Tenía guardada esta última anotación del Diario de José María Souvirón:
Creo que Dios atiende directa y personalmente cada caso que el hombre coloca personalmente en sus manos. De esto no puede uno dar muchas explicaciones, pero lo sabe cuando ha conocido los casos personales así atendidos. La Salvación será un conjunto de casos personales directamente atendidos por Dios (Diario I, 93).
Me he acordado de esto leyendo el mensaje más reciente del Prelado del Opus Dei:
También ante las dificultades y los errores personales, con el Señor siempre podremos tener, junto a la paz, la alegría de sabernos «mirados amorosamente por Dios, a todas horas» ([San Josemaría] Amigos de Dios, n. 307). Contemplar al Señor y sabernos contemplados por él: esta es la seguridad, no nuestras pobres fuerzas.
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