miércoles, 6 de mayo de 2026

Gómez Dávila sobre el griego y los griegos

Un lector concienzudo de Nicolás Gómez Dávila me pasa este escolio:

Toda civilización es la suma de propósitos que no la tenían por fin. Ser producto de un propósito es lo que distingue al esperanto del griego.

Y también este texto de las Notas:

Lo que el hombre sabe del hombre parece haber sido dado una vez por todas. La ciencia del hombre no progresa y todo descubrimiento allí consiste en exagerar alguna característica ya anotada y en atribuirle inmerecidamente una absurda importancia.

Los clásicos griegos y la Biblia, leídos lentamente, con minuciosa atención, bastan para enseñarnos lo que la humanidad sabe de ella misma. Las viejas humanidades que educaron incomparablemente a veinte generaciones de europeos enseñaban sin deficiencias y sin excesos no solamente lo que hoy pedantesca y pesadamente se intenta enseñar, sino todo lo que hoy se esconde a muchas miradas prevenidas y empañadas de prejuicios. No encuentro así ninguna idea pedagógica razonable que no resuma ya el Pseudo-Plutarco en su tratado sobre la educación, donde expone una sabiduría pedagógica modesta, libre de pretensiones, pausada y amable.

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