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martes, 29 de diciembre de 2009

Lo que me queda de decir de Praga

Tacho por fin las últimas anotaciones que me quedan en la agenda. Con esto dejo de dar la brasa sobre el mes de julio en Praga:
-Antes de salir, en Via Stellae, un concierto de Vivaldi en el que unos pajaritos acabaron actuando a coro con las flautas de madera. Y antes, en misa en Belvís -que me marcho el domingo a Praga muy pronto-, lo bien que explica el cura lo asombroso de la frase de Jesús en el Evangelio: "se asombró de su falta de fe".

-Por carretera de Chequia esta anotación lirica: "paisaje de llanuras algo amarillentas, pero tilos, abedules y frutales en los hondos de la carretera".

-En Svatá Hora llegamos al final de una bendición en la que se podía besar una especie de manto con el que habían recubierto la imagen de la Virgen.

-El Senado: jardin con decoración de grutas. Hay jaulas con unos búhos enormes.


-En la iglesia de san Nicolás -barroco ilusionista de estuco- sorprenden las cuatro enormes imágenes de los cuatro padres de la iglesia griegos en el crucero: Praga entre Oriente y Occidente.

-La Catedral de san Vito: airosa, alada, rayos de sol a través de las vidrieras que me dan en el ojo.

-Hay una iglesia para los universitarios, al lado del Puente de Carlos, la de El Salvador.

-Casa danzante de Gehry, una tontada.


-Las custodias en Loreta, aquella con 4000 diamantes.

-Y las sinagogas: la de Pinkas con las paredes llenas de nombres de los que murieron. El cementerio judío repleto de lápidas.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Galeria nacional de Praga- Stenberg

El mejor museo de Praga está en el palacio Sternberg; es el cogollo, la Sección de arte europeo clásico hasta acabar el barroco de la Galería Nacional de Arte (enfrente está la sección de barroco de Bohemia, en el Palacio Schwarzenberg, que merece la pena por las vistas de Praga desde las ventanas y por alguna cosita que no está mal, pero vamos, es otro nivel).
Y lo del palacio Sterneberg fue tremendo: qué bueno, qué maravilla; escapaos allí -es una entrada al lado del palacio episcopal-, mientras los demás se pasan el rato haciéndose fotos con la Guardia de Palacio.
Me apunté en la agenda esto: Durero / Cranach / Baldung Grien / Altar de Hans Raphon (1, 2 y 3)/ Gossaert-Mabuse.
Luego he mirado y es verdad que había un Greco muy bueno. Y también había unos iconos rusos admirables.
Y de todo esto, casi sólo puedo poner unas vistas en 360º de varias salas: en este enlace.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Galería Nacional de Praga - Arte medieval

En un convento donde está enterrada santa Inés de Praga (princesa, hija de Otokar I, que fue una de las primeras seguidoras de san Francisco al norte de los Alpes), han puesto la excelente colección de arte medieval de la Galería Nacional de Praga.
Me apunté el Maestro del altar de Vyšší Brod. Y he buscado y esta imagen me vale para la fiesta de hoy, junto con la homilía de esta noche del Papa Benedicto XVI [ES EXCELENTE, LEEDLA]:

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Galeria de Pinturas del Castillo de Praga

Estuve un lunes por la tarde -en el viaje de julio- que era gratis. La colección es más bien floja, porque parte se la llevaron a Viena siglos ha y también ayudó que los suecos arramplaran con muchos cuadros cuando se pasearon por Centroeuropa en el siglo XVII. Pero mereció la pena por poder ver estos tres:
-La Asamblea de los dioses del Olimpo de Rubens, que vale más que todo el museo. Una maravilla, lástima que no tenga de ella más que esta imagen borrosa.
-De Paris Bordone un cuadro que me apunté, pero que no tengo ni idea de cuál es ni por qué me gustó.
-Y los restos de un retablo de Cranach de la Catedral de san Vito de Praga, que quemaron los calvinistas iconoclastas y la Unitas Fratrum protestante. Por suerte no se quemó del todo; queda esto:

domingo, 6 de diciembre de 2009

Café Slavia

Me he acordado del Café Slavia de Praga:



La foto es de Javier. Y yo hice una de las lámparas:



Y para colmo era barato: una cerveza por menos de un euro, mirando el río Moldava y sintiendo algo de la cultura centroeuropea de cafés (o imaginándose que lo sentias).

Y me he puesto nostálgico: qué bien lo pasamos en Praga, qué bonita ciudad, cuándo volveré -si vuelvo.
Me he acordado también de otro edificio de los dulces años 20 de Praga, la Galería Nacional de Arte Contemporáneo: era un edificio feo por fuera (fue Feria de muestras en origen), y restaurado -como el Café- en los 90. Parecía un trasatlántico: me gustó mucho el 'espacio interior':


Hasta pude sacar a una de las guardianas (a la moda pre-muro). Otra foto (son con mi móvil, no da para más):


La restauración era muy buena, aunque habían caído, como los del Reina Sofía, en poner un ascensor acristalado: todos caemos en lo mismo.
Y me gustó especialmente la sección de arquitectura, con muy buenas maquetas (también de la Villa Müller), y la de diseño. En pintura había de todo: yo me apunté los nombres de František Kupka, František Kaván, Alois Kalvoda y el arquitecto Josef Štěpánek, pero ahora compruebo que no recuerdo nada de ellos (más fotos aquí). Vale, qué importa. Estuvo bien la visita, de 4 a 6, que costaba la mitad.

jueves, 8 de octubre de 2009

Artes decorativas

El Museo de Artes Decorativas de Praga, aunque no parecía muy apetecible de primeras -no sé por qué, pero siempre pienso en sillas rococó y cerámica de tacto rasposo cuando leo 'artes decorativas'- mereció la pena.
¡Aquella inquietante sala llena de relojes!
Y se dejaban ver la de tejidos (extraña foto postcristiana), la de cerámica -y había de la buena, ánforas griegas de figuras rojas incluso-, la del vidrio, otra de metales y piedras [preciosas], todas ellas para caminar por en medio sin pararse mucho, sólo dejar pasar los ojos, sin afán de almacenar datos.
Sobre todo disfruté en la zona de artes gráficas: cada vez me gustan más los libros por fuera [y eso sí que es un poco inquietante, pero dejemos eso del 'por fuera' por ahora], la tipografía, las fuentes. Había libros, carteles, folletos, portadas, testimonios de una tradición editorial admirable, de lo mejor de la tradición culta centroeuropea.

Y tenían una selección mínima de fotos, pero algunas de Sudek; y de ellas alguna de esas que hacía desde la ventana de su estudio, con lluvia, sol o frío, sobre todo frío, en esa Praga sovietizada que tuvo que sufrir al final de su vida. Y con qué poco se puede hacer una foto [esta en concreto es del Museo de Boston].

[Y descubro que se puede descargar el Catálogo de una exposición reciente en el Círculo de Bellas Artes].

Y en los demás museos de Praga tenían cosas prestadas de este museo -y me pareció muy buena idea- por ejemplo una vajilla diseñada por Loos en el Museo de Arte Contemporáneo o sillas y mesas del XIX entre los cuadros del Museo de idem.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Stará Boleslav

Como en los cuentos y en los chistes, el hecho es que íbamos tres [coches]: el de delante con GPS, el del medio que seguía al de delante y nosotros cerrando, pero con un mapa.

Ver mapa más grande
Conseguimos salir de Praga; en la autopista nos metimos por la primera salida de dos que había, porque parece que lo decía el GPS; hasta ahí todo bien, pero resultó que un puentecito a un kilómetro del destino estaba cortado. El GPS español se volvió loco, nos paramos a ver qué hacer y en esa conferencia entre 12 españoles perdidos en una carreterita checa, dos de mi coche aprovecharon para ir a mear (que así fue y era todo campo y no quiero adornarlo).
Y en el barullo -llovía a cántaros- los otros dos coches fueron y se fueron y nos dejaron tirados, sin capacidad de seguirles, que el conductor era uno de los que se habían alejado: pero en el pecado llevaban la penitencia, que el GPS enloquecido les dirigió de vuelta a Praga y cuando se dieron cuenta ya no tuvieron ánimos de volver.
Así que nos quedamos solos, como Hansel y Gretel, pero con mapa. No nos desanimamos: desanduvimos (je, qué verbo irregular) el camino y volvimos a la autopista y salimos por la siguiente salida y un kilómetro después estábamos en Stará Boleslav.

Y el esfuerzo era porque allí hay dos iglesias, una en la que se guarda el Paladión de Bohemia, una imagen de la Virgen que llevaba en el pecho san Wenceslao (se la había regalado su madre, santa Ludmila), cuando al ir a la iglesia (a la otra), en la fiesta de san Cosme y san Damián, su hermano Boleslao le mató así: aquí te pillo, aquí te mato. Supongo que podríamos dar todo tipo de explicaciones del hecho, históricas, socioeconómicas o psicológicas, pero el hecho es que lo mató y ahora tenemos a san Wenceslao (=Václav), patrón de la República Checa.
Y -aquí quería llegar- ahí irá Benedicto XVI, este lunes; llega mañana sábado a Praga para una visita de tres días.
Ante la imagen del Paladión, que protege a Bohemia, le rezamos a la Virgen los  cuatro que llegamos por los católicos checos en particular, tan pocos y tan machacados durante tanto tiempo, y por los checos en general.
Y a los que recéis, os pido que recéis por esta visita. Será una bendición seguro, aunque no parece que vaya a tener nada de espectacular o multitudinaria (para situarse: menos de un 1% de los habitantes de Praga va a misa; mejor será en Brno [pronúnciese Berno o Bruno, pero en todo caso sin forzar la vocal], capital de Moravia, cerca de Eslovaquia y Polonia).
Y para quien quiera ampliar, el programa oficial del viaje de B16, los textos litúrgicos [aquí el pdf: en checo cuando cantan o hablan los checos; y cuando el Papa, algo en italiano y mucho en latín: en alemán sería problemático que hablase el Papa y checo supongo que no sabe].
Y en la página web del Opus Dei -vamos a hacer publicidad- han colgado hoy una página muy buena, con un artículo tremendamente interesante de Tomaš Váňa sobre la República Checa y el catolicismo; y en particular sobre esta visita.
Y luego está la página oficial de la visita, en inglés por ejemplo (no en español), un poco sosona, todo hay que decirlo.

martes, 22 de septiembre de 2009

La París de Praga



En el monte Petřín, un poco por encima del castillo de Praga, tienen una minitorre Eiffel que debe de tener buenas vistas de la ciudad [aquí vista virtual de 360º] y que a mí me hacía gracia ver desde toda la ciudad.
Era como decir: -Qué, no somos Paris y ponemos esta torre [aunque de 60 m.] para que la vea todo el mundo.

También tienen su calle París [Pařížská], llena de tiendas de lujo; y es genial que se llame justo así (y me he acordado ahora de la Orquesta París de Noia, la más selecta de las que van por las fiestas de los pueblos de Galicia).

Y por ahí fuimos un día, buscando una iglesia ucraniana de madera que no aparecía en muchas guías: entre los bosques llegamos a desesperar, hasta que en una revuelta, al final de la esperanza, la vimos. Y era una maravilla entre los árboles, una iglesita de madera traída de Ucrania, que ahora es el lugar de culto de los ortodoxos rumanos. La rodeamos, era como de Lego -valga la tontería que estoy diciendo-, un puzzle gigante de piezas de madera traídas de Ucrania (foto copiada de aquí):



Y costó encontrarla, pero era lo más parecido que he visto al cuento de la casita de chocolate (pero con final feliz; y eso que no pudimos entrar). Había un corredor que rodeaba la iglesia y si te metías mirabas dentro y veías esto:



Y hay una vista aquí en 360º.
De allí, con el objetivo cumplido, ya pudimos bajar a los jardines prodigiosos del palacio Kinsky de verano, que parecía una villa de uno de los padres fundadores de la independencia de USA, sobria (a mí me gustó), con un museo y la mítica funcionaria que no supo o no quiso decirnos de qué era el tal museo: parecía como de tradiciones populares, pero a esas alturas preguntábamos ya por deporte, que el dinero donde nos lo gastamos fue con la mítica cerveza en la tradicional cervecería.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Vyšehrad de Praga

La había dejado un poco arrinconada, pero queda mucho de contar, por ejemplo de Vyšehrad, un barrio historico con castillo al otro lado del castillo con mayúsculas (el Prazsky hrad); porque Praga es la suma de varias ciudades y dos castillos por lo menos.
Y está allí el cementerio de hombres ilustres: y allí yacen Antonín Dvořák, Bedřich Smetana, Alfons Mucha, Antonin Chittusi, el Neruda original (Jan) y Karel Čapek [y más gente; y la mayoría casi ni me suenan, pero me gusta poner todos esos acentos sobre las ces, las erres y las eses].
Y me llamó la atención (las fotos, de Javier) la tumba de una familia (descubrimos que 'rodina' es 'familia' a base de verlo en las lápidas) de un rector, en la escultura vestido de filósofo antiguo, guiado en su bajada al mundo subterráneo:

Y por los jardines, la omnipresente estatua de san Juan Nepomuceno (¡cientos de imágenes suyas en Praga!); y otras de leyendas del XIX relacionadas con la historia legendaria -oxímoron- de los checos, que preferí no indagar qué contaban: mejor ciego que darme de bruces con los mitos nacionalistas, sean de donde sean.
Y a la entrada de una casamata había gente vestida como de boda: nosotros bajamos por un túnel y resultó ser donde guardaban las antiguas estatuas del puente de Carlos. Dentro estaban haciéndoles fotos a unos novios y el novio nos vio y de la misma nos echó.
Pero hicimos fotos del espectáculo (y era muy gracioso; y pongo una foto en la que salgo con mi peor perfil (sic), mientras los invitados se disponían a lanzar burbujas (sic) a los novios:

martes, 1 de septiembre de 2009

David Černý


El día de visita a la iglesia de Plecnik la primera parada había sido en el cementerio nuevo judío, donde está enterrado Kafka; yo iba más por lo judío que por él, pero dio igual porque nos lo encontramos cerrado, así que volvimos una parada de metro atrás y llegamos a la torre de televisión de Žižkov, que resulta que está junto al cementerio judío medio-nuevo (el antiguo es el célebre de tumbas amontonadas; ya hablaré de él).
La torre de televisión de lejos da una pinta soviética no muy allá, pero de cerca no me disgustó del todo (foto de aquí):

David Černý se hizo famoso en 1991 por pintar de rosa un tanque soviético que conmemoraba la "liberación" de Checoslovaquia por los rusos (a Franco aquí lo han pintado de rosa hace poco; no se atrevían en 1977): a Černý lo arrestaron (y se hizo famoso).
En esta torre tan 'soviética, lo que hizo él fue poner niños con cara de hucha que iban a gatas subiendo y bajando por la torre soviética (tomo las fotos de su web):



Los niños con cara de hucha miden 3,5 metros, nada menos:



Y a mí me hizo gracia y aquí os lo pongo. Del arte contemporáneo, al menos que sea gracioso, si no puede ser otra cosa.

sábado, 29 de agosto de 2009

Iglesias de Praga

Hay muchas y bonitas, aunque puedes acabar agotado del barroco tan excesivo de casi todas: san Nicolás de Malá Strana, san Nicolás de Stare Mesto [que se la dieron a los de la iglesia nacional checoslovaca [sic] esos masonazos de la 1ª república en 1920], santo Tomás, el Salvador, Santiago, San Gil, san Clemente: Praga de las 100 torres, con poco románico, poco gótico, casi nada de renacimiento y casi todo barroco.
Aparte de la Catedral quizá la iglesia más impresionante sea la de san Nicolás de Malá Strana, con un techo ilusionista como los del Gesù o san Ignacio de Roma y los cuatro padres de la iglesia oriental en los pilares que sostienen la cúpula: los checos son eslavos, evangelizados por san Cirilo y san Metodio, pero están en la órbita de occidente y casi todos en la iglesia latina.
Y luego merece la pena sobre todo la de Tyn, con unas torres imitadas en otras iglesias de la ciudad y  un poco de exin castillos y un interior muy bueno; allí está la tumba de Tycho Brahe, en la que pone como lema:
Esse potius quam haberi
Es mejor ser que ser considerado.
Y luego este texto:
Non fasces nec opes
sola artis sceptra perennant.
Ni poder ni riquezas:
solos los cetros del arte perduran.
Y busco en el Lewis & Short el verbo perenno y citan esta frase de Ovidio (Arte de Amar, 3.42): arte perennat amor, que le regalo a quien la quiera, porque es bien bonita: por el arte perdura el amor.

viernes, 28 de agosto de 2009

Hradec Králové

El día de Kutná Hora nos dio tiempo a llegar a Hradec Králové. No lo dije, pero a mí me hacía ilusión ir, porque en realidad estaba volviendo:
En 1991 fuimos en autobús a la Jornada Mundial de la Juventud en Czestochowa y pasamos por allí; y en la Catedral el obispo -nada menos- se nos presentó -éramos mucha gente, llamaríamos la atención, varios autobuses de jóvenes en medio de aquella ciudad pequeña- y se puso a contarnos su vida: la iglesia de las catacumbas del telón de acero, los encarcelamientos, el sufrimiento. Y por suerte ahora he encontrado su nombre y su biografía en google: monseñor Karel Otcenasek: ocho años en la cárcel, tres de trabajador en una fábrica de leche, muchos años confinado, siempre perseguido por los comunistas, hasta 1989. Ese fue el obispo que conocimos y que tanto nos impresionó.
Y en esta segunda visita estuvimos otra vez en la Catedral del Espíritu Santo (la única con esa advocación del mundo), que nos abrió una señora muy maja, con la que sólo conseguimos entendernos casi por signos. Había un sagrario gótico en una columna, un retablo de tablas del XV-XVI muy bueno, una pila bautismal metálica.
Y nos quedamos sin ver el Museo, la cumbre de la arquitectura de la Sezession checa, para algunos: para la próxima queda (y si no, desde el cielo).

miércoles, 26 de agosto de 2009

Marfil y oro

Crisoelefantino era una palabra que me gustaba cuando me gustaba descubrir etimologías como el resto de la gente, es decir, juntando piezas: oro + marfil en griego.
Y justo eso, el oro y el marfil es lo que descubrí que pretenden imitar todas esas imágenes de estuco blanco y adornos en oro que he estado viendo por todas las iglesias del antiguo imperio austrohúngaro.
Yla clave me la dio Guardini, que recuerda (en El Señor, VII.11, p. 404) la mención repetida del marfil y el oro en el cielo del Apocalipsis y lo relaciona con las imágenes de los dioses en el mundo clásico (como las de Fidias de Zeus y Atenea).
Un ejemplo, este Santiago peregrino de la iglesia de san Clemente de Praga:

lunes, 24 de agosto de 2009

Kutná Hora y la religión en la R. Checa

En las tres semanas de Praga salimos dos días de excursión, y uno fue a Kutná Hora, ciudad importante en la Edad Media por sus minas de plata.
Tenían una impresionante catedral gótica con unos tejados tremendamente raros:



Menos mal que en wikimedia hay al lado una foto de cómo era en 1856:


[Uff, menos mal que he aprendido a no fiarme demasiado de lo demasiado perfecto.]

Al lado había un enorme colegio de los jesuitas, de la época de la 'recatolización'; así llaman ala época que sigue a la guerra de los 30 años, a partir de 1648: en los folletos en la R. Checa suelen hablar de esa época como de algo muy feo, porque nacieron como estado en 1918 en oposición a lo católico-austriaco: los checos, para crear su mito nacional en el XIX se identificaron con Hus y similares y con Alemania (y los eslovacos se tiraron más a Polonia/Ucrania) y ambos serían los eslavos del imperio que se separaron por la raza, por la lengua y en el caso de los checos por una supuesta manera distinta de ver la religión (Hus, etc.; Masaryk, el primer presidente checoslovaco creó una religión nacional en esa onda: y un millón de personas dejó el catolicismo, que se dice pronto).
También en Kutná Hora está el monasterio cisterciense de Sedlec: a todos los monjes los mataron los husitas en las guerras husitas, en torno a 1415.
Y para redondear, en el cementerio de al lado uno de los monjes trajo en el siglo XIII tierra del Gólgota; como consecuencia, se quiso enterrar allí todo el mundo. El hecho es que había miles de huesos y en el XIX un tal Rint se puso a la labor de dar al osario formas artísticas:



Tomo la foto de aquí (tiene un montón). Y una imagen en 360º aquí.

Y en poco espacio y varias fotos y enlaces tenéis una historia de la religión en la República Checa.

viernes, 21 de agosto de 2009

À la Lenin

En la iglesia de san Clemente (la de veces que está ese santo romano por la República Checa -desde abril sé por qué), está la sede de los católicos de rito oriental.
Fui allí, claro, a revivir algunos de los recuerdos de Bratislava (aunque no le llegó a la altura la música: mi amigo el cantor eslovaco cantaba muchísimo mejor).
A mi lado tenía a una señora -vamos a decir de mi edad-, con un pañuelo en la cabeza, que estaba totalmente concentrada, con la mirada hacia adelante y hacia su interior; cada poco, cuando correspondía, se santiguaba y a la vez hacía una profunda inclinación de cabeza, y con enorme piedad.
No sé si estuvo bien, pero conté las veces que se santiguó (ella y todo el mundo) en aquella liturgia: 30, nada menos, y en menos de una hora. Yo al principio me santiguaba a la latina pero luego empecé a hacerlo como ellos, con la mano izquierda y juntando tres dedos: la primera en la frente, pero la segunda en el hombro derecho y luego en el izquierdo y acabando en el centro del pecho, todo esto inclinando cada vez el cuerpo hacia delante.
La celebración era toda cantada, salvo la homilía. Yo estaba muy a gusto, aunque no entendía ni patata: la ritualidad, digo yo, el arcano quizá, el exotismo, puede ser.
Al salir vi que tenían puesta una foto del obispo con el papa y me paré a mirar. Se me acercó un hombre que me dijo:
-Lenin, Stalin -y me quedé mirándole, sin saber si esperar un mitin o una proclama-.
-Lenin, Stalin -se puso las manos detrás de la espalda, imitando cómo las tenía yo puestas en ese momento; y luego cruzó las manos por delante y dijo: -Christus.
Y entonces lo entendí: me había pasado la Misa con los brazos a la espalda (menos mal que ni se me ocurrió cruzarlos, a la hispánica: hubieran pensado que era masón) y eso, estar con las manos a la espalda, en la República Checa lo hacían los comunistas, no los católicos. Por eso están todos en misa con los brazos extendidos, unidas las manos por delante e incluso con las manos juntas a la altura del pecho, como nuestros niños de primera comunión.

martes, 18 de agosto de 2009

La Villa Müller de Loos

Creo que ha sido la visita de arquitectura moderna que más me ha impresionado en mi vida. Y el exterior era poco atractivo (La ornamentación es un crimen, es el título de un ensayo de Loos): esta es una casa para vivir dentro de ella, no para verla por fuera, aunque también.
Nos clavaron 400 coronas (16 euros), pero mereció la pena. Había que apuntarse con tiempo: (todos los datos en su web), pero otros llegaron tarde, así que la guía nos lo enseñó todo (y muy bien) a mí, que sé del tema lo que he ido viendo estos años en revistas de arquitectura (El Croquis, AV) y a Javier, que sí que sabe de ello pero se define como 'arquitecto de pueblo'. (vamos, que no va de exquisito). Y cómo disfrutamos en la casa de Loos.
Por dentro es un prodigio de comunicación entre salas, de buena orientación de las ventanas y terrazas -cada vista era prodigiosa-, de uso exquisito de materiales -mármol, buenas maderas, cada una para cada sitio: todo escogido para hacer felices a sus dueños:_mármol de colores y dos peceras incrustadas, sillas y sillones distintos, desparejados, para que cada persona encuentre su lugar propio en donde se sienta más a gusto, alfombras, muebles: calor. Y detrás, el comedor, la escalera central y la que lleva al boudoir. Esta es uba vista en dirección al comedor (de aquí):



Y aquí fotos de fuera. Un lado, el del garaje:



La entrada de mármol amarillo (el amarillo es clave: cf. las ventanas), de un travertino checo:



Estas fotos las hizo Javier y en una hasta salgo yo


Aquí estoy yo en la puerta


viernes, 14 de agosto de 2009

Metrónomo sobre el pedestal


Foto de Juan Mª (y las otras dos: todas aquí)

En el parque de Letná había una zona donde jugaba la gente al hockey y los skaters hacían lo que hacen los skaters (y que me asombra sobre todo por la insistencia y la tenacidad sisifea que ponen en querer subir el aparatito por los bordillos:).
Una aguja muy grande que se va moviendo a modo de metrónomo, marca el tiempo. Y de unos cables cuelgan botas:


Es una construcción que resulta que fue un pedestal, en concreto el de Stalin, que los checos tiraron en 1962.
Luego tiene final feliz el cuento: desde ese parque ya no mira Stalin en efigie. Es la gente la que mira Praga:



Y miro en google y el metrónomo tiene entrada en la wikipedia y hasta un youtube:


Y he visto dos bucólicas imágenes de cómo era el monumento con el gran Carnicero todavía encima (de un interesante artículo):

martes, 11 de agosto de 2009

sv. Jiljí

A veces en Praga me encontraba con monolingües checos y adoptaba la táctica del guiri anglosajón (que descubrí que es agotadora); era un descanso acudir al recurso socorrido del pidgin-inglés con los aborígenes.
Pero me gustaba hacer pequeños pinitos en la lengua checa, no más: después de descubrir que Jiří es Jorge, cuando fui a la iglesia de san Jiljí me las prometía felices para saber quién era, pero no lo descubrí fácil (al final tuvo que ser google); y era una sencilla regla de tres:
Georgius : Jiří [pronúnciese algo así como Yirsii; cf. alfabeto checo]
Aegidius : Jiljí [pronúnciese algo así como Yilyii].
Y entramos y era la iglesia gótica de los dominicos, pero como casi todas, barroquizada. Y tenía una nave aérea y airosa


Y había unos frescos muy buenos:


Y en la entrada un dominico anciano me vio parado mirando una estatua de san Martín de Porres (regalo reciente del embajador del Perú, un prodigio del kitsch, con perritos y gatitos dulzones a los pies del pobre fray Escoba) y me preguntó de dónde era y le dije que español y me aguanté las ganas de contar que de Burgos, como su fundador santo Domingo, porque no ha renunciado uno a nacionalismos de toda clase para caer a las primeras de cambio en el localismo.

lunes, 10 de agosto de 2009

Jože Plečnik (y 2)

La iglesia del Sagrado Corazón me sorprendió, pero en conjunto no está lograda; hoy, leo aquí que el ladrillo exterior y los puntos blancos representarían la púrpura y el armiño del Sagrado Corazón; no me convence mucho la idea, aunque me gustaría que sí.

Pero lo que sí que me gustó de Plečnik fue lo que pude ver de sus trabajos de remodelación de la zona del Castillo de Praga. Por ejemplo en esta foto antigua del jardin de arriba:


Y una reciente (de wikimedia):



O la del jardín de abajo, con esa pila extraña pero muy elegante (me parece):


(Fotos antiguas tomadas de aquí)

Ese mismo sitio es ahora, 70 años después, así (dos fotos mías):





Desde allí las vistas eran prodigiosas, el jardín quedaba sobrio, discreto y moderno y clásico a la vez, con árboles enormes, prados ingleses y una elegancia nueva que me gustó mucho.
Yo me puse a hacer fotos con el móvil, pero no me salieron muy allá, por ejemplo esta exquisita pérgola que se asomaba al barrio de Malá Strana (más fotos mías):





Y qué clasicismo tan maduro, tan sereno, tan elegante (fotos mías):





Y las escaleras que unen el patio central de la Catedral con estos jardines son muy clásicas pero propias suyas: por eso algunos dicen que es postmoderno; todos los postmodernos de hecho parecen vulgares imitadores suyos:






Y de Plečnik más fotos de cosas suyas en Wikimedia. Y un artículo muy bueno en alemán.

domingo, 9 de agosto de 2009

Jože Plečnik

Mi descubrimiento de arquitectura en Praga (porque en el caso de Loos fue más bien la confirmación) fue Jože Plečnik, un esloveno discípulo de Otto Wagner, que luego descubrí que trabajó en el Palacio Real de Praga y su entorno (mañana hablamos de ello) y que construyó también en Viena y sobre todo en su Ljubliana natal.
Fuimos en metro por la línea A (parada Jiřího z Poděbrad) a ver la iglesia del Sagrado Corazón y allí estaba, con proporciones extrañas y un enorme reloj en la torre. Ese mismo día comprobamos que tenía un modelo muy cerca en la iglesia barroca de san Ignacio, pero con una evolución formal a algo nuevo y fascinante: el arquitecto había exacerbado las formas tradicionales y conseguido algo original. Una foto antigua (la iglesia es de 1928-32):



La iglesia forma una especie de cofre, con una pared de ladrillo de la que salen rectángulos de hormigón:
Foto de J. Curiel


(esta foto y la siguiente tomadas de aquí)

Pero lo más llamativo es la torre, con un reloj enorme:


Quizá se entienda mejor desde dentro:



Y el interior era muy acogedor, muy cálido, lo contrario del exterior. Había bolas que colgaban del techo (los altavoces) y el presbiterio estaba en un estilo neorománico-bizantino o no sé cómo llamarlo, pero atractivo:

Era como un refugio, una fortaleza, un espacio separado (que eso debe de ser -pienso- una iglesia), un preanuncio de otra realidad.

Y hay una página excelente dedicada a Plečnik, que merece la pena.