Si volviera a Estocolmo me gustaría ir en barco por el archipiélago y pasear por los parques, sobre todo.
Pongo aquí algunas cosas que se me han quedado, para cerrar el relato de esos días de verano allí.
En una plaza había dos chicas haciendo acrobacias sobre una cuerda. En la foto se ve a una señora en silla de ruedas que miraba a las trapecistas:
La iglesia de san Juan, que han comprados los católicos (sobre todo polacos) a los protestantes. Había una boda de católicos de rito oriental y además de la novia había dos mujeres de blanco y unos pocos invitados más. El suelo era de losas hidráulicas. La iglesia sigue rodeada de las tumbas antiguas:
Estocolmo es todo parques, al menos por un lado. Fuimos al parque Haga, con grandes praderas verdes y segadas, a la inglesa, y siempre al lado del mar, que aquí es un lago. Había juncos, vimos un pequeño ciervo escondido bajo un árbol, hablamos de muchas cosas, algunas en voz baja.
Está enfrente del jardín botánico, que ya había visitado:




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