Los días de Burgos, una mañana viajamos, siguiendo el Arlanzón, el río de la capital, casi hasta que desemboca en el Arlanza: a Palenzuela, un pueblo en la raya, del lado de Palencia, y luego volvimos a la provincia de Burgos, a Peral de Arlanza, donde íbamos a la panadería, que es de unos conocidos de mi hermana: allí estuvimos en el horno, con un calor muy entrañable, los panes hechos, la masa por fermentar, los cajones donde la metían para que esa masa fermentara. Nos llevamos varios panes y estaban buenísimos, era como comer postre comiendo pan.
En Palenzuela es donde habíamos parado primero. Es conjunto histórico, un pueblo por el que pasaron e hicieron cortes los Reyes Católicos y por donde marchó al retiro de Yuste Carlos I. Es el cogollito de Castilla, en la zona del Cerrato palentino. Quedaban restos de adobe del castillo, una iglesia en ruinas con encanto y la iglesia parroquial con retablos llamativos. Por suerte, encontramos y nos abrió la señora que tenía la llave.

















