Había una parada de metro, Piramide: y salimos y allí estaba esa tumba de un romano snob, una pirámide pequeñita. Y qué fascinación los griegos y romanos por Egipto: Roma está llena de obeliscos ('agujitas' literalmente; y ya puestos a elegir el mejor, el del elefantito de Bernini).Y resultó que el cementerio protestante estaba en la parte de atrás de la pirámide. Nos lo encontramos ya cerrado (esa manía en Roma de cerrar a las 5 o las 5:30), pero por un ventanuco, como una tronera, se veía la tumba de Shelley y la de Keats:

En la otra, la de la lira, es en la que pone: HERE LIES ONE WHOSE NAME WAS WRIT IN WATER.
Y yo no he leído nada ni de Keats ni de Shelley, pero qué ilusión me hizo ver aquellas tumbas.