martes, 29 de noviembre de 2016

La luz de Valencia 3

El Museo de Bellas Artes, medio en obras, estaba como anticuado: en una vitrina un plato de Manises y en un pasillo un arcón con complejísimas cerraduras, que todos estamos hartos de ver (es como los bargueños: un tostón).
Pero voy a lo positivo: retablos góticos maravillosos y una colección muy buena de pintura renacentista valenciana (Vicente Macip y su hijo Juan de Juanes, Francisco de Osona y el otro, Paolo de san Leocadio y su hijo). Luego todo se me mezcló: pasaba de Ribera (valenciano también: quizá el pintor valenciano más grande, ahora que lo pienso) a un montón de italianos indistinguibles del XVIII y luego a cosas de Murillo, Ribalta y yo no sé qué más. Muy confuso todo: a ver si acaban las obras y «reordenan la colección» para que los pardillos pretenciosos nos aclaremos.

-¿Y no hiciste fotos?
-Pues claro, ahí van, que la web del Museo es una mierda. Voy a contarlo desde el final y acabo en el gótico.

Este cuadro de Ribera tan impresionante, de san Sebastián muerto, atendido por santa Irene:




Mi foto es mala (aunque creo que recoge mejor el desvalimiento del cadáver), pero la del Museo es peor, así que he acabado en la wikipedia, que no le hace tampoco justicia.

No es que fuera un gran cuadro, pero el tema sí: La liberación de Platón, de Orazio de Ferrari:


Juan de Juanes se me volvió a caer un poco, por dulzón: esos Cristos eucarísticos o esa Última Cena que estuvo en casi todas las casas de España, son buenos pero ahhh, no sé. Aunque en esta calavera se quita de encima tanto dulzor, igual que en algunos cuadros suyos del Prado (el retrato del caballero):



Había esta resurrección de Yáñez de la Almedina, que podéis comparar con la santa Catalina del Prado (mismas letras árabes en las telas, por ejemplo, mismos escorzos):




Me encontré varias veces la escena del alma abandonando el cuerpo, pero con forma de cono (!):


También en un cuadro de Joan Reixach y en esta escena del Museo de la Catedral, de Alejo de Vahía:


Otra cosa muy loca, la Misa de san Gregorio en mashup con el Juicio Final:


Mientras un ángel coge a las almas de los salvados, Judas se ahorca:


Estas tablas son de Francisco de Osona:





Muy interesante, pero si lo comparas con la misma escena por Pedro Berruguete, no hay color.

Pero todo eso no es nada, porque en la exposición de Pinazo, un pintor valioso del XIX, habían puesto el autorretrato de Velázquez, en el que me paré. Pero estaba rodeado de cientos de jubiliados hablando a la vez. A una señora la chisté y fue peor: la pobre se excusó y aquello fue penoso. Pero me puse a mirar el autorretrato a pesar de todo y eso es otra cosa, juega en otra liga.

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