Mostrando entradas con la etiqueta Orense. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Orense. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de junio de 2022

Orense y Barcelona 3 - Aperitivo del Museo Arqueológico - 2 - lo más antiguo

Había una tabula de hospitalidad chulísima, de Castromao. No puede hacerle buenas fotos, pero os pongo esta del Museo, con el enlace en el que pone el texto y lo comenta:


Había también unas alas de bronce romanas:


La phalera la veis mejor en esta foto del Museo (con sus comentarios):


Había de esos grandes guerreros que también se encuentran por el norte de Portugal. Además, una estatua oferente:


A mí me encantó este ara, de las más antiguas de España (que si del VI o quizá puede que del X), de san Pedro de Rocas, de esas cuadradas, con forma de paralelogramo:


Cuando salimos, desde un mirador vimos la Catedral, con ese cimborrio tan bonito que tiene:


martes, 31 de mayo de 2022

Orense y Barcelona 2 - Aperitivo del Museo Arqueológico - 1 - lo más moderno

En Orense descubrí que es una ciudad muy en cuesta. Yo quería ver, ya que el Museo Arqueológico lleva veinte años en obras (¡qué vergüenza! en una provincia como esa, con la inmensidad de cosas interesantes que tiene), la sala donde tienen una especie de aperitivo, con algunas piezas selectas. No sabía que estaba en lo más alto de la ciudad, en el convento de san Francisco.

Cerámicas de Talavera para varios de los grandes monasterios orensanos:


Un relieve del XVI:

Este caballero de madera, que conserva todo el detalle de la armadura:


Este capitel del Señor lavando los pies es encantador, del claustro de la Catedral, del XIV:

lunes, 30 de mayo de 2022

Orense y Barcelona 1 - Hablando de la Odisea

El jueves me acerqué a Orense. El viernes fui a Barcelona, de donde volví el sábado. Hizo mucho calor en los dos sitios: estoy contento de volver al fresco de aquí. Tengo mucho que contar. 

Lo del jueves en Orense era una invitación a una tertulia de gente muy leída y con criterio, a hablar de la Odisea, en un bar que se llama El cercano, donde también tienen actuaciones de jazz. Lo cuelgan en su canal de youtube, pero eso yo no lo sabía. Sí que me dijeron que me iban a hacer una foto y que la pondrían con las decenas de otras que tenían en una pared y me hizo gracia la idea, pero no era muy consciente de que lo fueran a grabar y menos de que lo fueran a poner en la red.

Bueno, de vuelta de Barcelona me he visto y no me he encontrado mal. Yo básicamente quería decir que que las reconstrucciones de la Odisea "tal como fue" son imposibles, que lo de Kavafis de aventuras y experiencias no puede estar más lejos del sentido de fondo de esa obra, que es clave -menudo descubrimiento- la relación paterno-filial y que Odiseo es una persona temerosa (en el sentido más literal y más respetable, en su marco) de los dioses. El vídeo se corta poco antes del final, donde yo redondeaba fijándome en la diosa Atenea como deus ex machina, que lleva a la culminación el retorno de Odiseo dejándole indemne, a pesar de la carnicería que ha hecho de la juventud de esas islas. Concluía hablando de la deisidaimonía, el temor de los dioses, que es algo que pesa sobre toda la obra: los personajes están a merced de dioses que no saben cómo complacer, porque los intereses de esos dioses son conflictivos entre sí. 

Luego tuvimos un coloquio muy interesante, pero eso no quedó grabado. Esto es mi charla:

jueves, 28 de marzo de 2019

La Catedral de Orense

La Catedral de Orense a mí me gusta mucho. Es muy bonita, como más pequeña, como una copia de la de Santiago pero honrada, respetuosa, verdadera en ese papel subalterno. Sí que gana a Santiago en el cimborrio, muy bonito, precioso. Os pongo una foto interior de Zarateman en wikimedia:



También el retablo principal está muy bien. Y tiene una tumba gótica impresionante de un obispo en un lado. Ya ayer puse aquí la capilla del Cristo. Fue un gusto también ver sin nadie alrededor (y sin todo el insufrible montaje que en torno a su modelo hay ahora en Santiago) el pórtico del Paraíso, que es como ver un intento del Pórtico de la Gloria pero con cambios llamativos, sobre todo que en el centro en vez del Pantocrator está san Martín, el patrón de la Catedral. Bien, pero un claro bajón: 

En el Capitel central están las tentaciones de Cristo.





[Aquí tenéis un montón de fotos del Pórtico]

Muy bien el San Cristóbal. Debajo está san Francisco Blanco, santo orensano martirizado en Japón:


Del Museo dos cosas, una placa de plata de hacia 1500 con la vida de santa Eufemia (veis la mano saliendo de la caja):


Y la entrada con el cordero Pascual que sostiene la cruz con la pata y los ángeles incensando:




miércoles, 27 de marzo de 2019

A Orense de excursión

No soy muy de ir de excursión, pero me lié la manta a la cabeza porque representaban Las Bacantes de Eurípides y este es el tercer año que la estamos traduciendo en clase, así que casi todos los alumnos de la titulación la conocen en alguna medida. La representaba Noite bohemia, un grupo de La Coruña, estudiantes pero nivel profesional, muy bien: consiguieron transmitir muy bien el horror del culto a Dioniso, impuesto por el dios, un sometimiento esclavizador que como máximo sólo admite el olvido temporal producido por el vino.

Era un día precioso en Orense. Nos dio tiempo también  a acercarnos a la Catedral. Nos paramos en la Capilla del Cristo, que yo creo que es el máximo de barroco a que se puede llegar en este mundo, ocupando las paredes, casi el techo incluso.


[Estas fotos es de José Luis Filpo, en la wikipedia]

Tiene un baldaquino con grandes figuras que lo sostienen con el hombro, como en Santiago:


Es un barroco conmovedor, tocando en lo popular o casi en lo colonial hispanoamericano. Yo me fijé en que están las Sibilas representadas en la nave, por ejemplo la Helespóntica:


Era grandisoso en todos sus detalles. No sé si bonito, pero grandioso sí:


miércoles, 3 de febrero de 2010

La laguna de Antela

Desde Ginzo de Limia a Villar de Barrio, es poco camino, pero, si se quiere, puede durar un día. Abajo se ve la laguna Antela, que ahora andan para desecar; esta fue la obsesión de los economistas del siglo XVIII, y ahora parece que le llegó la vez. Espesuras de juncos y espadañas ocultan parte de ella en el verano; en el invierno, la habitan aves acuáticas, que vienen hasta del más lejano Norte, incluso el cisne boreal, que anidaba en el templo de Apolo Hiperbóreo. En Morgade, hay una iglesia románica de un estilo propio de la Limia. Tumbado a la sombra de la torre del castillo da Pena, vi volar sobre mi cabeza una garza real. Más allá está el abandonado convento franciscano de Trandeiras, a uno de cuyos frailes debemos la noticia de que los terribles cínifes que se levantan zumbando de la laguna, son los ejércitos encantados del Rey Artús.
Que en el fondo de la laguna, y a punto, quizá, de ser descubierta, está la ciudad encantada de Antioquía, es noticia muy vulgar.
Vicente Risco, Libro de las horas, portada y dibujos del autor, Gráficas Tanco, Orense, 1961, p. 37-8.
Y está muy bien la portada que hizo y el dibujo:


Esto es del pueblo de Antón y me alegró descubrirlo ayer.
Ahora allí ya no hay laguna, ni cínifes, supongo (de pequeños los llamábamos fínifes).
La leyenda de la ciudad en el fondo está muy extendida y también por el noroeste español (os recomiendo este artículo excelente, en el que se menciona también los ecos en san Manuel Bueno, mártir de Unamuno).

miércoles, 27 de mayo de 2009

Por Orense

Para celebrar que ya es todo autovía por ese lado, fui esta vez por Orense-Benavente-León (y me perdí los montes de Lugo que me gustan tanto; y el Bierzo, que también, pero en esta vida hay que elegir).
A cambio, pude disfrutar del paisaje del cogollo de Galicia (Silleda / Lalín), de colinas muy bien verdes. Y de la provincia de Orense, que me tiene embrujado: árboles y colinas sin árboles pero con plantas como el brezo, o el tomillo, o la retama o lo que sea que son esas plantas que cubren el suelo y que estaban todas florecidas: había unas de color entre rosa y rojo, había campos llenos de flores violetas. Y la llanura de Verín, rodeada de montes. Y las cuestas para salir de Galicia, que se le hicieron muy cuesta arriba a mi pobre 205 matrícula de CR.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Celanova y Bande (y 6 de 6)

El fin de fiesta fue Vilanova dos Infantes, un pueblo encantado: entras por la indicación en la carretera y zas: dirección prohibida (¡Orense mágico!). Por ahí fuimos, arriesgando puntos del carné (y la propia vida), hasta llegar a la plaza, con casas de piedra y hórreos de madera y una torre con líquenes amarillos.
Cuando quisimos salir acabamos en una carretera que no prometía nada, salvo acabar en medio de un monte en esta esquina perdida del mundo. Dimos la vuelta, volvimos al pueblo y todo eran direcciones prohibidas y ninguna indicación de cómo salir: ¡era un pueblo encantado! Pedimos ayuda a unos que estaban allí fuera y resultó que estaban tan perdidos como nosotros. Acudimos angustiados a un paisano, que ante nuestras facciones desencajadas se compadeció, rompió el encanto y nos dijo cómo salir.
Desde la torre, ya anocheciendo, la vista era grandiosa. En un cartel, un poema de Curros Enríquez, que me gustó y todo.


Y nos dejamos sin ver el castro de Castromao. Queda para la próxima:

martes, 2 de diciembre de 2008

Celanova y Bande (5 de 6)

Antes de que desapareciera, le preguntamos al hada madrina dónde podíamos ir a comer y nos decidimos por Lobios, ya al lado de la frontera con Portugal. No llegamos a pasar, pero el paisaje era grande: embalse, montes y colores de otoño apagados y variados.
Comimos en el Restaurante Lusitano: muy grata conversación.
Y luego volvimos a Bande, a ver el yacimiento de Aquis Querquennis:


Parte del año está cubierto por un embalse: es un campamento romano excavado en parte y al que han ido restaurándole las construcciones a partir de los cimientos a ras de suelo: y ahora se puede ver los barracones de los soldados (los contubernia), los horrea sobre pilares cuadrados, y un hospital en el centro. Merece la pena y es un paseo muy agradable desde el Centro de Interpretación, construido a lo grande, buen sitio para excursiones de colegios; yo me acordé de un amigo que podría haber dado buenas orientaciones, porque la exposición era demasiado densa, con muchísimos textos.
De paseo por la tarde fresca, pero con sol, continuamos hasta otros restos cercanos: una mansio, un lugar de mantenimiento de la vía romana que pasaba por allí.
Al lado había una especie de estanques de agua caliente, con gente allí sentada, como si estuvieran en la bañera de su casa: era un poco raro verles así, aunque daba envidia, claro. Les debió de resultar violento que llegásemos, porque vinimos a la vez que una excursión de treinta jubilados, que rompieron la armonía idílica del baño calentito: ¡salían burbujitas del agua!

lunes, 1 de diciembre de 2008

Celanova y Bande (4 de 6)

En Santa Comba de Bande llamamos al teléfono que nos habían dado en Celanova (y está también en la puerta de la iglesia) y al poco apareció un hada madrina con forro polar rosa y un gorro de lo mismo, pero marrón.
Era una señora bajita, rechoncha, que nos abrió, dio las luces y desapareció en la única habitación con puerta en el interior. Y nos encontramos esto:


(foto enlazada de aquí)

Un espacio vacío de sillares grandes, una iglesita visigótica muy húmeda con un altar hecho con un ara romana y una pieza cuadrada también romana: y me acordé de Bratislava, del altar de la iglesia bizantino-católica con sus telas doradas y eso me ayudó a imaginarme a los monjes que en el siglo VII hacían presente a Dios aquí, en este extremo del mundo, tan pobre.
En un lateral estaba la tumba de San Torcuato, pero vacía, que sus restos se los llevaron luego a Celanova: san Trocado le llamaban en el romance local.
Y por suerte salió la señora de su refugio y nos fue explicando algunas cosas, como el pequeño friso en relieve con uvas y espigas que remarcaba las pinturas malejillas del XVI, bajo las que quizá estén las originales, o la decoración de sogas que recorría las paredes. Utilizó la palabra humildad para referirse a la iglesia, nos mostró el suelo en torno al altar, quizá la base de la iglesia originaria del siglo IV. Nos contó que viene gente de todo el mundo a casarse allí: unos noruegos se trajeron ¡160 invitados!. Nos dijo que los de la aldea se encargan por turno de abrir la iglesia a los visitantes. Sabía más de belleza que muchos catedráticos de Arte.
Y al final nos enseñó una inscripción dedicada a las ninfas, traída de unos restos romanos y usada para dintel de una puerta.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Celanova y Bande (3 de 6)

Dos días antes de ir a Celanova había visto que esa mañana se reunía por primera vez la Academia Pontificia Mindonense-Auriense de san Rosendo, nada menos.
Nosotros queríamos ver también la iglesia, ya que estábamos allí: era barroco despeñándose ya, derroche sin freno, desequilibrio al borde del abismo: ¡cómo se comprende el neoclasicismo con cosas así! El retablo central tenía tres escenas: resurrección / transfiguración (en el medio) / ascensión; debajo, la Asunción de la Virgen y encima escenas de la Natividad: también parecía todo descoyuntado, como un puzzle mal hecho, aunque las escenas una por una eran bonitas. Todo eso lo vimos como el comando SWAT, parapetados en las paredes del coro, que ocupa el centro de la iglesia, porque en el presbiterio estaba hablando el Arzobispo de Santiago (mi arzobispo); mientras mirábamos a hurtadillas los retablos, oíamos los nombres de Gadamer y Heidegger, pero no pudimos quedarnos, que teníamos que irnos a Bande.

martes, 25 de noviembre de 2008

Celanova y Bande (2 de 6)

Ya había estado en Celanova hace tres años, cuando a Dani y a mí nos dio un tantarantán de la emoción de encontrarnos de golpe con aquel prodigio de la capilla de San Miguel y dábamos vueltas, entrábamos y salíamos de la iglesita, mirábamos por la ventanita de la cabecera, comentábamos la jugada a gritos, pasábamos al interior de la cupulita gallonada de la cabecera o nos quedábamos en el centro o nos parábamos atrás, mientras Antón nos miraba con cara de qué frikis del arte.
Y esta vez fue a Suso al que le pilló de sorpresa aquel prodigio; mirábamos la capilla mozárabe sin que nos importase mucho que lloviera: tres cuerpos ortogonales, el central y los pequeños, con una armonía que parece milagrosa; esos contrafuertes primitivos en un edificio que aspira a la altura pero que todavía no sabe cómo se hace eso, los modillones decorados con relieves de dibujos circulares -incluso en forma de trisquel- que sostienen el tejado. Y en el interior lo curvo: los arcos de herradura con su alfiz, las paredes de yeso -san Juan de la Cruz, Jiménez Lozano-. Y luego ver los sillares, leer la inscripción junto a la puertecita por la que tienes que entrar agachado y que empieza así:
Auctor huius operis Tu Deus esse crederis (literalmente: Autor de esta obra, tú Dios, eres creído ser, es decir: Tú, Dios -lo confesamos- eres el autor de esta obra). Luego Froila, hermano de san Rosendo -estamos en el año 942- pide oraciones y promete la ayuda de Dios al que rece.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Celanova y Bande (1 de 6)

Orense mágico (Ourense Máxica) podría ser buen slogan de turismo; se me ocurre también Piérdete en Orense (Pérdete en Ourense) o Todo puede pasar en Orense (Todo pode pasar en Ourense). Se trataría de jugar con los tema de lugar perdido, de aventura y –esto ya en serio- de las maravillas que uno se puede encontrar en esta provincia, que en el fondo no sé si quiero que la gente descubra: paisajes suaves entre el verde, amarillo y rojo en este prodigioso noviembre en Galicia, un arte escondido por aldeas y pueblos, una gente tan amable.
En la ida, pertrechados de hojas impresas de la web de ViaMichelin y la guía Campsa [parece que hago propaganda, pero no os preocupéis, que también puse aquí lo de conseguir el disco del Orfeón Terra a Nosa y todavía estoy esperando y ya desespero de que se den por enterados -¡hasta dejé un comentario en su blog, por si se hacían los locos!- y mi hermana Eva me preguntó y tuve que decirle que no, que no se estiraban], pertrechados de hojas con el itinerario, digo, descubrimos que la autovía libre de peaje entre Lalín (Capital Del Deza) y Orense (=Ourense) de repente se cortaba. Todo estaba previsto sobre el papel para que siguiéramos hasta la A-52 y bonitamente llegar a un desvío –salida 224, ponía en el papel-, pero en un minuto todo se fue al garete y hubo que improvisar: entrar en Orense (=Ourense) y buscar la OU-540, pero no importaba porque estábamos en modo Carpe Diem o modo Dádiva y todo era premio en aquella excursión. Y además, uno no entra en un país mágico con indicaciones impresas: hay que dejarse llevar. Y milagrosamente salimos con bien, camino de la capilla mozárabe de san Miguel de Celanova y la iglesia visigótica de Santa Comba de Bande y de lo que surgiera por allí.