Parece un título de Proust, pero es el resultado de la envidieja que me dio un artículo de La voz de Galicia con fotos deslumbrantes. Yo, en el paseo del sábado, fui a buscarlos a la finca de Vista Alegre, pero no había más que uno y ya casi sin flores. Luego sí que atisbé otro cruzando por las huertas de Carretas, pero al acercarme por detrás del Pazo de Rajoy estaba todo en obras, así que hice de la necesidad virtud y me salió una foto post-industrial:
Al volver, resultó que en san Francisco había tres bandas de música, porque parece que tenían un concurso. A los últimos les hice una foto. Tocaban algo como lo de Supercalifragilístico espiralidoso:


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