viernes, 31 de diciembre de 2010
Mejores libros 2010
Las siete Barbies solteras, Rocío Arana
Mirar el fuego, Rocío Arana
Al hilo de los dias, Suso Ares
La revolución española vista por una republicana, Clara Campoamor
Juan Belmonte, matador de toros, Manuel Chaves Nogales
La agonía de Francia, Manuel Chaves Nogales
Con el tiempo, Enrique García-Máiquez
Señales de vida, Juan Antonio González Romano
Guerra en España, Juan Ramón Jiménez
Epistolario I, Juan Ramón Jiménez
Guía espiritual de Castilla, de José Jiménez Lozano
Bambi contra Godzilla, David Mamet
Informes diplomáticos y diario de la guerra civil, Carlos Morla Lynch
Sermones parroquiales I, Beato John Henry Newman
Más virutas de taller (2004-2009), Miguel d'Ors
Sociedad limitada, Miguel d'Ors
Poesías completas, Luis Pimentel
Antología poética, Jan Twardowski
Informes diplomáticos y diario de la guerra civil, Carlos Morla Lynch
Lecturas no obligatorias. Prosas, Wislawa Szymborska
Diarios (1999-2003), Iñaki Uriarte
Mi siglo, Aleksander Wat
Etiquetas, Evelyn Waugh
Vaya lista. Nada de ficción, qué le vamos a hacer.
viernes, 23 de diciembre de 2011
Los vagamundos
Iba leyendo y me entraban unas enormes ganas de releer Fortunata y Jacinta (una de las mejores novelas de la historia: pero casi nadie la cita ahora) o de volver a Baroja (es muy buena la reseña que hace del libro de Gil Bera) o de leer a los Machado con esos peros que realzan su grandeza. O de seguir alrededor de JRJ (las mejores páginas del libro). O de conseguir de una vez París, el libro de Gutiérrez Solana que me falta de leer. O volver a leer sobre el gran Vighi.
Y lo bien que sitúa a Chaves Nogales en unas pocas líneas**.
Sí, un gran placer este libro.
Y para mi lista de futuras lecturas, Enrique Díez Canedo.
Y aquí una reseña muy buena del libro.
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*Eso es lo que me diferencia de los de Babelia, que han puesto aquel manual que a mí me pareció tan malo como uno de los libros del año: de un manual así sales con la cabeza caliente y el criterio literario congelado (y sin ganas de leer nada nunca más). Pero del de Trapiello -que no es más que una recopilación de artículos- sales mejorado, con hambre de leer, habiendo recuperado una jerarquía más necesaria que nunca, ahora que hasta a un mediocre nos lo venden como el autor de la mejor novela de 2011.
**Acaba de salir una biografía que se me hizo eterna, de tan fallida; y mira que la autora había hecho buena labor con Chaves Nogales, desde aquellos volúmenes admirables de la Obra periodística completa, que ahora va a reeditar ampliados.
lunes, 10 de mayo de 2010
La agonía de Francia
Qué alegato, qué dureza.
Y se ve a España de fondo continuamente.
Y Chaves Nogales tuvo que huir otra vez: a Inglaterra.
martes, 6 de abril de 2010
Juan Belmonte, matador de toros
Y es literatura sin adornos, efectiva, lenguaje al servicio de una vida, no al servicio del ego del escritor o de una retórica barroca.
Y con el libro acabado me han ido viniendo recuerdos de pasajes concretos: sobre la vida, el trabajo, el toreo, la gente, sobre la España de la época. Este es el texto que más me impresionó (p. 277-8):
Al entusiasmo desbordante, al fervor y a la iluminación de los primeros años sucedía la necesidad reflexivamente impuesta de torear bien, no por un arrebato lírico del instante, sino por un agudo sentido de la responsabilidad contraída y del prestigio conquistado. Al nudo en la garganta que antes sentía cuando me iba hacia el toro, sustituía ahora un grave y penoso concepto del deber. Triunfar así era más difícil, más doloroso. Ya digo que muchas tardes, en medio de grandes ovaciones, me asaltaban un desaliento y una tristeza invencibles. Y es que positivamente resulta más difícil ser héroe en una hora que cumplir a lo largo de toda la vida el deber que se nos ha impuesto.El primer capítulo en pdf está aquí.
Vencer aquellas íntimas vacilaciones, mantener a través de los años una línea de conducta decorosa y dar a mi arte un sentido de continuidad es uno de mis mayores orgullos.
Y cuando habla -y qué bien- sobre el miedo.
Y más sobre Chaves Nogales aquí.
Yo recomiendo vivamente los dos volúmenes de su obra periodística completa.
Y todos los libros aquí.
sábado, 30 de septiembre de 2006
Exsecrandum et lacrimabile
lunes, 12 de enero de 2026
Próspero viento de Andrés Trapiello
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Las Armas y las letras
En cambio no me convenció su planteamiento programático. Y luego me sorprende la alabanza generalizada que hace a los escritores en gallego, hasta a Otero Pedrayo, que ya no lo lee nadie. Yo le hice caso con Risco y me llevé un chasco: eleva a los cuernos de la luna Mitteleuropa, que se me cayó de las manos, o el Libro de las horas, que si somos benévolos no pasa de ser un libro normalito.
En cambio a Julio Camba lo despacha con unas frases injustas. Ya, era un epicúreo y en Haciendo de república mostró las vergüenzas del régimen, e hizo bien: no todo tiene que ser un Cuéntame. El hecho es que es un gran libro. Por cierto que Mainer en su volumen reciente de su Historia de la literatura le clava a Camba la etiqueta de 'humorista' y con eso lo despacha: pues vaya.
Por suerte, gracias a Trapiello he leído a autores que me han gustado mucho: Manuel Chaves Nogales especialmente, pero también Carlos Morla Lynch. De este me acabo de leer ahora sus Informes diplomáticos y sus Diarios de la Guerra Civil, absolutamente admirables: qué personaje, qué categoría humana, qué valentía, qué injustamente le trataron al acabar la guerra, cuando él había conseguido salvar como diplomático chileno a 2000 refugiados en Madrid. En esos informes se ve también que el régimen republicano durante la guerra era un cadáver con patas: menuda legitimidad (salvo por algunas figuras aisladas: Besteiro, Casado), con gentuza como Negrín, mandando a gente a morir al frente cuando ya estaba todo perdido, o incompetentes como Azaña, desaparecido del mando, dejándoselo a los soviéticos.
Mi duda ahora es si leerme el libro de Clara Campoamor que recomienda tanto Trapiello en esta nueva edición -creo que sí que me lo voy a leer- o El viajero y su sombra, de Eugenio Montes, que no sé, porque puede que lo alabe sólo por ser un autor que escribió en gallego. O quizá sí que sea un gran libro, pero estoy chasqueado con lo.de Risco.
jueves, 13 de enero de 2011
La revolución española
Escrito en noviembre de 1936, al poco de marcharse de Madrid a Ginebra, hace una descripción tremenda sobre el hundimiento del estado de derecho en el bando republicano en esos primeros meses de guerra.
Su testimonio es el de una republicana de los pies a la cabeza, pero de las que creían en el estado de derecho: ya se ve, una ilusa, como Chaves Nogales, como JRJ.
Y también es un excelente ensayo sobre teoría política, me parece: su énfasis en lo determinante que fue la dejación del dominio de la fuerza por parte del gobierno a las milicias, su ver la causa en la radicalización producida por la coalición de grandes partidos moderados con grupúsculos radicales, que acabaron imponiendo su ley, su análisis sobre el poder como peleas -a veces infantiles- de grupitos.
Sus profecías sobre qué iba a pasar al acabar la guerra se cumplieron todas, todas.
Es un libro que duele leer. A mí es el que más me ha gustado de todos los que conozco sobre la Guerra Civil.
viernes, 21 de julio de 2023
Repaso del blog en marzo y abril de 2010
En marzo de 2010 leía El trabajo gustoso de JRJ, qué gran texto.
Hacía más fotos en la Plaza de Abastos:
Me chinaba con cosas que vi en León y me admiré de otras.
Asistí por segunda vez a la Misa en Si de Bach: qué tiempos en Santiago en que había cosas así.
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En abril de 2010 ponía varias versiones de la canción El tiempo de las cerezas.
Comentaba Las siete barbies solteras de Rocío Arana.
Hablaba de las inscripciones de la sacristía de san Marcos de León.
Me admiraba de Juan Belmonte, matador de toros, de Chaves Nogales.
martes, 11 de julio de 2023
Celia en la revolución
Hace tiempo que tenía la idea de leer Celia en la revolución, de Elena Fortún. Lo recomendaba mucho Andrés Trapiello, que lo tiene entre lo que él considera como muestra de una Tercera España de la que serían partícipes figuras como Manuel Chaves Nogales, Clara Campoamor o José Castillejo.
No es un libro de niños, son las memorias de la Guerra Civil de la autora, pero con la mirada y la expresión de una niña de 14 años al comenzar la guerra: me parece un error de verosimilitud poner a Celia paseándose por Madrid y luego por Valencia, Albacete y Barcelona como si nada, ella sola. Mejor hubiera sido una mujer adulta o ya directamente unas Memorias de la autora, que aquí prácticamente lo que hace es una transposición de su experiencia al formato en el que quizá se sentía más cómoda, una novela con mucho diálogo, en la que mete artículos sobre temas que le interesaban como la escuela igualitaria o la cocina de guerra.
Ha sido una lectura dolorosa, porque lo que cuenta es tremendo: los primeros meses de guerra en Madrid, con fusilamientos continuos, a la vista de todos, en cualquier tapia, incluso la del albergue de niños donde transcurre parte de la acción. Desde los tranvías la gente ve a los muertos de esa noche, comentando la jugada, como si nada. Hay algunos que roban de los cadáveres. Como documento sobre la Guerra Civil es impresionante, especialmente esos fusilamientos indiscriminados, pero también describiendo las condiciones de hambre, la ocupación de las casas, el terror de los ataques aéreos, con su estela tremenda también de muertos.
Pero todo esto se me ha hecho todavía más doloroso por la óptica con la que se presentan los hechos: es muy valiente contar la realidad de esos asesinatos indiscriminados en Madrid en los primeros meses de la guerra, pero la responsabilidad se carga en la cuenta de Franco, el único culpable. Al principio de la novela fusilan los nacionales al abuelo en Segovia (en la realidad había muerto hacía años) y ya con eso todo es presentado como una consecuencia.
No hay ni una crítica a la República, ni a los gobernantes, ni al Partido Comunista: menciona las checas, pero de pasada. Todo son elogios de la bondad del pueblo, contradicha en casos concretos -de los que cuenta casos en enorme abundancia, tantos como para que cualquiera se cayese del burro- pero nunca negada en el fondo. Eso se plantea como el modo de verlo del padre de Celia, idealista a su modo, pero luego nunca se acaba de contradecir ese planteamiento, con lo que se legitima: el pueblo es bueno, ha sido maltratado y se acaba vengando. Mientras, Celia puede pasearse por donde quiera, con el salvoconducto moral de esa bondad del pueblo y el hecho de que su padre sea de Izquierda Republicana: lo que representa ese punto de vista es lo que Trapiello considera Tercera España y yo veo como una izquierda moderada que se horroriza al ver los extremos a los que puede llegar "el pueblo", pero de un pueblo justamente indignado, eso sí.
La Iglesia aparece representada en un carmelita estúpido, el colmo de la idiocia, que no se entera de nada. En otro momento hablan de un obispo fusilado, pero también de pasada. A un primo de Celia lo matan y eso al padre le deja frío: es que era falangista. Cuando matan a la madre de este, por ser madre del falangista, se supone, Celia se apena, pero el padre lo niega primero y luego se encoge de hombros. A la vez, hay menciones religiosas, la propia Celia reza.
Yo no había leído la introducción, así que me llevé la sorpresa de encontrarme que la novela está fechada en 1943: la autora, en el exilio, podría haber encontrado más hondura en la explicación de esa orgía de violencia que arrasó España y nos sigue pesando tanto. El valor documental de su libro, muy grande, no está a la altura de la explicación de la violencia, muy sesgada.
miércoles, 9 de abril de 2025
Manuscritos de Valle-Inclán
En la Facultad han hecho una exposición como homenaje al profesor Javier Serrano Alonso, recientemente fallecido, en torno a la edición que hizo de El trueno dorado, una novela póstuma de Ramón del Valle-Inclán.
Han puesto hojas del manuscrito de Valle-Inclán, muy curiosas, con grandes letras y grandes tachaduras:
También está la carta que le mandó Manuel Chaves Nogales, subdirector entonces de la revista Ahora, donde salió la novela por entregas.
Esta es la edición, primorosa, primorosamente publicada por la Editorial de la Universidad de Santiago:
jueves, 11 de noviembre de 2010
Listas
Flannery O'Connor
José Jiménez Lozano
Enrique García-Máiquez
Natalia Ginzburg
Evelyn Waugh
Andrés Trapiello
Joseph Ratzinger
Julio Martínez Mesanza
Raymond Carver
Wislawa Szymborska
Léon Bloy
Manuel Chaves Nogales
Antonio Machado
Richard Ford
Nicolás Gómez Dávila
lunes, 8 de junio de 2020
100 mejores libros
miércoles, 27 de julio de 2005
Libros para sudamericanos
Ignacio Aldecoa, Cuentos completos (Alianza Editorial)Pío Baroja, Las inquietudes de Shanti Andía (Espasa o Cátedra)Julio Camba, Haciendo de repúblicaManuel Chaves Nogales, Los enemigos de la República [los dos en Xavier Pericay (ed.), Cuatro historias de la República, Destino].Camilo José Cela, La rosaMiguel Delibes, Cinco horas con Mario, Diario de un cazador (Destino)José Jiménez Lozano, Los cuadernos de letra pequeña (Pre-textos), El mudejarillo (Anthropos)Carmen Laforet, Nada (Destino)Eduardo Mendoza, La verdad sobre el caso Savolta (Seix Barral)Antonio Muñoz Molina, Ardor guerrero (Alfaguara)Benito Pérez Galdós, El amigo Manso, Lo prohibido, La de Bringas (Alianza, Cátedra)Rafael Sánchez Ferlosio, Industrias y andanzas de Alfanhuí, El Jarama (Destino)Andrés Trapiello, El gato encerrado (Pre-textos, Destino) y los demás volúmenes de diarios.Ignacio Vidal-Folch, Amigos que no he vuelto a ver (Anagrama)
domingo, 26 de diciembre de 2004
Mejores libros 2004
Diarios, de León Bloy (selección de Cristóbal Sierra)
David Copperfield, de Charles Dickens
Poesía no completa, de Wislawa Szymborska
El hábito de ser, Flannery O'Connor
Baroja o el miedo, de Eduardo Gil Bera
Obra periodística completa, Manuel Chaves Nogales
Siete moderno, Andrés Trapiello
La obsesión antiamericana, Jean-François Revel
Eichmann en Jerusalén. Ensayo sobre la banalidad del mal, Hannah Arendt
Gulag. Historia de los campos de concentración soviéticos, Anne Applebaum
Autobiografía, G. K. Chesterton
Tomás Moro, Peter Ackroyd
El ángel caído, B. Akunin
Cortafuegos, Henning Mankell
Si me necesitas, llámame, de Raymond Carver
Schlumpf, Erwin: homicidio, de Friedrich Glauser
Mejores libros 2004 para mis lectores:
El último encuentro, Sandor Márai.
El juicio de la historia, Joseph Roth.
miércoles, 26 de mayo de 2004
Valle-Inclán y el gallego
Discurso de Valle-Inclán en un homenaje que le hicieron, publicado en Manuel Chaves Nogales. Obra periodística, edición e introducción de María Isabel Cintas Guillén, Sevilla, Diputación de Sevilla, 2001, vol. II, p. 752-3
Nosotros, los autores castellanos, que venimos de regiones dialectales, nos batimos con grandes enemigos. No es el primero ni el mayor que hablamos un mal castellano. En Galicia no se habla gallego, sino una lengua contaminada de castellano. Llegar a saber castellano es nuestra mayor dificultad. Cuando el joven gallego, catalán o vasco siente la aspiración de escribir aparece una sirena que le dice: "Si hablas en tu lengua regional serás un genio. En la lengua regional no hay que luchar con veinte naciones; basta luchar simplemente con cuatro provincias. Ser genio en el dialecto es demasiado fácil'. Yo me negué a ser genio en mi dialecto y quise competir con cien millones de hombres, y lo que es más, con cinco siglos de heroísmo de lengua castellana. Esta es la extrema dificultad y la gran virtud, y yo la he tenido. He querido venir a luchar, y si no he logrado vencer, me ha salvado la dignidad del propósito.



