lunes, 4 de septiembre de 2017

Jerusalén 3 - El Santo Sepulcro

Es un edificio objetivamente feo, confuso, perpetuamente en obras. Le cogí mucho cariño estos días. Lo teníamos a diez minutos de donde nos alojábamos. Yo fui varias veces a sentarme enfrente de la Anástasis, el pequeño edificio, tan pobrecillo, bajo una cúpula del XIX de una fealdad chirriante, construido sobre la tumba donde dejaron el cuerpo muerto de Jesús.
Era un espectáculo el guirigay: se iban turnando ortodoxos y franciscanos para gestionar la cola de los que querían entrar. Había gente haciendo fotos, otros pasaban hablando a gritos, se cruzaban hasta gatos y por arriba palomas. Cada cierto tiempo el ortodoxo se enfadaba y decía "no photos!" y golpeaba en la puerta para que la gente no se detuviera en el cubículo interior donde quedó el cadáver del Señor envuelto en una sábana limpia traída por José de Arimatea. Otro ortodoxo (lo llamábamos cariñosamente el Oso Yogui), se ponía muy estricto con los pantalones cortos y daba lugar a situaciones desde mi punto de vista hasta cómicas, de tíos con pareos hechos a base de pañuelos de sus novias.

Yo me intentaba centrar y leía los últimos capítulos de los evangelios y era muy emocionante, mucho, saberse en el sitio -aquí no hay dudas sobre lugares alternativos-, a pocos metros del Calvario, donde dos días después María Magdalena habló con el Señor confundiéndolo con un hortelano.

Aquí dijo el ángel: οὐκ ἔστιν ὧδε, ἠγέρθη γὰρ καθὼς εἶπεν· δεῦτε ἴδετε τὸν τόπον ὅπου ἔκειτο: «No está aquí, pues resucitó como dijo. Aquí. Mirad el sitio donde yacía » (Mt. 28.6). No es una reliquia esto, es el paradigma de sitio no-reliquia, el lugar de donde se fue el Señor a prepararnos el camino.

En la pared, esta inscripción griega «La fuente de nuestra resurrección»:



Se entraba agachándose por este arco:


El edificio, edículo, que llaman la Anástasis (=resurrección), tiene un añadido a la derecha, un tugurio donde se han hecho fuertes los coptos:


Y esto es lo que yo veía, sentado enfrente:

1 comentario:

  1. Me encanta el concepto de "no-reliquia", como fundamento sin el que "vana es nuestra predicación, vana es también vuestra fe".

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