lunes, 27 de abril de 2026

Siete miradas sobre el hombre de Víctor del Moral

Yo a Víctor del Moral no lo conozco personalmente, pero leo diariamente su excelente blog, Muchos pocos, que espero que sea la base de unos diarios publicados, tan bien escribe y tan clara resuena su voz con la que se nos va definiendo el personaje que va mostrando en su día a día, un profesor de lengua y literatura en el Instituto de Guadalajara donde yo hice unas oposiciones, un amante de las setas y ahora padre reciente de un hijo muchos años esperado. 

De un escritor tan sereno y verdadero y de un lector tan fino me alegró mucho enterarme de que había ganado el Premio Amado Alonso. con un libro ahora publicado en Pre-textos: Siete miradas sobre el hombre.

Lo primero que sorprende es la selección de textos que elige, porque este es un ensayo de lecturas sobre teodicea, en concreto sobre por qué el justo sufre. Excepto el Libro de Job, insoslayable y comentado y citado aquí para ponerlo en el centro, las demás obras no son las esperables. 

En el medio queda, como modelo cercano de justo sufriente, el libro de los diarios de la cárcel del Cardenal Pell, que a mí me había impresionado por la serenidad, el que podríamos llamar decoro oxoniense con que llevó su tremenda situación, durante el tiempo que estuvo injustamente encarcelado en Australia. 

El ensayo había comenzado con un cuento divertido y tremendo de Saki y a continuación, de entre las obras de la antigüedad clásica elige nada menos que el Pluto de Aristófanes, que yo había puesto a leer a mis alumnos hace no tanto, una comedia sobre la ceguera de la justicia. 

En el final del libro está El idiota de Dostoyevski, que es una novela que no sé por qué no acabé en su momento: la he disfrutado mucho ahora, comentada por él. Me ha dado ganas de volver a ella, a reencontrarme con el protagonista, el príncipe Mishkin, aquel personaje que me había impresionado. A ver si hay alguna edición buena ahora y no la que vagamente recuerdo que leí (y por la que quizá dejé de leerlo). 

Otro autor seleccionado es Primo Levi, al que no he leído todavía: aquí es muy pertinente su testimonio de los dilemas morales para sobrevivir en Auschwitz. No sé si lo leeré pronto: lo que me dio más ganas fue de volver a ver Hijo de Saúl, la película que más me ha impresionado sobre el holocausto nazi.

Como propina final el autor nos sorprende recordándonos El apartamento, de Billy Wilder, esa comedia de la injusticia, con aquellos personajes formidables de Jack Lemmon y Shirley MacLaine.

Un gozo, leer este libro tan bien escrito, sobre un tema que, ay, no agotamos nunca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario