Me habían llegado mensajes positivos, aunque confusos, sobre Física de la tristeza, de Gueorgui Gospodínov. Yo estoy a la espera de encontrar otro Laurus, otro Fosse, otra Feria, otro Knausgård y por eso no renuncio a la novela contemporánea, aunque con muchas prevenciones.
Al fin me animé y leí este agosto el libro de Gospodínov y me decepcionó. Yo, si fuera amigo suyo, le pediría: haz unas memorias de infancia y juventud, cuéntanos tu vida del modo más sencillo, que sabes hacerlo muy bien. No recubras tu novelas de una estructura sofisticada y sobre todo no dejes que la influencia de La casa de Asterión de Borges aplaste tu libro, con esa defensa del Minotauro bueno y los laberintos, por no mencionar además las referencias a la física cuántica, al maltrato animal o a las cápsulas del tiempo. Yo sobre todo lo que veo es que cae en la trampa de la ficción de Borges, hacer productos para amantes de lo complejo en literatura, en vez de querer transmitirnos su modo de ver las cosas del modo más sencillo posible: aquí se transparenta mi poética y por qué el libro de Gospodínov me ha dejado frustrado.
Una reseña más positiva la tenéis en Bienvenidos a la fiesta. En una segunda parte de su comentario destaca algunas de las partes que más me gustan del libro.
La portada del libro está bien porque refleja eso que a mí me parece confusión:

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