martes, 21 de mayo de 2019

La alegría y el tiempo

Muy contento, de cumpleaños. Se me ocurrió que podía ser buena cosa, para celebrarlo, poner aquí la foto que hice el sábado al reloj de sol del Claustro de la Catedral, que es muy bonito:


[glups, veo que hay dos más: los tenéis aquí muy bien]

Ya que estaba, le hice una foto a la torre «azteca» por detrás:


Y hasta me paseé por la «cenefa» renacentista, un poco pesadota, un poco monótona. Sólo se sale del guión poniendo un Julio César arriba sobre el escudo de los Fonseca:




lunes, 20 de mayo de 2019

Un tríptico nazaritante

El sábado era gratis y eso me sirvió de excusa para volver al Museo de la Catedral, que ya me sé de memoria. Lo único nuevo era ver restaurado un tríptico de un autóctono, Juan Luis López, de los años 20 del siglo XX, que había visto de refilón en algunas fotos de periódico. Y las fotos de refilón ya sé a qué se deben: está bastante estropeado y en realidad no es para tanto, aunque de lejos hasta da el pego.

Me habían dicho a la entrada que no se podía hacer fotos, pero yo consulté mi conciencia, que no me arguyó nada en contra de ello, pensando en vosotros, mis pacientes lectores. Aquí os va una foto:


Si os parece borroso, en parte es culpa de la foto y en parte de que es así. Por ejemplo, de san Francisco de Asís solo queda la cara original. La otra es santa Isabel de Portugal, porque son dos santos peregrinos (presuntamente) a Santiago y el tríptico iba para la capilla de Sancti Spiritus de la Catedral. Fijaos en que tras santa Isabel está el Pórtico de la Gloria, pero como abierto al campo, al revés de como está, abierto al interior de la Catedral.
La tabla central de Pentecostés tiene como atisbos de Italia, al menos lo pretende. A mí me hizo ilusión tener algo así aquí, porque me había leído hace unos días La hermandad prerrafaelita, el primer libro, o folleto, que publicó Evelyn Waugh, sobrino lejano de Holman Hunt, por cierto. Ahí volví a recordar que lo de prerrafaelitas quiere decir «pintores que rechazan el academicismo que se instaló entre los seguidores de Rafael», que luego siempre se me olvida. Este cuadro no es nada prerrafaelita, ni siquiera nazareno, pero vale, si lo miras con cariño, mal no está.

viernes, 17 de mayo de 2019

Guadalupe Ortiz de Landázuri

Mañana será beatificada Guadalupe Ortiz de Landázuri, la primera persona del Opus Dei tras san Josemaría y el Beato Álvaro del Portillo. Hay transmisión en directo, también en televisión (13tv)

Yo os recomiendo sus cartas a san Josemaría. Se ha publicado una selección: le cuenta cosas normales y a veces se refiere a sus ratos de oración. Ahí es donde más me impresiona:
(...) noto que gracias a esas cruces voy teniendo más presencia de Dios y cada día me ocupo menos de mí. Esto me da mucha alegría. Solamente en el oratorio veo con mucha claridad mis defectos grandes, grandes, me humillo y no me vuelvo a preocupar. A veces creo que debía sentir más remordimientos, pero no los tengo; ni el pensar en las faltas de antes me da preocupación.

Padre: Pienso mucho las cosas, y le pido al Señor que me ayude, y cómo noto que nunca me deja. En la oración a veces no puedo pensar en nada, noto como la cabeza cansada de discurrir y sólo me agrada apoyarme en el Señor y sentirme allí; entonces noto cuánto le quiero y soy muy feliz. El resto del día, mi presencia de Dios es poner toda la cabeza en las cosas que tengo que hacer (porque si no, no sale nada bien, necesito fijarme mucho, no soy nada rápida ni lista para pensar).

De mí también quiero contarle algo bueno. Que estoy contenta, que pongo lo que soy en todo, cada día con más ilusión, pero nada me ata. Pienso que si en el momento que fuera me dijesen que dejara … algo o todo, no me costaría nada: ni personas, ni cosas. Parece que estoy loca, porque humanamente sería imposible unir estos dos sentimientos, pero esto es precisamente lo que me da la seguridad de que en el fondo está Dios; aunque, sobre todo en los ratos de oración, no le sienta casi nunca esta temporada. El resto del día casi no pierdo la presencia de Dios, que es de una forma tan real, que no llego a tener nunca la sensación de que estoy sola.
Una mujer de una gran sensibilidad, trabajadora, de gran reciedumbre.

Creo que la han sacado muy bien en este cuadro, que está en la iglesia del Caballero de Gracia de Madrid, donde van a estar sus restos; es una iconografía de santa bastante poco habitual, pero al pintor, Ignacio Valdés, le ha quedado muy lograda. Parece que, junto a los aparatos de laboratorio (era química) la clave es un libro que se titula Aprite le fenestre, título de una canción italiana que le gustaba a san Josemaría, que decía que le gustaría que se la cantaran al morir, porque la letra dice: «Abrid la ventana al nuevo sol, es primavera, fiesta del amor»:



miércoles, 15 de mayo de 2019

Qué temple

Ya había leído y oído ya varias cosas sobre la tarde de Sevilla de Pablo Aguado. Ahora he podido disfrutar la faena del primer toro. Veo al año, como mucho, una faena de toros. Este año he tenido suerte: esto es pura intensidad:



martes, 14 de mayo de 2019

Ben Shapiro es un gran tipo

Vi a alguien comentar que le habían dado una tunda a Ben Shapiro y no me lo podía creer, porque es una de las personas más brillantes y que mejor discuten del mundo. Fui a verlo:



Resulta que el que le entrevistó es Andrew Neil, considerado como conservador y periodista muy conocido, famoso (parece) por su manera de preguntar, sin concesiones. Sus preguntas a Shapiro fueron tremendas, atacándole citando tweets de hace años que él mismo ha ido poniendo en una lista para pedir perdón por ellos. Shapiro empezó a publicar columnas periodísticas en todo USA con 17 años, así que mira que tendrá cosas que corregir y él mismo, siendo un hombre muy riguroso, las corrige y se excusa por ellas. Muchos cantaron victoria (por ejemplo en el Guardian). Yo, vista la entrevista, me quedo con Shapiro, en la derrota mediática y en la verdad.

El núcleo del conflicto aparece cuando el entrevistador habla de las nuevas ideas de la izquierda y contesta Shapiro que ya las proponía Roosevelt y hasta Woodrow Wilson. De ahí surge la pregunta sobre las «nuevas» ideas de la derecha (min 3:45): «algunas ideas que son populares en su lado de la política parece que nos llevan de vuelta a la Edad Media. Georgia: nuevas leyes de aborto, con las que usted está muy a favor, (...) ¡esas son políticas extremadamente duras! (min 5:21). Ahí es cuando Shapiro se revuelve, por la absoluta indignidad de plantear así una pregunta, sobre la objetividad del entrevistador. Luego le reformula así la pregunta Neil: «¿Porque es así la cosa que una ley que prohibe el aborto a una mujer que lleva embarazada ¡seis semanas! no es una vuelta a la Edad Media?»
Contesta Shapiro: «Mi respuesta es algo llamado ciencia. La vida humana empieza en el momento de la concepción y debería ser protegida». Y vuelve a señalar que esa supuesta objetividad del entrevistador no es real. Ahí es cuando técnicamente mete la pata, porque le acusa de izquierdista (y por eso es por lo que se excusó). Ahí le da la risa a Andrew Neil, que se considera de derechas «de toda la vida». La cosa va de mal en peor hasta que Shapiro se levanta y se va. A mí me parece que muestra más paciencia que el Santo Job, porque aquello era vergonzoso. Ha explicado luego que debería haberse informado previamente: en concreto de quién era Andrew Neil. Bien, aquí dan un poco de contexto sobre Neil como «periodista conservador» y su supuesta objetividad.

Yo la conclusión que saco es que, al menos en Europa, el consenso prácticamente abrumador, de izquierda a derecha, es que el aborto ha de ser aceptado como una realidad liberadora, un derecho intrínseco de la mujer. Y por eso se puede creer cualquier periodista que es objetivo cuando considera cualquier ley contra el aborto «medieval».
Neil luego dijo que eran preguntas legítimas y que él no ha expresado opiniones políticas en una década: ni falta que hace, añado yo.

lunes, 13 de mayo de 2019

Tratado de la eterna juventud


Este libro entra por los ojos, porque la portada es un cuadro y la tipografía, elegante y eficaz, y por las manos, porque está impreso con muy buen papel. Todo ello contribuye a apreciar mucho mejor el texto, porque resulta que es un gran libro. Yo me metí en él con ignorancia total de a qué género pertenecía, si era novela, ensayo o memorias. Cuando empecé a leer, primero me pareció todo un muy inteligente recurso de contextualización biográfica de unos fragmentos de poesía bastante hermética. Luego todo fue encajando, la novela o relato memorialístico se centra en recuerdos de juventud de Granada, vistos desde Sevilla, un episodio de amor de una delicadeza extrema que se intenta recuperar cuando ya no es posible hacerlo ahora: es nostalgia de un amor ideal, es un intento de volver al romanticismo desde la realidad, el riesgo del paganismo en el cristianismo.
Un gran libro, lo he disfrutado una barbaridad. Me recuerda de algún modo esas novelas breves de aire centroeuropeo, con análisis psicológico, añoranza del pasado, reflexiones filosóficas y hasta actualidad, la del profesor no del todo cómodo en la situación actual. Nada me sobra del libro, los poemas recuperados contribuyen a la profundidad del recuerdo, la organización de los capítulos está al servicio de intentar expresar algo muy bonito, el lamento por la tentación y el testimonio de la renuncia a un supuesto amor romántico que se percibe en su realidad de imposibilidad.
Es una gran novela, la portada también juega un papel: el autor, el prologuista, la delicadeza de la viñeta en negro y rojo, hasta el curioso título, de más fondo de lo que parece.

viernes, 10 de mayo de 2019

El cielo acercándose a nirvana

Yo llevo tiempo preguntándome de dónde salió la idea del cielo como espacio del spleen, nubes y una lira en la soledad. En Orfeo y Eurídice de Glück (muy bonita ópera) hay un aria cantada por Eurídice en la que parece como consolarse de estar en un cielo así:



Cet asile
aimable et tranquille
Par le bonheur est habité,
C'est le riant séjour de la félicité.
Nul objet ici n'enflamme
L'âme,
Une douce ivresse
Laisse
Un calme heureux dans tous les sens;
Et la sombre tristesse
Cesse
Dans ces lieux innocents.

No es el cielo del amor pleno, es el de la ausencia de pasiones, un estado de dulce ebriedad («une douce ivresse») que deja una calma feliz en los sentidos. Ya no hay tristeza en esos lugares inocentes; vamos, en resumen, que el cielo que presenta es el limbo.