Vivía por la zona del Estadio Olímpico de 1912 y al lado de la Escuela Politécnica, pero nos fuimos fuimos a coger un barco autobús hasta la zona del teatro real en dirección a Ropsten. Como Estocolmo es una sucesión de lagos, mar e islas, también tienen barcos en la red de transporte. El trayecto fue de algo más de una hora y lo disfruté mucho.
Esto es el Teatro Real:
Pasamos junto al parque de atracciones de Tivoli, encantador y terrorífico:
Llegamos a Ropsten y cogimos un autobús. Nos sentamos delante y la conductora del autobús me llamó la atención por hablar alto, la primera vez que me pasa en mi vida: no sé si esperaba que estuviésemos en silencio. De verdad que yo tiendo a hablar bajito y además se oía ruido fuerte de niños detrás (hay muchos niños y mucho ruido de niños en Estocolmo: es una lata primero y una alegría en conjunto): creo que pagué yo los platos rotos o es que en ese asiento no se debía hablar, no lo sé.
Paramos cerca del Estadio Olímpico, en el que se podía entrar, y le mandé fotos, una placa de Paavo Nurmi y una panorámica, a mi sobrino Diego, que el día anterior había ganado el bronce en 400 metros vallas en el Campeonato de España y que ese día iba a ganar otro bronce con su equipo, el Capex, en 4x400. No gano para sobrinos campeones:
Seguimos luego andando y llegamos al edificio de la Universidad Politécnica, que me gustó, en ladrillo, con bronce por los tejados:












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