de tinta; es de El libro de los engaños (ed. Keller, p. 64):

dize el sabio que aunque se tornase la tierra papel, e la mar tinta, et los peçes dellas pendolas, que non podrian escrevir las maldades de las mugeres.
Ayer me quería sonar a algo lo de tener una lengua de hierro. Por la tarde se enciende la lucecita: Homero en la invocación a las Musas anterior al Catálogo de las naves (Il. II, 484-93):

Ἔσπετε νῦν μοι Μοῦσαι Ὀλύμπια δώματ΄ ἔχουσαι·
ὑμεῖς γὰρ θεαί ἐστε πάρεστέ τε ἴστέ τε πάντα͵
ἡμεῖς δὲ κλέος οἶον ἀκούομεν οὐδέ τι ἴδμεν·
οἵ τινες ἡγεμόνες Δαναῶν καὶ κοίρανοι ἦσαν·
πληθὺν δ΄ οὐκ ἂν ἐγὼ μυθήσομαι οὐδ΄ ὀνομήνω͵
οὐδ΄ εἴ μοι δέκα μὲν γλῶσσαι͵ δέκα δὲ στόματ΄ εἶεν͵
φωνὴ δ΄ ἄρρηκτος͵ χάλκεον δέ μοι ἦτορ ἐνείη͵
εἰ μὴ Ὀλυμπιάδες Μοῦσαι Διὸς αἰγιόχοιο
θυγατέρες μνησαίαθ΄ ὅσοι ὑπὸ Ἴλιον ἦλθον·
ἀρχοὺς αὖ νηῶν ἐρέω νῆάς τε προπάσας.

Decidme ahora, Musas que poseéis olímpicas moradas,
pues sois diosas, estáis presentes y conocéis todo
(pero nosotros sólo oímos la fama y no sabemos nada),
quiénes eran guías y soberanos de los dánaos;
su multitud no podría contar ni nombrar,
ni aunque tuviera diez lenguas y diez bocas,
una voz indestructible y entrañas de bronce,
si a mí las Musas olímpicas, de Zeus portador de la égida
hijas, no me recordaran a cuantos fueron a Ilio:
pero los mandos de los naves sí los diré, y todas las naves.

15 de mayo de 2008

Nunquam satis

Hace ya casi un mes estuve con Dani en Bonaval, en un concierto de la Ensemble Gilles Binchois. Era música medieval de tema mariano, básicamente de las Cantigas. Y bien, bastante bien, menos cuando hicieron dos solos de gaita; el primero vale, estaba bien, pero el segundo ya era una pesadez: qué aburrimiento la gaita, es insoportable; se explica que fuera desapareciendo en toda Europa y quedara sólo en zonas residuales, como Galicia o Escocia: ¡de lo que se ha librado la mayoría de los europeos!*
Por suerte, el resto del tiempo cantaban. Ya antes me había explicado Dani -que para eso había hecho un curso de música medieval- que todo parecido de lo que oímos ahora como 'música medieval' con lo que parece que fue es pura coincidencia. En este caso la cosa tiraba un poco a magrebí, pero como sonaba bien no importaba. Y era muy bonito el texto de las canciones, por ejemplo esta cantiga (n. 110):
Tant' é santa Maria de ben mui comprida,
que pera a loar tempo nos fal, e vida.
E como pode per lingua seer loada
a que fez porque Deus a sa carne sagrada
quis fillar e ser ome, per que foi mostrada
sa deidad' en carn'e vista e oida?
.
Tant' é santa Maria ...
Ca tantos son os bees de Santa Maria
que lingua dizer todos non os poderia,
nene se fosse de ferro e noite e dia
non calasse, que ante non fosse falida.
.
Tant' é santa Maria ...
Se purgameno foss' o ceo estrelado
e o mar todo tinta, que grand' é provado,
e vivesse por sempre un om' enssinado
de scriver ficar-ll-ia a mayor partida.
.
Tanto es santa María en el bien de cumplida,
que para alabarla nos falta tiempo y vida.
Y ¿cómo puede por lengua ser alabada
la que hizo que Dios a su carne sagrada
quiso ahijarse y ser hombre, por quien fue mostrada
su divinidad en carne y vista y oída?
.
Tanto es santa María ...
Que tantos son los bienes de santa María
que lengua decirlos todos no podría,
ni aunque fuese de hierro y noche y día
no callase, que antes no se quebrase.
.
Tanto es santa María ...
Si pergamino fuese el cielo estrellado
y el mar todo tinta (que es grande, está probado),
y viviese siempre un hombre letrado
escribiendo, le faltaría la mayor parte.
Traducción provisional: hay varias cosas que no entiendo. Tomo el texto original de As cantigas de loor de Santa María. Edición e comentario, coordinadora, Elvira Fidalgo, equipo investigador, Milagros Muíña, Fernando Magán Abelleira, M. Xesús Botana Villar ; colaboradora, Mariña Arbor Aldea, Santiago, Xunta de Galicia, 2003, p. 162.
Y comentan en esa edición que es una sucesión muy hermosa de adynata, y es verdad.
Y veo en un artículo (Dorothy Clotelle Clarke "The Early Seguidilla", Hispanic Review 12. 3 (1944), p. 211-22 ) que el estribillo podría ser un antecedente de las seguidillas.
*Y los que os rebeléis al leer esto haced un sencillo ejercicio: tenéis que elegir un instrumento para llevaros a una isla desierta (se supone que sabéis tocarlo): qué haríais si la elección estuviera entre un piano y una gaita, o entre un violín y una gaita.

14 de mayo de 2008

Haikus de Susana Benet

Ayer dejaba Enrique una selección de barbero de algunos haikus de Susana Benet. Yo hice lo primero que suelo cuando me quedo pasmado por algún libro, mirar en la biblioteca de la Universidad; y premio, estaba en mi Facultad Faro del bosque (Pre-textos, 2006), un libro de haikus (sí, ya sé que hay otro plural para haiku, pero me da lo mismo).
Como yo sólo he hecho uno en mi vida (a costa de un dolor de muelas) y no de tres en tres, como los de Carlos o los de Enrique Baltanás, ni siquiera paisajístico, como el de Antón, me dedicaré a poner tres de ella, para adornar mi blog con flores ajenas:
Rojas cerezas.
Entre las ramas verdes
mi mano blanca.
-
Oscuro túnel.
Ya no miro el paisaje,
sino mi rostro.
-
Trocea carne
la carne indiferente
del carnicero.

13 de mayo de 2008

Examen de ciencias

Ya estoy un poco mayor para exámenes: desde los siete a los cuarenta años he hecho no sé si miles y estoy aburrido, muy aburrido. Es muy cansado desaprender todo lo que me han echado encima y además ahora me interesan cosas que nunca me preguntaron.
Me vino a la cabeza un señor mayor que empezó la carrera con nosotros: supongo que le gustaba el latín y el griego, o pensaba que le gustaba; el hecho es que embarrancó en la fonología (archifonema y alófono fueron demasiado para él), y no volvimos a verle.
Todo esto porque me acordé de un poema de la gran Szymborska, Los dos monos de Brueghel, que empieza así: Me examino de historia de la gente, / tartamudeo y me confundo.
Cada vez tengo menos claro qué es la literatura y lo peor es que ya no me importa. Sí que me gustaría saber de árboles y pájaros, pero ya no estoy en edad de examinarme de ciencias: en cantos de los pájaros ya sé que sacaría un cero. De nombres estoy pez, de árboles me sé cuatro y los confundo con otros.
Soy el alumno tonto que mira la higuera y se pasma de las hojas y de que esté llena de brevas, el que le pide a los liquidámbares que no crezcan tan deprisa, que no le da tiempo a entender cómo consigue sacar unas hojas tan perfectas de capullos tan mínimos. Quise ir a ver las azaleas del pazo de Fonseca, que me había dicho Jaime que estaban a reventar: fui un domingo (justo cuando me encontré con Landrove) y estaban todas ya muertas: suspenso y hasta el próximo año. Miro con menos atención mi planta de orquídeas y hace dos semanas se suicidaron las cuatro flores de una rama y esta las tres de la otra: y pido otro examen, pero nada, a esperar que se le ocurra volver a florecer.
Menos mal que me aprendí bien lo de las urracas y ahora las veo por todas partes en el camino de la Avenida de Coimbra a la Facultad, y bien que me fijo en los reflejos azules de sus alas; y cuando paso por la calleja (creo que se llama Rúa do Pazo do Carmen, pero es de tierra) de detrás del hotel nuevo y veo las hierbas, me acuerdo del cuadro aquel de Durero y me da rabia, porque son tan bonitas ellas solas las fresas silvestres, las espigas salvajes, hasta las ortigas.
Ayer me aprendí el tordo charretero (o tordo sargento), el red-winged blackbird de Carver, que traducían en español como mirlo de alas rojas. Veo luego la foto de un primo suyo, el tricolor (que tiene además una franja blanca) y no me parece tan mal esa traducción: sí, un mirlo pero con alas rojas:


El tordo charretero es en latín agelaius phoeniceus, es decir, gregario rojo, como explican en esta noticia que me pasó Antón.