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sábado, 3 de diciembre de 2005

En el limbo

1261 En cuanto a los niños muertos sin Bautismo, la Iglesia sólo puede confiarlos a la misericordia divina, como hace en el rito de las exequias por ellos. En efecto, la gran misericordia de Dios, que quiere que todos los hombres se salven (cf 1 Tm 2,4) y la ternura de Jesús con los niños, que le hizo decir: "Dejad que los niños se acerquen a mí, no se lo impidáis" (Mc 10,14), nos permiten confiar en que haya un camino de salvación para los niños que mueren sin Bautismo. Por esto es más apremiante aún la llamada de la Iglesia a no impedir que los niños pequeños vengan a Cristo por el don del santo bautismo.

Veo que no sólo aquí (los columnistas comienzan esta semana sus artículos con "ahora que la Iglesia ha quitado el limbo" o frasecitas similares) sino también en otros sitios están todos diciendo la primera chorrada que se les ocurre. En cambio, en Estados Unidos, además de tonterías, hay gente que dice cosas interesantes, por ejemplo Video meliora y la columna de John Allen).
El texto del Catecismo es de 1985 (y no dice nada de Limbo): los comentaristas llegan con veinte años de retraso con sus frasecitas estúpidas y su ignorancia radical de lo que significa el Bautismo.
Pero de todos modos, tremenda cuestión la de los niños no bautizados.

domingo, 16 de diciembre de 2007

¡Ya!



¿Ya? Todavía no del todo, aunque sí, ya.
Domingo Gaudete, en el que leo en Spe Salvi que sí, que ya salvados, sí, en esperanza. Y a seguir dándole vueltas a la paradoja.
Ayer asistí al bautizo de la hija de unos amigos: luminosa mañana fría. El sol en Santiago -ahora que podemos verlo- hace un arco como el del arco iris: el sol da de cara porque no puede subir, brilla como los ojos de Ingrid Bergman en Casablanca (la volvimos a ver el viernes).
Yo asistía fascinado al bautismo, como a una película de terror con final feliz: la niña, vestida de un blanco maravilloso -el otro día se hablaba en un salmo del brillo del rostro de Dios- iba adornada como las víctimas del sacrificio en los rituales griegos.
En los bautizos se espera con curiosidad la reacción del niño cuando le echan en la cabeza el agua, como se esperaba en Grecia que las víctimas de los sacrificios movieran la cabeza al espolvoreársela con agua, como esperando de ellas un asentimiento para permitir el tabú del derramamiento de la sangre inocente.
En la capilla de bautismos, sin luz eléctrica, a la luz del sol de diciembre, con niños que correteaban alrededor de la pila, Micaela dejó de ser morita. Asistimos a su muerte real -¡tremenda!- entre sonrisas. No hizo ningún gesto, ni cuando la ungieron -¡la unción!- ni cuando murió ahogada en las aguas.
De allí salió vestida de blanco, ya viva para siempre.
Busco 'bautismo' en este blog y encuentro esto de B16:
Queridos catecúmenos que vais a ser bautizados, ésta es la novedad del Bautismo: nuestra vida pertenece a Cristo, ya no más a nosotros mismos. Pero precisamente por esto ya no estamos solos ni siquiera en la muerte, sino que estamos con Aquél que vive siempre. En el Bautismo, junto con Cristo, ya hemos hecho el viaje cósmico hasta las profundidades de la muerte. Acompañados por Él, más aún, acogidos por Él en su amor, somos liberados del miedo. Él nos abraza y nos lleva, dondequiera que vayamos. Él que es la Vida misma.

lunes, 20 de octubre de 2025

Gilead de Marilynne Robinson

Este es un libro que había pensado leer hace ya bastante tiempo y que fui dejando esperar no sé por qué, quizá mi miedo de los últimos años a aventurarme en la ficción. En mi ganado amor a la novela, me he lanzado a leer Gilead ahora.

Me ha resultado interesante. He hecho continuamente una comparación, no sé si injusta, con Flannery O'Connor: son ambas escritoras cristianas que tratan en su obra sobre protestantes, ese es el punto en común. Lo más distintivo, me parece, es la sacramentalidad de la católica Flannery O'Connor frente al protestantismo estricto de Robinson. Dicho de otro modo, en O'Connor hay una visión de fondo que acaba mostrando los sacramentos en personajes que anhelan algo que no conocen (por ejemplo el Bautismo el niño de El río o la Eucaristía el protagonista de Los violentos lo arrebatan). En cambio, en Gilead todo se queda en sus confines, muy interesantes, pero desde mi punto de vista (católico, que no sé si es injusto en lo literario), muy limitados. Vale el mismo ejemplo del Bautismo, que en Gilead es descrito simplemente como una vía de conexión entre dos personas; no se niega lo trascendente, ni mucho menos, pero no hay nada de la hondura del Bautismo como sí se entrevé, por las vías de la ficción, en O'Connor. Lo mismo pasa con el matrimonio o el perdón. En Gilead hay mucho trasfondo bíblico, curiosamente muy veterotestamentario, y todo en unas coordenadas vitales e históricas que no resultan problemáticas desde un punto de vista de la corrección política o del "buen sentido": Iowa, Kansas, Missouri, abolicionismo, estar en una posición como central en la vida política y religiosa (el abuelo se sale de ese esquema y se acerca a la radicalidad de los predicadores que saca O'Connor, pero es una excepción) y una posición religiosa que no causa demasiados problemas a nadie.

Dicho todo esto, me ha gustado leerlo en estos días, con tranquilidad, poco a poco. El protagonista va dejando unas memorias llenas de sensibilidad, de amor, de deseo de comprensión por los demás, sobre todo en relación con un personaje que actúa como polarizador, una especie de hijo pródigo que fuerza las costuras de su marco vital y religioso.

Como veis, me quedo sobrevolando el libro. Un comentario muy bueno y mucho más detallado lo tenéis en Bienvenidos a la fiesta.

domingo, 24 de diciembre de 2017

Feliz Navidad

De este 2017 uno de los mejores momentos fue, en la National Gallery, poder ver este cuadro de Piero della Francesca, esta Natividad (al lado estaba además el del Bautismo, que ya vi en 2010 y que cambió mi modo de ver la pintura).
Os pongo primero un vídeo, sólo es un recorrido moroso por la escena, para que la veáis despacio:



Ahora ya puedo poner esta foto de la wikipedia, que no recoge el color que recuerdo, pero al menos está centrada (no como mis fotos de abajo):



Luego podéis ir a la web de la National Gallery porque se puede ampliar el cuadro.

Dicen que si está inacabado y que si sería de las últimas obras que hizo antes de quedarse ciego, dicen que si está mal restaurado o que si la técnica era un intento de óleo que no cuajó. Lo mismo me da, me conmueve, aunque es tan contenido en la expresión de las emociones, o quizá por eso:


El niño solo, allí expuesto a la adoración, entre una gama de azules claros. Y Él, sobre azul:


La Virgen con una serenidad y una nobleza sobrenaturales (literalmente). Detrás, san José, apartado en la tradición de la tradición de esta escena, con una túnica rosada, también da qué pensar:


La alegría contenida pero real (y entusiasmada en realidad) en los ángeles cantores. Alineado con ellos el buey, en una perspectiva muy interante y encima el burro, rebuznando a coro. Parecía de primeras una escena sosa o triste, pero qué va. Qué alegre es:


Y un paisaje maravilloso detrás:


En el suelo, como restos de hierba y unas plantas creciendo en el "desierto":


Y en el tejadillo somero, la que quiero creer que es una urraca:


Mirad mejor:



Yo he hecho otro repaso y me he encontrado entre las plantas otro pájaro:



Tiro de la wikipedia para recrearme todavía más, aunque los colores están mal, pero la composición sí que se ve. Y qué bien las manos de los ángeles:



Aquí se ve mejor el paisaje, con tanto en común con el del cuadro del Bautismo:



Este es un detalle del otro lado, de una ciudad de Umbría quizá:

domingo, 8 de abril de 2007

Pascua florida

¡Muy Feliz Pascua florida!
Y supongo que os fijaríais en el Prefacio de la Misa (Prefacio I de Pascua) al hilo del texto de ayer:
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor, pero más que nunca en este día, en que Cristo nuestra Pascua, fue inmolado.
Porque Él es el Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo: muriendo, destruyó nuestra muerte, y resucitando, restauró la vida.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria.


Otra gran homilía en la Vigilia de ayer:

Queridos catecúmenos que vais a ser bautizados, ésta es la novedad del Bautismo: nuestra vida pertenece a Cristo, ya no más a nosotros mismos. Pero precisamente por esto ya no estamos solos ni siquiera en la muerte, sino que estamos con Aquél que vive siempre. En el Bautismo, junto con Cristo, ya hemos hecho el viaje cósmico hasta las profundidades de la muerte. Acompañados por Él, más aún, acogidos por Él en su amor, somos liberados del miedo. Él nos abraza y nos lleva, dondequiera que vayamos. Él que es la Vida misma.

Sobre corderos, ya otras veces en Compostela: aquí, aquí y aquí.

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Por Italia 52 - Florencia 30 - El chiostro dello Scalzo

El 15 de agosto la entrada al convento de san Marco era gratuita y claro que aprovechamos la oportunidad. Y todavía mejor, en el camino nos encontramos abierta una puerta que resultó ser del Chiostro dello Scalzo, un claustro que se salvo solo de lo que había sido la iglesia de una cofradía, y que conserva un ciclo de grisallas de Andrea del Sarto, al que yo no lo tengo muy pillado, pero que me gustó mucho en ese momento, quizá también por lo inesperado y también porque ahora puedo presumir de haber visto algo así en un sitio que la mayoría de la gente no.
Parece que del Sarto fue haciendo las escenas en un periodo largo de años, donde se notan cambios estilísticos. Pero el hecho es que el dibujo así, en grises, le luce mucho. Son escenas de la vida de san Juan Bautista. Aquí el Bautismo:






El Nacimiento de san Juan:


La aparición del ángel a Zacarías:




El Bautismo del Señor_


Hay cuatro virtudes representadas. Esta es la fe:


La Esperanza


La justicia:


La caridad:


El claustro en sí mismo era muy elegante, muy aéreo:






miércoles, 9 de diciembre de 2020

El talón de Aquiles

Pregunté en un examen por el juramento por la laguna Estigia en Hesíodo y algunos alumnos me hablaban de que su agua te vuelve inmortal y yo pensé, ¿pero de dónde sacan esto, de un videojuego? Me puse a mirar y llegué a un artículo de Jonathan Burgess, Achilles' Heel: The Death of Achilles in Ancient Myth. Ahí explica lo que ya sabía, que lo de bañar a Aquiles para hacerlo inmortal aparece por primera vez en el siglo I d. C., en un poema de Estacio, la Aquileida, pero de una manera tan alusiva (solo se entiende con ayuda de comentarios contemporáneos o posteriores), que hay que pensar que la historia sea anterior, quizá de época helenística. No recordaba yo lo de lavarlo en el agua de Estigia, pero eso y lo del talón es algo que a todo el mundo le gusta recordar. La pena, para mis alumnos al menos, es que no aparece ni en Homero ni en Hesíodo. 

Que Aquiles moría eso sí que está meridianamente claro, por una flecha que dispara Paris. Hay representaciones donde aparece con una flecha en el tobillo y quizá la clave es que esa flecha lo inmovilizó y permitió su muerte por otra flecha o quizá, aventuran otros, porque la flecha tenía veneno. Se entiende que de ahí surgiese lo del talón como elemento clave, puesto en relación con lo del baño en el río, curiosamente quizá, en una teoría que recoge Burgess, por influencia del bautismo cristiano: lo que se estaba cociendo durante siglos sobre la invulnerabilidad de Aquiles (por la excelencia divina de su armadura sobre todo y su fuerza sobrehumana y ser hijo de una diosa), que se tiene que concordar con el dato incontestable de su muerte, se acabaría concretando en un baño en el agua (como el del bautismo) que por el talón no acaba siendo completo.

Ahora ya podré contar en clase todo esto con más detalle, porque antes me limitaba a decir que lo del talón «es de los romanos», con un tonillo un poco condescendiente, y recordando que es de mil años después de Homero.

domingo, 24 de julio de 2011

Courtauld Gallery

De mis visitas por galerías de arte de Londres, me queda de contar la Courtauld Gallery. Me apunté:

-Maestro de Flemalle.
-Lorenzo Monaco, Coronación de la Virgen.

-Rubens: Una copia del Baltasare Castiglione de Rafael. Tenían también un modelo en pequeño del descendimiento de Amberes. Pero sobre todo, el Paisaje a la luz de la luna (nubes nacaradas, sol): ahí está enterito todo lo que puede parecer importante en Reynolds, Gainsborough, Constable y Turner:



-Brueghel el Viejo: Un Paisaje con la huida a Egipto. Un óleo como grisalla de Cristo y la mujer adúltera [me apunté que tenía que mirar qué escribía Jesús, pero con esta cutreimagen no puedo]:




-Un Adán y Eva de Cranach el Viejo: animalitos alrededor. Un ciervo con su imagen reflejada en el agua. Hierba. La viña que les cubre a los dos.

-Botticelli, Santísima Trinidad: Tobías abajo. Paisaje vacío: llevo tiempo fijándome en paisajes italianos -desde que vi el Bautismo de Cristo de Piero de la Francesca-: es una tontería, pero son iguales que esos cuadros de campos castellanos casi vacíos de Ortega Muñoz.

-Ay, el Asesinato de san Pedro Mártir, de Bellini. Detrás árboles cortados: los troncos sangran sangre. Hay otra versión en la National Gallery.

Y después, pues quintales de Manet, Monet, Renoir, Gauguin, Cezanne, Degas, Matisse, Seurat, Signac que no me dijeron nada.
Sólo dos cuadros que me gustan de ahí:
-Pissarro, Winter Landscape Erigny [no consigo encontrarlo ahora: lo podré mitificar, a falta de imagen que llevarme a los ojos]

-Y Van Gogh, Melocotoneros en flor, que los ha convertido en todo nieve:

martes, 25 de julio de 2017

Viaje a Italia 10 - Arezzo 1

Tuvimos demasiado poco tiempo en  la Galería Nacional de Las Marcas de Urbino, acercándose mucho como se acercaba al ideal de museo: grandioso edificio, serenidad, poca gente, pocas obras en cada sala y esas pocas, excelentes. Pero nos teníamos que ir.
Comimos -muy bien- pero no voy a hacer crónicas de comidas: todas muy bien, todo muy bueno. Fue como los paisajes de esos días: todos maravillosos, sin excepción.
Y todo contentos, a las tres nos fuimos para Arezzo. Ponía Google Maps que eran dos horas para cien kilómetros y bien que lo comprobamos: una de las peores experiencias de mi vida de conductor, curva tras curva de subida primero y curva tras curva cerrada de bajada después, todo curvas en zeta una tras otra, una pesadilla en un paisaje idílico.
Pero en esta vida hasta lo malo se acaba. Pasamos por Sansepolcro, el pueblo de Piero della Francesca pero no pudimos parar a ver su Resurrección (que es mucho pasar) porque teníamos que ir a Arezzo, a ver sus frescos de la iglesia de san Francisco. Menos mal que no somos el asno de Buridán.

Y qué frescos vimos y qué solos estuvimos toda la hora que tuvimos para verlos. Eso sí que es un lujo y bien que presumo aquí de ello, poder visitar aquella maravilla así, como reyes.



Los frescos ocupan toda la cabecera y el tema es la Historia de la Cruz. Sería ridículo que yo me pusiera a explicarlos, por lo que os remito de primeras a la página italiana de la wikipedia, que está muy bien. Y luego id a wikimedia, que tiene un porrón de fotos. Por ejemplo este gráfico:



Me gustó mucho, mucho, la Anunciación:



Lo que más me conmueve es la actiutd de Dios Padre, enviando el Espíritu Santo:





El ángel Gabriel está empequeñecido ante la majestad de María, que se ha dejado los dedos en el libro, para no perder el sitio de lectura:





Esta composición os recordará el cuadro de la Flagelación de ayer. Es la llegada de la reina de Saba y su encuentro con Salomón:



Qué arboles pinta:



Y qué me decís de la batalla de Constantino contra Majencio:





Las lanzas:


Los escorzos de caballos:


Y el paisaje entrevisto, como el del cuadro del Bautismo de la National Gallery der Londres:



Y no me meto ya en la Muerte de Adán, la batalla entre Heraclio y Cosroes, el sueño de Constantino o el Descubrimiento de la Cruz.

Salimos de allí todavía algo mareados de las curvas del viaje, pero también como drogados, abrumados y felices.

lunes, 24 de julio de 2017

Viaje a Italia 9 - Urbino 3

Cuando vi el Bautismo de Cristo de Piero della Francesca en Londres en 2010 (aquí lo cuento y se nota la sorpresa) algo cambió en mi vida o al menos en mi modo de ver el arte.
En este viaje, estar delante de su Flagelación fue un momento aparte. Es difícil ver obras suyas en España (sólo hay un retrato de Guidobaldo, el niño de ayer, en el Thyssen). Siempre puedes acudir a libros y fotos, pero en su caso sí que está bien dicho eso de que es bueno ir a ver las obras in situ. Yo ahora, mirando en wikimedia las fotos no para de pensar "no es eso, no es eso".

Primero veías la materialidad de la tabla. Por suerte, está esta foto, que algo ayuda, con los rebordes, pero la curvatura no se nota:


Y luego ya puedes ir mirando poco a poco:


Impresiona Pilatos, sentado de perfil. También la figura de espaldas. Están todos parados, un segundo antes del dolor:


Jesús está en la columna bajo esa estatua, como en la tabla de Atri, sometido a los poderes del mundo:


Y luego, la otra escena, ese trío que ha hecho correr ríos de tinta. Podéis empezar con la wikipedia, pero teorías para dar y tomar:




Mirad la perspectiva, la arquitectura, los colores, las texturas. Piero de la Francesca es de los más grandes de la historia, sin duda. Y me importa poco no saber qué es lo que pensaba él cuando lo representó, me basta por ahora mirar el cuadro despacio.