Me dejaron Mortal y fúnebre, Leer la Ilíada, de Aida Míguel Barciela, sin muchas explicaciones, así que lo leí sin prevenciones ni parti pris ni expectativas: ha resultado ser un libro excelente. Sale de una tesis doctoral dirigida por Felipe Martínez Marzoa, en la que se ha quedado con lo suficiente para lo que describen en la editorial como "una confrontación con el texto de la Iliada". Eso es, una lectura detenida, atenta, precisa, con traducciones rigurosas y lo más literales posibles de pasajes decisivos, que observa con una mirada claramente de filósofa, no de filóloga ni de historiadora, aunque su lectura está pegada al texto y es consciente de lo histórico. Lo mejor es que no incurre en los errores de algunos así llamados filósofos, que saquean el mundo clásico para usarlo de pretexto para sus ideas previas: ella lee la Ilíada lo más cerca del texto que puede; no está buscando en textos ad hoc justificaciones para teorías precocinadas o pergeñando etimologías dudosas para querer demostrar lo que ya se traía previamente de bagaje: es una lectura fresca y viva.
Resalta la figura de Aquiles, en su soledad sobre todo, en su radical condición mortal. Me ha impresionado mucho la presentación de su figura en su aislamiento. No pretende instalarlo como modelo ético, tampoco criticarlo, sino comprenderlo en su condición de enfrentamiento respecto a los demás y frente a los dioses, en la presencia de la muerte tan inminente.
El capítulo más logrado, también literariamente, me parece, es el del escudo de Aquiles, magnífico.
Nos hacen falta libros así. Los filólogos nos atascamos fácilmente en pormenores y detalles y hay una necesidad enorme de estudios hondos de la Ilíada, para lectores que quizá no sepan mucho griego, pero que conocen la obra de Homero en traducción y quieren dar un paso más en la profundización en el texto.
Esta es la portada de la edición que he leído, de 2016 en la editorial Dioptrías (me gusta y a la vez no me gusta, porque lo de la flecha en el talón es una tradición que solamente se documenta en Roma: quizá sea más antigua, pero Homero no la menciona). Hay otra edición de 2024, la que enlazo arriba.
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