miércoles, 26 de febrero de 2025

Tumbas cristianas en la Atenas romana

Estoy con una asignatura sobre griego postclásico y por ahora vamos viendo pasajes de la traducción griega de los Setenta y a la vez, inscripciones: ya hemos leído unas cuantas de Tomi, actual Constanza, en la costa del Mar Negro (una la vi en una exposición en Madrid), además de la que ya comenté aquí de Alejandría y ahora nos meteremos con unas atenienses, pero de los siglos V y VI d. C. Son todas cristianas. Están escritas en un griego que ya se pronuncia de otro modo, mucho más cercano a como se habla ahora que al de época clásica.

Me gustó cómo quedaba en el libro impreso la transcripción de esta inscripción:

La traducción es "lugar de dormición de Pelayo" (falta algo luego: por eso pone "vacat"). La palabra en griego clásico tendría que ser "koimetérion" pero pone "kymeterion", lo que demuestra (hay muchos otros casos que lo corroboran) que "oi" e "y"  se pronunciaban igual, como una i, en concreto.

La palabra koimetérion da lugar a nuestro "cementerio" (en realidad cemeterio en origen, como cimitière en francés o cimitero en italiano), y ya veis que significa dormitorio.

Aquí tenéis como aparece en la edición de E. Sironen (Inscriptiones graecae II/III 2ª ed. V, de 2007)

martes, 25 de febrero de 2025

Siempre las mismas bromas con los mismos

Yendo a la Facultad, paso junto el estanque del Auditorio. A través de los cristales se ve, en la galería un letrero luminoso, que seguro que es de una exposición. Pone: "La calle es mía". Como está en castellano, seguro que es irónico: así funciona la cosa aquí. Y me imagino que será un guiño contra/sobre Fraga, al que no pueden dejar en paz, ya se ve (el otro día le quitaron una calle en un pueblo que se llama Cariño (sic) con la abstención de los del PP, partido que parece que no puede caer más bajo y sin embargo lo logra cada semana).

Ahora no sé si iré a la exposición, a comprobar si de verdad se meten con Fraga o no y si la bromita, que pago como contribuyente, es otra más, siempre en la misma línea.

lunes, 24 de febrero de 2025

Historia de la filosofía. Poemas de José Miguel Ibáñez Langlois: I La época antigua

De la edición que sacó Rialp el año pasado de Historia de la filosofía. Poemas, de José Miguel Ibáñez Langlois he leído ya la mitad, la época antigua y medieval. Solamente hablaré hoy de la época antigua.

Es una manera muy personal esta de hacer una historia de la filosofía en versos libres de distinta extensión, sin signos de puntuación, dejándose llevar, centrándose en la expresividad.

Por ejemplo describe con humor -y hondura- ese momento fundamental de la caída de Tales de Mileto:

(...) incursionó en la geometría y estableció
el teorema de Tales de Mileto como era de suponer
sin embargo por encima de esas menudencias
es tenido por el primer filósofo de la historia
una noche caminaba mirando las estrellas
y fue a dar con sus huesos en un pozo
sentando un precedente funesto para el gremio
no obstante y como para paliar ese lugar común
mirando en las mismas estrellas el año agrícola venidero
realizó una gigantesca especulación de aceite de olivo
y se hizo rico demostrando a la posteridad
que los filósofos son pobres porque les da la gana
un glorioso precedente para el gremio (p. 33 n. 11).
Esto también es sobre "ser filósofo" y también es hondo y a la vez ligero:
Indiscutible
los filósofos tienen que estudiar fuera de su tribu
véase lo que pasó con Kant por no salir de Königsberg
murió sin haber salido jamás de sí mismo
así pues
Platón hizo en el sur de Italia un master en matemáticas
en música y astronomía pitagórica
y en Sicilia su práctica política
Aristóteles después de la Academia
hizo en Lesbos su licenciatura en ciencias físicas y biológicas
y en la universidad de la vida su Ph D en política
como preceptor de Alejandro Magno un fracaso filosófico
pero toda una lección para el maestro
de quedarse en Atenas haciendo clasecitas de Lógica I
tal vez hubiera muerto como Kant (p. 63, n. 63).

He escogido dos pasajes más de contexto histórico del desarrollo de la filosofía, pero buena parte de los poemas son sobre cuestiones filosóficas. Uno de los que más me ha llamado la atención es sobre Heráclito:

Heráclito el oscuro el legendario
no se baña dos veces en el mismo río
tampoco el río se baña en sí mismo por segunda vez
en cuanto pasa un instante el río ya es otro y Heráclito no es el mismo
el río es un puro quedarse sin Heráclito en el mismo instante
en que Heráclito es un puro bañarse sin río alguno
el río es un puro fluir de agua sin agua que fluya
Heráclito es un puro bañarse sin Heráclito alguno
en realidad Heráclito y el río no se bañaron jamás
ni siquiera por primera vez en esas aguas inexistentes
que llegan a ser en el acto mismo de dejar de ser
el problema del río que fluye es su falta de identidad
el problema de Heráclito que piensa es su falta de personalidad
Heráclito en persona es el río que por el tiempo deja de ser
es el río que fluye por las inmediaciones de la madre nada
donde mueren todos los ríos donde todos los ríos nacen
porque la nada es la madre del movimiento puro la oscura madre
del ser y del no ser que todo lo baña la madre pura
que se piensa como la nada en Heráclito el oscuro ser
que sólo piensa el ser si la nada piensa (p.38, n. 24). 

jueves, 20 de febrero de 2025

Magnolio de flor

En la finca de Vista Alegre, en un lado del Museo de Ciencias, estaba florecido un magnolio de flor. 

Yo no era muy de magnolios, de los "normales" y de los de flor, pero ahora sí, especialmente de estos que florecen en febrero, antes incluso de echar hojas. Saqué (en Santiago se dice "quité") fotos desde varios lados, pero todas mal, sin hacerle justicia ni al árbol ni a las flores:



miércoles, 19 de febrero de 2025

La Central Eléctrica de Galeras

Es un edificio industrial que conservaron en vez de tirarlo; y me alegro, porque tiene su gracia. Lo han convertido en una plaza abierta dentro, y lo van a usar para trueque y venta de objetos de segunda mano, tema que sorprendentemente gusta mucho a la izquierda: están pensando todo el día en el dinero y su defecto principal, el de la izquierda, que es la envidia, pero, curiosamente, es el trueque lo que les hace gracia. No consigo entenderlo.

El gobierno local, que peca -entre otras cosas- de cursi, lo ha llamado "Mercado da luz": Trae á luz o que queres trocar ou vender, es su lema. Me rechinan los dientes, pero debe de ser el dentífrico.


martes, 18 de febrero de 2025

Psicotécnico

Me llegó un aviso de que estaba a punto de caducar mi carnet de conducir. Me lo mandaban de un gabinete psicotécnico: fui allí y me tocó hacer la misma prueba ante una pantalla como para jugar al tetris: con las dos manos, con unos mandos prehistóricos, ir por una especie de carriles que se juntaban y separaban independientemente. Cuando te salías, pitaban. Hace diez años los pitidos me inquietaron y ahora también, aunque un poco menos: ya había pasado la prueba entonces y la pasé ahora, a pesar de la sensación de zopenco que tenía. Me dijeron que tenía diez años más de carnet, pero lo oí como "es la última vez que tendrás un plazo tan grande": todo son campanadas de muerte, si uno se pone lo suficientemente tétrico.

A la vuelta hacia la Facultad vi la fachada del Obradoiro desde la cima de la Rúa do Campo do Cruceiro do Gaio (=Calle del Campo del Crucero del Arrendajo):

Bajé un poco, a ver si se veía más despejado:

lunes, 17 de febrero de 2025

El factor humano de Graham Greene

Mientras leía El factor humano, de Graham Greene pensaba que era peor que otras novelas suyas, pero ahora que lo he terminado, veo que me ha dejado un buen sabor de boca. Concluye muy bien, con tristeza, pero anudando todos los temas, fundamentalmente el amor y la soledad.

El marco es el de una novela de espías, donde es central el juego entre verdad y mentira de los enemigos y se centra en una persona, una de esas piezas que sirven para el juego de la desinformación, que trafican con ella y pueden traicionar a su país. Aquí la clave es una causa indudablemente justa en el contexto de la novela, la del apartheid de Sudáfrica, que podría superar una teórica y lejana lealtad a la patria, sobre todo si hay una historia de amor de por medio. 

Si nos pusiéramos politólogos, se plantearía aquí la alternativa entre el patriotismo a todo coste y la dialéctica amigo-enemigo, experimentada en lo concreto. Lo que está en juego es algo que está muy en discusión ahora, el ordo amoris: si nuestra lealtad está con los más alejados (y ahí los más sufrientes, en la medida en que eso se mida: los proletarios en el imaginario comunista, los emigrantes en la situación actual) o con los más cercanos. A quién debemos lealtad, es lo que se pregunta. Hay una lucha muy dura entre la frialdad británica (representada en la madre del protagonista, de una agobiante ausencia de emoción, y en los altos funcionarios, ese establishment británico que no sabe para qué funciona, pero lo hace implacablemente) y el amor de una pareja, que debe arrostrar incontables dificultades, causadas por el estado de cosas establecido. Greene consigue que te detengas en la mirada del traidor, nada menos, con lo que todos los fundamentos se tambalean. Es una novela muy actual, me parece: ¿con quién voy, con el establisment bruselense o con esas verdades que son básicas y que todo el aparato parece conculcar, los Macron, los Scholz, los von der Leyen? Yo abogaría por un patriotismo fundamentado en lo permanente, pero no parece que se plantee esa posibilidad en la novela, y tampoco en el mundo actual, fuera de algunos.

Me gusta mucho cómo plantea los diálogos Greene, cómo describe los lugares, cómo expone las situaciones. Me parece un gran novelista, también en esta novela pretendidamente de tono menor.