miércoles, 3 de junio de 2020

Arqueo de caja - declaración a deber

De los días de enfermedad, dejo a deber un montón de cariño y oraciones a un montón de gente, familiares, amigos, conocidos y también a saludados y a un montón de gente que pasaba por ahí y se enteró: mirad una captura de pantalla del tuit del día en que salí de la UCI (el de antes, que ya lo puse aquí, me había parecido una barbaridad y llegó a la décima parte de gente). Aunque sea solamente un ejercicio tontorrón de economicismo, si de cada uno que se interesó por mi salud o deseó sin más que yo mejorara o se alegró al ver que yo salía de aquello Dios hiciera un arqueo valorándolo, muy rico me vi yo en esos días:

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Me llegaron muchos mensajes, correos, llamadas y esas leves muestras de cariño, muy de agradecer, de los «me gusta» o similares de las redes sociales.
Me impresionó enterarme de que habían rezado por mí unas reclusas de una cárcel cercana. Y rezaron por mí personas que me dijeron que no rezan. Rezó por mí el Prelado del Opus Dei. Rezó por mí una musulmana. Rezaron por mi amigos que están en Japón, en Letonia, en muchos sitios de América, del Sur y del Norte. Amigos buscaron el modo de enterarse de mi desaparición súbita del mundo digital y crean medios de estar al tanto y rezar. Un amigo ofreció por mí seis velas, de las grandes. En una Misa un jesuita puso a rezar a toda la iglesia por mí.

Supongo que todos tenemos la tentación de pensar que Dios, que es un Padre bueno, ya vela por todos (es verdad) y que es ocioso pedir por los demás (es mentira): porque ya se encargó el Señor de recordarnos que hay que pedir con insistencia (baste Mateo 7.7-8 y, de san Pablo, Ef. 6.18-19). Yo he tomado buena nota y sí que lo estoy intentando hacer ahora por todos, especialmente los que más lo necesitan. 
Y espero que sigáis rezando por mí, que ahora empieza lo difícil: la vida diaria, el peligro de la rutina, de bajar la mirada, de empezar a aburrirse, de darlo todo por visto, por supuesto, por debido.

4 comentarios:

  1. Me he alegrado mucho de tu plena recuperación, por la que también recé.
    Pero, de todos modos, no escribas, por favor, "quedo a deber", que pareces de Valladolid. Es dejo a deber. Seguro que es una levísima secuela de la enfermedad.

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    1. Vaya, la verdad es que no me suena mal "quedo a deber". Soy de Burgos, viví once años en Valladolid y por eso puede que esté inmunizado. Lo cambio, que lo mismo me da. A mí me hacía mucha gracia el quedar transitivo típico de Zamora (y en parte de Valladolid), por dejar: "quédalo hoy, no lo caigas" (="déjalo ahí, que se te va a caer").
      Y muchas gracias por las oraciones.

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  2. Pues no sé si será porque mi madre era de Valladolid o porque tengo secuela de algo, pero a mí "quedo a deber" me parece tan perfecto como "quedo a tu disposición". Y tiene un matiz de deuda perpetua, de que se será consciente de que existe esa deuda, que le va muy bien. "Dejo a deber" a mí parece la fórmula de un "Pagaré", como que suena a tienda de ultramarinos.
    En cuanto a lo de rezar con insistencia, en algún sitio leí que la recomendación de Jesús de ser pesados, como la viuda, no es sólo por el bien de aquel por quien se pide, sino por el de los mismos que piden. Sobre todo cuando sienten que han sido escuchados. Así que nos has hecho a todos un gran bien.

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    1. Es más bonito "quedo a deber", es como más personal, sí.

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