miércoles, 6 de mayo de 2026

Gómez Dávila sobre el griego y los griegos

Un lector concienzudo de Nicolás Gómez Dávila me pasa este escolio:

Toda civilización es la suma de propósitos que no la tenían por fin. Ser producto de un propósito es lo que distingue al esperanto del griego.

Y también este texto de las Notas:

Lo que el hombre sabe del hombre parece haber sido dado una vez por todas. La ciencia del hombre no progresa y todo descubrimiento allí consiste en exagerar alguna característica ya anotada y en atribuirle inmerecidamente una absurda importancia.

Los clásicos griegos y la Biblia, leídos lentamente, con minuciosa atención, bastan para enseñarnos lo que la humanidad sabe de ella misma. Las viejas humanidades que educaron incomparablemente a veinte generaciones de europeos enseñaban sin deficiencias y sin excesos no solamente lo que hoy pedantesca y pesadamente se intenta enseñar, sino todo lo que hoy se esconde a muchas miradas prevenidas y empañadas de prejuicios. No encuentro así ninguna idea pedagógica razonable que no resuma ya el Pseudo-Plutarco en su tratado sobre la educación, donde expone una sabiduría pedagógica modesta, libre de pretensiones, pausada y amable.

martes, 5 de mayo de 2026

Lo último de Souvirón

Tenía guardada esta última anotación del Diario de José María Souvirón:

Creo que Dios atiende directa y personalmente cada caso que el hombre coloca personalmente en sus manos. De esto no puede uno dar muchas explicaciones, pero lo sabe cuando ha conocido los casos personales así atendidos. La Salvación será un conjunto de casos personales directamente atendidos por Dios (Diario I, 93).

Me he acordado de esto leyendo el mensaje más reciente del Prelado del Opus Dei:

También ante las dificultades y los errores personales, con el Señor siempre podremos tener, junto a la paz, la alegría de sabernos «mirados amorosamente por Dios, a todas horas» ([San Josemaría] Amigos de Dios, n. 307). Contemplar al Señor y sabernos contemplados por él: esta es la seguridad, no nuestras pobres fuerzas.

lunes, 4 de mayo de 2026

Cuadernos de Rusia de Dionisio Ridruejo

Es un libro póstumo, Cuadernos de Rusia. Diario 1941-1942, los manuscritos que dejó Dionisio Ridruejo, seguramente a partir de las anotaciones  en las que iba recogiendo las impresiones de su participación en la campaña de Rusia con la División Azul, entre 1941 y 1942. Es posible, como afirma Xosé M. Núñez Seixas, catedrático de Historia Contemporánea de la USC, en el prólogo de su excelente edición, que los revisara en su confinamiento en Ronda, a la vuelta, porque no parece que los haya tocado más, con lo que son un testimonio histórico importante, quizá de 1943 como muy tarde. A mí me ha impresionado todavía más como obra literaria y como testimonio personal y de una realidad, la de la División Azul, de la que tenía una visión tópica, y que aquí he podido conocer más de cerca, con todas sus aristas, que son muchas. 
De hecho fue Ridruejo uno de los impulsores de la idea de mandar soldados de España con Alemania contra la Unión Soviética. En ello intentaba una especie de reivindicación del papel de España en el concierto de lo que se presumía como nuevo orden mundial bajo Alemania.
Para él fue primero una experiencia vital y al final, testimonio de la experiencia extrema, sobre todo los seis días de sufrimiento continuo de verse en primera línea, cuando el testimonio se convierte en un intenso relato de la guerra en primera línea del frente ruso, en minoría los españoles ante un ejército soviético que se ha hecho fuerte en el adelanto del invierno que acabó con las esperanzas alemanas de un paseo rápido y triunfal hasta Moscú. 
A la vez, son muy interesantes el testimonio de la situación de maltrato de los judíos por parte de los alemanes (todavía no se había decidido la "Solución Final"), de la menesterosidad de los campesinos rusos y su retroceso en la escala de lo humano, del día a día de los soldados españoles, los voluntarios falangistas y los militares de carrera, de las disfunciones tan típicas de la vida militar.
Estoy muy impresionado tras la lectura: estos recuerdos están excelentemente escritos. El paisaje ruso se convierte en un protagonista al final, como en una culminación tras la postración de la batalla que acaba con sus fuerzas: Ridruejo, dirigente de Falange y sobre todo un escritor, hace un relato frío y muy preciso del reto del falangista que se ha metido a soldado por una especie de muestra de deseo de mostrar una valentía que podríamos calificar de irracional. Lo es también la valentía, con sus claroscuros, de los que participaron en aquella expedición al final amarga, porque para qué sirvió. El falangismo, los delirios fascistas o fascistoides, no sé, terminaron en esas inmensas llanuras -una veces de barro, otras de nieve- donde ya no se sabía por qué luchaban o si el amigo era peor que el enemigo: no dudo un segundo de la buena intención de los que se presentaron voluntarios, pero qué amargo debió de ser ver el resultado, cuando todo acabó.  

jueves, 30 de abril de 2026

Hablando de revolución

Talking about a revolution now ... _It sounds like a whisper

Vi este cartel y casi que me ilusioné, con lo que descubrí que estoy, sin ser muy consciente de ello, deseando que cambie algo, que dejen las cosas de ser como son. Me descubrí revolucionario, yo tan partidario de las permanencias. Hasta que vi que la liberación estaba acabada en .gal. que es como decir que forman parte del sistema hasta las cachas. También ponen "Compostela", en vez de "Santiago" o "Santiago de Compostela". Entras y en el apartado de "Cómplices" hay instituciones públicas, como la Diputación de Coruña, gobernada por el Bloque. Siempre es todo igual aquí: todo forma parte del sistema, hasta lo que se presenta como antisistema.

Al menos su web es chula, lo que demostraría otra vez más que donde hay buen diseño, no está la no-izquierda.

En realidad es un colectivo de música contemporánea entre el jazz y lo folklórico y lo contemporáneo.

miércoles, 29 de abril de 2026

Un libro sobre la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz

Párrocos, obispos y Opus Dei: Historia y entorno de la Sociedad sacerdotal de la Santa Cruz en España, 1928-1965, de Santiago Martínez Sánchez, he podido leerlo ahora, aunque salió hace un año. Es un gran estudio histórico, con documentación muy amplia y entrevistas a muchos de los protagonistas del desarrollo de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, indisolublemente unida al Opus Dei: de ella forman parte los miembros de la Prelatura que se han ordenado sacerdotes y los sacerdotes diocesanos que han descubierto su vocación a santificarse según el espíritu del Opus Dei.
Es un libro de historia y de muchísimo mayor alcance, me parece, que lo que podría sugerir el título: deberían leerlo los que quieran saber algo sobre la historia de la Iglesia en España en la segunda mitad del siglo XX. Me atrevería a opinar que también los que quieran entender la España actual.
Hay mucho por lo que dar gracias a Dios en lo que aquí se cuenta y también mucho sobre las dificultades en el desarrollo de lo que se percibió como una asociación de sacerdotes, en una época en la que se notaba más que nunca la soledad del clero en pueblos perdidos, en entornos cada vez más alejados de la fe, y a la vez había movimientos asociativos y planteamientos de defensa de la diocesanidad (sea eso lo que sea).
Es muy interesante ver cómo se desarrolló la Sociedad de la Santa Cruz, de modo muy poco uniforme, dependiendo de las diócesis y de cómo se recibiera en cada una. Es interesante que sobre todo tuviera implantación en el ámbito rural, con consecuencias en muchos aspectos, también para el Opus Dei.
El libro acaba justo con el Vaticano II: la crisis tremenda de la Iglesia, también en España, seguramente no lo fue tanto por esos 600 sacerdotes que se tomaron en serio su vocación a la santidad como sacerdotes. No fueron en absoluto los únicos, pero estoy seguro de que la Iglesia en España estaría muchísimo peor todavía sin ellos. En el cielo lo veremos todo con claridad, pero lo que se entrevé, tantos años después, es el bien que hicieron. Yo mismo me beneficié de haber tenido un párroco en el pueblo y un coadjutor, los dos de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, que me ayudaron en mi vida cristiana con dedicación y alegría. 
El libro, producto de un trabajo enorme, se lee muy bien y muestra un gran rigor, sin ocultar las sombras ni iluminar excesivamente lo que podría parecer más positivo. El haber hecho muchas entrevistas a protagonistas de los hechos hace todo más cercano y vivo. 

martes, 28 de abril de 2026

Descubro ahora a Leopoldo Panero

Había intentado leer Escrito a cada instante de Leopoldo Panero, en la maravillosa edición de La Veleta: me había echado para atrás, no acabé de entrar, soy muy mal lector de poesía. El otro día lo volví a coger, gracias a que en el Diario de José María Souvirón lo cita mucho y bien, como amigo suyo y gran poeta. 

Pues no sabéis qué emoción me cogió esta vez al leer los poemas de Leopoldo Panero. Voy a seguir leyéndolo, poco a poco, porque no tiene poema malo y todos tienen una intensidad, una contención y una emoción muy especiales. 

Solamente os pongo uno ahora, este soneto que ni se nota que lo es, de tan suelto, en torno a Castilla:

Decir con el lenguaje

En esta paz del corazón alada
descansa el horizonte de Castilla,
y el vuelo de la nube sin orilla
azula mansamente la llanada.

Solas quedan la luz y la mirada
desposando la mutua maravilla
de la tierra caliente y amarilla
y el verdor de la encina sosegada.

¡Decir con el lenguaje la ventura
de nuestra doble infancia, hermano mío,
y escuchar el silencio que te nombra!

La oración escuchar del agua pura,
el susurro fragante del estío
y el ala de los chopos en la sombra.

lunes, 27 de abril de 2026

Siete miradas sobre el hombre de Víctor del Moral

Yo a Víctor del Moral no lo conozco personalmente, pero leo diariamente su excelente blog, Muchos pocos, que espero que sea la base de unos diarios publicados, tan bien escribe y tan clara resuena su voz con la que se nos va definiendo el personaje que va mostrando en su día a día, un profesor de lengua y literatura en el Instituto de Guadalajara donde yo hice unas oposiciones, un amante de las setas y ahora padre reciente de un hijo muchos años esperado. 

De un escritor tan sereno y verdadero y de un lector tan fino me alegró mucho enterarme de que había ganado el Premio Amado Alonso. con un libro ahora publicado en Pre-textos: Siete miradas sobre el hombre.

Lo primero que sorprende es la selección de textos que elige, porque este es un ensayo de lecturas sobre teodicea, en concreto sobre por qué el justo sufre. Excepto el Libro de Job, insoslayable y comentado y citado aquí para ponerlo en el centro, las demás obras no son las esperables. 

En el medio queda, como modelo cercano de justo sufriente, el libro de los diarios de la cárcel del Cardenal Pell, que a mí me había impresionado por la serenidad, el que podríamos llamar decoro oxoniense con que llevó su tremenda situación, durante el tiempo que estuvo injustamente encarcelado en Australia. 

El ensayo había comenzado con un cuento divertido y tremendo de Saki y a continuación, de entre las obras de la antigüedad clásica elige nada menos que el Pluto de Aristófanes, que yo había puesto a leer a mis alumnos hace no tanto, una comedia sobre la ceguera de la justicia. 

En el final del libro está El idiota de Dostoyevski, que es una novela que no sé por qué no acabé en su momento: la he disfrutado mucho ahora, comentada por él. Me ha dado ganas de volver a ella, a reencontrarme con el protagonista, el príncipe Mishkin, aquel personaje que me había impresionado. A ver si hay alguna edición buena ahora y no la que vagamente recuerdo que leí (y por la que quizá dejé de leerlo). 

Otro autor seleccionado es Primo Levi, al que no he leído todavía: aquí es muy pertinente su testimonio de los dilemas morales para sobrevivir en Auschwitz. No sé si lo leeré pronto: lo que me dio más ganas fue de volver a ver Hijo de Saúl, la película que más me ha impresionado sobre el holocausto nazi.

Como propina final el autor nos sorprende recordándonos El apartamento, de Billy Wilder, esa comedia de la injusticia, con aquellos personajes formidables de Jack Lemmon y Shirley MacLaine.

Un gozo, leer este libro tan bien escrito, sobre un tema que, ay, no agotamos nunca.

viernes, 24 de abril de 2026

Repaso del blog en octubre, noviembre y diciembre de 2024

En octubre estaba contando del verano que pasé en Innsbruck. Hablaba del río Inn y de las plantas silvestres en las riberas. Recuerdo con mucho cariño el día que estuvimos en la cascada de Stuibenfall, que comenzó con la parada de tiroleses tan espectacular.

Iba poniendo pasajes de traducciones de fray Luis de León que me gustaban especialmente, como estas de salmos.

Un día hablé sobre Tolkien en unas Jornadas monográficas. 


En noviembre estuve en Pamplona y conocí el Museo de la Universidad de Navarra. Allí me gustaron especialmente las fotos de los años 50.

Seguía contando del verano en Innsbruck, por ejemplo del Jardín Botánico.

Releía El primer círculo de Solzhenitsyn.


En diciembre hubo un día en que cumplí 25 años en Santiago.

Acababa el año con una excursión por la Sierra de Burgos y con reflexiones sobre esa ciudad y el conteo del parchís.


jueves, 23 de abril de 2026

Excursión a san Andrés de Teixido

Sigo viendo en las paradas de autobús información sobre excursiones a las que yo no iría ni atado, pero que me hace gracia ver. No sé quién las organiza, pero no parece saber mucho gallego (pone fio en vez de foi, y mira que es una frase que conoce todo el mundo) y considera a Ferrol un pueblo, algo que no creo que siente muy bien a los autóctonos:

miércoles, 22 de abril de 2026

La visión de la Odisea de Aida Míguez Barciela

Me había dejado tan buen sabor de boca su libro sobre la Ilíada, que me he leído La visión de la Odisea, y lo he disfrutado mucho también. 

Tiene las virtudes del otro, sobre todo una lectura muy detenida y penetrante del texto. Si a alguien le parece un elogio pequeño, en mi intención es el mayor que puedo hacer. En este libro la autora nos va llevando por el texto, fijándose en lo que considera decisivo, haciendo traducciones muy pegadas a la literalidad de lo que Homero dejó.

Me resulta también muy interesante su defensa constante de Homero como autor valioso. Frente a los clichés que intentan rebajar su importancia, por ejemplo las repeticiones entendidas como rasgos de oralidad mecánica, ella defiende siempre, incluso quizá en exceso, al autor Homero, sin entrar en cuestiones sobre su nombre, la autoría conjunta de las dos obras o los rastros de oralidad, que suelen usarse como argumentos en su contra.

Me ha gustado mucho su exposición pormenorizada de los procesos de reconocimiento en la segunda parte de la Odisea. Hay también detalles que me han llamado la atención: por ejemplo el episodio del perro Argos lo caracteriza como expresión de la ruina en la que se encuentra el patrimonio de Ulises, cuando yo siempre lo había visto como un episodio conmovedor y emotivo: sigo pensando que es así, pero ese componente de expresión del desmoronamiento del patrimonio también hay que tenerlo en cuenta.

El final de la Odisea lo deja ella abierto: Ulises se define por el errar, por el estar siempre errante, a su pesar. Quizá pueda poner yo aquí un párrafo que resume bien todo y es un ejemplo interesante del modo de escribir de la autora:

Odiseo no vuelve a Ítaca para vivir feliz, sino para despedirse y partir de nuevo. Por lo demás, el término del viaje está afectado por una incertidumbre deliberada (el enigma del anuncio de Tiresias es deliberado). Odiseo se queda ánostos-anéstios; se queda en la plagktosýne: en el errar, deambular, peregrinar; se siega la hierba bajo los pies; se queda en el aire: en la incompletitud, en la indefinición, en la ausencia de medida, de morada, en el seguir y seguir sin encontrar nunca un final (Zeus lanza su rayo ardiente; Atena evita una masacre desenfrenada: 539-544). Es cierto: Odiseo no es el Ulysses de Tennyson, viajero incansable que no quiere detenerse (I cannot rest from travel); Odiseo jamás podría decir: how dull is to pause, to make an end; viajar no es en Homero perseguir un horizonte que huye una y otra vez a medida que uno avanza; la despedida es para Odiseo imposición, no inclinación; el viajar sin pausa es ruina, no deseo; Ulysses no siente en absoluto la miseria del viaje a través de lo inhóspito sencillamente porque todo es ya para él inhóspito; porque no hay casa, no hay arraigo, todo es desarraigo; y sin embargo, el personaje de Tennyson tal vez no sería posible sin haber pasado antes por esta ruina de Odiseo, que es sabio porque pierde la morada y pierde la morada porque es sabio (253-254).


En Researchgate tenéis las primeras páginas en pdf, puestas en línea por la autora. Si os gustan, lanzaos a leer el libro. Cita palabras en griego, pero si tenéis un conocimiento más o menos adecuado de la Odisea, lo entenderéis todo, y con mucho provecho.

martes, 21 de abril de 2026

Una viñeta de un hórreo

Hay una exposición en mi Facultad sobre Ramón Otero Pedrayo, uno de los referentes del galleguismo. Yo me fijé en las portadas de sus libros y en varios aparecía una viñeta de un hórreo. Me parece bonita. Aparece en tres libros suyos de los que estaban expuestos.

Yo tenía cierta sensación de que me sonaba (y resultó que sí, que la había puesto aquí mismo hace diez años). Es de Castelao.

He encontrado el original, que os pongo antes de las portadas de Otero Pedrayo:





lunes, 20 de abril de 2026

La carretera de Cormac McCarthy

Es el segundo libro de Cormac McCarthy que leo, tras Todos los hermosos caballos, buena novela pero que recuerdo, 25 años después, como abrumadora: el desierto mejicano, la soledad, el polvo.

La carretera es otra cosa, una impresionante novela de párrafos breves, de pequeñas escenas, de conversaciones mínimas y apremiantes. Lo abrumador es al final la expresión completa de la realidad de protector, de devoción, de educación, del padre protagonista, que me ha impresionado. Es un logro memorable, me parece. El escenario apocalíptico es para mí secundario, importante en la medida en que permite hacer posible esa relación tan estrecha, única, entre un padre agobiado por la desesperación, y su hijo niño todavía, que depende en todo de él y a la vez es capaz ya de juzgarlo y de intervenir en el proceso de su formación humana.

También el escenario apocalíptico da el tono, el color, el espacio donde sucede la acción. El pesimismo sobre la condición humana puesta a prueba (y he leído el libro después del Covid) deja algunos atisbos de esperanza, sobre todo al final. En un mundo que agoniza en todos los sentidos, es posible el bien, el darse, la entrega.

Quizá es una cuestión menor, pero me irritaba encontrarme palabras que no había oído nunca. Hacia el final del libro me puse a apuntarlas: quimbombó, caballón, raquero, isoclina, arrufo, pampootie, alcorza. ¿De quién es la culpa, de McCarthy, o de Luis Murillo Fort, el traductor? A mí me fastidia encontrarme palabras raras, especialmente en una novela de un marco tan realista como esta, con diálogos casi en exclusiva entre un padre y su hijo pequeño que, como es lógico, son muy sencillos. Algunos párrafos descriptivos son o de aire poético o de prosa un poco llevada a tensiones que no son exactamente lo que más me gusta. Pero el libro me ha gustado, me ha impresionado, sí.

jueves, 16 de abril de 2026

Mis Diarios favoritos

No pretendo conocer muchos, pero puedo mencionar estos cinco de España:

El Salón de Pasos Perdidos de Andrés Trapiello en la cima.

El Diario de José María Souvirón.

Los Diarios de Iñaki Uriarte.

Los de Enrique García-Maíquez, en proceso. 

Es ficticio, pero que gran libro es el Diario de un cazador de Delibes.

Añadiendo los de Bloy y los de Knausgård, yo ya me daría por satisfecho con la lista. Quizá también metería las Memorias de Canetti, sabiendo que no son diarios, pero qué importa.

miércoles, 15 de abril de 2026

Más palabras griegas elevadas en el griego moderno

Sigo con el griego moderno en Duolingo. Esta semana me tocaban términos económicos y empresariales y entre ellos me llamaron la atención los que para nosotros son cultismos y en el griego actual son de uso común:

σύνταξη para nosotros sintaxis, para los griegos actuales es pensión.

συμβόλαιο casi símbolo, para los griegos actuales es un contrato de trabajo.

ανταγωνισμό antagonismo, pero en Grecia ahora es la competencia (con otra empresa, por ejemplo).

συμφωνία sinfonía, pero en griego moderno acuerdo (por ejemplo con otro país).


Esto es la primera página de un contrato de arrendamiento (μισθωτήριο συμβόλαιο):

martes, 14 de abril de 2026

La belleza no caduca

Del Diario IV de José María Souvirón, a propósito de una planta que ve crecer entre el Colegio Mayor Cisneros, donde vivía, y el Colegio Mayor Colombiano, en la Ciudad Universitaria de Madrid:

El otro día, al pasar por el erial que hay entre este colegio y el Colombiano, lo vi, de súbito (como si creciera a mi vista) cubierto de verdor apretado, de florecillas blancas y amarillas. Lo primero que me sorprende es ver salir esa vida de semejante tierra: un baldío duro, reseco, erosionado, con el suelo agrietado como la piel de un cocodrilo muerto, y con algunos papelajos, pedruscos, ladrillos rotos y basura. Hoy no se ve nada de esto último. Fijándome, he descubierto algún cascote entre la yerba, que lo cubre y protege. Y en seguida he pensado que ya se acercan los calores, y que todo verdor perecerá. No por ello he dejado de llenarme los ojos, golosamente, ansiosamente, con esa vida, pero en lugar de pedirle -sin resultado, claro está- duración, le he atribuido constancia. Que vuelva, y que llegue una vez en que toda la naturaleza, ya sagrada -y no menos natural-, no necesite para conmoverme o seducirme de su caducidad. Que ni el invierno ni el verano quiten y pongan, sino que todo . Y con esto me he sentido más feliz, más seguro, que pensando en el pasajero vivir de eso que hoy es pradera y ayer -y mañana- baldío (94).

lunes, 13 de abril de 2026

Diario V de José María Souvirón

Se me han acabado, con su vida, el Diario de José María Souvirón: he vivido con él una ancianidad cada vez más difícil, con problemas de salud que iban siendo cada vez más serios. Este último volumen en realidad abarca los dos años 1969 y 1970; entre 1971 y su muerte en 1973 hay unas pocas anotaciones aisladas, que en buena medida son hitos de la cercanía del fin.
En este último periodo vemos a Souvirón cada vez más centrado en lo último, con la alegría de que un hijo suyo se trasladase a vivir a España: esa soledad asumida de buena parte de su vida, la que reflejan estos diarios, se llena del consuelo de tenerlo cerca con su nuera y nietos, mientras todo lo demás da la impresión de que se desmorona: una situación política de fin de época, una Iglesia que parece que se tambalea, con sacerdotes diciendo tonterías en las homilías, música ridícula y el desprecio de todo lo noble.  
En este volumen, haciendo recapitulación de su obra a propósito del libro que estaba terminando de revisar de sus poesías completas, dice "Este Diario que puede ser mi mejor obra" (204). Acierta completamente: yo he revisado sus Poesías completas y no supe qué hacer con ellas. No me atrevo a mirar ni sus novelas ni sus ensayos, pero tengo claro que este Diario en cinco volúmenes es una de las grandes obras de la literatura española del siglo XX. No me cabe duda si me ciño al género de los Diarios: no conozco ninguno que esté a la altura en el periodo hasta 1975. Se me podría decir que El cuaderno gris de Pla. Ahora lo quiero volver a leer, porque me lo dejé a la mitad: no me acababa de enganchar, el nihilismo de Pla me echaba para atrás. En cambio el Diario de Souvirón es un monumento de expresión de la intimidad, quebradiza, con sus pesares, fallos, defectos y prejuicios, pero por eso más honda y viva y emocionante. Es impresionante al final.

Parece que tiene de modelo los diarios de Julien Green. Yo sin haberlo leído, pienso que esto hace que sea tan excepcional en el panorama español este diario. Os cito del volumen I, recién comenzado su Diario, esto:
Domingo, 9 de octubre [de 1955]
La verdad: escribo este diario para mí, pero con cierto deseo de que lo pudieran leer otras personas. Tarde lo he comenzado, sin duda. Lo que me hizo abandonar varias veces la idea, desde hace años, fue el haber leído otros muchos, famosos estos, y con tanto deleite como sorpresa, con tanto interés como desconfianza. Recuerdo, así, sin hacer mucha memoria, los de Pepys, Gide, Julien Green, Baudelaire, Kafka, Paul Léautaud. En todos hallé una mezcla de sinceridad, de confesión y literatura, escapatoria, justificación, que me atemorizaba para empezar el mío.
Por fin, me decidí, como Green, que al iniciar el suyo da por toda explicación: «En 1928 me comprometí ante mí mismo a llevar regularmente un diario y a contar en él toda mi vida.
No sé hasta qué punto lo llevaré yo regularmente ni si contaré aquí toda mi vida». Depende de la intensidad que le demos (Green y yo) a la palabra toda (92)
Por cierto que creo que también ese modelo sirve para explicar de paso algunas menciones que han sido criticadas por los que han leído este Diario de Souvirón: teniendo como referencia a Green, quizá no quería ni por asomo que lo identificaran con las menciones sexuales de este, así que de hecho carga la mano pasándose por el otro lado, en un donjuanismo más implícito que real.

Si España fuera medianamente normal, el canon de la literatura del yo del siglo XX tendría que tener en cuenta estos Diarios de Souvirón. 

Y muchas gracias a los editores, Javier La Beira y Daniel Ramos López por presentar un texto tan cuidado y tan limpio, que da gusto leer.

viernes, 10 de abril de 2026

Mortal y fúnebre. Leer la Ilíada de Aida Míguez Barciela

Me dejaron Mortal y fúnebre, Leer la Ilíada, de Aida Míguel Barciela, sin muchas explicaciones, así que lo leí sin prevenciones ni parti pris ni expectativas: ha resultado ser un libro excelente. Sale de una tesis doctoral dirigida por Felipe Martínez Marzoa, en la que se ha quedado con lo suficiente para lo que describen en la editorial como "una confrontación con el texto de la Iliada". Eso es, una lectura detenida, atenta, precisa, con traducciones rigurosas y lo más literales posibles de pasajes decisivos, que observa con una mirada claramente de filósofa, no de filóloga ni de historiadora, aunque su lectura está pegada al texto y es consciente de lo histórico. Lo mejor es que no incurre en los errores de algunos así llamados filósofos, que saquean el mundo clásico para usarlo de pretexto para sus ideas previas: ella lee la Ilíada lo más cerca del texto que puede; no está buscando en textos ad hoc justificaciones para teorías precocinadas o pergeñando etimologías dudosas para querer demostrar lo que ya se traía previamente de bagaje: es una lectura fresca y viva.

Resalta la figura de Aquiles, en su soledad sobre todo, en su radical condición mortal. Me ha impresionado mucho la presentación de su figura en su aislamiento. No pretende instalarlo como modelo ético, tampoco criticarlo, sino comprenderlo en su condición de enfrentamiento respecto a los demás y frente a los dioses, en la presencia de la muerte tan inminente. 

El capítulo más logrado, también literariamente, me parece, es el del escudo de Aquiles, magnífico.

Nos hacen falta libros así. Los filólogos nos atascamos fácilmente en pormenores y detalles y hay una necesidad enorme de estudios hondos de la Ilíada, para lectores que quizá no sepan mucho griego, pero que conocen la obra de Homero en traducción y quieren dar un paso más en la profundización en el texto.

Esta es la portada de la edición que he leído, de 2016 en la editorial Dioptrías (me gusta y a la vez no me gusta, porque lo de la flecha en el talón es una tradición que solamente se documenta en Roma: quizá sea más antigua, pero Homero no la menciona). Hay otra edición de 2024, la que enlazo arriba.

jueves, 9 de abril de 2026

Árboles en flor y decenas de tapas de registro en las aceras

Ahora -creo que ya lo he contado- por hacer más largo el camino a la Facultad voy casi siempre por Basquiños y la Avenida de Castelao: tardo el doble, pero cumplo un objetivo de pasos, todo lo convencional que se quiera, pero que me espolea, si me pongo épico, a andar todos los días, rompiendo además la tendencia que un amigo me afeó, de buscar siempre el recorrido más corto entre dos puntos cuando voy caminando.

Ahora están así (todo Santiago está a rebosar de árboles florecidos) la parada de autobús de Basquiños:


Y sigo con mi teima de las tapas de registro. En Basquiños hay decenas desde que arreglaron la calle:

miércoles, 8 de abril de 2026

Souvirón sobre la providencia

Esto es del Diario IV (Martes, 2 de noviembre, de 1965):

Hoy he estado atribulado. La sombra de ese pleito, de ese proceso, me ha abrumado largamente. Confío. A ratos parece que Dios no se preocupa por minucias, pero se interesa por todo, y cualquier duda sobre su minuciosa atención, sobre su delicada misericordia, es perjudicial para nuestra confianza en Él. Hay que recordar que cuando le pedimos, nos oye, aunque a nosotros nos parezca que lo que pedimos no merece su atención. Todo merece su atención, todo. No nos deja ni por un instante. Si tuviéramos nuestra confianza en la medida de su cuidado, nunca nos sentiríamos huérfanos. Pero ya dijo que no nos dejaría huérfanos.