lunes, 9 de marzo de 2020

José Jiménez Lozano

Me acabo de enterar de que se ha muerto don José Jiménez Lozano. Ahora hago lo que todos, rebobinar: considerar que él estaba -eso me parece- muy bien preparado para la muerte; valorarlo como uno de los grandes escritores españoles de la historia (sin necesidad de más acotaciones), y luego hacer algo que no es tan pertinente, mirarme a mí en relación con él; recordar las dos veces que estuve con él en su casa de Alcazarén, acordarme de que hace una semana escuchaba una conferencia suya de 1996 y que la disfrutaba una barbaridad, mientras cruzaba los campos verdes de Palencia, hacer un repaso de lo que puse aquí (bien poco para la importancia que ha tenido en mi vida) de algunos libros suyos: Los cementerios civiles, Las llagas y colores del mundo (el libro de conversaciones con Guadalupe Arbona), Retratos y naturalezas muertas, Los cuadernos de Rembrandt, Advenimientos, Anunciaciones, Libro de visitantes, La estación que gusta al cuco, Guía espiritual de Castilla, Los ojos del icono, Fray Luis de León. Pero qué poco para lo que eran.

Y no encuentro nada en este blog de libros suyos que son importantísimos para mí, como El mudejarillo o Los grandes relatos.

Me he acordado también de que me escribió dos veces: voy a buscar sus cartas. Mañana las pongo.

Me llegaban sus artículos (un fiel seguidor suyo nos los enviaba a unos cuantos) y hace poco también la información de un Congreso dedicado a su obra en julio.

Descanse en paz: qué alegría va a tener en el cielo tan grande.

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