miércoles, 10 de junio de 2009

Roma (13)

Justo al lado de la Universidad estaba el palazzo Altemps.
Y en la escalera te encontrabas una encendida alabanza a Francisco Franco (y al lado otra a Alfonso XIII); pero como está en latín, no importa. El hecho es que aquello fue en tiempos el Colegio español de Roma. Y pudimos ver la capilla, muy bonita, dedicada a san Aniceto (con buenos frescos), santo del mismo nombre que el alguacil de Castrojeriz (que con la democracia se descubrió que se llamaba Niceto, pero esa es otra historia).
Y ahora está allí parte del Museo Nacional Romano (y sus fondos en buenas fotos gracias a la wikimedia).
Y yo iba viendo el Ares Ludovisi, el Galo con su mujer -demasiado pathos-, bustos, estatuas, emperadores: todo grandioso, aunque no acababa de conmoverme. Y junto a la (supuesta) Juno que les gustó tanto a los grandes alemanes y que se ve abajo de nuca, me di de morros con el trono Ludovisi (sin anestesia):




Fotos enlazadas de aquí

No se puede decir que me gustase, pero era un mármol de color cálido y yo no había visto nunca esa forma (extraña, lo llamaron trono cuando lo descubrieron en 1887, pero no se sabe; por no saber ni siquiera se sabe si es verdadero). Y tampoco es que sea de tremenda calidad: fijaos en la pierna que le sale de la tripa a la flautista de la izquierda. Pero me hizo ilusión verlo (y pude tachar una pieza de mi lista).
Datos: wikipedia en español / en inglés / otro buen enlace.

domingo, 7 de junio de 2009

Domingo

Hoy no pensaba escribir nada. Me apetecía decir, para provocar, que prefiero a Berlusconi a Zapatero, pero al final me pareció una cuestión escolástica, como discutir si es peor la mierda de toro o la de vaca.
Y no me atrevía a decir que va a ser la primera vez que no vote, porque una infancia cargada de mensajes televisivos sobre las bondades salvíficas del voto me hacen tener sensación de réprobo (que, por otra parte, no deja de tener su encanto para el niño bueno que sigo pareciendo que soy).
Y podría decir que ayer vimos El intercambio, de Clint Eatwood: magnífica dirección la suya y maravillosa música. Y profundidad y emoción y dolor y sensibilidad exquisita (y todavía no he visto Gran Torino). La culpa, la responsabilidad, los niños víctimas del mal y causantes del mal. Algo de Flannery vi allí.
Podría comentar el excelente (otra vez) artículo de Juaristi.
También podría congratularme de que mi sobrina Eva a sus 9 años haya ganado en salto de longitud y 60 metros los campeonatos de atletismo de Castilla y León. Orgulloso estoy (estamos).
Pero lo que me ha alegrado de verdad la mañana es ver en un blog que seguía hace meses la noticia que da su autor, fr. Jeffrey Steel: se ha tirado de cabeza al Tíber con su mujer y sus seis hijos.
Y me voy de paseo con Jaime a ver la feria del libro antiguo y de ocasión (más de lo segundo que de lo primero).

sábado, 6 de junio de 2009

Libros para recomendar

Hay épocas que no sé qué libros recomendar; ahora no, tengo cuatro por lo menos:
1. Los Ensayos de Natalia Ginzburg. Lo que he leído hasta ahora me ha maravillado y eso que creía que iba preparado para encontrarme grandes cosas. Qué grande eres, Natalia.

2. Está el libro de Enrique García-Máiquez, por supuesto. El martes es la presentación en Sevilla (datos aquí), con Enrique Baltanás y Juan Antonio González Romano (¡nada menos!). Y ayer avisaban de que el libro lo venden en la librería Hiperión de Madrid (aparte de en esta otra librería de internet). Y ahora mismo me ha mandado un mensaje Antón para que oyera en Onda Cero una entrevista que le estaban haciendo a Andrés Trapiello: y le han preguntado por los blogs y ha hablado con grandes elogios de este libro.

3. Está una antología inédita de los Diarios de Léon Bloy, que me dejó su autor (que por suerte no es Cristóbal Serra) y que estoy disfrutando mucho. Me gustaría verla publicada, a ver si alguien se animase.

4. Y ayer pude ver por fin El misterio de la felicidad, de Miguel d'Ors, una antología de su poesía hecha por Ana Eire (ya la cité hace tiempo; conversó con d'Ors en un libro al que podéis echar un vistazo aquí, en Google Books). Y conseguidlo cuando podáis: es fácil de encontrar, en la colección de antologías de rayas de la editorial Renacimiento.
Yo no entraré en valoraciones: el prólogo recoge el título: el misterio y la felicidad; al final hay datos sobre los poemas muy interesantes y otros más prescindibles sobre primeras publicaciones y erratas. Y faltan muchos poemas que me gustan, pero es una antología, hay que seleccionar y esa es la gracia de las antologías.
Y mirando por encima me ha llamado esta vez la atención la mención repetida de los siguientes pájaros: urracas, mirlos y estorninos; y en árboles las higueras y los manzanos florecidos. Y otra vez es verdad eso de que uno encuentra lo que estaba buscando.
Y aquí, en este blog nuevo pero ya plenamente logrado, podéis leer un inédito que se publica en este volumen.

viernes, 5 de junio de 2009

El postdido / Roma (12)

Se me amontona todo lo que quiero escribir aquí: dejé el relato de Roma colgado, con todo lo que me queda por contar, y todavía tengo ganas de regodearme con el Dido y Eneas de antesdeayer.
Busco un cuentahilos (que no sé lo que es, de él habla Trapiello, es algo de tipografía, creo, pero me viene bien aquí) y junto la columnata de Bernini con la música de Purcell.
La columnata fue lo primero que vimos al día siguiente de llegar; entramos por un lateral (y con un puñal clavado en la espalda, de una cafetería donde nos soplaron 16 euros por dos cafes y tres minibollos) y nos pareció la plaza pequeña: problemas (o ventajas) de perspectiva.
Me gusta mucho el mármol travertino, con agujeritos; en cambio el de pescadería que había por tantas columnas del interior de san Pedro, poco.
Y antesdeayer una Dido así, ante ese retablo de la Asunción, uno de los colmos del barroco mundial. Me vienen retazos de música: Dido que canta Ah, Belinda, I am prest / with torment not to be confest (Belinda, me angustia / un tormento que no se puede confesar).
Belinda y la 'segunda mujer': Fear no danger to ensue / The hero Loves as well as you. Y luego qué alegría que lo repita el coro. Dan ganas de darle al replay continuamente, como en Thanks to these lovesome vales.
Y el papelón de Eneas; impresionaba verle frente a una Dido tan impresionante. Era una versión de concierto, pero te daba pena de los dos, de que se tuvieran que separar; a mí me daba más pena de Eneas; lo hizo muy bien pero es que Belinda dice de él: See, your Royal Guest appears / How Godlike is the form he bears. Y había que hacer una suspensión de juicio entonces, porque era un tío bien normal, de Santiago de toda la vida, no el rey troyano.
Y cada vez me gusta más la ópera, y el hecho de que no sea realista, ya estamos hasta las narices de realismo estanislavskiano [y tampoco necesitamos de bieitos]; que sea todo como las óperas: convencional, formalista, rebuscado y preparado, trabajoso: y que viva el barroco.
Y el segundo acto con las brujas (que resulta, en el subtexto, que son los papistas que quieren destruir Inglaterra: y aquí junto el hilo con san Pedro del Vaticano otra vez) es excelente: un aire de maldad que aligera el excesivo pastel de fresas de la primera parte y la tercera. Las que hacían de brujas lo hacían muy bien; y una movía las manos con cara de mala, metiendo miedo al respetable público que abarrotaba el recinto.
Ahí el coro en un momento se alternaba con una parte de ellos que se habían quedado detrás; se suponía que estaban maquinando en una cueva (¡esos papistas!) y los ecos de lo que cantaba el coro llegaban de la lejanía, inquietantes.
Y casi al final, el marino que cantó con tanta alegría, con gracia, con ligereza (ya ves qué elogios te hago. Y envidia de lo bien que os lo pasasteis ensayando). No sirve de mucho mi elogio de ignorante, pero intenta sincero.
Y el lamento de Dido.
Pero quién puede decir algo malo del barroco.

jueves, 4 de junio de 2009

Dido, Eneas y Purcell

En la iglesia de la Compañía* el Coro Universitario de Santiago interpretó Dido y Eneas de Purcell, una opera barroca en inglés (y qué más puedo pedir).
Por suerte estaba al tanto hace días y me dio tiempo a oírla varias veces, con el texto delante.
Y además Suso llegó con tiempo y guardó cola, así que volvimos a estar casi en primera fila (se está convirtiendo en una costumbre).
Yo disfruté mucho, mucho: con los músicos, con el coro; y qué bien lo hicieron los solistas (y que queden aquí los nombres): Ainhoa Zubillaga, Xurxo Varela, Isabel Álvarez, Teresa Parigi, Chelo López, Trinidad González, Elena Sobrino y Pablo Mato.
Daba mucha pena de Dido y uno tampoco le echaba las culpas a Eneas, que tenía que fundar Roma, el pobre. La culpa: de las brujas, qué brujas -y cómo movía los dedos una de ellas, como si fuera muy mala-, que resulta (más datos en la wikipedia) que representaban a los católicos que se querían entrometer en la sucesión real en Inglaterra (¡échale hilo a la cometa!)
Y habrá que agradecerle una vez más a Miro Moreira su labor, que es vital para los que vivimos en Santiago.
Yo, si pudiera, dedicaba todo el dinero que se gasta en la malhadada Ciudad de la Cultura en promover coros, orquestas y proyectos así. Que toda Galicia estuviera llena de música clásica: coros de amas de casa, de jubilados, de niños, que cantasen música buena, de la imperecedera.

*de la Compañía [de Jesús]; ahora 'de la Universidad'. Y por desgracia, ahora es una sala de exposiciones, y por mis muchos pecados, justo ahora tiene una "exposición" de "cuadros" de la mujer de Paulo Coelho (y los expone por ser "mujer de", así que no hace falta poner su nombre): y es una mierda pinchada en un palo: la tipa pintaba unas mierdas, las enterraba bajo tierra unos meses y luego las sacaba: la misma mierda, pero con tierra. Algunos lo llaman Land art.

miércoles, 3 de junio de 2009

Burgos/Orense en bucles (y 6)

Primero le eché las culpas de tantas cosas a mi tiroides, de cuando se declaró en rebeldía.
En Burgos descubrí otro problema moral del que librarme: mis dificultades para distinguir mi izquierda de mi derecha -y yo pensaba que era por ser zurdo- en realidad eran genéticas; mis hermanas me dijeron que les pasaba lo mismo, así que somos como los ninivitas.
Ya no me sentiré mal cuando me expliquen lo de tres calles a la izquierda, dos de frente y tres a la derecha y a continuación indefectiblemente me pierda: no es culpa mía, ¡es genético!

*Libro de Jonás 4.11: "¿Y no voy a tener lástima yo de Nínive, la gran ciudad, en la que hay más de ciento veinte mil personas que no distinguen su derecha de su izquierda, y una gran cantidad de animales?"

martes, 2 de junio de 2009

Consejos vendo

Pasan los días y nadie me llama; yo tenía esperanzas de algún carguete, recóndito, sin relumbrón mediático (pero bien remunerado), y veo pasar los días y que en la Xunta casi no quedan ya cargos que repartir y veo que no me tienen en cuenta, así que tendré que demostrar aquí lo que valgo. Fijaos qué buenos consejos -sólo doy dos, que esto es sólo una muestra-:
1. La Ciudad de la Cultura, que Fraga creó como su mausoleo, y en la que acabó enterrado el gobierno bipartito, puede ser la tumba de Feijoo también (¡con lo grande que es, caben todos!). Mi propuesta es que acaben lo que está empezado y dejen sin hacer lo demás: 500 millones de euros ya han sido bastantes. Y se podría hacer una ruta turística comparándola con la torre de Babel, con el hilo conductor del delirio megalomaniaco.
2. Vender toda la colección de arte del CGAC y convertirlo en un Museo pequeño, recóndito y con pocas obras, pero buenas. Por ejemplo con el dinero que se consiguiera se podría ir comprando cuadros de Rouault, Ensor, Gaya, Morandi, Sisley (por decir algunos): simplemente cuadros buenos para hacer felices a los que visiten el museo. De CGAC pasaría a llamarse MA (Museo de Arte). Y habría algunas obras de autores gallegos, pero no por gallegos, sino por buenos: no sé, algo de Seoane, algún cuadro de Ovidio Murguía, una pieza de Sargadelos (del siglo XVIII, me refiero). Y qué bien estaría, ay. Y dejaríamos un pequeño espacio para exposiciones de arte contemporáneo, pero sólo eso, un pequeño espacio.