miércoles, 3 de octubre de 2012

Museo Nacional de Estocolmo 9

Yo a veces querría ser arquitecto y otras historiador del arte (las dos cosas a la vez: así de contradictorio soy).

Luego me imagino intentando dibujar algo y me doy pena -y me da el vértigo de la sábana de papel en blanco (¡y para imaginarme algo en tres dimensiones!)- y luego me agobio pensando que lo que saliera iba a estar a la vista de todo el mundo durante años, proclamando a gritos mi inepcia.

Y cuando voy con hambre a un libro de historia del arte, al cuarto término técnico me aburro; vamos, que quiero ser arquitecto / historiador del arte igual que pianista: para lo fácil, pero sin pasar por el pesar.

Pero cuando identifico una planta en un plano me llevo grandes alegrías. O cuando reconozco a un pintor en otro.

Sin embargo, todavía no he llegado a la prueba máxima del buen historiador del arte: todavía me aburren los tapices.

En cambio, en el Museo Nacional de Estocolmo disfruté por primera vez de ver miniaturas (la colección más grande del mundo, parece). Es un paso en la buena dirección:


Y ahora me habría quedado una entrada excelente terminando esto con unas fotos, pero me lo estropea todo la muy limitada web del Museo, que solo tiene esta imagen, que no está mal, pero no es ninguna de las de Nicholas Hilliard que más me gustaron:

5 comentarios:

  1. Buenísimo lo de "sin pasar por el pesar".
    Muchísimas gracias por la serie, la he disfrutado un montón, sin pesar y sin pasar.
    Nunca fui una forofa de Rubens, pero viendo las copias de Tiziano del otro día, creo que me he convertido. Sobre todo la de los amores, ese caminito que él abre hacia el fondo, y ese fondo...

    Mira, tiene que haber arquitectos y pintores, pero también son necesarios los que lo aprecian y disfrutan. ¿Te imaginas un mundo donde todos fueran arquitectos, pintores o escritores y no hubiera nadie que mirara o leyera embobado? ¿Todos mirándose de reojillo, a ver cómo lo ha hecho y si puedo superarlo?
    No está nada mal, aunque no seas un arquitecto sueco, ni un Rubens ni un Chardin, ser un Ángel Ruiz para que los veamos. Y no lo digo por consolarte.

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  2. Vaya, qué bien que te fijes en la frase (estuve dudando si cambiarla por 'sin pasar por los pesares', pero no quedaba tan redonda).
    Y todavía me quedan las tres exposiciones que había en el Museo: muchísimo buenísimo que contar todavía. Me está pasando también con las clases: no consigo ni de coña atenerme al plan previsto con la Ilíada: me alargo y me alargo con todo. Al menos lo estamos disfrutando, esta nueva lectura.

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  3. Muy razonable la nota de cb, que desde luego apoyo. Sólo un mínimo disentimiento: esa imagen que ella da del mundo en el que todos fueran, digamos (aunque el superpalabro me guste bien poco) "creadores". Y disiento por dos cosas: 1) los arquitectos, pintores o escritores que ella dice son los primeros que miran y leen embobados. Y si no lo hacen, dudo mucho que sean de veras tales arquitectos y etcétera. 2) Y, desde luego, tienen cosas mejores que hacer que mirar de reojillo... Eso es confundir la literatura con la vida literaria (o el arte en general con la "vida artística", si tan teratológica criatura existe). Cuando uno escribe, pinta o lo que sea, está solo, SOLO, con el papel o el lienzo o lo que toque. Lo de fuera cuenta poco, o nada. Y si no es así y cuenta mucho, vuélvase al punto 1).

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  4. Varias cosas:
    Se puede ser arquitecto e historiador del arte.
    Si fueras arquitecto serías un pedazo de arquitecto.
    Supongo que habrá historiadores del arte a los que no le gusten los tápices. Aunque eso se supera visitando exposiciones como la del año pasado en el Prado de una serie de Pannemaker (siglo XVI) ¡alucinante!http://www.museodelprado.es/sala-de-prensa/noticias/noticia/browse/10/volver/72/actualidad/los-amores-de-mercurio-y-herse-una-tapiceria-rica-de-willem-de-pannemaker/
    Tienes toda la razón, qué fácil es querer ser algo "sin pasar por el pesar". Pero es loable el interés. Hay quien sólo quiere ser futbolista.
    Muy bueno Boucher, y Watteau, y cómo no ¡Chardin! Las miniaturas también, a mi personalmente me encantan, sobre todo los retratos por lo que tienen de información añadida de una época y un carácter.

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  5. Gatoflauta: tienes razón, aunque yo me quedo con cb en ese consuelo de los que no somos creadores, de codearnos con todo eso y disfrutarlo.
    Ignacio, de ese tapiz me habló la historiadora del arte a quien aludía en la entrada de ayer y en la de hoy (y que se ha dado ya por aludida) y fue entonces cuando me explicó lo importantes que son. Un muy amigo suyo fue con el que comenté sobre la incompatibilidad entre arquitectos e historiadores del arte, aunque hay excepciones, claro.

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