viernes, 30 de agosto de 2024

La fe de Tolkien. Biografía espiritual

La fe de Tolkien. Biografía espiritual de Holly Ordway es un libro de 2023 que acaba de salir en español. La traducción es muy buena y está muy bien editado, lo cual es una alegría: enhorabuena a los impulsores.

El libro proporciona lo que anuncia, una biografía espiritual de Tolkien, en la que es central su modo de vivir la fe en todos los ámbitos de su vida, como esposo y padre, como profesor, como escritor. Su producción escrita refleja esa realidad vivida de su fe, aunque no de un modo alegórico o apologético en el sentido más simple de la palabra. Tolkien no quería hacer libros de demostración de la fe ni alegorías de la redención, sino crear un mundo a partir de la creación de lenguajes, con conciencia de que su creación era así subcreación, recrear a través del lenguaje la realidad del mundo creado por Dios. 

Pero mejor es que leáis lo que dice, y muy bien dicho, Luis Daniel González en Aceprensa sobre el libro.

También sobre lo católico en Tolkien (y en Waugh) hay una charla excelente de Joseph Pearce.

miércoles, 28 de agosto de 2024

Las noches de Cabiria, de Fellini

Era una película que no había visto. Es toda Giulietta Masina y todo gira alrededor de ella. Fellini crea un imposible: la ingenuidad real en un ser profundamente manchado, la inocencia que sobrevive en alguien herido.

Esta escena de la hipnosis es maravillosa, de cabo a rabo. Nos la presentan en toda su ingenuidad:

La romería al Divino Amore es además un documento impresionante sobre la piedad popular. Me acordé de Los jueves, milagro de Berlanga: en las dos hay un registro de religiosidad popular que no es maltratado, sino observado, y eso es muy raro de encontrarlo después.

También el final es tremendo y maravilloso. Pero tremendo. Y maravilloso. En el momento más bajo, verse rodeado por la alegría. Sí, es un final maravilloso y tremendo,

martes, 27 de agosto de 2024

Cartas de Tolkien

A la Facultad llegó la edición ampliada de las Cartas de Tolkien, The Letters of J. R. R. Tolkien. Revised and Expanded Edition: era una señal. He disfrutado mucho de la lectura, con gran provecho.

Yo había leído hace veinte años la traducción española de la edición original, que me había impresionado mucho, porque descubrías ahí la hondura de Tolkien como persona, por ejemplo cuando explicaba el término que había acuñado de eucatástrofe. Me he apuntado todas las referencias que hace a los estudios clásicos (algunas de ellas ya las había puesto aquí y también sobre algunas figuras famosas del Oxford de la época). Recogía también el agradecimiento a su madre por ser católico, en unas frases muy emocionantes. También una carta a un hijo suyo sobre la frecuencia de la Comunión, extraordinaria. Incluso citaba, hace esos veinte años, su predilección por el español.

No voy a decir mucho más de esta nueva edición, entre otras cosas porque iré sacando aquí, en varias entradas, lo que he ido anotando. Sí que animaría a hacer ya una edición española, que me imagino que no será tan difícil, cuando de hecho ya la base está traducida y simplemente habría que añadir las cartas que no aparecieron a la edición original y las correcciones en las notas. Además, el libro de las cartas en español es bastante difícil de encontrar: más motivo para sacar esta edición cuanto antes.

viernes, 23 de agosto de 2024

Septología de Jon Fosse

Después de la lectura feliz de Trilogía, que era un librito muy breve, estuve esperando tener tiempo por delante para leer Septología, unas ochocientas páginas. Y a fe que lo he disfrutado en este agosto.

Me lo he tomado como una obra en el fondo biográfica, como un diario, casi como un paralelo, pero de ficción, de los de Knausgård: de hecho se podría hacer un ejercicio de relacionarlo, al menos a nivel superficial, pero sobre todo aquí el aliento es distinto: no es la narratividad torrencial y la sinceridad arrasadora de Knausgård, que un poco también, sino que la clave es el ritmo, una narración que es un ejercicio de respiración. Al acabar cada sección de la obra, llega la calma por medio de la oración: y cuánto se agradece ese reposo de plegarias en latín y lenguas vernáculas alternadas al terminar cada una de las siete partes.

Luego está la multiplicación de referentes: Ales y Alse, Alse y Alse, Alse y Åsleik y dos personas que se llaman Guro. El tiempo también se entrecruza: distintos periodos de la vida en paralelo, el joven de melena que ve pasar en furgoneta al hombre anciano y son el mismo. Todo esto, que parece tan confuso contado así, milagrosamente se sigue bien, si estás en otro marco: es como Laurus en ese sentido.

Yo hubiera preferido no duplicar los dos Alse y a las dos Guro. Quizá el autor lo hace para no dar demasiadas pistas de sí mismo: el Alse protagonista, sin esos dobles, sería una figura quizá demasiado ideal, el gran pintor, el marido fiel hasta después de la muerte, el asceta, el hombre de fe que tiene como referente al maestro Eckhart, lo que le permite una holgura en sus páginas sobre Dios que van en paralelo con la descripción de una vida de piedad real, vivida. Tener un Nobel que diga cosas así, eso no me lo esperaba en este siglo XXI.

Además, la reflexión sobre el arte es muy interesante. Habla sobre pintura y no sabemos cómo son los cuadros, pero sí que vemos cómo describe el esfuerzo creativo y percibimos la necesidad del arte para el artista, que en realidad es, Jon Fosse, un escritor y no un pintor. Muy interesante.

Hay una reseña muy buena de Luis Daniel González. También un artículo muy interesante de Armando Pego: a ellos os remito.

miércoles, 21 de agosto de 2024

Another Year, de Mike Leigh

Another year la vi en su momento, por 2010, y he vuelto a verla ahora y las dos veces me ha gustado mucho. Ahora creo que la puedo valorar mejor, porque es sobre gente de mediana edad, cincuentones o algo más, que tiene al menos en un horizonte no tan lejano la noción de la muerte; ya su vida está formada y pueden valorar lo que ha ido bien o mal.

Los personajes son extraordinarios. A mí me conmueve el de Ken (Peter Wight), pero la que da un recital es Lesley Manville, por no hablar del matrimonio feliz del centro de la película, Tom y Gerry (Jim Broadbent y Ruth Sheen).

Hay un modelo de vida feliz en torno a ese matrimonio y hay gente que los rodea y no es feliz, pero están como polillas a su alrededor, dando vueltas: necesitan cariño, que les escuchen.

Lo que habría que preguntarse es si ese modo de vida: trabajo, un hijo que se va abriendo camino, el huerto al que le dedican el tiempo libre es todo lo que hace falta para una vida feliz. El momento de crisis, cuando reaccionan con disgusto ante la actitud herida de una amiga, es clave para entender el núcleo de la película.

lunes, 19 de agosto de 2024

En busca del tiempo en que vivimos de Gregorio Luri

Creo que sigo todo lo que va escribiendo en internet Gregorio Luri pero a la vez tengo siempre una sensación de ir corriendo por detrás de él en el caso de los libros que va publicando. Ahora he podido leer En busca del tiempo en que vivimos. Fragmentos del hombre moderno, un ensayo filosófico sobre nuestro modo de estar en el mundo.

El pensamiento de Gregorio Luri se apoya sobre todo en Platón y recurre a la gran tradición contemporánea, con una abundancia llamativa de lecturas de autores hispánicos, algunos de ellos bastante olvidados, aunque no por él, y también las grandes figuras modernas: con todos dialoga, a todos les deja exponer sus puntos de vista y luego muestra un tino increíble en encontrar gracias a una gran prudencia intelectual lo que parece mejor, dentro de la dificultad de apresar a ese ser como las anguilas, el hombre, en todas sus aristas personales, sociales y políticas.

Aquí aborda la situación del ser humano respecto a la naturaleza (y la ciencia en cuanto lo que corre el riesgo de producir reduccionismos), en su realidad entre ambos mundos, lo que llama " el entrambos", entre lo angélico y lo animal: la tentación de los idealismos al final antihumanos por un lado, la reducción a lo animal por otro. Pero el hombre se escapa de todos los reduccionismos y de esto va este libro, que yo recomendaría especialmente a los estudiantes de antropología filosófica: su defensa de los límites, su afirmación de la prudencia, también en lo político, es remedio a mi creciente desesperanza sobre la situación del ser humano en este primer cuarto del siglo XXI.

Él se interroga por la escatología pesimista que ha irrumpido en nuestra época: sería interesante saber por qué hay intimaciones continuas de apocalipsis, por qué entre la gente joven va creciendo la ansiedad, por qué no estamos contentos con nuestro mundo actual. También por qué hay brotes hegelianos que vaticinan una humanidad al final feliz y calmada, sin ansias ni inquietudes, un futuro posthumano que a mí no me resulta en absoluto tranquilizador.

miércoles, 14 de agosto de 2024

El Señor de los Anillos III - El retorno del rey

Terminé de leer El Señor de los anillos y ha sido una alegría, recordando como recordaba solamente y a grandes rasgos la trama general, porque la última lectura anterior la hice hace quizá treinta años. 

Ha habido muchos pasajes en los que me he emocionado, para mi sorpresa. He disfrutado más de las páginas de alegría que de las demás, por ejemplo el capítulo Las casas de sanación

Recordaba la impresión que me produjo la primera vez que leí sobre la vuelta a la Comarca, la tristeza que sentí. Ahora es una impresión que abarca el conjunto del libro: lo leí como un libro elegiaco, aunque el paso de un mundo encantado a otro también grandioso, el del rey Aragorn en Gondor y Sam Gamyi en la Comarca, es todo menos elegiaco, pero lo he leído todo con un sentido escatológico, como de fin del mundo, quizá porque estoy en ese marco mental ahora.

Sam es un personaje que me ha llamado especialmente la atención. Estoy leyendo a la vez las cartas de Tolkien, donde habla en un momento del "Tommy"*, el hombre común que luchó en la Guerra Mundial: ese es Sam, que tiene rasgos de Sancho Panza, todos positivos: la tozudez, la fidelidad al amo, la conciencia de servicio al superior. Sam no es un gobernador fracasado, a diferencia de Sancho, siendo ambos buenos gobernantes. Grandísimos personajes los dos, cada uno a su modo.

La figura trágica es Frodo, el torturado, el herido, el que se arrastra y es dominado por el mal, pero que es salvado al final de sí mismo por haber ejercitado la compasión. 

Los Puertos Grises es un episodio que a mí me entristece mucho, pero supongo que también es de esperanza, de la más de fondo, la más profunda.

[*"deep sympathy for the 'tommy', especially the plain soldier from the agricultural counties", Letters 2023, 76. "Cert. Sam is the most closely drawn character, the successor of Bilbo of the first book, the genuine hobbit 151]

lunes, 12 de agosto de 2024

Francamente, Frank, de Richard Ford

Se anunció hace poco la publicación de la última novela protagonizada por Frank Bascombe, Sé mía, y como yo en tiempos admiraba a Richard Ford y me gustó mucho Acción de gracias y un poco menos El periodista deportivo y El día de la independencia, miré a ver si había alguna que me hubiese dejado por el medio. Resultó que sí, una de título pésimo: Francamente, Frank (en inglés es mejor, Let me be frank with you).

Ahora, en cambio, he leído alguna entrevista reciente y me pareció penosa, como mínimo.

Lo increíble es que a pesar de eso me haya puesto a leer esta novela, por suerte breve, poco más de doscientas páginas. Salgo de ella con esa sensación de haber quizá perdido el tiempo, aunque es ilustrativa, en este caso de alguien, sospechosamente muy parecido a Richard Ford, que quiere mostrarnos lo que es vivir en las últimas etapas de la vida sin el más mínimo horizonte vital, solamente el de seguir viviendo: la gente hace lo que puede y el protagonista, también, mientras va rompiendo los posibles lazos que le puedan surgir, con su exmujer (a la que todavía, sin embargo, hace favores), con un antiguo cliente, con un amigo lejano, ahora moribundo. En el horizonte no hay nada, Las personas o están a favor de Obama o de Romney, así es la dualidad humana que presenta Ford. Los de Romney pueden estar en contra del aborto y aprobar el uso de armas para los bebés (lo dice así, no me invento nada); los otros, pues no se sabe: componer el gesto para mostrar una suerte de modelo humano lleno de tachas: hay una conversación del protagonista con una negra en la que todo está lastrado por la conciencia de él de su racismo de fondo, inexcusable. Su exmujer representa la paranoia de los jubilados, en una especie de asilo de gran lujo, interesante sociológicamente, un lugar de terror a la muerte disfrazado de resort de lujo.

Casi solamente le redime, a él y a su exmujer, el dolor por la muerte hace ya muchos años de un hijo suyo: ese es el único elemento que parece como romper la conformidad del protagonista/autor con una realidad que ha reducido a la altura de su pequeñez moral.

Ahora tengo, la verdad, pocas ganas de leer Sé mía. Quizá hasta caiga, por el morbo del love to hate.

jueves, 8 de agosto de 2024

El Señor de los Anillos II . Las dos torres

A mediados de julio acabé el volumen II de El Señor de los anillos. Es curioso que recordase detalles -y han podido pasar treinta años o más desde que lo leí por última vez- y todavía tenía una idea general del argumento; también es verdad que leí el libro varias veces en aquellos años y siempre con mucho interés, sobre todo puesto en el argumento. Ahora me fijo más en otras cosas.

El segundo volumen me ha gustado sobre todo en su segunda parte; la primera la he sobrellevado, porque no acaba de atraparme la historia de Rohan y tampoco mucho la de Fangorn. Ni Merry ni Pippin consiguen aparecer como personajes destacados: tienen su función, pero no logro interesarme por ellos. Algo parecido me pasa con la amistad de Legolas y Gimli. Incluso Aragorn como personaje tiene pocas facetas, es como muy definido siempre en sus rasgos, sin evolución ni interioridad que se pueda percibir. 

A mí lo que me interesa es lo que les pasa a Frodo y Sam, con la figura de Gollum por el medio. Me conmueve el personaje de Frodo, el peso de la responsabilidad que lleva. Me resulta fascinante la figura de Sam. El final de este segundo volumen es trepidante.

Me interesan menos las aventuras que la tragedia de fondo: en el volumen I era la sensación del fin de un mundo, aquí la necesidad de inmolarse si fuera necesario por un bien que quizá ni siquiera sea luego recordado.

lunes, 5 de agosto de 2024

Mi nombre en el viento de Alessandro Rivali

Me regalaron esta novela recién publicada, Mi nombre en el viento de Alessandro Rivali, que está bordeando los límites entre novela, diarios y memorias: de hecho el subtítulo es Historia de la familia Moncalvi. Aquí se trata de la recreación de la historia familiar por parte del autor: su padre tuvo que huir de niño con su familia de la Barcelona del inicio de la Guerra Civil española, donde regentaban un negocio, de vuelta a Génova y luego a la finca en el interior que había comprado su padre. 

Es una evocación de infancia, con pasajes líricos, entre dos crisis de guerra, con tremendos efectos en la biografía familiar, entre nazis ocupando el territorio y partisanos en las montañas. Es una época, la de los últimos años de la Segunda Guerra Mundial en Italia, que conozco menos, esa dureza de posiciones extremas en situaciones de crisis, que también se da en las páginas iniciales cuando habla de la situación de extremada violencia de la Barcelona del inicio de la Guerra Civil. Ahí es donde a veces parece que lo documental, tremendo en su realidad, pisa el terreno de la novela, que quizá sufre por eso. No sé sabe qué es lo que podría ser más verdadero, si los recuerdos históricos paternos transfigurados por el narrador en novela, o quizá una novela que hubiese sido mera creación, sin pagar peaje a los recuerdos familiares.

Yo he leído el libro con interés. Hay en él historias de amor, toques muy logrados de la vida del campo, hay un amor familiar muy sólido. Algunos personajes quedan desdibujados, otros son más sólidos.