Me encontré, poniéndome a buscar a ver si había por ahí algo sobre los artilugios que con cañas hacía mi padre, una crónica que hizo Lázaro de Castro García, amigo suyo, de la publicación de un artículo de Alfonso E. Pérez Sánchez, una de las grandes figuras de la historia del arte en España en el siglo XX, con el documento que le pasaron los dos sobre la iglesia de Villaveta (de la que dejé algunas fotos aquí), al lado de Castrojeriz, donde vivíamos.
Ya casi no me acordaba de si había hablado de ello, pero sí, hace casi veinte años leí el artículo y dejé el texto de los azotes que dieron a los niños al empezar a hacer la iglesia, para perpetuo recuerdo, sobre todo suyo, mientras vivieron y en la crónica que de ello dejaron. También me hice eco de otro texto posterior sobre las levas y cargas a los habitantes del pueblo en época de Felipe V.


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