Es palabras mayores, en el apartado cascadas, la de Stuibenfall: en paralelo han hecho un recorrido de escaleras, miradores, puentes colgantes, para que la veas por todos los lados. También es posible hacer una escalada, como vimos a un montón de niños, por el otro lado.
Nosotros partimos desde arriba, así que fuimos bajando y parando en varios miradores muy bien puestos.
Ya empezabas a ver el agua, todavía sin caer del todo, y era transparente:
Y aquí se empezaba a desmoronar:
Atención al paisaje de enfrente:
Abajo, el pueblo:
Esto desde uno de los primeros miradores:
Y aquí la apoteosis:
A la izquierda, el primer mirador, una estructura metálica en el aire:
No me importa poner muchas fotos:
Estas eran las escaleras que iban bajando en paralelo:
La cascada y la cascada metálica paralela:
Así de tremenda era en la parte final:
Aquí estoy yo, con mi gorra:
Esto es el dibujo de la zona, para que os situéis. A la izquierda el recorrido de escalada, en medio la cascada y a la derecha las escaleras:
Comimos abajo y dos de nosotros, con una filantropía sobrenatural, por no decir algo más gordo todavía, decidieron volver subiendo los ciento ochenta metros de cuesta empinada a recoger el coche y nosotros seguimos bajando hasta el pueblo, Umhausen, a esperarlos, tan ricamente. El paseo fue glorioso, con unos prados maravillosos y montes gigantescos a los lados.
Oíamos música y resultó provenir de una carpa donde estaban todos los vestidos de tiroleses que habían celebrado la fiesta por la mañana, comiendo y escuchando música ad hoc:
En el pueblo nos tomamos un café y el sitio era así de tirolés: