jueves, 12 de marzo de 2026

De Souvirón a d'Ors

Jose María Souvirón escribe esto con 56 años:

Me han enviado tres fotografías que me sacaron durante mi conferencia del lunes. Tres instantáneas bien hechas, en tres actitudes, bastante vivas las tres. He quedado sorprendido exactamente con las tres fotos. Soy mucho más viejo de lo que me creo. Si la gente me ve como estoy en esas fotos, no me extrañan muchas cosas que «suceden», y ciertas decepciones que me llevo al juzgar como respeto lo que solo es distancia. Soy un señor, un «don» José María inevitable. Pero por dentro sigo tan tontamente joven, que aún me creo capaz de producir impresión de juventud a la juventud. (...)

Lo malo -¿o lo bueno?- es que este contraste entre mis arrugas y surcos, entre la calva y la mejilla caduca, y mis impulsos casi infantiles de alegría, comunicación y atracción deben ser muy violentos, y debo tener cuidado con lo caricaturesco que pueda salir de ese choque entre apariencia real y actitud también real, pero inverosímil. Hay peligro de ridículo. (...).

Me ha recordado el poema del último libro de Miguel d'Ors, que copio de la web de la editorial:

Afeitándome

Una mañana más… No
puedo creer que sea yo
este señor gris y viejo
que aparece en el espejo
mirándome. La verdad
verdadera es que mi edad,
como otra vez escribí,
va por delante de mí
y que yo le sigo el paso
con décadas de retraso.
Qué raro sentir que voy
tan por detrás del que soy.
Qué raro, ya ante el abismo,
ser más joven que uno mismo.


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