viernes, 25 de septiembre de 2026

Cristina de Suecia

Esta reina, la que se llevó a Descartes a pasar frío a Estocolmo y que luego se trasladó a Roma y se convirtió, aparece por todas partes en Estocolmo, por ejemplo entre los mosaicos de la Sala Dorada del Ayuntamiento. Se ve que fue una conmoción su modo de actuar y que sigue dando qué hablar. 

Le tienen dedicada una sala del Museo Nacional, con este grabado que me llamó la atención, de un banquete que le dio el Papa en Roma, ellos dos sentados ante una mesa impresionante y todos los demás mirando. Parece casi más propaganda anticatólica, aunque bien pudo ser así. Es de Pierre Paul Sevin, de 1669:


Aquí, en un grabado de Pietro Santo Bartoli (1669) sobre la beatificación de san Pedro de Alcántara y de santa María Magdalena de Pazzi, donde estuvo ella presente:

Está fue la reina que hizo una colección de escultura espectacular que ahora está en buena medida en el Museo del Prado. Qué personaje, la reina Cristina. Fea, la pobre, lo era también, según los múltiples retratos suyos que he ido viendo.

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