No pretendo conocer muchos, pero puedo mencionar estos cinco de España:
El Salón de Pasos Perdidos de Andrés Trapiello en la cima.
El Diario de José María Souvirón.
Los Diarios de Iñaki Uriarte.
Los de Enrique García-Maíquez, en proceso.
Es ficticio, pero que gran libro es el Diario de un cazador de Delibes.
Añadiendo los de Bloy y los de Knausgård, yo ya me daría por satisfecho con la lista. Quizá también metería las Memorias de Canetti, sabiendo que no son diarios, pero qué importa.

Sin haber leído los de Souviron, no puedo estar más de acuerdo con el resto. Me resulta curioso que no incluyas los de Jiménez Lozano. Yo no lo haría, pero pensaba que tú sí.
ResponderEliminarLos últimos Diarios de Jiménez Lozano están marcados por la desilusión y eso los lastra mucho. Yo me leí hace no mucho los Diarios completos y me quedé un poco decepcionado del conjunto: se me ocurre que se podría hacer una antología de ellos.
EliminarLo mejor de Jiménez Lozano son algunos ensayos y algunas poesías suyas, o así lo veo ahora.
No sé si son exactamente unos diarios, en el libro Contra toda esperanza, de Nadiezhda Mandelstam.
ResponderEliminarSí, son unas memorias, impresionantes.
EliminarMuy de acuerdo con tu selección. Y con incluir a Delibes. A mí me gustaron mucho también los de José Carlos Llop y los de Ramón Loureiro. ‘La suerte de conocerte’, de Adolfo Torrecilla, en Rialp, también me gustaron. Y los de José Antonio Martínez Climent, ‘Liturgia de los días’ y ‘El Ángel del manzano’…
ResponderEliminarPero bueno, no los pongo a la altura de los cinco que tú citas, que son extraordinarios.
No he leído los de José Carlos Llop y los de Ramón Loureiro. Me quedo con la copla, muchas gracias.
EliminarSólo para decir que no soy Anónimo, soy el que arriba suscribe. Un abrazo, Ángel.
EliminarAh, más motivo entonces para hacer caso de lo que dices.
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