domingo, 30 de mayo de 2010

Opus Air Conditioning

El día que llegué a Londres me di un paseo por Notting Hill, que estaba al lado. Y en una calle vi esto:

Y le estaba haciendo la foto al coche y de repente apareció el dueño y me miraba con cara de qué estás haciendo y le tuve que explicar que resulta que yo era del Opus Dei y que me había hecho gracia ver el nombre así [y ahora lo pienso y en realidad no me resulta tan gracioso, pero puede que estuviera contento por estar en Londres y por haber llegado y por todo o por nada].
Y el hombre me miró y simplemente me dio su tarjeta: ¡Buena gente!

sábado, 29 de mayo de 2010

Vistas de Greenwich

Gran vista de Greenwich desde la ladera del Observatorio, con Londres a nuestros pies (y a lo lejos el gherkin, la catedral de san Pablo y Canary Wharf).
Y estaba la Queen's House de Inigo Jones en el centro, con esos dos pórticos laterales que conectan con los edificios de los extremos.
Y la respetó sir Christopher Wren cuando hizo el asilo para marineros (que repartió en dos edificios simétricos)

Del National Maritime Museum, como iba con un australiano nos hizo especial ilusión ver lo que tienen de las expediciones de James Cook. Y estaba la casaca de Nelson, con un agujerito por el que entró la bala que le mató. Qué amor le tienen a Nelson, es asombroso.
Y casi no vimos la exposición de barcos de juguete: pendiente quedó.

jueves, 27 de mayo de 2010

Trabajo donde Batman

Se trata de presumir, que para eso hemos venido a Londres.
Estoy trabajando en el Institute of Classical Studies de la Universidad de Londres. Está en un edificio de los 30, la Senate House, impresionante: (huge, dicen los ingleses):


Y en la entrada se grabaron escenas de Batman begins, 1984 y Spy Game: da envidia, eh.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Docentes discentes

qui semper aut díscere aut docére dulce habuit*
[Beda] al que siempre le pareció dulce tanto enseñar como aprender.

Esto es un texto de la fiesta de ayer de san Beda el Venerable, santo inglés muy sabio y -dice el misal- el más alegre de los monjes de su monasterio.
Y que me siga siendo dulce aprender -y enseñar.

*Pongo acentos en el texto latino, porque leído también es muy bonito.

lunes, 24 de mayo de 2010

El ombligo del mundo

Estuvimos hace ocho días en Greenwich [pronúnciese Grénich, no Gringüich], a ver el meridiano.
Tenían una exposición admirable en el Observatorio, donde explicaban el tremendo esfuerzo por conseguir un sistema que permitiese a los barcos situarse en medio de sus navegaciones por el mundo.

Y yo me acordé hoy de Delfos: Zeus -dicen- hizo un experimento: puso dos águilas en los extremos y donde se juntaron fue allí, el ombligo del mundo.
Pero cuando la tierra en vez de plana es redonda, el que manda decide: y por una línea que ellos decidieron es donde pasa el meridiano. Y a un lado está el este y al otro el oeste; y al que no le guste, que se vaya a Marte.
Y en el observatorio había además una sala octogonal arriba, hecha por sir Christopher Wren, un prodigio de elegancia, luz y funcionalidad.
Y bajando, qué jardines y qué hermosa la casa de la reina, que hizo Inigo Jones:

viernes, 21 de mayo de 2010

Qué bien

Estoy muy contento y comparto mi alegría con vosotros hoy, que cumplo años, por si os hace falta una poca.
Estoy muy contento porque estoy en Londres, porque desde que llegué he trabajado mucho -y muy a gusto- en la Biblioteca del Instituto de Estudios Clásicos.
Y a mediodía, a la hora del lunch, para celebrarlo, me voy a ir a visitar los restos del Partenón que Lord Elgin rescató y que tengo aquí al lado, a dos minutos.

Estoy muy contento porque esta mañana, después de misa, me han deseado muchas felicidades  los que viven conmigo aquí, en una casa -y qué bonita es- del Opus Dei. Y porque lo vamos a celebrar esta tarde como se merece (para empezar con cerveza). Y porque me han llegado también muchas felicitaciones por la red. Y porque los que viven conmigo en Santiago también están bien y me han mandado recuerdos.

Y porque en Burgos mi familia está bien (y porque he visto fotos recientes de mis sobrinos).

Y porque hoy hace un glorioso día de sol.

Señor, qué bien.

martes, 18 de mayo de 2010

Cerveza de jengibre

Me llevaron ayer al Yamagata o al Bramaputra o al Wukawaka o como se llamase, un restaurante de una cadena japonesa que fue toda una experiencia.
Y descubrí que soy un negado para los palillos: me tuvieron que pedir -al camarero español- un tenedor.
Y pedí un sudoku de shongoku, o algo así (y estaba muy bueno: como un plato de pasta con verduras y trozos de cosas varias).
Y para beber quise pedir una cerveza: y vi ale y dije: eso, ¡ginger ale!
Y hoy he caído en la cuenta de que eso era cerveza de jengibre: y qué alegría después de ver a los Cinco de Enid Blyton bebiéndose botellas y botellas de eso sin saber lo que era, haber podido probar yo una!

[UPDATE!: El nombre del restaurante es Wagamama. Y no era cerveza de jengibre (ginger beer), era ginger ale]

lunes, 17 de mayo de 2010

Codex Sinaiticus

Un amigo me había pedido que le copiase el texto de un manuscrito en la Biblioteca Británica y entré, rellené mis datos en un ordenador, esperé un minuto, me atendieron, les enseñé mi carnet de profesor, me hicieron una foto con una máquina y me dieron el carnet un minuto después.
Ale, espero que lea esto algún burócrata español y tome nota: me estoy acordando ahora de la Biblioteca Nacional, donde te exigen un certificado de penales, la foto de primera comunión y sangre de foca para dejarte mirar de reojo un libro, no vaya a ser que lo muerdas.
O la pringosa Biblioteca de Clásicas de la Complutense, donde tuve que arrastrame por el suelo y hacer el canto de los ornitorrincos (¡y ya era profesor universitario, y de griego!) para que me dejasen entrar.
Pues en la British Library, dos minutos después de entrar tenía un carnet con mi foto y ya podía entrar donde me diese la gana y pedir lo que quisiera: esta es la diferencia, amigos y todo lo demás son boludeces, aunque se llamen PIB, IVA o IPC.
Y ya que estaba me acerqué a ver una exposición de libros. Y nada más entrar, me di de morros con el manuscrito de Beowulf; y al lado, el original de Alicia en el País de las maravillas. Y me hizo ilusión también el pequeñísimo escritorio de la enorme Jane Austen. Y la Biblia de Gutenberg. Y la Magna Charta.
Y con oles silenciosos que iba soltando para mi coleto iba de pasmo en pasmo. Y al poco ¡oh! el Codex Sinaiticus y el Codex Alexandrinus (junto al Codex Vaticanus, los dos códices más antiguos del Nuevo Testamento): ¡awesome! ¡amazing!

Y esto es el Codex Sinaiticus (y para verlo entero, aquí):

domingo, 16 de mayo de 2010

Es-ta-ba la pas-to-raaa

Vino la Pastora de Saint Pancras Church hasta donde estaba yo sentado, a darme en mano el programa del Lunchtime Recital*. Y se lo agradecí infinito. Parecía una mujer excelente y seguro que hace una labor comunitaria excelente. Iba con sotana y alzacuellos, aunque cura no es, por más que se vista de seda -negra.
Y cantó el coro de la iglesia -mimaaa, qué bien cantaban- canciones de la Ascensión.
El martes, al pasar, vi que estaba previsto un concierto del London Festival of Contemporary Church Music, y estuve. Y madre mía, qué bien cantaba el coro (todos, ellos y ellas, ensotanados). Y si oís la grabación** de fondo quizá os llegue mi silencio expectante; no me movía, pero me iba fijando en cosas de la Iglesia: la bandera británica, una vidriera en la que descubro a Santiago peregrino, un púlpito, imágenes de santos, incluso un supuesto sagrario con una vela encendida al lado.
Y daba un poco de pena que cantasen tan bien: con esta música tendrán un poco más difícil descubrir la Iglesia Católica, en la que no hay mujeres buenas con alzacuellos y sí que hay curas enfermos, pero curas que traen a Cristo al altar. Y puestos a intentar entender este misterio de que Cristo eligiera sólo a los varones para el sacerdocio, se me ocurrió algo: san Pablo dice que Jesús se anonadó. Y quizá su mayor anonadamiento, ya que se hacía humano, fuera hacerse varón, porque las mujeres -y esto es un hecho incontrovertible- siempre son mejores.

*si lo pongo en español (Concierto de la hora del bocata en la Iglesia de san Pancracio) no parece tanto.
**lo transmitió en directo la BBC3 -y si queréis oírla os quedan solo siete días.

viernes, 14 de mayo de 2010

Doña Berta

Me he acordado hoy de Doña Berta, el cuento de Clarín, quizá porque me habló de él el otro día Suso: aquella señora asturiana que acaba en Madrid y se muere de miedo a los carruajes (que ¡iban a toda velocidad! -hablamos del Madrid de por 1880).
Pues eso me pasa a mí en Londres: cruzar cada calle es pararse e intentar mirar al lado contrario del que te pide el instinto inveterado. Y en el suelo pone muchas veces (en inglés): mire a la derecha o mire a la izquierda.
Y entra el yuyu pensando en miles de turistas muertos víctimas de un sistema absurdo.
Y entonces pienso cuál es la izquierda y cuál la derecha (a muchos zurdos nos pasa) y ahí es donde ya me lío definitivamente: y me lanzo a cruzar y quizá de Londres al cielo, quién sabe.
Y no es bueno cruzar, pero es bueno haber cruzado.
Y cuando iba desde el aeropuerto de Stansted a Londres me pasmaba viendo los coches que iban por el lado contrario.

lunes, 10 de mayo de 2010

La agonía de Francia

Este es un alegato lleno de amor herido: Francia, donde Chaves Nogales se había refugiado huyendo de la España republicana a la que era leal (pero que vio que era invivible e inviable), esa Francia se le hundió estrepitosamente ante los ojos, muerta de miedo a Alemania y ya vencida antes de pelear por un pacifismo derrotista dominante (antes nazi que muerto) y una podredumbre interior que estalló por todas las grietas.
Qué alegato, qué dureza.
Y se ve a España de fondo continuamente.
Y Chaves Nogales tuvo que huir otra vez: a Inglaterra.

domingo, 9 de mayo de 2010

Profesión de fe sin hipocresía

Del sermón de ese título de Newman:

Dios acepta a los que se le acercan con fe, sin nada en las manos más que la confesión de sus pecados. Esta es la más alta dignidad a la que aspiramos normalmente, a entender nuestra propia hipocresía, insinceridad y superficialidad; a reconocer, cuando rezamos, que no somos capaces de rezar como conviene, arrepentirnos de nuestros arrepentimientos frustrados, y a someternos completamente al juicio de Dios que, si bien puede ser exigente con nosotros, nos ha manifestado su amor y su bondad al mandarnos rezar. Mientras nos comportemos así, nos iremos dando cuenta de que Dios lo sabe todo antes de que se lo digamos, y mucho mejor que nosotros. Él no necesita enterarse de nuestra ínfima valía. Lo nuestro es rezar con el espíritu y el tenor del mayor abajamiento, pero no necesitamos buscar palabras con que expresarlo adecuadamente, porque en realidad no hay palabras demasiado malas para nuestro caso. Hay hombres disconformes con la confesión de los pecados que se hace en la Iglesia porque les parece demasiado suave; pero es que no puede ser más fuerte. Contentémonos con esas palabras moderadas que se han usado siempre.

Sermones parroquiales I, Encuentro, Madrid, 2007, p. 158-9. Traducción de Víctor García Ruiz

sábado, 8 de mayo de 2010

Racismo arbóreo

Antón me avisó de que había salido un libro* que me podía interesar. Y sí que me ha interesado, porque trata de la visión de la naturaleza entre el XIX y XX en España desde la Historia de la Ciencia.
Y además es un libro sereno, bien escrito, trabajado y nada maniqueo (a diferencia de los panfletos de Sánchez Ron).
Y me ha hecho gracia encontrarme en la p. 108 la frase racismo arbóreo, aplicada al modo de conservar árboles en España a finales del siglo XIX: cuenta que se evitaba vender a manos privadas bosques de pinos, hayas, robles y castaños, pero había más manga ancha con encinares, alcornocales, álamos y fresnos.
La historia de la ciencia también es historia del ser humano, como se ve: y bien vista, es muy ilustrativa.
Y ahora en Galicia los eucaliptos están mal vistos: racismo arbóreo, este sí.

*Santos Casado de Otaola, Naturaleza patria. Ciencia y sentimiento de la naturaleza en la España del regeneracionismo, Madrid, Marcial Pons, 2010

viernes, 7 de mayo de 2010

Catolicismo de palios y catecismo

Y esto de Aleksander Wat:

Pero en la celda de Zamarstynów, a pesar de aquel catolicismo de palios y catecismo aunque probablemente también gracias a él, la religión había conservado su más profundo sentido social y nacional. Igual que la religiosidad de la Contrarreforma eclosionó -en una época de desastres y miserías nacionales-, allí, en la miseria de la invasión blochevique, la religiosidad de mis compañeros de celda, sus silenciosos cánticos de mayo y sus plegarias colectivas me descubrieron una profundidad inesperada y una fuerza pétrea. Quid sum miser tunc dicturus? Quem patronum rogaturus? Había sólo una respuesta.
(En la Polonia oprimida de Stalin las cosas no fueron distintas. Si en vez de ritual y consuetudinario el catolicismo polaco hubiera sido pasacaliano, maritainiano, filosófico, si hubiese sido continuamente cuestionado para ser redescubierto, ¿habría podido ofrecer un apoyo tan fuerte a millones de personas en su lucha contra la opresión policiaco-espiritual y contra los subterfugios del diablo? Naturalmente el modo condicional aplicado al pasado siempre deja la cuestión abierta). (p. 1003)

jueves, 6 de mayo de 2010

Aguas corrientes e manantes y estantes

En un libro sobre mi pueblo que acaba de salir* hablan del mecenazgo de varias familias nobles, especialmente en el XV/XVI, por ejemplo en el admirable retablo de los Gallo.
Y describen en detalle la iglesia de san Juan, la favorita de mi padre (hay que decir que en Castrojeriz, que tiene 800 habitantes, hay 5 iglesias).
Y me gustó este texto (p. 26) sobra la jurisdicción del nuevo conde de Castro, Rui Díaz de Mendoza, Mayordomo Mayor de Juan II:
Castro Xeriz, con su castillo y fortaleza, e con todas sus aldeas, tierras, término y territorio, y distrito, montes y prados e dehesas y ríos, e aguas corrientes e manantes y estantes e con todos sus vasallos, así cristianos como moros y judíos, que ahora hay y vienen e moran o vinieren y moraren de aquí adelante en la dicha villa y su tierra y término.
*M. Negro, R.-J. Payo, D. Martens, J. Miguel, De Castrojeriz a Brujas. Mecenazgo en la iglesia de san Juan, Burgos, 2010.

miércoles, 5 de mayo de 2010

He was despised


He was despised and rejected of men, Despreciable y desecho de hombres,
a man of sorrows and acquainted with grief. varón de dolores y experto en el sufrimiento. (Is. 53, 3)
He gave his back to the smiters, Ofreció sus espaldas a los que le golpeaban,
and His cheeks to them that plucked off the hair: sus mejillas a los que mesaban su barba.
He hid not His face from shame and spitting. No hurtó su rostro a insultos y salivazos. (cf. Is. 50, 6)

Descubrí esta versión aquí.

martes, 4 de mayo de 2010

Etimologistas

Wat habla de Dunayevsky, un compañero de celda en la Lubianka que se dedicaba a la etimología -aunque eran ejercicios etimológicos quijotescos: bien trabados y delirantes a la vez:
Era un etimologómano perdido, vivía con ello y para ello (...). [Yo] sabía que todo aquello eran patrañas, y me daban risa. Pero indirectamente me influyeron mucho. (...) Conviviendo durante varios meses con una persona que busca las raíces y la historia de cada palabra y, a partir de las raíces y de la historia de cada palabra reconstruye una realidad histórica y antropológica, pierdes de pronto -en mi caso definitivamente- lo que es, o por lo menos era para mí, la esencia del vanguardismo. Lo que Marinetti había desencadenado con la consigna: 'palabras en libertad'. El nihilismo, el materialismo lingüístico, la palabra como objeto con el que puedes hacer lo que te dé la gana. Para mí eso es justo lo que diferencia las dos poéticas. Y no sólo las poéticas. (...) tal vez lo único que distingue a un poeta del resto de los hablantes sea la tarea, la misión o el instinto de redescubrir no tanto el significado como la dignidad de las palabras (p. 674-5).

domingo, 2 de mayo de 2010

Entre Antonio y Manuel

Señales de vida, el libro de poemas de Juan Antonio González Romano, me ha gustado y lo he disfrutado: y es un libro que sea lee con deleite.

Y ahora voy a ponerme a teorizar y a poner pegas, por hacer el gasto y por jugar al crítico*: este libro lo veo bascular entre los hermanos Machado y si le encuentro fallos es porque me parece que no ha elegido siempre lo que considero -y sé que esto es muy subjetivo- mejor de cada uno de ellos: de Antonio, ya desde el primer poema del libro, prefiere la poesía sentenciosa -y la toma más en serio de lo que merece la mayoría de las veces- y de Manuel se queda con la tristeza y la elegía y no les saca tanto partido a su gracia y profundidad.
Y para eso tiene que parecer más triste de lo que realmente es (o al menos de la impresión que da a los que no le conocemos más que por su blog): de hecho los poemas que más me han gustado han sido los que tienen un punto alegre; y quizá por eso la primera parte del libro ('De cadencias'), cargada de pesimismo y un tono elegiaco que no acaba de casar con el género poético -y musical- que sigue, es la que menos me ha gustado: están la agudeza, el concepto, el ingenio que ya se trabajó a fondo en la poesía de Cancionero desde el siglo XV, pero falta la alegría. Y eso aunque los poemas del libro se agrupen en soleares, coplas y seguidillas: aquí todos los palos tienden paradójicamente a la tristeza.
En cambio, en medio del libro, el Homenaje a Manuel Machado (a Verano, su soneto de versos hiperbreves), en su ligereza abre el camino a una parte mucho más grácil, las 'Seguidillas' y 'Seguidillas (casi) intrascendentes'-, la mejor en mi opinión.
Y la última parte vuelve otra vez a un tono más sentencioso, más de Antonio -y otra vez del Antonio filósofo (que es un filósofo de andar por casa, por más que nos apene que no fuera mejor)- en las Soleares finales: y de ese modelo quizá es de lo que se resientan esos poemas, no sé.
Y será deformación profesional de clasicista, pero si tengo que elegir un poema, me quedo con su excelente versión de un poema que parecía imposible imitar otra vez:
Imitación de Catulo
Déjame que te bese
mil veces más
y que cuando termine
vuelva a empezar.
   Pero te advierto:
siempre pierdo la cuenta
cuando te beso.

No soy quién para dar consejos, pero con lo bien que escribe González Romano me merece la pena arriesgarme a parecer tiquismiquis o a que alguien me eche en cara mi fatuidad, porque espero encontrar en su poesía próxima lo bueno de este libro aumentado con dos cosas: más profundidad -la del mejor Antonio, por la vía de la interiorización, quizá-, y más alegría -la del mejor Manuel, por la vía quizá de una mirada más misericordiosa consigo mismo y más abierta a la realidad, por la vía del optimismo y la esperanza.

[Se me olvidaba decir que ya hablé del diseño. Puedo decir que es excelente, ahora que he podido tocar el libro a placer]

*Los críticos entienden de lo que no comprenden, es una frase de Ramón Gaya que se me aplica muy bien a mí.