lunes, 5 de febrero de 2024

Brighton Rock, de Graham Greene

Leí Brighton Rock, en la nueva traducción de Libros del Asteroide, después de haber disfrutado ahí de El final del affaire y luego también de El revés de la trama. Creo que me gustaron más estas otras dos, pero también he disfrutado mucho de la lectura de esta, con un núcleo dramático en torno al tema de la libertad y la edad de la elección del mal.

Resulta que Brighton Rock es un tipo de caramelo duro, como el de la foto de abajo. Es impresionante la frivolidad del trasfondo, donde se realiza el drama tremendo de la novela: una ciudad de veraneo, un panorama de diversiones de feria. Ahí están los clanes criminales, que se mueven en el mundo de las apuestas de caballos. Entre ellos está Pinkie junto a Rose, dos personajes inolvidables, casi adolescentes pero enfrentados a decisiones que rompen con el marco de vida en el que crecieron, en una huida hacia delante que parte de una pasado de miedo y lucha. Es, como las otras novelas de Greene que he leído, una novela casi más para releerla: ya disfruto pensando en ello, porque el hecho es que en la primera lectura uno va como tanteando, a ver qué es lo que se va a encontrar; en la relectura seguro que se entenderá todo mucho más a fondo, habiendo cuestiones de fondo bien hondas.

Eché un vistazo a las reseñas de esta edición y me sorprendió encontrar varias que elogian a Ida Arnold, personaje perseguidor de los protagonistas, una justiciera por su cuenta que a mí se me hizo odiosa: yo estaba con los otros, aunque se comportasen mal, con la pobre Rose y con el perseguido Pinkie.

2 comentarios:

  1. Ida Arnold solo puede resultar "admirable" a una mente calvinista. Un católico difícilmente podría empatizar con este personaje, efectivamente, odioso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, por eso me sorprendió encontrarme ese comentario en varias reseñas: nos retrata, creo. Somos mucho más calvinistas ahora.

      Eliminar