miércoles, 31 de diciembre de 2025

Un vistazo atrás a 2025

En enero elogiaba un libro sobre De Gaulle y releía El poder y la gloria de Graham Greene. Traducía un poema de Robert Bringhurst.

En febrero recogía una versión de Sánchez Mazas del poema famoso de Du Bellay, le hacía fotos a un magnolio de flor. Contaba la renovación del carnet de conducir. Encontraba paralelos entre la Carta a los hebreos y la Odisea. Leía con provecho Qohélet/Lector. Alegría en tiempos de vaciedad.

En marzo ponía otra vez fotos de narcisos. Recogía poemas sobre filosofía moderna de Ibáñez Langlois. Me ponía a mí mismo hablando de Tolkien. Contaba de un viaje a Burgos con nieve.

En abril salió mi libro sobre Religión griega. Leí Los naufragios del Batavia de Simon Leys. También Un enigma ante tus ojos, de Marcela Duque. Recogía un poema de Jaime García-Máiquez. Me fijaba en un pasaje de Nudo de víboras, de Mauriac: "lo que contaba era mi fe en el amor que tenías por mí". El propio libro me había impresionado.

En mayo le hacía fotos a una pared de flores. Hablaba de mi calle. El día de mi cumpleaños hacía balance. Disfruté de La estrella de la mañana, de Karl Ove Knausgård. Dividía a la humanidad en procrastinadores y prontistas.

En junio copiaba mi primer texto. Hice dos relecturas de Retorno a Brideshead. También encontré fotos de la capilla que sirve de modelo. Hacía fotos de margaritas. Disfrutaba de una relectura de Hombres en armas, de Evelyn Waugh.

En septiembre contaba algunas cosas de Riaza y alrededores. Con un pasaje de Daniel Deronda me hacía un autorretrato. Explicaba cosas que nunca iba a comprender.






martes, 30 de diciembre de 2025

Sol de finales de diciembre

Estos días en Burgos han sido de sol. Hasta parecía que no hacía frío. También había nubes, pero rasas, como sábanas desgarradas que dejaban luego que se asomara el sol, que calentaba aunque solamente fuera por sugestión. Disfrutamos mucho de ver los campos, algunos en barbecho, otros con tractores que los araban, otros con una fina capa de verde. Tuvimos vistas en lontananza, por ejemplo las llanuras desde los altos, desde Palenzuela por ejemplo, con el río Arlanza debajo, que  recibe el Arlanzón en su término. O las que nos fuimos encontrando de vuelta a Burgos por Peral de Arlanza, Escuderos, Santa María del Campo, Presencio y Villagonzalo Pedernales. 

Fuimos derrotados al final al parchís. Ganamos las dos primeras partidas, al otro día se fue equilibrando la cosa y al final nos infligieron un global de seis a tres: mis hermanas, contentas. También un día, después de una opípara comida de domingo navideño. jugamos a un juego nuevo para mí, la pocha, una especie de tute con reglas complejas y no del todo justas, en mi humilde opinión: estábamos mi hermana mediana, la cumpleañera, y mi cuñado, mis tres sobrinos, mi hermana pequeña y yo. Yo fui el que quedé el último. Puedo decir que me ganaron dos campeones de España, eso sí.

De lo que oí en el camino entre Burgos y Santiago, destaco absolutamente el programa del club Dalroy sobre el Silmarillion de Tolkien, precioso, una maravilla a dos voces entre Santiago Huvelle y Javier Rubio Hípola, que comienza con la lectura de un pasaje conmovedor del libro y es una hora y media de pura delicia, comentando pasajes, temas, personajes en una conversación de una harmonía a la altura del libro:

miércoles, 24 de diciembre de 2025

Pastorcito santo

Estoy muy contento de haberme dado con este villancico extraordinario: la letra es de Lope de Vega, la música es de Joaquín Rodrigo, el piano lo toca Gonzalo Soriano, la que canta -y cómo- es Victoria de los Ángeles.

Con él quiero desearos a todos los que paséis por aquí muy feliz Navidad:
 

Zagalejo de perlas,
hijo del alba
¿Dónde vais que hace frío
tan de mañana?


Como sois lucero
del alba mía
a traer el día
nacéis primero;
Pastor y cordero
sin choza ni lana
¿Dónde vais que hace frío
tan de mañana?


Perlas en los ojos
risa en la boca,
a placer y enojos
las almas provoca;
cabellitos rojos
boca de grana
¿Dónde vais que hace frío
tan de mañana?


¿Qué tenéis que hacer,
Pastorcito Santo,
madrugando tanto?
Lo dais a entender
aunque vais a ver
disfrazado al alma
¿Dónde vais que hace frío
tan de mañana?

martes, 23 de diciembre de 2025

Pedreña

Mandó mi hermana Eva hace unos días fotos de Pedreña. Yo estuve allí de pequeño en unas Colonias de la Caja de Ahorros. Supongo que sería una semana o quizá más. A mí se me hizo largo. Tampoco tengo muy mal recuerdo. Yo de pequeño no quería salir del pueblo: siempre fui muy casero.

De Pedreña me acuerdo poco; más del espacio de mar que daba a Santander, que se convertía en una superficie de playa de tierra mojada donde cogíamos navajas, con esas formas alargadas y color plateado o nácar: les echábamos una pizca de sal a los agujeros alargados de la arena y salían hacia arriba.

Pasábamos al lado del campo de golf y hablábamos de Severiano Ballesteros, que estaba entonces en su zénit. Supongo que haríamos caminatas por allí. Sí que recuerdo que nos cuadrábamos por las mañanas: había como un cierto aire militar, todo era muy cristiano también: los monitores creo que eran de una asociación católica. Eran otros tiempos. Quizá ni teníamos todavía Constitución.

Foto de Eva deesde Pedreña, mirando a Santander sobre la bahía en marea baja

lunes, 22 de diciembre de 2025

El subgénero de los profesores gruñones de clásicas

Vimos Los que se quedan, otra película de Alexander Payne (del que habíamos visto hace poco Nebraska). Está muy bien. Creo que juega con las expectativas de un subgénero en el que se incluirían al menos dos películas, Adiós, Mr. Chips, y La versión de Browning (las dos tuvieron dos versiones). 

Todas tienen en común un profesor de estudios clásicos (las dos primeras profesores de lenguas clásicas, la última uno de "civilizaciones clásicas"), solo (viudo o mal casado o soltero sobrevenido), mirado por los alumnos con despego pero que tiene un corazoncito y acaba realizando una especie de redención paterna. Ya hace veinte años intenté hacer una lista, en la que estaba también El club del emperador

[ACTUALIZACIÓN: Un amigo me manda un artículo de Dámaris Romero González, "La figura del filólogo clásico en el cine", de 2012, donde señala mucho de lo que digo yo aquí como si fuera una novedad]

Los que se quedan tiene toques originales: el estoicismo heroico que ronda a los otros protagonistas aquí es un estoicismo de partida que no tiene problema de romper el mayor tabú del mundo anglosajón, que es el respeto sacrosanto a la verdad, el horror a la mentira, que no se si será en sus versiones extremas calvinista o qué, pero que viene a afirmar que no se puede mentir nunca, ni en peligro de muerte. Aquí el protagonista, muy bien interpretado por Paul Giamatti, se salta su propio marco en un acto final de ofrenda, algo que hace única esta película, al menos en ese marco puritano anglosajón en el que nos movemos. 

Y luego, en el fondo, no en el marco, de lo que va es de la figura del padre.

jueves, 18 de diciembre de 2025

Dos edificios de Rávena y el Descendimiento de van der Weyden

Me gustaría mucho visitar Rávena. Aquí pongo dos vídeos de dos edificios con mosaicos espectaculares.

El Mausoleo de Gala Placidia:  
El Baptisterio neoniano:  
Los de El Prado siguen en Instagram y sitios así, pero a veces cuelgan algo en youtube. Este directo ante el Descendimiento de van der Weyden merece la pena por la de detalles que comentan:  

miércoles, 17 de diciembre de 2025

Vida hogareña de Marilynne Robinson

Ha sido muy incómoda la lectura de Vida hogareña de Marilynne Robinson. Yo me esperaba algo en la línea de Gilead, realismo y hondura y sobre todo serenidad. Aquí me encontré un relato en el que los personajes siempre están incómodos: es lo contrario del título, o es que en realidad de lo que trata la novela es del desplazamiento, la falta de seguridad, de un hogar permanente, que es la vida humana. En ese sentido sería como una alegoría. 

Mientras leía la novela, no pude no ver un comentario en la contraportada de Iris Murdoch, que alababa la novela por la perfección de sus frases. Quizá ahí estuviera el problema, que yo no la estaba leyendo en inglés, que era más importante el modo de decir que lo que decía. Luego vi que estaba en listas como una de las "mejores novelas escritas en inglés de todos los tiempos", según The Observer: otra vez se trataba de la calidad de la prosa, a ser posible leída en el original. Luego me enteré de que era la primera novela de la autora, no posterior a Gilead: todos mis marcos mentales eran erróneos.

Dicho todo esto, no me ha convencido como novela. He estado incómodo todo el tiempo, que quizá era lo que pretendía la autora: a mí no me gustan las casas que se desmoronan y en las que hace frío y hay grietas. Esta novela sucede en un pueblo así, con casas así y una familia desmoronada. El título inglés, Housekeeping ("limpieza y arreglo del hogar") es adecuado, frente a la traducción española, Vida hogareña, que me despista: toda la novela va de cómo mantener unos vínculos muy débiles en un mundo que se desmorona. No hay "vida hogareña" por ninguna parte.

Todo esto quizá le sirva a alguien para afrontar la lectura de esta novela desde los parámetros adecuados: en inglés a ser posible, fijándose en la expresión más que en la narración, dispuesto el lector a una incomodidad que le recuerde la situación provisional del ser humano en el mundo.