Ahora -creo que ya lo he contado- por hacer más largo el camino a la Facultad voy casi siempre por Basquiños y la Avenida de Castelao: tardo el doble, pero cumplo un objetivo de pasos, todo lo convencional que se quiera, pero que me espolea, si me pongo épico, a andar todos los días, rompiendo además la tendencia que un amigo me afeó, de buscar siempre el recorrido más corto entre dos puntos cuando voy caminando.
Ahora están así (todo Santiago está a rebosar de árboles florecidos) la parada de autobús de Basquiños:


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