miércoles, 19 de mayo de 2021

Sin cierre perimetral 2: por el castillo de Burgos

La primera tarde nos fuimos a dar un paseo por el Castillo. Yo, cuando vivía en Burgos, no recuerdo haber ido nunca: eran ruinas allá arriba, de trasfondo de la Catedral.

Resultó que nos dimos con un coche de la policía local que se iba parando para revisar a chavales que subían a pie, por si llevaban alcohol: descubrimos luego que el viernes por la tarde se llena de grupitos que hacen el botellón, un botellón bucólico entre los árboles. Lo más gracioso es que uno de los policías era de Castrojeriz. Paramos una vez detrás del coche patrulla, miraron las bolsas de unas chicas, avanzó un poco el coche, volvió a parar ante otros chicos, yo iba siguiendo en la cuesta, en una curva pronunciada, intentando pasarles hasta que me quedé atascado, porque casi se da de morros el coche patrulla con otro que iba en dirección prohibida: la vida en Burgos, vida al límite. Por suerte pude arrancar el coche en cuesta y pasar por fin a los promotores de la ley seca.


La vista desde allí a la Catedral merece la pena.

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