sábado, 19 de septiembre de 2009

Eichendorff sobre el atardecer

Un amigo me mandó Im Abendrot (Al anochecer), con la versión musical que hizo Richard Strauss (que ahora sé que no es de los Strauss de Viena, sino de Dresde). Me manda ahora la versión de Norman, pero como tengo otro amigo que siempre habla de Elisabeth Schwartzkopf (y van poniendo el texto, en alemán e inglés), la pongo primero (y aquí dicen que es de referencia):



Y aquí la de Norman:



La traducción española que he hecho no pretende ser poética (aunque me gustaría: poder, no pretenderlo):
Im Abendrot
Wir sind durch Not und Freude
Gegangen Hand in Hand,
Vom Wandern ruhen wir beide
Nun überm stillen Land.
Al anochecer
Cruzando penas y alegría
hemos ido de la mano;
de vagar descansamos ambos
ahora sobre la silenciosa tierra.

Rings sich die Täler neigen,
Es dunkelt schon die Luft,
Zwei Lerchen nur noch steigen
Nachträumend in den Duft.
Alrededor los valles se hunden,
se oscurece ya el aire,
dos alondras suben y suben
Soñando a través del éter.

Tritt her und laß sie schwirren,
Bald ist es Schlafenszeit,
Daß wir uns nicht verirren
In dieser Einsamkeit.
Ven y deja que rasguen el aire,
ya es pronto la hora de dormir,
que no nos despistemos
en esta soledad.

O weiter, stiller Friede!
So tief im Abendrot,
Wie sind wir wandermüde –
Ist das etwa der Tod?
¡Ancha, silenciosa paz!
Tan profunda al anochecer,
estamos agotados de caminar...
¿Es que ya por fin es la muerte?

5 comentarios:

  1. Pues sí, de los de Dresde de toda la vida ;) Ahora en serio, pocas cosas más bellas que este poema con esta música interpretado por ES. Y muy buena también tu versión. Un abrazo

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  2. El disco que sale en el vídeo de Elisabeth Schwarzkopf en el segundo 57 es absolutamente maravilloso.

    Prueba esto.

    Un abrazo, Ángel.

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  3. De Dresde de toda la vida pero él nació en Münich. Yo también prefiero a la Schwarzkopf y ya puesta a recomendar, te sugiero que escuches Der Rosenkavalier (El Caballero de la Rosa), una de sus óperas más conocidas, con un final maravilloso. Y si te gusta, prueba con Die Frau ohne Schatten (La Mujer sin Sombra) tal vez su ópera más conmovedora. Una joya.

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  4. Je, je, Ángel, vas acabar odiando al gran Richard, ese muniqués de pro

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